Capítulo 23.

Aún no amanecía, con una toalla cubriendo apenas su pudor, emergió de la ducha aún quejándose levemente, y observó su cuerpo, lo que llegaba a verse de él, en el espejo del baño. Su piel siempre había sido una vergüenza para ella, odiaba aquellas quemaduras que no sólo manchaban su torso y extremidades, sino que también le recordaban la primera de esas grandes tragedias que habían marcado su existencia. Se fijó en las otras marcas, las recientes, las que probablemente desaparecerían en semanas, pero ahora dolían bastante.

—Maldito bastón…— murmuró recordando los golpes que su jefa le propinó a modo de castigo por "irse de novio por ahí".

No hubo forma de hacerle entender que Shuuya no era su novio, la mujer no creyó la historia del hermano, y más allá de eso le dejó bien claro que no le perdonaría que tal falta de responsabilidad volviera a repetirse.

—Espero que todo salga bien hoy…— murmuró para sí misma vistiéndose, ese día las visitaría el hijo de la mujer, quien varios meses antes la encontró en el callejón en que se refugiaba de la fría noche, a darle un sermón, y probablemente un nuevo castigo por su pequeña escapada de tres horas y media.

Regresó a la habitación que usaba y le sonrió a Chof, al menos no le quitaron a su viejo amigo, ese que silenciosamente le recordaba lo insignificante que gritos y golpes resultaban en comparación a todo lo bueno que disfrutó el día anterior.

Volver a ver a Shuuya le había dado un nuevo motivo para seguir adelante, y pese a que tristemente no sabía cuándo podría regresar a esa casa, estaba plenamente convencida de que lo haría, no importaba que aquello le hiciera perder ese empleo que cada vez le interesaba menos.

Si era capaz de ver a Shuuya a diario poco le importaba tener que vivir en la calle y comer de los basureros.


Con una sonrisa de oreja a oreja caminó por la calle, era un lindo día, el sol resplandecía apenas entibiando el frío ambiente, y él había completado la primer parte de su plan maestro.

Seto le había advertido que era imposible que lo consiguiera en apenas un día, pero él era extremadamente rápido y convincente cuando quería conseguir algo.

Ahora sólo faltaban las dos siguientes etapas, esperaba que la número dos no fuera demasiado complicada, y la tercera… Esa sería dura, pero haría todo por lograrlo.

—¡Fase dos comenzando!— exclamó antes de correr alegremente hacia ese sitio.

Al llegar se acercó a la puerta, nunca había estado tan cerca, se sentía algo nervioso por lo que sucedería, ¿cómo la convencería? No tenía idea… Pero lo haría así tuviera que secuestrarla.

—Si alguien leyera mi mente en estos momentos pensaría que soy un tipo peligroso…— murmuró burlándose de sus propios y exagerados pensamientos.

Cuando estaba a punto de tocar el timbre escuchó unos gritos que venían del interior, levantó una ceja… era la voz de un hombre. Tsubomi no había mencionado que en esa casa también vivía un tipo.

Un tipo que no conocía pero de alguna forma ya le caía mal.

Pegó su oreja a la puerta, pero la gruesa madera apenas le permitía escuchar, así que, por si lo anterior no había sido suficientemente sospechoso para los vecinos, rodeó la casa en busca de alguna ventana por la que observar lo que sucedía.

No tardó en encontrar un vidrio que diera a la sala y como el niño curioso que en el fondo seguía siendo, espió.

No le sorprendió encontrarse a ese hombre de unos cuarenta años y una anciana que parecía bastante gruñona, ambos gritándole a una inmóvil Tsubomi, que no era capaz ni de levantar la mirada.

Sabía que estaba siendo completamente imparcial, pero ya odiaba a esas personas…


—¡ERES UNA DESAGRADECIDA!— volvió a gritar el hijo de la señora —¡SI NO HUBIERA SIDO POR NOSOTROS ESTARÍAS MUERTA EN UNA ZANJA!

La anciana asentía —Sabes que era cuestión de tiempo para que alguien te violara y matara, mi hijo te salvó.

Se mantuvo en silencio, sin asentir o verse afectada por esas palabras, ella sabía perfectamente lo que era vivir en la calle, conocía los peligros del primero al último, y en esos momentos no se sentía especialmente agradecida con esa familia.

