Capítulo 12

Tragó duro y miró con desesperación la única salida herméticamente cerrada. Frente a él sus padres esperaban por algo…

Que hablara probablemente…

—¿La conocías de antes o no?— volvió a preguntar Ayaka.

—No…— murmuró sin atreverse a verlos ni comprender en qué momento las cosas se pusieron tan serias.

—Entonces ese día saliste tras una completa desconocida sin avisarle a nadie— dedujo su madre con un tono poco afable, tan diferente al que usaba por lo general.

—Una niña de la calle, una pordiosera que vino a golpear nuestra puerta— completó Kenjirou que tampoco se veía precisamente contento.

—No la llames así— murmuró apretando sus puños —. Ella es… Mi amiga…

—El problema no es que seas su amigo, el problema es que lo hayas ocultado durante seis meses— explicó Ayaka —. ¡Shuuya… Lo que hiciste fue muy peligroso! ¿Pensaste por un momento siquiera que esa niña fuera parte de una banda de secuestradores?— él negó —¡No puedes mantener esas cosas en secreto!

—¡Lo sé, lo sé y lo siento!— exclamó sabiendo que sus padres tenían algo de razón, sin embargo ellos no entenderían por mejor que se los explicara —Pero no pasó nada así que está bien…

—No lo está— negó Kenjirou esta vez —. Esa niña llegó aquí llamándome padre y a Ayano hermana. Me alegra que haya conseguido una familia que la recogiera de la calle, pero esa niña no está bien de la cabeza.

—¡Tsubomi no está loca!— volvió a gritar —Ella sólo… Necesitaba una familia…— murmuró lo último al borde de las lágrimas.

—Hijo… Es una chica de la calle, tú no conoces la forma en la que piensan esas personas…— intentó explicarle Ayaka, pero aquello sólo logró romper el poco temple que le quedaba.

—¡Ella es igual que yo! ¡La única diferencia es que no tuvo la suerte de estar en aquel orfanato cuando ustedes llegaron buscando fenómenos!— le gritó a ambos.

—Nosotros no…— intentó decir su madre, pero ya era muy tarde.

—¡Ustedes sí!— la interrumpìó —¡Si no nos hubieran querido para experimentar con nosotros nunca nos habrían adoptado y seguiríamos en ese orfanato!

Segundos después sus hermanos, quienes miraban una película en el sofá de la sala, lo vieron salir corriendo y llorando, mientras Kenjirou le gritaba que regresara.

—Voy con él— murmuró Kousuke corriendo tras su hermano.

—¡Y-Yo también!— exclamó Ayano confundida por la situación tan atípica, apagando el televisor antes de subir con rumbo a la habitación.


—No debiste decirles eso…— murmuró Ayano sentada en la cama abrazando a su hermano —Sabes que papá y mamá nos quieren a los tres por igual…

Shuuya no respondió, se mantuvo quieto abrazado a sus rodillas con sus ojos rojos, intentando contener las lágrimas.

—Lo siento… No creí que contarles de tu amiga traería problemas…— murmuró ella con tristeza —Yo realmente no le veo lo malo, pero si nuestros padres están preocupados, deben tener algo de razón…

—No la tienen…— murmuró lastimeramente.

—Pero… ¿Qué es lo que dijeron...? ¿No podrás volver a verla...?

Y mientras Shuuya explicaba con lujo de detalle aquellas cosas tan hirientes que sus padres habían soltado, Kousuke miraba disimuladamente hacia la tienda de campaña que seguía en la habitación.

Aunque no pudiera verla, sabía que Tsubomi estaba allí oculta, escuchándolo todo…

Sintió pena por ella… En ese tiempo había aprendido a conocerla y sabía perfectamente que pese a mostrarse como alguien fuerte, era extremadamente sensible a ese tipo de situaciones...

—Ayano…— llamó a su hermana —Vamos a hablar con papá y mamá…— sugirió.

—¡Kousuke tiene razón!— exclamó Ayano tan llena de energías como siempre —Vamos a decirles que no hay nada de lo que preocuparse, de hecho la misión de nuestra asociación secreta será que papá y mamá te permitan seguir siendo su amigo— aseguró —. ¡Vamos Kousuke! A la guarida secreta de nuestros padres— señaló la puerta comenzando a caminar hacia ella.

Kousuke se limitó a reír antes de seguirla, en otra situación no habría dejado a su hermano solo en ese estado… Pero lo sabía bien, él no estaba solo…


Se hizo una bolita en su cama, de cara a la pared, no quería saber de nada… ¿Cómo era posible que sus padres tuvieran tan mal concepto de ella? ¡Su madre ni siquiera la había visto! Y su padre sólo por unos minutos… ¿Cómo podían sacar aquellas estúpidas conclusiones?

