6 de noviembre de 1971

Tonks estaba impaciente. Estaba esperando que Dumbledore regresara con noticias o actualizaciones sobre su situación, y ya se estaba haciendo de noche. Estaba ansiosa por volver con sus padres y pasar tiempo con ellos, pero temía que sospecharan. Por lo tanto, permaneció en su habitación, hojeando las versiones de 1970 de Corazón de Bruja y preguntándose qué, en nombre de Merlín, sucedió para que las declaraciones de moda de los años 70 fueran tan horrendas.

Tonks escuchó un golpe suave en la puerta seguido de un pequeño clic. Albus Dumbledore y Alastor Moody entraron a la habitación. Moody se sentó en la silla frente a la cama de Tonks y Dumbledore se paró a los pies de la cama. Todavía era desconcertante ver a ambos hombres décadas más jóvenes, y a Moody mucho más completo de lo que recordaba.

—Señorita Tonks, ¿cómo se siente hoy? —preguntó Dumbledore.

—Bien, considerando las circunstancias —respondió Tonks—. Vi a mis padres anoche.

El ceño de Dumbledore se arrugó.

—Ya veo —comentó—. ¿Les dijo algo?

—Claro que no —respondió Tonks—. Sólo quería verlos. Habría pasado todo el día con ellos si pudiera, pero sin duda eso no sería bueno, ¿o sí?

—Tiene razón, señorita Tonks —respondió Dumbledore—. Aconsejaría no volver a verlos a menos que planee cambiar para disfrazarse y, por supuesto, no revelar nada de lo que sabe sobre ellos.

—Lo sé —dijo Tonks—. Viajar en el tiempo es delicado, pero al menos no evité mi propio nacimiento.

—Tiene razón, señorita Tonks —reflexionó Dumbledore—. ¿Le gustaría escuchar lo que he recopilado?

—Sí, por favor —respondió Tonks y se sintió avergonzada por un momento, dándose cuenta de lo grosera y tensa que había sido con el director—. Lamento haber sido tan cortante con usted, profesor —se disculpó—. Espero que pueda perdonarme.

—Disculpa aceptada, mi querida muchacha —aseguró Dumbledore—. Ha pasado por una gran experiencia y, según mi investigación, sospecho que está lejos de terminar.

Tonks sintió como si le hubieran dado un puñetazo en el estómago. Demasiado para esperar un rápido regreso a su tiempo.

—He hablado con algunos expertos y varios inefables, señorita Tonks —comenzó Dumbledore—. Parece que usted hizo un impacto con dos tipos de giratiempos. El primero es un giratiempo típico. Te lleva atrás en el tiempo durante un cierto período de tiempo, a menudo horas o días. El segundo tipo de giratiempo es más único. Funciona con la línea de tiempo personal de un mago o bruja. Este segundo giratiempo está conectado con importantes eventos mágicos. Por ejemplo, un incidente particularmente fuerte con magia accidental, recibir tu primera varita o un vínculo mágico. Este giratiempo fue creado como un experimento para regenerar la magia en los magos o brujas mortalmente heridos. No era para viajar en el tiempo en sí como los otros, sino para imbuir a las brujas o magos heridos con la oleada de magia presente en uno de esos momentos significativos. Y usted es la primera bruja para la que ha funcionado el giratiempo.

La mandíbula de Tonks cayó.

—Así que me trajo al día de mi nacimiento porque no estaba casada, y recibir mi varita no debe haber sido un momento lo suficientemente fuerte —balbuceó Tonks—. Dado que soy una metamorfomaga, me trajo a mi nacimiento, porque comencé a mostrar magia de inmediato con el cambio de color de mi cabello.

—La chica aprende rápido —gruñó Moody—. Con razón te convertiste en una aurora.

Tonks le sonrió a Moody, sorprendida de nuevo por su afecto.

Dumbledore sonrió.

—Muy cierto, Alastor. Sin embargo, señorita Tonks, debo informarle que el efecto de los giratiempos es incognoscible. Los inefables creen que usted regresará a su cuerpo anterior, o, mejor dicho, futuro, en la fecha en que entró en contacto con los giratiempos.

—¿Así que tengo que vivir los próximos 24 años… otra vez? —preguntó Tonks—. ¿Cómo se supone que voy a hacer eso? ¿Tendré 48 cuando regrese? —comenzó a entrar en pánico.

—No estamos seguros —explicó Dumbledore—. Tenemos razones para creer que puede permanecer en estasis hasta ese momento, pero no sabremos hasta dentro de unos años si en verdad ha envejecido.

—¿Cómo sabrá alguien que he envejecido? —preguntó Tonks—. No es que sea un árbol y puedas contar los anillos.

Dumbledore se rio entre dientes ante el sarcasmo de Tonks.

—Señorita Tonks, tenemos algunos hechizos que podemos probar para determinar su edad —explicó Dumbledore—. Cuando llegó ayer a San Mungo, los sanadores pudieron determinar que tenía 24 años. En lo que respecta al presente, usted es una bruja de 24 años.

—¿No hay ninguna forma de enviarme de vuelta? —preguntó Tonks—. ¿Estoy atrapada en este tiempo? ¿Y si arruino todo? ¿Y si cambio la línea del tiempo?

Dumbledore pareció pensativo.

—O su presencia era destinada y lo que está por venir es inevitable, a pesar de sus mejores esfuerzos, o está creando una línea de tiempo en la que su pasado no será su futuro —reflexionó Dumbledore en voz alta—. Los viajeros en el tiempo por lo usual cambian el tiempo de una manera que no cambia. Son sus propios catalizadores para viajar en el tiempo, o cambian el tiempo de una manera que cambie su pasado-futuro, con consecuencias potencialmente desastrosas, como evitar sus propios nacimientos y dejarán de existir.

—Gracias a Merlín que no hice eso —murmuró Tonks—. Así que, ¿lo que sea que haga ya ha mejorado la vida de otros o creará una línea de tiempo completamente nueva en la que algunas personas podrían no existir?

—Exacto, señorita Tonks —confirmó Dumbledore—. Me temo que no lo sabrá hasta que llegue a esos puntos en la historia.

