Capítulo 13

—Yo…— comenzó a decir Ayano cuando estuvo lista para dar una respuesta —Creo que… Lo haría…— murmuró finalmente.

–¡¿Qué harías?!–la presionó Shuuya, perdiendo por un momento su apariencia relajada.

–Mamá y papá…– le habló viéndolo directamente, con una mueca de desesperación en su rostro –Deberían saber qué sucede en su casa…– explicó, acabando sin saberlo, con las esperanzas de los tres frente a ella –Tener a alguien viviendo en tu casa sin que lo sepas es… espeluznante…

Esperó respuesta, pero ninguno de los tres habló, ellos no parecían estar de acuerdo con ella, así que continuó explicándose.

–Hay alguien que recorre tu casa, toca tus cosas… Y tú… No eres consciente de ello… No sabes qué puede hacer esa persona, no tienes control sobre el lugar que se supone que es tu hogar, tu refugio…

El silencio que siguió a aquello, sólo fue roto cuando Shuuya, decidió dar por zanjado el asunto.

–Sí, entiendo... Pasemos a otra cosa– propuso con su sonrisa más falsa.

–Pero…– continuó luego de unos segundos, observando a Tsubomi, quien no levantaba la mirada –Buscaría la forma de ayudarla… Imagina lo que se sentiría vivir así…– volvió a mirar a Shuuya –Sería como sucede con esos cachorritos que Kousuke a veces oculta en la casa… Pero con una persona…– les explicó, tomando ella misma consciencia de lo que aquella situación representaba –Vivir de esa forma… En un hogar en el que las personas no saben de ti… En el que nada es tuyo… En el que sientes miedo constante a que te encuentren...

Shuuya observó a Tsubomi, quien continuaba inmóvil, sin levantar la mirada, las palabras de Ayano eran tan ciertas…

–Tú… No existirías para esas personas…– murmuró la mayor comenzando a sollozar –Aunque hubiera alguien que te estuviera ocultando… No sería lo mismo… No podrías gritar de alegría, o llorar con fuerza… No irías a la escuela… No tendrías otros amigos… No serías libre… ¿Qué harías si te enfermas...? ¿O si esas personas se van de vacaciones?– secó sus lágrimas inútilmente, ya que aquella idea se le hacía extremadamente triste, y los pensamientos que seguían llegando a su mente la deprimían más y más… –¡No experimentarías la sensación de llegar a casa y que tu familia te de la bienvenida! Incluso olvidarías qué se siente que haya un plato de comida y un lugar en la mesa esperando por ti… Sentirías que ese no es tu lugar… Que estás haciendo algo… Malo… Que tu existencia no es… Necesaria…– murmuró lo último bastante quedo, escuchando como el llanto de Kousuke se mezclaba con el propio.

Al volver a levantar la mirada, se encontró con Shuuya en completo silencio, sus ojos destellando en rojo, sin dejar de ver a Tsubomi, quien permanecía con sus puños apretados y sus ojos completamente ocultos bajo su flequillo... Ambas actitudes se le antojaron muy extrañas... Incluso la de Kousuke, quien a pesar de ser bastante sensible, estaba llorando demasiado por algo que ni siquiera era verdad...

Los tres estaban muy raros… Y aquello le asustó.

–¿Pasa algo...?– preguntó posando su mirada alternadamente en cada uno de ellos.

–Necesito usar el baño…– murmuró Tsubomi con voz ronca, levantándose y marchándose antes que fuera capaz de ver su rostro.

–¡Pero la pregunta sólo fue una simple hipótesis!– aseguró Shuuya volviendo a verla, con su enorme sonrisa, unos segundos después de que su invitada cerró la puerta –No tenías por qué ponerte tan seria, sólo estamos jugando.

–¿Por qué usas tu máscara?– preguntó seriamente, definitivamente allí había gato encerrado.

–¿Ehh...? ¿Qué te hace pensar que estoy usándola?– preguntó riendo nerviosamente.

