Pasaría el día entero contando todas y cada una de las anécdotas, recuerdos, momentos del año hasta este. No es casualidad, desde que él hizo la continuación de su travesía, marcó para la nación un gran cambio.
Calas vió su imagen manchada, la cuál también le salpicó. Eso solo le motivó a buscar la verdad, que después de tanto sufrimiento pudo hacerlo como un último favor a su padre.
El Mar Primordial dejó de ser un miedo, antes de que se perdieran incontables vidas sobre su zona. En el fondo se atribuye la responsabilidad, por no haber hecho todo perfecto y evitar que vidas inocentes hicieran contacto con las inundaciones que hubo en Poisson; echarle la responsabilidad a Furina le parecía de muy mal gusto, a pesar del convencimiento de los habitantes.
Poisson se ha visto amenazada no solo por el Mar Primordial, también habían facciones disconformes con su control. Sin su padre Calas al mando, sin Clementine, la muerte de Melus y Silver, ella entendía si la gente tuviera desconfianza de las capacidades para protegerlos.
En las tres situaciones, siempre había alguien que llegaba a iluminar el camino a seguir, siempre la misma persona.
El viajero, a quien en primer momento lo consideró un socio y aprovechar la oportunidad de tratar de usarlo a su favor.
No necesitaba recompensas, desde el primer momento estaba en disposición de recibir cualquier consejo al no haber escuchado antes de Fontaine, buscando la forma de resolver los casos que enfrentara en la Ópera mientras ella lo guiaba.
Sin pedir nada de valor a cambio, él ayudaba a los demás, se involucraba en el asunto de la profecía en busca de salvar a Fontaine.
Fue gracias a Aether que pudo hacer justicia a Calas; fue gracias a Aether que ha dejado de creer que la muerte de todos los que ama y de los habitantes inocentes es culpa suya; fue gracias a Aether que pudieron salvar a Poisson del ataque, con su compañía todo estaba bien para Navia.
Todos los que la adoran, siempre querían verla feliz en el futuro...en este momento es cuando considera, que ha llegado la etapa más suave de su vida y le dieron a alguien para compensar todo el dolor y el sufrimiento de las pérdidas en estos años pasados.
Cuando llegaba su cumpleaños, solo pensaba en el sueño de mamá.
Más adulta crecía, poco a poco perdía a los que le quedaban.
Sin Melus y Silver, había tocado fondo, nada podía ir a peor, solo esperaba que las cosas pudieran cambiar de un momento a otro. Ya estaba pasando, mientras podía contar con Aether en cualquier momento.
En el último cumpleaños estaban Melus y Silver, la profecía todavía estaba a punto de suceder, pero también fue el momento donde Aether apareció en su vida al llegar a Fontaine.
Él ha sido capaz de ver más que todos sus amigos, que toda la gente de Poisson quien sigue apoyándola en todas las circunstancias.
Aether es la luz que la ha guiado en la tormenta de su vida.
Hoy es el cumpleaños de Navia. Los cambios de un año para otro se notaron, desde el momento que despertó y pudo disfrutar de una forma distinta a todos los cumpleaños pasados.
Había conseguido otros amigos, dentro de Fontaine y fuera de ella. En la suite de la cafetería privada donde llevaron a cabo la fiesta, no solo estaban rostros familiares que están en la corte habitualmente, ¡se emocionó mucho cuando encontró a Nilou, Wanderer y Durin que la visitaron por sorpresa de Aether!
Ella no pudo ocultar sus emociones al abrazarlos
Unos más efusivos y felices de verla, por lo menos considerando a la pelirroja y al pequeño dragón del Simulanka, mientras Wanderer actuaba igual de frío como héroe.
Todos trabajaron en conjunto para prepararle la fiesta, poder preparar lo mejor y dejarla cocinar si le apetecía hacer macarrones.
La unión gracias a Aether es notable, en un cumpleaños normal solo habría celebrado en Poisson, dándose el lujo de conseguir algo que le interese en la corte con Clorinde y Chiori.
La fiesta tuvo todo lo que ella podía pedir, orquestado por Aether quien hizo esto posible sabiendo lo feliz que estaría. En el fondo, le encantaría poder decirles a todos los que lleva con Aether desde hace meses.
