DIMENSIONES ESPEJADAS
Dimensión alterna
Dentro del Laberinto de las Dimensiones Espejadas, los espejos no solo son portales a otras realidades, sino que también poseen una naturaleza insidiosa. Estos espejos mágicos tienen la capacidad de drenar la energía y debilitar a los magos y brujas que se aventuran en su interior.
Cada espejo del laberinto está imbuido de un poder oscuro y retorcido. Al reflejar la imagen de aquellos que se enfrentan a ellos, estos espejos revelan los peores miedos, secretos más profundos y vulnerabilidades íntimas de los viajeros. Los reflejos distorsionados y deformados en los espejos actúan como un catalizador que amplifica las emociones negativas y los temores más arraigados en el corazón de los magos y brujas.
Con cada vistazo al reflejo distorsionado, la energía vital de los hechiceros es gradualmente drenada, debilitándolos física y mágicamente. Los miedos se vuelven más intensos, las inseguridades se magnifican y la voluntad de resistencia se desvanece lentamente. Es un desafío constante para aquellos que se encuentran atrapados en el "Laberinto de las Dimensiones Espejadas" mantener su fortaleza mental y emocional, mientras luchan contra la pérdida de energía y la influencia perniciosa de los espejos.
La presencia constante de los espejos y su habilidad para explotar las debilidades de los magos y brujas crea un ambiente opresivo y desalentador.
La solución para liberar Hermione y escapar del Laberinto de las Dimensiones Espejadas reside en descubrir el hechizo adecuado que rompa el poder de los espejos y restaure la energía vital de aquellos que están atrapados.
Hermione levantó la mirada del suelo cuando oyó el sonido de cristales tintineando y temblando unos contra otros. El corazón le dio un vuelco cuando se dio cuenta de que los espejos de la habitación temblaban salvajemente, haciendo que los cristales vibrasen y traqueteasen contra quien sabía que, cuando no sabía en donde se encontraba.
Vio cómo ahora los reflejos de cada uno de los espejos se distorsionaban y se estiraban, deformando su imagen. Cuando el temblor se intensificó, Hermione sintió un escalofrío que le recorrió la espalda, pues sabía que no podía moverse o escapar. Esto realmente era una completa pesadilla.
Los espejos habían estado drenando la magia y la energía de Hermione a través de sus peores miedos, sus secretos más profundos y sus vulnerabilidades más íntimas, pero el vínculo mágico entre ella y su yo del pasado actuó como un conducto para su propia esencia mágica.
En consecuencia, la magia de los espejos utilizó su propio poder para enviar mensajes a su pasado, sin que Hermione pudiera notarlo.
Hermione soltó un grito ahogado cuando empezó a ver letras aparecer en los espejos, pero sin poder distinguirlas. Era como un mensaje de otro mundo, y parecía estar escrito en un idioma que ella nunca había visto. Intentó fijar la vista en las letras, pero cuanto más las miraba, más parecían moverse y desplazarse.
Le costaba pensar debido a su debilidad, pero necesitaba saber cuál era el mensaje que se estaba escribiendo en los espejos. Entrecerró los ojos, tratando desesperadamente de distinguir las palabras, pero era imposible. No sabía qué significaban las letras, ni por qué aparecían en los espejos, pero tenía la corazonada de que el mensaje era importante.
Tenía la sensación de que los crípticos símbolos garabateados en los antiguos espejos no estaban en ningún idioma que ella conociera, ni siquiera el latín o las runas antiguas.
Su debilidad le impedía concentrarse en la tarea y descifrar las palabras desconocidas.
Estaba cada vez más frustrada y desesperada por no poder comprender el significado de las letras que aparecían en los espejos. A pesar de sus esfuerzos, la debilidad que sentía le seguía impidiendo concentrarse y descifrar el mensaje misterioso, y la sensación de estar atrapada y sin poder escapar se intensificaba, generando una creciente preocupación y ansiedad.
En un intento desesperado por entender el mensaje, Hermione decidió probar diferentes enfoques. Empezó a examinar los espejos más detenidamente, tratando de encontrar alguna pista o patrón en los símbolos garabateados. Observó cómo las letras se movían y desplazaban, lo que le dificultaba aún más su comprensión.
A pesar de su debilidad y la falta de conocimiento del idioma en el que estaban escritas las letras, Hermione no estaba dispuesta a rendirse.
Decidió tomar un respiro, cerrar los ojos y concentrarse en su interior. Calmó su mente. Si bien no podía entender las letras racionalmente, quizás su intuición pudiera guiarla hacia algún tipo de comprensión.
Después de unos momentos de silencio y reflexión, Hermione volvió a abrir los ojos. Aunque todavía no podía entender completamente las letras, tuvo una revelación. Se dio cuenta de que no necesitaba comprender palabras individualmente ya que las letras parecían estar un poco distantes.
Pareció entender por que no entendía al principio, pues las letras estaban en inglés, pero parecían estar mal garabateadas y eran ilegibles. Tenía que encontrar el sentido del mensaje.
Su debilidad aumentaba mientras hacía el esfuerzo por entender y comenzó a tratar de interpretar el mensaje. Captó emociones y sensaciones asociadas con el mensaje mientras iba descifrando. Detectó una urgencia, y una llamada de advertencia y peligro.
Fue juntando las letras visualmente y se dio cuenta de que era un acertijo.
"En el año 2006, Hermione, una sombra se ha desatado,
Un enigma oscuro y profundo que no puede ser ignorado.
Tus hijos, James y Lily, atrapados en un pasado turbio,
Donde secretos y peligros ocultan su camino hacia el futuro.
En el año 2006, un misterio sin igual,
Tus hijos, James y Lily, en el tiempo están atrapados en este umbral.
El giratiempo los ha llevado a un destino desconocido,
Solo ellos pueden desvelar el enigma y recuperar lo perdido.
El pasado y el presente se entrelazan en su sendero,
El giratiempo los liberará cuando cumplan su deber sincero.
El giratiempo, su arma y prisión en este viaje extraño,
Es la llave que los liberará, pero el misterio es su engaño.
Encuentra la respuesta, Hermione, en los susurros del pasado.
En las páginas ocultas de un antiguo libro sellado.
Un antiguo grimorio, guardián de sabiduría ancestral,
Esconde las respuestas que buscas, ocultas en su metal.
En el corazón del pasado, un pasado olvidado.
En las sombras del tiempo, un enigma yace escondido,
Un paso entre realidades, por muchos no percibido.
El resplandor de estrellas olvidadas guiará la mano,
Hacia el reflejo distorsionado, donde el pasado
esconde su arcano.
