Capítulo 11

No comprendió las intenciones de su hermanito al suplicarle que lo acompañara al parque, hasta que miró en la dirección que él le indicaba. Aquello que vio la sorprendió por completo, y le provocó una gran y enorme sonrisa.

—¡¿Vas a presentarme a tu novia?!— exclamó rebosando de emoción en cuanto Shuuya se acercó lo suficiente, con esa linda niña de la mano.

—¿Novia?— preguntó él con desconcierto, lo siguiente fueron una serie de negativas y excusas por parte de la parejita frente a ella.

Shuuya podía ser tan tímido a veces…

Pero para su desencanto Kousuke intervino —Ellos no son novios…— le explicó mientras negaba —Entonces… ¿No la recuerdas...?

—¿No...?— murmuró lastimeramente, antes de procesar la pregunta, entonces miró nuevamente a esa chica a un lado de su hermano, sus manos seguían unidas… No importaba cuanto lo negaran, su hermo ya tenía una personita especial en su vida.

—Ayano…— la llamó Shuuya, sacándola de su mundo —¿La recuerdas o no...?

Volvió a mirar a la niña, ahora concentrándose en su rostro, permaneció en silencio unos segundos, forzándose a recordar, pero no… Si bien admitía que le encontraba algo familiar, no la recordaba de nada. Negó observando a sus hermanos —¿Debería hacerlo...?

Kousuke fue el primero en asentir —Es esa niña que se metió a la casa diciendo que papá era su padre— le explicó refrescando así sus recuerdos.

—¡Yo nunca dije eso!— escuchó exclamar a la niña —Y ya pueden olvidar ese día…— murmuró claramente avergonzada viendo a un lado.

—¡Es verdad, eres esa chica!— exclamó aplaudiendo una vez con emoción —¡No creí que te volvería a ver! ¿Cuánto tiempo ha pasado… Cinco meses?

—Seis— respondió Shuuya de inmediato —, su nombre es Tsubomi, y es nuestra amiga— resaltó la última palabra.

Sí claro, y ella era tonta… Pero no presionaría más a su enamorado hermanito —Mi nombre es Ayano, un gusto volver a verte Tsubomi— le sonrió extendiéndole la mano.

—H-Hola…— balbuceó la niña, logrando liberar finalmente su mano del agarre de Shuuya y respondiendo el saludo —El gusto es mío…

—Hermana…— llamó su atención Kousuke —Hoy es el cumpleaño de Tsubomi, y como ambos somos chicos, pensamos que tal vez tú serías una mejor compañía… Porque… bueno… ya sabes…— murmuró lo último no muy seguro.

—¡¿Es tu cumpleaños?!— exclamó sonriendo ampliamente, mientras la veía asentir. No se veía demasiado feliz, cosa que le preocupaba, después de todo los cumpleaños son los días más felices para cualquiera —¡Tenemos que festejarlo!— exclamó —Déjame pensar… ¿A dónde podemos ir primero...?

—¿Ir?— preguntó Tsubomi.

—¡Por supuesto, el día del cumpleaños no es cualquier día! ¿Qué tal si vamos a tomar un helado?— le sugirió.

—Y-yo no tengo…— comenzó a decir ella siendo interrumpida por Shuuya.

—¡Acaban de darme mi mesada así que yo invito!— exclamó tomando nuevamente la mano de Tsubomi y tirando de ella, casi de inmediato sintió como Kousuke la empujaba suavemente encaminándola en la misma dirección que la parejita.

Pocos minutos después se encontraba en una de las mesitas de la heladería, frente a ella Tsubomi, y sus hermanos en otra mesa, no entendía por qué habían insistido en alejarse si la mesa alcanzaba para todos…

Observó nuevamente a Tsubomi, se veía definitivamente mucho mejor que en aquella ocasión, su ropa estaba limpia, su cabello ordenado, y sin toda aquella mugre, su hermoso rostro se podía apreciar mucho mejor.

—¡Frío!— chilló luego de la primer probada al helado —Tal vez no fue buena idea el helado en esta época…— comentó riendo de su propia estupidez.

—Yo creo que… fue una gran idea…— respondió la niña con una voz apenas audible, sin levantar la mirada de la mesa, pero aún así sonriendo.

—¿De verdad lo crees...? Anoche nevó, y aún hace mucho frío…

—Pero de esta forma… El helado no se derrite de inmediato…

Sonrió —¡Tienes razón, eres una chica muy lista!

Tsubomi levantó la mirada sorprendida para luego negar, pero no le prestó importancia a la modestia de la "amiga" de su hermano —Pero dime, ¿cómo te hiciste amiga de mis hermanos?— le preguntó intrigada, hasta ese día no supo de la existencia de esa chica que tanta confianza parecía tener con ellos.