Si ellos no la querían como su amiga… Mucho menos la querrían como su hermana… Y aquello tiraba por la borda su misión de devolverle aquella familia que tanto ansiaba, y que con el tiempo, estaba cada vez más seguro que le pertenecía.

Sintió la cama hundirse un poco, y una mano en su brazo, se giró, y la observó con pena. Si él se sentía abatido, ¿cómo se sentiría ella...?

—Lo siento…- murmuró —Repetí todas esas cosas hirientes… Y olvidé que estabas aquí...

Ella se limitó a negar —Está bien, no dolió… Tanto…

—¡Pero...!— se incorporó —¡Ellos no saben lo que dicen! ¡Vamos a convencerlos ya verás! ¡Y-Ya saben de tu existencia, sólo es cuestión de tiempo antes que te acepten como hija!— le aseguró aquello que ni él mismo creía.

Tsubomi simplemente volvió a negar —No van a aceptarme…— aseguró —Pero está bien…— él quiso discutir pero ella miró al frente con una triste sonrisa y continuó —Mi madre… No sé nada de ella… Nunca la conocí, no sé si murió o simplemente me abandonó… Nadie me habló de ella jamás… Y mi padre no me quería… Yo era… La bastarda… La que sólo era un estorbo, la que se vio obligado a llevar a su casa… Y mi madrastra, ella simplemente me aborrecía… Ningún adulto en esa casa me quiso jamás… Sin embargo tenía a mi hermana… Y eso sólo me bastaba para ser feliz…— lo miró con lágrimas en sus ojos pero sin borrar su sonrisa —Te tengo a ti, y a Kousuke… Y aunque no sea lo mismo… Tuve la oportunidad de pasar tiempo con Ayano… Eso ya es más de lo que hubiera imaginado que tendría ese día que me di cuenta de que ustedes no me recordaban, y me encontraste en aquel callejón… Así que… Está bien, no necesito más.

—¡Y siempre me vas a tener!— exclamó dejándose llevar por el emotivo momento y abrazándola tan bochornosamente que ella en lugar de responder, comenzó a removerse en el abrazo intentando liberarse desesperadamente.


Después de gritos, pataleos y algún pellizco, logró que él la soltara, su hermano podía ser dulce e idiota en proporciones iguales. Por fortuna fue antes que Ayaka entrara a la habitación dispuesta a hablar con su hijo…

Se ocultó en la tienda y se dedicó a escuchar música con los auriculares de Shuuya, aunque se muriera de ganas de saber qué hablaban, les daría la intimidad que merecían… Sólo esperaba que las cosas entre ellos se resolvieran, que sus padres no la quisieran ni como amiga de sus hermanos era doloroso, pero saber que por su culpa había conflictos familiares, lo era aún más.

Después de aquella charla, en la que Ayaka se disculpara por hablar tan mal de aquella niña a la que no conocía siquiera, las cosas se calmaron en el hogar.

Los meses pasaron lentamente, Ayano veía a Tsubomi cada tanto, días especiales en los que los cuatro jugaban en el parque, o recorrían algún centro comercial lo suficientemente caro para que cualquiera de ellos se conformara con sólo ver vidrieras. Esas contadas ocasiones ayudaron a que Ayano la conociera mejor, tanto en cuanto a historia como personalidad, pero no fue hasta inicios de abril, durante la semana dorada, cuando finalmente los tres hermanos se armaron de valor y le pidieron a sus padres invitar a su amiga a casa.

Lo bueno fue que les permitieron que la niña se quedara una noche, sería una especie de pijamada, probablemente la primera de Ayano, ya que no dejaba de hablar y fantasear con aquello, y por supuesto tenía muy claro que su amiga se quedaría en su habitación… Sería raro que durmiera con alguno de los chicos…

Lo malo era que justo ese día Ayaka no estaría en casa, ya que como todos los años debía visitar a sus padres y hermana, pero Kenjirou se quedaría en casa, por lo que los niños estarían bien cuidados…


El gran día llegó finalmente, se sintió raro volver a detenerse frente a la puerta de su casa y tocar timbre… Como en aquella ocasión, pero esta vez las cosas serían diferentes, este día ellos la esperaban, este día sería bienvenida.

Ayano abrió de inmediato —¡Tsubomi estábamos esperándote!— exclamó dándole un sorpresivo abrazo.

—Gracias por invitarme— respondió sintiéndose bien, tal vez las cosas no salieron como ella pensaba en el pasado, pero de una forma u otra, allí estaba, completamente visible, en esa casa en la cual todos sabían de su existencia.