Presta atención a los signos, a las huellas de la noche,
Donde los números se unen en un rompecabezas sin derroche.
Desentraña el código, decodifica el mensaje de las estrellas,
Y el velo entre dimensiones revelará sus paradojas y querellas.
Sigue las pistas encriptadas, los símbolos y las runas,
Descifra los enigmas, desenmascara las fortunas.
El giratiempo, un instrumento mágico y complejo,
Solo los liberará cuando encuentren el hexágono discreto.
Más allá de las puertas selladas, en la penumbra y el silencio,
El destino de tus hijos se encuentra en el equilibrio y el desafío.
El misterio del año 2006 se desvelará,
Cuando tus hijos resuelvan y triunfen sin cesar.
El giratiempo, su compañero fiel y constante,
Los traerá de vuelta, uniendo su destino al instante."
……………………………………………………
— Harry... amor ¿Qué sucede? — preguntó la falsa Hermione preocupada.
— Tú... tú no eres Hermione... mi Hermione — aclaró Harry al ver el rostro asustado de la mujer frente a él y seguidamente fijarse en su cuello, en donde su collar de snitch no estaba colgado.
Harry no entendía, estaba completamente confundido. Estaba viendo a Hermione frente a él, se veía tan hermosa como siempre, todos sus rasgos perfectos que lo volvían loco, pero besarla no había sido lo mismo y su collar no estaba.
Cada vez que Harry besaba a Hermione, no importaba cuántos años tuvieran de casados y la cantidad de besos que se habían dado, el le había dicho que se sentía como volar. Amaba besarla y justo ahora al sentir sus labios, lo único que quiso hacer fue separarse de ella.
Estaba asustado, confundido y necesitaba recuperar a su esposa ahora mismo. No podía ser cierto, ella no podía estar muerta y estaba seguro que la mujer frente a él no era su Hermione, esa mujer de la que estaba completamente enamorado.
Al saberse descubierta, Hermione decidió usar un hechizo con el cual podía controlar la mente de Harry, y lo hizo ver uno de sus miedos más profundos.
El azabache seguía viendo a la mujer frente a él con total confusión, no lograba entender que era lo que estaba ocurriendo. De un segundo a otro, Harry comenzó a sentir un agudo dolor de cabeza y llevó sus manos hacia arriba tomando su cabello con sus puños.
De pronto se encontró en lo que parecía ser la Iglesia muggle en la que se casó con Hermione. Todos sus amigos estaban presentes, vestidos de forma muggle para no levantar sospechas.
Lo primero que pensó fue que había regresado al día de su boda con Hermione, hasta que se miró a él mismo en una de las bancas sentado junto a Ron. La pregunta era por que Hermione no estaba junto a él.
Su pregunta se resolvió al instante, cuando vio hacia las puertas de la Iglesia y vio a su esposa de la mano del brazo de su padre caminar hacia el altar con un vestido blanco que le quedaba hermoso. Ahora comprendía la expresión miserable que tenía su otro yo que estaba sentado en la banca de la capilla.
Mientras Hermione avanzaba hacia el altar del brazo de su padre, ella dirigió un mirada a la banca donde se encontraba Harry, dedicándole una sonrisa, a la cual él respondió con otra que no llegó a sus ojos.
Lo que Harry no entendía era porque su otro yo seguía en las bancas, en vez de estar luchando por estar con ella y dejándola entregarse a las manos de otro hombre. Tenía ganas de acercarse a él y tomarlo de las solapas de su traje, para agitarlo y que entrara en razón, pero su siguiente movimiento fue acercarse a Hermione y tratar de que ella lo mirara.
La miraba de frente mientras se acercaba a ella. Se miraba tan hermosa como en el día en que se casó con él. No tenía como confirmarlo, pero estaba seguro que tenía una expresión embobada en su rostro al ver a Hermione. Era un ángel vestido de blanco.
— Mione… — murmuró Harry e intentó tomar las mejillas de ella en sus manos, pero al hacer esto, ella pasó a través de él como si fuera un fantasma.
Harry comprendió en ese momento que esto era exactamente igual que estar dentro de un pensadero, la diferencia era que se sentía tan real que no sabía si le estaban mostrando alguna realidad alternativa o si realmente Hermione lo había cambiado y todo su matrimonio no había ocurrido.
Ese último pensamiento le envió una corriente fría a su espalda llenándolo de miedo. Esto no podía ser cierto.
En ese instante decidió darse la vuelta y ver finalmente quien era el maldito afortunado que iba a casarse con su esposa. O la que pensaba que era su esposa en este lugar, donde sea que estuviera.
Miró hacia el altar y caminó detrás de ellos, para ver finalmente a Hermione tomando la mano de Bertram Wolfgang. Este era uno de los hombres que había trabajado como auror en el ministerio y había estado enamorado de Hermione por bastante tiempo. Pero en el lugar correcto, Hermione nunca le había correspondido, su corazón le pertenecía a Harry.
Miró a Hermione y no podía creer que la estaba viendo con esa hermosa sonrisa que le dio a él cuando se habían casado. Su alma cayó al suelo y su corazón se rompió, lo que lo llevó a soltar un jadeo y llevar su mano hacia su pecho.
La escena cambió y ahora se encontraba en lo que parecía ser la misma casa que compartía con Hermione.
Hermione estaba ahora casada con Bertram Wolfgang, y por lo tanto sus hijos con ella no existían. Ese pensamiento hizo que otra corriente fría atravesara su columna, haciéndolo sentir náuseas.
Sabía que no estaba físicamente ahí como había sentido en la escena de la boda, pero se sentía tan real que no tenía la certeza de si esto era verdadero o falso.
Quiso caminar hacia a ella y ver si podía hacerla reaccionar nuevamente para que notara que él estaba ahí y no era Bertram con quien estaba casada, pero al acercarse y extender su mano, vio a Hermione abrazar a Bertram y a ambos compartir un beso bastante apasionado, lo que hizo que Harry retrocediera negando una y otra vez con su cabeza, como si al hacer esto toda esta visión o lo que sea que fuera, dejaría de ser real.
Segundos después la escena cambio y ahora se encontraban él y Hermione conversando.
— Yo… te amo, Hermione. Las cosas no deberían ser como están — dijo Harry con exasperación.
— Harry… nuestra relación nunca habría funcionado. Siempre fuiste mi mejor amigo, pero yo amo a Bertram. Lo siento — Hermione dijo mirando a Harry a los ojos.
Al escuchar estas palabras, Harry sintió sus lágrimas correr por sus mejillas y creyó haber escuchado su corazón romperse.
