Capítulo IV. La vida continúa (con algunos matices).

Hinata muy pronto descubrió que le encantaba vivir sola. Disponer de su espacio, de su tiempo, de su libertad y se preguntó por qué no lo había hecho antes. Neji se lo había preguntado cuando ella le contaba las maravillas de vivir sola, y de poder hacer cuánto deseaba.

- Por miedo, supongo - respondió algo pensativa. Si bien lo había pensado hacía mucho, ya que en la gran mansión Hyuuga se sentía la mayor parte del tiempo ahogada, espiada, cuestionada, esperó a cumplir la mayoría de edad para dar el paso y buscarse su propio lugar en el mundo.

Con las misiones que cumplía, le bastaba para vivir, y siempre mantenía ahorros, porque su madre de pequeña siempre le había enseñado que la vida podía cambiar de un momento a otro. Su madre, cuánto la extrañaba, había sido la persona más cariñosa en su vida y nadie podía alcanzar una fracción de su ternura. Siempre la recordaba, sobre todo porque desde que había abandonado el clan, no había vuelto a saber de su padre. Con Hanabi hablaba mucho y ya conocía su nuevo hogar, pero su padre, ese ser que siempre se mostró tan frío y lejano, no había cambiado un ápice. Parecía como si no le importase en lo absoluto y la hubiese borrado de su existencia.

Pero no era algo que la atormentase, porque se había acostumbrado. Podría ser una joven callada, tímida, pasar casi inadvertida, pero poseía una fuerza en su interior que pocos conocían. Era triste que su progenitor no la quisiese tanto como a su hermana, pero nada podía hacer para cambiar aquello, ni su hermana podía exigirle que cambiara su actitud y se volviera un padre cariñoso.

Aquella mañana se despertó tarde. Había quedado de reunirse con Neji en un restorán, porque él había insistido en que debían trazar un plan de acción. Según trascendidos, los ancianos del clan Hyuuga no estaban contentos con la emancipación de Hinata, y Hiashi seguía guardando silencio. Ni siquiera Hanabi había logrado extraer información sobre lo que pensaba su padre y eso la tenía intranquila a pesar de todo.

¿Y si era el que quería ponerle el maldito sello?

Su intraquilidad cedió un poco cuando vio a su primo, ya esperándola.

- Buenos días, Neji.

- ¿Cómo te ha ido viviendo sola?

- Ya sabes, es fascinante no tener el peso de un clan sobre los hombros. - sonrió Hinata, con franqueza y su primo no pudo dejar de admirarla.

¿Sólo admirarla? Hacía tiempo que pensaba mucho en su prima, y más desde que había abandonado los terrenos Hyuuga. Sentía que la extrañaba más de lo que correspondía, porque ni siquiera se había mudado a kilómetros de él, pero saberla sola, lejos, le causaba una gran incomodidad. Se preguntaba realmente si sólo sentía cariño por su prima o era algo más.

De todas formas, algo tenía con Ino, aunque le había dejado en claro que no era nada serio ni formal, ni querría ir demasiado rápido con ella. La rubia se lo había tomado bien, y de hecho, le había gustado todavía más porque "no era como los otros". Hinata estaba al tanto de aquella relación y lo felicitaba, porque no le había conocido una pareja antes. Pero él no hablaba mucho de ello y siempre terminaba evadiendo el tema. Hinata estaba tan ensimismada en la alegría de su libertad, que no notaba la actitud extraña de su primo, o como se la quedaba mirando de pronto, en silencio, muy fijo.

"¿Cómo no me ves?" Pensaba él, con algo de desaliento. Hinata, después de su caprichoso "amor" por Naruto, no había dado muestras de interesarse por nadie más. Le había costado sin dudas aceptar que el rubio siempre amó a Sakura y que ella con el tiempo supo valorarlo y sentir lo mismo por años de compañerismo y amor intenso, y ella pudo dejarlo ir, como solía decir en ocasiones. Ahora se consideraba una buena amiga de ambos y se alegraba en lo más profundo que finalmente fuesen una -muy fogosa, había que decirlo- pareja establecida. Y ella, pues luego de eso parecía que iba a darse un descanso de sentir cosas por alguien, pero algo en aquella mañana cambió para él cuando entró Sasuke, acompañado por alguna de sus tantas conquistas al restorán y notó como la expresión en el rostro de Hinata cambió por completo.

