EL MATE DE FUEGO


-Albus, ¿todo piola?

-Qué haces, Peter, ¿cómo te baila?

Albus y Peter se chocaron el puño (saludo COVID) y caminaron juntos hacia la mesa que había en medio de la sala. Peter peló un atado de puchos y empezó a romper el envoltorio a lo bruto.

-Ciento cuarenta mangos los Phillip de veinte -se quejó Peter mientras abría el atado-. Una locura.

Albus se sentó y se lo quedó mirando mientras Peter conseguía sacar uno y rebuscaba en sus bolsillos por un encendedor.

-Cotizan como el dólar. En cualquier momento sacan la cotización del Phillip Box blue, la contada con liqui y la de Netflix.

-¿Me das uno?

-Disculpá, Albus, estoy re corto de guita y los tengo que hacer durar.

-No seas rata, Pettigrew.

En esas se abrió la puerta y entraron un chabón con bigote a lo mafioso y una mina re grande, morena y recontra bronceada.

-Peter, ellos son nuestros invitados del extranjero -dijo Albus, poniéndose de pie para presentarlos-. Igor Hernández y Madame da Silva. Son los directores de las escuelas del extranjero que van a venir a Hogwarts este año para el Torneo de los Tres Magos. Igor viene de una escuela de magia secreta de un país latino re secreto que tiene prohibido decir cuál es.

-¡Qué onda, wey! -dijo Igor muy contento, saludando a Peter con una palmada en el hombro y sonriendo bajo su grueso bigote y su sombrero de charro-. No mames, ¿me das uno? -le señaló los puchos.

-No puedo, es por el protocolo COVID -ratoneó Peter, guardándose el atado bien rápido.

-¡No manches! -protestó Igor, resoplando bajo su bigote.

-Y ella es Madame da Silva, también viene de un país latinoamericano secreto que no puede decir cuál es.

-Boa tarde, ¿tudo legal? -dijo da Silva, sonriendo y sentándose a la mesa.

-Bueno, gente, ya saben por qué estamos acá -dijo Dumbledore, tomando la palabra-. Los reuní a los cuatro para arreglar acá, en secreto, el Torneo de los Tres Magos que va a tener lugar este año en Hogwarts.

-Típico aggentino -murmuró da Silva.

-Tiene que estar todo arreglado de entrada, obvio -dijo Albus, como si fuera algo lógico-. Ya tenemos que saber quién va a ganar, cómo, por cuánto, y asegurarnos de que todo pase exactamente así.

-¿Por qué, chamaco? -preguntó Igor, confundido.

-Es parte de nuestra cultura argentina -le explicó Albus-. Si no arreglamos todo de antemano, se nos tiran todos los barras encima y se dispara el dólar a lo loco. Terminamos en recesión para fin de marzo y para abril va a haber que sacar el billete de dos mil pesos. Todo depende de mantener a la gente concentrada en el torneo este de mierda, así que tenemos que planificarlo bien. Arreglamos todo ahora antes que empiecen las clases, y listo, no pasa nada.

-¿Y egste aggueglo es tudo legal, Aubus?

-Ni en pedo, Olímpica, es re trucho todo. Estás en Argentina, ¿te acordás?

-Oye, wey, ¿y quién es este pinche carnal? -dijo Igor, señalando a Peter.

-Peter Pettigrew, es parte del arreglo.

-Órale.

-El plan es este -explicó Albus-. Ustedes meten al alumno suyo que quieran, nos chupa un huevo a nosotros. Acá lo que nos importa a nosotros es que Harry Potter quede elegido. A cambio vamos a repartir la guita del premio mitad y mitad con ustedes dos para comprar su silencio, ¿les parece bien?

-Aubus, eu nao entendou una goma -dijo da Silva-. ¿Voces nao se quedan con nenhuma platiña?

-No, no nos quedamos con nada, Olímpica. Para nosotros, esta vez… no se trata de guita esto.

