—No puedo esperar a oír tu veredicto.
La Princesa Justicia sonrió mientras Anatis esquivaba uno de los rayos de Clima Tempestuoso. El área donde había estado parado se convirtió en hielo mientras se balanceaba por la torre. No tuvo mucho tiempo para pensar ya que Burbujeo comenzó a arrojarle burbujas. Había aprendido que las burbujas verdes te capturaban, pero las rojas te hacían daño. Frunciendo el ceño, saltó a la zona inferior de la torre y suspiró. No puede acercarse a Princesa Justicia mientras era protegida por Burbujeo y Clima Tempestuoso. Necesitaba capturar sus akumas primero, pero no estaba seguro de cómo. Frunció el ceño antes de decidir que ahora podría ser una buena idea usar su Amuleto Encantado. Sacó su yoyo y lo lanzó al aire.
—¡Amuleto Encantado! —gritó Anatis.
El yoyo giró y creó un llavero. Anatis lo atrapó y lo miró confundido.
—¿Qué se supone que debo hacer con esto?
Anatis frunció el ceño y Clima Tempestuoso apareció de repente. Anatis se apartó de un salto y aterrizó en una barra metálica. Miró alrededor mientras trataba de resolverlo. Burbujeo saltó y le dirigió una burbuja. Para sorpresa de Anatis, la burbuja se iluminó, luego el llavero y después Clima Tempestuoso y Burbujeo. Bajó de un salto y sonrió.
—¡Fallaste, chico burbuja! —gritó Anatis.
Burbujeo gruñó y le disparó varias burbujas. Anatis saltó sobre ellas y encendió el llavero en dirección a los ojos de Clima Tempestuoso, cegándola. Ella se cubrió los ojos y le dirigió un rayo. Saltó hacia Burbujeo, quien le disparó más burbujas. Usó sus rayos para congelarlas. Molestándose, Clima Tempestuoso gritó y le dirigió un rayo mientras Burbujeo cargaba contra él. Luka encendió el llavero y lo dirigió a los ojos de Burbujeo, cegándolo. Envolvió su yoyo alrededor de su cintura y lo arrojó al rayo de Clima Tempestuoso, atrapándolo en hielo. Volvió a encender el llavero en dirección a los ojos de Clima Tempestuoso. Ella dejó caer su paraguas para proteger sus ojos y él lo tomó con su yoyo, lo partió en dos y luego capturó a la mariposa mientras Clima Tempestuoso volvía a la normalidad. Se acercó a Burbujeo que luchaba para liberarse.
Anatis sonrió.
—Yo tomaré eso —agarró la varita de burbujas y la rompió en dos también.
Burbujeo volvió a la normalidad y Anatis capturó su mariposa mientras sonaban sus aretes. Frunció el ceño y liberó a las mariposas purificadas antes de saltar y balancearse hasta un área vacía de la torre. Pocos segundos después, atrapó a Tikki cuando volvió a la normalidad.
—¿Estás bien?
—Tengo hambre —murmuró Tikki, luciendo cansada—. Necesito recargar.
—Te buscaré algo que comer —Luka murmuró, la colocó sobre su hombro y salió corriendo de su escondite hacia las escaleras y comenzó a bajarlas—. ¿Importa qué comas?
—Comeré cualquier cosa, pero mi comida favorita son los macarrones —admitió Tikki, haciendo que Luka sonriera suavemente mientras bajaba corriendo por las escaleras.
—Bueno, que bueno que estamos en la torre Eiffel —Luka sonrió, moviéndose hacia el área de comida.
Luka miró cautelosamente alrededor, pero parecía vacío. Se acercó a la barra de macarrones y sonrió. Tikki jadeó sorprendida y abrazó el costado de su cara cuando tomó uno y se lo entregó.
—Bon appétit.
Tikki sonrió.
—¡Gracias! —lo tomó y comenzó a comer.
