CAPÍTULO 1
La isla de Gandara
Pasamos más de una semana a bordo del Sunny de camino a una pequeña isla llamada "Gandara", la cual era conocida como "la fortaleza de la luna". Su nombre me resultaba aburrido, no me olía a que iba a haber una gran aventura por ahí.
- ¡AHHHH, QUE ABURRIDOOO! –me lamentaba en voz alta
- ¡Baka! ¡Ya estamos a dos horas de llegar!, ¿no puedes quedarte callado un rato? –acotó la navegante.
- ¡¿TRES HORAS?! Ah… que va… -resoplaba Usopp.
- ¿Alguien puede recordarme por qué tenemos que hacerle caso a Sanji cuando yo soy el capitán? –consulté de manera confiada.
- Coincido con nuestro capitán… -agregaba Zoro con su típica voz de fastidio.
- ¡CÁLLATE MALDITO CABEZA DE MUSGO! –explotaba Sanji con una llamarada de fuego rojo saliéndole de los ojos. – Luffy, debemos pasar por Gandara sea como sea: es una pequeña isla muy conocida por sus sales en el Grand Line y, además, se dice que oculta un tesoro invaluable que aún no ha sido descubierto...
- ¡KAWAAAAI! ¿¡TESORO INVALUABLE!? –gritaba Nami con euforia.
- ¡OBVIAMENTE ES PARA TI, NAMI-SWAAAN…! –sentenciaba Sanji con su cara de enamorado
No hice nada más que suspirar y empecé a caminar hacia mi habitación, algo desanimado. Una vez dentro, me recosté en mi poco cómoda cama y me quedé mirando el techo en silencio. Solo se escuchaba el ruido del agua azotando tímidamente nuestro barco.
Fue en ese momento que golpearon la puerta.
- ¿Quién es?
- ¡Luffy soy yo, Usopp! ¿puedo pasar?
- ¡Si, adelante!
Invité a pasar a Usopp a mi habitación. Tras abrir la puerta, se sentó en una silla al costado del cuarto mientras yo seguía acostado en la cama.
- Luffy… ¿estás seguro de esto? Tú eres nuestro capitán… nosotros te seguiremos a donde tu quieras ir.
Miré a Usopp y antes de contestarle, le sonreí.
- Tranquilo, es un fastidio, si… pero me gusta ir a estos lugares de todas formas… serán unos días relajados, quizá hasta de descanso. Aprovecharé a comer y entrenar lo más que pueda para volverme más fuerte. –cerré con otra sonrisa.
Usopp asintió con la cabeza de manera feliz. Lo veía tranquilo y a su vez también, contento.
- Oye Luffy... Vine por dos cosas. La primera, gracias por lo que hablamos el otro día. Realmente me sentí mucho mejor después de… la charla.
Eran frecuentes las charlas con Usopp. A veces, nos juntábamos los dos con Chopper y Brook para quedarnos horas y horas hablando de nuestras aventuras, las personas que habíamos conocido y hasta incluso a veces hablábamos de nuestras vidas privadas. Muchas noches también se sumaban Franky, Sanji, Zoro, Nami, Robin… pero nosotros cuatro teníamos un vínculo especial en ese sentido y nunca fallábamos a nuestras reuniones.
- Jajaja, no me lo agradezcas…-dije con tono jocoso. –Por algo somos amigos… ¿no?
- Si… -asentaba -agradezco mucho tenerte como amigo Luffy. Gracias por todo lo que haces por mi. –replicaba Usopp con cariño.
Me levanté de la cama sonriendo y nos dimos un apretón de manos seguido de un abrazo, esos típicos apretujones que se dan los amigos para cargar su cuerpo con una paz y energía inmejorables. Para colmo consideraba a Usopp como uno de mis más grandes amigos así que, le tenía un cariño especial.
- Venga hombre… ¡¿no te me caigas eh?! ¡Jajajaja!
