…Nada más y nada menos que Pampita y Charlotte Caniggia.
-Tenía que elegir a Pampita -le dijo Harry a Ron, comiéndosela con la mirada-. O sea, ya sé que es medio veterana para mí, pero era una chance única en la vida.
-¿Y por qué a mi me elegiste a Charlotte Caniggia?
-Me pareció que hacían buena pareja.
-¡HOLISSS, RONNYYY! -gritó Charlotte re emoción, dando saltitos y corriendo hacia Ron sonriendo de par en par para apretarle los cachetes y hacerle caras como si fuera un bebé-. ¡AY, QUE LINDO, EL CHIQUITO ESTE! -dijo hablando como tonta-. Normalmente no me gustan los bolitas, pero te voy a dar una oportunidad.
-Gracias -dijo Ron, algo incómodo.
-Te presento a mi hermano, Alex.
-Holas, ¿cómo están, mis Brrross? -saludó Alex, chocándole la mano a Ron con fuerza y haciéndole un gesto arrogante a Harry, re serio-. ¿Qué onda con ustedes, Barats? ¿Están listos para codearse con el Emperador?
Pampita le sonrió a Harry y él se acercó más a ella, tratando de alejarse de los Caniggia. Como casi todo Hogwarts eran campeones del torneo, las otras dos escuelas estaban adentro, y el resto de Hogwarts estaba amontonado en el vestíbulo esperando para entrar desfilando hacia el Gran Salón.
-¿Con quién habrá venido Hermione? -preguntó Harry, mirando alrededor. Ron se acercó de nuevo, buscando también.
-Con nadie, Harry, seguro se quedó sola, llorando en su habitación…
-Che, Ron, ¿quién es la minita esa? -dijo Harry, señalando una piba re linda que estaba de la mano con Camilo Krum, que estaba re fachero y lo miraban todas las minas re calientes.
-No sé -dijo Ron, mirando con la misma mirada sospechosa que le había tirado a Harry un rato atrás-. ¿Quién es?
-Está linda, ¿no?
-Sí, está re linda pero… no… no puede ser… -Ron abrió grandes los ojos-. ¡No puede ser!
-¿Qué? -dijo Pampita, que se había acercado para echarle el ojo a Camilo Krum y miraba a la pareja del tipo con resentimiento-. ¿Con quién vino? ¿Con la pelotuda de la China Suárez? ¿Con la forra de Julieta Prandi?
-No -dijo Ron, sin poder creerlo-. ¡Con Marietta Edgecombe!
Marietta se dio vuelta y les sonrió a los dos, que tenían la mandíbula por el piso del asombro. La chica se había alisado el pelo, removido la ortodoncia, enderezado los dientes mediante magia, eliminado todos los granos, parecía que se había hecho un alto Photoshop en la cara.
-¡Zarpadísimo! -dijo Harry.
-Ron, vos tenés que esperar adentro -dijo Marietta, que atraía las miradas de todos los famosos. Icardi no dejaba de echarle el ojo. -Acá es para campeones nomás.
Le guiñó un ojo, y Ron se fue adentro del Gran Salón con terrible cara de culo.
-¿Qué? -protestó Charlotte, yendo tras él-. ¿Nosotros no desfilamos? ¡¿No sos campeón?!
-Dale, apurate -le dijo Ron de mal humor, empujándola al Gran Salón del brazo.
Y entonces, Harry se dio la vuelta y vio, finalmente, a Hermione.
-¡No! -dijo al toque-. ¡No lo puedo creer!
Hermione estaba re producida, re linda, toda escotada y mostrando la mitad del orto con un vestidito re cortito. Pero lo más llamativo era su pareja: venía con nada más y nada menos que Lali Espósito.
-¡Hola, Harry! -saludó sonriendo de oreja a oreja, de la mano con Lali.
-¡Sos lesbiana! -dijo Harry, que no lo podía creer.
-Tampoco para que te pongas así -dijo Hermione, pasándole por al lado-. No sé que soy, estoy probando cosas nomás. Como Lali.
Lali le guiñó un ojo a Harry.
Entonces se abrieron las puertas del Gran Salón y todos entraron en fila, saludando a todo el mundo.
Este baile estaba mucho más producido, se notaba que las celebrities habían sido invitadas a ese y no al de los más chicos, porque acá Dumbledore había puesto toda la guita: había comida por todos lados, buena decoración y una banda en vivo.
