Capítulo XVIII. Avanzando y retrocediendo.
Había estado fuera de la aldea por varias semanas. Primero, una misión de tres semanas, que le había caído como del cielo, y le permitió escaparse de todo aquello que la había mortificado. Neji. Sasuke..., cargos de conciencia, entre otras cosas. Se sentía muy apenada, había tenido ese pensamiento mágico de que al abandonar su hogar y su vida anterior, todo cambiaría y encontraría una senda de paz y tranquilidad, sólo para darse cuenta de que la vida real era compleja, que debía hacerse cargo de sus acciones, fuese bueno o malo y que siempre habría consecuencias.
Luego, decidió que se tomaría unas vacaciones. Le pidió a Hanabi que se diera alguna que otra vuelta, un par de días, por su departamento, y ella se dedicó a recorrer aldeas que no conocía y pasó varios días en una cabaña que miraba directo al mar. Mientras observaba por su ventana por las tardes, bebiendo té verde, pensó que no estaría mal vivir mirando el mar siempre; éste le entregaba paz y tranquilidad, siempre y cuando la naturaleza decidiese otra cosa. Pero así podía pensar con un poco más de claridad.
Tenía mucho en lo qué pensar.
Había estado haciendo todo mal.
En una esquina se encontró con Neji, quien la observó con una mirada gélida. Iba solo, y pudo sentir una abierta hostilidad. Quiso hablarle, pero ninguna palabra acudió a su boca. ¿Qué podría decirle en una circunstancia así? En el fondo, ella no había hecho nada malo y él la estaba tratando de aquella forma porque no podía comportarse diferente.
Realmente era todo un caos.
El atardecer se veía precioso. El cielo estallaba en colores rojos y naranjas y volvió a pensar que bien podría vivir en un lugar así, y lejos de todos los demás. Y así, comenzar a actuar de forma correcta, sin egoísmos, sin ingenuidades ridículas, siendo la mujer que esperó alguna vez. Porque debía admitirse que en verdad era un caos, que era un desastre en eso de ser adulta.
Sasuke, siempre tan asertivo, pensó con algo de tristeza.
Era la tercera vez que golpeaba su puerta y era la tercera vez que no se abría como antes. Luego de aquel día, en que ella había comprendido que Sasuke había comenzado a verla de forma distinta y ella en su torpeza le había comentado que pensaba en otro hombre, qué tal vez podrían ser ciertas cosas, hombre que por lo demás, decía amarla.
No había vuelto a verlo.
Al parecer, Sasuke había optado por la opción más obvia, ya no quería verla ni saber nada de ella ni de su "caos". Una parte de ella lo podía comprender perfectamente, de hecho, ella misma lo había hecho así al principio con Neji, pero otra parte deseaba verlo, necesitaba verlo.
¿Pero para qué? ¿Qué tenía qué decirle? ¿Qué a pesar de todo no dejaba de pensar en él?
Se sentó en el cobertizo. Observó el jardín, que aunque no estaba por completo cuidado, se veía bonito, tenía plantas, pasto, hierbas, incluso algunas flores. Podía entender el motivo de Sasuke de querer vivir ahí, a pesar de todos los malos recuerdos que podía traerle, pero aun así, él se aferraba a su pasado, y ella había hecho lo contrario: había renunciado a él. Pero sus historias no se asemejaban en nada. Incluso pensó que él se había tornado en alguien más decente, no como ella que se estaba comportando como lo que siempre aseguró que nunca sería.
Sus palabras le golpeaban ahora el rostro.
Le escupían el rostro y se burlaban de ella.
Sintió ruidos dentro de la casa, y ella esperanzada se dio la vuelta para ver si por fin Sasuke se decidía a verla, pero finalmente aquello no sucedió. Para ella, esa puerta nunca volvería a abrirse, nunca volvería a ver esos ojos profundos y oscuros mirarla, ni escuchar esa voz tan masculina enseñándole de la vida.
Ya nunca sería como antes.
Ella tampoco sería como antes.
Aquella era la última tarde que pasaría junto al mar. Al día siguiente debía regresar a Konoha, porque ya no podía seguir escapando de sus problemas y aunque aún no sabía bien qué debía hacer, era momento de volver a la realidad. Sólo había sacado algunas conclusiones en aquellos días y había llegado a una determinación.
Debía hacer lo correcto, lo decente, no porque creyese que debía hacer lo que moralmente era lo correcto, sino lo que ella en su interior creía que era lo mejor. Si algo había aprendido de aquellas conversaciones con Sasuke, era que ciertas cosas no siempre debían ser morales o decentes, pero era lo que se debía hacer para seguir adelante.
Aunque quedaría gente dañada en el camino.
Y lo dijo, fuerte, claro, sin rodeos:
Estaba destinada al fracaso.
Su primo le escupía en la cara que cualquier otra relación que sostuviera sería un fracaso y le daba a entender que sólo él podría darle el amor profundo que necesitaba. Y le dejaba en claro que la esperaría.
