LOS TRES BAILES DE NAVIDAD

-Bueno, a ver chicos si hacen silencio -pidió McGonagall a la clase. Estaban todos haciendo un re quilombo, volaban papeles por el aire y Harry y Ron se reían mientras hacían volar al sapo de Neville por el aire con un hechizo laxante que lo hacía cagarse sobre las cabezas de los de Slytherin. -¡QUÉ SE CALLEN, LA PUTA MADRE! -gritó la profe como histérica.

Se hizo un poco de silencio.

-Y cuando Potter y Weasley se porten como gente de su edad, tengo algo que decirles.

Ron bajó al sapo y se lo devolvió a Neville, que lo recibió con un chorro de mierda blanca directo en la cara. A Harry se le escapó otra risa. McGonagall revoleó los ojos.

-La semana que viene es Navidad, y vamos a hacer tres bailes.

-¿Tres bailes? -dijo Lavender, con una risita.

-Sí, es tradicional en el Torneo de los Tres Magos que haya tres bailes, así como hay tres magos -explicó la profe-. Bueno, normalmente son tres magos. En fin, más les vale que se porten bien, porque si se descontrola todo vamos a quedar para el orto con la gente de los otros países, y necesitamos que esté todo bien para que colaboren dándonos fondos del FMI. Sino vamos a tener otro año comiendo polenta y fideos, ¿me entendieron?

-Pero profe, pensé que ya estaba todo para la mierda con los otros directores -dijo Seamus, levantando la mano-. O sea, ese Igor Hernández estaba re caliente el día de la selección de campeones.

-Dumbledore habló con ellos y ya están conformes de nuevo -dijo McGonagall, fría-. Y esperemos que sigan así -Hermione miró a Harry e hizo un símbolo de dinero con la mano. Harry asintió.

-¿Por qué tres bailes? -preguntó Parvati.

-Debe ser porque Marietta Edgecombe no entra en uno solo -tiró Ron, y el grupito de chicos que estaba con él se empezó a cagar de risa. Marietta, una gordita llena de granos, se tapó la cara con las manos, y McGonagall miró a Ron con cara de ojete.

-Uno es una matiné para los más chicos, de primero a tercero -explicó-. Ese es temprano, de siete a once de la noche. Otro es un baile, para los de cuarto a sexto. Ese es de once a cuatro de la mañana. El último es solo para mayores de edad, así que solo pueden ir los de séptimo.

-¡Yo quiero ir a ese! -dijo Seamus, re emoción.

-En tus sueños, Finnigan, te faltan muchas hormonas todavía para entender la mitad de lo que pase ahí -dijo McGonagall de forma misteriosa, y todos quedaron boquiabiertos-. Ahora bien, pueden invitar a su baile a alguien menor o mayor si quieren, porque hay que ir en parejas. Lo que no pueden es ser invitados por un alumno o alumna de séptimo al baile de ellos, porque ese está prohibido para ustedes.

-Qué sueñe -dijo Ron en voz baja-. Fred y George van a ir seguro, van a encontrar la forma de meterse…

-Bueno, acuérdense que es tradicional que los campeones abran el baile -dijo McGonagall-. Así que todos ustedes van a abrir el baile, ¿entendido? Bueno, todos menos Weasley, el único no-campeón de Hogwarts.

Ron quedó cabizbajo, y McGonagall le guiñó un ojo a Marietta.

-Que tengan una buena semana.

Salieron todos del aula chusmeando y riendo como tarados. Hermione desapareció hacia la biblioteca, y Harry y Ron se pusieron a chusmear.

-¿Vas a invitar a Hermione?

-¡No! -dijo Ron, aterrado-. ¡Ni en pedo!

-¡Dale, Ron! ¡Dejá de ser tan cagón! Te lo digo como amigo, le tenés que poner onda.

-No puedo -dijo él, cagado de miedo-. Ya sé qué hacer, Harry: Mirá, voy a invitar a otra mina, y a ver si ella se pone celosa. ¿No es mejor idea?

-Es una idea de mierda, Ron. Vos la querés a ella, ¡andá y pedíselo, boludo!

Ron negó repetidas veces con la cabeza. En esas, vieron que Ginny se acercaba toda roja de vergüenza y encaraba hacia Harry mirando el piso.

-Hola, Harry -dijo, sin mirarlo a los ojos. Harry se quedó ahí inmóvil, confundido. Ginny nunca le hablaba, no se lo cruzaba ni en pedo. ¿Qué le pasaba?

-Hola, Ginny -dijo él muy despacio, sin entender.

