Capítulo XVII. Diversas confusiones.
Se sentía muy cansada. Había discutido por horas con Neji y él finalmente la abandonó a altas horas de la madrugada y juró que no lo volvería a ver y que mataría a Sasuke.
Hinata no se creyó lo último, asumió que era el calor del momento, la rabia, la pena y la frustración lo que lo habrían orillado a decir algo así, pero aún en su interior sentía algo de incertidumbre. A veces recordaba al Neji enojado, que odiaba a todo el clan y que casi la había matado durante los exámenes chuunin años atrás, pero había cambiado y por lo mismo se habían vuelto casi inseparables hasta que sus sentimientos cambiaron.
"Maldita sea" pensó Hinata, si no fuese su primo quizá hasta lo vería de otra forma: era guapo, era poderoso, inteligente, letal, pero era su primo y nada cambiaría ese hecho. Lo sentía mucho, pero aunque le rogase, la intimidase o le pagase con frialdad, ella no cambiaría de parecer. Primero, porque era incapaz de corresponderle, puesto que nunca lo había visto como otra persona, y segundo, ya no era una niñita que necesitaba que todo el mundo la cuidase. Ya lo había demostrado y no pensaba cambiar aquello
¿O no?
Además, además…
Golpeó la puerta y esperó con paciencia a Sasuke.
Necesitaba que le explicase algunas cosas, no lo había visto desde su ataque a su antigua casa, y luego lo de Neji, que la había estado atormentando por días, por lo que se había recluido en su hogar sin siquiera abrir las cortinas. Entonces se dijo un día, que debía salir de su departamento o iba a enloquecer, y recordó que aún tenía un asunto pendiente con el Uchiha.
Era extraño, pero siempre había algo entre ellos.
Él apareció al rato, y ella por costumbre le preguntó si estaba solo. Sasuke asintió y como costumbre, la invitó a entrar con una expresión muda. Tal vez la estaba esperando, tal vez sabía que ella buscaría respuestas y él se las daría todas. Le sirvió té verde -ella no había pedido nada, pero ciertas costumbres estaban tan arraigadas en él, que actuaba de forma inconsciente -, se sentó frente a ella y esperó.
Se le notaba algo compungida, y supo de inmediato que algo no estaba bien.
Eres tan cristalina, a veces.
- ¿Por qué apareciste esa noche?
- Porque me sentí en deuda contigo y comencé a vigilarte - dijo él, con sencillez - no te asustes, no soy un acosador o algo así. Pero desde que noté que los Hyuuga te estaban espiando, sentí curiosidad por saber el porqué.
- Entiendo, aunque ¿es por ese tema de la virginidad, también?
Él simplemente asintió. Así como lo decía Hinata, se sentía un completo idiota, pero así era y no tenía ganas de negar nada.
- También espié a los ancianos del clan y sabía que tramaban algo. Ese día fui a tu departamento y ya no estabas, no te encontraba por ninguna parte. Y entonces decidí buscarte en el único lugar que tenía lógica a esas alturas: tu antiguo hogar.
Ahora era ella la que asentía. Tenía lógica, aunque la idea de que la estuviesen espiando, aún por su bien, no le gustaba ni le gustaría nunca más. No después de todo lo que había sucedido.
- No sabía lo que iba a encontrar, todo era un caos localizado y eras tú la que estabas detrás de todo, entonces, me puse de tu parte. Pero tu padre hizo algo noble y decidió que él actuaría para que no tuvieran nada que reprocharte.
Así había sido. Hiashi había puesto el sello, por lo que cualquier resentimiento se enfocaría en él, y ella le estaba muy agradecida por aquello. Se habían reconciliado, y ahora sabía que era una hija amada, una hermana amada y una integrante respetada del clan. Y ahora estaba allí, enfrente de ese hombre que había hecho algo por ella, sin tener que decirle nada. Pero aquella vez, no había contraído ninguna deuda, no le debía nada, sólo un enorme agradecimiento.