-¡Noooooo, Pampita, mirá! -dijo Harry, señalándole a su pareja el escenario, donde estaba subiendo la banda invitada-. ¡Dumbledore contrató a una banda argentina típica re de moda y representativa de nuestra cultura! ¡A MIRANDA!
-No, Harry -dijo Pampita, negando con la cabeza-. Ale Sergi y Juliana Gattas vinieron a laburar de mozos nomás. Se están re cagando de hambre y están laburando de este tipo de cosas. La artista de moda que contrató Dumbledore es esa de allá.
Le señaló en otra dirección, y Harry, que estaba mirando como Ale Sergi y Juliana limpiaban una mesa con cara de tristeza, miró para otro lado y vio que aparecía alguien y todos se volvían locos y se descontrolaba todo.
-¡TINI! ¡TINI! ¡TINI! -gritaba la gente.
-¡HOOOOLAAAA, HOGWAAAARTSSSSS! -gritó Tini, subiendo al escenario. Estaban todos como locos, tirándosele encima. Un par tropezaron con Ale Sergi y el chabón cayó para atrás y desapareció pisoteado por un grupo de alumnos de Hufflepuff.
Empezó a sonar la música y se volvieron todos más locos: estaba sonando "Playa".
Harry se puso a bailar con Pampita y antes de que se diera cuenta estaba cagándose de risa, chupando vino, comiendo sanguchitos de bondiola y burlándose con Pampita de la gente que había ido mal vestida, como Florencia Peña.
-Che, Harry, sos re divertido y todo -le tiró Pampita cuando se estaba haciendo la una de la mañana-. Pero te voy a decir la verdad, vine con vos nada más que porque Dumbledore me pagó bocha de guita.
-Sí, ya sé -le dijo Harry-. Les pagó a vos y a Charlotte, ¿no?
-¿Charlotte? No, nada que ver, ella está con el boliviano porque le re gustó desde que lo vio en la cena de ayer.
-¡¿QUÉ?!
Harry giró la cabeza y vio que Ron se estaba re comiendo a Charlotte Caniggia en un rincón oscuro del Gran Salón. Algunos pibes de Ravenclaw que pasaban por ahí lo aplaudían y le daban palmadas de apoyo en la espalda mientras el pibe se la re chapaba. El hermano, Alex, charlaba cerca de ellos con unas chicas de Castelobrouxo fingiendo acento alemán o de algún otro lado.
-Porque yo soy el más grrrosso, el Emperador -les decía, acomodándose los lentes oscuros sobre la cara toda tatuada-. Ustedes flacas son todas unas baratss.
-¿O minino fica drogadou? -preguntó una de las chicas de Castelobruxo, confundida.
-No, es así -le contestó Charlotte, que se había separado de la lengua Ron para tomar de su copa de vino.
-Pero no entiendo -le dijo Harry a Pampita-. Si no le pagó a ella, ¿entones a quién?
-Creo que ese Dumbledore ni sabía quién era el amigo tuyo que le dijiste que tenía que conseguirle una pareja celebrity -dijo Pampita-. No te debe ni conocer, Harry, porque me parece que a la otra que le pagó fue a Vicky Xipolitakis, que vino con ese pibe de allá.
Señaló a otra parte del baile, donde la Xipolitakis bailaba re enérgica y cagándose de risa con Neville Longbottom.
-Fua, qué zarpado.
-Bueno, Harry, si no te jode me voy yendo yo, ¿dale?
-Dale, dale, nos vemos Pampita.
Pampita se fue a la re mierda con la guita de Dumbledore y Harry se puso a pasear solo por la pista de baile, buscando a Ale Sergi porque quería comerse otro de esos sanguchitos de bondiola.
Vio que Hermione bailaba re contenta con Lali, Marietta con Camilo Krum, y hasta Hagrid con Madame da Silva. Ojoloco Moody se chapaba a Madame Pince en una esquina oscura, y Filch los miraba como si le hubieran roto su corazón squib. En otra parte del baile, encontró a Cho Chang, hablando con unas amigas y muy seria. Había ido sola, lo que le llamó la atención. Cuando Cho lo vio, la flaca se acercó a saludarlo.
-Hola, Harry.
-Hola, Cho -dijo Harry, con dignidad, fingiendo desinterés mientras tomaba una copa de Frizzé evolution de la bandeja que pasaba Juliana Gattas. De fondo se escuchaba a Tini cantando "Un beso en Madrid".
-¿Y tu pareja?
-Fue a buscar bebidas -mintió Harry, mientras chupaba de la bebida que él mismo acababa de agarrar.
