Capítulo 5

Vamos a Dejarin

El ruido de los grillos estaba empezando a colmar mi paciencia así que comencé a cambiarme para poder salir a echar un vistazo a los alrededores. Cuando bajé la escalera, me encontré con la puerta de la casa abierta, así que abandoné la misma al instante. La anciana que nos había permitido quedarnos estaba sentada sobre una silla de madera tallada a mano muy bien cuidada. Tenía algunos detalles particulares, así que para iniciar una charla decidí preguntarle.

- Oi, ¡vieja! Esa silla que tienes ahí, está muy buena. –le dije con una sonrisa.

- Arigato, joven. Esta silla es de mi nieto. Me pidió que se la cuide hasta el día que regresara a casa. –respondió con confianza.

Estas historias son tristes ya que hay dos opciones de que algo suceda. Como primera opción, puede que la abuela me responda "estoy esperando a mi nieto desde hace dos años" o como segunda opción, "estoy esperando a mi nieto hace sesenta y cuatro años". En el caso de la segunda opción casi siempre desemboca en una tragedia aún no aceptada.

- Abuela, ¿hace cuánto está esperando a su nieto?

Meh, no quería quedarme con la intriga.

- Mi nieto Dorian, ha zarpado de Gandara hace casi cinco años. No ha pasado tanto, pero se siente su ausencia en la casa.

La abuela se reacomodó en la silla y prosiguió:

- Mi nieto Dorian es un herrero. Es el herrero de este pueblo. Aquí, en Gandara, hay cuatro pueblos y una ciudad de camino al norte. Los pueblos nos sustentamos gracias a nuestra producción agrícola y ganadera, la cual exportamos hacia la ciudad principal en los Jardines de Sehborin.

- Jardín de Sémolin… -me cuestioné.

No. No me sonaba para nada conocido. Es más, me daba hambre.

- Este pequeño pueblito el cual casi siempre es azotado por la lluvia, se llama Little Rainwoods. De aquí, han salido los piratas Rainwoods. La tripulación de la cual Dorian es parte. –agregó.

No sabía por qué, pero lo que me estaba contando la anciana me pareció interesante, así que decidí sentarme de piernas cruzadas y comencé a prestarle más atención.

- Esta es la parte sur de la isla, el bosque del bajo Rainwoods. Aquí la seguridad es escasa pero el clima hace lo suyo… lo cual vuelve este lugar algo con pésima calidad de vida. –suspiró. -Por las noches, a los viajeros o turistas se les dificulta mucho montar campamentos ya que las condiciones climáticas lo vuelven un camino muy difícil de transitar. El bosque y la flora son muy particulares y al poseer un clima muy tropical, frecuentan las lluvias imparables y el crecimiento descontrolado de la vegetación.

- Anciana, ¿y qué hay de esa ciudad de la luna? –pregunté con exhaltación.

- ¡Jajajaja más despacio, jovencito! ¡eso lo averiguarás durante tu aventura! –rió.

- ¿eh?

Me molestó que la anciana no quiera decírmelo, así que le insistí. ¿Por qué no quería darme detalles?

-¡VIEJA! ¡NO SEAS EGOÍSTTT…!

- ¡NIÑO!, yo no sé si tú y tu esposa son simplemente viajeros o algo más. –interrumpió, de manera tajante.

En ese momento, me incomodé.

- Abuela, nosotros no somos…

- Malos. –interrumpió. - Lo sé, sé que no lo son. El amor que se tienen me lo puede confirmar. También sé que tienen más compañeros, y que tienen pensado reunirse con ellos.

No podía salir del asombro de todo lo que había descubierto esta señora. ¿de casualidad Nami le habría dicho algo? ¿O simplemente se trataba de alguna especie de vieja vidente?

- Luffy-kun. Su peor error fue haberse separado en Gandara. En Dejarin, al límite con Rainwoods, se encuentran las ciudades abandonadas. Algunos conocen este tramo como las dunas de las desesperación.

-¿Las dunas de la desesperación? –consulté.

Oi, eso sonaba interesante…

- Las dunas son el lugar donde llegan todos los náufragos y sobrevivientes del bosque de Rainwoods. Como ya te he dicho; muchos piratas han muerto por no saber acampar en estas zonas, otros han sido aplastados por árboles o golpeados de manera crítica por objetos que volaban debido a las altas ráfagas de viento. Todo aquel que sobrevive al bosque llega a Dejarin, la tierra de la arena.

Todo lo que me decía la anciana me estaba fascinando a tal punto de que se me estaban erizando los pelos por la emoción. ¡POR FIN HABÍA OLOR A NUEVAS AVENTURAAAS!

- ¡GENIAAAL ANCIANA! –le grité con muchísima alegría. - Oye, ¿y por donde se llega a Damarin?

No obtuve respuesta por parte de la anciana lo cual me incomodó un poco... además de que me miró algo confundida

- Dejarin es una tierra abandonada, habitada por criminales y gente que busca sobrevivir el día a día. Lo vale todo. Las condiciones climáticas son peores que en Rainwoods. Las constantes tormentas de arena, el calor agobiante y el frío de la noche hacen que sea un lugar muy difícil de transitar. Sumado al peligro de que hay un pirata malvado merodeando por esa zona. Un asesino despiadado…

La abuela tomó aire y un poco de coraje antes de nombrarlo. Se notaba que le tenía algo de miedo.