Permaneció de esa forma, viendo fijamente las maderas del piso, esperando que terminara pronto, tenía tanto que hacer…

—Mamá tiene razón, ¡y hacer eso de irte por ahí con cualquiera es un acto despreciable con quienes te salvaron, eres una perra maldita!— aseguró el hombre, sin obtener respuesta alguna de su parte, deseaba gritarle que Shuuya no era cualquiera, pero eso sólo extendería el regaño —¡JURA QUE NO VOLVERÁS A SALIR MÁS QUE AL MERCADO!

Podría jurarlo y luego hacer lo que le placiera, pero ella no era así, no mentía por gusto, sólo por necesidad, y en esos momentos no le apetecía decir tal mentira, no juraría tal cosa.

—¡JÚRALO!— volvió a ordenarle el hombre, y ella volvió a ignorarlo, entonces sintió un fuerte jalón en su cabello que la obligó a levantar el rostro —¡Mírame cuando te hablo!

Sus puños estaban cerrados, conteniendo los deseos de gritarle lo que pensaba en la cara a ese tipo, no quería empeorar aún más las cosas.

Pero no le daría gusto…

—¡Si no lo juras lo lamentarás!— el hombre levantó el puño libre haciéndole ser consciente de lo que planeaba.

Y ella ni se inmutó, un golpe más… ¿qué podría hacerle?

—¡Policía! ¡Abran esa puerta ya mismo!— se escucharon los gritos desaforados del otro lado de la puerta acompañados por una serie de golpes bastante fuertes.

—¡Mierda! Malditos vecinos— exclamó el tipo soltándola —. Ni se te ocurra decir una palabra— le advirtió yendo a abrir la puerta —. ¿Qué sucede oficial?— preguntó sonriéndole al hombre frente a él, con su mejor cara de inocencia.

Se mantuvo en el sitio observando al "policía", quien hacía una penosa interpretación, Shuuya solía ser muy bueno en aquello de personificar, pero en esos momentos la ira se dejaba ver a través de su disfraz.

Y ahora que lo pensaba… ¿Por qué Shuuya estaba ahí?

No tuvo tiempo de sentirse sorprendida cuando él le habló.

—Chica, toma tus cosas, nos vamos.

—¡¿Cómo que se van?! Es mi sobrina, ¿a dónde piensa llevarla?

Los ojos del falso policía se desviaron hacia el hombre nuevamente, viéndolo con tal ira que creyó que lo golpearía en cualquier momento —Me la llevo... y punto…— declaró, fallando miserablemente en aquello de contener su rabia.

Y ella, en medio de la confusión, optó por lo más lógico, correr a su habitación y hacer precisamente lo que Shuuya pidió, si no sacaba a su hermano de ahí, terminaría haciendo una estupidez. Observó a vuelo de pájaro el lugar, lo único que realmente importaba llevarse era a Chof, así que luego de tomarlo regresó a la sala lo más rápido que pudo.

Por fortuna no tardó más tiempo, ya que Shuuya había acorralado al tipo contra la pared de una forma que cualquiera llamaría brutalidad policíaca.

Lo que pasó después fue una escena muy bizarra a ojos de los adultos, en la cual esa niña recogida tiraba del brazo del oficial, logrando que este finalmente dejara en paz al hombre y ambos se marchaban corriendo a quien sabe donde.

—¿Qué diablos?— preguntó el hombre minutos después. Su madre simplemente negó igual de confundida que él.

—Pensé que a esta edad ya lo había visto todo…


—¡¿Por qué te metiste de esa forma en la casa?!— le reclamó minutos después, cuando ambos se detuvieron a mitad de una calle no muy transitada —¡Y quítate ese disfraz! ¡Podrían estar buscándonos!

—¡Porque ese maldito casi te golpea!— se defendió regresando a su apariencia original —¡¿Esperabas que me quedara observando nada más?!— ahora era él quien gritaba —¡No debí dejarte volver a ese lugar!

Ella se cruzó de brazos viendo hacia un lado entre molesta y frustrada —Ya no tienes que preocuparte por eso, dudo que pueda regresar de todas formas…

—¡Regresarás sobre mi cadáver!

Volvió a mirarlo —Deja de ser tan dramático… Y, ¡¿qué hacías ahí?!

—Fui a buscarte…— confesó calmándose un poco.

—¿Buscarme?— él asintió —¿Para qué?

—Para pedirte que vivieras con nosotros de ahora en más— dijo viéndola con ilusión.

—¿Que viva con ustedes?— preguntó ella con un brillo en su mirada que no supo descifrar —¿Kousuke aceptó...?