Se quedaron todos petrificados ante esas palabras. Hasta el mismo Albus parecía sorprendido de haber dicho eso.

-¿Argentina… no quiere la lana? -Igor soltó una carcajada burlona-. ¿Qué pasó, Albus? ¿Qué puede ser tan importante para que Argentina no quiera la pinche lana? ¿Ya los compraron los gringos?

-Nada de eso, Igor. Lo que pasa es que hay algo más importante atrás del torneo este. Nuestro amigo Peter, el cara de rata este, viene desempeñando el papel de doble agente hace un año con Voldemort. ¿Se acuerdan de Voldemort?

-¿El hijo de la chingada desnarizado que quería imponer una dictadura y matar a los hijos de muggles?

-No, ese era José Luis Espert. Este es un mago oscuro tenebroso.

-No manches, wey.

-¿E qué é o que ese mago oscuro quiser, Aubus? -preguntó la gorda morena.

-Mirá, el tipo en realidad quiere un cuerpo propio, ¿viste? Va a hacer todo lo posible para que Harry llegue hasta el final del torneo, y nosotros se lo tenemos que permitir. Tenemos que arreglar todo para que gane Harry, ¿entendés?

-¿Y nosotros nos llevamos la lana del premio?

-Sí, Igor, todo para ustedes, si colaboran.

-Pero Aubus, ¿cómo nós vamos chevar o dinheiro do prémio si vocés fazen ganar a ese Potter?

-Nosotros hacemos como que ganó Harry, pero yo les paso la guita por atrás a ustedes, ¿entienden? Se hace mucho acá en Argentina, es muy común.

-Algo está cabrón, Albus, ¿y si ese Harry reclama la lana luego de ganar el pinche torneo? -preguntó Igor.

-Si sobrevive al cementerio, va a estar tan hecho concha de la cabeza que no va a acordarse ni que ganó nada -dijo Peter.

-Harry es un pibe humilde, seguro la va a querer regalar o algo así -dijo Dumbledore-. Yo le digo que me la de a mí, que la voy a usar para liberar a los elfos domésticos o alguna pelotudez así y seguro que se lo cree.

-Me parecéu um poquiño arriesgado, Aubus -dijo da Silva-. ¿No podemos fazer que ganhe umo de nóssos estudantes?

-No, absolutamente imposible -dijo Albus-. Es imperativo que Harry salga elegido y gane en el laberinto. Tiene que llegar hasta la copa y tocarla. De esa forma va a ser transportado al cementerio, que Peter me contó que Voldemort tiene preparado para él, y cuando el Voldemort le saque su sangre va a poder volver a la vida con un cuerpo propio.

Igor y da Silva quedaron horrorizados.

-¡Hijo de la chingada, Albus! ¡Una cosa es arreglar un torneo, pero…! ¡Tú quieres traer de nuevo al poder al pinche mago oscuro desnarizado!

-No entendés, Igor, Voldemort va a volver tarde o temprano. Esto no se trata de eso. Se trata de que vuelva a su cuerpo con la sangre de Harry. Es muy importante que lo haga así. Si no, si vuelve con la sangre de otro enemigo cualquiera, somos todos boleta. Por eso tengo que arreglar todo esto, ¿entendés? Peter estuvo convenciéndolo de que lo haga con Harry.

-¿Cómo lo hizo?

-Le sugerí que lo haga con otro que no sea Harry -explicó Peter, fumando su pucho con cara de canchero-. Como es un engreído hijo de puta que cree que los demás no podemos ni pensar y él se las sabe todas, enseguida me rebatió el argumento y me dijo que tenía que ser sí o sí con Harry. Todo para quedar como que él sabe más. Su argentinidad es a la vez su gran debilidad. Cayó como conejo.

-¿Pego y si eu garoto Potter morei?

-Si Harry muere, pero Voldemort se queda su sangre, va a ser una victoria igualmente -dijo Albus.

