What If

Capítulo I: Tiempo

El primer día que se vieron tenían cinco años de edad, Ventus ingresaba al jardín de infantes con Roxas. Cloud se había ofrecido a llevarlos. Sorpresa fue cuando su hermano se encontró con un muchacho alto, castaño y bastante imponente. Ventus los miró con curiosidad, en cada mano llevaba un niño distinto. Similar a él con Roxas, los niños eran similares a excepción del color de cabello y ojos. Uno era castaño claro y de enormes ojos azules; pareciera de esas personas amigables. El otro, por el contrario, ojos dorados, castaño oscuro y todo su lenguaje corporal hacía indicio de problemas.

Es bueno ver que no iran solos, al principio estaba un poco preocupado—dijo Leon cubriéndose la barbilla con la mano—. No por Sora exactamente, pero...—. Leon miraba al chiquillo poco amigable de reojo.

Por supuesto, Ventus tenía solo cinco años para darse cuenta lo que realmente significaba esa conversación.

Hm, tal vez se arregle aquí. Zack me dijo que Aerith se especializa en chicos problemáticos—le respondió Cloud.

Aa. Me dijeron lo mismo.

Y uno sólo puede esperar al tiempo.

Los dos adolescentes se despidieron frente al enorme portón enrejado dónde otras familias comenzaron a aparecer con sus hijos. Ventus sonrió algo incómodo, en estas situaciones debían presentarse ellos junto al otro par de gemelos, pero uno de ellos se le adelantó, sonriendo y tomandolos de los brazos. Más bien colgándose.

Hoola. Soy Sora y el Vanitas. ¡Encantado de conocerlos! —. Ventus pudo respirar un poco, se sentía intimidado aún por el otro niño—. ¿Y vos sos?

Sin embargo, antes que pudiera decir algo Vanitas se había acercado a él y le había apretado la nariz. Y Ventús lloró, porque realmente no parecía tener intenciones de soltarlo. Y dolía.

—Ven, tierra a Ven... ¡Ventus!—. Aqua golpeó su escritorio con la palma de su mano, terminando de desparramar la cantidad de papeles que tenía allí—. Lo siento—se rió antes de decir eso ante el respingo que tuvo que haber dado seguramente—. Es que te veías tan adorable, no pude evitarlo—. Sonrió sacando un poco la lengua.

Ventus pestañó con los ojos en blanco. Se había espaciado por unos minutos, sí pensando cosas que no venían al caso. Innecesarias. ¿Cuánto había pasado de aquello? Muchos años, justo ahora estaba en la oficina con sus superiores. Aunque normalmente tenían más personal allí hoy era sábado, un sábado donde nadie trabajaba. Excepto ellos. Su trabajo consistía en perseguir historias, y entre Aqua y Terra terminaban de redactarla. El sólo conseguía la evidencia: fotos y a veces reportajes. Aunque esto último no solía suceder. No. Nunca. A decir verdad, Ventus solía investigar asesinos y en muchas ocasiones se había visto en la obligación de defenderse a sí mismo. Y esto incluía peleas con cuchillos u otras cosas. Era divertido y arriesgado. Pero divertido al fin.

Su siguiente destino serían los suburbios de Midgar; o al menos eso le había informado Aqua antes que se espaciara. Ahora mismo lo miraba algo preocupada.

—No estoy segura de que vayas solo—. Al decir esto agarró un papel en particular donde detallaba algunos datos de la misión—. Es decir...

—Creo que Ven estará bien—. Terra apareció con una bandeja y tres tazas de café. Honestamente a Ven sólo le gustaba el café con helado, pero se había quedado hasta tarde a la madruga en el día de ayer—. Ya lo demostró reiteradas ocasiones.

—Aa. Dejen de tratarme como un niño. Si digo que puedo hacerlo es porque sé que puedo—se defendió. Cuando había llegado a su lugar de trabajo había sido un adolescente y ya solía meterse en callejones oscuros, ahora tenía veinticuatro años. Era tiempo de que dejaran de preocuparse tanto—. Midgar no es diferente de ningún otro lugar que haya visto antes.