Pareció sopesarlo un momento, antes de comenzar a hablar —Ese día, cuando fui a tu casa… Shuuya fue tras de mí… Desde entonces hemos sido amigos…

—¡¿Desde hace tanto?!— exclamó sorprendida —Vaya… Shuuya es demasiado bueno ocultando cosas…— murmuró algo frustrada —¿Por qué no me dijo nada...?

—S-Supongo que… Creyó que se enfadarían si andaba con alguien… Como yo…— explicó dubitativamente Tsubomi.

—¡¿Por qué dices eso?! Eres una chica preciosa y muy inteligente, estoy segura de que papá y mamá estarán muy felices de que vayas a jugar con nosotros a la casa.

—¿Tú crees?— preguntó con clara emoción.

Asintió sonriéndole —¿Y desde cuando eres amiga de Kousuke...? Se me hace muy raro que él no me haya contado…

—Desde hace… Unos pocos días…

Aquello era un poco más comprensible, su hermanito nunca guardaba secretos ni decía mentiras, le habría parecido realmente raro que no le hubiera contado de su nueva amiga.


—¿Cómo festejarás tu cumpleaños?— preguntó Ayano después de unos minutos en que ambas se dedicaron a saborear el helado en silencio.

—Así…

—Jeje… Lo sé, pero me refiero a cómo lo festejarás en tu casa— se corrigió su hermana —Imagino que tus padres prepararán tu pastel favorito e invitarán a todos tus amigos…— la vio quedarse pensativa unos segundos —¿Invitaste a Shuuya? Él no nos dijo nada aún…

Se sintió una completa idiota, la gente normal, como Ayano, tenía familias que festejaban su cumpleaños, tenían amigos, tenían pastel, globos y todas esas cosas de las que ella sólo tenía recuerdos.

Sería complicado de explicar, pero se mantuvo en su determinación, intentaría reducir las mentiras al mínimo con su hermana, Ayano era a sus ojos el ser más dulce del mundo, no merecía ser vilmente engañada, así que negó.

—¡¿No lo invitaste...?! ¿Tampoco a Kousuke?— preguntó sorprendida.

—No tengo padres…— se explicó, siendo testigo de la forma en que la expresión en el rostro de Ayano se quedaba congelada —T-Tranquila… ¡No importa!— negó de inmediato, asustada por aquella reacción —Pasó hace mucho… Ya no importa…

—Pero…— murmuró Ayano saliendo poco a poco de su estupor —Vives con alguien… ¿Verdad...?

Asintió, y sonrió levemente —Son una linda familia… La más linda que existe… Pero… No puedo pedirles pastel o festejo…

Los ojos de Ayano se llenaron de lágrimas, y antes de poder reaccionar su hermana estaba abrazándola mientras sollozaba —Qué triste no tener pastel en tu cumpleaños…— murmuró.

—Ya… ya… No es tan grave…— le susurró mientras acariciaba su espalda.

¿Cómo decirle a una chica como Tsubomi que había cosas mucho más tristes en la vida...? Y mientras Shuuya y Kousuke las observaban sin saber si acercarse o no, Tsubomi tomaba consciencia de lo frágil que era el corazoncito de su hermana…

Deseaba con todas sus fuerzas que Ayano nunca conociera el dolor que ella sí… Un ser tan puro e idealista… No podría soportarlo…

Ayano finalmente se calmó y regresó a su sitio aún secando sus lágrimas —Lo siento… Pensarás que estoy loca…— comentó riendo levemente, a lo que ella negó de inmediato —Pero… ¿Eres feliz con esa familia?— preguntó observándola con atención.

Asintió —Mucho…— confesó sonriendo.

Ayano finalmente volvió a sonreír —Me alegra escuchar eso… Un chico de la escuela, que es algo así como un amigo, perdió a su papá hace muchos años… Él nunca habla de eso, pero… Debió ser terrible, y creo que es lo que lo hizo ser tan… Serio… Pero perder a ambos… No puedo imaginar lo que has sufrido…

—No pienses en eso por favor…— le pidió antes que se largara a llorar nuevamente —¡H-Hablemos de otra cosa…!

Ayano asintió —¿De verdad no eres la novia de mi hermano?— preguntó volviendo a su actitud usual.

—¡No!— su chillido se escuchó en toda la heladería —Claro que no…— negó bajando la voz —Sólo somos dos buenos amigos…

—¿Qué tan buenos...?— no le gustó nada el tono de voz que Ayano estaba usando, ni la forma en que la miraba.

—Sólo buenos…— murmuró volviendo a probar su helado, seguiría comiendo hasta que las preguntas incómodas terminaran.


—¿Crees que todo esté saliendo bien...?— preguntó Kousuke observando detenidamente a las dos chicas de la mesa contigua.

—Por sus expresiones... Deduzco que sí— le respondió a su hermano —. ¡Tuviste una gran idea!

