Aviso importante: Este capítulo contiene representaciones ficticias de trastornos alimentarios, incluyendo la anorexia nerviosa y la bulimia. Estas condiciones son serias y pueden tener un impacto significativo en la salud física y mental de quienes las padecen. Si tú o alguien que conoces está luchando con un trastorno alimentario, te instamos a buscar ayuda profesional. La ficción presentada aquí no pretende trivializar ni minimizar la gravedad de estos trastornos. El objetivo es crear conciencia y comprensión, pero no sustituye la atención médica adecuada.

—¡Goku! Ya deja de mirarlo, ese tipo da miedo.— Bulma jalaba a Goku para que volteara, había notado esa guerra silenciosa entre el nuevo y su amigo. El chico oriental era alto y fornido, parecía demasiado fuerte, su joven amigo no sería rival, al menos tenían una diferencia de 10 kilos de puro músculo. La mirada del chico nuevo dejaba helada a Bulma y a las demás, pero no a Goku, no se intimidaría con ese tipo.

—No se Que quiere, pero no me dejaré vencer, me emociona saber que hay alguien mucho más fuerte que yo.—

—¡Ay ya no puedo más! Entre el maniático de Vegeta y tu, me voy a acabar recluyendo en un spa.— Bulma se cruzaba de brazos y se sentaba a comer su sandwich con papas.

Milk miraba a sus amigas desayunar, sus ojos brillaban al ver lo rico que se veía, pasaba saliva y suspiraba, no tenía nada en su plato, solo llevaba una botella de agua simple, el rugido de su estómago interrumpía la guerra mental entre Goku y el chico nuevo.

—¡Milk! ¿Por qué no comes nada? ¿No traes dinero? Traigo arroz con rollos de huevo y costillas.—

—No gracias Goku, no tengo hambre.— Milk sonreía tímidamente pero Lázuli golpeaba la mesa.

—¡Claramente tienes hambre! ¡Te mueres de hambre! ¿Cuánto llevas sin comer?—

—¡Nooo, en serio desayune muy bien en casa!— Milk se justificaba pero su estómago hacia otro ruido. —Me siento algo enferma, es todo.—

—¡QUÉ NO TE AFECTE LO QUE EL FULANO ESE TE DIJO!— Lázuli rechinaba los dientes y cerraba los puños, ahora tenía un nuevo culpable para absolutamente todo.

—Milk, no le hagas caso a Vegeta, tiene otra cultura con estándares totalmente irreales.— Bulma de alguna manera justificaba a Vegeta, le daba un voto de confianza a Tarble, se repetía que en realidad era un chico incomprendido y por eso actuaba tan extraño.

Milk se enfadaba con sus amigas y fruncía el ceño, ella sabía lo que era bueno y lo que no para su cuerpo. También sabía que le quedaban pocos meses para ir a presentarse ante el Rey y no quería que pensaran que era una regordeta. Aunque planeaba rechazar la oferta del Rey, debía lucir hermosa y deseable cumpliendo los cánones de belleza establecidos para su etnia. Evidentemente ella no podía revelar la verdad a sus amigas, el que perteneciera a una familia noble era un secreto y por el bien de todos así debía permanecer.

—¡USTEDES NO VAN A DECIRME SI TENGO O NO HAMBRE Y QUE CÁNONES DE BELLEZA DEBO O NO CUMPLIR!— La chica se levantaba y salía de la cafetería atrapando la atención del chico nuevo, quien quedó boquiabierto con la belleza de la joven, la siguió con la mirada hasta que desapareció en la puerta.

—Me preocupa Milk, no tiene que prestar oídos al imbecil de Vegeta, viste la broma que me jugó achicando mi vestido. Está traumado.— Lázuli enfadada daba una mordida a su emparedado.

—Yo pienso que es cultural, una vez hicimos un debate acerca de eso, las medidas e idealidad del Este son muy diferentes a los de occidente.— Bulma defendía el punto de Vegeta tratando de no afectar a su amiga.

