Capítulo 14
Dos semanas habían pasado, y Ayano aún no era capaz de tomar una decisión…
Sin embargo a pesar de su indecisión, fue muy clara al exigir que Tsubomi debía dormir en su habitación el tiempo que viviera en la casa, ya que era muy extraño que se quedara con Shuuya por las noches. Así que la tienda de campaña fue trasladada a la habitación de la mayor pese a las protestas de su hermano.
Durante ese tiempo viviendo en la habitación de Ayano, muchas cosa cambiaron… Lo más visible era su apariencia, más que nada en lo que respectaba a ropa y cabello, se veía apenas más femenina, con su pelo cepillado y usando esa escasa ropa de su hermana que cumplía con la medida justa entre lo que Ayano tendría en su armario, y lo que ella toleraría como algo no demasiado incómodo o bochornoso.
En esa época aprendió lo que era sentir vergüenza de su cuerpo…
Otra cosa que cambió fue su estado anímico… Nunca había sido la persona más alegre del mundo, pero saber que Ayano podría hablar en cualquier momento y ser testigo de cómo ésta tartamudeaba e incluso dudaba si confesarlo todo cada vez que Ayaka entraba a su habitación y la encontraba en una pose sospechosa o hablando con el aire, le angustiaba y estresaba en partes iguales.
También aprendió a ocultar más que su presencia, adquirió la habilidad de esconder sus sentimientos…
Sin embargo, el cambio más grande, o el que más sintió, fue en su relación con Shuuya… Cuando se percató de ello, apenas se veían un par de veces al día, esos escasos momentos en que los cuatros se reunían en la habitación de Ayano a escondidas de sus padres, o al pasar cuando iba al baño… Incluso en esas contadas ocasiones, su interacción no era la misma, como si las cosas entre ellos se hubieran enfriado, como si a ambos les hiciera falta aquellas largas charlas en la soledad de la habitación de Shuuya, sin nadie más en medio, sin prisas, y con esa invaluable complicidad que tan fácilmente surgió de la nada entre ambos.
Las noches eran básicamente un tormento para ella, luego de dar vueltas y vueltas en el saco de dormir, salía de la tienda sigilosamente, cuidando no despertar a Ayano y con la confiable y eterna compañía de Chof. Solía pasar largas horas viendo por la ventana, añorando un pasado que no podría recuperar, una vida que no existía y a un hermano que no estaba dispuesta a admitir, extrañaba demasiado.
Sin embargo esa noche en particular, después de una terrible pesadilla, esas de las que sufría con regularidad, Chof no fue suficiente compañía, y totalmente en contra de su genio, salió en silencio de la habitación de su hermana y se encaminó hacia esa puerta que tan bien conocía…
Y finalmente... Aprendió a tragarse su orgullo, y perseguir lo que la hacía feliz.
Entró despacio, no sería mucho tiempo, él ni siquiera tenía que despertar, se sentaría en su cama, a escuchar el sonido ambiental propio de aquella habitación, ese que tan familiar le era y sin dudas la ayudaría a relajarse.
—¿Tsubomi...?— preguntó Shuuya adormilado antes que ella llegara siquiera a apoyarse en la cama.
Se lo quedó viendo con expresión de haber sido descubierta, no entendía, él tenía el sueño muy pesado, ¿cómo fue que se despertó?
—¿Qué sucede...? ¿Una pesadilla?— volvió a preguntar, incorporándose un poco hasta quedar apoyado en sus antebrazos.
—Sí…— confesó, logrando salir de su estupor —Perdón por despertarte, yo…— buscó una excusa en su mente, pero no encontró ninguna, así que dejó morir la frase.
—No importa…— negó sonriendo somnolientamente —Quédate aquí esta noche…— le propuso tranquilamente, como si fuese lo más natural del mundo.
—¡¿Aquí?!— exclamó en voz baja —¡Sabes que no puedo hacer eso!
—¿Por qué no...?— realmente intentó darle una respuesta a aquella pregunta pero no encontró ninguna —Ayano debe tener sus motivos, pero… No le veo nada malo a que duermas aquí…
—Yo tampoco…— confesó —Me divierto charlando hasta tarde con ella, y se preocupa mucho por mí pero… Estoy muy acostumbrada, a esta habitación…— intentó explicarse.