Luka agarró dos más y se comió uno mientras se daba la vuelta y comenzó a dirigirse hacia las escaleras.
—¿Quieres otro? —Luka preguntó, notando que Tikki se lo había terminado.
—No, gracias —Tikki sonrió, volando frente a él.
—¿Lista? —Luka preguntó, recibiendo un asentimiento de Tikki antes de sonreír—. Está bien entonces… ¡Tikki! ¡Motas!
Luka se transformó y saltó del costado de la torre Eiffel. Lanzó su yoyo y se balanceó hasta donde estaba Princesa Justicia rodeada de estatuas de piedra. Dos que reconoció como Ryuko y Aspik, pero ella estaba sentada en un trono improvisado, como una reina malvada de un cuento de hadas. Hizo girar su yoyo como un escudo. Era más fuerte de lo que se veía y buena con la espada. Claro, ella había hecho que Burbujeo y Clima Tempestuoso se hicieran cargo de la pelea, pero todavía era poderosa.
La Princesa Justicia sonrió.
—Te tomaste tu tiempo —se levantó y lo apuntó con su espada—. ¿Listo para la segunda ronda?
Anatis no pudo responder ya que la Princesa Justicia cargó contra él en seguida, pero esta vez estaba listo. Anatis bloqueó su ataque. La Princesa Justicia tropezó hacia atrás, pero recuperó su equilibrio antes de que los dos volvieran a chocar. Espada contra yoyo. La Princesa Justicia contra Anatis. Villana contra héroe. Anatis balanceó su yoyo, lo envolvió alrededor de su espada y la jaló. La Princesa Justicia jadeó y cayó hacia adelante, aterrizando de rodillas ya que se negaba a soltarla. Anatis frunció el ceño y se acercó a ella, pero no esperaba que jugará sucio. Princesa Justicia lo miró mientras las lágrimas rodaban por sus mejillas.
—N-No lastimarías a una chica, ¿verdad? —sorbió por la nariz, tomándolo por sorpresa.
Anatis se detuvo mirándola fijamente antes de responderle, pero ella aprovechó esa oportunidad para lanzársele. La Princesa Justicia envolvió sus piernas alrededor de su cintura, lo derrumbó y lo inmovilizó contra el suelo.
—Tonto chico bicho, puedo ser una princesa, pero no soy una damisela en apuros.
La Princesa Justicia sonrió con malicia mientras iba por sus aretes. Anatis luchó para quitársela de encima. No es que fuera pesada, sino que era mucho más fuerte de lo que él supuso. Trató de alejarse cuando sintió sus dedos en los aretes.
—Si no eres una damisela en apuros, ¿por qué te convertiste en una akuma? —preguntó Anatis, haciendo que ella se congelara sorprendida por la pregunta—. Por lo que sé, solo puedes ser poseído si estás herido, triste o enojado… ¡como una damisela!
Con la Princesa Justicia distraída, Anatis logró empujarla y agarró su espada, rompiéndola en dos. Pero la mariposa no salió. La Princesa Justicia se levantó y giró su balanza, usándola como una macana. Anatiss esquivó y bloqueó sus ataques antes de lanzarse de nuevo por el costado del edificio y balancearse. Aterrizó sobre ella y lanzó su yoyo en el aire cuando la. Princesa Justicia comenzó a subir al edificio.
—¡Amuleto Encantado! —gritó Anatis, convocando a las mariquitas y la luz roja.
El yoyo giró y creó una bola saltarina. La atrapó, frunció el ceño ya que no estaba seguro de qué hacer y miró alrededor. Nada se iluminó cuando la Princesa Justicia subió y cargó contra él, apuntándolo con la balanza. Se tiró del edificio y se metió de nuevo en el área de comida antes de mirar alrededor mientras ella lo seguía. La Princesa Justicia aterrizó frente a él, girando la balanza. Luka miró alrededor con su visión encantada. La bola saltarina se iluminó, luego un menú, el piso y la cartera de su lado. Anatis sonrió y lanzó la bola saltarina hacia el menú. Rebotó, golpeó el suelo y rebotó de nuevo, golpeando a la Princesa Justicia lo bastante fuerte como para derribarla. Anatis se lanzó hacia adelante, agarró la cartera y la partió en dos. La mariposa salió volando. Luka abrió el yoyo y lo giró.