Tonks se sentó en la cama en profunda contemplación. ¿Qué podría tratar de evitar? La profecía era inevitable; nunca supo quién la había dado, ni quién la había escuchado. Tampoco sabía las circunstancias en las que se dio. Eso era imposible. Harry aún podría perder a sus padres, a pesar de sus mejores esfuerzos.

¿Podría salvar a Sirius de pasar doce años en Azkaban? ¿Podría evitar su encarcelamiento? Requeriría evitar que Colagusano, en esos momentos Peter, se convirtiera en un mortífago y entregará a los Potter a Voldemort.

¿Y Remus? Pasó más de una década casi en soledad, con hombres lobo itinerantes como su única compañía entre la pérdida de sus amigos y su puesto en Hogwarts. Si no podía volver a su tiempo, ¿podría estar con él en el presente, hasta que regresara? Si ese fuera el caso, tal vez habrían estado juntos en 1996, antes del viaje en el tiempo. ¿A menos que hubiera ocurrido algo muy malo que los separara? Las posibilidades la estaban torturando.

En todo caso, trabajaría para mejorar el futuro. Un futuro diferente al que recordaba, todo mientras intentaba que existieran los que lo harían mejor: Harry y sus amigos. ¿Pero cómo? ¿Cómo lo lograría?

—¿Qué hago? ¿Puedo volver a ser una aurora? —exigió Tonks—. No es como si tuviera estudios para mínimo sobrevivir. ¡Puedo ayudar en la Orden de nuevo! —exclamó.

—Convertirse en aurora está descartado —ladró Moody—. No hay forma de verificar tus calificaciones, ni tienes puntajes de exámenes E.X.T.A.S.I.S. Tendrías que hacerlo todo de nuevo. Puedo mover muchos hilos con la Oficina de Aurores, pero pensarán que me estoy volviendo loco por permitir que alguien sin calificaciones ingrese al programa.

Tonks frunció el ceño.

—¿Puedo ayudar en la Orden? —preguntó Tonks—. Tal vez no pueda ser una aurora, pero fui entrenada como una.

Dumbledore hizo una pausa por un momento, y Tonks sintió como si pudiera ver a través de ella con esos ojos azules brillantes.

—Puede sernos de ayuda, señorita Tonks —dijo Dumbledore—. Aunque, necesitaré saber más sobre su tiempo para determinar cómo podrá ayudarnos —se giró hacia Moody y le dio una mirada de complicidad.

Moody gruñó y salió de la habitación arrastrando los pies.

—Alastor y yo estuvimos de acuerdo en que sería mejor si solo yo supiera el conocimiento que tiene, señorita Tonks —comentó Dumbledore, al ver la expresión confundida de Tonks—. Sobre todo si eso significa que podemos derrotar a Voldemort antes de su tiempo. Admito que me preocupó mucho saber que los mortífagos seguían activos en su tiempo.

—Hubo un período de inactividad por un tiempo —explicó Tonks—. Puedo decirle todo lo que sé, pero por desgracia no es mucho. Si puedo ayudar, quiero evitar algo del sufrimiento que sucederá en el futuro. Estuve en la segunda iteración de la Orden.

—¿Hubo una segunda iteración? —preguntó Dumbledore—. Es comprensible, si hubo un período de inactividad —observó—. ¿Hubo mucho sufrimiento entre ahora y entonces? —inquirió.

—Demasiado sufrimiento, profesor —lamentó Tonks.

Sirius, Harry y Remus le vinieron a la mente. El encarcelamiento de Sirius, tanto en Azkaban como en Grimmauld Place. Harry quedando huérfano. Remus perdiendo a todos los que amaba en solo unos días.

—¿Voldemort no fue derrotado en su tiempo? —preguntó Dumbledore y su expresión se volvió seria.

—No, profesor —respondió Tonks, jugando con el dobladillo de su bata de hospital otra vez—. Nadie entiende en verdad lo que pasó, excepto quizás usted.

—¿Por qué no empieza por el principio de lo que sabe? —invitó Dumbledore.

—Mucho de esto involucra a personas que aún no han nacido —advirtió Tonks—. Espero que decírselo no impida sus nacimientos. En verdad odiaría entrometerme con eso.

—Entiendo, señorita Tonks —respondió Dumbledore—. Aunque su sola presencia en este hospital puede haber trastornado el destino. Nos esforzaremos por lograr los acontecimientos felices de aquellos que tiene en mente, pero sepa que no será su culpa si las cosas resultan de manera diferente. Puede ser prudente que omita nombres específicos, como precaución adicional.

Tonks sintió un poco de seguridad ante las palabras del director y vaciló antes de comenzar a hablar.

—No puedo decirle mucho sobre Voldemort antes de finales de los 70, señor, ya que yo era muy joven —comenzó Tonks—. Puedo contarle lo que sucedió en 1981 y después, ya que creo que eso es lo más importante.

Dumbledore asintió en comprensión y le hizo un gesto a Tonks para que continuara.

—En Halloween de 1981 fue la "caída" de Voldemort en mi línea de tiempo —comenzó Tonks—. Había una profecía en mi tiempo que estábamos tratando de proteger, y eso es lo que me llevó a la Sala de las Profecías y la Cámara del Tiempo para empezar. La profecía hablaba sobre la caída de Voldemort, pero usted no nos dio detalles al respecto. Fue usted quien recibió la profecía, pero no creo que la obtuviera hasta al menos un año antes. Solo sabíamos que teníamos que evitar que la tomara sin importar nada. La profecía involucraba a un chico, un bebé en ese momento. Estaba conectado, más o menos, con Voldemort —continuó—. No estábamos seguros de cómo funcionaba la conexión, pero sabíamos que Voldemort y el chico tenían una conexión mental. Voldemort puso una visión en la mente del chico para atraerlo a la Sala de las Profecías, lo que puso en peligro al chico y a los amigos que se llevó con él. Eran adolescentes, así que no había forma de que pudieran defenderse de la trampa de los mortífagos que los esperaban —suspiró y se pasó las manos por el cabello, recordando la conmoción de la batalla que pasó hace tan solo dos días para ella.

