Capítulo X. Actuando por impulsos.

Antes de golpear, se sentó en el cobertizo de madera. Ya había llegado hasta allá, pero siempre existía la posibilidad de darse la media vuelta y simplemente hacer como si nada pasara y podría seguir con su vida de siempre, esperando que el tiempo se encargara de cerrar algunas heridas, aclarar en algo la confusión que reinaba en su mente, la misma que la había impulsado a ir a aquel lugar, y seguir viviendo tranquilamente, lo que al final era todo lo que deseaba.

También, quería escuchar si tal vez estaba con compañía. No sería raro, ¿no? Ella no quería interrumpir nada, por ejemplo en la relación que mantenía Neji con Ino. Se veían bien los dos, eran agradables de contemplar, ambos jóvenes, poderosos y bellos y no se atrevía a verlos, ni acercarse a ellos, porque lo que menos deseaba era interrumpir nada.

Y en medio de sus cavilaciones, no se había percatado que se había abierto la puerta y alguien la observaba apoyado en el dintel de la puerta.

- Hinata Hyuuga, ¿puedo ayudarte en algo?

Ella se dio la vuelta, sorprendida de que la hubiesen descubierto. Y de paso, muy avergonzada, pero ya estaba ahí.

- ¿Estás ocupado?

- No.

- ¿Tienes algo para beber? Pero que no sea té - dijo finalmente la peliazul, poniéndose de pie y entrando en la casa del Uchiha. Él la había invitado con un simple gesto de la cabeza, como siempre, parco con sus palabras y hasta con la expresión de su cuerpo. "Salvo cuando está en la cama, claro" pensaba Hinata, tomando asiento frente a la mesita del pasillo.

Sasuke se fue a la cocina y apareció con una botella de sake y dos vasitos, también llevó viandas, porque en sus palabras no se debía tomar con el estómago vacío o la resaca sería terrible después. Hinata soltó un bufido, otra vez sonaba como a un padre. ¿Quién lo diría?

- Y bien, ¿qué es lo que te trae por acá?

Ni ella lo tenía muy claro, pero por algún motivo, sentía contra todo buen juicio, que podría contarle algunas cosas, porque sabía que Sasuke a pesar de todas las historias que se decían de él, no era alguien que corriera a contar sus asuntos a los demás. De hecho, seguía siendo una persona impenetrable, algo frío, que no se relacionaba tanto con los jóvenes de la aldea, como si a propósito quisiera mantener una distancia.

- Hoy vi a Neji con Ino, iban de la mano. - dijo con voz monótona la Hyuuga - y por alguna razón, me sentí engañada. ¿Qué estúpida, no?

La sonrisa del Uchiha fue extraña, no supo si se burlaba de ella, o si había notado un punto que se le escapaba.

- Es obvio que te sientas así, Hinata. A veces me sorprende lo mucho que puedes saber sobre ser una kunoichi y a la vez, saber muy poco de cómo funciona el mundo.

- ¿De qué hablas? - respondió ella luego de tomar un sorbo de sake. Qué dulce le parecía, aunque procuró comer como le había recomendado Sasuke.

- Imagino que sabes que tu primo no te ve sólo como tu prima, que por eso nos liamos a golpes. Supongo que te lo dijo y tú, con toda la moralidad posible, reaccionaste mal.

Hinata asintió, por algún motivo Sasuke estaba explicando de forma casi exacta lo que había sucedido entre Neji y ella.

- Neji no es reconocido por ser la persona más sociable de la aldea, todos sabemos que Naruto ostenta ese título. Probablemente en su despecho se acercó a Ino. Y hasta dónde sé, a ella le gustaba ya desde antes.

Supuso que, nuevamente, Naruto y Sakura estuvieron soltando la lengua con su amigo el Uchiha, que estaba muy enterado del acontecer de Konoha.

- ¿Pero eso no es injusto con ella?

- Cada quién sabe cómo lidiar con esos problemas.

- No sé por qué te pregunto, no tienes moral.

Sasuke soltó una carcajada extraña. La miró fijamente y tomó sake antes de responderle. Así que Hinata lo veía como un ser inescrupuloso, un sucio depravado, lo peor de la aldea seguramente.

- Y tú te crees todo lo que te dicen. De seguro te han dicho que cada noche duermo con alguien distinto, que no me interesa nada, y que soy la depravación encarnada, ¿no?

Ella no respondió, pero el silencio era contundente.

- No soy un monje, pero tampoco soy depravado, tengo necesidades como todos, hasta como tu primo. Hasta tú deberías tenerlas.

Hinata enrojeció. Sí, había descubierto que tenía necesidades, en parte luego de aquella noche lo pensaba seguido, pero no se atrevía a dar ningún paso. ¿Y si Sasuke creía que estaba ahí para intentar algo? ¿Y si en el fondo había ido a verlo por lo mismo? ¿Se estaría engañando a sí misma, creyendo que sólo había ido por algo de beber y una conversación?

- Y no todas las noches duermo con alguien, aquella vez que viniste por ayuda fue una de esas extrañas noches en que satisfacía mis necesidades.

- Sasuke… ¿Esa noche no tuvo ninguna importancia?- preguntó de pronto Hinata, sin ambages, como si estuviese esperando el momento de escupir la pregunta.

Ahora el silencioso fue él. Se cruzó de brazos, y primero miró el piso, luego la miró a ella y cerró los ojos. Parecía que le había hecho una pregunta incómoda, lo cual podría ser muy divertido, pero ella esperaba una respuesta de verdad. Estaban hablando de necesidades, ¿no?