—No lo sé, tengo un extraño sentimiento con esto—. Aqua clavó sus ojos azules en Ven—. Cualquier cosa que pase nos avisas, no estamos muy lejos de Midgar.

—Aqua relájate, lo tengo todo bajo control—. Ventus sonrió y levantó el pulgar confiado—. Por cierto, ¿a qué hora sale el tren? ¿Era hoy o mañana?

No tenían mucha información del sujeto, a decir verdad, el fax había llegado esta mañana, y todo lo que decía era que quien estaba bajo investigación era un muchacho oriundo de Twilight Town (su lugar de nacimiento) y ya se había cargado a cinco cuerpos en el término de tres meses. Parecía activo. Ventus miró con recelo la hoja era un papel inservible. No decían datos del hombre, ni color de pelo, altura, ojos, que sectores frecuentaba. ¿Una sombra? Era realmente extraño que la gente del lugar no hubiera visto nada. Uno de los crímenes había ocurrido a las cuatro de la tarde, y otro a las cinco. En un sector comercial, totalmente comercial. Era todo tan extraño. No había más que eso.

Ventus se recostó con un brazo atrás de la nuca. El café había sido olvidado en el escritorio y miraba el papel con recelo.

—Argh, no puedo creer que esta sea toda la información que tenemos.

—¿Te sorprende? —. Terra rió de costado—. A pesar de que esas zonas de Midgar estén llenas de gente, todo se arregla con dinero.

—Lamentable—. Aqua empezó a caminar alrededor del escritorio, y sonrió—. Ven, ¿tu hermano no suele ir allá?, digo tal vez pueda ayudarnos.

Antes que Ventus pudiese responder a eso su celular sonó estrepitosamente. Miró la pantalla de su celular. Vaya, vaya...

—¿Sora? —. Ventus parpadeó repitadas veces, hacía cuatro años que no sabía nada del muchacho. Desde aquella fatídica fiesta que Ven no quería recordar.

¡Veeeeen! Me alegra que no hayas cambiado el número, estaba algo perdido—. La voz de Sora sonó estrepitosamente en su oreja—. Hace siglos que ni siquieras llamas "¡Oye, más abajo Tidus, no llego!"—. Bueno, siempre se podía mantener dos conversaciones al mismo tiempo—. Siento eso Ven, estoy en el trabajo...

—No pasa nada, no esperaba que llamaras después de cuatro años—. Ventus se detuvo un momento, ¿debería, por educación, preguntar por Vanitas? Decidió que no, no era un secreto para Sora que ellos se llevaban horriblemente mal—. Así que... ¿qué puedo hacer por tí Sora?

La cosa es así "Mierda, ¡¿Tidus no puedes tirar más abajo?! No quiero perderme esto"—. No estaba seguro de lo que ocurría allá pero no estaba seguro de querer saber—. Como decía... Kairi habló con Naminé, quien a su vez habló con Selphie quién a su vez había hablado con anterioridad con Riku para que poder juntarnos este verano, no tienes planes, ¿no?

—¿Cuándo sería exactamente? —. No era que no quisiera ir, solo que Destiny Island, el lugar dónde vivía Sora estaba bastante alejado de Midgar y tampoco sabía cuánto iba a demorar allá—. Voy a estar trabajando en Midgar durante un tiempo, no sé si llegue...

¿¡Enserio?! ¡Midgar! Suena divertido—. Casi podía imaginar a Sora reírse, lo que provocó que Ventus sonriera—. Ehr, podemos tratar de coincidir en las fechas. "Tidus, Dios Santo, sólo tirame al agua". ¡Lo siento Ven! Te llamo más tarde.

Y con eso Sora colgó.

—¿Sabes? Podrías hacer mi trabajo más fácil si simplemente cortas la cuerda.