-¿Queréiralbaileconmigo?

-¿Eh? -dijo él, porque eso lo había tomado recontra por sorpresa. Ron se había puesto pálido.

Ginny tomó un enorme suspiro y lo miró a los ojos.

-Que si querés ir al baile de los chicos de tercero conmigo.

-Ehhhhh -Harry no sabía que decir-. Si, dale. Vamos.

Ginny se puso más roja, sonrió, se dio vuelta y se fue a los pedos. Ron giró la cara y miró a Harry con una cara medio de sorpresa y medio a punto de cagarse de risa.

-Cerrá el culo -le dijo Harry, empezando a caminar otra vez.

-¿Así que vas a cambiar el baile de los de cuarto por la matiné aburrida de los chiquitos? -se burló Ron.

-No quise herir sus sentimientos -dijo Harry-. Pero es de siete a once, después voy a la otra y listo.

-Pará, pará el carro un poquito -dijo Ron, y lo hizo frenarse, medio caliente-. ¿Vas a invitar a mi hermana, pero también a otra piba después?

-Sí, ¿qué tiene de malo? No es mi novia ni nada, vamos a un baile nomás. Quedate tranqueta.

-Creo que eso la va a hacer sufrir más que si le decías que no.

-No se va a enterar, boludo. No te hagas drama.

Ron quedó algo resentido, pero pareció aceptar la respuesta.

-¿Y con quién vas a ir al nuestro, de las once?

-Con Cho Chang -dijo Harry, convencido-. Se lo voy a pedir.

-¿Ahora?

-No, ahora ni en pedo, me da un re cagaso. Cuando se lo pidas a Hermione yo se lo pido a ella.

-¡Ni en pedo!

-Dale, Ron, no seas tarado…

Pero pasaron los días, y nadie invitaba a nadie. Se estaba acabando el tiempo, y las mejores minas ya tenían todas pareja.

-Va a estar re bueno el baile -le decía Hermione a Harry cuando iban juntos a estudiar a la biblioteca. Ron no iba con ellos porque de repente le tenía tanto cagaso a Hermione que se iba corriendo cada vez que la veía. -Escuché que van a traer a todas las celebrities. Viene Cande Ruggeri, Cinthia Fernández, Jonatan Viale, Mica Lapegüe…

-No son tan celebrities -opinó Harry, chasqueando la lengua.

-Pará que no te dije nada todavía, también va a estar la China Suárez, el Polaco, Flor Vigna, Ángel de Brito, Pampita, Karina Jelinek, Federico Amador, Wanda Nara, Rocío Oliva, Dalma Maradona, Charlotte y Alex Caniggia, Santiago del Moro, Vicky Xipolitakis y Sol Pérez.

-Noooo, ¡están todos! Che, Hermione, ¿y a cuál de los tres bailes van esos?

-Y, está re jodido, Harry, porque McGonagall pidió que se repartan entre los tres, pero la mayoría quiere ir al baile de los de séptimo, así que seguro que estén ahí. Capaz algunos vayan al nuestro.

-¡La puta madre! ¡Qué ganas de ir a ese baile, loco!

-¿Con quién vas vos, Harry? ¿Ya le pediste a Cho?

-No, todavía no…

-¡Apurate, tarado! ¡Te la van a sacar! Está re buena esa mina.

Harry miró a Hermione con una ceja arqueada.

-Sí, tenés razón. Mejor mañana le pido…

-¡No, Harry! ¡Mañana no! ¡Andá ahora! ¡El baile es en dos días!

-Bueno, bueno, está bien, ¿vos ya tenés pareja?

-Muchas cosas cambiaron en mí, Harry. Ron me está decepcionando cada vez más, sobre todo porque es un lento de mierda pero también porque me di cuenta que es re machista y pelotudo. Así que decidí experimentar, abrir mis horizontes…

-¿Vas a ir con Camilo Krum?

-No, Harry. Ese pesado me estuvo siguiendo todo el día por la biblioteca hasta que me pudrió y lo denuncié por acoso y violencia de género.

-¿Posta? ¿Te dieron bola?

-Le pusieron una perimetral, pero no la controla nadie… No, Harry. Decidí empoderarme. Y no solo eso. Ahora voy a ser una mujer nueva.

-¿Pero entonces con quién vas a ir?

-Ya vas a ver.

Al día siguiente, Harry se acercó a Cho en un pasillo, re nervioso.

-Ponele huevos -se decía a sí mismo-. Poné huevos, vos podés.

