-Che, Harry… Despertate, Harry…
-No quiero cogerme a Dobby, no… Por favor, no me obliguen… Bueno, ya fue, pero que no salga de acá.
-¡Harry!
Harry abrió los ojos. Era la mañana temprano y estaba tirado en el piso de la estación Constitución arriba de una frazada toda mugrosa. Se escuchaba el quilombo de los trenes y la gente toda amontonada chupándoles bien un huevo el distanciamiento social.
-Ron. ¿Qué hora es?
Ron miró el reloj de los paneles de la estación, pero como andaba para el orto todo no funcionaba.
-Ni puta idea, Harry, pero metele que papá dice que ya empieza el Mundial.
-¡Vamos, todos, la puta madre! ¡Arriba, despiértense, carajo! -el señor Weasley caminaba entre las frazadas, un par de colchones viejos y unas cajas de cartón, donde vivía la familia Weasley en un rincón de la estación Constitución.
-En realidad vivimos en la Madriguera -le dijo Ron a Harry-. Es un lugar mágico con gnomos, duendes, muebles que se mueven solos, escaleras largas que suben hasta el altillo donde vive el fantasma del desván…
-Si, Ron, claro, claro -dijo Harry, que no le creía una puta mierda. Ginny salió de adentro de una frazada, con la cara llena de tierra y el pelo todo mugroso pegado a los ojos. La señora Weasley, una señora gorda de nacionalidad boliviana, se rascaba el sobaco mientras la gente que pasaba les tiraba unas monedas de vez en cuando. Había unos tres o cuatro perros de la calle durmiendo al lado del colchón del señor Weasley, que estaba al lado de los baños de la estación. El olor a meo que salía era insoportable.
-¡En serio! -insistió Ron-. Pasa que está en remodelación la Madriguera, por eso te invitamos acá…
-Claro, claro -Harry revoleó los ojos y sacó su mochila de entre las sábanas todas roñosas. Fueron a desayunar al puestito de panchos. Harry sacó guita de su mochila y vio que el señor Weasley contaba las monedas que les habían tirado esa mañana.
-¿Nos comprá uno' pancho, pibe? -le dijo a Harry, y escupió un gargajo al piso. Harry les compró panchos pero se tuvo que gastar la re guita porque los Weasley eran como veinte. Se pusieron a comer en el piso a toda velocidad como si no comieran nada hacía semanas. Bill y Charlie tenían toda la cara llena de mayonesa. Fred casi se atraganta y chupaba el cartón donde venía el pancho de la lija que tenía.
-Dale que se hace tarde para el Mundial -dijo el señor Weasley con cara de orto-. Vayan todos al baño, delen. ¡DALE, GINNY, LA RE CONCHA DE TU MADRE!
Ginny corrió al baño de mujeres esquivando los manotazos del padre, que le quería pegar. Cuando los hermanos de Ron terminaron de mear y lavarse abajo de las axilas con agua de los lavamanos de la estación, fueron todos juntos a esperar a Hermione a la estación Cañuelas-via Temperley. La señora Weasley se quedó en la estación custodiando los cartones y colchones, y los demás fueron a ver el fulbito. Al final apareció Hermione. Estaba vestida con un jean y una mochilita linda, y se notaba que se había bañado. Era re clase media.
-¡Hola, chicos! -dijo re sonriente.
-Vamos que se hace tarde -dijo el señor Weasley-. Flaca, ¿tenés plata en la SUBE?
-Sí, tengo -dijo Hermione.
-Joya, cuando subamos al bondi pasá vos primero y nos vamos pasando la tarjeta por abajo entre los demás para que no vea el chofer.
Cuando estaban ya arriba del bondi, Harry, Hermione y los Weasley iban hablando del Mundial.
-Qué copado, ¿es un mundial de magos? -preguntaba Hermione, re contenta.
-Sí, hacen dos -explicó Fred-. El común donde Argentina siempre pierde, y el de magos donde Messi tira toda la magia pero el equipo siempre es una mierda, no lo acompañan y quieren todos ser la estrella en vez de pasarle la pelota.
-No, ese es el de muggles, boludo -le dijo George.
-¿Tu papá consiguió boletos?
-Sí, tiene un amigo que nos hace pasar -explicó Ron-. Los mejores asientos. A metros de la cancha.
Resultó que el amigo del señor Weasley era un barra. Se reunieron con los barras afuera del Monumental y un par empezaron a sacar fierros.
-¡O ENTRAMOS TODOS O NO ENTRA NADIE, ¿ENTENDIERON?! ¡A ROMPER TODOOOO!
Mientras algunos cagaban a piedrazos al micro de la selección, que acababa de llegar con los jugadores; Harry, Hermione y los Weasley corrieron entre medio de unos doscientos barras y dejaron hechos mierda a los de seguridad, cagaron a tiros a todo el mundo y se metieron a la popular a la fuerza.
