Capítulo 24
No había duda… era nada menos que la bufanda que Ayano usaba, esa que la definía como una heroína, su heroína… Estaba sucia y maltratada, pero mantenía el intenso rojizo que divisó aquella noche seis meses atrás cayendo al vacío sin esperanza…
—¡¿De dónde sacaste esto?!— gritó con ira brotando de sus poros mientras sostenía la bufanda frente a los ojos de ese tipo —¡¿Por qué la tienes tú?!
La policía nunca encontró los cuerpos, él mismo los vio desaparecer antes de desmayarse, no era como si aquel nefasto y doloroso recuerdo fuera a irse algún día, pero tal vez debido a la altura no fue capaz de notar como alguien se los llevó… Tal vez ese maldito robó los cuerpos, a su padre y su hermana, antes que llegara la ayuda…
—Porque Ayano no está muerta— respondió el chico con tranquilidad, cortando al instante el hilo de pensamientos que se enmarañaba en su mente a una velocidad impresionante.
—N-No está…— murmuró casi sin aliento, aquello era más de lo que su temple podía soportar, era demasiado bueno para ser cierto… Y ninguno de ellos tenía tanta suerte, no Ayano, no Tsubomi o Seto y definitivamente no él —¡MENTIRA!
La persona frente a él, ese que pronto reconocería como uno de los amigos más allegados de su hermana, sonrió con algo parecido a la lástima o la compansión, pero que en esos momentos le pareció la peor de las burlas —No miento… pero sólo es cuestión de tiempo— su sonrisa se borró por completo, incluso su tono de voz cambió a uno más grave y serio —, ya que si no obedeces mis órdenes algo muy malo le sucederá.
—¡No te burles de mí, maldito!— exclamó no soportando la presión de sus propios oscuros sentimientos y lanzándole un puñetazo directo al rostro.
Pero lejos de noquearlo o algo parecido, Haruka tomó su puño y lo levantó todo lo que su altura le permitía, consiguiendo con esto que el enfurecido chico frente a él colgara de su brazo como un péndulo mal balanceado.
Iracundo pataleó, golpeó con su mano libre, esa en la que sostenía férreamente la bufanda, pateó piernas, costillas y cualquier otra parte que estuvo a su alcance, sin embargo nada parecía afectar al chico, quien luego de un minuto de ser incapaz de razonar con él, se limitó a dejarlo caer dolorosamente al piso.
—Será mejor que te calmes…— comentó Haruka girándose, mostrando con su actitud que Shuuya no representaba nada ni ínfimamente cercano a un peligro para él —Muy pronto volveré a buscarte, intentaré traer otra prueba… Puedes quedarte con la bufanda— dicho esto se marchó rápido como el viento.
Shuuya intentó seguirlo, pero el chico desapareció por completo de su campo de visión, era como si hubiera saltado hasta el techo de alguna casa…
Pero eso… era imposible…
De la misma forma en que lo era que Ayano continuara con vida…
Permaneció un buen rato observando aquella bufanda, era la misma, no tenía dudas… ¿Qué podía significar aquello?
Regresó a la pizzería arrastrando la motocicleta, gracias a su poder nadie notó el pantalón desgarrado en su rodilla y la herida en su brazo producto de las dos veces que cayó de esa bestia mecánica que pesaba más que él y que no era tan fácil de maniobrar como esperaba. Mientras no revisaran la famosa motocicleta y le cobraran por los rayones y abolladuras, aquello no sería tan grave.
Sin embargo en esos momentos, aquella era la menor de sus preocupaciones, después de la charla que tuvo apenas unas horas antes con esa persona que tardó más de la cuenta en reconocer, su mente estaba en cualquier sitio menos enfocada en su nuevo empleo.
Volvió a revisar con disimulo que la bufanda roja, tan preciado memento, continuara en su bolso, mientras esperaba por el siguiente pedido, jamás se perdonaría perderla.
Minutos después se embarcó en un nuevo envío con su corazón destrozado, tantas preguntas y ninguna respuesta...
—¡Ahh!— exclamó alcanzando a frenar justo a tiempo, perderse en sus pensamientos no era buena idea cuando iba montado en tamaño vehículo que aún no sabía controlar, sin embargo le era imposible enfocarse en algo más que aquel encuentro y el significado del mismo...
¿Ayano estaba viva?
Si lo estaba haría lo que fuera por volver a verla, sin embargo si eso era cierto también lo era que Haruka la tenía secuestrada en algún sitio y amenazaba su vida…
No era una bonita expectativa, pero era por mucho mejor que saberla muerta…
Cuando la herida apenas comenzaba a cicatrizar, había vuelto a ser abierta, y aquella incertidumbre comenzaba a corroer su espíritu.