- ¿Qué pasará con Ino? - preguntó con un tono de voz, pequeño como ella misma. Tímido como ella misma.
Él se encogió de hombros y miró hacia el horizonte.
¿Qué sentía? Era lo que le había preguntado Neji antes de que ella se alejase por semanas de Konoha. Y se lo había estado preguntando cada día, porque había llegado a la conclusión de que si bien se sentía muy atraída a su primo, lo veía como eso: como un querido familiar, y que a pesar lo necesitaba, aceptaba que se alejara de ella y se tomase el tiempo para aceptar su negativa. Tal vez en algún momento las cosas podrían ser como antes y tan sólo aquello sería un recuerdo del que quizá se reirían.
Tal vez.
Pero, ¿sería capaz de alejarse por completo de él? Cuando él le hablaba, lo hacía de una forma como si supiera que siempre estaría a su lado, y sentía un pequeño sofoco en la garganta. Sin dudas, se había comportado de una forma cruel con ella, en sus gestos, en sus palabras, sin embargo anhelaba la cotidianidad, el nexo familiar que representaba, puesto que había sido su incondicional por años y ahora se encontraba prácticamente sola.
Sí, amaba a Neji, pero no de la forma en que él la necesitaba.
Apenas había llegado a su departamento, y ya tenía a Sakura y a Naruto en la puerta. Traían bolsas con comestibles y cosas para beber, porque por algún motivo, ellos siempre encontraban un motivo para festejar: si era un buen día, si la misión no falló, si no había llovido, si no temblaba, o si se cruzaba un gato negro. Eran tan felices, de forma intrínseca, que siempre estaban de buen humor y deseaban celebrar cada vez que pudiesen.
Pero así eran ellos, y así los quería.
- Supimos que estuviste bastante tiempo fuera, Hanabi nos lo contó cuando la encontramos en el pueblo. Estaba acompañada de Shino - soltó Naruto, dejando algunos comestibles en la mesa. Así, como si nada, como si le estuviese comentando que había sol y nubes en el cielo. Ella no tenía idea de nada.- Se ven bien, ¿no? - agregó Sakura, con una de sus hermosas sonrisas - tu hermana tan guapa, tan seria, solemne, y Shino…
- ¿Shino qué? - preguntó Naruto con poca sutileza. La mera idea de que su adorada Sakura encontrase a otro hombre atractivo, le sacaba de sus cabales. Aunque eran pocas las cosas que no lo hacía.
- Es guapo, ¿por qué lo preguntas, mi amor? No más guapo que tú, por supuesto. Sobre todo cuando no está con esos bichos encima.
Hinata se sintió como viendo una película. Era una escena ridícula, habían ido a visitarla, pero siempre ellos entraban en su propio mundo, apasionado, peleado e intenso. No pudo evitar soltar una risita, porque sabía que no lo hacían a propósito, simplemente les sucedía y por eso pensaba que ellos nunca podrían vivir sin el otro.
Eso.
Eso no le sucedía a ella.
Probablemente nunca le sucedería a ella.
- ¿Qué pasa, Hinata? - preguntó Sakura, mirándola preocupada. Al parecer le habían estado hablando, pero ella no les había oído.
- Nada, perdón, estaba pensando en otra cosa.
- Te preguntaba qué tal tus vacaciones, a veces me gustaría irme por varios días.
- Supongo que conmigo, mi preciosa jade - aterrizó Naruto. Hinata no pudo evitar soltar una poco cuidadosa carcajada. Ambos la miraron sorprendidos, generalmente ella no era tan expresiva. No, era como una Hinata nueva, y la primera persona que le había visto una carcajada así, fue Sasuke.
- Ustedes se ven tan bonitos juntos. - dijo por toda respuesta. -, pero bueno, les puedo contar que pasé varios días en una cabaña que daba al mar. ¿Y qué me contaban de Hanabi y Shino?
- Parece que son novios - dijo Naruto, abriendo una cerveza. -, esa hermana tuya está bien bonita. Pero no se sabe en realidad, pero yo creo que son novios.
Sakura lo miró furiosa. Si a Naruto no le gustaba que la mujer de su vida mirase a otros hombres, a Sakura no le pasaba lo contrario. Sólo que Naruto era incapaz de encontrar verdaderamente hermosa a otra mujer que no fuese ella. Hinata no había conocido a nadie tan enamorado de otra persona como él.
Y pensar que eso le había hecho sufrir tanto en el pasado…
- Neji e Ino terminaron, y no sabemos por qué. Se les veía bien juntos, ¿no, Naruto? ¿Tú sabes algo Hinata? Ino está como enojada con todo el mundo y no sé qué le pasa a esa mujer. Y Neji por alguna razón tuvo una pelea con Sasuke, otra vez. ¿Ino habrá mirado mucho a Sasuke? ¡Necesito saber!
¿Qué?
¿Otra vez? ¿En qué momento? ¿Por qué?