—Tranquila, esta noche hablaré con él, ambos le suplicaremos, y estoy seguro de que Mary nos ayudará, ¡entre los tres podremos convencerlo!— aseguró con una confianza que no sabía de dónde había salido.

Tsubomi tenía ese efecto en él…

Sin embargo ella pareció desilucionada —Ahh… Ese es tu plan…— murmuró comenzando a caminar lentamente.

—Sí, ese es el plan— la siguió —. Pero no te preocupes por nada, conozco a Seto, él terminará aceptando, más aún ahora que no tienes algún otro sitio al que ir… No tendrá el corazón para dejarte dormir a la intemperie en estas noches tan frías.

—El Kousuke de mis recuerdos…— comenzó a decir con visible añoranza —Sin dudas no lo haría, pero este… Sé que él no es un mal chico, al contrario, pero no puedo estar tan segura de eso…— concluyó exhalando resignada —No me importaría dormir en la calle de todas formas…

—Pero no lo harás, no voy a permitirlo y lo sabes.

—Shuuya— se detuvo volteando para verlo fijamente —. Lo siento, pero no puedo vivir en esa casa.

—¡¿Por qué no?!— preguntó alterándose más de la cuenta, no la había sacado de ese lugar casi a la fuerza para dejarla en aún peor situación —¡Seto aceptará! ¡Te lo aseguro!

—Aún si así fuera, no puedo aceptar algo así.

—¿Por qué no?— realmente no entendía a su hermana, ahora que tenían la oportunidad de finalmente vivir juntos, sin tener que ocultar nada, simplemente convivir como hermanos, como siempre soñó… ¿Por qué no aceptaba y punto?

—Apenas si tienen para mantenerse ustedes tres… El trabajo de Seto definitivamente no alcanzaría para alimentar a otra persona, y yo dudo ser capaz de conseguir otro empleo en un tiempo… No puedo hacerles eso…— explicó viéndolo con la esperanza de que él pudiera entender.

Pero él se limitó a sonreír —Ese no es un problema~— negó, y antes de que ella continuara argumentando su punto, continuó hablando —, porque a partir de esta noche, soy un chico con empleo.

—¿Qué...?— la escuchó preguntar sorprendida.

—¡Hace un rato conseguí un trabajo de medio tiempo repartiendo pizzas a domicilio!— le contó emocionado —La paga está bastante bien, alcanzará para nuestra comida al menos, Seto estará feliz porque estaremos algo más holgados.

—¿Estás seguro de querer trabajar cada noche sólo para que yo pueda quedarme con ustedes?

Asintió —Muy seguro… Hasta el momento no había ayudado a Seto porque necesitaba encontrarte, pero ahora que lo hice puedo comportarme como un chico responsable, ¿no crees?

Por primer vez en ese día la vio sonreír —Pronto conseguiré algo yo también y podremos vivir bastante mejor, ya verás— aseguró con contagiada emoción —. Gracias Shuuya…

—¡No hay nada que agradecer! Vamos a contarle a Mary— tomó su mano y la guió a su casa, finalmente, después de tanto tiempo, casi lo lograba, sólo faltaba convencer a Seto, y ella volvería a vivir con él.

Era como un sueño hecho realidad…

—Shuuya… ¿Los repartos los harás en motocicleta?— preguntó ella a lo que él asintió —¿Sabes conducir...?

Rió nerviosamente —No te preocupes por algo así, ¿qué tan difícil puede ser?


Regresó a la casa a la hora de siempre, cansado después de un duro día de trabajo, esperando el recibimiento de la dulce Mary, quien con sólo una sonrisa curaba cualquier dolor.

Recibimiento que por supuesto disfrutó, pero no duró demasiado, ya que al instante de poner un pie dentro se topó de frente con ella…

Esa persona cuyo sólo recuerdo causaba tanta confusión en su mente, estaba ahí, de frente a él, sentada en el sofá, evitando su mirada.

No pudo decir palabra, ya que Kano se adelantó —¡Seto, tenemos algo que proponerte!

—Adelante— murmuró sin dejar de verla, sabía perfectamente lo que su hermano diría, sin embargo no tenía una idea clara de cómo responder…

Tanto tiempo sabiendo que ese momento llegaría, y él sin ser capaz de tomar una decisión.