—Lo sé…— asintió el aludido con sus mejillas algo sonrojadas —Seguro será un cumpleaños que recordará.

—Y es el primer paso— completó emocionado, ante la mirada ahora curiosa de su hermano —. De a poco lograremos que Ayano le tome tanto cariño que al decírselo no tendrá ningún problema en aceptarla.

—¿Estás seguro de eso?— preguntó Kousuke observándolo con preocupación —Yo sé lo que es ser huérfano, vivir en un orfanato… y tener estos ojos… Pero Ayano... ¿Crees que ella le mentiría a nuestros padres en algo tan serio?

Torció su boca pensativo, Kousuke tenía razón en aquello, y no era como si él no lo hubiera pensado antes… Sin embargo quería creer que Ayano era diferente, que de todas las personas en el mundo, ella sí sería capaz de comprender su situación, que ella se aventuraría en aquella misión secreta junto a ellos…

—Tal vez me equivoco…— concedió Kousuke, arrepentido por haber sido tan franco y cortante en un asunto que claramente afectaba demasiado a su hermano —Supongo que no lo sabremos hasta intentarlo…

Asintió algo inseguro, si lo hacían mal, Ayano podría contarle todo a sus padres, y acabar con todo lo que con tanto esfuerzo construyeron… Y peor aún… Tal vez, no fuera capaz de volver a ver a Tsubomi…

En sus más oscuros sueños, no sólo la llevaban a un orfanato, sino que lo hacían a un lugar demasiado lejano, uno en el cual estaría incomunicada y al que él no podría acceder… Y pasado el tiempo, con la mayoría de edad ella ya no se acordaría de él, y él no tendría idea de dónde buscarla…

Tal vez estaba siendo un poco dramático, pero aquel desenlace el aterraba.


Cuando las chicas terminaron su helado, y los cuatro salieron del local, llegó la hora de despedirse.

—¡Espero que tengas un cumpleaños genial!— le deseó Ayano a Tsubomi ajustándose la bufanda —Estoy segura de que tu familia hará algo especial para ti.

—Gracias…— murmuró ésta devolviéndole la sonrisa, era triste saber que su tiempo con Ayano había terminado, pero no podía quejarse, los momentos vividos no se los quitaría nadie —Fue… un gran cumpleaños…

—Eres muy linda…— le sonrió —Dile a Shuuya que te invite a casa algún día— le recomendó antes de mirar a Kousuke —. ¿Nos vamos?

—Sí— asintió él —. Hasta pronto— se despidió de ambos.

—Hasta luego— se despidió Shuuya sin moverse un ápice de su lado —, nos vemos en un rato.

—¡¿Vas a acompañarla hasta su casa?!— preguntó Ayano con desbordante emoción.

—Soy un caballero~

Con aquella declaración el grupo de chicos se separó, Ayano y Kousuke se alejaban hablando animadamente, sobre todo la primera. Mientras que los otros dos se quedaron allí de pie observándolos.

—¿Y bien...?— preguntó Shuuya volteando a verla con una sonrisa —¿Te gustó tu regalo?

Y antes de que fuera capaz de reaccionar, recibió el más lindo y cálido abrazo que alguna vez le hubieran dado…

—Gracias…— le susurró Tsubomi, con su cabeza enterrada en el hombro de Shuuya, y sus brazos aferrándose con fuerza al cuello de éste —Muchas gracias…

—N-No fue nada…— tartamudeó estúpidamente, tan perdido en aquella cálida sensación, que no fue capaz de moverse, siquiera para responder el abrazo, hasta que ella se separó, secando de sus ojos las pocas lágrimas que no permitió que cayeran —Deberías agradecerle a Kousuke… La idea fue suya.

Ella asintió sonriendo nuevamente —Lo haré…— aseguró antes de cambiar su expresión a una algo preocupada —Pero Ayano entendió mal nuestra… Relación… Creo que va a molestarte bastante de ahora en más…

—¡No le des importancia!— negó mientras reía por lo bajo —Ayano siempre hace eso, al parecer le hace mucha ilusión que a sus hermanitos les guste alguna niña… A mí no me molesta… A Kousuke sí.

—¿Por qué le molesta a Kousuke?— preguntó curiosa.

—¡¿Aún no te diste cuenta?!— ella negó —Porque a Kousuke le gusta Ayano— aseguró.

—¿Le gusta… Ayano?— preguntó sorprendida —¿Estás seguro...?

—¡Por supuesto! Creo que Ayano es la única que no lo nota… Bueno Ayano y tú…— y mientras ella lo miraba estupefacta, intentando asimilar aquella nueva información, él cambió el tema —Aún tengo algo de dinero, ¿qué quieres hacer?

—No lo sé…— negó pensativa —Shuuya…— lo miró luego de unos segundos —¿Cómo supieron que hoy es mi cumpleaños...? Estoy segura de que nunca te lo dije.