—Pues no entiendo como a ustedes les preocupa eso.— Goku sacaba su bento y comía todo lo que le había mandado su abuelo, estaba tan delicioso que olvidó al chico nuevo por un momento.

La hora del descanso terminó y el chico nuevo fue a continuar sus clases hasta la salida donde se topó con Tarble, quien lo saludó muy amable.

—Raditz, hace tiempo que no te veía ¿Cuando llegaste? ¿Por qué no fuiste a casa?—

—Hola Tarble, hace unas horas, Celry me envió directo a la escuela, yo quería más vacaciones.—

—Mi hermano va a estar muy feliz de verte.—

—Lo dudo, aún no nos hablamos.—

—¿En verdad? Son más hermanos que el y yo, ya se le pasará.—

—Y ¿Dónde está? No lo vi en todo el día.—

—En el hospital, una herida con arma de fuego.—

—¿Se disparó en los pies? No me parece extraño, tiene pésima puntería.—

—Jajaja pues una chica le disparó accidentalmente.—

—¿Y no lo mató? ¡Qué lástima! Ojalá le hubiera disparado bien , así seguiría en Fiji.—

El auto diplomático llegaba conducido por Nappa quien se detenía, Raditz abría la puerta para que se subiera Tarble y él se subía en el asiento delantero.

—Raditz por fin llegaste, estoy muy feliz porque hoy comeremos comida del chef Toma, ¿No les parece genial?— Nappa conducía y reía, estaba de muy buen humor.

—¿Toma? Es bueno, aprendió todo de mi madre.—

—Por cierto ¿Cómo están Gine y Bardok?— Nappa tenía ya mucho tiempo sin hablar con sus colegas.

—Bien, supongo, no los he visto desde que gracias a ya saben quién me tuve que alejar de mi familia...—

Un silencio bastante incómodo se hizo en el auto, se notaba el claro descontento de Raditz, tanto Tarble como Nappa ignoraban la verdad sobre que había pasado entre Vegeta y Raditz, pero preferían no preguntar, era cosa de amigos y ya.

—¿Tienen concentración en éste país? ¿Algún lugar donde entrenar?—

—En la escuela hay un equipo bastande decente, es el que se va a los regionales y después al mundial.—

—No es lo que me gusta hacer... pero, de algo a nada. ¿Tienes idea de a que hora entrenan?—

—No se exactamente.—

—Esta bien, pediré informes.—

La semana transcurría y para Milk era cada vez menos el tiempo, ya no podía perderlo en el equipo de debate, tenía que prepararse fisica y mentalmente. Su padre le había contratado una institutriz oriental para aprender a comportarse. La señorita Lychee aguardaba a la llegada de la joven Milk para darle lecciones de modales, caminata, cuidado de la piel, vestido y era estricta con la alimentación de la chica.

—Señorita Lychee, ya es hora de cenar y Milk no ha bajado, me siento preocupado por ella.—

—No se preocupe señor Oax, Milk no tiene permitido comer nada luego de las 6 de la tarde, está algo regordeta para los esándares orientales.—

—Yo la veo bien, es una niña sana.—

—Si fuera plebeya estaría bien, pero ella es una cortesana real aspirante a esposa del próximo rey, su belleza debe ser exquisita.—

—No estoy de acuerdo con eso, mi niña es hermosa como está.—

—No estamos negociando señor Oax, Milk tiene que cumplir todos los requisitos ya que será fotografiada y muy juzgada por la sociedad y el mundo. Un rechazo de su alteza significaría su ruina. ¿Acaso no quiere lo mejor para su hija?—

—Si, pero será esposa, no modelo.—

—Ni hablar señor Oax, es o no es.—

Milk escuchaba desde la escalera, no pudo evitar sentirse triste y culpable, quizá Lázuli no subía de peso comiera lo que comiera porque entrenaba horas y horas de atletismo y Bulma, bueno, ella tenía la genética de su madre y la tecnología de su padre, además para ser chicas occidentales estaban bien, pero ella no era realmente de la capital del oeste. Iba a su habitación a repetir el video de ejercicios, tenía que soportar hasta la primavera, solo eran unos meses. —Soy Oax Milk hija de Oax Satan y llegaré al objetivo.—