-Qué copado que viniste con Pampita. ¿Cómo se dio eso?
-Bueno, como vos no podías…
Cho le sonrió, acomodándose un mechón de pelo negro atrás de la oreja. Era re linda.
-Es como si insinuaras que puedo compararme con ella…
-Bue, a vos te pregunté primero, así que… -Harry se puso a chupar sabiendo que estaba re levantándosela, pero a lo mejor exagerando un poco. Después de todo, la mina no se lo merecía. Le había dicho que era un enfermo.
-Escuchame, Harry -dijo Cho, como leyéndole la mente-. ¿Sabés por qué te dije que no quería venir con vos?
-¿Porque soy un enfermo de mierda?
-No, Harry, era mentira eso. Perdoná que no supe manejarlo. Pero la verdad es que Dumbledore me metió en esta escuela para que jugara con tus sentimientos, y yo ya no podía hacerlo, al final me rebelé contra él y lo mandé re a la mierda.
-¡¿QUÉ?! -dijo Harry, sin poder creerlo.
-Harry, escúchame -Cho abrió grandes los ojos, muy seria-. Acá pasa algo re turbio. Necesito que lo sepas.
Harry bajó la copa de sus labios y se quedó mirando a Cho muy preocupado.
-¿Cómo? Pero Cho, ¿qué estás diciendo?
-Te voy a decir toda la verdad, Harry -Cho miró alrededor. Había unos tipos de seguridad que se acercaban a ellos muy rápido, haciéndose gestos entre ellos. -¡Tenemos que rajar! ¡Vení conmigo!
Cho lo agarró de la mano y tiró de él, llevándoselo lejos de la pista de baile. Harry fue con ella, sin entender un joraca. Los tipos de seguridad empezaron a correr atrás de ellos. Uno chocó contra Neville, que cayó encima de Vicky Xipolitakis y le tiró la peluca al piso.
-¡CORRÉ, HARRY! -gritó Cho.
Harry y Cho corrieron de la mano, salieron del Gran Salón y cruzaron el vestíbulo a toda velocidad, hacia los jardines de cemento de afuera, donde hacía una noche sin estrellas por toda la contaminación del conurbano.
-¡Vení, escondámonos acá!
Cho llevó a Harry atrás de unas máquinas que manejaban la electricidad del edificio o alguna mierda así, todas alambradas y con una puerta de chapa re vieja donde se metieron adentro. El lugar tenía una baranda horrible y había ratas y bichos por todos lados, pero se quedaron los dos ahí adentro de esa sala de máquinas, en una oscuridad total. Cho le tapó la boca con una mano.
-Callate, Harry, que no nos escuchen.
Harry hizo silencio. Afuera había pasos y voces. Los tipos de seguridad los buscaban. Al final pareció que salieron para la parte de atrás del edificio, y Cho le sacó la mano de la boca. Aunque Harry no la podía ver por lo oscuro que estaba, la escuchaba respirar agitada.
-Harry, te tengo que decir toda la verdad.
-¿Qué verdad? -le preguntó Harry en un susurro, preocupado-. ¿Hagrid es un semigigante y el mundo mágico lo va a discriminar si se entera, aunque sea obvio porque mide como dos metros y medio? ¿Madame da Silva es un traba y no quiere que nadie lo sepa, pero Hagrid quiere que lo confiese?
-No sé que te fumaste con Pampita, Harry, pero no, nada que ver. La posta es que Dumbledore fue el que metió tu nombre en el mate de fuego.
-¿Eh? ¿Qué decís, Cho?
-¡Es la posta, Harry! -Cho se acercó y lo tomó de la mano, en la oscuridad. Estaban re cerca entre sí. -¡Me metió en esta escuela garpándole a mi mamá, que tiene un súper a la vuelta de su casa donde yo era cajera hasta hace tres meses a pesar de que no tengo edad para laburar!
-¿Vos eras cajera en un supermercado chino?
-Ya sé Harry, les mentí a todos cuando empecé este curso, pero…
-Dijiste que habías venido de intercambio, Cho. Sos una re mentirosa.
-No, Harry, por favor, escuchame. Esto es más grande de lo que pensás. El viejo le paga a todo el mundo para que hagan lo que él dice. No le importa que vos vivas o mueras, pero a mi sí. Con el tiempo, empezaste a gustarme de verdad, y no quiero que te pase nada. Me puse a investigar, Harry, y descubrí que están planeando que te mueras en un cementerio después de la tercera prueba.