—Hombre, estoy tratando, ¿te crees que no?

—¡Suelta la maldita cuerda!

Con eso Sora se sumergió en el medio del océano. El agua estaba fresca, casi helada. Él era el encargado de filmar todo tipo de especies que estaban en el océano de Destiny Island. Ahora mismo había tratado de enfocar el nacimiento de una ballena, sólo esperaba que el oxígeno le diera para capturar todo el momento. La ballena parecía ya estar a punto de dar a luz y era una maravilla que él estuviera justo ahí surfeando. El momento había sido inesperado de hecho y estaba fuera de su horario laboral, un sábado. Pero le había parecido ver la cola de ella antes de volver a hundirse. Y de ahí tuvieron que improvisar con lo que tenían. Un avión destartalado de Cid que había dejado ahí para reparar una cuerda no muy fuerte (de ahí que Sora no entendía porque Tidus se había demorado antes de cortarla) y su cámara de video que siempre estaba con él.

En menos de unos minutos salió la ballena bebé del vientre de la madre. Sora corrió a la superficie, ya se estaba quedando sin oxígeno. A duras penas llegó a la orilla. Y cuando llegó, terminó boca arriba tomando bocanadas de aire agitadas y urgentes, con una sonrisa de oreja a oreja en su rostro. No era algo que estuviese en su cronograma, pero había salido bien. Eran pocas las ballenas que nacían por año así que haber capturado el momento se había sentido bien. Ahora solamente debía hacer dos cosas: pasarle la cinta a Kairi para la transmisión, e imágenes a Roxas que mantenía el blog de biología marina activo. Después de cuatro años, ni Roxas ni él habían perdido contacto alguno. Aunque sí se habían vuelto amigos a distancia. Ya que él se había mudado a Destiny Island después de terminar la facultad y Roxas había optado por mudarse a Traverse Town.

Por suerte para ambos existía el celular, skype y otros medios de comunicación no había día alguno en que no hablaran. Sobre todo, para que el rubio escuchara sus relaciones fallidas. Ya que iba por su cuarta novia y también había sido un fracaso.

—¿Lo conseguiste amigo? —. Tidus se acercó agitado, moviendo un brazo y llamándolo. Sora lo miró de reojo sonriendo de costado.

—¿Alguna vez lo dudaste? ¡Por supuesto!—dijo haciendo el símbolo de victoria con sus dedos—. Hay que editarlo para que Kairi lo haga llamativo...

—Aa. ¿Más tarde en tu casa?

—Como siempre—. Sora se quedó tirado en la arena, la misma se le estaba pegando a la piel produciéndole la sensación de comezón—. Hasta tarde Tidus.

El atardecer al fondo del océano era tan relajante que Sora estaba seguro que podría quedarse dormido en menos de unos minutos. Aunque... no podría, ya que Tidus había dejado el avión de Cid tirado ahí en vez de devolverlo. Así que probablemente tendría que lidiar con él más tarde. No era la primera vez que robaban un avión de Cid, ni tampoco sería el último. El castaño estaba seguro de eso. Y había otra cosa que estaba que estaba molestándolo. Oh... mierda...

Sora se había tirado al océano con su celular en el bolsillo, otra vez...

Para cuando Roxas sintió su celular sonar, y el número desconocido, ya podía saber quién era. Recién había salido de la ducha, tenía una toalla en la cabeza. Se tiró en la cama con el celular en la mano. No era la primera vez que Sora lo llamaba, o mandaba un texto desde un número que desconocía. Y seguramente no sería la última.

Para Roxas la adultez era simple. Se había recibido de programador web, había alquilado un departamento en Traverse Town con sus amigos (manteniendo la intimidad con tres habitaciones separadas) y trabajaba en una empresa encargada de proveer sistemas de última tecnología para sectores empresariales. No tenía grandes complicaciones, tampoco una pareja que le trajera dolores de cabeza y siempre salía con sus amigos. Sí, muy simple. Y algo solitaria, ¿tal vez? No estaba seguro de eso, ya que Sora constantemente estaba pendiente de él. Era algo así como una amistad inseparable. Demasiado inseparable para su gusto y su espacio personal.