Definitivamente no podía estar más enamorado de él, incluso si ya están en una relación. Es la inspiración para convertirse en la mejor persona posible, seguir liderando Poisson sin titubear y nunca perder la fe a pesar de las dificultades.
Si el destino quería al final, cuando termine el viaje que está llevando a cabo...podrían dar comienzo a un hermoso y oficial futuro juntos sin secretos para el mundo.
La fiesta ocurrió desde la mañana, horas suficientes para terminarla antes del anochecer y que todos pudieran retirarse satisfechos.
– No puedo creer que Durin haya traído mi corona de la Metrópolis, ¡jaja! –.
– ¿A quién no le gusta verte usando la corona?, es decir...a veces creo que tú sombrero oculta un poco lo hermoso de tu cabello –. La sonrisa adorable, pero sincera de Aether con una pequeña risa hicieron sonrojar a Navia.
– ¡No seas tonto!, ¡¿acaso también quieres que vuelva a usar el mostacho?! –. La respuesta fue instintiva, ocultando sus ojos al bajar aún más el sombrero con las manos.
– ¡Pues cuando te ví con el mostacho me estaba aguantando la risa, jejeje! –. Ese momento le trajo cierta diversión a Aether, sonriendo entre dientes ante la timidez de su pareja.
– Ohh...¡por eso parecías que estabas haciendo caras a un bebé cuando me viste llegar!; pensé que me veía mal –. Navia sintió un extraño alivio, hablando bastante tranquila después de calmarse.
Revisando el inventario, él sacó una bolsa bastante grande.
– A propósito, Don Sombrero te trajo recuerdos del Simulanka. Parece que coleccionó varias réplicas y dejó algunas que tenía repetidas –.
– ¿Qué?, ¿realmente Don Sombrero me dió todo esto?, ni siquiera esperaba que aceptara venir a la fiesta –. Navia tenía los ojos iluminados, mientras veía algunas réplicas del Bosque de las Bendiciones y la Metrópolis de las Constelaciones.
– Estoy seguro que alguien le dió su permiso y así podría escaparse de la Akademia unos días. Aunque no lo creas, estoy seguro que aceptó venir por voluntad propia, no por obligación o solamente para acompañar a Durin; lo conozco, estos regalos realmente son de él –.
Navia mostró una sonrisa, ante el sol a un lado del reflejo de Aether quien la miraba con tranquilidad.
– Conoces mucho a las personas...¿no es así? –.
Ella puso una mano en el pecho del chico, quería parar antes de volver al interior de Poisson. Estaba esperando hacer esto, sinceramente, quería que viniera y por eso tomó su mano con fuerza, entrelazada con la suya.
Él correspondió, dándole la seguridad necesaria que siempre le entrega cuando Navia lo necesita; ambos caminaron en silencio hacia las pequeñas lápidas puestas, sonriendo con nostalgia.
Todas las lápidas reunidas, de aquellos que han hecho sufrir y latir su corazón de amor.
Sus padres, los guardaespaldas que la cuidaron como una hermanita, siempre protegiéndola para ver el futuro cosechado cuando creciera.
Miró cada lápida, con una sonrisa esperando ser el orgullo de ellos y cumplir el deseo que esperaban de ella. Un deseo complicado de entender hasta hace un año, pero que ahora no quiere soltar por el resto de su vida.
– Mamá, Papá, Melus, Silver...gracias. Por fin entendí lo que querían de mí, pero este paso en mi vida es el más importante. No lo habría hecho si no me hubieran consentido tanto... –. Unas lágrimas se deslumbraron en sus ojos, sonriendo como nunca antes había hecho.
Aether estaba muy orgulloso, seguro de que todos también lo estarían si pudiesen estar frente a ella ahora. Tenía un respeto por la fuerza de la líder de Spina di Rosula para seguir guiando el camino de una zona entera, con tantos problemas en su vida.
Ella a diferencia de él, ni siquiera puede tener una Paimon para acompañarla o escuchar todas sus penurias. En los buenos, en los malos, en los divertidos, en los serios y en los tristes, quiere estar ahí para Navia.