-Es como un cerdo para el matadero -explicó Peter.

-Sí, sí, está todo acá -Albus señaló una pizarra en la pared donde había todos dibujos con flechitas y caras de Harry con cicatriz en forma de rayo con miles de planes y diagramas que atravesaban todo el gráfico, y el título era "El cerdo para el matadero".

-Yo convencí a Voldemort de que soy fiel a él -explicó Peter-. Pero la verdad es que me re vendo yo, al que sea que me pague mejor. Acá Albus me ofreció bocha de guita así que estoy de parte de él, pero ahora en un rato vuelvo a la mansión del loco este y me hago el que soy el vasallo, ¿viste? Todo un chamuyo. Para que se lo crea.

Peter se encendió otro pucho y se puso a fumar, cruzado de piernas.

-Pensé que Snape era mi mejor agente doble hasta que conocí al loco este -dijo Albus, mirando a Peter-. No daba ni dos mangos por este gil, y miralo ahora, cagando al propio Voldemort en sus narices… bue, en sus narices precisamente no, más bien en sus rendijas. Pero un capo el Peti, aunque no es precisamente tu amigo fiel, pero la tiene clara. Es un hueso duro de roedor.

-Cortala con los chistes de ratas, la re concha de las cabras de tu hermano -le tiró Peter, enojándose.

-Pero Albus, compadre -insistió Igor-. Si el niño rata este ya nos ha dado el pitazo de dónde está Voldemort, en esa mansión, ¿por qué no vamos y lo linchamos a la chingue de su madre?

-Es muy pronto, tiene que ser en cuatro años, ahora no -explicó sencillamente Albus-. Bueno, ahora vamos a ponernos manos a la obra -se puso de pie-. Peter, vos volvé con tu amo y decile que te parece una idea de mierda que alguien ponga una parte de su alma en una serpiente, así el gil ese hace el último horrocrux con Nagini y es más fácil después de encontrar, porque el boludo la lleva siempre con él. Ponele que el pibe Longbottom la mata y listo, un tema menos…

-Che, Albus -dijo Peter-, si vos no confiás ni en el pibe y te chupa un huevo que se muera, ¿cómo sé que confiás en mí y que al final no vas a querer que yo también muera por la causa esta?

-No te preocupes, Peter -le dijo Albus-, tengo todo planeado para vos. Cuando estén en el cementerio, Fawkes va a pasar volando con una capa para hacerse invisible y le va a tirar unas lágrimas confundus a Voldemort para que de repente se le ocurra la brillante idea de darte una mano de plata re copada plateada que se va a asegurar de… eh… digamos… de que tengas lo que te merecés, algún día.

-¡Genial, Albus! Muchas gracias, siempre tan considerado.

-De nada, Peter, de nada.

-Aubus, tenho uma dúbida -dijo la directora da Silva-. ¿Cómo vamos fazer que Potter chegue au finau do torneo sem sospechar da trampa?

-No te preocupes, da Silva, ya planeé todo -explico él-. Metemos una norma que diga que solo pueden inscribirse mayores de diecisiete. Viste, el pibe va a re querer competir si se lo negamos de entrada. Como es argentino, va a querer truchar el sistema, entonces Ojoloco Moody lo ayuda a cambio de una coima y le metemos el nombre. Después hacemos como que es un cuarto campeón para que no se sienta tan arrogante (la gran debilidad argentina), si sabe que es el segundo, que salió de pedo, y no el principal, va a tratar de ganar con más ganas. Metemos a Diggory, un engreído de mierda que seguro pierde, y con un poco de ayuda moviendo ahí las cosas lo metemos hasta la final y después Ojoloco se asegura que le toque el camino limpio en el laberinto.

-Órale, ¿y nuestros estudiantes? -preguntó Igor-. ¿Les decimos que se hagan los mensos, que lo dejen ganar?