Se sentía tan bien…

—¿No trajiste nada?— preguntó Ayano cuando se separaron, probablemente esperando que llevara una mochila, o bolso.

—¿Debía traer algo...?— preguntó viéndola.

—¡No, claro que no!— negó —Te prestaré un pijama… Somos casi de la misma altura así que te quedará bien— aseguró acompañándola mientras entraban —. Y puedo prestarte una falda, siempre te veo usando ropa de chico… De hecho creo que Shuuya tiene una remera igual…

—¿Ahh sí...?— preguntó riendo nerviosamente —Pero no tienes que molestarte… Me siento cómoda así…

—¡No es molestia!— aseguró tomando su mano —Ven, te enseñaré la casa y luego mi armario.


Después de un largo día en que charlaron, jugaron y hasta cocinaron juntas, cosa que no había vuelto a hacer desde aquel incendio que acabó con la vida de su hermana, llegó la hora de la cena.

—Jeje…— miró de reojo a su hermano, si no acababa con esa risita estúpida, juraba que lo golpearía.

—¡Deja de verme así!— le susurró molesta —Hace mucho tiempo que no uso una falda… No estoy acostumbrada— se defendió, mientras apretaba la tela entre sus piernas.

—Cuando haces eso parece que usaras unos pantaloncillos muy raros— comentó aún riendo, ganándose finalmente una patadita por debajo de la mesa —. ¡Papá, Tsubomi me pateó!— se quejó.

—Eso te pasa por mirarle las piernas a una chica antes de llegar a segunda base— comentó el hombre tranquilamente comiendo.

Y pese a que ninguno de los hermanos comprendió las palabras de Kenjirou, a Tsubomi aquella se le hizo una escena muy muy familiar… Era casi como si estuviera, ese día, viviendo con ellos en familia… Como si fuera una hermana más… Si solamente su madre estuviera allí, sería perfecto…


Una vez que la cena terminó, dio comienzo la pijamada, y con ésta se encontraron en la habitación de Ayano con comida chatarra, muchas almohadas y Tsubomi vistiendo un camisón blanco con rosa que hizo a Shuuya llorar de la risa.

—¡Demos comienzo oficialmente a la primer pijamada de esta casa!— anunció Ayano con un puño levantado vistiendo su pijama de Kamen Rider, mientras los tres más jóvenes la observaban sentados en el piso a su alrededor.

—Eh… Ayano…— la llamó Kousuke cuando ella se sentó —¿Pudiste averiguar lo que se hace en una pijamada?— preguntó algo confundido, el término era básicamente nuevo para él.

—Las pijamadas son cosa de chicas, ¿no?— preguntó Shuuya a Tsubomi, pero ésta simplemente se encogió de hombros.

—¡Claro que si! Hablé con algunas compañeras de clase y me dieron muchas ideas, aquí las tengo anotadas— aseguró sacando su libretita.

Tsubomi sonrió para sí misma, ver la energía que Ayano le ponía a cada pequeño detalle era tranquilizador, su hermana se comportaba tal y como la recordaba, amaba aquella cualidad de ella.

—Entonces dinos, ¿qué hacemos?— Shuuya fue el primero en preguntar mientras la veía buscar aquellos apuntes en su libreta.

—Mmm… Aquí dice… Uno; comer— leyó —. Creo que estamos listos para eso— aseguró viendo el montón de paquetes de snacks y bebidas gasificadas que tenía cerca.

—Pero recién cenamos… No tengo hambre— comentó Kousuke, los otros dos asintieron a sus palabras.

—Es cierto… Yo tampoco tengo hambre, tal vez en unas horas…— murmuró pasando al segundo punto de la lista —Dos; Cambio de imagen, pintarse las uñas, hacerse mascarillas de belleza, o peinados raros, eso nunca puede faltar en una pijamada— leyó.

—¿Uñas...? ¿Maquillaje?— preguntó Shuuya con expresión de horror —¡Sí era cosa de chicas!

—Eso parece… Aunque lo de peinarnos no suena tan mal…— comentó Kousuke quebrando una lanza a favor de aquella pijamada que segundo a segundo se iba a pique.

—Eso significa que Kousuke quiere que alguien lo peine~~— comentó Shuuya acercándose a él con un brillo maligno en su mirada, y aquella sonrisa que no podía significar nada bueno.

—¡Eso es!— exclamó Ayano en el momento en que Kousuke se ocultó tras ella —¡Yo peinaré a Kousuke y Tsubomi a Shuuya! Voy por mis broches y moños— anunció yendo a vaciar sus cajones.