Una media hora mas tarde, Toc Toc la puerta de Milk sonaba. —Milk, hija, ábreme.—

—Papá ¿Qué sucede?—

—Esa señora está loca, te traje algo para que cenes. Debes estar hambrienta, te pone a hacer ejercicio como si fueras una máquina, debes comer bien.— un plato con un delicioso sandwich de roast beef con papas y un pequeño flan eran revelados bajo la tapa de alimentos que llevaba el padre de Milk, a la muchacha se le hacía agua la boca, su padre era el mejor cocinero de carnes del continente y ella estaba muriendo de hambre, pero tenía que ser fuerte, su voluntad era más que su necesidad o deseo.

—Gracias papá.— Decidía aceptarlo para que se fuera y no insistiera, el padre de Milk sonrió y la dejó sola. Milk puso el plato enfrente, el olor era exquisito. —Solo una.— tomaba una papa y la culpa la invadió, no pudo masticarla y la escupió.

Las palabras de Vegeta resonaban en su cabeza "A los chicos orientales les gustan las chicas delgadas" y miraba su abdomen, aunque era plano y saludable, ella se veía inflamada, miraba las fotos con hanbok de su madre. —A las chicas rellenitas no les sienta bien la ropa tradicional y yo deberé presentarme con uno de esos ante el rey. No puedo fallar a la memoria de mi madre.— tiraba la comida a la basura y mejor se iba a dormir, si dormía no sentiría hambre, así que cayó rendida.

Milk se encontraba dentro de su sueño corriendo montaña arriba, cada vez se hacía más inclinada y alta, no podía más con su cuerpo, sentía debil y pensó que moriría, se negó a seguir corriendo y cerró los ojos. Cuando los abrió estaba en un lugar desconocido, era una gran habitación donde la señora Lychee estaba cruzada de brazos y muy molesta.

—¡NO ESTÁS LISTA MILK! ¡NO EJERCITASTE LO SUFICIENTE Y COMISTE GOLOSINAS! ¡MÍRATE!—

Lychee tomaba a Milk a la fuerza y la hacía voltear a la pared, se trataba como si fuera una casa de los espejos, cada reflejo suyo se deformaba de maneras grotescas, resaltando un cuerpo totalmente desproporcionado.

—¡NO ENTRARÁS EN NADA, IRÁS A SALUDAR AL REY Y TU FUTURO ESPOSO EN ROPA INTERIOR!— Lychee se convertía en una especie de monstruo y empujaba a Milk a la habitación contigua, la chica estaba únicamente en ropa interior y una bata de baño, había muchísima gente observándola, en el centro el Rey la miraba inquisidor y el príncipe, el obeso de la fotografía hacía gestos de repulsión hacia la chica.

—¡NO ME CASARÉ CON LA MARRANITA!—

Milk se enfadaba y le quería gritar que ella no estaba mal, que ellos eran los que estaban pésimo, sin embargo chillaba como cerdo.

—NOOOOOOOO.— Milk despertaba envuelta en sudor, lloraba por la pesadilla que había tenido, su cuerpo le pedía alimento, la verdad era que no había comido prácticamente nada en todo el día. Bajo corriendo las escaleras y ya no había nadie despierto, todos se habían ido a dormir. Milk abría el refrigerador y se servía todo lo que podía, tenía un episodio de hambre y comía hasta que no pudo con la culpa, entre el llanto silencioso se provocaba el vómito para deshacerse de todo lo que no debía comer y al final, se sintió bien. Aún tenía algunos meses, ella no sería rechazada, por el contrario, todos la halagarían y ella se encargaría de ser quien renuncie a su título y por ende, batearía al príncipe.

