Capítulo 18.
—Ese tipo es un imbécil…— comentó indignada con el protagonista de aquella película —¡¿Por qué demonios hizo eso?!
—Es un padre… Un esposo que ama a su familia, lo encuentro… natural.
—¡Kenjirou!— lo regañó —¡Sabía perfectamente lo que pasaría! ¡Vio en lo que su gato se convirtió! Tal vez puedo entender que lo intentara con su hijo, pero… ¿Cómo es que luego regresó a ese lugar con su esposa? ¡Él sabe perfectamente en lo que se convertirá!
—¡No digo que esté bien! ¡Ni siquiera que sea algo inteligente de su parte! Sólo que… ese hombre haría lo que fuera por su esposa como lo hizo por su hijo… Aunque sea estúpido y sepa que terminará mal, es mejor que aceptar la muerte de los que amas.
—¡No puedo creer lo que escucho! ¡Hablas como si en esa situación tú fueras a hacer lo mismo!
—Por lo general trato de no pensar demasiado en ello…— confesó —Pero si existiera una posibilidad por ínfima que fuera de tenerte de nuevo conmigo… Probablemente no lo dudaría...
—¡Pff! No puedes estar hablando en serio…- negó indignada levantándose del sofá para marcharse, si continuaba escuchándole decir tamañas tonterías sería capaz de golpearlo.
—Supongo que la mente de un hombre es complicada…— murmuró para sí mismo —¿Pero tan difícil es entender que haría lo que fuera necesario por no perderlas...?— se preguntó mientras observaba los créditos de aquella curiosa película titulada; "Cementerio de animales".
Rió por lo bajo, los recuerdos de su anfitrión podían volverse extremadamente divertidos… Pero a fin de cuentas de eso se trataba, él la quería de vuelta, era su mayor deseo, deseo por el cual realizó aquel pacto con Azami.
Una tonta ilusión humana que lo motivó a acceder sin miramientos a que su cuerpo y mente fueran parasitadas por ella...
Una serpiente que haría lo que fuera por cumplir ese deseo… Porque esa era su razón de existir.
—Claro que puedo divertirme un poco en el proceso…— salió de los labios del hombre, por fortuna en aquel oscuro laboratorio, nadie lo escucharía.
La fecha límite, donde jugaría una de sus cartas más importantes, la que le permitiría tomar el completo control de aquel cuerpo, se acercaba, por lo que era hora de darle al par de mediocres agentes secretas algo de información.
Deliberadamente dejó uno de los cuadernos de Ayaka, a la vista, sólo necesitó alterarlo un poco, unas frases en lugares estratégicos, contadas palabras que tal como sucedió en las otras rutas al caer en manos de Ayano acabarían de implantar la idea que desencadenaría los acontecimientos venideros.
Como cada vez, usaría los vanos intentos de sus víctimas para su propio beneficio, de esa forma obtendría diversión y la única forma en que el deseo de su anfitrión podría cumplirse…
Reiniciando el tiempo...
Porque al contrario que en aquella estúpida película, los muertos no pueden ser devueltos al mundo de los vivos...
—Siempre tan idiota, olvidando especificar en qué línea temporal desea reunirse con su esposa.
—No sé para qué sigo viniendo…— murmuró a mitad de aquel laboratorio que conocía tan bien que podía recitar la ubicación de cada objetos de memoria.
Creía haberlo revisado todo ya, cada pequeño detalle ahí, pero Ayano insistía en que continuara entrando a diario, según ella podía haber algo que pasó por alto. Y ese día debía darle la razón, ya que sobre el escritorio había un prolijo cuaderno que no recordaba haber visto antes, sin pensarlo se acercó, no necesitó leer más que un par de párrafos para confirmar que efectivamente aquel cuaderno había pasado desapercibido para ella hasta ese momento.
En puño y letra de su madre, pudo leer algo de información sobre sus experimentos e investigaciones, notando que aquellos ojos que ahora tenía su padre, esos que lo hacían comportarse tan extraño, eran sin duda objeto de estudio para ella.
Por eso adoptó a sus hermanos, esperaba que ellos nunca se dieran cuenta de que aquel acto de amor había tenido la intención oculta de investigarlos.
Sacudió su cabeza alejando tales pensamientos, debía concentrarse en su labor. Sacó la cámara y fotografió cuidadosamente cada página de ese cuaderno.
