Aviso: Debido a la respuesta del capítulo anterior donde Jeffy casi me aseguró que la historia transcurre en la prefectura de Chiba, cambié las referencias a Tokio por Chiba. Dicho esto, espero que disfruten del capítulo.

Capítulo 3.

–¡Santo cielo!– exclamó Haruka, observando con sorpresa y preocupación a Maki –Eso es... terrible...

Ella asintió, viendo de reojo a Tsubomi, quien estaba más ocupada en intentar recordar algo de ese chico, que en prestar atención a la charla que se desarrollaba.

–Mi mamá murió hace poco más de un año, y fue terrible...– murmuró él bajando la mirada –Jamás dejará de doler– declaró poniendo una mano en su pecho –. Pero perder en una noche a casi toda tu familia, tu hogar... Todo... No puedo imaginar lo doloroso que fue eso para ustedes.

–Yo tampoco lo imaginaba...– se encogió de hombros la chica –Viví en una burbuja hasta ese día– confesó, de alguna forma ese chico a unos minutos de haberlo conocido le había inspirado más confianza que sus compañeros de trabajo en meses –. Esto me ayudó a crecer... Pero daría lo que fuera por volver a aquel día y evitar que mi padre cometiera esa locura.

–Dentro de todo... Me alegra que ustedes hayan salido ilesas...– le sonrió levemente.

–¿Ilesas...?– preguntó ella levantando una ceja, mientras observaba a Tsubomi que había comenzado a caminar por el parque en el que estaban descansando, observando los columpios con detenimiento.

–¿Se hirieron...? ¿Fue grave?– preguntó Haruka, volviendo a preocuparse.

–No físicamente, pero Tsubomi no quedó bien... Ella era una niña normal y muy lista hasta entonces... Pero después de ese día– hizo una pausa buscando la forma de decirlo lo más claramente posible –. Comenzó a hablar de amigos imaginarios, lugares que nunca visitó... Un pasado que no vivió realmente...

–¿Crees que haya sido por el trauma?– preguntó lo obvio.

–Estoy segura de eso– asintió viéndolo con seriedad, pero su expresión no tardó en mostrarse triste, casi desesperada –. Duele escucharla añorar una familia que no existe y tan perfecta y diferente a la que puedo darle... Pero lo que más me preocupa es que se escape en busca de lugares que sólo están en su imaginación... Si estamos aquí es porque tomó un autobús ella sola para venir a Chiba... ¡¿Qué habría pasado si no lograba encontrarla?!

–Tranquila...– le susurró poniendo una mano en su hombro en un intento por reconfortarla –Lo importante es que la encontraste, y estoy seguro de que si la llevas a un buen psicólogo, pronto volverá a ser la de siempre...

–¡¿Cómo esperas que haga eso?!– exclamó asustándolo un poco –Gastaría el sueldo de un mes en una hora de consulta... Y aunque me esforzara al máximo o buscara otro trabajo para poder pagarlo... Es imposible que un profesional la atienda si no va con un adulto, y yo aún no lo soy...

–Tienes razón...– murmuró él pensativo –¡Lo tengo!– exclamó sonriendo abiertamente mientras buscaba algo en su bolsillo –¡¿Esto alcanzará para el boleto de autobús de ambas?!– preguntó ofreciéndole unos billetes.

Maki frunció el ceño –No necesitamos de tu dinero para irnos...

–¡No es para que se vayan! Es para que regresen– aseguró, por algún motivo se lo veía sumamente emocionado.

–¿Regresar? ¿Por qué quieres que regresemos...?

–Verás... Mi padre es psiquiatra, ¡es muy bueno! Hablaré con él y le pediré que se haga un momento para atender a tu hermana. ¡Estoy seguro de que con su ayuda ella mejorará!

La boca de Maki se abrió más allá de los límites saludables –¿Lo dices en serio...?– preguntó intentando encontrar la trampa en aquella aparente buena fortuna que claramente no era lo usual en su vida.

