CAPÍTULO 4
Solo un rato más
Tranquilo Luffy. Piensa en la biblia. Que va. No podía engañar a mi cabeza. Al darme cuenta de cómo estaba, no pude evitar sentir una ola de calor intenso fluyendo por cada una de mis venas. Lo único, rezaba no tener una erección jeje.
Lo cierto es que si tenía que ponerme a pensar en el cuerpo de Nami iba a terminar perdiendo. No quería recaer directamente en mis corrompidos pensamientos, así que buscando una solución al respecto me pregunté: ¿por qué mejor no me acomodaba de una forma la cual nuestros cuerpos no se sintieran tanto?
La respuesta fue inmediata y hasta hizo que mi pregunta me resultara algo estúpida. Simplemente, no quería hacerlo.
Me quedé abrazándola y respirando de una manera calma; disfrutando de lo que (quizá) podría ser el momento más raro que había pasado en la vida a nivel emocional. Su cuerpo se sentía bien. El roce de nuestras pieles ocasionaba que la mía se erizara por completo. Y no solamente eso, su pelo olía tan bien. Pero tan bien… creo que no podría olvidarlo en mi vida.
Un pequeño ronquido salió de ella. Me reí en silencio. Me hubiera encantado preguntarle si realmente había encontrado paz en mis brazos para lograr dormirse de esa manera tan profunda. No podía verle la cara, pero aun así podía imaginarla durmiendo con una sonrisa.
En un acto de reflejo, Nami empezó a moverse para acomodarse. Se acurrucó aún un poco más en mí y con su mano derecha guio a la mía hacia sus pechos. Finalmente, la misma quedó reposando sobre su gran busto. Eran… bastante suaves.
Mi cabeza se alborotó con pensamientos obscenos. Pffff, eran tantos que ya una erección me parecía inevitable, así que tuve que pensar en… ¡Sanji! Insultándome de los pies a la cabeza por la envidia que le generaría este momento que estaba viviendo. Y este momento era el claro sueño del cejotas (además de encontrar el All Blue, ¿no?).
- Luffy-kun…
- ¿Uh? – me pregunté.
¿Acaso estaba hablando dormida? ¿O me pareció?
- A-arigato…
Me quedé en silencio esperando a ver si decía algo más. No hubo caso, por varios segundos no sé escuchó nada. Hasta que…
- L-luffy-kun… no mueras… -decía con preocupación.
Oi, si ella estaba soñando algo, no debía ser algo bueno… ¿pedirme que no me muriera en un sueño? Posiblemente estaba teniendo algún tipo de pesadilla en la cual yo me enfrentaba con algún poderoso enemigo. No podía negar que me había subido el ego el hecho de que estuviera soñando conmigo, y aún más me lo subía que me sueñe luchando.
Me acerqué al oído de Nami y le susurré con confianza:
- Tranquila. No voy a morir, Nami.
Besé su cabeza. No sé por qué lo hice. Pero lo hice y ya. A estas alturas no me apetecía cuestionarme el porqué de las cosas. No siempre tiene que existir un porqué. Es más, ¿desde cuando una persona como yo buscaba el "por qué" de las cosas? Si siempre he actuado desde mi confianza. Bueno, al parecer mi confianza para relacionarme con las mujeres no era del todo buena. Era algo… a trabajar, por así decirse.
Otro leve suspiro exhalado por sus labios volvía a decirme sin palabras que todo estaba bien. Eso me tranquilizaba. En ese momento que la tenía envuelta en mis brazos, me imaginé tantas cosas. Desde hacerle el amor, recorrer cada parte de su cuerpo, envolvernos en llamas una vez que nuestros corazones se sinceren… o también imaginaba como podía volver a verla a la cara en frente de todos después de una situación así.
Además algo me entusiasmaba: este era nuestro secreto. Con Nami nos unía algo más que ser compañeros. Nadie lo sabía. Nadie más que ella y yo. Este amor que quizá jamás iba a ser blanqueado, era solamente nuestro.
Quedé mirando el techo hasta que mis ojos comenzaron a cerrarse como dos persianas, agotado y agobiado por el viaje y la situación, comencé a dormitar hasta que finalmente, logré dormirme por algunas horas. Esas horas fueron fugaces. Literalmente se sintieron como diez minutos. Es que disfrutaba tanto dormir a su lado que todo me parecía corto. Sentía que el tiempo volaba, que de alguna forma lo perdía. Entonces lo único que me quedaba era rezar por otro rato con ella. Solo por un rato más.
