Capítulo 22
Lo primero que vio cuando la puerta se abrió, fue en su máscara… ¿Por qué la llevaba puesta incluso dentro de su propia casa?
Sin embargo en el momento en que él dijo su nombre de aquella forma tan cargada de emociones, sonrió aliviada, era sin dudas Shuuya, el mismo de siempre, aquel con quien tanto compartió…
—Te extrañé…— confesó, recibiendo con sus brazos abiertos ese desesperado abrazo que él le regaló.
Antes de darse cuenta estaba llorando en su hombro, los lamentos de ambos se mezclaban en una melodía llena de arrepentimiento, dolor, pero también alivio…
Melodía que al parecer llamó la atención de alguien más, ya que luego de unos minutos, cuando más calmada fue capaz de levantar la mirada, se enfocó en una pequeña sombra que se ocultó de inmediato tras el umbral de una puerta.
No necesitó más que ver unas hebras de cabello blanco y escuchar el posterior sonido de algo cayendo al piso seguido de un lastimero quejido, para saber a ciencia cierta de quién se trataba.
—Soy tan feliz… Finalmente estás aquí…— lo escuchó decir, mientras se separaban apenas lo necesario para volver a verse directamente —Pensé que jamás te encontraría…
—Lamento haberme tardado tanto…— comentó observando como él tomaba sus manos en las propias, un gesto como ese era justo lo que necesitaba después de toda la hostilidad a la que se expuso durante tanto tiempo.
Él negó —Lo importante es que estás aquí— aseguró conduciendola al interior de la casa.
No era la mejor casa del mundo… De hecho ni siquiera parecía una casa, el espacio de la "sala" era amplio, muy amplio, parecía más un galpón o depósito que un hogar, pero al menos tenían un sofá en medio, que aunque algo deteriorado, seguramente cumpliría su función.
—Te mostraré mi habitación— le informó Shuuya mientras abría una de las puertas frente a él.
Lo siguió con naciente emoción, la habitación de su hermano había sido su "hábitat" durante tanto tiempo, visitarla nuevamente se sentía nostálgico, aunque el lugar fuera diferente, el sentimiento era el mismo.
Y realmente era diferente… Esa habitación seguía la regla de la anterior, y sospechaba que de todas las de la casa; un espacio demasiado amplio y rústico para ser considerado habitable.
En medio de esa enorme habitación sólo había una cama bastante destartalada, una silla con un bolso rebosante de ropa que reconoció al instante como la de su hermano, y una vieja mesa sobre la que descansaban los pocos elementos, aparte de la ropa, que indicaban que efectivamente era la habitación de Shuuya.
—¡Chof!— exclamó olvidando todo lo demás, incluso soltando la mano de Shuuya, para correr a levantar a su viejo amigo.
—Te fuiste demasiado rápido…— lo escuchó decir, con una voz tan llena de añoranza, que le encogió el corazón.
—Lo siento…— murmuró viendo el muñeco que a sus ojos se veía hermoso, deforme pero hermoso.
—Tranquila, no fue tu culpa…
Decidió por el momento no continuar el tema, sobre todo después de que por pura curiosidad su vista se paseara por la mesa, tal vez fuera una casualidad, pero cada objeto allí le traía recuerdos.
—Imprimiste la foto que nos tomamos aquella vez…— comentó nostálgica.
—Hace tiempo, pero nos veíamos tan poco que no se dio la oportunidad de que te la enseñara… Quedamos bien, ¿verdad?
Asintió forzándose a despegar su mirada de la mesa en un intento por regresar al presente, aunque esa habitación tenía algo que se lo impedía…
No podía afirmarlo, pero se sentía como si cada cosa allí estuviera relacionada con ella y el tiempo que vivieron juntos…
Como si el propietario de la habitación, quisiera vivir en aquellos recuerdos para siempre.
—¿Por qué están viviendo aquí?— preguntó sentándose en la cama a su lado, Chof seguía en su mano.
—No podíamos quedarnos en casa… Sin ningún adulto a cargo terminaríamos en un orfanato, así que Seto encontró este sitio y nos trajo aquí.
—¿Seto?— preguntó sintiéndose extraña, aquel nombre le traía una cálida sensación, recuerdos de un fuerte camaradería que no existía en realidad, pero por otro lado, se le hacía extraño que hubiera sido Kousuke quien buscó aquel lugar, por algún motivo había dado por hecho que fue idea de Shuuya.
