Capítulo XIX. Sin cuentas claras.
Luego de aquella noche con sus amigos, Hinata se quedó pensando en las palabras de Sakura. La seriedad con que se lo había dicho, era aún más clara que sus palabras: Sasuke la había estado mirando y sabía lo que ello significaba. Y cuando se sintió contenta al enterarse de aquello, comprendió que ella también lo había mirado, pero como siempre, como era su tediosa costumbre, había pensado que era imposible que alguien como él la notara siquiera, a pesar de las cosas que habían vivido.
Porque sí, independiente del origen, habían vivido momentos juntos, sólo de ellos, sumamente íntimos y pensó lo tonta que había sido al no tomarles la importancia necesaria, o en realidad, decirse una y otra vez que no la tuvo. Se estuvo contando cuentos, como hacía desde siempre.
Entonces, se armó de valor una vez más y acudió a la casa de Sasuke, necesitaba hablarle, también saber qué había sucedido con Neji durante su ausencia, y durante el camino sólo deseó que al menos la puerta se abriese para ella, aunque fuese unos minutos.
Y ahí estaba aquella puerta. Meses atrás la había cruzado para pedirle ayuda en un momento desesperado en su vida y en la de su familia. Luego, la había cruzado para cumplir una deuda, aunque no debía seguir pensándolo de esa forma, puesto que había conocido al fin el placer del sexo, esa necesidad que le había explicado él y que finalmente terminó aceptando. Después la había cruzado buscando compañía y había encontrado mucho más. Golpeó. Escuchó como las aves trinaban, muy cerca del bosque que lindaba con la antigua villa Uchiha, la brisa era suave, podía notar que la primavera se encontraba muy próxima.
Su corazón latió más rápido de lo normal cuando la puerta comenzó a abrirse, pero se sintió fuera de lugar enseguida, cuando en vez de Sasuke, se encontró con una pelirroja de anteojos que la miraba con expresión desafiante. Y para peor, llevaba una camiseta del Uchiha encima. Era atractiva y algo en su presencia imponía respeto aún sin oírla o saber mucho de ella.
- ¿Qué quieres? - el tono de aquella mujer no tenía nada de cordial, ni de simpatía ni de buen humor.
Hinata hesitó algunos segundos, ¿qué le debía decir a aquella mujer? ¿Quién era, para comenzar?
Se mordió los labios, bajando la mirada, deseando salir corriendo de ahí, pero pensó en lo ridículo que sería.
- Hola. ¿Está Sasuke?
- Está en la ducha y le espera un día muy ocupado hoy. - y sonrió, pero no había nada de agradable en aquel gesto. En realidad, era como si le estuviera diciendo claramente que no quería ser simpática con ella- ¿Quieres dejarle un recado?
A pesar de lo que estaba diciendo, su lenguaje corporal, su expresión facial, le indicaba que esperaba lo contrario. Hinata negó con la cabeza y se despidió. No tenía otra alternativa, suponía que aunque le dejase un mensaje de auxilio, de vida o muerte, ella no se molestaría en transmitirlo, esa sensación le había quedado luego de su fugaz encuentro.
No. Nunca le había pasado que sintiera rechazo por una persona sólo al verla. Al verla en casa de Sasuke y con una de sus camisetas.
- ¿Buscaban? - preguntó Sasuke mientras se secaba el cabello con una toalla. Acababa de salir de la ducha, por lo que sólo vio a la pelirroja cerrando la puerta.
- No, no era nada.
- ¿Qué haces con mi ropa? Ya hemos hablado de los límites, Karin.
Ella sonrió de forma seductora, le encantaba el Uchiha, pero él jamás había dado muestras de verla más que como una amiga. No importaba, siempre podría coquetearle y eso no parecía molestarle mucho tampoco, lo tomaba como parte de su personalidad y eso era todo. De todas formas, Sasuke pensó que no era posible que fuese nada, pero sabía que ella no le diría ni una palabra.
- Si lo sé, Sasuke-kun, es que fue lo primero que encontré en tu habitación.
El pelinegro sólo asintió, no importaba cuántas veces le dijera que debía respetar sus límites, ella sólo hacía el gesto de oírlo, pero tarde o temprano se salía con la suya. En fin, así era Karin y mientras no se pusiera más intensa, no habría problemas. Tan sólo se limitó a decirle por ¿décima? vez que no entrara en su habitación ni urgeteara en sus cosas.