-¡CON USTEDES…! -relataba Fernando Niembro, que era mago-. ¡LA SELECCIÓN DE COLOMBIA!
Mientras entraba la selección visitante, Harry estaba aplastado contra la alambrada, justo atrás de Ginny, que tenía la cara estampada contra el alambre mientras todos los apretaban desde atrás empujando como locos. Hermione le clavaba el codo en un costado y Ron trataba de sacar sus binoculares mágicos del otro, que le habían afanado a unos tipos en la entrada.
-¡Mira qué copado, son de los que podés ver a través de la ropa de la gente! ¡Puedo ver la chota de Messi!
-¿Es grande? -preguntó Hermione, que tenía tantos barras atrás que en cualquier momento quedaba embarazada.
-¡Es alto manicero! ¡No lo puedo creer! ¡AHÍ ESTÁ CAMILO KRUM! ¡TE AMO, CAMILO!
Ron empezó a llorar de la emoción, mientras Camilo Krum hacía jueguito con la pelota calentando. El quilombo era insoportable. Harry estaba aplastando tanto a Ginny contra la alambrada que estaba seguro de que eso era el equivalente a haber perdido la virginidad.
-¡Y AHORA, LA SELECCIÓN ARGENTINA! -gritó Niembro. Explotó todo. El estadio se venía abajo. Messi entró a la cancha (era mago también) y todos hicieron tanto quilombo que Harry pensó que le iban a reventar las costillas. Bill y Charlie se habían puesto a chupar birra y ya estaban re en pedo. Agarraron a Percy y lo levantaron en el aire, tirándole los anteojos a la mierda.
-¡Y EL PARTIDO VA A EMPEZAR…! -relató Niembro-. ¡EN TRES… DOS… UNO… AHORA!
Fue inmediato. Ni bien sonó el silbato, sonó de vuelta. Gago se había lesionado.
-¡ANDÁ A LA CONCHA DE TU HERMANA, GAGO! -gritaba el señor Weasley.
Volvió a sonar el silbato, a los tres segundos de partido. Volvió a sonar otra vez. Higuaín había metido gol en contra.
-¡HIJO DE PUTA! ¡MÁTENLO! -gritó Fred.
Y empezaron los disturbios. Volaba gas pimienta por todos lados, se escuchaban tiros, una explosión en la tribuna de enfrente, más gas pimienta…
-¡CORRAN! -gritó el señor Weasley-. ¡SE ARMÓ EL BARDO! ¡VAYÁMONOS DE ACÁ! ¡FRED, GEORGE, GINNY ES SU RESPONSABILIDAD! ¡VAYAN A LA ZONA DE LOS BOSQUES Y ESCÓNDANSE! ¡SÍ, LA DE LOS BOSQUES DE PALERMO! ¡PERCY, BILL, CHARLIE, ACOMPÁÑENME!
-¿A DÓNDE, PAPÁ? ¿A PELEAR CONTRA LOS BARRAS QUE ESTÁN ARMANDO EL QUILOMBO?
-¡NO, GIL! ¡A AYUDARLOS! ¡TENEMOS QUE MATAR AL FORRO DE HUIGUAIN Y ROMPERLE TODAS LAS PIERNAS AL ÁRBITRO! ¡VAMOS!
-¡SIIIII!
En medio de todo el caos y descontrol, Hermione agarró a Harry del brazo y tiró de él. Ginny giró la cabeza y miró a Harry sonriente.
-Fue el mejor sexo de mi vida.
La alambrada se vino abajo. Los jugadores huían corriendo por sus vidas. La gente arrancaba las sillas y las tiraban por el aire. Había fuego por todos lados, humo, y más y más gas pimienta.
-¡VAMOS, HARRY, POR ACÁ! -Hermione guiaba a Harry y Ron por entre el quilombo y el fuego hacia las salidas de emergencias que aún no habían quedado destruidas.
Apareció algo en el cielo casi nocturno. Algo verde que brillaba intensamente.
-¡¿QUÉ ES ESO?! -gritó Harry, apuntándolo-. ¡¿LA MARCA TENEBROSA?!
-¡NO! -gritó Ron-. ¡SON GASES VERDES QUE VIENEN DE LA CALLE! ¡LLEGARON LOS PRO-ABORTO!
-¡CORRAN!
Una manada de gente vestida de verde, con pañuelos, gases y banderas color verde entraron a la cancha. Sacaron sus varitas y empezaron a volar rayos por todos lados. Los magos y brujas se atacaban, mezcla de barra bravas, pro-aborto y defensores de la liga de Rugby nacional.
-¡MUERAN, RUGBIERS ASESINOS! -gritaba Fred, lanzándoles hechizos a dos gradas de distancia.