Necesitaba salir de ahí rápido, no podía soportar mucho más, por lo que empezó a luchar por liberarse de lo que sea que fuera esto y fue en ese momento en el que comenzó a defenderse y tratar de cerrar su mente, cuando el hechizo de Hermione rebotó y la golpeó a ella sin soltar completamente a Harry, quien seguía luchando por salir del infierno en el que estaba.
Lo que la otra Hermione estaba experimentando era diferente. Esto era como haber extraído un recuerdo de la mente de Harry y estarlo viviendo ella misma en su cabeza, pero a través del cuerpo de la otra Hermione.
La castaña bajó las escaleras de su casa y encontró a Harry en la cocina preparando el desayuno, pero esto no evitó que él volteara a verla y le dedicara esa sonrisa torcida que la hacía suspirar.
Hermione no puedo evitar sonreír de vuelta, caminó y se acercó a él, para que Harry se volteara y juntos compartieran un abrazo y un tierno beso de buenos días.
La chica quería comprobar si no era mentira y deseosa de tanta felicidad, volvió a besar a Harry en los labios siendo correspondida al instante.
Se estaban besando cuando escuchó pasos por las escaleras y segundos después tres niños gritaron expresiones de asco, sacando a sus padres de su burbuja de amor.
Harry y Hermione compartieron una sonrisa al verse descubiertos y fue ella quien se dio media vuelta y fue a abrazar a sus hijos. Los abrazó fuerte una y otra vez, repartiendo besos en su cabezas.
Esta era la vida que ella quería. Estaba casada con el amor de su vida, pues había visto las argollas en su dedo y en el de Harry y ambos habían formado una familia hermosa.
La escena rápidamente cambió y se vio a ella estando de pie a varios metros de Harry, quien estaba de rodillas con un puñal en el corazón.
Este era su Harry, el Harry que había muerto en batalla en la segunda guerra mágica. Estaba frente a ella derramando sangre de su pecho debido al puñal. Hermione intentó acercarse, pero se detuvo al darse cuenta que ahora el Harry que estaba frente a ella, era un Harry más maduro. No tardó en comprender que era el Harry que estaba siendo controlado por ella, que aún seguía sufriendo tratando de salir del infierno al que lo había sometido.
Su Harry estaba de rodillas con el puñal en representación del otro Harry, tratando de hacerle ver que lo estaba alejando de su Hermione.
— Mione… debes dejarlo ir. Él tiene a su Hermione. Tú eres la mía y tienes que saber que te amo y te amaré por siempre. Lo siento, siento mucho haberme ido y dejarte sufrir, pero no puedes hacer esto. Dejaré de sufrir hasta que lo liberes, también es mi dolor ver al amor de mi vida estar casada con alguien más y decirme que no me ama — Harry dijo mirando a Hermione. Ambos con sus ojos cristalinos por las lágrimas.
— Harry… jamás amaría a alguien más que no seas tú. Te amo tanto — Hermione dijo hipando entre sollozos.
— Debes hacerle ver eso a Harry, pero de su Hermione. Tienes que dejarlos ir.
— No… Yo… Yo te necesito conmigo y él… él está aquí — respondió Hermione aterrada.
— Tú… Tú no eres así … — dijo Harry casi sin aliento y cayó al piso boca abajo.
— ¡No! ¡No otra vez! ¡Harry! — gritó Hermione desconsolada, cayendo el suelo de rodillas.
Tratando de hacerle sentir al otro Harry lo que ella sentía al haber perdido a su Harry, terminó haciéndose sufrir ella misma al ver morir a su Harry frente a ella nuevamente y esta vez con el puñal en su corazón.
Esta vez al ver a su Harry volver a morir, su desconsuelo, su desesperación, la hicieron bajar la guardia y el martirio del otro Harry terminó. Ambos volvieron a la realidad, aunque Harry se encontraba agotado por haber luchado contra el control mental y había quedado medio inconsciente desplomado en el suelo.
Hermione estaba arrodillada en el suelo, su cuerpo temblando por el esfuerzo de controlar la mente de Harry. Su rostro reflejaba dolor y agotamiento mientras seguía recuperándose de su propio hechizo, que la había herido física y emocionalmente en el proceso.
En ese momento crucial, cuando la oscuridad del lugar parecía emerger para envolver a Hermione, una figura familiar emergió de las sombras, revelando al profesor Lupin. Sus ojos, bañados por la luz plateada de la luna, reflejaban una mezcla de preocupación y sorpresa al encontrarse con la escena que se desarrollaba ante él. El viento susurraba entre los árboles cercanos, como si también estuviera consciente de la tensión que se había apoderado del lugar.
La silueta de Lupin se recortaba contra la penumbra, su figura emitiendo una presencia que irradiaba sabiduría y comprensión. Aunque había pasado mucho tiempo desde que había visto a Hermione, su rostro seguía grabado en su memoria, y la transformación que había experimentado desde entonces era evidente en sus ojos. Sus pasos eran cautelosos y deliberados mientras avanzaba hacia ella, consciente de que cualquier movimiento en falso podría empeorar aún más la situación.
La luz de la luna parecía jugar en los contornos de su rostro, destacando los rastros de cansancio que los años habían dejado en él. Lupin estaba decidido a abordar la situación con delicadeza, consciente de que el vínculo que una vez compartió con ella podría ser la clave para guiarla de regreso a la luz.
En los días que siguieron a la muerte de Harry en esta dimensión, Hermione se había encontrado atrapada en una espiral de dolor y desesperación. Perder al amor de su vida la dejó rota, y el peso de la batalla de Hogwarts parecía más opresivo que nunca. En medio de la oscuridad que la envolvía, Lupin había sido una figura de apoyo y orientación.
Fue Lupin, quien reconociendo el dolor profundo de Hermione, se acercó a ella con empatía y comprensión. Como alguien que había perdido a muchos seres queridos a lo largo de su vida, Lupin sabía cómo era lidiar con la pena abrumadora y el sentido de pérdida. A lo largo de semanas y meses, se convirtió en el mentor de Hermione, intentando desesperadamente guiarla por el camino correcto, aunque en su interior temía que su esfuerzo pudiera ser en vano.
Lupin compartió con ella historias de resistencia y redención, recordándole que incluso en los momentos más oscuros, la luz podía encontrar una manera de filtrarse. Le habló de su propio camino, cómo había luchado contra su licantropía y había encontrado amor y aceptación en Tonks. Utilizó su experiencia para tratar de mostrarle a Hermione que había posibilidades de sanación, incluso después de las tragedias más profundas.