—¿Qué llevó a la "caída" de Voldemort, señorita Tonks? —preguntó Dumbledore.

—No estoy segura, profesor —confesó Tonks—. Supusimos que la profecía era la razón por la que Voldemort fue tras el chico en primer lugar. Voldemort mató a los padres del chico para llegar a él. El chico tenía apenas un año. Voldemort trató de matar al bebé con la maldición asesina, pero fracasó —vio una curiosa expresión en los ojos de Dumbledore—. Lo sé, es increíble —continuó—. Nadie sobrevive a la maldición asesina, pero el bebé lo hizo. Lo llamaron el Niño que sobrevivió. Aunque era más como el Niño que apenas escapa de Voldemort anualmente —resopló.

La expresión de Dumbledore volvió a ser seria.

—No quise decirlo de esa forma, profesor —se disculpó Tonks—. Desde que el chico comenzó en Hogwarts cuando tenía 11 años, le sucedieron las cosas más locas. Todos pensaron que mató a Voldemort cuando era un bebé, pero cuando Ha-el chico inició en Hogwarts, Voldemort empezó a regresar.

—¿Cómo, señorita Tonks? —preguntó Dumbledore.

—En el primer año del chico, Voldemort poseyó a un profesor de Hogwarts —explicó Tonks.

El rostro de Dumbledore se puso pálido.

—Voldemort se mantuvo con vida haciendo que el profesor bebiera sangre de unicornio. Estaba tras el Elixir de la vida, que estaba siendo guardado en el castillo en ese momento. El chico y sus amigos, de manera tonta y valiente, persiguieron a un profesor que pensaban que estaba trabajando con Voldemort, pero se equivocaron —continuó Tonks—. Pero salió bien al final. El chico logró conseguir la piedra, pero no antes de que Voldemort huyera y el profesor muriera. Voldemort era incapaz de tocar al chico —dijo—. Gracias al sacrificio de su madre. Ese fue su primer escape —siguió—. El año siguiente fue aún peor. La Cámara de los Secretos fue abierta.

El ceño de Dumbledore se arrugó con leve incredulidad.

—De verdad, profesor, es muy real —aseguró Tonks—. Solo un hablante de pársel o alguien controlado por uno puede entrar. En el segundo año del chico en Hogwarts, los hijos de muggles comenzaron a ser petrificados por el basilisco en la cámara. Resultó que un mortífago le deslizó un diario a una niña. El diario tenía un poco de Voldemort y logró poseer a la niña. La niña terminó en la cámara. Ha-el chico y su mejor amigo fueron a la cámara a buscar a la niña —explicó—. El chico tiene un verdadero don para los problemas —se rio entre dientes—. El amigo del chico quedó atrapado cerca de la entrada de la cámara, pero estaba bien e ileso. El chico se enfrentó a Voldemort de nuevo en la cámara. Había poseído tanto a la niña que casi estaba muerta. Voldemort parecía un adolescente, eso dijo el chico. Voldemort le ordenó al basilisco que fuera tras el chico, pero el chico tenía mucho valor —sonrió—. De alguna manera consiguió que su fénix, Fawkes, le trajera el Sombrero Seleccionador. Sacó la espada de Godric Gryffindor y logró matar al basilisco. Usó un colmillo para destruir el diario y Voldemort volvió a desaparecer. El año pasado, Voldemort regresó por completo —dijo con tristeza—. Se las arregló para llevar al chico a un cementerio. En el Pequeño Hangleton, creo. Había un grupo de mortífagos allí, incluido un traidor de la Orden.

Dumbledore pareció alarmado por la noticia.

—Llegaré a eso a continuación —prometió Tonks—. El chico vio a Voldemort regresar usando una poción oscura —explicó—. El traidor usó un poco de la sangre del chico, algunos de los huesos del padre de Voldemort y la propia mano del traidor en el ritual. Voldemort recuperó su cuerpo y pudo tocar al chico de nuevo ya que Voldemort tenía la sangre de la madre del chico en su cuerpo. El chico logró escapar gracias a una conexión entre sus varitas, y regresó para contar la historia —dijo—. El Ministerio lo negó —lamentó—. La Orden se reagrupó y entré yo. Soy varios años mayor que el chico, así que ya era aurora cuando me uní. El año en que me uní, Voldemort estaba tratando de obtener la profecía, y todo se fue a la mierda cuando Voldemort puso esa visión en la mente de Ha-el chico.

Dumbledore estaba sumido en sus pensamientos.

—¿Debería continuar? —preguntó Tonks—. Necesito contarle sobre el traidor. Él es quien llevó a Voldemort al chico en primer lugar.

Dumbledore asintió, con una expresión solemne en su rostro.

—En realidad, la profecía podría haberse aplicado a dos chicos, por lo que ambas familias se escondieron —explicó Tonks, su voz ahora se volvió ronca—. Usaron el encantamiento Fidelio. El guardián del secreto para la familia del chico elegido sería un amigo muy, muy cercano. En el último minuto cambiaron al guardián del secreto, porque pensaron que el amigo muy, muy cercano sería el objetivo de Voldemort. Hicieron del guardián del secreto a un amigo diferente que pensaron que también era cercano y en quien se podía confiar, pero ese amigo era en secreto un mortífago. Fue amenazado por Voldemort y lo confesó —escupió—. Traicionó a sus mejores amigos y murieron. Sin embargo, nadie sabía que el guardián del secreto cambió, por lo que el primer amigo fue incriminado —lamentó—. El asqueroso traidor incluso mató a un montón de muggles y culpó al primer amigo para asegurarse de que pudiera escapar ileso —sofocó su ira—. El primer amigo fue encarcelado injustamente en Azkaban durante 12 años. Logró escapar, pero el daño ya estaba hecho y el verdadero traidor nunca tuvo que pagar por sus acciones. Y eso es todo, profesor —dijo—. ¿Tiene alguna pregunta?