–Tsubomi vio tus ojos ponerse rojos todo el tiempo y no le pareció extraño…– murmuró sin quitarle la vista de encima, reparando en ese momento en aquel detalle.

–No creo que lo haya notado…– negó él restándole importancia sin borrar aquella sonrisa.

–Kousuke– miró a su otro hermano ahora, quien levantó la mirada aún empañada por lágrimas –, Shuuya me está mintiendo, ¿verdad?– preguntó, a lo que él comenzó a temblar viéndose claramente acorralado –¿Qué está pasando?– preguntó, tomando la anterior reacción como una clara respuesta.

–¿P-Pasando...?– preguntó él viendo con desespero a Shuuya, quien exhaló deshaciendo su máscara, dejando ver sus ojos algo hinchados.

–Ella es como nosotros…– explicó él, ganándose su completa atención.

–¿Como nosotros...?– repitió sin entender.

Él negó –Como nosotros…– aclaró señalando a Kousuke y su persona –También tiene estos ojos…


Se deshizo en lágrimas encerrada en el baño, las palabras de Ayano describían tan perfectamente todos aquellos pensamientos negativos que todo el tiempo ponía a un lado, para ser capaz de disfrutar un día más de sus hermanos…

Esos mismos que regresaban con fuerza por las noches, o durante esas largas horas en que Shuuya y Kousuke estaban en la escuela, y se quedaba sola con sus temores…

Una vez que logró calmarse y luego de lavarse el rostro lo suficiente para que casi no se notaran las lágrimas, regresó a la habitación. Esperaba con toda su alma que aquella charla hubiera terminado, e irse a dormir de una vez, sin embargo al entrar sus tres hermanos estaban viéndola.

Kousuke la observaba con una expresión indescifrable en su rostro, una muy cercana al temor, pero no era eso… Ayano la miraba claramente sorprendida, esperaba que aquello no fuera una mala señal, y Shuuya…

Su hermano no llevaba su máscara puesta, dejando ver sus ojos rojos e hinchados los cuales les transmitían tal cariño y tristeza, que no supo cómo interpretar.

Estuvo a punto de preguntar qué sucedía, cuando él aparentemente continuó con lo que estuviera diciendo antes que ella entrara a la habitación –En efecto Ayano– asintió –, Tsubomi tiene la habilidad de volverse invisible…

Se asustó, ¿cómo tomaría Ayano eso? ¿Y si comenzaba a temerle y ya no quería ser su amiga...? Sin embargo, lo que él dijo a continuación, dejó aquellos miedos como irrisorios

–Por eso me fue tan fácil traerla a la casa y ocultarla en mi habitación todo este tiempo.

Con su espalda aún apoyada en la puerta, sintió como el mundo se desmoronaba bajo sus pies… La reacción llena de sorpresa de Kousuke y Ayano, se escuchó como un lejano eco que acompañaba sus pensamientos… Pensamientos demasiado veloces para ser procesados.

"¿Por qué...?"

Aquella pregunta daba vueltas y vueltas en su cerebro mientras observaba la expresión de Shuuya que no dejaba de verla… No podía odiarlo, siquiera culparlo por haber tomado aquella decisión… Él había hecho todo lo que estaba a su alcance por darle una familia… Pero pedirle que le mintiera descaradamente a Ayano, eso era demasiado...

–N-No puede ser…– el tono suplicante de Ayano la devolvió al mundo real –Es una broma… ¿Verdad...?– miró con esperanza a Kousuke.

–N-No...– negó él sollozando –No es... Broma...– murmuró quedo sin atreverse a mirar a nadie, se lo veía claramente consternado, probablemente no comprendía por qué Shuuya había decidido revelar su secreto justo después de que Ayano dejara claro que no aceptaría tal situación.

Y mientras su hermana mayor, miraba el piso intentando encontrar alguna explicación o al menos algo de sentido a la situación, Shuuya le extendió su mano.