Era su primer y última mañana en esa casa… Le entristecía pensarlo de esa forma, en sus recuerdos, vivía tranquila en ese lugar, con sus hermanos, cuidando de ellos, disfrutando de la ternura de Kousuke, y compañía de Shuuya.
Se levantó de la cama, no necesitaba alarma para despertar antes que amaneciera, si ese era su último día allí viviría al menos una vez aquello que recordaba, esa rutina que tenía grabada a fuego.
Sin más demora que una rápida visita el baño, se dispuso a preparar el desayuno. Tarea titánica en la penosa escasez en que vivían, pero lo lograría, sólo era un desayuno, algo sencillo estaría bien, y sobre todo rápido, porque si las cosas se mantenían como las recordaba, Seto despertaría en unos quince minutos para asearse y desayunar en apenas otros quince.
Sin embargo la puerta de la cocina se abrió antes de tiempo, nunca reparó en que si ella no vivía en la casa, entonces el chico debía preparar su propio desayuno, y por tanto, despertar antes.
—¿Qué haces?— preguntó él con franca curiosidad, al encontrarla con un paquete de harina barata en sus manos, y ambos ojos abiertos a más no poder como quien es descubierto a mitad de una travesura.
— Y-Yo… iba a… preparar… e-el… desayuno…— balbuceó apretando un poco más el paquete, por increíble que pudiera sonar, en esa línea temporal le temía un poco a su hermanito.
Él ladeó el rostro confundido —¿Por qué...?
La ausencia de malicia u hostilidad en el tono de voz de Seto le dio la confianza que necesitaba para armar una frase completa y coherente —Porque… Siempre fue así…
—¿Siempre?— preguntó casi divertido —Es tu primer vez aquí.
—Ahm… La segunda en realidad... Pero en mis recuerdos siempre preparaba el desayuno para ustedes… ¿Te molesta si lo hago al menos esta vez?— preguntó con esperanza mal disimulada.
—No, adelante…— comentó él casualmente sentándose en una de las sillas a esperar por su comida.
Feliz por al menos haber recibido aquella única e inolvidable oportunidad de vivir lo que en sus memorias vivía cada día, puso manos a la obra, ante la atenta mirada de Seto.
—¿Qué más hacías?— lo escuchó preguntar luego de un par de minutos, a lo que se giró confundida —En tus recuerdos… ¿Qué otras cosas hacías en esta casa?
—Bueno…— volvió a girarse para continuar con lo suyo algo sorprendida por la repentina curiosidad del chico —De todo… Cocinar, limpiar, las compras… Cuidar de ustedes para resumirlo…
—¿Y nosotros qué hacíamos?
—Ehh… bueno tú trabajabas… Mis recuerdos no son demasiado claros— se justificó —. Pero creo que tenías al menos un par de empleos de medio tiempo… Mary pasaba el tiempo en la casa y a veces hacía flores de papel…
—¿Flores de papel?— comentó sonriendo de lado —Es una tarea bastante ideal para Mary… ¿Y Kano?
—Bueno él… hacía…— forzó su cerebro un poco más —No lo sé, sólo recuerdo que disfrutaba de hacer bromas… No mucho más…
—¿Insinúas que recuerdas a Kano como un bueno para nada?— lo escuchó reír divertido, hacía tanto que no escuchaba a su hermano feliz, se sentía nostálgico.
—No dije eso… Aunque…
—Creo que a Mary le vendría bien otra chica en la casa…— comentó Seto de la nada.
Se giró nuevamente para verlo, sin saber cómo interpretar aquellas palabras, no quería ilusionarse, debía preguntar con cautela, sin embargo él continuó hablando.
—Si el empleo de Kano funciona tendremos algo más de holgura, y si no es así puedo intentar tomar algún otro empleo, no es como si no lo hubiera pensado desde hace tiempo…— para ese entonces se había girado por completo, con su cuerpo de espaldas a la mesada en la que trabajaba y sus manos apoyadas en esta, le preocupaba estar ilusionandose tan rápidamente —Así que puedes quedarte si lo deseas— declaró él finalmente.
—¡Lo dices en serio!— exclamó más fuerte de lo que debía en una casa en la que la mitad de los integrantes dormía, él se limitó a asentir —¡Gracias Seto!— exclamó dando un par de pasos antes de detenerse arrepentida, que él le permitiera quedarse no significaba que tuviera el derecho de abrazarlo, aquel privilegio lo perdió hacía mucho tiempo, y tal vez no volvería a ganarlo.