No podía definirlo bien, no sabía si la asombraba verlo, si la incomodaba verlo, si le extrañaba verlo, o si sentía celos de verlo tan bien acompañado. No podría decir qué - por más que conociese a su prima, existían asuntos que simplemente no trataban, porque existían límites que ninguno se animaba a cruzar- pero algo definitivamente cambió en el hermoso semblante de su prima, aunque luego intentó fijar su atención sólo en él, con una extraña sonrisa en los labios.

- ¿Sucede algo? - preguntó con genuina preocupación, Neji.

Por toda respuesta, Hinata bajó los ojos y se observó las manos, como si fuese una novedad tenerlas pegadas a su cuerpo. No era dada a mentir, sí era muy sutil, pero era evidente que algo estaba guardando en su interior. Neji se dió la vuelta para observar al Uchiha, quién, como si supiera algo, los estaba observando, casi sin prestar atención a su acompañante.

"Algo pasa", pensó Neji. Era inteligente y había aprendido desde niño a fijarse en sutilezas que a la mayoría pasaban inadvertidas. Era evidente que la presencia de Sasuke le provocaba algo a Hinata. Y entonces recordó que nunca le había dicho lo que le había pedido por ir en rescate de Hanabi, y para él, ya había llegado el momento de saberlo.

Pero Hinata no quería hablar, o tal vez, le costaba verbalizar lo que sucedía. No importaba, él podía estar todo el día allí con ella, pero lo averigüaría.

- No quiero… no quiero que te hagas una mala idea de mí - dijo al fin, Hinata, sin poder levantar la vista. Parecía una chiquilla, asustada del mundo.

- Sabes que eso no va a pasar, Hinata. Nunca - lo dijo muy en serio.

Ella suspiró. Lo diría, aunque probablemente perdería el respeto de su primo, pero se sacaría un peso de encima al final. Porque aunque había pensado muy ingenuamente que lo sucedido con Sasuke había sido una simple formalidad, lo cierto es que en ocasiones pensaba en él, pero no sabía de qué forma. Es decir, sí, pensaba en lo que había experimentado con él, inclusive había pensado buscarlo y tal vez repetir la experiencia, pero su orgullo era mayor y en el fondo, temía ir y encontrarlo con alguien. Probablemente si dejaba pasar el tiempo, se olvidaría de lo sucedido y podría seguir adelante.

Tan ingenua.

- No le he dicho esto a nadie, y no quiero que nadie lo sepa tampoco, por lo que pido toda tu discreción - comenzó Hinata, suspirando, aunque levantando al fin la vista.- pero Sasuke lo único que pidió fue que pasara una noche con él.

- ¿Qué? - Neji no pudo evitar que la pregunta se escapase de forma violenta de sus labios. Hinata no entendió el porqué, pero pensó que era porque se sentiría escandalizado y la vería como a una cualquiera.

- Por favor Neji, no me juzgues. Mi padre me dijo que debía pagar lo que él pidiese y era la vida de Hanabi la que estaba en juego y yo…

Pobre, parecía que se echaría a llorar, pero se contuvo. Al fin y al cabo, recordar que lo había hecho por su hermana parecía confortarla un poco. Pero él, él no podía creer que el maldito de Sasuke le hubiese pedido algo así. ¿Acaso se podía ser tan bastardo? ¿Acaso se había atrevido a tocar a su prima ese infeliz? De pronto sintió un profundo deseo de matar a Sasuke Uchiha.

