—Haré todo lo posible para cuidarla a ella y a París.
Luka pedaleó tan rápido como pudo hacia el Libertad. Tikki se aferraba a su sudadera con capucha mientras pedaleaba. Hizo un giro brusco y giró hacia el camino cerca del Sena. No pudo evitar sonreír cuando vio que el Sena ya no estaba congelado. Pedaleó más rápido cuando se acercó al barco, libre de hielo.
—Tikki, escóndete —susurró Luka.
Tikki asintió y se escondió dentro de su sudadera con capucha. Luka arrojó su bicicleta y corrió hacia el barco. Entró corriendo y prácticamente saltó sobre Juleka, abrazándola.
—¡Estoy tan contento de que estés bien!
—Lu… estoy bien… —masculló Juleka, abrazándolo.
Su madre entró en la habitación. Corrió y se unió al abrazo antes de acunar su rostro.
—¡Oh, Luka! ¡Estaba tan preocupada! —gritó su madre—. Pensé que esa bruja tormentosa podría haberte atrapado. Apareció después de que te fuiste, pero luego llegó ese superhéroe. Dijo que lo habías alertado.
—Lo hice —respondió Luka.
Rosa salió.
—¡Luka! —gritó, corriendo y abrazándolo.
Luka sonrió mientras correspondía el abrazo.
—¡Me alegro de que todas estén bien!
Luka suspiró, muy contento de que ahora tuviera Tikki y el poder de ayudar a los demás.
—Nos alegra que tú también estés bien.
~Una semana después~
Había pasado una semana desde que Marinette se convirtió en Princesa Justicia y Anatis apareció. Ella siguió el consejo de Anatis e investigó sus derechos como estudiante antes de ponerse en contacto con el consejo. Resultó que no había pruebas sólidas reales sobre las acusaciones de Lila. Marinette no tenía antecedentes de hacer trampa y siempre estudiaba. Alya y Nino manifestaron que Marinette estudió con ellos para el examen. No había ningún video como prueba de que Lila fuera empujada por las escaleras y cuando la examinaron, su pierna no tenía lesiones. Ella reclamó que eso y cualquier otra lesión que tenía fue curada por el misterioso nuevo superhéroe. En cuanto al collar de su abuela, insistió en que fue robado, pero no sabía por quién. Solo asumió que fue Marinette ya que las dos habían estado en desacuerdo. Entre lágrimas le dijo al director que se equivocó al haberla acusado, pero que Chloé le dijo que vio a Marinette con el collar. Eso hizo que la señorita Bustier y el señor Damocles quisieran castigarla, ya que parecía que había incriminado a Marinette, pero Chloé insistió en su inocencia y cuando nadie le creyó, amenazó con llamar a su padre. Lila tuvo que disculparse con Marinette por acusarla erróneamente, pero por la forma en que lo dijo, Marinette sabía que no había terminado. Aún no. Suspiró mientras jugaba con su comida en la cafetería mientras la clase conseguía la comida de Lila para ella. Alya se sentó a su lado y sonrió.
—Anímate, niña. Saliste impune y Chloé fue castigada en su lugar.
—Pero ella no lo hizo y, aun así, no estoy segura de que me haya incriminado.
Alya suspiró.
—¿En serio, niña?
La desventaja de que Lila afirmara que Chloé fue quien se lo dijo fue que Alya y todos los demás no se habían dado cuenta de que era una mentirosa. Marinette suspiró suavemente mientras miraba a Lila que afirmaba que su artritis estaba haciendo de las suyas de nuevo.
—Lila se enojó porque Chloé mintió sobre ti. Ella es solo humana… Además, Chloé al fin está recibiendo el tratamiento que se merece.
Marinette echó un vistazo y vio a Chloé sentada sola, incluso Sabrina no podía soportar que Chloé hubiera incriminado a Marinette. Incluso ella pensó que fue demasiado, por lo que se negaba a hablar con Chloé. Chloé se levantó y comenzó a salir de la cafetería, solo para que Kim la hiciera tropezar y que su basura cayera sobre ella. Chloé se levantó y salió corriendo mientras las lágrimas rodaban por su rostro. Marinette frunció el ceño, se levantó y se acercó a Kim.
—Kim, eso no estuvo bien —murmuró Marinette.