—Ahora nos llamamos por nuestros apellidos, como Ayano lo hizo al inaugurar la pandilla.
Sonrió con añoranza —La extrañas mucho… ¿Verdad…?
—Demasiado… A todos…— respondió bajando la mirada —Ayano… Papá, mamá… Tú…
—Pero yo estoy justo aquí…— comentó poniendo su mano en la cabeza de su hermano y despeinándolo —Y estoy bien… Solamente me alejé un tiempo…
—Pero no te tenía…— fue su sentida respuesta, apartó la mano sorprendida cuando lo sintió temblar —Fueron seis meses…— sollozó apretando sus puños —¡Medio año en el que no fui capaz de encontrarte!
—Lo siento…— murmuró sintiéndose realmente culpable, Shuuya había sufrido todo ese tiempo por su culpa…
—¡No tienes que sentirlo! ¡Fue mi culpa! No importó cuanto lo deseara, fui incapaz de encontrarte!— aseguró viéndola, con su mirada cambiando de desespero a molestia —Y fue culpa de Seto… Él te alejó de mí.
Negó varias veces preocupada por los oscuros sentimientos que su hermano alimentó durante esos meses, y lo abrazó en un intento por consolarlo y que sus palabras le llegaran —No fue tu culpa… Tampoco de Seto… Sus palabras hicieron que me fuera, pero fue por mis inseguridades que no regresé hasta ahora…
—¿Qué inseguridades?— preguntó él finalmente desahogando su llanto en aquel abrazo que claramente necesitaba como el aire.
—Yo… No quería que ustedes discutieran por mi culpa… Tampoco que Kousuke me odiara aún más… No quería hacerles daño alguno… Creí que estarían mejor sin mí….
—Entonces sí fue por él…
Permaneció en silencio sin saber qué responder… No lo sentía de esa forma realmente, pero no encontraba la forma de ponerlo en palabras.
Se quedaron en esa posición durante unos minutos más, abrazados, él llorando intensamente, y ella haciéndolo también pero en silencio.
Lo había extrañado tanto… Más allá de lo que palabras o lágrimas pudieran expresar…
Y con aquella molesta costumbre del destino, que se empeñaba en quitarle todo lo que amaba… Le aterraba quererle tanto…
En el momento en que Shuuya se calmó un poco, y finalmente se separaron para verse, pudo notar que su hermano no sólo estaba emocionalmente destruido, su cuerpo se había visto afectado también.
—Estás muy delgado…— murmuró preocupada.
Él negó sonriéndole —Admito que me veo terrible— rió amargamente —. Por eso intento mantener mi máscara todo el tiempo, pero estoy bien.
—¡No lo estás!— aseguró poniéndose de pie y tirando de su brazo, el chico no pesaba nada así que podía llevarlo a donde quisiera sin dificultad —No te estás alimentando lo suficiente, ven, te prepararé algo— dicho esto se encaminó fuera de la habitación.
—¡La comida de Tsubomi~!— canturreó con aquel alegre tono de voz que tanto extrañaba.
Sentado en una de las dos sillas que tenían en la cocina, la observó moverse por la habitación con precisión calculada, una especie de danza bien sincronizada que sólo perdía el ritmo cuando Mary se interponía en su camino en un intento por ayudar, o simplemente preguntando cada cosa que se le venía a la mente.
—¿Cuánto mides ahora?
—No lo sé, uno sesenta y cinco, supongo— respondió ella buscando algo en el refrigerador —. ¿No tienen carne?— Mary negó —¿Ni siquiera pescado?
—No…— volvió a negar —¡Pero hay manzanas!
—Necesito algo más nutritivo…— murmuró Tsubomi con una mano en su mentón, antes de seguir revolviendo la cocina entera buscando quién sabe qué.
—Ahh…— exhaló, sería tan feliz si el destino le regalara la posibilidad de verla cada día.
Probablemente no le pediría más que eso a la vida…
—¡Esto es imposible!— la escuchó exclamar —¡Iré a comprar ingredientes de verdad!
—¡Voy contigo!— se levantó de su asiento como si éste tuviera un resorte.
—¿Estás seguro?— preguntó ella con clara preocupación —Tal vez sería mejor que descansaras hasta que estés bien alimentado.