–¡Sí!– asintió muchas veces con su sincera sonrisa iluminando el lugar –Toma el dinero– volvió a ofrecérselo y ella lo tomó casi por inercia –, te daré mi número de teléfono– comentó sacando un cuaderno de su portafolios y arrancando una hoja –. Llámame mañana por la tarde y te diré el día y la hora que mi padre puede verla...

–Haruka...– murmuró observando el papel y los billetes en sus manos –Acabas de regalarle dinero y tu número telefónico a una perfecta desconocida...

–Sí... ¿Tiene algo de malo?– preguntó ladeando la cabeza.

–Podría desaparecer y nunca devolverte tu dinero... O... No lo sé, hacerte llamadas molestas a media noche...– le explicó haciendo confusos ademanes –¿Y si soy una psicópata usando la historia de mi hermanita enferma para dar pena?

Él rió por sus ocurrencias –La vida es demasiado corta para desconfiar de las personas– respondió guardando sus útiles nuevamente –. Me encantaría quedarme charlando contigo, pero ya está anocheciendo, tal vez lo mejor sea que regresen, las acompañaré a la estación del metro– ofreció poniéndose de pie.

Por primer vez en mucho tiempo, Maki se quedó sin palabras... Creía que conocía el mundo con todos sus matices, pero ese chico frente a ella era un tipo de persona que nunca había visto antes.


–¿Por qué me llevas de nuevo a esa ciudad?– preguntó observando a su hermana con desconfianza.

–¿La semana pasada te escapaste para poder ir, y ahora que te llevo ya no te interesa?

–Me interesa, pero no creo que me lleves para encontrar al resto de mi familia.

–Estoy cansada de repetirte que yo soy tu familia. ¡Y justamente por eso te llevo!

–¿Me llevas para encontrarlos?– preguntó viéndola con infantil ilusión.

–Te llevó para que alguien te quite esas locas ideas de la cabeza...– murmuró Maki, viendo a otro lado.

–¿Alguien...?

–El padre de Haruka es psiquiatra, tu cita con él es en...– miró su reloj –Cincuenta minutos.

–¡¿Un psiquiatra?!– chilló levantándose del asiento para enfrentarla –¡No estoy loca, Maki!

–Las personas del metro te están viendo...

En efecto todos la veían, juzgándola, siempre era así en realidad... Fue así en aquella mansión, fue así en su tiempo viviendo en la calle y lo era en esos momentos, cada vez que huía de su casa y exploraba nuevos sitios en busca de aquellos que amó.

–Tú no me entiendes...– murmuró sentándose nuevamente, con su mirada clavada en el suelo y sus ojos humedeciéndose.

–Piensa lo que quieras...


Aquellas sesiones se tornaron regulares, cada dos semanas ellas viajaban a la ciudad, y durante una hora, mientras Maki charlaba con Haruka, ella respondía las preguntas de ese hombre tan serio y le aseguraba haber tomado la medicación correctamente.

Medicación que no tenía idea de como sabía por supuesto...

Odiaba mentir, pero a pesar de su corta edad tenía una clara idea de lo que aquellos químicos harían con su mente... Y el problema no estaba en su mente...

El problema estaba en que a casi un año de comenzar las sesiones y a pesar de viajar regularmente a Chiba, no había logrado ver a sus hermanos o sus padres adoptivos. Aquellos recuerdos no podían ser ilusiones de su mente como todos se empeñaban en asegurar...

Ellos existían, ellos estaban en algún lugar de la ciudad esperando por ella... ¿Cierto...?

–Buenas tardes, Maki… ¿Cómo estuvo tu trabajo?– le preguntó a su hermana con dulzura, mientras ponía la olla en el fuego, la sopa de verduras era su especialidad culinaria.

–Bien… Supongo– murmuró ésta en respuesta mientras se descalzaba y tomaba asiento en su cama.