Kim se rio.
—Solo estoy haciendo lo que Chloé nos ha hecho a todos nosotros.
—Eso te hace tan malo como ella —musitó Marinette, frunciendo el ceño—. ¿Acaso también quieres ser tachado como acosador?
Kim frunció el ceño mientras Marinette se alejaba para ir al baño. Para su sorpresa, escuchó un llanto proveniente de uno de los cubículos. Frunció el ceño y se acercó, llamando suavemente a la puerta.
—¿Chloé? —preguntó Marinette.
El llanto se detuvo.
—¡¿Estás aquí para atormentarme, Dupain-Cheng?! —gruñó Chloé, abriendo la puerta.
Marinette frunció el ceño y bajó la mirada.
—No —respondió, haciendo una mueca—. En realidad, vine a ver si estabas bien y a decirte que sé que no me incriminaste. Lila es una mentirosa y solo está tratando de cubrir sus huellas.
Chloé parecía sorprendida.
—¿Me crees?
Marinette miró hacia abajo.
—Claro que sí. Sé que nunca nos hemos llevado bien, pero incluso esto es demasiado bajo para ti.
—No estoy segura de sí debería sentirme insultada o agradecida —admitió Chloé, frotándose la nuca.
Marinette sonrió un poco y la campana sonó. Sus ojos se ampliaron cuando la escuchó.
—¡Ay, no! ¡Llego tarde! —exclamó, se giró sobre sus talones y salió corriendo.
Chloé frunció el ceño mientras pensaba en lo que Marinette había dicho. Cerró la puerta con seguro y se sentó encima de la tapa del inodoro.
—Entonces Lila es una mentirosa, ¿eh? —murmuró, sintiéndose más traicionada que antes.
Lila la había echado de su trono, se llevó a su mejor amiga y arruinó su reputación. Chloé apretó el puño con ira. Había elegido a la persona equivocada y pagaría. De repente, su mente se sintió oscura y miró a la nada.
—Sí, Lila Rossi debería pagar por derribarte de tu trono —dijo una voz masculina dentro de su cabeza—. Mi nombre es Hawk Moth y puedo darte poder para hacerlo. Permíteme ayudarte a reclamar tu trono, Reina del Mal.
—Haré de todo París mi reino.
~Mientras tanto~
Tikki sonrió mientras veía a Luka tocar su guitarra.
—Guau, Luka. Eres un guitarrista increíble.
Luka se detuvo y ajustó las notas que estaba escribiendo antes de tocar la canción otra vez mientras Tikki observaba con asombro. Miró a la diosa de la creación y sonrió.
—¿Qué piensas?
—¡Es increíble! —soltó Tikki.
Luka dejó su guitarra. Desde que se convirtió en Anatis, logró convencer a su madre de convertir la habitación trasera en un dormitorio para él, por lo que Juleka y él ya no compartían habitación. Por suerte, su madre no lo cuestionó y todo lo que tuvieron que hacer fue mover su cama y sus cosas. Encontró que prefería estar en su propia habitación ahora, ya que significaba que podía hablar libremente con Tikki y tocar su guitarra cuando lo necesitara. Además, podía escabullirse por la ventana cuando lo necesitaba. No es que ya lo haya hecho. El portador de la mariposa aún no había creado ningún nuevo akuma. Colocó su guitarra en su soporte cuando su celular vibró. Lo recogió, lo desbloqueó y presionó la notificación. Lo redireccionó a la aplicación de noticias. Había decidido suscribirse a ella en caso de akumas. Frunció el ceño y presionó reproducir. Su paz y tranquilidad finalmente terminó.
—Otra supervillana que se hace llamar la Reina del Mal ha aparecido y ha tomado el Colegio Françoise Dupont —informó Nadja, haciéndolo fruncir el ceño.
Luka apagó el video y se giró hacia Tikki.
—Es hora de hacerle una visita a la escuela —declaró Luka—. ¡Tikki! ¡Motas!