Se acercó a la minita y las amigas se rieron como boludas. Cho se alejó un poco para hablarle.

-¿Qué pasa, Harry?

-Cho, te quería preguntar…

-¿…si quiero ir al baile con vos?

-Uf, menos mal. Sí, eso.

-Si, me di cuenta, Harry. Venís mirándome como psicópata toda la semana, cada vez que nos cruzamos en algún pasillo.

Harry tragó saliva, nervioso.

-No puedo ni ir al baño sin que estés mirándome por atrás de alguna pared, Harry, me estaba empezando a dar un poco de miedo. Te quiero pedir por favor que me dejes en paz, enfermo de mierda. Ya tengo pareja.

Cho se fue y lo dejó ahí parado, duro. Pasaron los minutos, y la gente le pasaba por al lado y seguían de largo, mirándolo con curiosidad, pero Harry seguía ahí quieto con la misma cara de querer suicidarse. En el piso de abajo, Cho bajó unas escaleras y se encontró cara a cara con Dumbledore.

-Pendeja de mierda -le dijo Dumbledore en voz muy baja-. Te saqué de ese supermercado de mierda donde trabajabas, ¿y así me pagás? Mal agradecida hija de puta, china del orto…

-Metete el baile en el orto, viejo corrupto de mierda -Cho le hizo fuck you, escupió su chicle al piso y sacó un pañuelo verde pro-aborto que se ató a la mochila-. Y tu condición de que ande atrás del bobo de Potter te la podés meter en el orto también, viejo garca. Ya hablé con Derechos Humanos y la embajada de China. Si me tratás de sacar de la escuela te meto terrible juicio, así que mejor volvé a tu despacho a que te chupe la chota Fawkes.

Cho hizo un gesto de cuernos con la mano, se ató el pelo con una colita rosa y se fue de largo, re rebelde.

Esa noche, Harry estaba tirado en un sillón de la Sala Común, aún considerando seriamente el suicidio, cuando apareció Ron temblando de pies a cabeza.

-Ron. ¿Qué carajo te pasó? -Harry lo acompañó a una mesa apartada, porque todos lo miraban con curiosidad a él ahora. Estaba pálido.

-Lo hice Harry. No puedo creerlo. Lo hice.

-¡¿Le pediste a Hermione ir al baile?!

-No seas pelotudo, Harry. Obvio que no. Peor.

-¡¿PEOR?! No me digas que… ¡¿LE PEDISTE A FLORENCE DOS SANTOS?!

-Peor, Harry…

Ahora Harry estaba confundido.

-¿A quién le pediste?

-Llegaron hace un rato -explicó Ron-. Jorge Rial los traía a todos en una limusina de la puta madre. O dos, tres, ya ni sé. Entraron todos al Gran Salón. Los famosos, Harry… Y no pude evitarlo. La vi ahí, riéndose al lado de Wanda Nara… Era tan hermosa…

-Ron… ¿qué hiciste?

-Creo que es parte veela, Harry, la China Suárez… No pude evitarlo.

-¿LE PEDISTE IR AL BAILE A LA CHINA SUÁREZ? -Harry se empezó a reír, sin poder evitarlo.

-Cerrá el orto, Harry, no te rías.

-¿Y qué te dijo?

-¡Nada, obvio! ¡Se empezó a reír y de repente estaban todos riéndose de mí! ¡Hasta Jorge Rial me señalaba y se reía! Fue horrible, Harry, me quiero pegar un tiro en la chota.

-No te preocupes, Ron, yo soluciono esto…

Harry vio que Parvati y Lavender entraban a la Sala Común. Se armó de coraje otra vez y fue a encararlas.

-Hola, chicas.

Se empezaron a reír las dos. ¿Por qué tenían que reírse como boludas?

-Escuchen, quería saber…

-¿…si vamos con Ron y vos al baile?

-¡Sííí! Uf, menos mal…

-No podemos, Harry.

-¿Qué? ¡La puta madre! ¡¿Cómo que no?! ¡Pero si no están tan buenas ustedes!

La sonrisa se borró de la cara de Lavender y Parvati.

-Para que sepas, Harry, a Lavender la invitó Mauro Icardi, y a mí Maxi López.

Harry se quedó boquiabierto.

-Pero… Pero ellos… ¿Icardi y Wanda Nara no…?

-Tienen una relación abierta -explicó Parvati-. Y ahora él y Maxi son grandes amigos. Alguna gente madura, Harry, otros son unos pelotudos como vos. ¿Me dejás pasar?