Porque todo podría haber sido muy distinto. Su padre podría haberse puesto en contra de ella, incluida Hanabi, porque al final ella había ido en ataque directo. Sí, no lo había calculado bien en aquel momento, pero Sasuke apareció en el momento preciso. Dijesen lo que dijesen de él, era un ser humano con decencia, ella lo había conocido en varias de sus facetas y lo respetaba.
- No te lo dije aquella vez que fuimos a por tu hermana, pero eres una gran kunoichi.
Vaya, el poderoso Sasuke Uchiha la consideraba una ninja respetable. Eso le hizo sentir una infantil alegría, como si la Hinata de niña estuviese al fin viendo los frutos de tanto esfuerzo.
- Gracias, por todo. - le costaba encontrar las palabras adecuadas, cuando lo tenía al frente, se le hacía difícil pensar, se le hacía difícil hacer como si nada hubiese pasado, pero había sido sexo y nada más. Él no demostraba querer algo más de ella, y ella vivía confusa, como una adolescente. Le costaba mirar el hermoso rostro masculino y no sentir algo.
Sasuke levantó una ceja.
- Algo no anda bien.
Ella asintió. Se habían contado cosas, y él siempre le ofrecía una perspectiva más amplia de los hechos. Era extraño, tenía una sabiduría rara, pero siempre terminaba encontrándole la razón de alguna forma, aún a regañadientes. Sin embargo, se sentía tan afligida, que si hablaba, terminaría llorando y si algo sabía de él, era que no soportaba los sentimentalismos.
- No dejo de pensar en algo, y me molesta sentirme confusa a estas alturas de mi vida.
- ¿Tú? - Sasuke no ocultó su sorpresa. ¿Qué podía haber estado pensando ella, una florecita casi, tan terrible? Y de pronto algunas piezas de un puzzle comenzaron a encajar en su mente. Sentía que podía prever aquello que estaba fustigando a la Hyuuga.
- Neji se ha declarado abiertamente y no dejo de pensar y pensar en qué hacer. No quiero alejarme de él, pero se niega a verme y no sé qué camino a seguir... - habló tan atropelladamente que Sasuke pudo distinguir ciertas palabras, pero la idea completa era obvia. Hinata estaba sopesando la idea de ceder ante los avances de su primo. En el fondo, tal vez algo podía sentir por él a pesar de los vínculos familiares.
El maldito lo había logrado. O tal vez siempre lo había hecho, pero no lo había averiguado antes. La miró, ella estaba observando sus propias manos -gesto tan típico en ella- y se podía ver que estaba sufriendo en verdad.
- ¿Qué es lo que sientes peor, que es tu primo o que podrías hacer daño a tu amiga?
- ¿Qué importa eso? Lo que sea que haga estaría mal, muy mal.
- ¿Pero te gustaría hacerlo? ¿Es posible que no tengas idea de nada a estas alturas? - Sasuke comenzaba a encabronarse y ella no sabía por qué. Pensaba que Sasuke le diría que era una tonta, que el sexo entre adultos era de lo más normal y quizá algo distinto, no esa especie de disgusto que sonaba en su voz. Sus preguntas eran morbosas a propósito. ¿Qué diablos le pasaba? ¿Qué le importaba si se decidía por su primo?
¿Acaso le molestaba? ¿Qué le pasaba?
- ¿Te pasa algo a tí?
- A mí nada, pero tengo cosas qué hacer, así que tendré que pedirte que te vayas. - Era evidente que algo le pasaba, se estaba comportando como un niño. Pero ella no necesitaba que le dijera mucho más, si no la quería ver, lo entendía. Tal vez no tenía una visión tan amplia de los hechos como había creído.
Además, ya estaba harta del desprecio de todos.
- Gracias por el té -dijo ella poniéndose de pie. Se sentía incómoda, como si estuviesen discutiendo alguna estupidez que no tenía sentido. Sasuke ni siquiera hizo el intento de mirarla, tenía el ceño fruncido y los puños apretados. - Espero que otro día podamos hablar más tranquilos.