En sus conversaciones, Lupin no se guardó nada. Le habló de sus miedos, sus dudas y sus errores. Le abrió su corazón, compartiendo la verdad detrás de su lucha interna. Quería que Hermione supiera que no estaba sola en su dolor, y que, a pesar de sus errores, siempre había una oportunidad de redimirse.
A pesar de sus esfuerzos, Lupin no pudo romper completamente el agarre de la oscuridad en el corazón de Hermione. A medida que el tiempo pasaba, ella se volvía más dependiente con la magia oscura y más obsesionada con la idea de recuperar lo que había perdido. Lupin luchó con su propia frustración y tristeza al ver cómo Hermione se alejaba del camino que él intentaba mostrarle.
En última instancia, a pesar de su deseo de ayudarla, Lupin se dio cuenta de que no podía tomar decisiones por ella. No podía liberarla de su dolor o salvarla de la oscuridad que la consumía. Aunque había sido su mentor y había intentado con todas sus fuerzas guiarla hacia la sanación, finalmente tuvo que aceptar que ella debía encontrar su propio camino de regreso a la luz.
La relación entre Lupin y Hermione era complicada, llena de cariño y decepción. Lupin nunca dejó de querer lo mejor para ella, incluso cuando las circunstancias parecían abrumadoras. A pesar de sus fallas en ayudarla a encontrar la redención, nunca dejó de creer en la posibilidad de que Hermione pudiera encontrar la paz en su interior.
Actualmente, Lupin había estado monitoreando discretamente la situación desde las sombras, viendo cómo la magia oscura y la desesperación comenzaban a controlar a Hermione. Aunque no sabía de la presencia del otro Harry en esta dimensión, había notado cómo sus acciones se volvían cada vez más desesperadas y destructivas. A medida que pasaban los días, las noticias de los actos oscuros de Hermione llegaban a sus oídos, y el corazón de Lupin se llenaba de preocupación y tristeza.
Una noche, mientras observaba desde una distancia segura, Lupin notó un patrón en los hechizos y las acciones de Hermione. Había comenzado a investigar cómo ella había adquirido tanto poder oscuro en un corto período de tiempo y a rastrear sus movimientos. Siguiendo las pistas, llegó a un lugar donde encontró indicios de la magia oscura y la presencia de Hermione.
Decidió acercarse cautelosamente al lugar, ocultándose en las sombras mientras observaba a Hermione realizar sus hechizos. Fue entonces cuando notó un cambio en su expresión y sus movimientos. Parecía que estaba luchando contra algo o alguien invisible. Sus palabras resonaron en su mente, y Lupin se dio cuenta de que estaba controlando la mente de alguien.
La intriga y la preocupación lo invadieron mientras seguía observando. Aunque no sabía quién era la víctima de los hechizos de Hermione, estaba claro que estaba causando sufrimiento y manipulación. Lupin no podía quedarse de brazos cruzados mientras alguien estaba siendo afectado de esa manera.
Lupin se acercó lentamente a Hermione y vio al Harry agotado y casi inconsciente. La confusión llenó sus pensamientos mientras trataba de entender lo que estaba presenciando. No sabía por qué Hermione estaba usando magia oscura para controlar a este Harry, pero sus acciones eran peligrosas y preocupantes.
Se detuvo a una distancia segura, respetando el espacio personal de Hermione mientras mantenía su mirada en la escena. La brisa susurrante parecía llevar consigo el eco de sus palabras, como si el propio viento intentara unirse a la conversación. Aunque la magia oscura lo rodeaba, Lupin no vacilaba, su experiencia como hombre lobo y su valiente participación en la lucha contra las fuerzas oscuras habían forjado su resolución.
— Hermione, necesitas detenerte. No puedes controlar la mente de alguien de esta manera — Lupin dijo con preocupación.
Hermione levantó la cabeza, sus ojos reflejando una mezcla de dolor y desesperación.
— No lo entiendes, Remus — respondió con voz entrecortada — He visto una realidad en la que podemos tener lo que perdimos. Nuestro matrimonio, nuestra familia. Haré lo que sea necesario para tenerlo.
La declaración de Hermione dejó a Lupin desconcertado. Miró nuevamente a Harry y luego a Hermione, tratando de asimilar lo que acababa de decir. Sus palabras resonaron en su mente mientras trataba de comprender la situación. Sabía que algo no estaba en su lugar, que había algo más que no comprendía.
Observó nuevamente al Harry, cuya expresión era de agotamiento y confusión, mientras se recuperaba del control mágico de Hermione.
Mientras observaba más de cerca, un destello de reconocimiento cruzó su mente. No era solo el hecho de que el hombre ante él se parecía al Harry que había conocido, era Harry, solo que bastante mayor, pues era obvio que el tiempo había avanzado. Veinticinco años desde la batalla y los detalles sutiles comenzaron a llamar su atención.
La cicatriz en forma de rayo en la frente de Harry, la forma en que sostenía su varita, incluso la mirada cansada en sus ojos... Todos estos detalles eran reminiscentes del Harry que había luchado junto a todos en la batalla de Hogwarts.
Sin embargo, algo estaba fuera de lugar. Harry no debería estar aquí. El Harry que Lupin conocía había muerto en la batalla de Hogwarts en esta dimensión. Eso fue lo que finalmente encendió la chispa en su mente. Lupin quedó atónito, las piezas del rompecabezas encajaron de repente, y un escalofrío recorrió su espina dorsal mientras se daba cuenta de la verdad.
No podía creerlo al principio, pero no había otra explicación lógica. Este Harry, que estaba siendo controlado por Hermione, no era el mismo Harry que había perdido en esa batalla final. Era un Harry de otra dimensión, uno que había sobrevivido y había llegado a esta realidad de alguna manera. Tendría que descubrir como en algún momento.
La revelación lo dejó sin aliento. La mezcla de emociones que experimentó fue abrumadora: asombro, sorpresa y una tristeza profunda por el hecho de que el Harry que él conocía y amaba, realmente había partido. La forma en que Hermione lo controlaba, su desesperación por aferrarse a lo que había perdido, todo tenía sentido ahora.
Cuando finalmente armó el rompecabezas, fue cuando notó un destello en el dedo anular izquierdo de Harry. Un anillo de bodas. La vista lo dejó perplejo y reforzó aún más su creciente certeza. La mente de Lupin estaba corriendo, conectando los puntos mientras la situación se volvía más clara.
— Hermione, lo que estás haciendo es peligroso y destructivo — dijo Lupin con voz firme — No puedes controlar la mente de otros para llenar el vacío que sientes. Harry estaría devastado si pudiera verte ahora.