Las anotaciones eran extensas y fotografiarlas de modo que cada página pudiera leerse claramente le tomó horas, para cuando terminó con aquello, salió de inmediato de la habitación, su padre estaba a punto de regresar.
Esa noche se reportó a su comandante con una incómoda alegría, era un sentimiento muy extraño, sabía que aquello sólo la hundiría más en algo que había llegado a convertirse en una malsana obsesión, pero por otro lado, se sentía feliz por haber finalmente encontrado algo. Tal vez de esa forma recibiría ese agradecimiento que buscaba tan desesperadamente sin ser del todo consciente de ello. En lugar de eso, como cada vez, Ayano se dedicó a leer cuidadosamente lo documentado en aquellas fotos sin dirigirle más palabras que algún comentario esporádico al respecto.
Porque pese a ser "socias" en aquello, debía admitir que Ayano le informaba muy poco acerca de lo que había en su cabeza. Esa noche, a pesar de sentirse horriblemente cansada, tampoco pudo conciliar el sueño, y luego de casi una hora observando al leal Chof que siempre la acompañaba en aquel futón en el piso de la habitación de Ayano, se armó de valor para hacer lo que tanto quería.
Era tan silenciosa que Ayano jamás notaría su ausencia, caminó con lentitud por el oscuro pasillo y se detuvo frente a esa puerta tan especial para ella.
—Debe estar dormido…— murmuró consciente de la hora.
No quería despertarlo, aquello sería muy desconsiderado, pero tampoco quería irse, realmente necesitaba de su hermano, aunque seguramente él seguiría molesto.
Entonces armó un simple plan en su cabeza, golpearía la puerta tan suave que jamás lo despertaría, de esa forma no sería una molestia tan grande su visita. Un par de suaves golpecitos y una espera de casi un minuto le indicaron que efectivamente él dormía.
—Tal vez golpeé demasiado suave…— murmuró buscando una excusa para dar un par de golpecitos más en la puerta, esta vez un poco más fuerte…
Esta vez tampoco obtuvo reacción —Sólo un poco más…— su brazo ya estaba levantado cuando Shuuya abrió la puerta.
—Tsubomi…— murmuró ajustando su vista a la oscuridad.
—¿Te desperté...?— preguntó arrepentida al verlo restregarse un ojo.
—Sí, pero no importa… Pasa…
—Lamento haber venido tan tarde…— se disculpó mientras entraba y él cerraba la puerta tras ella.
—Ya te dije que no importa— respondió secamente el chico.
—¿Sigues enfadado...?
—No… No sé… No importa…
—Yo pienso que sí importa… Porque somos hermanos… Y me he alejado demasiado de ustedes…— decidió tocar aquel tema tan sensible de una vez, estaba en falta con él, y que no hubiera sido su elección no lo hacía menos cierto.
—¿Por qué?— preguntó viéndola con desesperación palpable aún en la oscuridad -¿Por qué te alejaste?
Odiaba mentir, y si bien ocultar la verdad era una forma elegante de referirse a una vil mentira, debía hacerlo... ella era muy buena en ocultar…
—Porque…— miró a otro lado pensativa —Las cosas simplemente se dieron así… No hay un motivo real…
—¡¿Entonces todo cambió de esa forma simplemente por nada?! ¡¿Me cambiaste porque las cosas se dieron así?!— exclamó manteniendo la voz baja.
—Yo no te cambié…— respondió con calma, merecía aquellos reproches y mucho más.
—¡Lo haces! ¡Ahora pasas todo el tiempo con Ayano en lugar de conmigo!— le reclamó levantando sólo un poco más la voz —¡Realmente me cambiaste por ella!
Ambos se quedaron en silencio durante unos segundos, él recuperándose de aquel estallido después de tanto tiempo acumulando frustración, y ella sin nada que objetar realmente.
—Lo siento…— lo escuchó decir, ¿no debían esas palabras salir de su propia boca en lugar de la de Shuuya? —Estoy siendo egoísta… Muy egoísta…— confesó con sus fuerzas aparentemente extintas.
—Sí, estás siéndolo…— asintió, ya se había acostumbrado a la penumbra lo suficiente para percibir aquella mirada llena de arrepentimiento que él le dedicó —Pero te doy permiso de serlo esta vez.
—¿Qué…?
—Nunca olvidaría quien confió en mí cuando nadie en su sano juicio o con algo de cerebro lo haría…
—¿Qué estás insinuando?