Al día siguiente, Milk no se apareció en la cafetería, no soportaría los "consejos" de sus amigas, no sabían nada. Ella era muy fuerte y saludable, de ninguna manera caería en enfermedades alimentarias. Era más lista y podía controlar todo, solo necesitaba distraerse para evitar caer en tentación. Así que se dirigía donde no había tanta gente, y no hubiera nadie comiendo. El gimnasio de artes marciales, posiblemente estaría ahí Goku, el solo pensar en el chico de sus sueños la hacía sonreír y premio aparte, el imbecil de Vegeta seguía hospitalizado.

—¡Qué felicidad!— Se precipitaba corriendo al escuchar que un alma solitaria golpeaba sacos de sparring, seguramente era su amado Goku, abrió la puerta y para nada se trataba de su crunch, era un chico nuevo, con una larga cabellera negra, también era oriental, bastante alto y atlético, entrenaba sin el uniforme del equipo, traía pantalones cortos y una camiseta sin mangas.

El muchacho se percató de la presencia de Milk, detuvo su entrenamiento y se secó el sudor con una toalla, sonrió levemente y tomó un poco de agua.

—Hola, disculpa, no sabía si estaba apartado o había clases. Ya termino.—

—Nnn, no te preocupes, yo solo... Bueno, venía a ejercitar un poco.—

—¿Ejercitar aquí? Una chica como tú, pensaría que iría a pilates o baile tal vez.—

—Pues... eh... — Milk se apenaba de revelar que no hacía realmente nada, apenas había comenzado con las lecciones de Lychee y menos diría que estaba tratando de rebajar peso, era un chico oriental, quizá pensaba que estaba viendo una marrana.

—¿Quieres entrenar conmigo? Me llamo Raditz y estoy en tercer año.—

—Si, está bien.— Milk aceptaba por pena, no le gustaba importunar.—Soy Milk de segundo año.—

Raditz no podía creer que la chica bonita estuviera ahí, frente a sus ojos. No desaprovecharía la oportunidad para ayudarla a entrenar y quizá platicar más con ella, averiguar si tenía alguna oportunidad de entablar una amistad o más que eso.

La amabilidad de Raditz sorprendió a Milk, pensó que sería déspota y pedante como Vegeta, pero en realidad era un chico atento, le recordaba un poco a Goku, tenían cierto parecido físico, aunque como decían, todos los orientales se parecían ante los ojos occidentales.

—¿También eres de la Capital del Este?— Raditz preguntaba mientras le pasaba un par de guantes de box a Milk.

—No, yo nací aquí.—

—Discúlpame, pensé que éramos compatriotas.— Raditz se apenaba por suponer que Milk era de su país.

—No te preocupes, mi madre si era de allá.—

—¿Era?—

—Si, ya no está, murió hace algunos años.—

—Lo siento mucho.—

—No te preocupes.— Milk chocaba sus guantes y se disponía a entrenar. —¿Empezamos?—

Milk rápidamente comenzó a hacer repeticiones de golpes mientras Raditz detenía las paletas, era una chica muy hábil para el Kick Boxing, parecía una competidora amateur sin duda. La chica se estaba divirtiendo y quemando calorías, justo lo que buscaba, aunque, su ideal era haberse topado con Goku, Raditz era una compañía muy agradable y el tiempo pasaba volando.

La hora del descanso terminaba, Goku llegaba a su salón al examen de física, todos estaban allí menos Milk, se le hacía raro no verla ya que era una chica dedicada y nunca faltaba, mucho menos al examen. La había visto en la primera hora así que debía estar en la escuela.

—Profesor, Milk no está ¿Puedo ir a buscarla?—

—Joven Son, puede, pero perderá tiempo de su examen y le recuerdo que debe mejorar sus calificaciones.—

—No tardo.— Goku salía corriendo, marcaba al celular de Milk pero no obtenía respuesta. —¿Dónde estás Milk?—Se preguntaba a sí mismo mientras avanzaba por todo el campus.