-¡CUIDADO! ¡LLEGARON LOS PRO-VIDA!
Una horda de gente vestida de azul liderada por un cardenal de la iglesia con pinta de pedófilo entraron a la cancha con sus varitas en alto. El quilombo escaló a un nivel todavía más alto. Un helicóptero se alejaba de la cancha llevando a Messi y al Kun Agüero arriba.
-¡LLEVANOS, LEO! -le gritaban los demás jugadores, abajo, agitando los brazos-. ¡SALVANOS!
Messi enrolló la escalera colgante a mil por hora, cerró la puerta y el helicóptero enfiló para el lado de España a los pedos.
Volaban brazos amputados, piernas, varitas, camisetas de Colombia prendidas fuego y fetos que lanzaban los pro-aborto.
Finalmente, Harry, Ron y Hermione llegaron a los bosques de Palermo, ahí cerca de la cancha. Se resguardaron entre los árboles, respirando muy agitados. El señor Weasley y los hermanos de Ron se les unieron poco después.
-Estuvo cerca -dijo-. Mejor volvamos a casa antes de que la usurpen.
-¿A la estación? -preguntó Harry.
-No, a la Madriguera -dijo Arthur-. Le digo a los obreros que suspendan las remodelaciones hasta que se calme esto.
Resultó que era verdad. Los Weasley tenían una casa mágica que se llamaba La Madriguera. Quedaba en Villa Devoto, cerca de la General Paz. La señora Weasley había recibido el murciélago mensajero del señor Weasley y ya estaba ahí. Aunque el bicho la mordió y le estaban haciendo un hisopado a ver si tenía COVID.
-Señor Weasley -dijo Harry, cuando estuvieron todos ahí más tranqueta-, ¿cree que todo lo que pasó lo organizó Voldemort?
-Es posible, Harry -dijo él-. Hace tiempo que algunos de nosotros sospechamos que él está detrás de todo.
-¿No era que solamente era un sicario, y Tinelli era el verdadero villano?
-Harry, en Argentina prácticamente todos los que están en el poder son villanos. La pregunta es quién NO es el villano.
Se quedaron todos pensando.
-Yo creo que la iglesia -propuso Ginny.
Hubo un instante de silencio. Entonces todos empezaron a cagarse de risa.
-Muy bueno -la felicitó Fred.
-Bueno, gente, vayan a preparar sus cosas -dijo la señora Weasley-. El tren a Hogwarts sale mañana a las once… y después hay otro once y veinte, pero es via Quilmes y se va a hacer re tarde. Aparte hay cinco cortes programados y en la página del Roca dice que hay varias estaciones afectadas por inundaciones en Dock Sud.
Esa noche, Harry no podía dejar de pensar en Voldemort, los pro-aborto y la gente enmascarada que habían visto en el bosque de Palermo haciendo levitar muggles en el aire. Aunque después resultó que eran unos vecinos de Parque Chacabuco con barbijo que hacía veintitrés días estaban sin luz, y los que llevaban en el aire eran empleados de EDESUR.
-Mañana volvemos a Hogwarts -dijo Hermione desde su cama, contenta (la casa era tan chica que dormían de a siete por habitación)-. Me pregunto qué emocionantes aventuras vamos a vivir este año.
-No podemos decirles nada, porque es un secreto -dijo Percy de forma misteriosa en la oscuridad, desde su cama-. Pero este año va a pasar algo muuuy emocionante.
-¿El Torneo de los Tres Magos? -preguntó Molly, desde su cama (también dormía ahí con ellos).
-No, van a revelar la herencia completa de Maradona. Y mamá está casi segura de que Ginny es hija de él.
-¡Esperen! -gritó el señor Weasley en la oscuridad, sobresaltado.
-¿Qué pasó, papá?
-¿Escucharon eso? ¡Ruidos en la entrada! ¡Llegaron los dueños! ¡Rápido, vámonos a la mierda!
-¿No era de ustedes esta casa? -preguntó Harry, asustado.
-¡RÁPIDO, HARRY, HERMIONE, AGARREN SUS COSAS! ¡VÁMONOS AL RE CARAJO, LLEGARON LOS PROPIETARIOS!
Empezaron a correr a toda velocidad. Bill y Charlie saltaron por la ventana (era un segundo piso) y giraron en el aire para desaparecerse. Fred y George se metían objetos de valor bajo la túnica antes de bajar corriendo las escaleras. Percy había sido aplastado por la señora Weasley por accidente y estaba inconsciente en el piso con los anteojos rotos mientras Molly tropezaba y caía rodando por la escalera como una bola gigante. El señor Weasley se batía a duelo con los propietarios, y Harry sintió que Hermione tiraba de su túnica otra vez. Corrió junto a ella y Ron y salieron por la puerta del garage a la mismísima mierda.
