Capítulo 19
—Es inútil, le insistí un rato pero no quiere venir…— informó Shuuya regresando a la sala y tomando un lugar en el piso a su lado.
—No es una fecha fácil para nadie, debemos respetar la voluntad de papá— comentó Ayano con una naturalidad pasmosa…
Definitivamente, cada vez era mejor en aquello de engañar.
Ese catorce de agosto, un caluroso domingo, los cuatro acordaron postergar cualquier compromiso para pasarlo juntos, el día siguiente era el aniversario de demasiadas cosas nefastas, esperarlo en familia era una forma de soportarlo mejor.
—Entonces mañana vendrá tu novia…— comentó Shuuya observando a Kousuke con una sonrisa llena de picardía, cada uno daba su mejor esfuerzo por no permitir que el ánimo del grupo decayera.
—¡Que Mary no es mi novia!— exclamó Kousuke sonrojándose —Sólo somos amigos…
—Muy buenos amigos…— lo corrigió Shuuya.
—Sí…— asintió el chico viendo a otra parte —Muy buenos amigos…
—Pero muy muy muy buenos~— insistió el rubio.
—¡Shuuya!— chilló Kousuke demasiado incómodo por el tópico.
—Kano, deja en paz a Seto por favor— le pidió Ayano, usar aquellos nombres era como magia, después de todo ella era la comandante.
—Lo siento Seto…— murmuró él —No volveré a molestar con eso…
—Está bien…— murmuró el chico abrazando protectoramente a Ayano —Gracias por la ayuda— le sonrió de esa forma tan pura y fresca.
—Y bien, ¿qué película vemos?— volvió a hablar Shuuya y entonces la miró —¿Por qué no escoges una?
—¿Y-Yo...?— preguntó saliendo de sus pensamientos, se había mantenido todo el tiempo en silencio, observando la escena, grabándola en sus recuerdos, como si aquella fuera la última vez que los vería reunidos… —No sé… ¿Algo animado...?— preguntó insegura.
—No es mala idea, las películas animadas suelen ser muy felices y tener hermosos mensajes— asintió Kousuke —¡Si es de animales mejor!
—Me alegra que sean lo suficientemente jóvenes para nunca haber visto Bambie…— comentó Ayano divertida —Buscaré entre los DVDs que tenemos— dicho esto se levantó a buscar algo acorde a la situación.
No supo en qué momento se quedó dormida, tal vez la película era un poco lenta, o tal vez llevar una semana sin poder dormir bien por las constantes pesadillas le estaba pasando factura.
Y como no podía ser de otra forma su sueño pronto se convirtió en algo sumamente desesperante…
—¡N-No… Ayano… N-No...!— se quejaba ante la preocupada mirada de Shuuya, quien se sintió feliz cuando ella se quedó dormida con la cabeza en su regazo, pero ahora la movía nerviosamente intentando despertarla —¡NO TE LANCES!— chilló despertando agitada, confundida y por sobre todo aterrorizada.
Mientras Shuuya la abrazaba intentando calmarla recordándole que aquello no fue más que un sueño y Kousuke pausaba la película para luego observarla preocupado, no pasó desapercibido para ella la forma en que Ayano la miraba, con sus ojos muy abiertos y completamente pálida.
Ese detalle la asustó aún más que la reciente pesadilla que ya no recordaba…
Dio mil vueltas dentro de la casa, no entendía qué pasaba con ella, el lugar estaba vacío por supuesto, ese lunes quince de agosto, todos se tragaron sus penas y salieron a cumplir con sus respectivas obligaciones… Se sentía tan pero tan nerviosa, no sabía qué hacer con aquello, ni sentada, ni de pie o acostada estaba a gusto. Ver la televisión no la distraía, tampoco jugar o siquiera escuchar música. Limpiar la casa, cocinar algo, salir a correr, intentó cada cosa que se le ocurrió, pero su mente seguía manteniéndola en alerta, como si quisiera decirle algo.
Shuuya llegó a la casa cerca de las cuatro de la tarde, el festival Obon tenía una pequeña muestra de respetos ese día en su escuela, así que pese a ser vacaciones no pudo evitar asistir —Te ves… rara…— comentó luego de unos minutos en la casa.
—No es nada, no te preocupes…— negó —Preparé unas galletas, y un pastel… ¿quieres?
—¿Galletas y pastel? ¡Vaya que estabas aburrida!— comentó —Y sí, quiero las galletas de Tsubomi~
—Algo así…— respondió yendo por la bandeja.