El amanecer comenzó a invadir la habitación y la luminosidad hizo que me despierte. Sentía algo en el pecho, parecía ser como si algo me tocara y me generara cosquillas. Finalmente cuando abrí los ojos, me llevé una gran sorpresa: Nami estaba despierta.
Estaba acariciando mi pecho con su dedo índice trazando líneas imaginarias sobre el mismo. Su mirada trató de conectar con la mía y yo, con mi mejor cara de dormido, decidí también observarla. En cierto punto no sé que tan conveniente era, ya que seguramente tenía una cara de dormido cubierta de lagañas bastante horrible.
Nami me sonrió y me saludó:
- Buen día, baka.
No me esperaba algo más que un insulto, así que por mí estaba bien.
- Buen día, Nami. ¿Cómo dormiste? –pregunté, indagando en su sentir.
- Lo cierto es que bien, la verdad no me puedo quejar. –bromeó
Me reí por lo bajo y su repuesta elevó un poquito mi ego. Que la persona que te guste te haga sentir bien con un comentario así es algo único. O al menos estaba descubriendo que lo era para mí.
- Creo que me has tocado de más esta noche que dormimos juntos…
Tras escuchar eso, no supe que contestarle, así que la miré con asombro y junté valor para responderle.
- Eh… si… puede ser jaja, no fue mi intención, ya sabes… -dije titubeando y con nerviosismo.
- Luffy-kun, después hablaremos de esto. Creo que voy a tener que elevar algún que otro cargo contra ti, podría cobrarte por manosearme mientras dormimos, no lo sé… -decía la pelinaranja mientras se levantaba de la cama y comenzaba a vestirse.
Bueno, creo que ya comenzaba a asustarme por esto. Si de veras había tenido un flash amoroso o algo por el estilo, iba a terminar muy triste de verdad. Que solo haya sido una situación para que ella pueda sacar una ventaja económica así, maldición. Era algo que podía provenir de ella.
- Nami… de verás yo no quis… -intenté decir, hasta que me interrumpió.
- Luffy. Ya está. No hay nada para decir. ¿Sabes qué? Esto es lo que haremos. Me vas a ir pagando en cuotas de 100.000 berris, todo esto durante los próximos doce meses…
Ya me imaginaba lo que me iba a doler tener que pagarle todo eso.
Ya con dolor de cabeza por las deudas, me tomé la cabeza y ahí fue cuando escuché una leve risa. Cuando quité las manos de mi cara, vi la suya a menos de diez centímetros de la mía.
Tomó mi cara y me dio un beso en el cachete.
- Aunque… podría perdonártelo, no lo sé. Lo voy a pensar. –me sonrió y se dirigió hacia la puerta.
Quedé atónito ante su beso y no pude quitarle la mirada de encima. Poseía una mirada de asombro que literalmente me tenía con una cara de póker magistral. Pero no me quise achicar.
- Piénsalo bien ya que si quisieras cobrarme, es muy posible que decida no pagarte. –redoblé.
Nami, quien estaba a punto de salir por la puerta, me miró de reojo con una mirada desafiante y riéndose por lo bajo.
- Entonces… ¿cómo piensas pagarme, Luffy-kun? –preguntó de manera provocante.
Me estaba gustando este juego de provocaciones. Por momentos la situación se tornaba excitante, pero su aura era completamente abrumadora. Podía sentir como ella era quien marcaba la presencia y llevaba la conversación. Ella era la deseada. Ella ya sabía que yo la quería, y eso no me favorecía para nada. Entonces, opté por no demostrar interés por el momento.
- Que va… si tanto insistes, creo que podría juntar más de cien mil berris por mes. Déjalo, me las arreglaré. –cerré, fingiendo desinterés para provocarla aún más.
La navegante me miró con tenacidad. Se mordió levemente su labio inferior mostrando su excitación y una leve mueca de felicidad invadió su rostro. Rendida, se dio media vuelta y antes de retirarse por la puerta de la habitación, soltó:
- Tonto, no te creas más lindo de lo que ya eres. –finalizó, saludándome con picardía desde la puerta.
Abandonó la habitación y a la brevedad, el ruido de la ducha se escuchó venir desde el baño.
Me quedé atónito con lo que me dijo, pero si hay algo que me quedó claro es que me estaba volviendo completamente loco por ella. Además, ¿Cómo vas a decirme algo así? ¿Acaso quería que me abalance encima de ella y uniera mis labios con los suyos?
Dame tiempo, Nami. Porque ganas, tengo de sobra.
Próxima actualización, dentro de pocoooo (perdón la demora, estuve enfermo estos días u.u)