-¿Pero qué decís?
-¡Harry, tenés que creerme!
-¡Soltame, enferma! -Harry se soltó de la mano de Cho y abrió la puerta de chapa. Entró luz nocturna que venía de la avenida, y Harry vio la cara de miedo de Cho. -Sos una mentirosa. No puedo creer que todo este tiempo eras cajera de un supermercado chino y viniste a esta escuela diciendo que estabas de intercambio y no sé qué mierda.
-¡Pero Harry, te digo que fue todo por Dumbledore! ¡Mi familia necesitaba la guita! ¡Y yo ahora estoy jugándomela para salvarte la vida, no seas así!
-¡AHÍ ESTÁ! -dijeron unas voces a lo lejos. Harry giró la cabeza y vio que los tipos de seguridad le daban la vuelta al edificio y se acercaban corriendo. Los habían visto.
-¡HARRY, POR FAVOR, CONFIÁ EN MÍ! -gritó Cho, con las lágrimas cayéndole por la cara y una mano tendida hacia Harry.
-¡DISPARENLE A LA CHINA! -gritaban los tipos esos, acercándose corriendo-. ¡AL DE LA CICATRIZ DE RAYO NO LO TOQUEN! ¡A LA CHINA MÁTENLA!
Harry miró a Cho, que temblaba de miedo, después se giró y miró a los tipos de seguridad. Sacó su varita y se preparó, pensando a toda velocidad qué hacer.
-¿Alguien vio a Harry? -preguntó Hermione en el baile. Acababa de separarse de su pareja y había ido re sonriente a la mesa donde Ron y Seamus charlaban uno al lado del otro.
-No -dijo Ron, mirándola con cara de culo-. Mejor volvé con tu pareja.
-¿Qué te pasa? -le dijo Hermione, borrando su sonrisa-. Lali fue a buscarnos unas cervezas Quilmes. ¿Por?
-Por nada.
-¿Qué problema tenés?
-Nada, Hermione.
-¿Te molesta que haya venido con una chica?
-¡No me molesta que te gusten las chicas! Hacé lo que quieras -y le puso más cara de orto.
-¿Y tu pareja? ¿Dónde está Charlotte? ¡Te vi comerle toda la boca hace un rato!
-Sí, obvio, yo hago lo que quiero, es un país libre… en este momento, creo -Ron miró con cara de culo a otro rincón del baile, donde Charlotte se estaba chapando a Camilo Krum. Pero era más que nada por despecho, porque Marietta lo había abandonado para chaparse al Chino Darín, que acababa de llegar. Todas las demás chicas del baile la miraban re envidiosas.
-¡Sos un estúpido, Ron! -gritó Hermione, hinchada las bolas de las actitudes del flaco-. ¡Sos como todos los hombres! ¡Me tienen la concha inflada todos ustedes!
Entonces, Hermione se dio la vuelta, agarró a Lali Espósito de la mano, se le acercó y se la empezó a comer con todas las ganas. Todo el mundo se giró para mirarlas. Lali estaba re emocionada mientras se chapaba a Hermione. Se manosearon todas y se revolvieron todo el pelo, re locas. A Ron se le cayó el vaso de la mano y se estrelló en el piso.
-¡EXPELLIARMUS!
-¡IMPEDIMENTA!
-¡CONFRINGO!
-¡DESMAIUS!
Harry y Cho luchaban espalda contra espalda, lanzando hechizos de todos colores contra los magos de seguridad que se les habían tirado encima. Varios habían caído al piso, pero seguían llegando más desde el edificio.
-¡SON UNA BANDA! -gritó Cho-. ¡NO LO VAMOS A LOGRAR!
Harry y Cho siguieron disparando, pero llegó un punto en que los superaron en número. Eran una banda, venían de todas direcciones, se notaba que Dumbledore había gastado todos los fondos públicos de la escuela en magos de seguridad para que mataran a Cho si lo traicionaba.
-¡NO VOY A DEJAR QUE TE MATEN! -gritó Harry, abrazando a Cho para protegerla de todos los hechizos que les estaban tirando encima y que los pasaban rozando. -¡VAN A TENER QUE MATARME A MÍ TAMBIÉN!
-¡HARRY! -gritó Cho-. ¡ANTES DE MORIR, QUIERO QUE SEPAS… QUE TE AMO!
Cho se dio la vuelta, abrazó a Harry por el cuello y se lo empezó a chapar. Se besaron locamente en medio de una lluvia de hechizos que les pasaban rozándolos, pero no llegaban a tocarlos. Los magos de seguridad tenían una puntería de mierda porque los habían entrenado en el mismo lugar que a la policía local.