—Resulta…— comenzó su hermano buscando en su mente las palabras adecuadas —Que Tsubomi misteriosamente perdió su empleo, y ahora no tiene donde vivir, así que…

Por cómo se estaban dando las cosas, la conversación parecía tener para largo, y él estaba agotado, así que decidió acelerar las cosas leyendo la mente de su hermano.

Shuuya debió notarlo porque dejó de hablar al instante, y se limitó a verlo con expectativa y temor mal disimulados.

—¿Por qué hiciste que perdiera su trabajo si sabes perfectamente que no la aceptaré aquí?— preguntó sin filtro una vez que terminó de entender aquellos confusos pensamientos en la mente de Kano.

—¡¿No la aceptarás?!— exclamó Shuuya alarmado —¡¿Por qué?! Pensé que en el fondo la considerabas tu hermana… ¿Ya olvidaste todo lo que compartiste con ella? ¡Tú la querías! ¿Qué pasó...?— preguntó lo último desesperado.

—Sólo señalé lo que leí en tu mente…— explicó cansado, ahora también emocionalmente —Y de todas formas, lo que veo es que eres el único aquí dispuesto a luchar por que ella se quede…— le lanzó una fugaz mirada a la responsable de ese eterno conflicto con su hermano —Permito que se quede hoy porque ya es muy tarde, pero mañana tendrá que irse— dicho esto se metió a su habitación sin dar más espacio a réplicas, necesitaba descansar y pensar.

Y tal como era de esperar, no pasaron ni diez minutos antes que alguien golpeara su puerta.

—Soy Mary, ¿puedo pasar?— preguntó ella como si él fuera físicamente capaz de decirle que no.

Se levantó y le abrió dejándola entrar, ella dejó una bandeja con algo de comida sobre la cama y lo miró con esos ojos enormes tan llenos de bondad —Mary imaginó que Seto no querría salir de su habitación, así que trajo su cena.

—Gracias Mary…- se sentó a un lado de la comida con cuidado de no derramar nada, y la miró —Supongo que estás un poco decepcionada de mí…— comentó —Sé bien cuánta ilusión te hace tenerla aquí…

Ella negó de inmediato —¡No! ¡Es decir sí me hace ilusión! ¡Pero lo otro no!— exclamó gestualizando exageradamente cada cosa como siempre que se ponía nerviosa —Pero me preocupa Seto…— confesó finalmente viéndolo con tristeza —Porque Seto no está feliz, Seto en realidad no quería decir eso…

Pese al tiempo que llevaban viviendo juntos, ella no dejaba de sorprenderlo, era como si fuera más hábil en leer su mente que él mismo…

Y sus palabras, solían despejar en un instante la confusión de su mente.

Sonrió y asintió —Me gustaría simplemente aceptarla aquí, pero no es tan simple…

—Pero Seto no piensa en realidad que ella sea quien le ha hecho daño a su familia— declaró Mary con seguridad, y como siempre él no pudo más que asentir, otra vez estaba en lo cierto —. Y Seto sabe que ella ya perdonó lo que pasó hace medio año…

—Ella sí…— asintió exhalando —Yo no….

—¿Seto va a perdonarse llegar mañana a la casa y que ella ya no esté?

Aquello dolió, Mary podía ser cruel cuando lo deseaba, sin embargo tal vez era lo que necesitaba…

Tal vez aquello fue lo que tanto le atrajo de Mary, que era alguien inocente y pura de alma, pero podía superarlo en su propio terreno con pasmosa facilidad.

—Necesito tiempo para pensarlo…— murmuró finalmente, sintiéndose un miserable por seguir posponiendo aquella decisión que debió tomar hace mucho.

Mary se marchó y él volvió a quedarse solo con sus pensamientos.

Rió con resignación para sí mismo —Y yo que creía que saber lo que los demás piensan haría las cosas más fáciles….


—¡Te aseguro que encontraré la forma de convencerlo!— exclamó mientras se ponía un abrigo, sin embargo ella seguía viéndolo con esa expresión de resignación que le partía el alma —¡Hablo en serio!

—Sí Shuuya, lo sé…— asintió Tsubomi sin cambiar su expresión —Ahora sólo preocúpate por tener cuidado, las motocicletas son muy peligrosas, más para alguien que no sabe conducir.

—Tranquila, ¡no me va a pasar nada! Me dan un casco— declaró con falsa confianza, observando como ella giraba los ojos —. ¡Ya tengo que irme o llegaré tarde a mi primer día!— exclamó acercándose a ambas chicas para despedirse —Nos vemos, no me esperes despierta— la abrazó rápidamente —. Mary, cuida de Tsubomi.