—Demasiadas preguntas, señorita Tonks —comenzó Dumbledore—, pero solo preguntaré lo que considere necesario para encontrarle un lugar en la Orden.

—Adelante —aceptó Tonks.

—El chico del que habla, ¿aún no ha nacido? —preguntó Dumbledore.

—No, nacerá hasta 1980.

—¿Están sus padres en Gran Bretaña?

—Sí —reflexionó Tonks y pensó por un segundo en el año—. Son de primer año en Hogwarts, señor. Los conocerá a todos.

—¿A todos?

—Sí —respondió Tonks—. Los padres del chico, el traidor, el guardián del secreto original… todos son de primer año.

Dumbledore parecía pensativo de nuevo. Se acarició la barba con los dedos, mirando a lo lejos por encima de la cabeza de Tonks.

—¿En qué casa fue clasificada, señorita Tonks? —preguntó Dumbledore.

—Hufflepuff —respondió Tonks con orgullo.

—Sus padres eran Slytherin y Ravenclaw, ¿no?

—Sí, pero el Sombrero Seleccionador dijo que estaría mejor en Hufflepuff —dijo Tonks—. Creo que tuvo algo que ver con mi admiración por Newt Scamander. Antes de querer ser aurora, quería ser magizoologista. Una vez que supe que gran parte de mi familia apoyó a Voldemort, sentí que no tenía otra opción que luchar contra los magos oscuros. Mi madre era una Black y mi padre era un hijo de muggles, y quería que se sintieran orgullosos.

—¿Sabía sobre Newt Scamander antes de comenzar en Hogwarts?

—Era uno de mis héroes mientras crecía —dijo Tonks con entusiasmo—. Le escribió una carta a mi madre cuando yo era una bebé con un montón de consejos sobre metamorfomagos y adjuntó un libro firmado para que yo lo tuviera cuando creciera. Era una de mis posesiones más preciadas.

—Curioso —murmuró Dumbledore—. Muy curioso.

Tonks no pudo leer la expresión en el rostro del director.

—¿Qué cosa, profesor?

Estaba sumido en sus pensamientos, pero era desconcertante verlo darle vueltas a las cosas tan intensamente.

—Creo que sé dónde podemos ubicarla, señorita Tonks —dijo Dumbledore—. Necesitaré algo de tiempo para arreglarlo. Su sanador mencionó que se le dará de alta mañana. Aparézcase en la Cabeza de Puerco en Hogsmeade. El posadero tendrá una habitación esperándola. Espere una lechuza para el final de la semana. Intente divertirse en Hogsmeade —le sonrió con amabilidad a Tonks.

—No tengo dinero, señor, ni ropa adicional —respondió Tonks—. ¿Cómo voy a pagarlo?

—El posadero me debe un favor —dijo Dumbledore—. Él se asegurará de que usted tenga un lugar donde quedarse y comida para comer. Haré que los elfos domésticos envíen ropa extra para la semana. Mientras se quede dentro del pueblo, estará a salvo. Asegúrese de cambiar, señorita Tonks.

—Por supuesto, director —respondió Tonks—. No puedo esperar a las misiones que me dará.

Dumbledore miró a Tonks, con el ceño fruncido de nuevo.

—¿Se opondría a un juramento inquebrantable, señorita Tonks? —preguntó Dumbledore—. ¿Para mantener esta información entre nosotros?

—Si cree que ayudará, entonces no, señor —coincidió Tonks.

—Si la misión que tengo en mente es aceptable, un juramento inquebrantable evitará que usted revele información sin querer a través de legeremancia —explicó Dumbledore—. Sus habilidades de oclumancia son bastante fuertes, pero si se encuentra con Voldemort, me temo que él podrá entrar.

¿Se encontrará con Voldemort en su misión? ¡¿El mismísimo Voldemort?!

—Entiendo, señor —dijo Tonks—. Estoy de acuerdo en tomar el juramento.

Dumbledore conjuró su patronus y lo envió a buscar a alguien que les administrara el juramento. Como es lógico, Moody volvió a entrar en la habitación.

—¿Estuvo de acuerdo con el juramento? —preguntó Moody—. Sabía que lo haría.

Tonks sonrió con orgullo.

Moody le administró el juramento inquebrantable a Dumbledore y Tonks, asegurándose por completo de que no podía revelar ninguna información a nadie más que a Dumbledore.

Dumbledore asintió con la cabeza a Tonks una vez que el juramento estuvo completo y salió de la habitación con Moody, dejando a Tonks pensativa sobre la extraña situación a la que ahora estaba sujeta.

10 de noviembre de 1971

Era viernes por la mañana y Tonks aún no había recibido una lechuza del director. Estaba cada vez más ansiosa por su estancia en Hogsmeade. Si bien no quería ser desagradecida por el alojamiento y la comida gratuitos, incluso si era en la misma la Cabeza de Puerco polvorienta y lúgubre que recordaba de sus propios días en Hogwarts, se sentía ansiosa por la falta de comunicación.

Se aventuró a salir la noche anterior para explorar el pueblo de nuevo. Se permitió llorar un buen rato, sola y fuera de la Casa de los Gritos. Verla trajo recuerdos de hace unos días en su memoria.

Estaban montando guardia afuera de la casa de un mortífago conocido, agazapados juntos en los grandes arbustos. Estaban acurrucados juntos bajo una capa de invisibilidad, con los hombros apretados uno contra el otro. El mortífago recibió a varias figuras encapuchadas en la última hora y ahora estaba solo.

—Ese es Dolohov, ¿no? —preguntó Tonks.

—Sí —respondió Remus—. Puede que esté más delgado después de la fuga, pero es él.

—Se ve como una mierda —musitó Tonks—. Han pasado dos meses desde la fuga. ¿Por qué no se ha duchado?

Remus se rio.

—Creo que ducharse no es una prioridad, después de escapar de prisión y reunirse con Voldemort. Me sorprende que se vea tan decente después de Azkaban. Esperaba que estuviera peor.

—Sirius no se ve tan terrible —respondió Tonks—. Todavía es guapo, incluso después de Azkaban.

—Así que te has enamorado de él —dijo Remus con amargura—. Él siempre consigue a las mujeres.