Se transformó, se subió a la ventana, saltó y tiró su yoyo. Anatis aterrizó en una azotea y corrió hacia la escuela. Saltó hacia la escuela, se balanceó en un alféizar y entró con cuidado por la ventana abierta. Por fortuna el salón estaba vacío. Tikki le aconsejó tratar de ser lo más sigiloso posible. De esa manera podía entrar y salir según lo necesitara y París no tendría miedo. Se abrió paso con cuidado a través del aula y abrió la puerta. Tan pronto como lo hizo, el sonido de los gritos llenó el aire. Se escondió detrás de un muro y se asomó. Una chica con cabello morado y con un vestido rosa brillante le disparaba un rayo con su bastón a quien viera. Tan pronto como el rayo los golpeaba, se convertían en campesinos y se inclinaban ante ella. Frunció el ceño y vio a Ryuko y Aspik saltar a la escena. Ryuko miró alrededor mientras la Reina del Mal ponía los ojos en blanco.
—Parece que el chico insecto aún no ha llegado —dijo Ryuko, lo que le hizo fruncir el ceño aún más.
—Bien. Nosotros podemos con esto, no lo necesitamos —afirmó Aspik y movió el brazalete en su muñeca—. ¡Segunda Oportunidad!
Ryuko comenzó a luchar contra la Reina del Mal tan pronto como Aspik usó su poder. Anatis se mantuvo en las sombras y observó. Ryuko era implacable con su ataque. No le importaba quién era golpeado y estaba tomando riesgos innecesarios, a pesar de que no tenía idea de que él estaba allí. Aspik, por otro lado, era bastante inútil. Solo se sentó, dejando que Ryuko hiciera todo. Anatis conocía los poderes. Había hablado con el maestro Fu sobre ellos. Aspik tenía el poder de la segunda oportunidad. Era básicamente un momento grabado, pero en lugar de usarlo cuando lo necesitaba o para observar, simplemente tendía a establecer un punto de tiempo al comienzo de la batalla y no hacer nada. Tal vez lo restableció varias veces, pero si lo hizo, entonces por qué no le decía a Ryuko qué salió mal. Anatis suspiró mientras Ryuko agarraba el bastón y lo partía por la mitad. Pero el akuma no salió.
—¡¿Q-Qué?! —bloqueó Ryuko cuando las dos piezas desaparecieron y se reformaron en la mano de la Reina del Mal.
La Reina del Mal se rio
—¡Estúpida dragona! ¡Mi akuma no está allí! —señaló a Ryuko y le dirigió un rayo.
Anatis saltó y bloqueó el rayo con su yoyo.
—Bueno, bueno. ¡Miren quién apareció por fin!
Luka sonrió, girando su yoyo.
—Bueno, soy el invitado de honor.
Ryuko se acercó y lo miró enojada.
—Vete, chico bicho. Puedo derrotarla yo sola.
—Perdóname si no te creo —dijo Anatis, haciéndola fruncir el ceño—. Acabo de ver cómo luchas. 23 estudiantes fueron golpeados y no te importó.
—¿Por qué lo haría si tú puedes arreglarlo todo?
—Sí, pero no sabías sí iba a venir o si estaba entre ellos —Anatis dijo, haciéndola fruncir el ceño—. Vamos a tener que hablar de esto después.
—¿Quién te puso a cargo? —preguntó Aspik mientras se acercaba.
La Reina del Mal sonrió y le lanzó un rayo. Anatis se interpuso en el camino y redirigió el rayo a una ventana.
—Tal vez si prestaran más atención, no estaría aquí —Anatis señaló—. ¿Ahora pueden distraerla para que pueda usar mi amuleto encantado?
—Está bien, pero tienes razón. Tenemos que hablar —respondió Ryuko y cargó contra ella.
Anatis suspiró y lanzó su yoyo en el aire.
—¡Amuleto encantado! —gritó, atrapando la bolsa de globos de agua.
Anatis frunció el ceño mientras Ryuko ponía los ojos en blanco.
—Que increíble amuleto encantado —Ryuko replicó mientras Aspik se burlaba.
Anatis rodó los ojos y miró alrededor mientras Ryuko cargaba contra la Reina del Mal, junto con Aspik. Suspiró cuando su visión encantada iluminó la escalera. Saltó sobre ella y miró alrededor. La puerta de un salón se iluminó. Saltó y la abrió, revelando que era el aula donde los estudiantes cocinaban. Sonrió y miró alrededor. Un embudo, un balde, una bolsa de harina y los globos se iluminaron. Se acercó, los abrió y los llenó con la harina. Una vez que todos estuvieron llenos, los puso con cuidado en el balde, lo agarró y salió del aula. Levantó una ceja cuando su visión encantada se activó de nuevo, pero esta vez iluminó a los estudiantes que se escondían y luego el balde lleno de bombas de harina. Se acercó, lo colocó en el suelo y les sonrió.