- El cuartel de Dejarin puso un precio exclusivo por su cabeza para la gente de la isla. Su nombre es Ahmud Al-rabbir, lo conocen como "hoja remolino". Porta dos espadas largas y sus habilidades son especiales en el combate cuerpo a cuerpo.

- Abuela, acaso ese sujeto ¿le ha hecho algo? –pregunté con cierta intriga.

Fueron unos segundos de silencio hasta que la abuela respondió:

- Aún no lo sé. Pero… Ahmud era el capitán de los piratas Rainwoods.

- ¿Piratas Rainwoods? ¡¿Esa no es la tripulación de tu nieto?! –le pregunté sin poder salir del asombro.

- Ahmud perdió la cordura durante un enfrentamiento en la frontera en el norte de Dejarin y Sur de las Picosescalofriantes. Mató a su enemigo… pero por la espalda. Cuando el mismo le rogaba piedad y que le perdone la vida. No solo eso. Si no que lo remató en el suelo. Dicen que le dio… cincuenta y tres puñaladas. –empezaba a redondear la anciana. A la tripulación no le gustó el accionar del capitán. Sintieron que su buen momento tras derrotar a Ragnar en la frontera la dio una especie de delirio de poder… no imaginó tener la oportunidad de matarlo de manera tan sencilla deshonesta, rematar con tanta crueldad a un hombre que hizo historia en estas tierras…

Quedé atónito ante el relato de la anciana.

- Luffy-kun, creo que mi nieto podría estar muerto o en peligro en este momento. –me dijo llorando. - No te voy a decir que no vayas a Dejarin pero… -sollozaba. – si llegas a ver a Dorian…

Mi corazón se detuvo por un segundo.

- ¿Podrías decirle que su abuela lo está esperando en su casa?

Nunca había tenido tanta afinidad con los sentimientos, pero entre esto y lo que me había pasado con Nami… en fin, una lágrima bajó por la mejilla de mi ojo izquierdo.

- Oi, bachaan. Le diré a tu nieto que vuelva, quédate tranquila. Confía en mi. –le dije con una sonrisa de oreja a oreja.

- ¡Jajaja, ahora entiendo por qué esa mujer de pelo naranja se enamoró de tí! –gritó.

- ¡¿QUÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉ?!

Se escuchó mi voz por duplicado ya que tanto Nami como yo gritamos de diferentes puntos de la casa, estuvo prestándonos atención y mirando todo desde lo alto en la escalera.

- ¡NAMI! ¿QUÉ DEMONIOS HACES AHÍ? –la señalé con enojo

- ¡TÚ QUE DIABLOS ESTÁS HABLANDO CON ESA ANCIANA, ESTÚPIDO! ¿Picosescalofriantes? ¡NI SUEÑES QUE IREMOS AHÍ!

- ¡¿QUÉEEEE?! –grité

- ¡Jajajaja niños! Ya paren… que solo le estaba contando un poco a tu esposo la geografía de la isla.

- ¿Esposo? –regañaba Nami mientras bajaba la escalera.

Al pisar uno de los últimos escalones, Nami tropezó y al caer, logré tomarla de la mano y cayó parada sobre mi cuerpo. Al caer, me miró a los ojos y se me quemó la cabeza.

- Si Nami… somos esposos.

Nami gimió de asombro y llegó a taparse la boca de inmediato. Su cara se tornó completamente roja por el rubor y dejó caer un poco el peso de su cuerpo sobre el mío. Mis pulsaciones comenzaron a incrementar y vaya calor que me agarró… No pude creer como me nació decir eso.

- Luffy… -me dijo en voz baja penetrándome con su mirada candente.

A todo esto, la anciana miraba tranquilita y detenidamente la situación. Cuando logré captarlo, desvié la secuencia para otro lado porque ya estaba empezando a movilizarme lo que estaba pasando con Nami. Me estaba gustando.

- ¡Y TÚ QUE VES, ANCIANA! –le grité

- ¡Jajajaja, ay, el amor joven! –respondió entre risas.

Nami suspiró y también rió de la situación. Su cara era una mezcla de preocupación con alegría, no sabía si por todo lo que había contado la anciana sobre la isla o si era por lo que le estaba pasando conmigo. Bueno… si es que en realidad hubiera algo.

Nos dirigimos a comer y a pedido de la anciana, compartimos un rato juntos en la mesa hasta que finalmente, logramos conseguir algo que nos vino de perlas.

-¡¿CÓMO QUE TIENEN UN DEN-DEN MUSHI?! –le recriminamos al anciano

- Eh… nunca pidieron uno. –murmuró el viejo.

- Nami, trata de comunicarte con alguien.

Nami logró captar una frecuencia y tras varios minutos en silencio, logramos dar con el objetivo.

- ¿Hola? –se escuchó

- ¡FRANKY! Soy yo, ¡Nami! –gritó la navegante

- ¡OI, NAMI-SAN! ¿DONDE ESTÁN?

La frecuencia comenzó a perderse por momentos y tras intentar restablecerla, le perdimos rastro a la voz del ciborg y aunque intentamos recuperarla, fue casi inútil. Casi. Porque logramos escuchar algo que nos dejó en claro nuestro próximo movimiento.

-¡Vengan a Dejarin!


Actualizaré pronto... se viene una gran aventura y un momento especial entre nuestros protagonistas... uwu