Maki se veía completamente abatida, no era para menos, ese día se cumplían seis años desde la noche en que lo perdió todo… La entendía perfectamente, ella también había perdido mucho esa noche, sin embargo no debía deprimirse sino celebrar que no perdió a su persona más importante…

–Estoy preparando la cena…– le informó, sentándose a su lado –Comeremos temprano, luego iremos a la cama, y mañana será otro día– aseguró sonriéndole comprensivamente.

–Haruka tuvo otro ataque…– murmuró Maki con su mirada perdida en la nada.

–¡Oh…! Cielos...– exclamó ella cubriéndose la boca –¡¿Está bien?!

–Como siempre…– respondió Maki mientras se encogía de hombros –Sus ataques son cada vez más frecuentes… No sé en qué terminará esto…

–¡S-Su padre es médico!– exclamó tragándose su propia tristeza, odiaba ver Maki tan deprimida –¡Seguro que conoce a un montón de especialistas y pueden encontrar la cura!

–Sabes que su esposa, la madre de Haruka, murió por la misma enfermedad, ¿cierto?

–S-Sí, pero en algo ha de haber avanzado la medicina…

–En sólo dos años las cosas no cambian demasiado…– exhaló su hermana –Tsubi, ¿dónde guardas tus pastillas?

–¡¿Eh…?! ¿P-Para qué quieres saberlo...?

–Cuando llamé a Haruka hoy me atendió su padre… Debí escucharme muy angustiada porque él me recomendó que tomara una de tus pastillas, dijo que me haría sentir más tranquila…

–B-Bueno… Eh… Sí…– balbuceó sudando frío –Y-Yo te la alcanzo…

–No es necesario– murmuró Maki poniéndose de pie –Ve a ocuparte de la comida, que siento olor a quemado.

–¡La comida!– exclamó corriendo hacia la olla que borboteaba furiosamente.

–Tsubomi… Dime de una vez…– la apresuró Maki, mientras revisaba los cajones.

Tragó duro y respiró hondo antes de lanzar la bomba –No las tengo…

–¡¿Cómo que no las tienes?! ¡Recuerdo perfectamente la caja que te entregó el padre de Haruka en la consulta! Sólo hace cinco días, no pudiste tomarlas todas…

Una cosa era ocultar cosas, otra mentirle descaradamente –No las tomé… Las tiré…

–¡¿Las tiraste...?!– preguntó acercándose lentamente, aún sin voltear podía sentir el aura asesina de su hermana –¡¿Cuando dejaste de tomarlas?!

Terminó de revolver el contenido de la olla, necesitó de todo su valor para girar y enfrentarla –Nunca lo hice...– confesó sin atreverse a verla directamente a los ojos.

–¡¿Cómo que nunca?!– chilló al borde de la histeria –¡¿Tienes una maldita idea de lo que tuvo que sufrir Haruka para convencer a su padre?!

–¿Ah...?– preguntó viéndola con franca confusión –¿Qué...?

–Desde que su mamá murió su padre se convirtió en alguien muy estricto con él, ellos no se llevan bien, aún así él soportó sus desprecios para suplicarle que nos ayudara... Y tú... Tú...– exhaló en un sollozo –¿Por qué lo hiciste...? ¡¿Por qué?!– gritó lo último mientras la tomaba por los hombros y sacudía en un arranque de frustración mal controlada.

Sintió como las sacudidas de su hermana la hicieron volcar la olla tras ella, pero en esos momentos no le importó, la comida había pasado a segundo plano. Se mantuvo completamente pasiva, sabía que su hermana tenía razón al sentirse decepcionada, y no era su mejor día, por lo que se mantendría en silencio esperando a que Maki se calmara...

Pero su silencio sólo logró irritarla más –¡Me engañaste durante mucho tiempo! ¡Como mínimo explícame por qué no tomaste esa medicación!

–No la necesito...– murmuró conteniendo las lágrimas.

–¡Deja de decir eso!