- … Y yo tampoco le dije que era virgen, no sé, simplemente me sentí superada por la situación - Hinata seguía hablando, y Neji había dejado de escucharla, porque su mirada estaba fija en Sasuke, quién los seguía observando, como desafiante. Pero la sola mención a su virginidad fue suficiente para él.

De verdad quería matar al maldito Uchiha.

- Debiste habérmelo dicho antes, Hinata. Yo hubiese arreglado de otra manera ese asunto - dijo, tratando de sonar tranquilo, pero en el fondo hervía de rabia e indignación. Y de pronto, todo fue muy claro para Neji. Hacía tiempo que había dejado de verla como su prima y la miraba como si fuera una mujer, una hermosa, valerosa e increíble mujer que ni siquiera era consciente de que lo era. Podía ser tan lista a veces, pero tan ciega para otras cosas y eso le parecía increíble.

Ahora todo era claro, amaba a Hinata, la deseaba, pero sólo tenía en mente hacerle pagar el atrevimiento al Uchiha. Pagaría por haber mancillado así a su prima, pagaría por ser un maldito sin escrúpulos, pagaría por ser el bastardo que era.

Pagaría porque él había conseguido lo que él no podría.

- Lo sé, pero no tenía pensado conversarlo con nadie, ya pasó, ya pagué todo lo que debía. Quiero dejar todo esto atrás.

Si hubiese podido, la hubiese abrazado por su candidez. La miraba y le parecía que la naturaleza había hecho un trabajo perfecto. Pero no podía decirle nada de lo que sentía, porque sabía que para ella, él era sólo su primo, podría perderla para siempre, porque a pesar de todo, Hinata seguía siendo una joven ingenua, sin ninguna experiencia y temerosa de muchas cosas.

- Mejor vayamos a tu departamento -le dijo él, con la idea de alejarla de Sasuke. No soportaba que estuviesen en el mismo lugar. Hinata asintió, también tenía ganas de escapar, no sabía si por ver al Uchiha o verlo con alguien, como si lo que hubiera pasado de verdad no le importase a nadie.

Su primo le ayudó a ponerse ese abrigo verde que le sentaba tan bien y le dijo que lo esperase fuera, ya que debía pasar al baño antes. Ella asintió y salió rápido de aquel lugar. No notó que la mirada de Sasuke no la perdió en ningún momento, pero para su primo no pasó inadvertido el gesto, y cuando ya no pudo ver a su prima, se encaminó rumbo al maldito hombre aquel.

Sasuke no dejó de observarlo. Odiaba esa mirada de superioridad, como si supiera cosas que los demás desconocían por completo. Sí, claro, era un maldito y poderoso ninja, nadie lo iba a negar, pero como ser humano era un asco, por lo menos para el Hyuuga en aquel momento. De pronto se levantó de su silla y se encaminó a él, no era un idiota, sabía que Neji le diría alguna cosa.

Lo que no se esperaba, fue un golpe directo a la mejilla, que lo dejó sin aire algunos momentos. Pero no fueron muchos, pues se repuso rápidamente y le plantó frente, con una mirada amenazadora.

- ¿Qué demonios te pasa, Hyuuga?

- Tú, hijo de perra, tenemos un asunto pendiente, esto es solo un adelanto.

Sasuke observó el lugar, algunas personas los miraban algo atónitos y no estaba dispuesto a dar un espectáculo, se podrían decir muchas cosas de él, pero jamás que montaba shows en público y menos con una mujer -demonios, ni recordaba su nombre - que estaba presente.

- Cuando quieras - respondió el Uchiha, tomando asiento. No le tenía miedo, y ya podía inferir el motivo del enojo de Neji. Hinata tuvo que haber confesado lo que había sucedido y aunque era un asunto exclusivo entre ellos, podía entender que ese prodigio de ese clan tan linajudo quisiera arreglar cuentas. Lo haría, pero en otro momento.

- Esta noche, en las afueras de la aldea - escupió con asco Neji, antes de salir de aquel lugar. No quería que Hinata entrase y los viese juntos. No, ella no sabría jamás que le haría pagar aquella afrenta.