Tonks vio que la mandíbula de Remus se apretaba y sintió una oleada de ira.

—Sabrías perfectamente de quién me he enamorado, si no estuvieras demasiado ocupado sintiendo lástima por ti —replicó Tonks enojada.

—No entiendo —dijo Remus.

Tonks vio que su rostro se sonrojaba y como se tapaba la cara con las manos.

—Claro que no —dijo Tonks con frialdad—. La autocompasión es lo único que entiendes.

La boca de Remus se abrió y se cerró consternada. Tonks nunca lo había visto sin palabras antes. Su enfado por su fingida ignorancia era pesado de soportar, y todavía les quedaban varias horas de vigilancia sobre los tejemanejes de Dolohov.

Los siguientes minutos pasaron en un tenso silencio mientras Tonks y Remus miraban la casa de Dolohov. Tonks respiró profunda y lentamente para calmarse.

Remus rompió el silencio.

—Lo siento, Tonks —susurró.

—¿Por qué? —replicó Tonks.

—He sido un tonto.

—Dime algo que no sepa.

—Nunca pensé que podrías sentirte así —vaciló Remus antes de continuar— por mí.

Sus manos estaban de vuelta en su cara, y miró hacia el suelo.

Tonks pensó que podría haber estado tratando de esconderse.

—Te diste cuenta, ¿verdad? —espetó Tonks.

Remus se estremeció. Su evidente vergüenza suavizó a Tonks y colocó su mano sobre su hombro, girándolo suavemente para mirarla.

—Siempre has sido tú, Remus —dijo con suavidad—. Nunca fue, y nunca será, Sirius.

Remus bajó las manos de su rostro y miró a Tonks. Ella podía ver las motas de oro en sus ojos color avellana. ¿Llenos de miedo y esperanza? ¿Esperanza? se preguntó Tonks.

—Eres tan joven, Tonks —susurró Remus—. Nunca pensé que todavía me querrías.

Para sorpresa de Tonks, sus ojos se llenaron de lágrimas.

—No sé qué hice para merecer tu afecto —dijo, llorando.

Superada por la emoción, Tonks envolvió sus brazos alrededor del cuello de Remus y presionó sus labios contra los de él. Él se congeló por un momento antes de que ella lo sintiera correspondiéndole el beso, poniendo sus manos en su cintura. Pasó las manos por su suave cabello, por su cuerpo eufórico por el hombre que había estado deseando durante meses.

Un portazo rompió su beso. Dolohov salió de su casa —vestido con túnicas de mortífago y una máscara— hacia a un punto de aparición. Tonks enseguida se desilusionó y lanzó un hechizo de rastreo sobre Dolohov. Cuando desapareció con un crack, Tonks le hizo señas a Remus para que se uniera a ella en la aparición. Cuando se aparecieron en la ubicación rastreada de Dolohov, se encontraron cerca de la entrada de visitantes al Ministerio de Magia. Tonks pudo ver a Dolohov desaparecer en la cabina telefónica.

En ese momento, varios crack más se escucharon y más mortífagos entraron en la cabina telefónica. Remus y Tonks se miraron y enviaron un patronus a tantos miembros de la Orden como pudieron. Con tantos mortífagos entrando al Ministerio como vieron, ellos dos solos no podrían enfrentarse a todos. Se aparecieron en la sede y encontraron la fuente de la invasión: Voldemort colocó una visión en la mente de Harry de que Sirius fue tomado como rehén en el Ministerio. Minutos después, miembros de la Orden comenzaron a llegar al Ministerio para rescatar a los adolescentes.

Se besaron. Remus y ella por fin se besaron. Al fin le demostró que él también sentía algo por ella, y los malditos mortífagos los interrumpieron. Y los giratiempos alteraron toda su vida, y estaba aterrorizada pensando que nunca volvería con Remus y su afecto. Las posibilidades eran crueles e infinitas.

Las emociones se complicaron aún más al considerar si su viaje en el tiempo haría posible el beso; si evitaba el encarcelamiento de Sirius y la soledad de Remus, ¿Remus se casaría? ¿Y si nunca tuvieran la oportunidad de conocerse, porque Remus habrá construido su propia familia para cuando la recién nacida Nymphadora Tonks lo conozca, si es que alguna vez lo conocía? ¿Y si la segunda iteración de la Orden del Fénix nunca fuera necesaria?

¿Y si esta Tonks, la viajera del tiempo estaba con Remus cuando se besaron? Remus nunca mencionó una relación. ¿Era posible que supiera del viaje en el tiempo y solo estuviera esperando a que las dos Tonks se unieran? ¿Besar a la primera Tonks era engañar a la Tonks viajera del tiempo? ¿O Tonks viajera del tiempo ya tuvo una relación con Remus, pero se terminó sin posibilidad de reparación? ¿Fue por eso por lo que se sorprendió tanto cuando la primera Tonks sintió afecto por él, porque su contraparte viajera en el tiempo rompió con él?

Tonks pasó la fría tarde de noviembre llorando frente a la Casa de los Gritos, abrumada por las posibilidades de un futuro con o sin Remus. Había estado albergando sentimientos por el Remus que conocía durante casi un año; estaba segura de que él correspondía sus sentimientos. ¿Todo eso fue en vano? ¿Tonks viajera en el tiempo arruinó sus posibilidades con él, o el viaje en el tiempo permitió que la primera Tonks estuviera con él? Los pensamientos rondaban por su cabeza esa mañana, mientras esperaba la carta del director.

Un fuerte rap-rap-rap detuvo el tren de pensamientos de Tonks. Un hermoso cárabo picoteaba con entusiasmo la mugrienta ventana de su habitación en la Cabeza de Puerco. Tonks abrió la ventana emocionada para dejar entrar a la lechuza y le dio un trozo de la tostada que ignoró. Desenrolló la carta para encontrar la letra clara de Albus Dumbledore:

Estimada señorita Tonks,

Pido disculpas por la demora en la comunicación. He estado organizando los detalles necesarios para su situación actual. Estaremos viajando este fin de semana para cumplir con la primera parte de su misión. Por favor, recoja sus pertenencias y encuéntrese conmigo en mi oficina a las 3 en punto de esta tarde. Sea puntual, ya que nuestro traslador saldrá a las 3:13 p.m. Si está considerando su apariencia, piense en "Black".