— He perdido tanto, Remus. No puedo soportar la idea de seguir viviendo en un mundo sin él — Hermione bajó la mirada, su voz temblorosa.
— Hermione, entiendo que estés herida, pero usar la oscuridad para alcanzar lo que deseas no es la respuesta. ¿Qué crees que Harry diría si te viera así? Harry querría que encontraras una manera de sanar.
— ¡No hables de lo que Harry querría! — exclama con rabia — No sabes lo que sentí cuando lo perdí. No sabes cómo es estar atrapada en un mundo sin él — Hermione estrechó los ojos, apretando su varita con sus puños más fuerte.
— Perdí a Tonks, Hermione. Recuerda — Lupin dijo con tristeza.
— Si supieras que existe un universo en el que tú y Teddy son felices al lado de Tonks, ¿No darías todo por tenerlo? ¿Por devolverle a su madre a tu hijo?
Lupin inspiró profundamente, sus ojos entrecerrados por la angustia y la decepción, por las palabras que Hermione decidió tomar.
— ¿Y si tienes lo que quieres? ¿Qué pasará con su madre? — respondió, su voz cargada de conflicto — No puedes simplemente sacrificar a otra Hermione y apoderarte de su vida. Ese no es tu universo y tienes que afrontarlo.
Hermione cerró los ojos con fuerza, las lágrimas escapando entre sus pestañas.
— La otra Hermione tiene lo que yo anhelo. No puedo soportar la idea de que ella sea feliz mientras yo estoy aquí, atrapada en la oscuridad sin Harry. El sacrificio de ella será por el bien común.
Lupin sintió un nudo en la garganta mientras veía a la joven mujer que había conocido como una brillante y valiente estudiante, convertirse en un reflejo distorsionado de su antiguo yo.
— Hermione, Harry no querría esto para ti — dijo Lupin con voz suave pero firme — Él se enamoró de ti por que siempre creyó en tu fuerza y en tu capacidad para elegir el camino correcto, incluso en los momentos más oscuros. Aún hay bondad en ti, solo tienes que encontrarla.
Justo en ese momento, mientras la conversación se tornaba más intensa, un cambio se produjo a un lado donde yacía Harry. Aunque había estado semi consciente, luchando por recuperar su propia mente de la influencia de Hermione, las palabras que ella pronunció fueron un catalizador que lo sacó de su estado de letargo.
La mención de sacrificar a su esposa, de arrebatar la felicidad de la Hermione que amaba, disparó una oleada de determinación en el interior de Harry. Cuando el control de Hermione sobre su mente se debilitó, Harry luchó por recuperar su consciencia por completo. Su mente luchó contra las cadenas que la aprisionaban, y finalmente, con un esfuerzo impresionante, abrió completamente los ojos.
Sus ojos verdes brillaron intensamente mientras se conectaban con los de Hermione. En ese momento, una corriente eléctrica de reconocimiento y emoción pasó entre ellos. Hermione sintió la presencia de Harry luchando contra su control, y su corazón se llenó de dolor y sorpresa.
El nudo en la garganta de Lupin se apretó aún más cuando vio cómo Harry, su rostro desgastado pero decidido, recuperaba su consciencia. La conexión entre Hermione y Harry, incluso a través de la magia oscura, era innegable. Los dos compartían una historia, una relación profunda que trascendía las dimensiones. Ese momento de reconocimiento silencioso entre ellos era una prueba de ello.
Pero la tensión en el lugar creció a medida que Harry recuperaba su consciencia y comprendía la situación en la que se encontraba. A pesar de su lucha y determinación por liberarse del control de Hermione, una chispa de enojo comenzó a arder en su interior. Con sus ojos verdes brillando intensamente, dirigió una mirada dura hacia Hermione, exigiendo respuestas.
— ¡Basta! — exclamó Harry con voz firme, su tono cargado de frustración y enojo — Quiero a mi Hermione de vuelta. No sé qué es lo que intentas hacer, pero no puedes simplemente manipularme de esta manera.
Sin embargo, la Hermione de esta dimensión no parecía dispuesta a ceder. Sus ojos reflejaban una determinación terca, y su voz seguía resonando con dolor y desesperación.
— Te amo. Te amo en todos los universos que existen — Hermione confesó con voz quebrada, mirando profundamente a los ojos verdes que tanto amaba, mientras las lágrimas corrían por sus mejillas. Era una declaración de amor genuino, pero también una muestra del conflicto interno que la consumía.
Harry asintió, reconoció su dolor, pero también insistió en lo que era necesario.
— Yo… Yo amo a Hermione, y lamento mucho lo que pasó con mi versión en este universo, pero necesitas enfrentar tus miedos, tu realidad y seguir adelante — afirmó Harry con convicción. La pasión en sus palabras era evidente mientras intentaba hacerle entender a la Hermione de esta dimensión que sus acciones estaban causando más daño que bien.
Cuidadosamente, Harry se inclinó hacia Hermione y besó su frente con ternura. Era un gesto lleno de compasión y preocupación, una muestra de su deseo de ayudarla a sanar. Pero también era un recordatorio de que las acciones que había tomado no eran la solución correcta.
— Harry te ama. No dudes de eso. Pero ahora, yo necesito a mi esposa… por favor — susurró Harry, su voz llena de anhelo mientras buscaba un entendimiento mutuo. La situación era compleja, y aunque había un vínculo inexplicable entre ellos, era crucial que encontraran una manera de superarla y avanzar hacia una resolución que fuera beneficiosa para ambos.
Hermione se había quedado pasmada en ese momento, incapaz de moverse o decir algo. Sus lágrimas seguían corriendo mientras luchaba con sus emociones y la realidad de lo que había pasado.
La tensión en el lugar se intensificó aún más, con todos los sentimientos y conflictos acumulados colisionando en un momento crítico. Justo en ese instante, la mirada de Harry se dirigió hacia arriba donde se encontró con una figura conocida e inmediatamente se levantó, aunque con algo de dificultad.
Harry no podía creer lo que veía, el profesor Lupin parado allí, vivo y bien. La sorpresa y el alivio llenaron su corazón, y su rostro se iluminó con una sonrisa genuina. Sin pensar en las complicaciones del momento, avanzó hacia Lupin y lo abrazó con fuerza, como si no hubiera pasado un día desde la última vez que se vieron.
Lupin, igualmente asombrado por la situación, correspondió al abrazo con calidez. Ambos compartieron un momento amistoso y significativo, un recordatorio de las conexiones que habían compartido en el pasado.