—Ni quien se arriesgó a ser castigado por mí— continuó, ignorando aquella mirada ofendida —La persona que me dió un hogar, una familia, y su apoyo incondicional… Yo no tenía nada ni era nadie… Tú me convertiste en parte de esta familia, nadie más ha hecho algo tan grande por mí.
—Tú nunca fuiste nadie…— murmuró él tímidamente, no estaba acostumbrado a los halagos.
—Es por eso que tienes todo el derecho de ser egoísta…— concluyó finalmente —Y yo… No puedo prometer que todo volverá a como era antes… Pero tal vez encuentre la forma de liberar algo de tiempo para compartir contigo…— realmente lo intentaría, pero no sabía de qué forma, el hallazgo de esa tarde probablemente la tendría aún más ocupada que antes.
—Hablas como si no estuvieras a gusto— comentó él sorprendiéndola —Como si no pasaras todo el día con Ayano por… voluntad propia…— explicó observándola intensamente, como si intentara leer la verdad en sus ojos.
No pudo sostenerle la mirada —¡Yo no dije nada ni parecido a eso!— exclamó dándole la espalda cruzada de brazos, fingir enojo solía funcionar con él.
—¿Tienes que seguir durmiendo en la habitación de Ayano?— preguntó él luego de un corto silencio, por algún motivo le ahorró el trabajo de cambiar de tema.
Volvió a mirarlo y negó insegura —N-No sé… Supongo que no...
—Entonces ven a dormir conmigo, Ayano te tendrá de día y yo de noche~
—¡No lo digas así que suena mal!— exclamó fingiendo molestia, aunque en realidad se sentía extremadamente feliz, aquella solución era perfecta, y aún si Ayano por algún motivo se negaba como en el pasado, podía escapar cuando ella durmiera.
—Sí sí… Pero, ¿accedes? Puedo dejarte mi cama y yo dormiré en tu fut…
—¡Nada de eso! ¡Tú duermes en tu cama!
—Está bien, yo duermo en mi cama… ¿Y tú conmigo~?
—¡Exacto, tú en la cama y yo con...! ¡NO! ¡Yo dormiré en el futón como siempre!
—Si sigues gritando vas a despertar a todos~
Volvió a cruzarse de brazos, esta vez molesta de verdad, adoraba a Shuuya pero acababa con su paciencia con abrumadora facilidad.
—Y como ahora es muy tarde para sacar tu futón de la habitación de Ayano y no quieres que yo duerma en el piso…— continuó él con una sonrisa llena de picardía.
—¡Dormiré en la habitación de Ayano como siempre! El trato comienza mañana— afirmó decidida.
—No~o… Ahora que te tengo aquí después de tanto tiempo…— la abrazó a traición —No voy a dejar que te vuelvas a alejar~
No hubo pataleo o amenaza que valiera, esa noche Shuuya durmió muy feliz teniéndola cerca después de tanto tiempo…
—¡Me vio!— exclamó al borde de la histeria.
—¿De qué hablas?— preguntó Ayano observándola confundida.
—¡Papá! Es decir… él… ¡Me vio cuando estaba husmeando en el laboratorio!
—¡¿Cómo que te vio?! ¡¿Desactivaste tus ojos?!— le gritó molesta.
Negó algo cohibida, últimamente Ayano perdía fácilmente esa imperecedera serenidad que le recordaba.
—¿No?— preguntó para asegurarse y ella volvió a negar —Entonces no pudo verte— concluyó más tranquila.
—Pero me vio, estaba mirándome fijamente, y sonrió de una forma…— no sabía como explicar aquel escalofrío que aún la recorría cuando recordaba aquella expresión en el rostro de su "padre".
—Debes estar exagerando— negó Ayano —. ¿Y qué hacías en el laboratorio cuando él regresó? Sabes perfectamente que debes salir un rato antes de la hora en que suele llegar a la casa.
—Regresó antes… No escuché la puerta, cuando me di cuenta él estaba detrás de mí…— intentó explicarle, sus manos aún temblaban por el susto.
—Deberás prestar más atención la próxima vez…- concluyó su hermana volviendo su atención a los documentos que había releído miles de veces en esos meses.
—Ayano, no entiendes…— murmuró lastimeramente, sentía el pecho muy pesado, necesitaba desahogarse.