Sin embargo en el camino chocó con una silla, tropezó un par de veces, se le cayó una olla y golpeó con la brazo un vaso que había en la mesada el cual por fortuna Shuuya no dejó caer.
—¿Qué te pasa?— preguntó tomando sus manos y alejándola de todo lo que pudiera romper.
—No lo sé— confesó —Me siento nerviosa como si presintiera algo pero no sé qué.
Él apretó sus manos en señal de apoyo —Es un día difícil para todos, pero pasará, y me quedaré contigo hasta entonces— le sonrió —. No dejaré que esos malos pensamientos sigan molestando.
—Gracias…— sonrió de vuelta —Supongo que no haber dormido bien me está afectando también…
—Es verdad, has tenido demasiadas pesadillas últimamente, la de ayer mientras veíamos esa película dejó a todos preocupados.
Asintió recordando aquella sensación, y como si se tratara del gatillo que necesitaba, las imágenes olvidadas de ese sueño y las recordadas de su realidad alterna comenzaron a acudir una tras otra a su mente demasiado rápido para soportarlas.
—¡Tsubomi por favor dime qué te pasa!— aquella súplica desesperada fue lo único que pudo sacarla del trance, no recordaba qué había sucedido en mundo real, pero estaba de rodillas en brazos de Shuuya quien la veía con pánico —Me asustas…
No había tiempo, si aquello que vio era remotamente parecido a lo que estaba sucediendo o sucedería ese día, tenía que correr como nunca.
—¡T-Tengo que irme!— exclamó soltándose de su agarre para correr hacia la puerta principal.
Sin embargo no llegó muy lejos ya que antes de darse cuenta él la tomó del brazo intentando detenerla —¡¿A dónde vas?! ¡¿Qué está pasando?!
—¡Déjame!— chilló intentando liberar su brazo —¡Te digo luego!— le aseguró desesperada pero él no la soltó, en medio del forcejeo lo golpeó de alguna forma logrando liberarse y volvió a correr, ya se disculparía luego.
Sin embargo a escasos metros de la puerta sintió un enorme peso que la hizo caer de cara al piso —¡Sal de encima!— gritó intentando sin éxito arrastrarse por debajo del cuerpo de su hermano, pero éste la sostuvo con una fuerza que no le conocía.
—¡Esta vez no! No te dejaré ir hasta que me lo expliques— aseguró apretando aún más el extraño abrazo.
—¡No hay tiempo! ¡Si no llego pronto será muy tarde!
—¡¿Tarde para qué?!
—¡No puedo explicarlo ahora! ¡Suéltame!— le ordenó en un sollozo mientras se removía violentamente.
—¡Escucha!— se apartó sólo un poco para girarla boca arriba y volver a inmovilizarla —Hace exactamente un año hiciste lo mismo— le recordó viendola con tal seriedad y contundencia que la paralizó —. Y todo salió terrible, no dejaré que vuelva a pasar, así que dime.
—Shuuya… por favor…— le suplicó ya completamente entregada al llanto.
—No me moveré hasta que me digas todo— le informó sin inmutarse por sus lágrimas.
—Ayano…— sollozó —V-Vi en mi mente a Ayano… Suicidarse…
—¿Qué…?— preguntó él sin aliento dejando caer su máscara y aflojando sin saberlo el agarre, sin embargo ella no escapó.
—Se lanzó de la azotea de la escuela— le contó aún llorando —Tengo miedo… Es como con mamá… Tengo que llegar antes que…
—No— declaró él levantándose y tirando de su brazo para incorporarla también —. Tenemos que llegar.
No preguntó ni se quejó, ambos corrieron hacia la escuela donde Ayano tomaba aquellas clases de recuperación.
—¿Viste el lugar exacto?
—Creo que sí… Lo sabré en cuanto vea el edificio.
—Bien, buscarla tomaría demasiado tiempo.
Aquellas fueron las únicas palabras que se dirigieron en el camino.
No era momento de preguntas sin respuesta, lamentos o palabras de ánimo, debía evitarlo, debían hacerlo… Y con Shuuya a su lado estaba segura de que lograrían cambiar aquel fatídico destino.
El momento había llegado, tan divertido como siempre, pero esta vez con aquel factor extraordinario dentro de la ecuación como lo era la persistencia en los recuerdos de la que oculta, motivaba un par de pequeños cambios en los sucesos.
Sonrió al escuchar las amenazas de la hija de su anfitrión, aquello nunca cambiaba, aquella escena repetida cada vez, ese bucle sin principio o final, repitiéndose más allá de los conceptos de tiempo y espacio comprensibles por los humanos.