–Lo siento Tsubomi... Pero Ayano tiene razón... No quiero que vivas de esa forma... Nadie merece sentirse así... Mucho menos tú...

A pesar de todo, le sonrió... Una vez más, él estaba pensando en ella, en su bienestar, y aunque siguiera sintiendo que revelarle aquella información a Ayano en esos momentos era una estupidez... No podía sentirse enfadada...

Tomó la mano que él le ofrecía y se sentó a su lado, justo en frente a Ayano, quien no se atrevía a levantar la mirada.

–Sé que... No debí mantener un secreto tan grande con todos ustedes... Y no te enfades con Kousuke, él lo supo hace poco tiempo... Pero... Tal vez si escucharas su historia... Podrías entendernos mejor.

–Cuéntame...– pidió Ayano levantando finalmente su mirada para enfocarla en la persona frente a ella –¿Por qué aquí...? ¿Por qué nosotros...?

Dudó un poco, pero sentir como Shuuya apretaba levemente su mano, y ver a Kousuke acercarse a ella, le dio algo más de seguridad –Vas a pensar que es una locura, pero... Ustedes... Son mi familia...

Contó con lujo de detalles cada suceso relevante en su vida, cada imagen de esa realidad en la que los cuatro eran hermanos, en la que tenía su lugar e identidad en aquella casa. Casi amanecía cuando terminó su relato, Kousuke con su cabeza apoyada en su hombro, se esforzaba por mantenerse despierto... Shuuya por su parte se mantenía firme a su lado aún tomando su mano, y Ayano...

–Creo que eso... Es todo...– finalizó agotada, viendo analíticamente a su hermana, intentando descifrar qué pasaría por su mente.

–Yo...– murmuró ésta finalmente –Lo siento pero... No sé qué hacer... Necesito tiempo...

–Entiendo...– asintió –Lamento los problemas que te he ocasionado– se inclinó en una reverencia, a lo que su hermana negó de inmediato.

–Mejor... Vamos a dormir... Es demasiado tarde...– propuso la mayor, dando por zanjado el tema al menos momentáneamente.

Lo que quedaba de la madrugada durmieron los cuatro en la cama de Ayano, ella en medio de Shuuya y Kousuke, se sentía raro, no dormía en una cama desde la muerte de Maki...

–Todo saldrá bien...– le susurró Shuuya, lo cual fue una sorpresa, creyó que él dormía al igual que los otros dos –No voy a permitir que te alejen...– aseguró con una gran convicción.

Y aunque fuera una mentira, y supiera perfectamente que él no era capaz de aquello, se sintió bien escucharlo –Gracias– le susurró sonriendo.


Observó a esa niña haciendo una reverencia frente a ellos mientras se despedía.

–Gracias por todo...

No importaba cuanto lo intentara, ya no podía verla como su amiga Tsubomi, de la misma forma en que no podía prestarse a la farsa que sus hermanos estaban representando frente a su padre.

Se dio la vuelta en cuanto Tsubomi se alejó de la casa fingiendo que iba a algún sitio, escuchando como Shuuya continuaba su rol.

–¡Hasta pronto!

–¡Uff... Al fin!– exclamó Kenjirou –Cuidar niños ajenos es muy cansado...

–¡Pero si no hiciste nada!– le reclamó Shuuya.

–¡Tuve que soportar como torturaban a ese pobre gato toda la noche! ¡No sabes cuanto sufrí!– dramatizó su padre.

Entró a la cocina donde las voces de su familia no eran más que murmullos y se quedó viendo por la ventana... ¿Qué haría...? ¿Qué le diría a su madre cuando regresara...?

–Ayano...– la llamó Kousuke, no se había dado cuenta de que él la seguía –No importa lo que decidas... Nosotros nunca nos vamos a enfadar contigo, lo sabes, ¿cierto?