Aún tenía un camino por delante, para poder llevar a cabo una vida juntos. Los dos estaban dispuestos a tomar ese riesgo, confiar en el tiempo y esperar que la suerte los pueda reencontrar con un final feliz.
Después de todo, ambos aún tienen misiones importantes en medio de su amor fortalecido por cada momento compartido en este año.
– No sabría decir si ustedes, con todas sus fuerzas y buenos deseos...me enviaron a una estrella...para que sea mi felicidad, como un regalo caído del cielo –. Navia lo miró un momento, mientras ponía la mano en el corazón.
Todas las lágrimas, la voz entrecortada, no mostraba signos de dolor y sufrimiento como antes; había una ilusión, emoción, felicidad en el alma de Navia.
– Aún hay un camino largo y duro por delante, para consolidar esta felicidad, y especialmente para hacer a Spina di Rosula aún mejor en el futuro. Espero poder seguir contando con su apoyo, sea donde sea que estén, gracias por todo...de verdad –. Navia habló con mucha paz, alejada de todas las penurias gracias a la presencia de Aether quien estaba cautivado por el entusiasmo inquebrantable que tenía.
Ella sacó una caja de macarrones, Aether no tardó en darse cuenta y parpadeó con una sonrisa divertida.
De forma improvisada, para tratar de celebrar el cumpleaños con ellos de alguna manera, comieron los restos de la fiesta mientras reían, hablaban y disfrutan del ambiente silencioso del atardecer, acompañado de una cálida brisa.
Decidieron quedarse cerca, mirando todas las estrellas rodeando el cielo.
Navia estaba embobada, moviendo los ojos cuando una estrella se movía a paso veloz.
– Ojalá pudiera tocarlas...como en Simulanka –.
– En las réplicas que te dieron, había una estrella iluminada, podrías ponerla en tu cuarto para decorar –.
– Si... –.
Estos días son muy especiales, pronto deberán trabajar en separado. Mientras Navia se centra en Poisson, Aether comenzará su viaje a Natlan.
No le pedirá que se quede, ni que lo haga por ella; por supuesto está un poco nerviosa de los peligros que pueda enfrentar, pero si Aether fue capaz de llegar hasta aquí...es imposible que esto termine ahora que quieren una vida juntos.
– Navia –. Como un libro abierto, Aether se puso de rodillas en el césped y la miraba desde arriba.
– ¿Eh? –. Había esperado que Aether estuviera ansioso de tomar horas extra para el cumpleaños y pedirle que buscaran un poco de privacidad.
Pero no es eso lamentablemente, tampoco que la fuese a besar ahora...que le parecería muy romántico.
Sabía lo que está pasando en su mente.
– Te prometo que este será...el primer cumpleaños, juntos. Desde hoy, voy a estar en todos y cada uno...es una promesa –. Ella no respondió, se puso de rodillas igualmente y lo miró a los ojos.
– Aether, no tienes que hacerme promesas. Yo confío en tí, como tú confías en mí –.
Ella pensó algo repentinamente, abriendo los ojos un momento y buscando algo en el bolsillo.
– O en ese caso, por qué no se lo prometes a...¡La princesa Navia! –. Quitándose el sombrero, para dejarse ver la corona en la cabeza y un mostacho rubio debajo de su nariz, le guiñó un ojo.
Aether se puso las manos en la cara después de esto, echándose a reír al igual que ella por unos minutos.
– Gracias por hacer este cumpleaños, el mejor hasta ahora...Aether –.
Qué bien se sentía dejar de decirle "socio", ahora estaban juntos y podía ser cariñosa con él.
– Bueno, espero esforzarme por hacerlo aún mejor el próximo año, ¿no es así, Princesa Navia? –. Él siguió con el juego, mirándola de reojo y arrodillándose dramáticamente.
– ¡Me conformaré si apareces el próximo año, estás avisado, tiene que ser presencial! –.
Los dos se tomaron de las manos, mientras rozaban sus narices y vivían estos momentos tan especiales que pasaban, esperando que solo fuera el comienzo de esta vida de alegrías para ellos.
Navia no podía pedir más con el mejor regalo que ha tenido en toda la vida.