No fue difícil atraerla a la azotea del ala norte del edificio en lugar del escenario original, desde la que un par de testigos observaban la escena impotentes.
—¿Entonces quieres saber lo que sucederá si dejo que este hombre tome el control de su cuerpo en este instante?— preguntó no disimulando su regocijo, esa sería la segunda variación en su rutina.
La estúpida niña abrió sus ojos aterrada al sentir la baranda sobre la que estaba sentada, desprenderse.
Si algo adoraba de los humanos era aquella expresión de quienes se saben muertos aún en vida, no había nada como presenciar ese glorioso momento único en sus vidas.
Y tal como lo planeó, en ese momento le devolvió el control al humano, lo cual se vio reflejado en el cambio de color en sus pupilas.
La máquina había sido puesta en marcha, sólo debía esperar a que los humanos y sus vanas voluntades terminaran el trabajo por él.
—¡AHHHH!— ambos gritos se mezclaron y confundieron mientras observaban desde aquella azotea como a unos escasos cincuenta metros su hermana caía inevitablemente al vacío.
Lo suficientemente cerca para ver la expresión de horror en el rostro de su padre, pero tan lejos de no pudieron hacer más que observar.
Vieron claramente como el hombre en un acto casi sobrehumano corrió a salvar a su hija, lanzándose al vacío tras ella.
Sus manos no alcanzaron a tocarse cuando aquella serpiente los tragó a ambos…
O tal vez fue una especie de delirio colectivo ya que ambos escucharon claramente ese sonido desconocido pero perfectamente reconocible…
El de los huesos quebrándose, los órganos reventando y la sangre salpicando el asfalto.
Shuuya fue el primero en reaccionar perdiendo el conocimiento, ella no volvió a recuperar el control de su cuerpo o la noción de la realidad hasta que casi una hora después un policía los encontró a ambos en esa azotea.
En la comisaría ambos declararon con pelos y señales lo que presenciaron, ellos no eran los únicos testigos, todos aseguraban haber visto caer a aquella estudiante y ese particular profesor, las investigaciones de los peritos indicaban que sin dudas un par de personas habían caído en el asfalto del patio interno de la escuela, una caída de la que nadie sobreviviría, sin embargo algún psicópata morboso debió llevarse los cadáveres, ya que no había rastro de los cuerpos.
La historia de los hijos del hombre acerca de esa enorme serpiente que se los tragó no fue anotada en el expediente.
En una patrulla regresaron a casa, ambos en completo silencio, no hubo palabras de apoyo, abrazos, no hubo manos tomadas o lágrimas compartidas.
No hubo más que silencioso dolor oculto bajo el poder de dos pares de ojos rojos.
El tiempo cicatrizaría aquella herida, pero no sanaría jamás.
Al abrir la puerta, se encontraron como era de esperar a Kousuke deshecho en llanto en los brazos de su amiga.
Las malas noticias siempre eran las primeras en llegar...
Shuuya completamente ido, se encaminó a su habitación aún en silencio, ella no supo qué hacer, se sentía tan mal, tan culpable e impotente, si sólo hubiera sido más lista, si hubiera interpretado las palabras de Ayano aquella mañana, si hubiera podido convencerla de olvidar aquel asunto…
Permaneció en la entrada, todo en esa casa le recordaba la tragedia, todo le recordaba que ya no volvería a ver a su padre… Que había vuelto a perder a su hermana mayor…
Llevó ambas manos a su rostro no pudiendo soportarlo más y volvió a quebrarse… Aquello era demasiado cruel, demasiado malo…
Aún peor que en sus recuerdos los cuales ahora que ya no servía de nada, se presentaban en su mente completamente claros.
—Aléjate de nosotros— escuchó aquella voz distorsionada que no supo reconocer.
Bajó sus manos para encontrarse con el rostro de Kousuke a un palmo de narices, sus ojos destellaban en un rojo furioso y su mirada la atravesaba por completo.
—Lo sabías, lo supiste todo el tiempo, Ayano, mamá, papá… Dejaste que murieran… Tú los mataste… Eres una maldición para esta familia.
Continuará.
Lo dicho, podía salir muy lento o muy rápido… Salió rápido~
Espero que hayan disfrutado del capítulo, no tengo mucho más que decir, sólo que si tienen Twitter y quieren seguirme me buscan como Trekumy, estaré publicando actualizaciones, procastinando y escribiendo tonteras, eso que uno hace en las redes.
Gracias por leer, hasta la próxima.
Trekumy.