—¿El desayuno tardará mucho? Debo salir en diez minutos.
—¡Ya casi está!— exclamó feliz, regresando su atención a la comida.
Desde que decidió volver a ver a Shuuya las cosas no dejaban de mejorar, definitivamente él era algo así como su ángel de la guarda, y unas horas más tarde, cuando el almuerzo ya estaba pronto fue a despertarlo con la buena nueva.
Shuuya iba a gritar de felicidad, estaba segura de eso.
Golpeó su puerta un par de veces, hacía mucho que no se veían, estaban en otra casa y ahora eran más grandes, no podía meterse a su habitación impunemente como en el pasado. Le sorprendió obtener respuesta casi inmediata, tal vez ya había despertado.
—Shuuya, ¿puedo pasar?— preguntó de buen humor, nada podría arruinar sus ánimos ese día.
—Pasa…
Entró de inmediato y fue hasta la cama donde él estaba sentado.
—¡Adivina qué!— le dijo con una enorme sonrisa.
Él la miró con su mejor expresión de póker, si no fuera porque no había motivo para tal cosa, habría pensado que estaba usando su máscara.
—¡Seto me permitió quedar! ¡Voy a vivir con ustedes a partir de ahora!— exclamó esperando el abrazo y el festejo que vendría…
Esperó unos segundos, pero él ni se inmutó —¿No te alegra?— preguntó algo insegura.
—Sí, claro que me alegra— respondió él sin emoción en la voz.
No supo cómo tomarse aquello, tal vez estaba cansado después de toda una noche de trabajo. Y a modo de mecanismo de defensa decidió dar por cierto aquello, el pobre debía seguir dormido, ya se daría cuenta del verdadero significado de sus palabras cuando despertara del todo.
—El almuerzo está listo.
—Voy en un rato— respondió en el mismo tono que antes.
Salió de la habitación sintiéndose extraña, siendo recibida por Mary que ya estaba en su lugar de la mesa esperando por los demás.
—¡¿Se lo dijiste?!— preguntó la chica con infantil emoción, a lo que ella asintió —¡¿Se alegró?!
—... No lo sé…— se encogió de hombros tomando su lugar frente a Mary.
Si debía ser sincero, no escuchó una palabra de lo que dijo Tsubomi, en su cabeza no había otra cosa que Ayano… Miles de teorías a cual más rebuscada y retorcida se daban lugar en su cansada mente.
No entendía nada, ¿cómo pudo su hermanita sobrevivir? Y más importante, ¿por qué Haruka la tenía cautiva? No había forma de que aquello fuera cierto.
Pero si no lo era, ¿de dónde había sacado él la bufanda? ¿Por qué hacía todo eso? ¿Qué esperaba conseguir torturándolo de esa forma?
En aquel ciclo de incesantes pensamientos que no llegaban a ninguna parte, tenía una sola cosa clara…
No podía decirle una palabra de ese asunto a nadie más, no hasta que tuviera claro qué estaba pasando.
No haría que su familia pasara por el mismo dolor que él, no permitiría que sufrieran de la incertidumbre de algo que por doloroso que fuera, de a poco comenzaban a aceptar y aprendían a vivir con ello.
Iba a protegerlos…
E iba a encontrar a ese desgraciado y hacerle hablar.
—Ayano…— murmuró tomando la bufanda que escondió bajo las sábanas cuando Tsubomi golpeó la puerta —Te prometo que llegaré al fondo de todo esto, y te rescataré, o al menos… Haré que puedas descansar en paz…
Continuará.
No puedo más que pedir disculpas por todo el tiempo que les hice esperar, y por traer un capítulo que tal vez no está a la altura. Es cortito y no pasan muchas cosas… Pero al menos Tsubi volvió a la base! :D
Espero poder volver relativamente pronto con el siguiente capítulo, y desde ya pido disculpas por cualquier error que tenga, ya que estoy medio enferma y son más de las 3 AM cuando termino de escribirlo (sólo así encuentro tiempo para escribir), si encuentran algo mal me avisan y lo edito.
Paso a responder el comentario;
midochan494: Muchas gracias por comentar y por tus lindas palabras, no me gusta que la historia se dilate tanto en el tiempo porque temo perder la esencia original, pero aún así intento que todo quede lo mejor posible. Espero que te siga gustando. Saludos.
Gracias por leer.
Hasta la próxima.
Trekumy.