—¿Ah no...? Jeje, que raro que nunca me lo hayas comentado en tanto tiempo, ¿no?— preguntó nervioso.

—¿Cómo lo supieron?— volvió a preguntar, esta vez viéndolo con seriedad.

—¡Ya sé! ¡Ven, vamos a comer algo!— decidió apresuradamente tomando su mano.

—¡Pero dime cómo lo supiste!— le exigió ella mientras era arrastrada hacia algún lugar que él aún no había decidido.


Cayó rendida en el saco de dormir que usaba como cama, había sido un día muy largo, lleno de altibajos emocionales.

No diría que fue un día feliz… Sabía perfectamente que era imposible tener un feliz cumpleaños si Maki no estaba allí… Pero sin dudas sus hermanos hicieron de ese día, uno mucho mejor de lo que esperaba…

Amaba a sus hermanos… Eran su luz y su esperanza… Y en esos momentos, después de tantas dudas, sentía la seguridad de que buscarlos fue lo correcto.

Si volviera a nacer, una y mil veces más, no importaba cómo se dieran las cosas… Volvería a buscarles… Haría hasta lo imposible por permanecer a su lado.

Porque ellos eran probablemente, lo único que la unía a ese mundo que no era para ella…

Continuará.

Hola hola… Lo sé, capítulo corto y me tardé bastante… Pero son mis vagaciones y me tomo muy al pie de la letra ese término…

Lo corté por aquí así puedo publicarlo hoy, el día del cumpleaños de nuestra niña hermosa. ¡Feliz cumple, Kido! Quería hacer algo más por su cumple pero dudo que pueda… Así que por el momento me quedo feliz de al menos haber podido publicar esto hoy.

Muchísimas gracias por los hermosos comentarios, saben perfectamente lo feliz que me hacen.

A continuación paso a responderlos :D

Madmoiselle Noir: Muchas gracias por el comentario, me alegra mucho que te parezca que el fic va por buen camino, y tranquila, no dejaré de escribir, puede que me demore un poco, o no, dependiendo de la inspiración y las energías, pero seguiré. Saludos.

Jeffy Iha: ¡Hola señorita! Me parece bien eso de revivir máquinas mientras yo las rompo… De ahora en más te llamaré la necromancer de las computadoras. (Sé bien que el necromancer no revive pero tú entiendes la idea) Coincido en que Kano sería un buen secuestrador, debería usar esa habilidad alguna vez… Respecto al regalo, a mítambién se me hizo muy triste aquella parte, pero lo siento, el pobre niño lo tiró, y fue estúpido, pero… Me pareció una buena forma de representar ese siempre poner la felicidad de los demás por delante que la de él aunque eso le represente hacer un sacrificio enorme…

Como ves, sí fue un lindo cumpleaños dentro de lo que cabe, tomando en cuenta la situación en la que está. Y también espero encontrar un buen sitio más adelante en que ellos puedan recordar aquel épico suceso xD.

Y… yo diría que retomaras Abracadabra, las cosas se están poniendo muy turbias y si las actualizaciones se cortan en dos capítulos más creo que va a correr sangre… La tuya específicamente… Con amor eso sí 3.

Ya en serio, muchas gracias por el comentario, espero que este capítulo haya sido de tu agrado. Besos.

Ryuunoko: Muchísimas gracias por tus felicitaciones y buenos deseos. Es verdad que duele ver a alguien como Kousuke siendo algo brusco con Tsubomi, pero como bien decís, sólo intenta proteger a su hermano de esa desconocida. También es joven e inexperto, ya aprenderá. Lo de que usaran sus poderes me pareció de lo más tierno, y lógico en un juego como ese, en el cual hay tanto de saber ocultarse, como de engañar como de predecir lo que otros harán. Y sí… Tsubomi usa los boxers de Shuuya… Evité entrar en detalles respecto a cómo pegaba las compresas en ellos o si Ayaka se encontraría con los boxers de su hijo ensangrentados… Digamos que todo eso se resolvió mágicamente…

Me encantan tus teorías, y no revelaré información al respecto por el momento… Ya llegarán esas situaciones y veremos cómo se las apañan… Respecto a Kousuke, el niño sigue siendo un amor, sólo que en aquel contexto es casi natural que comenzara siendo un poco arisco… Y es muy triste que la pobre sufra por verlos, pero es natural, estando allí a un paso de su familia, y sin poder hablarles o tocarlos porque aquel inocente acto acabaría con su vida en esa casa para siempre… Es duro para la pobre chica… Pero es lo mejor a lo que puede aspirar…

Muchísimas gracias por el comentario, espero que este capítulo sea de tu agrado, besos.

Gracias a todos por seguir esta historia, espero que sigan disfrutándola.

Hasta la próxima.

Trekumy.