—Entonces quédate esta noche, Ayano lo entenderá…— aseguró antes de dar un gran bostezo que logró contagiarle.
—Pero… No tenemos la tienda de campaña…— murmuró restregándose un ojo.
—No importa, duerme aquí conmigo…— sugirió pegándose a la pared.
—¿Contigo?— preguntó sintiendo que debía alarmarse pero no haciéndolo realmente —¿Qué pasará si mamá entra y nos sorprende?
—Tranquila, inventaré algo…— apoyó su cabeza en la almohada —Ven a dormir…— le abrió los brazos.
—¿Qué inventarás...?— preguntó seriamente sin moverse un milímetro.
—No sé… Tengo mucho sueño…
Exhaló y tomó el reloj despertador de la mesa de luz de su hermano, por fortuna sus ojos ya se habían adaptado a la penumbra —Lo programaré para que suene a las seis, así tendré tiempo de regresar a la habitación de Ayano antes que alguien despierte.
—Sí, lo que quieras…— respondió él más dormido que despierto.
En cuanto se acostó, Shuuya la abrazó, aquello la sorprendió pero se mantuvo quieta, acostumbrándose a aquella sensación, hasta que él se movió un poco más cerca y…
—¡Ahh… Tus pies están helados!— se quejó.
—Pero los tuyos están muy calentitos…— murmuró él buscando aún más su calor, haciéndolo peor para ella.
—No bromees, ¡aléjate!
—No, es el precio que tendrás que pagar por que te deje dormir aquí~.
En otro momento se habría marchado ofendida, pero esa noche en particular lo dejó estar, cerró sus ojos y no le costó nada acostumbrarse a la sensación, cayendo dormida casi de inmediato.
La alarma sonó unas cinco veces antes que fuera capaz de sentarse en la cama y apagarlo, miró a su hermano, era irónico como en la madrugada la detectó al instante, sin embargo el estruendo del reloj despertador no lo había inmutado siquiera…
Sonrió para sí misma mientras re-programaba el aparato para que despertara a Shuuya a la hora de siempre, y salió de la habitación en silencio y con su poder activado por si acaso… Había sido una buena noche, la mejor en esas dos semanas… Regresó a la habitación de Ayano sabiendo que repetiría aquella travesura nocturna periódicamente, al menos mientras le permitieran quedarse en esa casa…
Las escapadas nocturnas efectivamente se repitieron, y después de aquel día su relación con Shuuya volvió como por arte de magia a la normalidad, tanto así que ambos se veían más relajados y felices, cosa que no pasó desapercibida para Ayano ni Kousuke.
—Si siguen riendo de esa forma en la casa, Ayano volverá a decir que son novios— les advirtió el castaño mientras regresaban a su hogar después de pasear toda la tarde por una feria algo lejana pero donde exponían suficientes comics como para que valiera la pena ir… Lo malo fue que Ayano no pudo acompañarlos por sus clases de recuperación, pero Ayaka consideró que sus dos pequeños eran más que responsables como para caminar veinte cuadras de ida y vuelta a sus doce añitos.
—Ayano lo dirá nos vea reír juntos o no, sabes la fijación que tiene con eso— respondió Shuuya con sus brazos cruzados detrás de su cabeza.
—Además sólo nos reíamos de esa persona con máscara de caballo…— intervino Tsubomi —¿A ti no te pareció chistoso?
—La verdad no…— confesó —Esas máscaras me dan un poco de…— miró a sus hermanos sin saber cómo explicarlo.
—¡Kousuke tiene miedo~!— canturreó Shuuya en tono burlón.
—¡No es miedo!— exclamó el aludido —Es sólo que… La persona que la llevaba no estaba muy feliz… Esa máscara lo estaba sofocando… Son malas…— dijo lo último en un susurro.
—¿Leíste su mente...?— preguntó Tsubomi viéndolo con sorpresa mientras él asentía. Aún le costaba un poco asimilar que éste Kousuke usara sus poderes tan abiertamente.
—Entonces hablemos de ese súper héroe nuevo…— sugirió Shuuya en un intento por cambiar a un tema agradable para todos —¡¿Qué ridiculez es esa de Super Red Man?! ¡Su único súper poder es vestirse de rojo!
Pasaron unos minutos más caminando tranquilamente y charlando de temas aleatorios hasta que Kousuke se detuvo.