—No más maldades para ti, pequeño akuma.
Arrojó el yoyo y lo capturó, atrapando el akuma en su interior antes de abrirlo de nuevo. Una mariposita blanca salió volando mientras Luka la saludaba antes de recoger la bola saltarina.
—Bien, Tikki, es hora de arreglar todo el daño causado —Luka murmuró y la lanzó al aire—. ¡Miraculous Ladybug!
La bola saltarina estalló en una explosión de energía de mariquitas mágicas y comenzó a extenderse por París, arreglando todo lo que había sido dañado por un akuma, reciente o antiguo. La Princesa Justicia sostuvo su cabeza mientras era envuelta en humo púrpura antes de que desapareciera, revelando a una chica. Luka la miró sorprendido cuando la reconoció. Marinette Dupain-Cheng. Ella era amiga de su hermana y él se la había encontrado varias veces. Se acercó mientras ella miraba a su alrededor, muy confundida. Ella levantó la vista cuando él le ofreció su mano. Con cuidado, ella la tomó y él la ayudó a ponerse de pie.
—¿Q-Qué pasó? ¿Quién eres? —preguntó Marinette.
—Fuiste akumatizada —dijo Anatis mientras la miraba con una mirada suave.
Al instante Marinette pareció asustada y culpable al mismo tiempo.
—¡Oh, no! No lastimé a nadie, ¿verdad? —Marinette jadeó con lágrimas en los ojos y él negó con la cabeza.
Anatis sonrió un poco.
—Cualquier daño que sucedió se ha deshecho —frunció el ceño un poco—. ¿Pero puedo preguntar qué atrajo al akuma hacia ti?
Al instante Marinette bajo la mirada.
—Una ch-chica de mi escuela… me incriminó de hacer trampa en un examen, empujarla por las escaleras y robarle su collar… —murmuró Marinette, haciéndolo fruncir el ceño—. Lo hizo porque me di cuenta de que era una mentirosa y no sé qué hacer… me van a expulsar… el director ni siquiera trató de escuchar mi versión… sólo asumió que era culpable porque Lila no puede hacer nada malo y A-Adrien me dijo que no dijera nada ya que sus mentiras no están lastimando a nadie, pero e-ella me amenazó.
Marinette rompió a llorar, haciendo que Luka frunciera el ceño y pusiera con suavidad su brazo alrededor de ella mientras Aspik y Ryuko aterrizaban. Ambos lo miraron tomando una posición para pelear, pero él los ignoró y frotó la espalda de Marinette. Los dos continuaron mirándolo.
—¿Quién eres? —exigió Ryuko, mirándolo—. ¿Dónde está el akuma?
Luka rodó los ojos mientras los ojos de Aspik se posaban en Marinette que todavía lloraba. Ryuko la miró y sus ojos se suavizaron cuando se dio cuenta de que esta chica debió haber sido el akuma. Marinette se sorbió la nariz, se limpió los ojos y miró a Luka.
—Lo siento —Marinette sorbió por la nariz, un poco roja—. Ni siquiera te conozco y me estoy desahogando contigo.
—Está bien, Ma-Mademoiselle —se corrigió Luka en seguida antes de sonreírle suavemente.
Marinette le devolvió la sonrisa y los aretes de Luka sonaron.
—Lo siento. No puedo quedarme. Pero antes de irme, déjame darte un pequeño consejo. Ponte en contacto con el presidente del Consejo Escolar con respecto a tu caso. Tus maestros deben investigar esto adecuadamente. Se supone que deben enseñar y guiar a los estudiantes, no tomar partido. Si no están haciendo bien su trabajo, entonces el Consejo Escolar necesita saberlo. En cuanto a ti, debes buscar tus derechos como estudiante. Podría ayudar.