–¡Es la verdad!– gritó, tampoco era un buen día para ella, esa fecha del año le ponía los pelos de punta, y esa mañana en particular había despertado con un muy mal presentimiento que se empeñó en enterrar bajo fingido optimismo –¡Si solamente me hubieras creído una vez! ¡Una sola vez! ¡Entonces comprenderías que no miento! ¡Tal vez nos hubieran adoptado a ambas y viviríamos felices!

–No puedo creer eso Tsubomi... ¡Entiende que lo que dices está completamente fuera de toda lógica!

–¿Fuera de toda lógica...? ¡¿Olvidaste que soy la misma persona que te sacó de la mansión antes que la tragedia sucediera?! ¡En mis recuerdos tú morías! ¿Sabías eso?– preguntó llorando con intensidad.

Nunca le había revelado aquello, y para su sorpresa su hermana no se sorprendió en lo más mínimo, simplemente se limitó a observarla con una expresión llena de dolor y sus puños apretados.

–No puedo creerlo... Porque... Si creo en que tú sabías lo que pasaría... En que el que nos salváramos esa noche no fue solamente una gran casualidad...– la miró fijamente mientras inhalaba –Entonces sabré que pudiste evitar lo que sucedió... Que pudiste detener a papá, que pudiste salvarlo a él, a mamá... Y todos los sirvientes– se permitió sollozar –. Y entonces tendría que odiarte por haberme salvado sólo a mí y condenarme a esta maldita vida...

Mordió su labio inferior volviendo a bajar la vista, no recordaba demasiado bien aquel día, sólo tenía seis años, sus ideas estaban muy confusas en ese momento y lo único en lo que pudo pensar fue en sacar a Maki de ese sitio. Aún así no tenía perdón, era la primer vez que reflexionaba acerca de la gran oportunidad que tuvo de evitar la muerte de muchas personas y como la desaprovechó...

No soportaba la culpa, ni la mirada llena de odio mal disimulado de la persona frente a ella... Esa persona que reprimió aquel sentimiento durante exactamente seis años.

Ambas chicas permanecieron inmersas en su propio mundo ajenas al gas que se dispersaba por doquier, llenando la habitación desde que el agua contenida en la olla apagó el fuego. Segundos más tarde, cuando aquel pequeño refrigerador que tanto trabajo les costó comprar, encendió su motor...

La fugaz chispa eléctrica en contacto con el gas, provocó una explosión de tales proporciones que incendió por completo el pequeño apartamento en cuestión de segundos.

Todo sucedió tan rápido, que la siguiente cosa de la que pudo tomar conciencia fue que se encontraba tendida en el suelo, observando el fuego que alcanzaba el techo, sin ser capaz de moverse o respirar siquiera.

–¡Tsubomi!– escuchó el llanto de su hermana, no lograba verla, seguramente estaba al igual que ella, tendida sobre el suelo, intentando sin éxito moverse –Tsubo...mi... P-Por favor... Sal de aquí...– la escuchó decir mientras tosía.

Intentó responder, pero las palabras no salían, su hermana y ella estaban mal-heridas y atrapadas entre las llamas... Tal como debió suceder seis años antes...

En resumen, no había evitado ninguna tragedia... Simplemente la retrasó... No fue capaz de salvar a su hermana...

Cerró sus ojos nuevamente, odiándose internamente, sintiéndose una inútil... Esperando la inevitable muerte...

Lo siento... Maki...

En esos momentos... Su único deseo fue no volver a despertar sin su hermana...

Desaparecer para siempre...


Caminó arrastrando sus pies descalzos por la acera, se veía terrible, con su cabello corto, su ropa andrajosa y su cuerpo tan sucio como el de una niña de la calle...

Después de todo eso es lo que era.

Estaba segura de que si la gente la veía, se alejarían de ella, pero aquel no era el caso... Nadie podía verla... La maldita historia se repetía...