—Necesito su ayuda —Anatis dijo, arrodillándose.
Los estudiantes lo miraron y Anatis empujó el balde cerca de ellos.
—Necesito que le arrojen esto a la Reina del Mal.
—¿En serio? —uno de los chicos preguntó un poco sorprendido.
—La distraerá para que pueda atrapar su akuma —Anatis explicó, haciendo que los estudiantes se miraran inseguros.
Uno de ellos agarró un globo y lo lanzó. Tan pronto como el globo golpeó el suelo, estalló llenando de polvo el aire. Los otros chicos comenzaron a tirar la harina, haciendo que la harina actuará como una cortina de humo. Luka sonrió y saltó a la pelea mientras la Reina del Mal apuntaba a ciegas. Arrojó su yoyo, envolviéndolo alrededor de ella y lo arrojó sobre la canasta de baloncesto. Tiró de él, levantándola en el aire.
—¡Suéltame! —la Reina del Mal gritó, pateando mientras él se acercaba y le quitaba la corona.
Anatis la partió por la mitad, liberó el akuma y la bajó.
—No más maldades para ti, pequeño akuma —murmuró mientras abría su yoyo antes de girarlo—. ¡Es hora de terminar con la maldad!
Anatis lanzó el yoyo, capturando el akuma en su interior. Lo abrió y soltó la purificada mariposa.
—Adiós, mariposita —murmuró, agarró el paquete de globos y lo lanzó al aire mientras los estudiantes observaban—. ¡Miraculous Ladybug!
El paquete estalló en cientos de mariquitas mágicas, que se extendieron por toda la escuela y limpiaron el daño. Los estudiantes vitorearon mientras el humo púrpura cubría a la Reina del Mal y la devolvía a la normalidad. Chloé miró a su alrededor confundida.
—¿Q-Qué pasó? —Chloé preguntó.
Anatis se acercó a ella y la ayudó a ponerse de pie.
—Fuiste akumatizada —explicó mientras Ryuko y Aspik se acercaban.
Chloé se sonrojó y retiró la mano.
—Pero ya todo se ha arreglado.
—¡Obviamente! —Chloé jadeó, moviendo su cabello, pero él pudo ver un ligero rubor en sus mejillas.
—¿Puedes decirme por qué te akumatizaron? —Luka preguntó.
—¡Lila afirmó que incriminé a Dupain-Cheng de robar el collar de su abuela! —Chloé dijo, sacando su celular—. ¡Mi papi no estará contento con la forma en que la clase me ha estado tratando!
—¿Lila? —Anatis preguntó frunciendo el ceño.
Recordaba que la Princesa Justicia quería perseguir a una chica llamada Lila Rossi.
—¿Cómo Lila Rossi?
—Sí, es ella —dijo Chloé, haciendo que él frunciera el ceño aún más antes de que se girara para irse.
Sin embargo, Anatis dio un paso atrás sorprendido cuando encontró un celular en su rostro.
—¡Oh, Dios mío! ¡¿Puedes darme una entrevista rápida?! —una chica con gafas y cabello rojizo gritó, emocionada.
Anatis la reconoció como Lady Wifi.
—¿Cómo te llamas? ¡¿Eres un nuevo héroe?!
—Eh… —Anatis empezó, sin saber qué decir.
Por fortuna, sus aretes sonaron y levantó la mano sonriendo suavemente.
—Lo siento, señorita, pero tengo que irme.
Con eso, arrojó su yoyo hacia arriba y se subió al techo antes de lanzarse. Saltó a un callejón tranquilo antes de atrapar a Tikki. Sacó un macarrón y se lo entregó. Tikki lo tomó y se lo comió mientras Luka sacaba su celular y le enviaba un mensaje a Juleka, diciéndole que iba a recogerla. Su celular vibró en respuesta y lo leyó.