— Harry, estoy tan feliz de verte, pero debes saber... — Lupin comenzó con voz entrecortada, las lágrimas asomándose en sus ojos — Harry... en esta dimensión, el otro tú está muerto.
Las palabras cayeron como un golpe, dejando un silencio cargado en el aire. Aunque ya sabía que el otro Harry estaba muerto en esta dimensión, escucharlo de los labios de Lupin fue una experiencia abrumadora.
— En mi dimensión... Remus, tú y Tonks están muertos — dijo Harry en voz baja, su tono lleno de pesar mientras recordaba la batalla en la que había perdido a sus seres queridos — Yo soy el padrino de Teddy.
Las lágrimas llenaron los ojos de ambos hombres, cada uno enfrentando la realidad de su propia pérdida y la complejidad de la situación en la que se encontraban.
Sin decir una palabra, Harry y Lupin se abrazaron con fuerza nuevamente, compartiendo su dolor y su comprensión mutua.
En medio de la emoción del reencuentro, Harry notó algo en el bolsillo del saco de Lupin. Era un viejo libro, el mismo que había llevado consigo durante años, con el cual hacía sus investigaciones de magia oscura.
El nombre del libro era "Tempus Magicae Tenebris." Un destello de memoria pasó por su mente mientras recordaba el encantamiento que había descubierto en ese libro en el pasado, un encantamiento que revelaba ubicaciones ocultas.
"Tempus Magicae Tenebris" escrito en latín se traduce como "Tiempo de la Magia Oscura". Este nombre sugiere que el libro trata sobre la magia oscura y sus efectos a lo largo del tiempo, posiblemente abordando hechizos, rituales y conocimientos relacionados con la magia negra. La frase "Tenebris" se refiere a "oscuridad", lo que subraya el enfoque en la magia oscura y sus aspectos más sombríos y peligrosos.
Con la intuición impulsándolo, Harry le pidió el libro al profesor y explicó su intención de encontrar a Hermione.
— Lo he estado investigando para entender la magia oscura que Hermione está utilizando y para encontrar formas de ayudarla a regresar al camino correcto — Remus dijo, antes de que Harry abriera el libro.
Las palabras de Remus resonaron con determinación y preocupación. Había pasado años luchando contra las fuerzas oscuras y sabía que comprender su funcionamiento era esencial para contrarrestar sus efectos. Aunque el libro representaba una fuente de conocimiento peligroso, también ofrecía la oportunidad de desentrañar los misterios de la magia oscura y, en este caso, encontrar una manera de ayudar a Hermione a liberarse de su influencia.
Harry no pudo evitar dirigir su mirada hacia la figura de Hermione, que yacía pasmada en el suelo tras haber estado controlando su mente.
— Si pudiera ayudarla, lo haría, Remus — murmuró Harry, su voz cargada de pesar y anhelo mientras sus ojos se posaban en la mujer que había sido su compañera en tantas batallas y aventuras.
La respuesta de Harry reflejaba su amor y su preocupación por Hermione, incluso en medio de la compleja situación en la que se encontraban. Sin embargo, Remus comprendió que, a pesar del deseo de Harry de ayudar, la verdadera responsabilidad recaía en los hombros de Hermione.
Remus asintió con empatía, su mirada reposando en Hermione mientras continuaba hablando.
— Harry, lo sé. Pero ella tiene que enfrentar su realidad y aceptar que ya no estás con nosotros en esta dimensión. Aceptar eso es el primer paso hacia su propia redención y hacia la posibilidad de que encuentre el camino correcto.
Las palabras de Remus resonaron con sabiduría y paciencia. Aunque el deseo de Harry de ayudar a Hermione era comprensible, también era crucial que ella tomara la decisión de liberarse de la influencia de la magia oscura y aceptar la realidad de su situación. La tarea que tenían por delante no era fácil, pero era necesario para salvarla de la oscuridad que la había consumido.
Finalmente, Harry abrió el libro, buscando desesperadamente una respuesta a la situación en la que se encontraban. Las páginas se deslizaron rápidamente bajo sus dedos, hasta que finalmente sus ojos se posaron en una extraña inscripción en una página en blanco.
"Si la verdad está oculta, busca el reflejo invertido."
La revelación lo dejó perplejo, pero también lleno de determinación. Si había alguna pista que pudiera llevarlos a una solución, Harry estaba decidido a descubrirla.
Con esto en sus mentes, Harry y Lupin se sumieron en un momento de reflexión. Harry explicó que estaba buscando a su Hermione, pero la inscripción en el libro era enigmática y requería una interpretación. Se miraron el uno al otro, sus mentes trabajando juntas para descifrar el significado detrás de esas palabras.
Lupin frunció el ceño mientras observaba la inscripción una y otra vez, intentando descubrir el mensaje oculto. Sus ojos recorrieron las palabras con intensidad, mientras su mente exploraba todas las posibilidades. Finalmente, una idea pareció iluminar su expresión.
— Harry, creo que esto podría tener que ver con espejos — sugirió Lupin, su tono lleno de concentración.
Harry levantó la vista, sus ojos verdes fijos en Lupin. La idea tenía sentido; después de todo, habían hablado de dimensiones alternas y realidades paralelas. Los espejos a menudo eran vistos como portales a otras realidades, y tal vez la clave para encontrar a su Hermione residía en la comprensión de esa conexión.
— ¿Espejos? — preguntó Harry, su interés despertando.
— Sí, piénsalo — continuó Lupin — Si la verdad está oculta y debemos buscar el reflejo invertido, podría estar indicando que necesitamos buscar en el mundo de los espejos. Pero hay que tener cuidado. La magia relacionada con los espejos puede ser traicionera y peligrosa.
Ante las palabras de Lupin, Harry asintió con seriedad. Sabía que estaba en juego algo importante y que no podía permitirse cometer errores. Siguieron buscando con el diario entre sus manos y, tras una búsqueda rápida por las páginas finales, encontraron un conjuro oculto. Era un hechizo oscuro y de magia ancestral, escrito en letras antiguas que parecían destilar siglos de conocimiento.
"Mens Duplicitas, Reflecta Conjunctio!"
Los ojos de Lupin se iluminaron cuando descubrió el hechizo adecuado. Sus labios murmuraron las palabras en voz baja, su tono lleno de reconocimiento. Sabía que se trataba de un hechizo de magia oscura, uno que tenía que ver con espejos y reflejos.
— Harry, esto es un hechizo oscuro y poderoso — advirtió Lupin, su voz llena de preocupación — Pero si lo usamos con precaución y en la dirección correcta, podría ser nuestra única oportunidad de liberar a Hermione y restaurar el equilibrio en las dimensiones.