—¡Nada de eso!— negó sonriendo abiertamente —Este es un barrio peligroso, no te dejaré ir sola— se inventó.
Aquella no era una mentira, pero tampoco era toda la verdad, ya que decir frente a Mary algo tan mojigato como que ahora que la tenía allí no la dejaría ir sola ni a la esquina, no estaba en sus planes.
—Pero aún no son las once de la mañana, no creo que…
—Eso no importa, voy contigo y punto.
El camino fue guiado por Shuuya, después de todo era él quien conocía aquel barrio. Debía admitir que se sentía muy bien caminar a su lado, pese a ese frío que helaría los huesos de cualquier persona tan pobremente abrigada como ellos, los cálidos sentimientos de compañía y cariño, hacían que deseara no llegar a destino, desearía poder disfrutarlos para siempre.
Pero llegaron, y se vio en la difícil tarea de comprar lo necesario con el poco dinero que contaba.
—Tienes dinero…— comentó él sorprendido cuando fue hora de pagar.
—Por supuesto, ¿esperabas que me robara los productos?— preguntó viéndolo de reojo.
—A ti no te sería difícil~.
—¡Shuuya!— lo regañó, la cajera estaba viéndolos con desconfianza y no le faltaban motivos —Y no tengo dinero,— le explicó al salir —mi jefa me pidió que fuera de compras, tomé parte de lo que me dio para esto… Le pediré que me lo descuente de mi sueldo.
"... Del correspondiente a un par de meses" completó en su mente viendo el ticket.
—¡¿Trabajas?!
—¡No lo digas como si fuera algo increíble!— exclamó —Y no es la gran cosa… Cuido a una señora mayor… El sueldo es una miseria pero tengo una cama y comida…
Él se la quedó viendo unos segundos en silencio, no tenía idea de qué estaba maquinando su hermano, entonces soltó algo que no entendió del todo.
—Pero no es un buen trabajo… ¿verdad?
—Eh… No lo sé… No estoy en posición de ponerme exigente, ni siquiera tengo la edad legal para trabajar, así que…
El resto del camino a casa fue bastante silencioso, no era como si le molestara, pero Shuuya parecía pensativo, y le daba bastante curiosidad.
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Pescado, con papas y algún condimento que encontraron por allí y esperaban que no estuviera caducado. Un plato simple para sus pasados estándares, pero que en esos momentos sabía a banquete de rey.
—¡Tsubomi eres la mejor!— exclamó fingiendo llorar de la emoción.
—No exageres…
—Cuando yo cocino también llora— comentó Mary comiendo su parte —. Pero tu comida es más sabrosa que la mía.
—Gracias Mary.
Estaba muy entretenido para hacer algún comentario respecto al porqué la comida de Mary le hacía llorar, así que lo dejó pasar.
—Entonces, ¿te quedarás aquí con nosotros?— preguntó Mary con emoción, aquello sí logró que él dejara de comer para escuchar con atención la respuesta.
—¿Ehh...? N-No puedo, tengo un trabajo… No puedo abandonarlo así como así… Por muchos… motivos…
—No tienes que abandonarlo, Seto trabaja mucho y tiene tiempo para vivir aquí— explicó la chica.
—Parte de mi trabajo implica vivir en esa casa, de hecho ahora estoy en falta… Debí regresar hace horas…— observó claramente como Tsubomi intentaba ocultar su fastidio al pensar en regresar al sitio donde trabajaba.
Ninguna de sus expresiones volverían a pasar desapercibidas para él…
Media hora más tarde anunció que debía marcharse, y él por supuesto decidió acompañarla, sonaría tétrico si lo decía en voz alta, pero no iba a permitirse de ninguna forma volver a perderla de vista sin saber donde encontrarla.
La seguiría al fin del mundo si era necesario.
El camino de vuelta a la casa de su jefa se sintió… desesperante… Abandonar aquel sentimiento tan cálido y familiar, ese que amaba profundamente, para volver a ese frío lugar donde todo lo que hacía estaba mal, donde su familia no estaba cerca para consolarla…
Deseaba tan desesperadamente quedarse con Shuuya… Pero aquello no sería responsable de su parte… Ellos no estaban en condiciones económicas de hacerse cargo de una persona más, no podía dejar a una anciana sola a su suerte, y dudaba mucho que Kousuke aceptara la idea de tenerla allí de vuelta.
Una cosa era aceptar que viera a Shuuya, otra que volviera a vivir con ellos.