Últimamente Milk estaba preocupada por su peso, así que pensó que posiblemente podría estar en el gimnasio. —Voy a regañar mucho a Milk, no debería hacerle caso a Vegeta.— Goku llegaba corriendo al gimnasio y tras preguntar un poco le indicaron que la vieron ir hacia el dojo. Le parecía un poco raro que fuera allí, a Milk no le interesaban las artes marciales, aunque tenía buen golpe, ella siempre se negó a practicar. Al abrir la puerta Goku se quedó boquiabierto, no podía creer que Milk estuviera practicando kick Boxing, se emocionó de ver a su amiga haciendo algo para lo que era muy buena, pero su expresión cambió radicalmente cuando notó quien la acompañaba. Se trataba del tipo raro que había llegado a la escuela. No sabía cómo explicar lo que sintió en ese momento, algo que jamás había tenido en cuenta, un vacío en el estómago, su corazón latía a mil, sentía calor y frío, todo a la vez.

—¡Milk!— Goku entraba en el dojo sin saber bien cómo manejar la situación. Milk volteó sonriendo, sus mejillas estaban rojas y sus ojos brillaban. Se limpió el sudor con su pequeña toalla.

—Hola Goku.— por su parte, Milk estaba muy feliz de ver a Goku, aunque parecía preocupado, la chica dió un par de pasos y todo se puso negro.

Poco a poco Milk abrió los ojos, su vista era borrosa pero el primer rostro que vio era hermoso, los ojos oscuros y cejas pobladas de Goku, sus labios y su pequeña nariz. —Goku.— recobraba el conocimiento y pestañeaba un poco, se daba cuenta que no era Goku, sino Raditz. —Perdón, Raditz, te confundí con Goku, es que... juraría que parecen hermanos.—

—No te preocupes Milk, Goku fue por ayuda. No te levantes, perdiste el conocimiento... te esforzaste de más tal vez.—

—¡Qué vergüenza!— Milk se trataba de incorporar y su estómago hacía un ruido incómodo.

—¿Te sientes mal o entrenaste sin comer?—

—Ehh... mmm... creo que algo que comí me hizo daño.—

—Puede ser por eso que te desmayaste. Lo siento, te hice esforzar de más.—

—Estaré bien, solo necesito un...—

—Te de ginseng.—Radditz y Milk completaban o frase al mismo tiempo, lo que hacía sonrojar un poco a Milk, Goku jamás completaría una de sus frases. —¿Sabes de remedios orientales?— Milk se interesaba en por qué el chico sabría que el te de ginseng era bueno.

—Obvio, gracias a ello sigo vivo, mi madre me enseñó un poco.— Raditz miraba a Milk con ternura y la detenía con sumo cuidado mientras llegaba Goku con ayuda.

Goku entraba con la enfermera, quien revisaba a Milk, todo parecía estar en orden y tanto Goku como Raditz estaban ya tranquilos. La enfermera dio un pase para reponer su examen tanto a Goku como a Milk y Raditz se retiró a las regaderas.

—¡Qué bueno que estás bien Milk! — Ambos chicos iban a su salón de física para comenzar el examen y quedarse un poco más para terminarlo.

Al finalizar el día escolar, Goku llegaba a su entrenamiento de artes marciales, estaba ansioso porque regresara Vegeta ya que sin él no era tan divertido. Tomaba su celular u enviaba un mensaje a su amigo:

Goku : Date prisa Vegeta, el entrenamiento es muy aburrido.

Vegeta :

Goku : Por tu culpa soy mejor que todos, ya no puedo hacer sparring con nadie más. ¿Si vas a quedar bien verdad?

Vegeta :

Goku : ¡Escribe algo Vegeta! No te entiendo.

Vegeta :

Goku : ¿¿No quedarás bien?

...

Goku : Vegeta...

...

Goku : Vegeta????

Goku : Vegeta no vas a contestar?

Goku : Vegeta!!!