—¡¿Qué?! ¡Noo!— chilló el rubio, mientras la mirada de Tsubomi se iluminaba, y Kousuke reía por lo bajo.

Aquello fue divertido, pero no duró más de 15 minutos en los que ambas chicas hicieron un destrozo en el cabello de los chicos y luego les tomaron fotos desde todos los ángulos. Después de eso, la reunión volvió a caer en un punto muerto.

—¿Qué más hay en tu lista?— preguntó Tsubomi, mientras Shuuya se quejaba, mientras intentaba quitarse aquella coleta demasiado ajustada de su cabello. Ya se lo pensaría dos veces antes de reírse de ella nuevamente.

—Mmm… Aquí dice…— comentó la anfitriona volviendo a buscar la página —Tres; Nunca puede faltar la típica sección de preguntas como; ¿quién te gusta?— leyó antes de ver a la invitada como si resplandeciera —¡Tú primero! ¿Quién te gusta?— le preguntó emocionada gateando hacia ella, mientras la aludida se alejaba disimuladamente —Es Shuuya, ¿verdad?

—Te dije muchas veces que sólo somos amigos…— respondió la aludida bastante incómoda.

—Ayano…— la llamó Shuuya sintiendo pena por su hermanita —¿Alguna vez le preguntaste a Kousuke quién le gusta~?

Ella lo miró pensativa, olvidando por un momento su anterior objetivo —No últimamente…— reflexionó antes de mirar a su indefenso hermano que negó nervioso —¡Vamos Kousuke! ¡Tiene que gustarte alguna niña de la escuela!

—No me gustan…— negó sin saber cómo ocultarle aquel gran secreto que guardaba sin mentirle.

—Ahh…— murmuró desilusionada —¿Y a ti...?— le preguntó a Shuuya —¿Sigue gustándote Naomi?

Él negó de inmediato —Ya no me gusta, y ahora es la novia del abusón de la clase así que~

—Entiendo…— volvió a sentarse en su sitio a un lado de Kousuke, abrazándolo sin previo aviso antes de suspirar —Supongo que somos cuatro fracasados en el amor…

Si bien ninguno de los otros tres se sentía realmente de esa forma, decidieron darle la razón y pasar al siguiente punto de la lista.

—Cuatro; travesuras al hermano…— leyó antes de ver a los presentes —Creo que ese no…

—Tus compañeras se divierten muy raro…— murmuró Shuuya levantando una ceja.

—Sí… Creo lo mismo… Pasemos al siguiente— comentó riendo —. Cinco; Hacer pulseras de la amistad… ¡Este sí me gusta!— exclamó emocionada viéndolos.

Kousuke asintió sonriéndole, pero Shuuya se mantuvo indiferente —Puede ser un poco divertido…— admitió —¿Cómo se hacen?

—Ehh…— murmuró ella revisando su libretita —Olvidé preguntar…— murmuró tristemente —¿Nadie sabe...?— los tres negaron —Lo siento… No pensé en ello…

—No creo que haya una única forma de hacerlas…— intervino Tsubomi, sintiéndose mal por la expresión desolada de su hermana —Si son pulseras de la amistad tal vez deberíamos inventarlas…— sugirió —Podríamos usar cualquier cosa… Hilo o lana… O alguna cuerda…

—Tengo algunas bandas elásticas en mi habitación— comentó Shuuya poniéndose de pie —Iré por ellas.

—¡Y yo iré por los hilos de colores de mamá!— exclamó Kousuke haciendo lo mismo que su hermano —¡Vamos a hacer unas pulseras geniales!

—Son fantásticos…- comentó Ayano una vez que los chicos se marcharon —Los mejores hermanos que podría tener…

Tsubomi asintió sonriendo —De eso no hay duda...

Las pulseras no quedaron tan geniales, pero a pesar del enredo de banda elástica e hilos que pellizcaba la piel, los cuatro decidieron dejárselas puestas al menos por esa noche.

—Seis; historias de terror…— declaró a lo que se escucharon un par de desesperados "¡NO!" y una única afirmación —A mí tampoco me gusta mucho la idea…— confesó —Siete… Escuchar música, y bailar o hacer karaoke— los miró —. ¿Qué dicen?

—Yo digo que conozco un par de historias muy buenas— comentó Shuuya siendo ignorado por el resto.

—Me parece una buena idea— respondió Kousuke.

—A mí también, me gusta mucho la música— convino Tsubomi.

—¡Entonces por unanimidad vamos a poner música y bailar!— exclamó Ayano yendo a encender su equipo de audio.