—¡Deja de interrumpirme!— exclamó su hermana —¡Estoy leyendo esto!
Tragó duro, aquel encuentro la había asustado tal vez más de la cuenta, pero recibir aquella respuesta de una persona que adoraba pero gracias a la cual se había alejado de todos y todo le molestó y dolió de igual forma.
En esos momentos olvidó la eterna devoción que le tenía a su segunda hermana mayor, apretó sus puños e hizo aquello de lo que se arrepentiría el resto de su vida.
—¡Renuncio!
—¿Qué?— preguntó Ayano viéndola con franca confusión, al menos aquello logró sacarla por un momento de su investigación.
—¡Renuncio a esta estúpida misión! ¡No hemos hecho más que husmear en la habitación de un ser que poseyó a nuestro padre! ¡Esto no sirve de nada, yo lo sé y tú también aunque intentes mentirte! Me presté a una locura así solamente porque te quería, pero no eres ni la sombra de la Ayano de mis recuerdos, admiro que luches por tu familia, pero si no me apoyas siquiera en esto es porque no soy parte de ella, si no te importo en lo absoluto, tú tampoco a mí— declaró lo último con una frialdad que no se conocía —. Olvídate de volver a tener mi ayuda, si quieres seguir con esto tendrás que hacerlo sola, yo no te necesito, yo salvaré a mis dos hermanos y a papá por mi cuenta.
Se largó de allí dando un portazo antes de ser consciente de sus palabras, tampoco se preocupó por registrar en sus recuerdos la reacción de Ayano, poco le importaba aquello.
—Tsubomi, ¿qué pa...?— escuchó vagamente la voz preocupada de Shuuya al transitar la sala.
—No me sigas— le ordenó sombríamente, con tal firmeza que él se quedó estático en su sitio.
Se marchó de la casa y probablemente del barrio, ya que cuando sus furiosos pensamientos se calmaron, se percató de que no conocía aquella zona de la ciudad. Probablemente le tomaría algo de tiempo regresar, y aquello no era tan malo, ya que a la ira le siguió el arrepentimiento.
—Dios… ¿Qué hice?— se preguntó sentada en una banca de por ahí —Ayano sólo estaba estresada, no fui capaz de entenderla y dije cosas muy hirientes… Soy una mala hermana…
De alguna forma el sentimiento se parecía un poco a aquella gran discusión con Maki, esa que desencadenó…
—No… esto es diferente…— negó cubriendo su rostro para permitirse sollozar un poco —Nada malo pasará esta vez…- intentó desesperadamente convencerse de aquello.
Regresó bastante entrada la noche —El verano ya está aquí…— comentó ausentemente en la puerta de entrada en un vano intento por alejar los pensamientos negativos de su mente, sin embargo lo que tocaba en esa cálida noche era dejar de postergar el momento de disculparse con Ayano y tranquilizar a Shuuya.
Al entrar se encontró con su hermano, Shuuya seguía siendo el chico tierno de siempre, quien se preocupaba por su bienestar y la esperaba despierto con esa expresión de alivio al verla aparecer sana y salva.
—¿Estás bien?— preguntó de inmediato acercándose a ella.
—Sí, lo siento… Necesitaba pensar, pero estoy bien.
—¿Dónde estabas? ¿Qué pasó?
—Discutí… Me enfadé…— rectificó —con Ayano, le grité y… me marché... — exhaló —Perdón por preocuparte, me disculparé con ella y luego me iré a dormir a tu habitación.
—¿Irás ahora...? Es bastante tarde, debe estar dormida… Puedes disculparte mañana, ven a comer algo.
—Pero…
—Por favor…— tomó su mano y usó aquella mirada de gatito abandonado que tan bien le funcionaba con ella —Te ves agotada, pasaste muchas horas fuera, no sé qué pasó pero es Ayano, te disculpará aunque le hables mañana, no hay duda.
Lo pensó, si Ayano estaba dormida, lo cual era probable ya que en su caminata perdió la noción del paso del tiempo, no era muy cortés despertarla sólo para decirle lo que ella sabía de sobra… Que se había comportado como una verdadera tonta.
—Está bien…— accedió yendo con él.
La mañana siguiente esperó a su hermana en el comedor con el desayuno listo, Kousuke había salido minutos antes, su "padre" también y Shuuya no despertaría hasta una hora después, así que tendría tiempo para aclarar las cosas.