—Mmm creo que ya no me va a contestar y está por iniciar el entrenamiento, ojalá no tarde en regresar... después preguntaré a Bulma cómo va.— Cerraba el casillero y se dirigía al dojo tranquilamente. Se quitaba los zapatos para ingresar y se sorprendía de encontrarse nuevamente al tipo extraño ahí.

—Gokuuuu, que bueno que llegas, te presento a Raditz, tomará el lugar de Vegeta en las locales. Dudo que ese chico quede bien.—

—Maestro Kaio... ¡No hay necesidad, Vegeta ya llega la próxima semana y estará al 100%!—

—Entonces deberá pelear conmigo por su lugar.— Raditz comenzaba a reír burlándose de la situación de Vegeta, no podría hacerlo en su país o sería decapitado, pero en la libertad de la capital del oeste, podía hacerlo que quisiera.

El entrenamiento comenzó y Radditz demostraba de que estaba hecho, sin duda superaba al mismo Goku, su técnica pulida era de corte militar y un poco menos competitiva que Vegeta. —Bueno pues si Vegeta no se recupera como dices Goku, no debemos tener temor, este año al menos dos de estrella dorada irán a las regionales. Apostaría a bubbles en ello.—

Goku salía corriendo a tomar su celular.

Goku : VEGETAAAAAAAA EMERGENCIAAAAA

...

Goku : CONTESTA VEGETA!

...

—Ay no, debe estar dormido.— Goku caminaba al estacionamiento y sacaba su motoneta para ir a casa y descansar hasta el día siguiente.

Al fin era viernes al medio día, las cosas iban de maravilla en el hospital, Vegeta sería dado de alta, ya estaba listo y en un fin de semana más, su hombro quedaría sin rastro alguno de la lesión, Celry recogía al príncipe para llevarlo a casa.

—¿Por qué no vino el idiota de Nappa?— Vegeta subía al auto y admiraba el paisaje, no era la gran cosa pero ya ansiaba al menos dormir en su cama. Lo único bueno de estar en el hospital habían sido las dos visitas de Bulma, la última actualización la haría el padre de la peli azul en la casa Ouji.

—Nappa está haciendo unos mandados joven príncipe, llevará algo de repollo para hacer Kimchi.—

—¿Preparará Kinchi? ¡Que asco! Mejor lo haré yo.—

—No joven príncipe, olvide comentar que su padre envió al Chef Toma a cocinar para usted.—

Vegeta sonreía, quería saltar de felicidad, no era la Chef Gine pero era la mejor noticia que había recibido en mucho tiempo. —Eso me pone de buen humor, ya apresúrate, quiero llegar a casa.—

El auto paró y Vegeta bajó aún con el cabestrillo, pero mucha mayor movilidad, un par de días más con la última actualización y su brazo estaría como nuevo. Su celular no dejaba de recibir mensajes de Briand, sinceramente ya lo había hartado y optó por ponerlo en silencio, si a alguien le interesaba realmente ver era a Bulma y ahora a Toma. Se le hacía agua la boca por probar comida de casa. Así que entró rápidamente para encontrar un perfecto almuerzo oriental servido en la mesa, lo cual le hacía muy feliz, pero también un rostro que no le hacía nada de gracia ver allí.

—¡¿Qué demonios?!—

—Hmm veo que me extrañaste Vegeta.—

—¡EXIJO SABER QUE DEMONIOS HACE ESTE TIPO AQUÍ!— la furia de Vegeta al ver a Raditz en su casa se desataba a niveles poco vistos. Tanto Tarble com Nappa subían los hombros, no tenían idea del por qué tanta furia entre los dos muchachos que se suponía eran mejores amigos.

—Su padre lo envió señor, cree que se está portando muy mal y posiblemente sea por falta de buena compañía.— Celry se apresuró a contestar a lo que Vegeta tomó un plato de arroz con Kimchi y subió las escaleras para encerrarse en su habitación.