-No, sus estudiantes tienen una misión más importante -explicó Albus-. Da Silva, tus alumnas están re buenas, tienen unas gomas impresionantes y unos culos que te morís. Hacelas pasar por delante de la mesa de Gryffindor todo el año. Harry es inteligente y podría sospechar que lo metimos en el torneo a propósito, pero también tiene catorce años y si logramos que se quede todo el día en el baño clavándose veinte pajas por día no va a tener tiempo ni de pensar.

-¿Y los míos?

-Igor, vos tenés al chabón ese que es modelo y juega al fútbol en la selección de Colombia, Camilo Krum. Decile que se meta en la biblioteca y le tire todos los perros a Hermione Granger. Es la mejor amiga de Potter y la única de sus amigos con suficiente cerebro para carburar lo que estamos tramando. Pero tiene catorce años y el pelirrojo que le gusta es un lento de mierda que no se la va a encarar hasta que estén terminando el último curso. Que la persiga por todos lados, que no la deje en paz. Hay que mantener a la piba esa lo más emputecida posible con el flaco este, y la sacamos del medio.

-No sé, como que falta algo -Peter se quedó pensativo, fumando su pucho en silencio-. Falta alguna minita más. Alguna que le caliente bien la pija a Potter todo el año, para asegurarnos que esté bien, bien en otra y no sospeche nada.

-La china del súper de la vuelta me debe favores -dijo Albus, pensando también-. Siempre le pago con monedas. A lo mejor podemos meter a la hija en la escuela y que le haga ojitos a Potter desde la mesa de Ravenclaw.

-Buenísimo, eso va a servir.

-Todo este plan que diseñé -explicó Albus a los otros tres-, está pensado para empezar ahora, que Potter empieza cuarto año, y para terminar en cuatro años más, cuando Potter esté terminando séptimo, con la muerte definitiva de Voldemort. ¿Y saben por qué es eso? ¿Saben por qué cuatro años?

Los otros tres se miraron entre sí y negaron con la cabeza, confundidos.

-Porque ahí son las elecciones -explicó Albus-. ¿Se imaginan si se muere Voldemort el mismo año de las elecciones, conmigo postulado para presidente? Explico que lo había planificado todo yo, ¡y gano seguro! Me voy a llenar de guita. Cuatro años de presidente acá y me jubilo con más guita que el creador de Facebook. Con ocho ni te cuento.

-¡Joya, Albus! -dijo Peter-. ¿Al final te vas a postular, después de que te lo pidieron tantas veces?

-Las otras "no acepté" porque sabía que no llegaba con los votos, Peter, no seas pelotudo. La tenés que jugar bien. Pero con la muerte de Voldemort, gano seguro. Y a ustedes, obvio, los voy a recompensar bien, ¿me entienden? -hizo un gesto de dinero con la mano.

-¡Íjole, wey!

-Muito bom, Aubus, muito bom.

Todos aplaudieron y Albus descorchó un champagne y sirvió cuatro vasos, que repartió por arriba de la mesa hacia los otros.

-Falta definir al que seleccione a los campeones -dijo-. Como somos el país anfitrión, yo pensé en un mate. Y como ustedes comen mucho picante, Igor, se me ocurrió mandarle unos chiles jalapeños que sobresalgan con llamas de fuego. Podemos llamarlo, "el mate de fuego".

-Me gusta, la neta -dijo Igor, sonriente.

-¿E qué é de nossos? -dijo da Silva, enfadada.

-No sé, le mandamos unas caipirinhas al costadito, qué se yo. Yo después le aviso a Moody que lo manipule todo para que podamos trucharlo y meter a todos los campeones que queramos nosotros.

-Qué padre está Argentina -dijo Igor, riendo a carcajadas.

Pour Aggentina! -dijo da Silva, alzando su vaso.

-¡Por Argentina! -dijeron todos, y chocaron las copas.