":("—. El primer mensaje de texto que había recibido. Roxas suspiró agarrando una bolsa de papas fritas que tenía en su mesa de luz.

"No me digas, otra vez tu celular al mar.…". Comía y le contestaba. Era sábado y dudaba de querer hacer algo, había sido una semana muy densa en el trabajo. Probablemente probaría algún nuevo videojuego en Steam. E iría a la noche por helado.

"Argh, no puedo creerlo. Estaba hablando con Ven cuando pasó y me tiré con él encima. Este es el..."

"Cuarto. ¿Cuándo vas a aprender a ser más cuidadoso, Sora?" Roxas fue a su computadora para prenderla, la habitación no era muy grande, pero el espacio le alcanzaba para mirar el distrito principal, su escritorio, su computadora y algún que otro almohadón gigante que cubría algunos espacios vacíos. "¿Hablaste con Ven?"

"Yep. No fue muy largo, pero no sabe si va a poder venir. Tal vez podrías interceder..." Ah, era eso. Usualmente cuando el castaño no podía convencer a Ventus de algo recurría a él. Era algo sabido.

A decir verdad, a Roxas también le gustaría ver a Ventus. Hablaban a diario, pero no era lo mismo. A decir verdad lo que realmente podría haber hecho titubear a su hermano solo podía ser una cosa: Vanitas.

"¿Crees que Ven no quiera venir por Vanitas?". Si Sora le confirmaba aquello,que lo había mencionado siquiera tal vez y sólo tal vez podrían encontrar una forma de persuadirlo.

"No lo se Rox. Yo no lo mencione. Además… mi hermano rara vez me contesta". El castaño le había mencionado no hacía mucho que Vanitas se había dado a la fuga. ¿Dónde?Nadie lo sabía,no obstante, a veces daba la impresión que Vanitas olía a Ventus cuál sabueso.Ya de por sí era algo extraño que no lo hubiese contactado en mucho tiempo.Si lo hubiese hecho Ven se lo hubiese mencionado en alguna oportunidad.

—Roxas, vamos por helado.¿Vienes?.Hayner golpeó a su puerta para preguntarle.Él se sento en el borde de la cama.

—No ahora mismo,creo que me iré a la cama en un rato–.No era mentira los ojos le pesaban demasiado y ya era pasada la medianoche—.Traigan un poco igual.

—Seguro, no hay problema bro.

Dicho esto, Roxas escuchó los pasos de Hayner alejarse. Pasados unos minutos se percató en que su celular ya había dejado de sonar. No dudaba en que Sora estuviera durmiendo plácidamente en su casa. Y él iba a seguir sus pasos.

Ventus llegó a su departamento cansado. No le dijo nada a sus compañeros por temor a que lo siguieran, pero probablemente partiría a Midgar esa misma noche. A diferencia del resto él había optado por alquilar una pequeña habitación con vista a otros edificios. Era un lugar mediamente deprimente para cualquiera que lo visitara, pero sabía que esta ciudad no era su destino final, ni dónde querría terminar su vida tampoco. Ventus tenía planeado volver con su hermano. Por mucho que apreciara a Aqua y a Terra extrañaba a su hermano. A Sora y al resto. Y aunque se odiaba también a Vanitas. El problema con este último era la relación de odio que mantenían, pero a su vez... Vanitas había sido voluble toda su vida. No importaba donde estuviera él siempre había estado ahí. Sonaba todo tan enfermo. Probablemente fuese ese el principal motivo por el que se había enojado tanto con sí mismo la última noche que se vieron.