—Bueno... ¡No sé que diablos pasó entre ustedes, pero no pueden seguir así, tienen que arreglarlo!— Tarble preocupado pedía a Raditz que hablara con Vegeta, la convivencia en esa pequeña casa con tanta gente iba a afectarlos a todos. Raditz azotó sus puños en la mesa y se levantó en dirección a la habitación de Vegeta. Iba de mala gana, pero sabía que era una bomba de tiempo el hecho de no establecer límites con su ex amigo.

Toc toc .

—¡LÁRGATE CELRY, NAPPA O QUIEN SEAS, NO ME INTERESA!— el grito de negativa de Vegeta desesperaba a Raditz, quien no aguantó los berrinches de su alteza y forzó la puerta abriéndola.

—¿Acaso crees que yo estoy feliz de verte? ¡Por tu culpa me alejé de mi país y de mi familia!—

—Te aprovechas de que no puedo golpearte como te mereces.—

Raditz apretaba los dientes, tenía ganas de golpear a Vegeta hasta cansarse, pero decidió hacerlo con unas cuantas palabras, unas que sabría que le dolerían. —Hablando de eso, ya no debes preocuparte por las locales, tome tu puesto.—

—¡DESGRACIADO! ¡ESTARÉ LISTO PARA LAS LOCALES!— Vegeta estaba desesperado ya con su lesión y era increíble que tan rápido le reemplazaran. Cuando regresara, ese coach de quinta se las iba a pagar.

—Tenemos el viaje de suspensión escolar y luego las locales, dudo que puedas estar en forma a tiempo.—

—¡VAS A PAGAR INSECTO!—

—Ja ja, veremos. Vine con toda la intensión de vengarme y lo haré, no puedo faltarle a la corona, pero tú... tú eres un asco de persona y te quitaré todo lo que más quieres. Si quieres competir será sobre mi cadaver.—

— La única manera que tienes para vencerme es que...— Vegeta sonreía con maldad. —Hagas trampa revelando mi identidad y yendo a llorar con mi padre para que nuevamente no me dejen competir, de otra forma, solo demostrarás que eres igual de inútil que siempre.— El rostro de Vegeta reflejaba seguridad y astucia, pero por dentro moría de coraje. Con todo su pasado, seguro Raditz lo expondría y tendría que olvidarse de competir para siempre.

—Yo tengo honor, algo que tú jamás tendrás, principito de tercera.— Raditz se retirabaa la cocina. Hablaría con Tarble para compartir habitación, la orden del Rey había sido que compartiera habitación con su amigo Vegeta, pero prefería dormir en la calle antes de respirar el mismo aire que Vegeta.

2 años antes

Era el primer año de preparatoria de Vegeta y Raditz, durante ocho años habían sido mejores amigos y por fin el Rey había decidió permitir que Vegeta asistiera a un colegio élite, naturalmente sería acompañado del confiable hijo del General Bardok, quien había demostrado su lealtad y genuina amistad en repetidas ocasiones. Sinceramente las cosas iban tan bien con la familia de Sir Bardok, que el Rey lo había propuesto para consejero en cuanto su actual servidor se retirase, era la mejor noticia para el General y su familia. Dejaría definitivamente el frente de batalla y por fin Raditz tendría el título de conde.

Vegeta estaba abrumado con tantos adolescentes aduladores, buscaba un escape de ese mundo extraño, a varios los había conocido ya que eran presentados tanto caballeros como chicas a su magestad, sin embargo, el príncipe no tenía ganas de trabar amistades, buscaba los mejores lugares posibles para alejarse de la gente. Fue así como llegó al ring de artes marciales mixtas, donde el equipo entrenaba.