Harry asintió solemnemente, comprendiendo la gravedad de la situación. El hechizo podría ser peligroso, pero la urgencia de traer de vuelta a Hermione y resolver la crisis lo impulsaba a seguir adelante.
— Remus, ¿Cómo funciona? — preguntó Harry, buscando la orientación de Lupin.
Lupin exhaló lentamente, eligiendo sus palabras con cuidado mientras explicaba el proceso.
— "Mens Duplicitas, Reflecta Conjunctio," es un hechizo complejo, Harry. Su nombre lo dice todo en latín . "Mens Duplicitas" se traduce como "mente duplicada", y "Reflecta Conjunctio" significa "reflejo unido". Este hechizo es usado para enlazar dos mentes, permitiendo que compartan pensamientos, emociones e incluso recuerdos. Pero aquí está el giro peligroso: en esta dimensión, se utiliza en combinación con espejos mágicos, como el que está afectando a Hermione. Los espejos actúan como canales, amplificando la magia y las emociones, pero también atrapando la energía vital de la persona afectada.
— El hechizo implica usar la energía de los espejos como portales. Creo que necesitaremos encontrar o transfigurar un espejo para que funcione, y luego pronunciar el hechizo mientras nos concentramos en la imagen de Hermione. Pero debemos recordar, Harry, que la magia de los espejos es engañosa y traicionera. No podemos permitir que la oscuridad nos consuma — Remus añadió a su explicación.
Harry asintió, determinado. La responsabilidad de usar este hechizo recaía sobre ellos, y sabían que no podían fallar. Tomaron el diario y se prepararon, sabían que habrían peligros y desafíos en el proceso.
Lupin continuó, su mirada seria mientras profundizaba en su conocimiento.
— Además, debes entender lo que se conoce como el Laberinto de las Dimensiones Espejadas. Los espejos no son solo portales a otras realidades, sino que también poseen una naturaleza insidiosa. Los espejos mágicos tienen la capacidad de drenar la energía y debilitar a los magos y brujas que se aventuran en su interior.
Cada espejo en el laberinto está imbuido de un poder oscuro y retorcido. Al reflejar la imagen de aquellos que se enfrentan a ellos, estos espejos revelan los peores miedos, secretos más profundos y vulnerabilidades íntimas de los viajeros. Los reflejos distorsionados y deformados en los espejos actúan como un catalizador que amplifica las emociones negativas y los temores más arraigados en el corazón de los magos y brujas.
Harry asimiló esta información con atención, comprendiendo la complejidad de lo que enfrentarían. Sabía que no solo debían dominar el hechizo, sino también lidiar con los peligros inherentes a los espejos en el laberinto. El camino por delante sería difícil y lleno de desafíos, pero estaban decididos a enfrentarlos juntos y traer de vuelta a Hermione.
Lupin prosiguió con su explicación, aclarando el panorama para Harry. Juntos, discutieron el proceso y los peligros que implicaba usar el hechizo en un espejo mágico. Sabían que el Laberinto de las Dimensiones Espejadas era una prueba en sí misma, una que requeriría más que magia para superar.
Mientras hablaban, atrás de ellos, la Hermione de esta realidad estaba escuchando, consciente de la situación, aunque no estaba directamente implicada en ella, sentía la resonancia mágica del Laberinto de las Dimensiones Espejadas, una construcción mágica antigua y compleja que tenía su propia vida. La magia oscura que rodeaba los espejos estaba fuera de su control, y sabía que la otra Hermione estaba siendo drenada de su magia y energía.
Sin embargo, era incapaz de intervenir directamente. Era como si la magia del laberinto se moviera de manera independiente, alimentándose de las emociones y la energía de las brujas y magos. Sentía la angustia de su contraparte en el vínculo mágico que compartían.
A medida que Lupin y Harry profundizaban en su conversación sobre el hechizo y el laberinto, la Hermione de esta dimensión sentía la agitación de la magia que la rodeaba. Su conexión con la otra Hermione le permitía sentir su lucha y sufrimiento. Era como una vibración constante en su ser, una manifestación de la magia que tejía sus destinos juntos.
Pero incluso con esta comprensión, la Hermione de esta dimensión tenía una elección que hacer. Sabía cómo ayudar a la otra Hermione, cómo liberarla del laberinto y restaurar el equilibrio. Sin embargo, también sabía que hacerlo significaría renunciar a la oportunidad de quedarse con Harry, aunque fuera una versión de otra dimensión.
La lucha interna de Hermione en esta dimensión era notable. Por un lado, sentía empatía por su contraparte y deseaba que ella fuera liberada de su sufrimiento. Por otro lado, anhelaba la oportunidad de estar con Harry, aunque no fuera el Harry que conocía. La tentación de quedarse con él, de tener una oportunidad de felicidad, era poderosa.
Así, mientras Lupin y Harry continuaban su discusión, la Hermione de esta dimensión sostenía su conflicto interno, mientras seguía inmóvil en el mismo lugar. Sabía que su elección tendría consecuencias significativas, y que finalmente tendría que enfrentar la decisión de si debía seguir sus deseos personales o tomar la ruta que conduciría a la salvación de la otra Hermione y al equilibrio en las dimensiones.
Antes de dar el paso decisivo hacia la ejecución del hechizo, Harry y Lupin dirigieron sus miradas hacia Hermione, quien permanecía pasmada en el suelo, inmersa en su conflicto interno tras las palabras de Harry. Su rostro reflejaba una mezcla de emociones, la lucha interna que estaba experimentando era evidente incluso a distancia.
Viendo la oportunidad de intentar llegar a ella una vez más, Lupin se acercó a Hermione y se agachó a su lado. Sus ojos reflejaban una mezcla de preocupación y urgencia mientras buscaba comunicar la gravedad de la situación.
— Hermione, te ruego que escuches — suplicó Lupin en voz baja, su voz llena de empatía — Si no ayudamos a la otra Hermione, todas las dimensiones se verán afectadas. Incluso tu propia oscuridad no podrá protegerte de la destrucción que se avecina.
Hermione cerró los ojos por un momento, sus lágrimas aún visibles en sus pestañas. Aunque estaba sumida en su conflicto interno, las palabras de Lupin resonaron en su mente. Sabía que su elección tendría un impacto más allá de su propio deseo y su oscuridad personal.
Sin embargo, aunque su corazón luchaba con la decisión, Hermione no podía evitar sentir el tirón de su anhelo de estar con Harry, incluso si eso significaba retener a la otra Hermione en el laberinto. La tentación de tener a Harry, aunque fuera de otra dimensión, era un deseo que amenazaba con nublar su juicio.