Atentamente,

Albus Dumbledore

PD: Me gustan mucho las "plumas de azúcar".

¡Usaré un traslador! Tonks estaba intrigada. ¿Adónde iban que la aparición no era una opción? ¿O el flu? Tonks reunió con entusiasmo todas sus pertenencias en la sencilla mochila que los elfos domésticos le dieron a su llegada a la Cabeza de Puerco. Le sorprendió gratamente que la mochila tuviera el escudo de Hufflepuff bordado; calentó su corazón.

Era casi mediodía y le quedaban tres horas antes de dirigirse a la oficina del director. La carta de Dumbledore recomendó que se pareciera a una Black, la familia de su madre, o eso supuso. Su rostro en forma de corazón seguiría siendo el mismo. Cambió sus ojos al gris que su madre y Sirius compartían; sus pómulos se hicieron un poco más prominentes. Al final, dejó que su cabello cayera en cascada en brillantes mechones negros que le llegaban a la parte baja de la espalda. Cuando se miró en el espejo, se parecía mucho a una versión femenina de Sirius Black.

Tonks escuchó un golpe en la puerta; debe ser el posadero, "Ab", con su almuerzo. Enseguida cambió de nuevo a la cara y el cabello que estuvo usando durante los últimos días: un rostro redondo, expresivos ojos marrones, largo cabello rubio cenizo y pecas esparcidas por la nariz. Decidió mezclar su rostro para parecerse a algunos de los adolescentes que acababa de intentar rescatar de la Sala de las Profecías en su anterior vida.

Ab trajo un suculento guiso y una hogaza de pan para que Tonks comiera. Por primera vez incluyó una gran barra de chocolate para ella.

—Gracias, Ab —dijo Tonks—. Por todo.

Ab le respondió con un gruñido y volvió a bajar. Le resultaba familiar; era como si Moody y Dumbledore se hubieran unido en el camarero, pero no dijo nada mientras disfrutaba de un suculento guiso y un delicioso chocolate que le recordaba a Remus.

Cuando terminó con su almuerzo, Tonks se puso una de las túnicas que los elfos domésticos le dieron y se puso la capucha. Echó un último vistazo a la habitación destartalada y salió hacia la taberna y a las calles de Hogsmeade. Se metió en un pequeño callejón para volver a cambiar. De camino a Hogwarts, se detuvo unos minutos frente al escaparate de una tienda para comprobar su cambio. Era perfectamente "Black", por lo que se sintió confiada en su camino de regreso al castillo.

Llegó a las puertas del castillo justo antes de las 3 p.m. Filch la estaba esperando y le permitió entrar. Tonks subió al castillo y entró por la puerta principal. La vista del castillo la llenó de cálida nostalgia. Los estudiantes holgazaneaban en la entrada, sin duda esperando el fin de semana sin clases. Algunas de las caras parecían casi familiares, pero decidió no mirarlos tanto. Se dirigió hacia la oficina del director, evitando a cualquier estudiante o profesor en su camino hacia ahí.

Tonks llegó a la gárgola y le dio la contraseña:

—Plumas de azúcar —subió a la oficina del director.

—¡Señorita Tonks! —saludó Dumbledore—. Estoy muy contento de que pudiera unírsenos.

¿Nos? Se preguntó Tonks.

En la oficina del director estaba sentado un caballero de aspecto aristocrático. Estaba elegantemente vestido y sentado derecho en la silla, mirando a Tonks con curiosidad. Había algo claramente familiar en él. ¿Eran los ojos? se preguntó Tonks. También eran de un familiar gris. Su cabello estaba salpicado de mechas grises, pero le sentaba bien. Era definitivamente distinguido, sin importar la edad que tuviera.

—Señorita Tonks, me gustaría presentarle a su tío abuelo, Alphard Black.

La boca de Tonks se abrió y vio al hombre frente a ella. ¡Era un Black! ¡Alphard Black! ¡El tío de Sirius que le dejó oro y fue borrado del árbol genealógico, como su madre!

—Señor Black, es un verdadero placer conocerlo —dijo Tonks—. He oído muchas cosas maravillosas sobre usted.

—Llámame tío Al —respondió Alphard—. Todavía tenemos que elegirte un nombre.

Tonks lo miró con curiosidad y luego a Dumbledore.

—¿Voy a tener un nuevo nombre? —preguntó.

—Sí, señorita Tonks —respondió Dumbledore—. Tenemos mucho que explicar, pero tendremos que irnos si queremos llegar a nuestro destino.

La cabeza de Tonks estaba dando vueltas. Un nuevo nombre y destino. ¿Adónde, en nombre de Merlín, la llevaría?

Dumbledore sacó una pequeña maceta y la colocó sobre su escritorio. Hizo una seña a Tonks y Alphard para que se unieran a él, y en unos pocos segundos, Tonks sintió el tirón en su ombligo distinguido del viaje por traslador.

El trío aterrizó en un callejón brillante y adoquinado. El cielo estaba despejado y una brisa fría de otoño caló hasta los huesos de Tonks. Tonks podía oír voces fuera del callejón, pero no sonaban como deberían. ¿Dónde estaban?

Dumbledore llevó a Tonks y Alphard a la calle, y Tonks miró un pueblo completamente desconocido. El pueblo era encantador, pero todo se sentía más grandioso y grande de lo que estaba acostumbrada. Todo el mundo parecía tener prisa.

—¿Dónde estamos? —preguntó Tonks.

Dumbledore sonrió.

—Boston, señorita Tonks.

¿Estados Unidos? ¿Boston? ¿Qué poseyó a Dumbledore para llevarla a viajar con un traslador internacional?

—Estamos aquí para ver a alguien importante, señorita Tonks —continuó Dumbledore—. Sígame, por favor.