Cuando Ayano entró se sentó en la mesa como si nada hubiera sucedido, aquella actitud la desconcertó, pero no perdería su oportunidad.
—Ayano…— la llamó —Yo quería… disculparme… Ayer me comporté de una forma demasiado… Desconsiderada y estúpida, yo…
—Tranquila, no estoy enfadada— la interrumpió con una calma casi preocupante —Creo que tienes razón en todo…
Negó de inmediato —¡No! ¡No es verdad! Lo que haces está bien, y yo voy a seguir apoyándote en todo, sólo fue un arranque… Una tontería… No soy nadie para hablarte de esa forma... Por favor olvídalo.
—Como dije, tienes razón— repitió levantándose y observándola con una seguridad que le resultó un poco extraña en esos momentos —. Lo que estaba haciendo hace tiempo dejó de servir de algo, el plan ha pasado a otro plano.
—¿Otro plano?— preguntó aún más confusa —¿Q-Qué haremos ahora...?
—Tú nada, tu misión terminó— le sonrió —. Ya puedes tener tiempo para pasarlo con quien te merezca— intentó replicar, pero Ayano continuó hablando —. Tranquila, muy pronto todo terminará…— le sonrió.
—Pero… ¿qué harás...?— preguntó preocupada, aquella actitud autosuficiente contrastaba demasiado con la de los días anteriores, algo ocultaba, no había duda, y aquello por algún motivo le hacía sentir un miedo inexplicable, casi instintivo.
—Lo siento, pero no puedo decirte, es mi misión secreta…— dicho esto se giró para marcharse.
—¡Ayano!— la llamó.
—Tengo clases, debo darme prisa— dicho esto se marchó sin escuchar más.
Se quedó sola en aquel comedor, observando el desayuno de Ayano a medio comer mientras un muy mal presentimiento se apoderaba de su ser.
Algo malo, algo muy malo pasaría, tenía la certeza de aquello, pero ni una pista de qué o cómo cambiarlo…
Y con el aniversario de aquellas tragedias a la vuelta de la esquina…
Sólo quedaba esperar…
Continuará.
Notas de la autora:
Se viene se viene~
El drama me inspira, no hay dudas, lo que temo es que el siguiente capítulo sea de los complejos, tanto que puede salir en un día como en un año… Esperemos que sea la primera… supongo que ya lo averiguaremos.
A continuación un breve resúmen de la película mencionada en la primer escena, si ya la viste o no quieres spoilers por favor sáltate el siguiente párrafo.
La película como lo menciona el capítulo es "Cementerio de animales" o "Cementerio de mascotas" originalmente "Pet sematary", inspirada en el libro de Stephen King del mismo nombre. Resumiendo lo importante de su argumento; Existe un campo detrás de la casa nueva de los protagonistas con un cartel escrito probablemente por un niño que dice "Pet Sematary" o sea "cementerio de mascotas" mal escrito. Más atrás de este lugar hay un cementerio indio, al cual un vecino de la zona amigo de los nuevos residentes, les recomienda que lleven a su gato cuando muere. Al día siguiente el gato aparece en la casa vivito y coleando pero es mucho más agresivo que antes, el hombre explica que es normal porque el gato está en parte muerto. El siguiente en morir es el hijo de la pareja (el gato no tuvo nada que ver), y el hombre pese a las advertencias del vecino lo entierra en aquel lugar, el nene regresa como una especie de zombie sediento de sangre, mata a un montón de gente incluída su madre, y cuando al fin el hombre logra ponerle fin a aquello, regresa al cementerio con su esposa muerta… Esa sería la parte que nos importa del argumento.
Espero que les haya gustado el capítulo, paso a responder el review.
Midochan494: Muchas gracias por tu comentario, me hizo muy feliz que te gustara el capítulo y en general el fic. Amo tus buenas intenciones hacia los personajes por eso de que se reúnan los 4 antes que sea muy tarde… No diré más, no me gusta despedazar ilusiones tan a las claras… Cambiando el tema, Kano es un amor, a veces siento que peco de hacerlo demasiado tierno, pero en aquel contexto donde no ha sufrido tanto, pues… Creo que sería bastante más amigable y dulce, ya que él claramente a pesar de su trágica historia es un chico de buen espíritu. En fin espero que hayas disfrutado este capítulo también, saludos.
Sin más por el momento me despido, gracias por leer.
Hasta la próxima.
Trekumy.