Sasuke sólo asintió al aire, puesto que Neji ya había desaparecido de su campo visual.


Capítulo V. La furia de un Hyuuga.

Luego de haber pasado la tarde con su prima, tratando de consolarla y decirle una y otra vez que no la creía una cualquiera - ya era hora de que Hinata dejase esos conceptos arcaicos atrás - se despidió de ella, para ir rumbo al lugar fijado. Iba con la firme determinación de hacerle pagar a ese bastardo lo que le hizo a su prima.

Para su sorpresa, él ya lo esperaba. Estaba con un cigarrillo en la boca y observaba el cielo, como si fuese un astrónomo en búsqueda de un descubrimiento sorprendente. No podía jamás dejar de ser un maldito pedante.

- Ya pensaba que no vendrías - le dijo Sasuke, como si nada, como si le estuviese comentando algo sobre el clima frío de aquellos momentos.

Neji se lo pensó mejor, y creyó que podría escuchar al menos lo que pensaba Sasuke sobre sus actos. Pero le ardían las manos por las ganas de caerle a golpes, aunque sería una batalla bastante intensa, dónde saldría muy mal parado, nada de eso importaba.

- ¿No te da vergüenza aprovecharte así de las personas? ¿No tienes nada de dignidad?

Sasuke sonrió de forma maliciosa.

- ¿Dignidad? ¿De qué diablos sirve eso, de qué te sirve la honorabilidad al final del día?

- Sabes que estoy aquí por Hinata. No quería hablar de lo que pasó entre ustedes, lo ocultó por un tiempo, y sé que se siente mortificada y tú sólo eres un maldito hijo de puta que se aprovecha de lo que puede. Eres una lacra.

Con que Hinata no era una chismosa, y Neji estaba furioso por lo que le había hecho a su prima. No, él evidentemente no veía la mayor de las Hyuuga como su prima, la veía como una mujer y si estaba tan furioso era porque eran celos los que lo impulsaban. Como fuese, no le interesaba dilatar más el asunto.

De todas formas, fue Neji quien dió el primer golpe y Sasuke no tardó en responder. Ambos sentían una rabia sorda, Neji por el honor de Hinata y Sasuke porque a pesar de todo, no había podido dejar de pensar en la mayor de los Hyuuga. Se podía pasar noches pensando en la noche que pasó con ella, y ya no encontraba tanto placer en enredarse con otras mujeres. Pero sabía que no podía buscarla, porque ella estaba totalmente fuera de su alcance. Y sentía mucha rabia por ello.


- ¿Qué diablos está pasando allí? - preguntó Kiba a Shino. Estaban de guardia aquella noche y se dedicaban a recorrer la aldea. De pronto notaron que se estaban peleando a los golpes en las afueras del pueblo y era su deber ver qué demonios estaba sucediendo.

Se sorprendieron cuando encontraron agotados, pero sin dejar de golpearse, a Sasuke Uchiha y Neji Hyuuga. Eran las últimas personas que pensarían podrían encontrar en una situación así, primero, porque Sasuke se dedicaba a ignorar al mundo y porque Neji parecía vivir en las sombras de la mansión de los Hyuuga.

- ¡Ya está bueno! - gritó un furioso Kiba, interponiéndose entre ambos, de tal forma que dio a entender que el primero que se acercase se llevaría una buena paliza. - ¿se puede saber qué demonios les pasa para estar peleándose como carceleros? Si no me dan una buena razón van a terminar en un calabozo y hablo muy en serio.

Por toda respuesta, sólo recibió la furia silenciosa de los dos, que se mantenían alejados, pero al borde de alguna explosión. Shino tan sólo miró a su compañero y asintió, si los dejaban solos, eran capaces de matarse a golpes y ellos tendrían que dar muchas explicaciones después.

Y así, acabaron en un calabozo de la aldea. Claro que separados, porque era evidente que no podían compartir el mismo espacio.