—Necesito ir al baño— les informó apretando sus piernas.
—¡¿Ahora?!— preguntó Tsubomi —¡Aún estamos muy lejos de la casa!
—¿No puedes aguantarte hasta que lleguemos?— lo cuestionó Shuuya.
—¡No!— negó varias veces —¡Necesito ir ahora!
—Entonces tendrás que ir tras un arbolito…— comentó el rubio encogiéndose de hombros mientras señalaba el bosque junto al que pasaban.
Kousuke miró hacia allí y tragó duro —¿N-No puede ser otro sitio…?
—¿Ves otro sitio...?
El castaño negó —E-Está bien. ¡Pero no miren hacia aquí!— les pidió saltando la cerca e internándose en el bosque.
Ambos se giraron hacia la calle mientras lo esperaban.
—¿Qué crees que diga Kousuke cuando se entere que se metió al bosque de la bruja?— preguntó Shuuya claramente divertido con la situación.
—¿El bosque de la bruja...?— lo miró curiosa y un poco preocupada.
Él asintió —Cuenta la leyenda que en el bosque que está detrás de nosotros, vive una bruja que convierte a la gente en piedra.
Aquello despertó en ella una sensación bastante extraña, entre familiar e inquietante y él debió notarlo porque comenzó a reír.
—¿Te asustaste? Sólo es una leyenda, ¡las brujas no existen!
—Tampoco existen las personas que leen la mente, ni las que cambian su apariencia o se vuelven invisibles…— reflexionó pensativa —Pero existimos, ¿qué tal si la bruja también?
—Bueno…— murmuró cambiando su expresión a una mucho más seria —La leyenda es muy antigua, si existió… Ya debe haber muerto…
—... Puede ser…— murmuró no muy segura —¡Mejor hablemos de otra cosa!
—Claro, ¿de qué?— le preguntó él volviendo a sonreír.
—Mmm…— pensó algún tema menos oscuro —¡Ohh ya sé!— se acercó un poco más —Estoy segura de que a Ayano le gusta un chico de la escuela— le susurró.
—Ahh sí… Ese…— murmuró él viendo a un lado con su ceño fruncido.
—¿Ya lo sabías...?
—¡Por supuesto! Habla todo el tiempo de él, y una vez lo vi, es feo como una pedrada en el rostro.
—Me dijo que la ayuda a estudiar, que es alguien muy listo y serio pero en el fondo es buena persona.
—¡Todo el mundo es buena persona en el fondo!— exclamó claramente molesto —O casi todos al menos… ¡Y si tanto la ayudara sus calificaciones habrían mejorado!
No pudo evitar reír —¡Estás celoso!
—¡¿Qué?! ¡¿Cómo voy a estar celoso de ese?!— exclamó horrorizado —Sólo no entiendo por qué le gusta tanto… Kousuke es mejor en todo sentido…
—Pero Kousuke es su hermano…— reflexionó encogiéndose de hombros —Ayano debe querer un chico de su edad…
—No es justo…— murmuró él con sus brazos cruzados.
Negó ante la cabezonería de su hermano —Oye, ¿no crees que Kousuke se está tardando mucho?— preguntó viendo hacia atrás.
—Tal vez le dolía la panza— comentó él siguiendo su mirada —. No lo veo, debió internarse bastante en el bosque para tener privacidad…
Aquella sensación regresó, esa que hacía mucho que no sentía, esa que le indicaba que algo no estaba nada bien… Había vivido aquello, no lo recordaba del todo, pero sabía que algo sucedería.
—¿Por qué tienes esa expresión?— preguntó Shuuya siendo contagiado por su inquietud —¿Crees que él...?— preguntó horrorizado.
—Tal vez, deberíamos esperar unos minutos más…— murmuró no muy convencida.
Los siguientes cinco minutos transcurrieron en silencio y llenos de tensión y miedo, ambos se miraban cada tanto sin saber realmente qué hacer.
—¡No aguanto más! ¡Voy por él!— exclamó Shuuya adentrándose en aquel bosque.
—¡Espera!— exclamó corriendo tras él.
Luego de un buen rato recorriendo la periferia del bosque y llamando a su hermano sin éxito, Shuuya entró en pánico.
—¡No puede ser! ¡Es culpa mía!— exclamó completamente acongojado —¡Tengo que encontrarlo!