- No eres cualquier persona, Hinata. Y si pudiera, repetiría la experiencia.

Cayeron en la cama sin dejar de besarse. Así que el acto de quitarse la ropa resultó torpe y tosco, pero no les importó en absoluto, la necesidad de sentir la piel contra la piel era mayor, y Hinata suspiró de placer cuando sintió el cuerpo desnudo de Sasuke contra el suyo. Él ya tenía la voz ronca de deseo y le susurraba palabras sucias contra el cuello. Sin duda, existía una química entre ellos y era más que evidente. Esta vez no hubo reticencia por parte de ella, al contrario, sin darse cuenta alzó sus caderas a él, invitándolo a entrar y él por supuesto, no lo dudó.

Pasaron las horas, se hizo de noche y sólo lo notaron cuando la oscuridad se apoderó de la habitación de Sasuke y ambos descansaban, con la respiración agitada y las piernas entrelazadas.

- ¿Cuándo me viste aparecer, pensaste que terminaríamos así?

Sasuke acarició sus senos, con evidente deleite. El cuerpo de Hinata le parecía perfecto, se sentía tan cálida, tan dulce, como si no pudiese despegarse de él.

- No, pero lo deseé enseguida.

- Soy una desvergonzada - dijo ella, tapándose la cara con la sábana, aunque una sonrisita de placer le cubría el rostro. Y de pronto una idea se le cruzó por la mente, estaba ahí con el soltero más codiciado de la aldea, le constaba que le gustaban las mujeres, entonces, ¿por qué ese afán de estar soltero?

Se giró hacia él y se apoyó en su codo. Su largo cabello le tapaba en parte los senos y Sasuke estiró la mano para quitar aquel mechón.

- ¿Por qué no has tenido pareja? Digo, sé que hay muchas mujeres tras de tí en la aldea, podrías estar con quién quisieras.

- No es tan fácil, Hinata. Me cuesta establecer relaciones afectivas, no sé si sabías que perdí a toda mi familia.

Sin duda había tocado un punto sensible, pero Sasuke no parecía afectado, simplemente le estaba explicando por qué se comportaba cómo se comportaba. No lo había pensado, y era tan evidente el que se le dificultara establecer relaciones "normales", era casi una consecuencia obvia. ¿Cómo podía ser tan tonta y no ver un poco más allá? Se había dejado llevar por prejuicios, por chismes, por comentarios de gente que no sabía más de lo que veía.

- Yo podría preguntarte cómo es que a los veintiún años seguías siendo una florecita.

"Ah, no", qué irritante le parecía que la llamara de esa forma.

- No tiene nada de malo, simplemente no se me había dado la oportunidad ni la estuve buscando. En cambio tú, pudiste estar con Sakura, con Ino, Ten Ten, y una lista muy larga.

Él volvió a acomodarse en la cama y se quedó mirando el techo. ¿Cómo explicarle a Hinata el funcionamiento del mundo y las relaciones? ¿Acaso sólo leía novelas románticas? Las consideraba tóxicas y en extremo fantasiosas, mostraba ciertos estereotipos y no consideraba los grises y matices de la vida. No enseñaban en lo absoluto que se podía ser práctico, satisfacer necesidades de mutuo acuerdo y seguir adelante.

- Sakura es una belleza, pero Naruto siempre estuvo enamorado de ella, y al final ella se dio cuenta y las cosas se dieron. Yo llegué tarde. Ino, una de las mujeres más lindas de la aldea tampoco estaba muy interesada en mí cuando regresé y no coincidimos mucho. Y así.

- Pero no es fácil coincidir contigo, es como si te hubieses recluido en ti mismo, de cierta forma.

- Volver después de haber ocasionado tanto problema, ser considerado un traidor, entre otros, no facilita las cosas. Yo no soy Naruto, aunque en ciertas ocasiones me gustaría serlo.

Era tan obvio que se sintió la peor de las tontas. Todo lo que le decía él era tan lógico, evidente y obvio, que se arrepintió de haber preguntado. Tenía que dejar de lado los prejuicios de los demás y pensar por su cuenta, ¿no era tan madura? Pues Sasuke le había dado una buena lección, aunque no se lo hubiese imaginado jamás. Siempre es bueno pensar por sí mismo, y no quedarse con lo que rondaba sólo por la superficie.

- Lo entiendo. Yo vivía en una burbuja, en esa enorme y hermosa mansión, y haber salido de ahí fue más que el simplemente hecho de dejar una habitación. Fue dejar atrás tradiciones y ciertas cosas que daba por sentado.

Sasuke hizo que se acostara, de forma un poco brusca y se le subió encima. Le gustaba eso, de sentir su peso sobre el suyo, su altura sobre la suya y esos profundos ojos negros que buscaban su mirada.

- ¿Y de tí, no me vas a preguntar? - le dijo con voz ronca, pegado casi a sus labios. Ella tragó saliva, sentir su excitación era a la vez tan excitante para ella. ¿Quién le hubiera dicho que iría a la cama de Sasuke por decisión propia, y de paso que se quitaría varios prejuicios de encima a la vez?

- ¿De mí?

- Ajá, de tí, una de las mujeres más hermosas que he visto. - y la besó, y eso fue suficiente para despertar nuevamente el deseo.

Continuará.

Si llegaste hasta aquí, te haya gustado o no, muchas gracias.

Saludos!