—¿Estás bien, Tikki? —preguntó Luka, guardando su celular.
Tikki asintió mientras él mantenía abierta su sudadera. Tikki se metió en el bolsillo y le sonrió cuando comenzó a caminar de regreso hacia la escuela. No le tomó mucho tiempo y encontró un asiento afuera mientras esperaba a que sonara la campana. Muy pronto sonó y los estudiantes comenzaron a salir. Saludó y se acercó cuando Juleka salió del edificio con Rosa, Marinette, la chica bloguera y otra chica que no conocía, y notó Marinette se veía muy incómoda. Frunció el ceño un poco mientras avanzaba.
—Lu, no tenías que venir a recogerme —murmuró Juleka, haciendo a un lado su cabello.
—Tenía que asegurarme de que estuvieras bien —declaró Luka y le sonrió a Marinette que le devolvió tímidamente la sonrisa—. Escuché que había otra villana en la escuela.
—¡Sí, pero el nuevo superhéroe salvó el día! —exclamó la chica bloguera sonriente—. ¡Es tan genial! ¡Ojalá pudiera entrevistarlo!
La chica extra sonrió.
—Podría intentar concertar una entrevista con él, Alya.
Alya chilló de emoción.
Luka levantó una ceja.
—¿Y cómo harías eso?
—Preguntándole obviamente —dijo la chica extra, colocando su mano sobre su pecho—. Conozco a todos los héroes de París, incluido a Mister Bug.
—¿Mister Bug? —cuestionó Luka.
La chica extra sonrió, pensando que él le creía.
—Sí. Ese es su nombre.
—Ah, cierto —respondió Luka, sabiendo desde luego que mentía.
La chica extra se giró hacia Alya y Rosa y comenzó a hablar de un príncipe Ali como si fuera su mejor amiga. Luka frunció el ceño mientras escuchaba y Juleka invitó a las chicas al barco. Frunció el ceño aún más cuando comenzaron a caminar hacia él. Marinette parecía callada y disminuyó la velocidad mientras caminaban. Rosa habló sobre lo increíble que era la chica extra cuando ella le informó que estaba trabajando en un nuevo proyecto de caridad. Luka no podía creer lo fácilmente que fue engañada Rosa y tenía la sensación de que Juleka también le creía. Incluso Alya, quien dijo emocionada cómo debería entrevistarla. Tocó el hombro de Alya.
—¿Vas a entrevistarla?
—Sí. ¡Ella conoce a los héroes de París!
—¿No deberías verificar que sea cierto? —preguntó Luka, haciéndola fruncir el ceño.
—¿Por qué mentiría? —Alya preguntó, llamando la atención de la chica extra.
La chica se giró para mirar a Luka.
—¡¿E-Estás diciendo que soy una mentirosa?! —jadeó con lágrimas en los ojos.
Luka frunció el ceño ya que no lo esperaba.
—Bueno… parece poco probable que conozcas a todos los héroes de París… en especial porque el nuevo héroe parece estar tratando de mantenerse alejado del ojo público —dijo Luka, frotándose la nuca con nerviosismo—. Solo estoy diciendo que siempre debes verificar tus fuentes.
—Bueno, nadie te preguntó.
La chica sonrió y llegaron al barco.
Luka frunció el ceño mientras subían al barco. Notó que Marinette parecía más callada de lo habitual. Se le acercó y colocó su mano sobre su hombro, haciéndola saltar un poco.
—¿Estás bien? —preguntó Luka.
Marinette asintió.
—¿Estás segura?
—Sí… solo no quería pasar el rato con Lila hoy… —murmuró Marinette, poniéndose el cabello detrás de la oreja—. No nos llevamos bien…
—¿Lila?.
Luka frunció el ceño, mirándola.
—¿Cuál es su apellido?
—Ah… es Rossi… —murmuró Marinette, bajando la mirada y sin darse cuenta de que Luka entrecerraba los ojos.
Lila Rossi, la chica que causó dos akumas en una semana estaba en su barco, riendo con su hermana y sus amigas.
—Luka, ¿estás bien?
—¿Eh? —murmuró Luka, mirándola—. Ah, sí. Estoy bien. Creo que mejor voy a tocar mi guitarra. Puedes venir a escucharme si quieres.
—Me encantaría.