—¡Sí!— asintió ella —Ten una buena noche.

—Cuídate…

—Sí, sí, hasta mañana— se despidió y finalmente se marchó.

Caminó a paso rápido por las oscuras calles, dándole mil vueltas al asunto en su mente, tenía que convencer a Seto y debía ser rápido, tenía menos de veinticuatro horas para evitar que volviera a sacar a Tsubomi de la casa. Ahora que la tenía allí iba a hacer hasta lo imposible por no perderla de nuevo, tal vez si se encadenaba a la puerta y no dejaba que nadie entrara o saliera…

—Te estaba esperando…— aquella voz lo sacó de sus pensamientos, al levantar la mirada de encontró con una persona muy alta frente a él.

En un análisis rápido le pareció un chico más o menos de su edad, de cabello oscuro y había algo en su rostro que se le hacía extremadamente familiar…

—Quieres volver a verla, ¿verdad?— levantó una ceja ante ese comentario, ¿quién era ese fulano y de qué diablos hablaba?

Sin embargo la irónica respuesta se quedó atorada en su garganta cuando por reflejo sostuvo algo que ese chico le lanzó.

Una bufanda… No cualquier bufanda, era nada menos que aquella vieja bufanda roja que tan bien conocía…

Continuará.

Hola de nuevo~

¿Cómo les va? Me estoy esforzando por no tardarme tanto en actualizar, pero el haber bajado el ritmo también hace que cueste más pasar a palabras lo que pienso, y que las escenas queden peor, lo siento, espero retomar el ritmo en algún momento. Igual lo que más me preocupa es como ya casi nadie escribe sobre esta serie… Es triste… :(

No tengo mucho más que decir por el momento más que agradezco a quienes siguen leyendo la historia pese a la irregularidad de las actualizaciones.

Por lo pronto pasaré a responder comentarios.

AkaneScarlet: Gracias por tu comentario y me alegra tanto que te haya gustado, la verdad no fue pronto esta actualización pero al menos no me tardé tanto… Yo también amé ese besito, y también espero que pueda significar algo más, pese a que esta historia está más orientada a la relación fraternal, la ship me puede. Besos.

Alex618: Como la desorganizada que soy voy a comenzar por el final, si hicieras eso morirías antes del tercer tomo del manga, Kano vive detrás de su chica especial, y me sorprendió bastante leer que Kano en realidad es un año mayor que los demás, por lo que dices de edades cercanas con Ayano es aún más cierto, en definitiva sólo se llevan un año. Eso también explica que en el orfanato él fuera el más maduro y quien se ocupara de los otros dos. Respecto al capítulo, me gustaría saber si Kano finalmente tramaba lo que imaginaste. Espero que te haya gustado este capítulo, no fue tan emotivo como el anterior, pero ya se viene lo bueno (bueno para mí, lo cual suele significa malo para los personajes y lectores xD). En fin, muchas gracias por tu comentario, besos.

midochan494: Aww, que lindas palabras, muchas gracias por pensar así, porque es justamente lo que intento, historias bastante simples y no escritas de una forma muy profesional, pero intentando ahondar en los personajes lo más posible sin que sea pesado de leer. Ya veremos cómo se estabilizan las cosas después de esto. Muchas gracias por tomarte el tiempo de comentar y por tus lindas palabras. Besos.

Madmoiselle Noir: Gracias por tus palabras, ahora al fin vuelven a estar juntos, no sé si podrán estar juntos juntos, pero es algo xD. "¡Siento que todo irá bien!" Me sentí mal cuando leí esa parte de tu comentario… Respecto a seguir el manga y la novela, yo los sigo en tumblr, pero en inglés, los tres blogs que te recomiendo son los de: kikithedeceiver, fuyuyuu, y pyralisa. En el primero se suelen subir scans del manga en japonés y su traducción al inglés, en el segundo lo mismo y algo de las novelas, en el tercero están casi todas las antologías. Después hay algunas páginas en facebook que podés encontrar buscando por kagerou days traducción, que lo tienen en español pero el ritmo es más lento y van normalmente uno capítulos atrás. Si querés algún capítulo en particular preguntame en facebook que ahí sí te puedo mandar links. Gracias por tu comentario :D

Sin más por el momento me despido.

Gracias por leer.

Hasta la próxima.

Trekumy.