Parvati y Lavender se fueron y Harry se quedó ahí parado como un pelotudo, otra vez.

Más tarde, ya era re tarde y casi todos se habían ido a dormir. Menos Harry y Ron, que estaban queriendo morirse. Eran los únicos sin pareja. En esas entró Hermione, Ron dijo algo de que tenía que limpiar la caca de Pigwidgeon y subió a la pieza corriendo.

-¿Y, Harry? ¿Qué dijo Cho? -dijo Hermione, sentándose al lado de él. Harry le contó todo.

-Me quiero morir, Hermione, no tengo pareja.

-Mmm, qué bajón, Harry. Y el baile es mañana.

-Un bajón, Hermione. Están todos con pareja menos nosotros. Seamus va a ir con Angelina Johnson, Dean con Katie Bell y Fred y George con dos minitas de Castelobrouxo. Hasta Dennis Creevey va a ir con una de Castelobrouxo. Me quiero matar. Y son las once de la noche, ya no le podemos pedir a nadie más. ¿No querés ir vos conmigo? Que se cague Ron si no se animó a pedirte.

-No puedo, Harry, ya tengo pareja. ¿Te acordás que te conté sobre mi gran cambio…?

-Sí, sí -dijo Harry, que no le daba ni bola.

En ese momento, se abrió el retrato de Gladys la Bomba Tucumana y entró Dumbledore, que corría muy agitado. Harry y Hermione se pusieron de pie de golpe.

-¡Profesor Dumbledore! Qué raro verlo por acá…

-Harry, tenemos que hablar -dijo él, re agitado.

-Sí, claro -Harry miró a Hermione confundido y fue con el director a sentarse a una mesa en la otra punta de la sala. No entendía nada. Dumbledore nunca antes había aparecido ahí en la Sala Común de Gryffindor.

-Escuchame, Harry, ¿tenés pareja para el baile? -le dijo, sin vueltas, preocupado.

-No -dijo Harry, más confundido que nunca. ¿Por qué Dumbledore iba a verlo por eso?

-¿Y qué pasa por tu cabeza en este momento? -le preguntó el viejo.

-No, nada, la verdad que hasta recién estaba preocupado, pero ahora creo que de última no voy y listo -dijo Harry, reflexionando-. Total quedé con Ginny para el otro, de última voy a ese nomás.

-¿Algo más pasa por tu cabeza?

-Sí, ahora que me doy cuenta que no es tan importante eso de tener pareja, empecé a pensar de nuevo en todo esto del torneo. Creo que es raro como mi nombre terminó dentro de ese mate…

-¡NO! -gritó Dumbledore, re sacado-. Olvidate de eso, Harry. Tengo pareja para vos.

-¿Posta? -dijo Harry, olvidándose enseguida de lo otro, re emocionado.

-¡Sí, sí! ¡La mejor! ¡La mejor que el dinero pueda comprar, ya vas a ver!

-¿Dinero?

-No te preocupes, Harry, te consigo la que quieras -Dumbledore sacó una edición de la revista Gente y la abrió delante de Harry-. Mirá bien, porque podés elegir la que quieras. ¡LA QUE QUIERAS! La mayoría ya fueron invitadas y van a estar acá.

-Pero profesor -dijo Harry, sin entender-. Estas minas son re famosas.

-Exacto, Harry -dijo Dumbledore, sonriéndole-. Y la que quieras es tuya. Así que decime, ¿a cuál vas a querer?

Al día siguiente a las siete, Harry dejó a Ron en la pieza, jugando al truco con Seamus en joggings los dos, re crotos y sin bañarse (Hermione ya se había ido a preparar a las cinco), y bajó solo con su túnica de gala a la matiné de los más chicos, que era en uno de los sótanos. Habían metido un parlante conectado a un celular por bluetooth, con todos los cables ahí a la vista, una bola de esas que giran y tiran luces en el techo y una mesa con dos o tres boludeces. Como los elfos domésticos ya habían muerto de hambre también, los pibes que no habían encontrado pareja tenían que bandejearle a los demás los chisitos y palitos salados en que consistía el morfi.

Harry avanzó de la mano con Ginny, sin hablar nada, a la pista de baile. La piba estaba re tímida, y el lugar era una tristeza. Cero onda le habían puesto, seguro por falta de presupuesto, o porque los famosos no iban a ir a ese. Como eran todos pendejitos, apenas se animaban a bailar.

Se tomaron unos vasos de Fanta. No había ni alcohol. Cuando Harry estaba pensando en excusas para irse a la mierda, el DJ mandó un cuarteto que estaba bastante copado, y Harry sacó a bailar a Ginny.