El gesto de Lupin y su súplica habían resonado en Hermione, pero el conflicto interno persistía. Ella estaba atrapada en una lucha que trascendía su propio deseo y sus temores personales. Y aunque la decisión final aún estaba por tomarse, su impacto afectaría no solo su propio destino, sino también el destino de las dimensiones y de todos los que estaban involucrados en esta compleja situación.
…………………………………………………………………
Rose Potter Granger, de siete años, se despertó en su cama con un escalofrío recorriendo su espalda. Abrió los ojos y parpadeó, todavía adormilada, y sin saber por que, el miedo comenzó a apoderarse de su pequeño corazón.
La habitación estaba iluminada por la suave luz de la luna que se filtraba a través de las cortinas. Rose se sentó en la cama, frotando sus ojos somnolientos mientras intentaba entender lo que estaba sucediendo. Suspiró y miró alrededor de la habitación, esperando ver a sus padres entrar en cualquier momento, como solían hacerlo después de una pesadilla, pero la habitación siguió tranquila y vacía, sin signos de vida aparte de los muebles familiares y los juguetes dispersos.
Rose se sintió cada vez más ansiosa mientras el silencio persistía. Una sensación de vacío comenzó a llenar la habitación, y ella sintió que algo estaba muy mal.
Con el corazón latiendo rápidamente, Rose se levantó de la cama y salió corriendo por el pasillo hacia la habitación de sus padres. Empujó la puerta con fuerza y entró, esperando encontrarlos allí. Pero la habitación también estaba vacía, con las camas sin hacer y las fotografías sonriendo desde las paredes.
El miedo empezó a apoderarse de Rose mientras bajaba las escaleras a toda prisa. Al llegar al salón, buscó a sus padres con la esperanza de encontrarlos. Sin embargo, solo encontró un ambiente tranquilo y un reloj de pared que marcaba la hora con un tic-tac constante.
Decidió revisar el estudio de su padre, donde solía pasar horas estudiando y trabajando en su escritorio. Al abrir la puerta, vio el desorden habitual, pero ni rastro de Harry. Suspiros de angustia escaparon de los labios de Rose mientras sus pequeñas manos apretaban el borde del escritorio.
Luego, decidió dirigirse a la biblioteca, donde su madre solía sumergirse en libros interminables. Rose esperaba encontrarla allí, con su característica sonrisa y los brazos abiertos para darle un abrazo. Pero la biblioteca estaba desierta, con estantes llenos de historias silenciosas que solo aumentaban la sensación de soledad en el aire.
— Mamá, papá... — susurró Rose, su voz temblando mientras el pánico la invadía. Las lágrimas empezaron a emerger en sus ojos, desbordándose por sus mejillas.
Se acercó a la ventana y miró afuera, como si esperara ver a sus padres regresar en cualquier momento. La brisa nocturna acarició su rostro, pero no trajo consigo ninguna señal de ellos. La sensación de abandono se volvió abrumadora, y Rose se sintió perdida en un mundo que de repente parecía más grande y aterrador.
— ¿Dónde están? — sollozó Rose en voz baja, su voz cargada de dolor y confusión. No entendía por qué sus padres habían desaparecido de repente, y el temor de no volver a verlos la llenó de una angustia abrumadora.
En la madriguera, Ron y Luna compartían un sentimiento de preocupación, y presentían que algo no estaba bien. Aunque no sabían exactamente qué estaba pasando, sentían que debían actuar.
— Ron, tengo una sensación extraña — dijo Luna, su mirada soñadora llena de inquietud — Siento que deberíamos ir a casa de Harry y Hermione.
— Luna, no entiendo qué está pasando, pero confío en tu intuición. Vamos a ver si están bien — Ron asintió, su rostro reflejando su preocupación.
Con determinación en sus ojos, Ron y Luna tomaron camino hacia la casa de sus amigos. Pasaron las barreras mágicas que protegían la propiedad y llegaron a la puerta principal. Ron llamó a la puerta con urgencia, pero no hubo respuesta. La ansiedad creció en su interior mientras se preguntaba por qué no estaban siendo recibidos.
Finalmente, Ron tomó una decisión y sujetó la mano de Luna y ambos aparecieron dentro de la casa, preocupados por lo que podrían encontrar adentro. El interior de la casa estaba en silencio, pero el aire estaba cargado de una sensación extraña, como si algo hubiera sucedido recientemente.
Mientras exploraban la casa, sus pasos los llevaron a la sala de estar. Allí encontraron a Rose, la hija de Harry y Hermione, llorando en medio de la habitación. Se acercaron a ella rápidamente, preocupados por su bienestar.
— ¡Rose! ¿Estás bien? — preguntó Ron, arrodillándose frente a ella y tratando de consolarla.
Luna se unió a ellos, su mirada suave mientras miraba a la pequeña niña.
— Querida, ¿qué ha sucedido? ¿Dónde están tus padres?
— No están aquí — Rose levantó la mirada, sus ojos enrojecidos y llenos de lágrimas
Ron intercambió una mirada preocupada con Luna. Sabían que algo serio había sucedido, y su prioridad era asegurarse de que Rose estuviera a salvo.
— Y también... ¿Dónde están James y Lilly? — preguntó Ron, su voz cargada de preocupación.
— Ellos están en un campamento de Hogwarts. Eso me dijeron — Rose dijo sollozando.
Ron y Luna intercambiaron miradas extrañadas. El dato no tenía sentido, ya que sabían que si hubiera un campamento de Hogwarts, Lorcan y Lysander estarían en el mismo campamento y no con los abuelos Weasley.
Luna, mientras tanto, había notado un objeto en el suelo que no encajaba en la habitación. Se acercó y recogió el objeto roto en sus manos. Era el giratiempo de Hermione, pero estaba claramente dañado.
Sus dedos acariciaron la superficie del giratiempo, sintiendo las grietas y las marcas que mostraban que había sido roto con fuerza. El metal frío y el cristal astillado le causaron un escalofrío, y sus ojos se fijaron en las piezas rotas con preocupación.
— Tío Ron, tía Luna... — sollozó Rose — ¿Dónde están mamá y papá? ¿Dónde está James? ¿Y Lily?
Ron y Luna intercambiaron miradas preocupadas, sabiendo que había algo profundamente inusual en todo esto. Mientras Rose lloraba por la ausencia de sus padres y hermanos, el misterio solo se profundizaba. Luna levantó el giratiempo quebrado y lo observó detenidamente, preguntándose si este objeto tenía alguna conexión con la desaparición de sus amigos y familiares.
Continuará…..