Luego, se preguntó si era Hinata quién había sido "atendida" por Karin, porque últimamente había ido a golpear su puerta en varias ocasiones. Se había sentido tentado cada vez de abrirle, de verla otra vez, de oír su dulce y suave voz, pero no podía olvidar que ahora se sentía confusa y que él no podía ayudarle en lo absoluto y pensar en ello era mortificante. A veces quería odiarla, pero él tampoco había sido claro nunca. Siempre era así, su parca personalidad le impedía demostrar afectos de forma fácil, para lo que otra persona era lo usual, para él era todo un desafío. Y demostrarle a una persona que se tenía en tan poca estima a sí misma, era aún más desafiante.
¿Cómo demostrarle lo que en verdad era ella para alguien como él?
¿Qué haría? Debía reconocerse que la extrañaba, pero no soportaría la idea de verla con Neji. ¿Qué pasaba si al final abría la puerta sólo para encontrarse con Hinata y la noticia de que al fin se había decidido por el Hyuuga? ¿Si lo dicho por su primo era verdad y era "suya"? ¿Qué habría pensado al encontrarse con Karin, para más remate usando su ropa? Quizás eso ya había sido la lápida de aquella especie de relación que mantuvieron en algún momento. Quizás era lo mejor al fin y al cabo, ¿qué bien podía hacerle alguien como él a ella? A pesar de todo, Hinata en el fondo era todavía inocente en cuánto a algunas cuestiones prácticas de la vida, de una forma que lo enternecía.
Tal vez ni siquiera había sido Hinata, y sólo se estaba cuestionando sin sentido.
Por algún motivo, luego de ver a aquella mujer, había comenzado a correr, por lo que llegó agitada a su departamento. ¿Quién sería ella y qué relación tendría con Sasuke? ¿Acaso era una amante? Era lo más lógico, estaba vestida con su ropa y su presencia malhumorada le daba a entender que odiaba a cualquier mujer que se le acercara. Pero, ¿y si no era? Sentía que la detestaba con todas sus fuerzas y se odiaba a ella misma por no haber tenido más coraje de pedir verlo.
No, ella no era así. Y sintió de pronto que había perdido cualquier oportunidad con él, había sido tan infantil y egoísta, pero ya encontraría la forma de encauzar su camino. Se dijo que necesitaba estar sola, como había sido su plan desde un principio. Por lo menos, ya había afrontado la penosa tarea de decirle a Neji que nunca podría corresponderle, un momento que volvía a ella una y otra vez, sobre todo en aquel instante en que pensaba que había perdido a Sasuke para siempre.
Como en otras ocasiones, había sido una discusión enorme y pensó que definitiva. Desde ese día que no sabía nada de él, y para peor mortificación, las veces que se había cruzado con Ino, ésta la ignoraba abiertamente. Sabía que ya no estaba con Neji y probablemente la culpaba a ella por esa situación.
No sabía que el Hyuuga le había dicho que no tenían ninguna oportunidad, porque para él no había otra como Hinata. Ino no se lo tomó nada de bien y aunque no le dijo nada, toda su frustración se desvió hacia la prima del hombre que añoraba. Era injusto e infantil, porque ella sólo se había negado a estar con alguien que no deseaba.
Ya se había entregado antes, por honor, pero no lo repetiría. Se lo juró, con infinita tristeza y se preguntó en qué momento todo se había trastocado hasta convertirse en una comedia ridícula.
¿Siempre debía ser todo tan complejo? Hiciera o no hiciera, sufría consecuencias.
Pero, ya estaba, se encontraba absolutamente sola. Ya había dejado atrás a su familia, había hecho las paces con su pasado, con su padre, y ahora se podía considerar una mujer de verdad independiente, que había dejado a su paso sólo malos sabores de boca.
Mas ya no sería así, se dijo con firmeza, aguantando las lágrimas. Era hora de decirle adiós a las relaciones, a los hombres, al menos por el presente. Y si en algún momento se daba una oportunidad, esperaba que fuese algo limpio desde el principio.
¿Sabes? Yo era una persona que se veía a sí misma como alguien pequeña, sin importancia, como una flor que crece al filo de la vereda y en la que nadie repara. Me sentí así por tantos años, luego, ya todos están en conocimiento, amaba a alguien que me veía como una amiga y aunque me costó superarlo, logré salir adelante.
¿Sabes? He estado pensando en tí, en que no te veía antes, pero que luego apareciste y me enseñaste algunas cosas, sin duda no fuiste el mejor y te detesté un poco, sin embargo, no dejo de pensarte, Sasuke. Lo he echado a perder, aunque tal vez nunca hubo algo que reparar. Ojalá hubieras abierto la puerta alguna vez. Ojalá hubiese podido ser al fin valiente y decirte todo esto que has despertado en mí, pero temo que mis palabras ni siquiera te toquen.
¿Sabes? Sí te estuve mirando.
Te estuve mirando mucho y no sé qué haría si te encuentro al doblar en alguna esquina.
Continuará.
Saludos!