Se empezaron a mover ahí al ritmo del cuarteto, y la cosa mejoró un poco. Por lo menos Ginny sabía bailar, y aunque Harry no tenía ni puta idea no le molestaba quedar mal con los pendejitos esos. Después de un rato entraron a cagarse de risa los dos y se dio cuenta que no estaba tan mal la cosa, la estaban pasando bien.

-Che, está buena la matiné al final -le dijo Harry, mientras bailaban "Soy cordobés", de Rodrigo-. Buenos clásicos le metieron.

Ginny se rio mientras se tiraban unos pasitos rápidos, agarrados de las manos. Harry se dio cuenta de que ya eran las diez. ¡Mierda, qué rápido había pasado el tiempo!

-Ya queda poco para que termine -dijo Ginny, que se dio cuenta también. Estaba en esa edad donde todavía no se soltaba por completo, pero no era taaan tímida como un par de años atrás. Pero se ve que al estar ahí con él igual andaba medio nerviosa.

-Sí, la verdad la pasé re bien -le dijo Harry. Al lado de ellos, Luna Lovegood bailaba con su pareja invisible (un wrackspurt, según ella). Harry ya tenía calor. Habían prendido una máquina de humo y no se veía nada en medio de toda la niebla blanca. Entonces, mientras se miraban a los ojos en medio de las luces y el humo, Harry sintió unas re ganas de chapársela, que le surgieron de la nada.

Ni se lo planteó. Se acercó a Ginny y empezó a comerle la boca. La piba lo agarró enseguida de la cintura y le metió la lengua también. Estuvieron chapando un rato, al principio Ginny andaba medio tensa, pero aflojó al toque y se re dejó llevar. Cuando se dieron cuenta, ya eran casi las once y habían encendido la luz del sótano ese todo lleno de humedad, como re indirecta para que se fueran todos.

Ginny le sonrió mientras lo agarraba de un brazo y lo miraba onda re enamorada, y Harry vio que le faltaban como tres dientes.

-Che, te voy a decir la verdad -le dijo Harry-. Me re gustás y todo, pero como que sos medio pendeja todavía. No te enojás, ¿no?

-No pasa nada, Harry -le dijo ella-. Me re imaginé que tu plan era estar con la mayor cantidad de minas posible mientras sos pendejo y venir conmigo cuando estemos terminando Hogwarts y ya tengas ganas de sentar cabeza.

-¿Posta? ¿Tan obvio era?

Ella le sonrió más.

-Tranqui, Harry, a mi también me re gustás, pero también quiero aprovechar mi adolescencia para emputecerme un poco primero. Por eso arreglé verme con Michael Corner ahora a las once, me invitó al otro baile, ¿no te jode?

Harry le sonrió también.

-No, para nada, yo también arreglé con otra minita para las once.

Se cagaron de risa los dos.

-Por eso me gustás -le confesó Harry-. Sos re gauchita. No te hacés ni problema.

Ginny le guiñó un ojo y miró la hora.

-Ya me tengo que encontrar con Michael. Pero si querés vamos a la parte oscura de allá y te dejo tocarme el culo antes de irnos.

-¿Posta?

-Sí, dale.

Ginny lo llevó de la mano a la parte oscura de la bailanta, Harry le manoseó un poco la cola, se despidieron y volvieron separados a la Sala Común.

-¿Cómo anduvo todo con Ginny? -le preguntó Ron al toque, en la habitación, mirando a Harry con cara sospechosa.

-Tranqui -dijo Harry, haciéndose el boludo-. Todo bien, tranquilo… No pasó nada…

Se hizo el gil como que buscaba el desodorante en el bolso y se emperfumó un poco antes del otro baile.

Cuando bajaron al vestíbulo con Ron, encontraron a sus parejas ahí abajo esperándolos.

-Todavía no sé cómo hiciste, Harry -dijo Ron, re asombrado. Su mamá le había empacado una túnica de gala horrible con lentejuelas y voladitos, pero Ron la había tirado a la mierda y había ido al baile de jean y camisita; había varios otros que también les chupaba un huevo la túnica de gala y se habían ido vestidos como se les cantó la verga. -No sé cómo nos conseguiste estas parejas, pero sos mi héroe, boludo. Sos el más capo en la historia de los tipos grosos…

Al pie de la escalera, sonrientes y hermosas, con peinados re elaborados y vestidos escotados que les marcaban todas las gomas, los esperaban nada más y nada menos que…