Trató de ocultar el enrojecimiento de su rostro, pero era como un maldito libro abierto y era evidente que pasaba algo, pero no lo podía hablar con ellos. No, prefería cortarse la lengua y dársela a un gato antes de decir lo que en verdad estaba pasando. Así que sólo se encogió de hombros y ellos no insistieron, sabían que los Hyuuga eran una tropa de extraños y si ella decía que no sabía, pues no sacaban nada con insistir.
Ino, Neji, Sasuke, ¿por qué Sakura y Naruto se habían vuelto una especie de cuervos que sólo le llevaban malas noticias? Todo lo que había disfrutado fuera de la aldea se había borrado de un plumazo. Trató de sonreír, de seguirles la conversación, pero su mente evadía una y otra vez, y llegaba siempre a un mismo punto: el Uchiha. De pronto se dio cuenta de que aún seguía esperando que la puerta se abriese para ella, pero era una batalla perdida de antemano.
Eso no iba a suceder.
- ¿Y Sasuke? ¿Qué le pasa? Me ha cerrado la puerta en la cara cada vez que lo voy a buscar para beber algo. - se quejó Naruto con amargura, quizá pensaba que era algo personal de su amigo contra él. Evidentemente su amigo tampoco se dignaba a darle una explicación, como era muy propio de él.
Sakura asintió. Era notorio que Sasuke había sufrido una suerte de retraimiento, como aquella vez que le sucedió cuando volvió a la aldea luego de vagabundear por algunos años. Temía que su amigo volviese a sumirse en la apatía y se alejara nuevamente de ellos.
- Espero que no perdamos a Sasuke, otra vez - dijo con algo de tristeza. Naruto le tomó la mano, como intentando consolarla. Cuando se trataba del pelinegro, ambos sentían lo mismo: que era como un hermano que adoraban y no soportarían que algo le sucediese.
"Si tan sólo supieran" pensó Hinata, que se sentía algo culpable, pero sin creer que ella fuese la completa causa del cambio en el Uchiha. Le costaba creer aún que ella pudiese ocasionar tal nivel de contrariedad. Sus amigos, esta vez, no estaban para celebraciones, al contrario, al parecer necesitaban desahogarse, sin imaginar que la estaban ahogando a ella con todo ese nuevo y doloroso conocimiento. ¿Qué iba a hacer?
Pues lo que tenía a mano en aquel momento, era beber.
Naruto dormía apoyado en la mesa. Habían bebido bastante los tres, pero él había sido el primero en caer y un hilillo de saliva le corría por la comisura de los labios.
Sakura estaba en el sofá junto a Hinata, ambas mirando al techo, viendo cómo éste se movía y les provocaba náuseas. "No debería beber así de nuevo", se dijo Hinata. Pero era difícil si sus amigos se aparecían cualquier día, riendo, brindando y trayendo pésimas noticias.
- ¿Sabes, Hinata? - dijo de pronto Sakura, todavía mirando el techo, en voz baja - esto no se lo he dicho a Naruto.
"Oh, ¿qué se viene ahora?"
- Pero yo vi varias veces como Sasuke te observaba. Ya sabes cómo es él, no me dijo nunca nada ni yo quise preguntarle, pero no hay que ser muy genio para notar cosas en él. Es la suerte de que sea tan comedido, aprendí a leerlo.
Hinata se giró hacia ella. Era evidente que Sakura tenía un punto, y no le extrañaba nada que se hubiese dado cuenta de ciertas cosas. Era una de las personas más inteligentes que conocía, y además, conocía mucho a Sasuke. ¿Pero lo que vendría a continuación le dolería o la aliviaría en algo? A esas alturas, no estaba segura de nada.
- No era como miraba a las demás, o a cualquier persona en realidad, no - continuó, pensativa. - Era una mirada que no le conocía, la verdad. Ya sabes, lo ví con alguna que otra mujer, pero no las veía.
Sakura la miró directo a los ojos, como queriendo saber si entendía las implicaciones de sus palabras. Le estaba diciendo que a aquellas otras mujeres simplemente les pedía una noche, o cosas así, pero que ella, ella especialmente ella, y no otra, había logrado que la mirase de forma distinta y seguramente quería saber por qué.
- Sasuke es muy guapo, ¿no? - fue toda la respuesta de la Hyuuga.
Y pensó que sí lo era, y es que lo había notado hacia mucho, pero no fue capaz de explicarle a Sakura que lo había arruinado todo por su comportamiento infantil. No, no podía decirlo, no podía verbalizarlo porque la sola idea de hacerlo le hacía sentir una especie de dolor en medio del pecho.
¿Qué había hecho?
Las horas pasaron y ella continuó pensando.
Hola! Si has llegado hasta acá, no entiendo bien cómo, jajajaja. Pero lo agradezco.
Este capítulo me gustó porque pude escribir de la pareja que debió ser, según yo, el NaruSaku, no importa lo que me diga el canon, no puedo dejar de verlos de aquella manera y me imagino que su relación hubiese sido juguetona y divertida, como era Naruto siempre.
Continuará!