Maki estaba muerta... Ella poseía aquellos odiosos ojos rojos, y quemaduras tan profundas en su torso y piernas que jamás sanarían.

–¿Por qué sigo aquí? ¿Por qué yo...? ¿Por qué no ella...?– murmuró dejando que sus lágrimas cayeran libremente, aquella pregunta no dejaba de repetirse en su mente desde que despertó en un pequeño hospital, con su cuerpo vendado casi por completo.

Sin embargo aún había algo en el mundo, una cosa, una misión que le daba sentido a su vida...

Y aquel algo era lo único que luego de semanas enteras casi sin probar alimento, caminando sin detenerse más que cuando caía dormida en algún callejón o rincón alejado del tránsito de las personas, la mantenía cuerda.

Finalmente se detuvo, frente a aquella casa de ladrillos rojos de sus memorias, ese lugar que tanto ansiaba... Ese con el que soñaba cada noche...

Golpeó la puerta y esperó ansiosa, espera que no se prolongó más que unos pocos segundos.

–Buenos dí... ¿Eh...?– murmuró la chica que abrió la puerta, viendo a todos lados confundida –¿Habrá sido una bro...?

Tanta espera, tanto anhelo... Tantas ilusiones puestas en ese preciso momento...

No lo resistió más, se lanzó a sus brazos con desesperación –¡Ayano, hermana!– exclamó abrazando con fuerza a la confundida chica frente a ella.

–¡AHH!– chilló ésta naturalmente cuando de la nada una persona mal aseada, apareció frente a sus ojos abrazándola.

Su grito atrajo la atención de dos chicos que se detuvieron en la entrada observando curiosos la escena.

Lo había logrado... Finalmente estaba allí, cerca de su familia...

Lamentablemente el precio a pagar, había sido demasiado alto.

Continuará.

Ahora sí se pondrá bueno esto... Estaba esperando con ansias que Tsubomi encontrara a su familia, lamentablemente Maki ya no está entre nosotros u.u.

Lamento si bajó la calidad de la narración, pero volví a engriparme y escribir en este estado es considerablemente más difícil, y necesito aprovechar las vacaciones porque cuando retome los estudios estaré demasiado ocupada y volveré a sufrir abstinencia de escritura.

Muchísmas gracias por seguir esta historia, y por supuesto por sus comentarios los cuales paso a responder a continuación:

Yin-princesa-del-olvido: Aww, gracias por tus palabras, me alegra que te esté gustando, espero seguir llenando tus expectativas. Besos.

Jeffy Iha: Lo supe desde el principio, juju... No se me había ocurrido que se cruzara con Shin, y realmente tampoco había pensado que viera a Haruka inicialmente, pero me quedó bien porque su papá es médico :D. Muchas gracias por lo de la ciudad, ya hice los cambios correspondientes, mil gracias en serio, lo había buscado pero no encontré nada. Por el momento me quedaré con Chiba, igual no creo que vuelva a mencionarla. Mmm... Tendrás que darme dos regalos el día de la suegra... Sólo así dejaré que te cases con este también xD. Y bueno muchísimas gracias por los comentarios y por seguir esta historia, espero que te haya gustado el capítulo. Besos :D.

Xion-chan: Realmente no planeaba hacer una historia de amor entre ellos, creo que luego de este capítulo habrás visto por qué, pero sí me gusta pensar en que ambos charlaban largo y tendido mientras Tsubomi estaba en su consulta. Haruka siempre se me hizo alguien muy solitario, me gusta pensar que tuvo una compañía antes de conocer a Takane. ¿El gato...? Nop, en mis historias los gatos no mueren... La serpiente de Tsubi está destinada a ella... Por momentos pensé en que obtuviera la de Hibiya, debido a su necesidad de encontrar a sus hermanos... Pero en esta historia al menos, su poder será el de ocultar la mirada. Gracias por tu comentario, espero que sigas disfrutándola. Saludos.

Gracias a todos por leer.

Nos leeremos pronto.

Trekumy.