—Mis derechos… —Marinette repitió mientras sus aretes volvían a sonar.
Luka miró a Ryuko y Aspik.
—¿Uno de ustedes podría llevarla de vuelta a su escuela? Estoy a punto de volver a la normalidad —sonrió, moviéndose hacia un lado del edificio y sacando su yoyo.
—Claro —respondió Aspik, acercándose a Marinette—. No te preocupes. Ahora estás a salvo.
Luka sonrió y fue a saltar, pero Ryuko lo detuvo.
—¿Quién eres? —Ryuko preguntó, confundida.
—Llámame Anatis —Luka sonrió y los saludó—. ¡Nos bichos!
Con eso, Luka se tiró de la torre y se balanceó. Ryuko levantó una ceja mientras Aspik recogía a Marinette, quien se sonrojó y se aferró a él.
—La voy a llevar de vuelta a su escuela. ¿Nos vemos?
—Nos vemos, escamas —respondió Ryuko, todavía mirando dónde había estado Luka—. ¿Anatis? ¿Cómo la mariquita?
Luka aterrizó en la ventana del maestro Fu, atrapó a Tikki cuando volvió a la normalidad y le dio el macarrón extra que había guardado. Ella chilló feliz y comenzó a comérselo cuando entró el maestro Fu. Luka hizo una reverencia ante él mientras Wayzz se acercaba a Tikki, quien compartió su macarrón con él. El maestro Fu hizo un gesto hacia la pequeña mesa donde un juego de té los esperaba. Luka entendió la indirecta, se arrodilló y le sirvió al maestro Fu y a él una taza de té verde.
—Noté que la torre Eiffel ya no está torcida —declaró el maestro Fu y tomó el té que le ofreció Luka—. Y que los ciudadanos volvieron a la normalidad. ¿Supongo que derrotaste a la Princesa Justicia?
—Sí… ella no fue fácil de derrotar, pero lo hice… —Luka frunció el ceño y pensó en ella—. Era alguien que conozco.
—¿Quién? —preguntó el maestro Fu y bebió su té.
—Una chica llamada Marinette… —Luka murmuró, sosteniendo su taza—. Ella es la persona más dulce del mundo. Es amiga de mi hermana y la ayudó a romper su "maldición" de las fotos… fue akumatizada porque una chica de su escuela la incriminó por asalto y robar.
—Suena bastante serio… ¿Crees que Marinette es culpable?
—No… se convirtió en una akuma que hizo que la gente dijera la verdad… si ella fuera culpable, ¿por qué no ocultar la verdad en lugar de sacarla a la luz…? —Luka murmuró, bebiendo su té—. No creo que Marinette pueda lastimar a una mosca… incluso como Princesa Justicia, todavía tenía un sentido de rectitud… incluso si fue uno retorcido.
—¿Intentaste ayudarla?
—Le aconsejé que se pusiera en contacto con su Consejo Escolar y que buscará sus derechos como estudiante, pero no pude quedarme porque estaba a punto de volver a la normalidad —respondió Luka, recibiendo un asentimiento del maestro Fu—. ¿Y qué pasará ahora? ¿Tengo que devolver los aretes?
—Creo que sería prudente que te los quedes —respondió el maestro Fu—. El portador del miraculous de la mariposa creará más akumas y si hubiera sacado el miraculous de la mariquita antes entonces todo esto podría haberse evitado, pero para mantener el equilibrio, tendré que elegir un portador para el anillo del gato negro, así que tendrás un nuevo compañero pronto.
—Me alegro de que haya decidido permitirme mantener a Tikki, maestro —admitió Luka, sonriendo—. Haré todo lo posible para cuidarla a ella y a París.