Se besaron como en una película, en una escena toda luminosa por todos los maleficios que inundaban el cielo y todo alrededor de todos colores, como fuegos artificiales.
Y entonces, cuando todo parecía perdido, cuando parecía que no iban a lograr escapar…
Cuando parecía que los capturarían y que iban a dispararle a Cho el Avada Kedavra, por traidora…
Justo, justo, en ese momento…
Juuuuusto ahí…
(Tanto suspenso iba a hacer el flaco)
¡ZZZZAAAAAAAAASSSSSS!
Un avión Boening 747 descomunal y gigante salido de la nada misma aterrizó justo en el espacio entre ellos y todos los magos de seguridad, haciendo que todos los hechizos rebotaran en el avión y se fueran a la mierda, como un escudo gigante.
Se abrió la puerta del avión y bajó una escalera deslizante, que cayó justo delante de ellos dos.
-¡HARRY! -gritó una voz familiar-. ¡CHO! ¡SUBAN, RÁPIDO! ¡VINIMOS A SALVARLOS!
Era Neville. Sin poder creerlo, Harry tomó a Cho de la mano y los dos subieron al avión sin entender que carajos estaba pasando.
Una vez que entraron al avión, Neville cerró la puerta y gritó.
-¡AHORA, VICKY! ¡ACELERÁ!
-¡AHÍ VOY! -gritó una voz femenina desde la cabina del piloto.
-Esto no es bueno… -dijo Harry, con el alma cayéndole a los pies-. Neville, creo que mejor me bajo y sigo luchando contra los tipos esos…
-¡CONFIÁ EN VICKY, HARRY! ¡ME DIJO QUE YA HIZO ESTO ANTES!
-Sí, sé que sí, Neville, sé que sí… -dijo Harry, cagado hasta las patas.
Vicky Xipolitakis aceleró el avión, que empezó a moverse hasta la alambrada exterior del colegio, la rompió a la mierda y salió a la avenida Pasco, que terminaba en Temperley unas cuadras más adelante.
-¡VAMOS A HACERLO! -gritó Vicky, como histérica, acelerando el avión, que iba avanzando lento por la Pasco con todos los hechizos de los magos de seguridad golpeándolo por fuera y rebotando-. ¡LO ÚNICO QUE TENGO QUE HACER ES LEVANTAR LA PALANCA, COMO ME ENSEÑARON!
-¡ESTOY SEGURO DE QUE PILOTEAR UN AVIÓN ES MUCHO MÁS QUE LEVANTAR UNA PALANCA! -gritó Harry, cuando el avión ya iba a más de ochenta kilómetros por hora y cada vez más rápido, arrancando los semáforos al carajo y rompiendo todos los cables de luz a la mierda. Los autos tocaban bocina y se iban a las chapas. El avión ahora iba a más de ciento cuarenta km por hora… doscientos… doscientos noventa…
-¡AHHHHHHHHHHH! -gritaba Cho, agarrándose de Harry con pánico. Neville se sujetaba del techo de la cabina del piloto para no caerse.
-¡VAMOS A MOOORRIIIIIIRRRRRR! -gritó Harry, con los ojos re abiertos, mirando como el avión aceleraba más rápido de lo que nunca hubiera ido él en su vida, todavía sin despegar, derecho por la Pasco y acercándose al bajo nivel que daba a Temperley. Si no despegaban ahí, se la iban a poner directo contra las vías del tren.
-¡AAAAAAAHHHHHHHHHHHH! -gritó Vicky, como loca, apretando la palanca a fondo y sin hacer nada más que eso, por momentos cagada de miedo como ellos pero de vez en cuando sonriendo, medio divertida como si todo en la vida fuera una joda.
Y entonces, de recontra pedo, el avión despegó.
-¡SIIIIIIIIIIIIIIIIIIII! -gritó Vicky, triunfante, mientras se separaban del piso y se elevaban en el aire, por arriba de las vías del tren y sobrevolando Temperley, con todas las casas y edificios plenamente visibles bajo ellos-. ¡LES DIJE, CHICOS, LES DIJE! ¡SE APRETA LA PALANCA NOMÁS, JAJAJA! ¡YUUPIIII! ¡JAJAJAJAJJA!
Harry sentía que iba a morir de un infarto.
-Este fue un baile Navidad de la re puta madre -dijo Neville, en shock.