- Ya… prometo no recaer en esos pensamientos negativos… aunque ya sabes como soy, je. –reía el narizotas con la cara desbordando alegría.
Fue que en ese momento, un grito irrumpía nuestro momento privado de amigos.
- ¡OIGAN, TIERRA A LA VISTAAAA!
Inmediatamente después de escuchar ese grito que provenía desde el mástil del barco (el cual en ese momento el puesto estaba siendo ocupado por Brook) con Usopp saltamos y, al grito de un "YAAAAY", nos dirigimos hacia la puerta con rapidez.
- Ah, ¡espera! Luffy… me olvidaba de algo.
- Eh… ¿qué cosa? –le pregunté a Usopp preocupado.
Usopp miró con precaución hacia afuera y se apoyó sobre la puerta desde el lado de adentro.
- Ayer por la noche escuché hablar a Nami y a Robin.
- ¿Eh? ¿Nami y Robin? –pensaba en alto. –¡cuéntame!
Era gracioso porque estábamos próximos a llegar a Gandara pero… en ese momento JUSTO el chisme era más importante uwu.
- Nami le dijo a Robin que tenía pensado ir a un monte en el este de la isla donde hay muy pocos habitantes… de hecho dicen que por esa zona existen unas piedras de tonalidad azul eléctrico muy bien valoradas en el mercado negro. No sé qué función tienen o para qué servirán…
- Ve al grano, Usopp. -lo interrumpía al borde del bostezo
Meh… y yo pensando que era un chisme de otro estilo, simplemente se trataba de lo que Nami iba a hacer cuando llegáramos a la isla.
- Luffy, lo que quiero decirte es que no creo que sea seguro que Nami vaya sola a ese lugar. Piénsalo… al ser un pueblo con pocos habitantes podría tratarse de la guarida de alguna organización o… algo así. Yo debo informártelo porque tú eres el capitán… quizá podría ir alguno de nosotros con ella para que tú puedas recorrer libremente la isla.
Pensándolo bien, lo que decía Usopp tenía sentido y me parecía bueno que me lo haya informado para tomar cartas en el asunto. Si realmente en esa zona se encontraban esas piedras azules, podía tranquilamente ser una organización o algo por el estilo que ya se encontraba explotando la zona. No podía permitir que Nami se arriesgara sin que nadie lo supiera.
No obstante, si yo daba la orden para que alguien acompañase a Nami, quizá ella buscara deshacerse de su acompañante para nuevamente quedarse sola. Podía hasta perderse a propósito.
- Usopp… si, entiendo. Escucha lo siguiente: no pediré que nadie acompañe a Nami hacia ese lugar, tampoco diré lo que Nami estará yendo a hacer. Creo que la mejor opción sea que yo la siga desde las sombras por si algo sucede, de lo contrario ella sospechará y pospondrá su acto hasta que nosotros bajemos la guardia y encuentre el momento para fugarse. Haré de cuenta que voy para otro lado y no le perderé el rastro. -cerré convencido.
- Cualquier cosa…
- Sí. –respondí.
- Al Den-Den Mushi. –dijimos los dos al mismo tiempo.
Fue en ese momento que Usopp asintió con la cabeza y al instante cayó otro grito desde la parte superior del barco.
- ¿¡DÓNDE DIABLOS ESTÁ ESTE IDIOTAAAA?!
Nos miramos con el narizotas por lo bajo y salimos corriendo de la habitación hacia la proa rezando porque Nami no nos golpee.
Después de algunos minutos, tiramos el ancla y bajamos a tierra firme para, luego de otros segundos de preparación, decidiéramos irnos cada quien por su lado. Usopp ya sabía hacia donde iba Nami. Robin también sabía dónde estaría. Tarde o temprano si algo pasaba, nos reuniríamos todos en ese pequeño pueblo.
Pero en esta ocasión, me tocaba seguir a Nami y protegerla en caso de que algo le sucediera.