Ino recibió una llamada muy tarde, pero por algún motivo, le alegró oír la voz de Neji al otro lado de la línea. A muy grandes rasgos le comentó que necesitaba su ayuda y ella le dijo que estaría ahí en unos minutos. Colgó, contenta, porque sentía que cada vez más tendría una oportunidad con el guapo Hyuuga. Se vistió a toda prisa y acudió a los calabozos de Konoha, para rescatar a Neji.

Por su parte, fue Naruto quién recibió la llamada de madrugada. Sakura sólo gruñó algunas palabras sin sentido, y se dio vuelta en la cama, destapándose y dejando ver su hermosa y esbelta silueta desnuda.

- ¿En el calabozo? - Naruto apenas podía procesar lo que le decía Sasuke, pero un grito al otro lado de la línea lo despabiló. - Sí, ya voy. Me debes una grande, Sasuke-chan.

Y salió a la fría noche, observando embelesado dormir a Sakura. Sí, el Uchiha le debía una grande.


- Vaya, es como si te hubieses dado contra una roca. Unas mil veces. - bromeó Naruto, ante un encabronado Sasuke. Le pidió a su amigo que le guardara el secreto, pero sabía que el rubio no le ocultaba nada a Sakura, y si lo sabía Sakura, pues de alguna forma llegaría a Hinata el asunto.

¿Qué pensaría ella? ¿Se imaginaría que se liaría a golpes con su primo por su causa? Tuvo ganas de decirle a Neji que nunca la hubiese aceptado, si tan solo Hinata le hubiese confesado que no había estado con nadie más, pero no le creería y no le importaría tampoco. Estaba loco de celos y él podía comprender muy bien por qué.

Por ella había hecho algo que se juró jamás hacer: pelearse por una mujer, como un jovencito cualquiera. Pero se lo merecía, él mismo no podía perdonarse por lo que había hecho y lo que Neji le había dicho le había calado. Ella estaba mortificada y era sólo por su causa.

- Maldita sea, Naruto, deja de gritar.

El rubio se rió a carcajadas, y Sasuke pensó que sólo a él le permitiría algo así, a cualquier otro ya lo hubiese agarrado a los golpes. Pero en el fondo, era como su hermano, como un buen hermano.

- Pues Sasuke, vamos a tomar, Sakura duerme como un bebé, y creo que tenemos un par de cosas de qué hablar.

Era obvio que Naruto no querría perderse de ningún detalle, desde quién le había dado tan buenos golpes, hasta el porqué de esa pelea. Y sabía que no podía decirle que no, porque si algo caracterizaba al Uzumaki, era su maldita manía de salirse con la suya.

Neji terminó en el apartamento de Ino, quién le dijo que no le iba a preguntar nada, pero le había pedido que pasara la noche con ella. Y él, sabiendo que no tenía más remedio, había aceptado. Se sentía muy solo, y no tenía ganas de volver a la mansión Hyuuga, ni podía ir con Hinata o tendría que explicarle lo que había sucedido y de cierta forma, tendría que confesar el porqué.

Y eso, no podía hacerlo. Pero la noche que pasó con la Yamanaka fue muy placentera, y por algunas horas, pudo olvidar todo lo demás.


Continuará.

Vaya que la he líado, esta vez sí que lo hice. Pero los fics son para eso. Y debo reconocer, que me interesa mostrar "más humanos" a los personajes, y por lo mismo, la van a liar mucho a futuro también, sé que es molesto que la historia no transcurra de ciertas formas, pero así me imaginé la historia, y de hecho tengo varios capítulos escritos (no se me da publicar sin tener avanzado). Si no te gusta, te entiendo, más que mal, la vida nos hace tomar decisiones tontas, absurdas e impulsivas (una experiencia mía por aquí, de algún amigo por allá). No te esperes un fic supremo, porque soy más bien una persona simple, que gusta de escribir y compartir sin esperar nada a cambio, así que entiendo muy bien si me mandas al diablo.

Saludos!