Alphard parecía tranquilo. Tonks comenzó a sospechar que estaba completamente al tanto de la loca idea de Dumbledore, pero estaba igual de desconcertada de que su tío abuelo, que estuvo muerto durante la mayor parte de su existencia anterior, paseaba despreocupadamente a su lado en Boston con Albus Dumbledore. Toda la escena le parecía bastante ridícula a Tonks, pero, reflexionó, viajó en el tiempo y se vio a sí misma como una recién nacida, así que, ¿qué más podría ser más extraño?

Después de diez minutos de caminata, Dumbledore llevó a Tonks y Alphard a una casa adosada de buen aspecto en un vecindario elegante. Era un vecindario muggle (nomaj, ya que estamos en Estados Unidos, pensó Tonks), pero Tonks podía sentir las protecciones alrededor de esta casa, lo que indicaba que la casa era de una familia mágica.

El jardín delantero estaba felizmente cubierto de maleza y las hadas revoloteaban alrededor de las coloridas plantas. Tonks vio muchas plantas mágicas prosperando en el pequeño jardín. La casa debe haber sido hechizada con encantamientos de no notar para mantener alejada a la población nomaj del vecindario.

Dumbledore condujo a Alphard y Tonks por los escalones hasta la casa y llamó a la puerta. Unos momentos después, un caballero alto abrió la puerta y Tonks se quedó sin aliento nuevamente por la sorpresa. El mismísimo Newt Scamander estaba parado a solo un metro frente a ella. Newt. Scamander. Su héroe de la infancia.

—Albus, un placer verte de nuevo —saludó Newt—. Estoy tan feliz de ayudar a la Orden.

—¡¿Eres parte de la Orden?! —balbuceó Tonks—. Este podría ser el mejor día de mi vida.

Newt, Dumbledore y Alphard se rieron entre dientes, mientras Newt les hacía señas a los tres para que entraran a su casa. La casa de Newt, aunque acogedora y encantadora por fuera, era un verdadero zoológico por dentro. Jaulas sobre jaulas de exóticos animales mágicos cubrían las paredes. Se escuchaban graznidos, chillidos, aullidos y ladridos por todos lados. Tonks nunca estuvo más complacida de estar en una casa.

Newt los condujo a una sala de estar casi libre de criaturas. Dos escarbatos se arrastraban emocionados hacia el trío.

—No se preocupen por los escarbatos —explicó Newt—. Aunque sugiero que guarden sus objetos de valor antes de que ellos lo hagan —se rio—. ¡Mopsy! —llamó.

Una vieja pero radiante elfina doméstica apareció ante Newt, inclinándose ante él.

—¿El amo Newt llamó a Mopsy? —preguntó la elfina.

—Mopsy, ¿serías tan amable de prepararnos un té? —preguntó Newt.

Mopsy asintió alegremente y en cuestión de segundos regresó con una bandeja de té.

—Gracias, Mopsy —dijo Newt—. Asegúrate de servirte estos bollos también —le sonrió amablemente a la avergonzada elfina, y ella desapareció con una sonrisa.

Tonks se divirtió con todo el intercambio, nunca vio a un mago tratar a un elfo doméstico con tanta amabilidad antes.

—Los elfos domésticos son muy extraordinarios —dijo Newt—. Mopsy es una elfina libre e insiste en llamarme amo —explicó—. Su magia es mucho más poderosa de lo que los magos les dan crédito.

Tonks sonrió ante la explicación de Newt; era evidente que era un hombre compasivo, dada la forma en que trataba a la elfina.

Newt se sentó en un sillón y le indicó a Tonks, Alphard y Dumbledore que se sentaran en los sillones de la sala de estar. Tonks se sentó en el borde de su asiento, absolutamente ansiosa por estar en la casa de Newt Scamander. Dejó la mochila a sus pies y Newt miró el escudo de Hufflepuff.

—Escuché que eras una compañera de Hufflepuff —comentó Newt—. Es realmente un placer tener otro aquí.

—El placer es todo mío, señor Scamander —dijo efusivamente Tonks—. Probablemente usted es la razón por la que me clasificaron en Hufflepuff. Estaba obsesionada con su trabajo antes de empezar en Hogwarts.

Tonks sintió que estaba balbuceando y probablemente avergonzándose a sí misma, pero estar en la misma habitación que uno de sus héroes de la infancia definitivamente se sentía como el lugar correcto para parecer como una idiota balbuceante.

—Por favor, llámame Newt, ¿señorita…? —preguntó Newt.

—Black —intervino Alphard—. Será una Black.

—¡¿Qué?! —gritó Tonks—. ¿Es por eso por lo que me hizo parecer así? —se giró hacia Dumbledore.

—Llegaremos a eso pronto, señorita Black —aseguró Dumbledore, miró a Alphard y preguntó—: ¿Crees que ella podrá arreglárselas como una Black?

—Sí, Albus —respondió Alphard—. Tiene el temperamento adecuado para una Black y su cambio es perfecto. Necesitará lecciones de modales, pero confío en que podamos rectificarlo antes del próximo otoño.

—¿Cambio? —preguntó Newt.

—¡¿El próximo otoño?! —gritó Tonks al mismo tiempo.

—Señorita Black, ¿puede demostrarle a Newt qué don tiene? —preguntó Dumbledore.

Tonks lo fulminó con la mirada, pero estaba ansiosa por demostrarle a Newt su cambio.

Tonks cambió el color de su cabello a todos los colores que se le ocurrieron. Convirtió su nariz en un pico para que hiciera juego con las narices de los escarbatos, la arrugó para que pareciera la de un cerdo, cambió el color de sus ojos y puso las caras más graciosas e hizo los trucos que aprendió a lo largo de los años. Finalmente volvió a su cambio "Black" y la expresión de asombro de Newt la hizo sonreír con orgullo.

—¿Eres una metamorfomaga? —preguntó Newt, con una amplia sonrisa creciendo en su rostro.

—¡Sí! —respondió Tonks alegremente—. Le enviaste a mis padres una carta sobre metamorfomagos cuando era una bebé, y aprendí mucho de ella.

—¿En serio? —preguntó Newt.