Miró a su hermano sonriendo con tristeza –Si hablo... Estaré lastimándolos...

Él negó –Sabemos que si hablas... Estarás haciendo lo correcto... Como los héroes...

Lo miró largamente, y finalmente exhaló –Los héroes... Hacen lo mejor... Lo correcto, no siempre es lo mejor...

–Entonces... Sé que tú harás lo mejor...– aseguró Kousuke sonriéndole con dulzura –Por que eres nuestra heroína.

Continuará.

Hola hola, lamento el capítulo corto, pero fue mucho para mi corazoncito... Además necesito pensar mucho como narrar lo que se viene de ahora en más. Espero estabilizarme en la escritura y retomar el ritmo pronto.

Por otro lado (nada que ver con el capítulo así que puedes saltarte los dos párrafos siguientes) les cuento que tengo dos cosas en mente;

La primera es que estamos pensando con otra chica en organizar una especie de evento de Kagerou Project, como para avivar un poco la cosa. Sería un evento específico para el fandom hispanohablante, y se trataría de crear alguna pieza de arte (fanfic, fanarts y todo lo que ello implica) para esta serie. Pondríamos un tema y daríamos un plazo, posteriormente promocionaríamos los trabajos realizados a título del evento en las diferentes redes sociales que manejamos. Pero para esto nos gustaría saber cuanta gente hay interesada, así que ya saben, si lo quieren pueden comunicarse conmigo y avisarme, o tirar propuestas para la temática o el evento en general. Todo es bienvenido.

Lo segundo es que estoy planeando hacer una novela gráfica de KP, por el momento sería algo muy chiquito para ir viendo si gusta o no, con pocos gráficos (sacados del manga inicialmente), y que funcionaría en PC y Android (San Renpy). Todo esto en pro de hacer un verdadero juego de la serie en algún momento. Así que si alguien tiene alguna sugerencia también es bienvenida porque yo estoy un poco perdida respecto al argumento, y por el momento lo único que sé hacer es la programación.

Y ahora sí a responder los comentarios, así no los aburro más.

Yin-princesa-del-olvido: ¡Aww! No me alabes tanto que me lo voy a creer xD. Muchísimas gracias por tus palabras, espero que te haya gustado este capítulo pese a lo corto, y agradezco de corazón que siempre estés allí leyendo mis historias. Besos~

Irara: Muchas gracias por el comentario, y es un placer conocer a otro seguidor/a de mis historias, me alegra mucho que te guste y espero que siga haciéndolo. Saludos.

Jeffy Iha: Sí, entiendo ese punto, sin embargo el que Shuuya haya pasado más tiempo con Ayano no necesariamente establece una relación amorosa entre ellos, de hecho que él supiera que ella se suicidó y la haya visto morir, pone más fichas en que su dolor viene de ahí y no necesariamente por un tema amoroso. Sin embargo en una teoría muy válida y difundida sobre la que no discutiré...

Espero que no hayas odiado también a Ayano en este capítulo... (Que motivos creo que sí di...) Y como bien decís las palabras de los padres fueron duras y crueles, pero son sus padres y su hijo está antes que todo. Es bastante comprensible, y finalmente son buenas personas, sólo fue la reacción inicial al sentir que Shuuya se estaba exponiendo al peligro y pudo pasarle cualquier cosa sin que ellos estuvieran al tanto.

Tal vez debí extenderme en lo de reto o consecuencia, pero bueh, así salió y no averiguamos detalles escabrosos ni hubo besos robados de nadie... Por este tipo de cosas es que mi buzón está lleno de amenazas de muerte xD.

Respecto a los spoilers del manga ya lo charlamos por privado, así que me despido, ¡mil gracias por el comentario! Acabo de ver que actualizaste Abracadabra y yo no te dejé comentario en el anterior, en cuando publique me voy allí a leer y cumplir con mi deber.

Sin más por el momento me despido.

Hasta la próxima.

Trekumy.