Sacudió su cabeza, no quería pensar en ello, mucho menos en esa noche. Decidido a dispersar sus pensamientos Ventus tomó una pequeña valija ya desgastada, era aquella que había tenido desde que había llegado a esta ciudad. Y eligió solo unas pocas pertenencias que creía que iba a necesitar. Y su cámara de fotos. Aqua le había hecho prometer que no se iba a acercar más de lo necesario al sujeto. Un asesino del cual sabían poco y nada. Ven mordió su labio; tendría que ser un espía impecable esta vez.

—¿Yendo a algún parte? O tal vez sea un pequeño viaje—. Vanitas estaba en su ventana y Ventus estaba seguro que había perdido un latido de su corazón—. Maldición, esa cara de sorpresa, me siento halagado—. Y ahí estaba el sarcasmo en su sonrisa, y sus brillantes ojos dorados brillaban como los de un niño que había encontrado su juguete favorito.

—¿¡Cómo... Por qué?!

—Qué elocuente—. Los ojos de Vanitas recorrieron la habitación de manera crítica—. Quién es lo suficientemente idiota para dejar su casa por esto.

Ventus ya sentía su pulso acelerarse y ciertamente había pasado de la sorpresa al enfado en menos de un parpadeo. O sea, ¿quién se creía? Aparecía de la nada, en su casa, caminaba como si fuese la suya. Ciertamente Ven estaba muy enojado, el calor le recorría las mejillas de manera eufórica de la misma rabia.

—Mira Vanitas, vamos a dejar algo en claro: Uno, no me interesa como diste con mi dirección, dos dónde viva o no es asunto tuyo y tres lo que haces es invasión a la propiedad privada, así que lo mejor que puedes hacer—. Tomo aire. Los ojos azulados de Ventus estaban centrados en Vanitas y su forma de jugar con desinteres con un garabato que tenía colgado del techo. Y, por supuesto, el desgraciado estaba sentado en el sillón—...Cierra la puerta antes de irte.

—Hm, lo siento creo que dejé de escuchar desde el punto número uno—. El muchacho se levantó y camino hacia él, y lo tomó de la barbilla—. Vine porque tenemos dos asuntos pendientes, Ventus.

El aire del mismo chocaba en plenitud contra sus labios y sus narices se rozaban. Una postura tan íntima, Ven estaba tan concentrado a que Vanitas no lo viera vulnerable e indefenso. No. Le retiró la mano apretándole la muñeca y frunció las cejas, apartándolo de su encima prácticamente. El corazón le latía con fuerza, y le dio la espalda para que no viera el tenue rubor en sus mejillas.

—No voy a caer en tus juegos Vanitas. Ya no tengo quince años—. Vanitas le revoleó los ojos y se alejó suspirando—. Vete—. Ven rogaba para sus adentros para que se fuera de una vez antes de que perdiera la cordura y él mismo lo arrojara por la ventana.

—Me temo que no es una opción—dijo, sonriendo con los manos en los bolsillos de sus jeans oscuros—. Tenemos asuntos en Midgar, ShinRa me pidió un favor y tengo entendido que vos también.

A Ven el mundo le dejó de girar en menos de diez minutos, su corazón se salió de su pecho y sólo pudo decir...

—... ¿Puedes repetir eso?

Tbc

A/N: ¿Como estan? Espero que les haya gustado el capítulo, lo subí más pronto de lo que esperaba ya que la inspiración me golpeó de lleno el día de ayer. ¡Gracias a los que dejaron comentarios! Realmente me pone contenta ver fans de la pareja que buscan tanto como yo alimentar su fangirl/fanboy con esta pareja. Creo que es mi OTP desde el 2004 hasta el día de hoy. Antes que nada, por ahí les resulte un poco aburrido el cap, pero era introductorio a sus vidas actuales y etc. Ya llegará la interacción entre ellos.

Bueno, más allá de eso espero que les haya gustado.

Disclaimer: ningún personaje de Kingdom Hearts me pertenece. Son obra de SE y Disney.

Beso enorme!