Algo hizo clic en la mente de Tonks; la carta probablemente fue enviada porque ella ya estuvo en el pasado; ¿significaba que no podía salvar a los padres de Harry? ¿O a Sirius de su encarcelamiento? ¿O a Remus de su soledad?

—Es posible que podamos cambiarlo, señorita Black —intervino Dumbledore—. Su comentario en San Mungo me llevó a reunirnos con Newt, aunque indirectamente, en esta misión.

Tonks se giró hacia Newt.

—Sí, Newt —explicó—. Cuando era una bebé, le enviaste una carta a mis padres sobre lo que los metamorfomagos podían y no podían hacer, e incluso me enviaste una copia firmada de Animales Fantásticos y dónde encontrarlos. Fue una de mis posesiones más preciadas mientras crecía —le sonrió.

Newt sonrió.

—Parece que tengo una carta que escribir.

Tonks sintió que su corazón se aceleraba. Ella fue el catalizador de la carta; ¿significaba que el resto de su infancia fue puesta en marcha por su contraparte viajera en el tiempo?

—Por conmovedor que sea este momento, Albus, ¿deberíamos proceder con informar a la señorita Black de su nuevo papel? —inquirió Alphard.

—Claro, Alphard, claro —respondió Albus—. Señorita Black, he pensado mucho en su misión. Dado que usted puede cambiar y que gran parte del sufrimiento que desea rectificar tiene que ver con los estudiantes que actualmente están en Hogwarts, le propongo que se una a nosotros el próximo otoño como estudiante de primer año en el Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería.

Tonks cerró los ojos y meneó la cabeza. ¿Volvería a Hogwarts?

—Profesor, puedo cambiar para parecer una niña de 11 años, pero no estoy segura de cómo nos ayudará —confesó Tonks—. ¿No sería más útil espiando a los mortífagos actuales?

—Usted estará espiando a los mortífagos actuales, o más bien, a aquellos que crecerán para convertirse en mortífagos en su tiempo —explicó Dumbledore—. Será mucho menos sospechosa como una estudiante curiosa de Hogwarts que como una aurora experimentada.

—¿Cómo se supone que voy a mantenerme? —preguntó Tonks—. Los estudiantes generalmente no tienen trabajo, y no puedo imaginar que alguien me acoja.

—Su tío la acogerá, señorita Black —dijo Dumbledore, con los ojos azules brillando.

—¿El tío Al? —preguntó Tonks, mirando a su tío abuelo—. ¿Cómo se lo vas a explicar al resto de la familia? En mi línea de tiempo original, soy una recién nacida y mi mamá fue eliminada del árbol genealógico. Dudo mucho que Walburga vaya a aceptarme en el momento en que entre a la familia.

—¿Conociste a mi hermana? —preguntó Alphard.

—No. Tenía un retrato en Grimmauld Place. Fue el peor retrato que jamás he conocido —dijo Tonks huecamente, recordando las groserías que el retrato de Walburga gritaría a los nuevos habitantes de la futura sede de la Orden.

—Serás presentada como la hija de Alphard —dijo Dumbledore—. Con la ayuda de Newt —agregó, asintiendo en dirección a Newt—. Newt y su esposa, Tina, tuvieron la mala suerte de perder a su hija el año pasado en un accidente mágico —explicó—. No se casó, ni tuvo hijos. Su nombre era Rosemary.

—Te presentaremos como la hija de Rosemary —intervino Newt—. Aunque mi esposa Tina es mestiza, el hecho de que yo sea sangre pura y mi relativa notoriedad debería ser suficiente para que pases por sangre pura, hija de Rosemary Scamander y Alphard Black.

Tonks estaba atónita. Iba a ser presentada como la hija de su tío abuelo y nieta de Newt Scamander. Si esto no fuera tan serio, podría haber estallado en una risa loca por la ridiculez de la proposición.

—¿Por qué iría a Hogwarts si fuera la hija de Rosemary? —preguntó Tonks, genuinamente curiosa.

—Rosemary, su hermano y Tina estudiaron en Ilvermorny —respondió Newt—. Pero con la revelación de que Alphard Black es tu padre, explicará tu presencia en Hogwarts. Esperamos que tu "conexión" con los Scamander te ayude si te seleccionan en Hufflepuff, ya que tu tío y Albus me notificaron que tu primo será castigado por ser el primer Black en no ser seleccionado en Slytherin.

Es cierto. Dumbledore es un genio. Loco, pero un genio, pensó Tonks.

—El hermano de Rosemary, Orson, viaja con frecuencia, pero envía su apoyo para este plan —continuó Newt—. Tina está en MACUSA arreglando los detalles legales para convertirte en la hija de Rosemary y Alphard. También fue una aurora —miró pensativamente a Tonks.

—G-Gracias, Newt —tartamudeó Tonks—. Estoy eternamente agradecida por su generosidad al darme la bienvenida a su familia.

—El placer es nuestro —dijo Newt—. Tina está muy contenta de tener una nieta que consentir —le sonrió ampliamente a Tonks.

—No tienen que mimarme, Newt —insistió Tonks—. Ser su nieta fingida y conocerte es un sueño hecho realidad.

—Necesitarás un nuevo nombre —intervino Dumbledore—. Tina está esperando nuestra lechuza para finalizar el proceso de registro con MACUSA.

—Pandora —sugirió Tonks—. Pandora Rosemary Black.

—¿Tomarás el nombre de Rosemary? —preguntó Newt, con los ojos llorosos.

—Si ella va a ser mi madre en esta línea de tiempo, estaré encantada de tomar su nombre —dijo Tonks, sonriendo—. Pandora debería ser lo suficientemente apropiado para una Black. Es parecido a mi nombre de pila, Nymphadora —rodó los ojos—. Supongo que también me dirán Dora.

—Sí, lo es —comentó Alphard—. Lo suficientemente ridículo —rodó los ojos.

—¡Dora será! —exclamó Newt.

Conjuró cuatro copas de champán y convocó una botella de champán. Llenó las copas y brindó.

—¡Por mi nueva nieta, Dora!