Miró a su hermano, iba bastante callado también, pero sonreía traviesamente, una sonrisita que le daba escalofríos, ¿qué tanto estaría tramando?
—Aquí es…— anunció sin ánimos deteniéndose frente a la casona vieja, en una de las ventanas del piso superior podía observar la sombra de alguien, sabía perfectamente quién era, y el castigo monumental que le daría en unos momentos…
Aún así no se arrepentía ni por un segundo de su pequeña aventura…
—¿Segura que quieres regresar?— preguntó él como si pudiera leer su mente.
Asintió resignada —Es mi responsabilidad…— murmuró sin ánimos girando para abrazarlo —Hasta…— fue a despedirse, pero se detuvo cuando tomó consciencia de no saber en cuánto tiempo podría volver a verlo, después de ese día probablemente no le permitirían salir en meses.
—Hasta mañana~— completó él con una alegría muy impropia de una despedida, rematando aquella sentencia con un sentido beso en su mejilla.
Un beso que pese a ser una casta muestra de afecto entre dos hermanos, no se sintió para nada como eso.
Con su rostro encendido se apartó de él al instante observándolo fijamente, cosa que se le hizo aún más bochornosa, y antes de ser consciente de lo que hacía, huyó hacia el interior de la casa.
Una vez dentro, con una mano en el pecho, sobre su corazón que latía demasiado rápido por algún motivo, se preguntó el por qué de su exagerada reacción, sólo fue un besito en la mejilla… No significaba nada…
¿Y qué era aquel "nada" que no significaba?
Mientras tanto Shuuya en el exterior sonreía como idiota —¿Por qué hice eso?— se preguntó riendo nerviosamente.
¿Y por qué sus mejillas se sentían tan calientes?
El resto del día no dejaría de darle vueltas a aquello.
Continuará.
Hola hola, espero que hayan disfrutado del capítulo. Lamento la tardanza, pero el trabajo y el Zelda BOTW se interpusieron entre el fic y yo…
Muchas gracias por seguir comentando este fic pese al paso del tiempo, son los mejores :'D
Ahora paso a responder comentarios:
Akane Scarlet: Muchas gracias por tu comentario, me alegra que te haya gustado, y perdón por no llenar tus expectativas, antes era rápida, pero ahora voy extremadamente lento, lo siento :(
Midochan94: Muchas gracias por comentar, y coincido en que Seto tiene sus motivos, sólo intentaba proteger al trocito de familia que le queda, el pobre hace lo mejor que puede, pero de a poco va entendiendo la situación y recapacitando, veremos como continúa. ¡Besos!
Animatyko: ¡Aww! Qué lindas cosas dices… Muchas gracias por escribir, y sí, actualmente me cuesta actualizar a una velocidad aceptable, espero poder regularizarme en algún momento, pero por una u otra cosa no puedo. Respecto a los otros personajes, sé que es difícil pedir esto debido al lamentable ritmo de actualización, pero tranquila, todo a su tiempo… Muchas gracias por escribir, espero que te haya gustado el capítulo, besos.
Alex618: Cierto, que Seto le permita visitarlos es una cosa, que permita que ella vuelva a vivir en su casa es otra muy distinta, ya veremos qué sucede. Respecto a la canción para Kano creo que se la merece, pero no soy tan optimista respecto a que se haga realidad algún día, ya veremos. Por otro lado, me pregunto si los podcast de Mekakucity radio sean oficiales, porque en la traducción que leí de uno de ellos el otro día, daban a entender muy alevosamente que a Kano le gustaba Ayano, si eso es lo canon (que no significa que el Kanokido oficial sea imposible luego de la muerte de Ayano o con su posible rechazo a quien ve sólo como su hermanito), comprendo que no haya canciones de ellos… Sin embargo yo propondría una canción de ellos dos o incluso de los tres hermanos, una en tono de camaradería, confianza, fraternidad, protección. Me falta mucho algo de eso, algo que trate la relación de los tres más allá de tintes románticos y toda la cosa. En fin, sigo contestándote que ya me fui por las ramas: no sé si en este capítulo se respondió alguna de tus dudas, no fue un capítulo de avance, pero espero que te haya dejado un lindo sentimiento. Gracias por escribir, besos~
Sin más por el momento me despido.
Nos leemos en la próxima.
Saludos.
Trekumy.