—¡No es culpa tuya!— negó de inmediato —¡Espera! ¡¿A dónde crees que vas?!— lo tomó del brazo deteniéndolo cuando él intentó internarse aún más profundo en ese bosque.
—¡Seguir buscándolo!
—¡¿Te volviste loco?! ¡Si nos seguimos adentrando vamos a perderemos nosotros también y haremos la situación aún peor!
—¡Pero...!— exclamó viéndola con sus ojos llenos de lágrimas —Yo le dije que fuera al bosque… Y no le advertí de la bruja…
—¿Crees que...?— preguntó viéndolo con temor, pero negó de inmediato —¡La bruja está muerta! ¡Y Kousuke sólo se perdió por adentrarse demasiado!— aseguró —¡Lo que tenemos que hacer es llamarlo! Ambos trajeron sus teléfonos, ¿verdad?
—¡Los teléfonos!— exclamó observándola como si fuera un ángel caído del cielo —¡Eres una genia!— exclamó sacando el teléfono y marcándole a su hermano.
Sin embargo no tardó en notar con horror, que su teléfono no tenía cobertura.
—¡Esto no puede estar pasando!— exclamó tirando de su cabello en clara señal de frustración.
—Debe ser por el lugar— intentó ser la voz de la razón —. Regresemos a la acera e intentémoslo— propuso.
—¡Pero, si yo no tengo cobertura Kousuke tampoco la tendrá!— se quejó él, pero ella ya tiraba de su brazo sacándolo de aquel lugar donde cada vez se ponía más oscuro.
—No perdemos nada con intentarlo, y si no es a Kousuke, podrás llamar a papá y mamá, ellos sabrán qué hacer.
—Sí, matarme...— murmuró lastimeramente dejándose arrastrar.
La noche cayó muy pronto, y luego de que los adultos se ocuparan de buscar a su hermano durante un par de horas, finalmente convencieron a Shuuya para que regresara a casa con Ayaka y Ayano, mientras Kenjirou continuaba la búsqueda. Ella regresó caminando tras su familia, en otra situación habría ido con su padre a buscar a Kousuke, aunque él no lo supiera, sin embargo algo le decía que debía dejar que las cosas fluyeran, que todo saldría bien…
Su instinto no le falló, ya que durante la mañana del día siguiente, Kousuke apareció en la casa, viéndose feliz y emocionado, hablando acerca de esa niña que conoció en el bosque, esa a la que planeaba visitar regularmente… Felicidad que contrastaba con la expresión de cansancio y preocupación de toda su familia.
Sentada en la escalera, con sus ojos activados, presenció con una sonrisa como todos recibieron a su hermano con abrazos y agradecimientos a alguna deidad por tenerlo de vuelta…
Era un recibimiento que alguien como ella jamás tendría… Pero se sentía bien pertenecer a aquella familia, aunque la mitad de ellos no supieran de su existencia y su estadía pendiera de un hilo... Con todo, ella se sentía parte de ese hogar, y en cuanto Kousuke subió a descansar, llegó su turno de saludarlo, y ya que estaba molestarlo por aquella chica de la que tan emocionado hablaba…
Costumbre que adquirió luego de pasar demasiado tiempo con Ayano.
Hacía tiempo que se sentía inquieta, una incómoda sensación que no se iba por mucho que intentara ignorarla. Pero sabía perfectamente a qué se debía, ese día, el aniversario de las dos peores tragedias en su vida estaba a punto de llegar, y el día en cuestión aquella sensación se volvió aún más intensa.
No se trataba solamente de la tristeza al recordar a su hermana, una que aún sentía que debió ser capaz de salvar, había algo más… Algo así como un mal presentimiento… Uno muy muy malo, uno terrible…
—¡Mira Shuuya! ¡¿No te parece genial la forma en que el súper héroe vence a este villano?!— preguntó Ayano señalando una de las viñetas del nuevo número de ese comic que seguían fielmente —¡Ven Kousuke! ¿Tú qué opinas?
Había sido todo el día así, ella no era la única que se sentía mal por quienes dejó atrás, sus hermanos lo intentaban, pero se notaba desde lejos lo deprimidos que estaban. Y Ayano daba todo de sí para alegrarles, sin mucho éxito, pero estaba segura que al igual que ella misma, sus hermanos agradecían sus esfuerzos.