—¡No fue unanimidad!— se quejó Shuuya volviendo a ser ignorado.

—¡Yo bailo con Tsubomi!— exclamó Ayano una vez que puso música tomando las manos de su amiga para que ésta se levantara.

Minutos después, los chicos se miraban incómodos sin saber qué hacer, mientras las chicas se movían de una forma bastante poco coordinada, dando como resultado algo a lo que no podía llamársele baile, pero que al menos les causaba bastante diversión.

Lo siguiente fue el karaoke, con resultados aún más ridículos que el baile, sólo que en esa actividad sí pudieron participar todos, y se divirtieron bastante hasta que Kenjirou entró a suplicarles que dejaran de torturar a ese pobre gato.

—Bien, hagamos algo que no moleste a papá— propuso Ayano volviendo a buscar en su libretita —La pelea de almohadas está descartada creo…

—Papá dijo que canto como un gato al que le pisaron la cola…— murmuró Kousuke deprimido mientras Tsubomi le daba palmaditas en la espalda.

—Juguemos "verdad o consecuencia"— propuso Shuuya después de mantenerse un rato en silencio.

Ayano lo miró con emoción —¡Eso es perfecto!— asintió —¿Quién comienza?

—Yo comienzo— se adelantó él, viéndola con seriedad —Ayano, ¿verdad o consecuencia?

La aludida se acomodó abrazando una almohada mientras pensaba —Mmm… Verdad— escogió, después de todo, ella no tenía secretos con sus hermanos, y Tsubomi era su amiga, no tenía por qué ocultarle nada.

—Si te enteraras que ella— señaló a la invitada —, ha vivido con nosotros todo este tiempo oculta en mi habitación, ¿qué harías...? ¿La delatarías con nuestros padres o nos ayudarías a que se quede aquí?

Ayano pestañeó un par de veces, girando su cabeza robóticamente hacia Tsubomi quien estaba blanca como un papel observando a su hermano con horror.

—Esa… Es una pregunta muy rara Shuuya…— murmuró luego de casi un minuto, rompiendo el sepulcral silencio que se formó.

—Escogiste verdad— le recordó él con seriedad, sus ojos rojos en un intento por ocultar sus nervios de ella —. Piénsalo con calma, si eso realmente estuviera sucediendo, ¿qué harías...?

Kousuke observaba alternadamente a sus hermanos sintiéndose mortificado, nunca pensó que Shuuya sacaría aquel tema durante la primer visita oficial de Tsubomi a la casa.

—Yo…— comenzó a decir Ayano cuando estuvo lista para dar una respuesta —Creo que… Lo haría…— murmuró finalmente.

Continuará…

Lo siento, no me gustó dejarlo aquí peeeero… Nada, no tengo excusas, soy una maldita que los dejará con la intriga hasta nuevo aviso. Sólo intentaré que la espera hasta el siguiente no sea demasiado larga.

Espero que estén pasando un buen comienzo de año, yo sigo de vagaciones y he bajado el ritmo de escritura, no tengo excusas, pero la musa simplemente no aparece… Espero avanzar también en algunos capítulos que tengo a medias para ir cerrando historias a las cuales les falta poco. O continuar otras que medio abandoné… Ya veremos qué sale.

Por cierto la semana dorada, o golden week, va desde fines de marzo hasta principios de abril, y es una semana que la gente suele tomarse libre, ya que después de eso comienza el año lectivo.

Agradezco mucho a quienes han leído y a la personita que comentó, me hacen muy feliz.

Dicho esto paso a responder el comentario.

Jeffy Iha: Igual merezco lo de "despreciable lectora fantasma"... Soy muy vaga con los reviews u.u. Yendo al fic, Ayano ya lo vio, ella sabe perfectamente que ellos son el uno para el otro, yo también espero que la obedezcan, aunque lo de los hijos… Le quitaría 18 dígitos a esa cifra… Y es cierto, Ayano conoce muy bien a su hermanito. Lo que no entiendo es por qué pensar que a Seto le gusta Ayano es tan raro… El chico es un niño asustadizo que un buen día conoció a su heroína, la cual lo cuida, alegra, da valor y tiene ideales bastante próximos a los suyos, se me hace bastante creíble que acabe sintiendo algo por ella… Por algún motivo en Kano es creíble pero en Seto no… No lo entiendo. Y no lo digo sólo por tu comentario, mucha gente me ha señalado lo mismo. Muchísimas gracias por tu comentario, espero que este capítulo te haya gustado. Besos.

Gracias a todos por leer, espero que el capítulo haya sido de su agrado.

Hasta la próxima.

Trekumy.