Me daba bastante pereza tener que hacerlo, tampoco era que dudara de la fuerza que ella tenía. Lamentablemente no podía arriesgar a que se dirigiera sola a una posible base enemiga. Además, como Usopp me había comentado la situación, no me podría quedar tranquilo haciendo la vista gorda sobre el asunto.
Nami comenzó a caminar hacia el este y luego de unos minutos, comencé a seguirla sin perderle el rastro por algunas horas. El camino era algo tenebroso, por momentos aparecían sonidos de animales o hasta de insectos que no eran muy normales que digamos. En fin, tras varias horas de caminata, llegamos a un monte donde se veía a lo lejos un pequeño pueblo algo rústico y azotado por el viento. No debían haber más de diez casas en todo el lugar. Eso sí, tenía unos grandes campos de cultivo.
El viento estaba azotando bastante fuerte y yo me encontraba parado en la rama de un árbol qué, al sufrir ese feroz impacto de las ráfagas, me hizo perder el equilibrio y terminé cayéndome desde aproximadamente dos metros de altura para darme la cara contra el piso… cometí un papelón. Nami me había descubierto.
- ¡¿Luffy?! ¡¿QUÉ DIABLOS HACES AQUÍ, BAKA?! -gritó con desesperación.
- Auch… Auch… -me lamentaba mientras me tomaba la cabeza por el dolor del gopazo. –¡Oi, Nami! ¡qué casualidad! ¿Qué haces aquí? –pregunté intentando hacerme el desentendido.
- La pregunta es: ¡¿QUÉ HACES TU AQUÍ?! ¡¿ACASO ME ESTABAS SIGUIENDO?!
- Eh… ¡NO! Yo… eh… solo… olí… eh. Comida… ¡SI! ¡ESO! ¿no sientes ese olor? Sniffff…. Ah… delicioso… -cerré frotándome el estómago.
- Es cierto… huele bastante bien… -respondió Nami
Otra intensa ráfaga de viento azotó la zona y el clima estaba empezando a violentarse. Pequeñas ramas se desprendían de los árboles y las nubes estaban trayendo un suave garuado. Como si fuera poco, varias ramas empezaron a desprenderse de los árboles impactando fuertemente el piso.
- ¡Luffy! ¡Vamos hacia el pueblo, no tenemos tiempo para volver al Sunny! ¡Parece que vendrá una tormenta típica de esta isla! He leído que las tormentas en Gandara traen ráfagas de casi 300kmph.
Miré a Nami y sin entender lo que me estaba diciendo, acepté su consejo y nos movimos velozmente hacia el pueblucho en búsqueda de refugio y en cuestión de instantes, luego de gritar dos o tres veces, una anciana abrió la puerta y nos pidió que, por favor, entráramos a su casa.
Obviamente accedimos y, con un gran frío y completamente abrumados por el clima, entramos a la casa de esta desconocida señora que, no solo podía estar tendiéndonos una trampa, si no que también podía estar resguardándonos para entregarnos a la Marina. Nosotros ya sabíamos las posibilidades pero el clima era tan pero tan violento que terminamos cediendo por nuestra seguridad. A pesar de todo, jamás bajamos la guardia.
Mirando alrededor, nos dimos cuenta que era un lugar pequeño y… algo sucio. No tenía mucha decoración y las paredes estaban revocadas por la mitad. Estábamos los dos parados arriba de un felpudo que decía "welcome" y delante nuestro se encontraba una señora de no más de un metro sesenta de altura y nos sonreía con mucha ternura.
- Walter… ¡ven! ¡tenemos invitados! ¡Ha venido una pareja!
- Una… ¿pareja? –dijimos con Nami al unísono. -¡¿QUÉEEEEEE?!
¡Yohohohoooooo, he vuelto! después de años de inactividad y por cosas de la vida (? volví con otro fanfic, esta vez dedicado a la pareja que me me está motivando volver a escribir. Gran fan y eterno shippeo ️ LuNa ️ Próxima actualización en camino...