—Podríamos mirar una película— sugirió Ayano buscando otra estrategia —¡Aprovechemos que tenemos la casa para nosotros, podemos incluso dormir en la sala!
—¿La casa para nosotros?— preguntó saliendo de sus pensamientos, había estado tan inmersa en ellos, que desconocía aquel detalle.
—Te lo dije en la mañana— comentó Shuuya —. Papá y mamá salieron…
—¿Toda la noche?— preguntó curiosa, ignorando aquella presión en su pecho que aumentaba más a cada instante.
—Es algo del trabajo creo…— complementó Kousuke.
—Así es— asintió Ayano —, parte de su investigación, van a explorar esas ruinas que encontraron la última vez que llevaron a Kousuke a ver a su amiga.
—Lo recuerdo— asintió el castaño -, estaban muy emocionados— sonrió por primer vez en el día —. Dijeron que en esa cueva podría haber pistas muy importantes para su investigación.
El resto de la conversación pasó completamente desapercibida para ella, en su mente se mezclaba un terror absoluto e irracional, con cientos de imágenes… Todas carecían de sentido para ella, pero de alguna forma le estaban diciendo a gritos que todo estaba mal…
Algo pasaría esa noche…
Algo terrible…
Se levantó sin decir una palabra y comenzó a correr, salió de la casa antes que sus hermanos fueran capaces de asimilar lo que sucedía y mucho menos detenerla.
Si estaba allí, viva y con esos recuerdos debía hacer algo, debía evitarlo, aunque no supiera exactamente qué…
Debía correr…
Encontrarlos…
Y salvarlos...
Continuará.
Mi cuerpo pide drama… ;D
Perdón por el descarado cameo a Super Red Man, pero no pude evitarlo, se me hace muy curioso que este personaje pudiera llegar incluso a inspirar un comic.
Por otro lado pido disculpas por los retrasos, pero creo que he descubierto el motivo por el cual me cuesta un poco más escribir… Y es algo tan tonto como que la silla que uso ahora es incómoda, lo cual no me permite pasar mucho tiempo sentada frente a la máquina de escritorio, que es la que más uso porque la notebook literalmente me achicharra las piernas en esta época. Espero en los siguientes meses poder comprar una silla, y que todo vuelva a la normalidad.
Agradezco de todo corazón a quienes han seguido esta historia y espero que este capítulo haya sido de su agrado.
Y muchísimas gracias a quienes comentaron, paso a responder:
Yin-princesa-del-olvido: Me alegra que te haya emocionado el capítulo anterior, fue uno complicado justamente por la carga de sentimientos implícitos y explícitos en él. Espero que este también te guste. Y amé tu idea, al final nos decantamos por lo de la frase por ser más general, pero la tomaremos en cuenta en nuevas entregas del evento. Gracias por comentar, besos.
Irara: Muchas gracias por comentar, y entiendo el enfado, cuando de la ternurita de Tsubomi se trata cuesta ser objetivo. Espero que en los siguientes capítulos te reconcilies con ella, porque no lo hace de mala, aunque admito que incluso a mí me costó ponerme en su lugar y pensar en cómo reaccionaría ante una situación tan compleja. Saludos.
Jeffy Iha: Muchas gracias por el comentario, y como dije en la respuesta de arriba, me costó un poco definir cómo reaccionaría Ayano, pero finalmente estoy satisfecha con el resultado, es una buena hija, no aceptaría aquella mentira a sus padres así como así… Ya veremos cómo sigue la cosa de ahora en más. Yo te debo dos reviews que espero dejarte pronto. Gracias por seguir la historia, un beso.
Pame chan 42: Te cuento que recién me doy cuenta de que no había leído tu comentario, ya había notado en Super Red Man que no me llega la notificación de los comentarios, pero como sos la única que comenta ahí no sabía si eran sólo los tuyos o ninguno, ahora creo que el problema es con los tuyos… Me pondré en campaña, tal vez metí el dedo donde no debía. Ahora sí, voy a tu teoría: Me gusta, es muy probable, y si bien en este capítulo los tiros no fueron por ese lado, y no quiero spoilear, me agrada la idea de que entre todos piensen la forma de presentar a Tsubomi con sus padres. Voy a pensarlo. Muchas gracias por el comentario, besos~.
Gracias a todos por leer.
Hasta la próxima.
Trekumy.