¿Acaso era tonta? Él la miró, evidentemente furioso.
- En realidad, preferiría no hablar contigo otra vez. Eres un caos, y llevas tu caos a todas partes. Primero deberías aclarar tu mente de una vez por todas. ¿Qué es lo que quieres, Hinata?
- ¿Qué diablos te hice?
Él ya no lo soportó más, se estaba comiendo ese estúpido orgullo suyo y se puso de pie a su vez y se acercó tanto a ella que podía sentir su respiración pegándole en la piel.
- Tú eres un problema, Hinata. - le tomó la cara con ambas manos. Era tan tonta que no se daba cuenta de lo que él sentía. ¿Qué sacaba con decirle sí al final se estaba atormentando por su primo, como una niña pequeña que necesitaba que le dijeran qué hacer? Él sólo añadiría más problemas a esa mentecita suya, él no significaba nada para ella si se preguntaba qué hacer.
Se sintió de pronto tonto, muy tonto.
- Me equivoqué tanto contigo - respondió ella, tratando de soltarse, pero él tenía mucha más fuerza. O tal vez la rabia del momento, pero no logró alejarse ni un centímetro.
- Sí, tienes razón. Te equivocaste conmigo, Hinata. Espero que decidas bien si quieres estar con tu primo.
¿Acaso era posible que estuviese celoso? Era una idea ridícula, pero ¿cómo podía explicar ese cambio tan sustancial en Sasuke? Ella le tomó las manos, que aún la seguían agarrando y lo acarició despacio.
- Eres tan jodidamente hermosa, me da rabia mirarte a veces. Y me da más rabia que no te das ni cuenta siquiera. Te he visto tantas veces andar por la calle, sin darte cuenta cómo te miran los demás, vas como una tonta, como una ciega. Ni siquiera me veías.
Hinata cerró los ojos, no soportaba seguir mirando esos bellos ojos oscuros, tan contrarios a los suyos, tan expresivos en aquel momento. Ella no sabía, si lo hubiese presentido al menos jamás le hubiese contado lo anterior, había sido una ilusa pensando que él la aconsejaría, en cambio había resultado todo en una escena increíblemente absurda ¿Por qué no lo dijo antes? Ahora ya no habría posibilidad para ellos, porque sabía que él no se había entregado así, como lo había hecho con ella y seguramente pensaba que a ella no le había importado, lo cual no era así. No.
A ella le importaba.
Oh, Sasuke.
Tienes razón, siempre me he visto como una cosa pequeña, sin el menor valor, nunca imaginé que pudiera significar algo.
Lo siento, lo siento, lo siento.
Lo que nunca le comentó a Hinata, es que había visto a Neji salir de su departamento de madrugada y se lo encontró cara a cara, y aunque no tenía la menor intención de hablar con él -no tenían nada que decirse-, algo en el rostro del ojiblanco lo puso en alerta y como se lo esperó, le dirigió la palabra.
- Hinata es mía - le dijo escuetamente.
Sasuke no respondió en absoluto, porque sabía que aquello podía implicar varias cosas. Estaba al tanto que el primo de la Hyuuga albergaba sentimientos por ella, aunque no sabía qué era lo que sentía la aludida al respecto. Aunque lo que oiría a continuación lo sacaría de cualquier duda.
- Es mía y espero que no vuelvas a entrometerte en nuestra relación.
Y luego, la escena con Hinata en dónde había concluido que algo había entre ellos y ya no quería saber de nada más. Era suficiente para alguien con tanto orgullo.
Era suficiente para alguien que no había sido capaz de decir lo que sentía.
Sacudió la cabeza pensando en lo ridículo que había sido todo al final, un malentendido que escaló hasta un punto en el que pensaba que ya se podría volver. Miró la puerta por dónde Hinata había salido para probablemente nunca más volver, y de pronto todo fue obvio para él.
Continuará (¿)