—¡Carne fresca!— El maestro Tao Pai Pai observaba a Vegeta, mientras éste entraba como un gato, discretamente. —¿Sabes algo de esta disciplina? ¿Muchacho?— el profesor masticaba un trozo de bambú mientras se acercaba a Vegeta, era pulcro, con el cabello perfectamente peinado y con las manos en los bolsillos. —Pareces fuerte, no seas tímido.—

Vegeta salió a la luz desvelando su rostro, los demás chicos del equipo se quedaban boquiabiertos, se trataba del príncipe heredero. Había rumores de que el príncipe entrenaba con las fuerzas especiales y era muy bueno en combate, pero nadie nunca lo había visto en torneos. Un chico más alto, de cabello rapado y muy musculoso levantó la mano. —Maestro, aunque sea el príncipe, debe pasar la prueba para pertenecer al equipo.— Ten Shin Han, era un año mayor se ponía de pie y protestaba, no creía que fueran ciertos los rumores, además, Vegeta era más bajo de lo que creía y más delgado, no parecía tan fuerte como para derribar a 10 guardias reales solo.

—¡VEGETAAAA! —Raditz entraba corriendo y se encontraba a su amigo con el equipo de artes marciales, el ambiente era algo tenso así que intentó llamar la atención del príncipe para irse a entrenar al palacio. —Príncipe, es que ya se nos hace tarde.—

—Haré la prueba y el cabeza hueca de Raditz también.—

—Ppp... ¿Prueba?¿A qué te refieres?—

Vegeta subía al ring sin nada que perder contra el joven maravilla del instituto, Ten Shin Han era un chico Tailandés con excelente entrenamiento, sus padres lo habían enviado a la capital del este a probarse y llegar a los mundiales. La ventaja en peso y estatura de Ten sobre Vegeta eran claros, el príncipe tenía unos 15 kg menos y unos 12 cm menos de estatura. Shin Han sonreía, era pan comido, tomaba sus guantes y un compañero de equipo lo apoyaba a ponérselos. Vegeta por su parte únicamente vendaba sus puños y se quitaba el saco, no tenía uniforme para hacerlo, pero no le importaba.

El combate comenzó y Raditz apretaba los puños, sabía que Vegeta era excelente, pero también sabía que los guardias reales tenían la obligación de bajo ninguna circunstancia lastimar al príncipe, era un apartado no válido en la escuela y en estas circunstancias. Shin Han aprovechaba su distancia para alejar a Vegeta, pero el príncipe resultaba ser más rápido de lo que creía. Entonces estableció su estrategia, lo derribaría y le golpearía con tal fuerza que en su vida se acercaría a él.

Sin embargo Vegeta no estaba de acuerdo, observó los movimientos de Ten y se dejó golpear una vez, hizo creer al tailandés que era más débil. Shin Han comenzó a reírse. Grave error, Vegeta golpeó su plexo solar y lo acorraló con una combinación de patadas y golpes. Aunque Ten ponía su defensa, el ataque del príncipe se sentían como martillos sobre su cuerpo ¿De dónde sacaba tanta fuerza ese enano?

El príncipe dio un salto y propinó una patada directo en la cara, Ten escupió el retenedor de su boca y cayó al ring. Era un claro Knock out, el primero en la vida de Ten, rápidamente su amigo y apoyo del equipo, Chaoz corrió a ayudar a Ten. El profesor Pai Pai quedó atónito, permitiendo la entrada de Vegeta y Raditz al equipo escolar. Los amigos celebraron pero no todo estaba tan bien, Vegeta había ganado un rival acérrimo que no se iba a tentar para sabotear al príncipe.

El ciclo escolar continuaba y Vegeta era feliz entrenando en la escuela y en palacio. Raditz decidió no hablar sobre las "reglas" para combatir con el príncipe, Vegeta le había advertido no revelar que estaba prohibido lesionarlo ya que si no combatían con él al máximo potencial, jamás mejoraría su técnica. Todo parecía ir bien hasta que Ten tuvo una sesión de preparación para pertenecer a la milicia real en un futuro, era uno de sus objetivos en la capital del Este, ya que teniendo un puesto fijo como soldado real, podría asegurar hogar y comida para su familia en el país extranjero.

Al abrir el manual, observó el reglamento real, una regla aparecía desde el año anterior. "No se permite lesionar al príncipe bajo ninguna circunstancia". Ten tomó una fotografía al apartado y sonrió malévolamente, tenía la idea perfecta. Se quitaría a Vegeta de encima y no correría riesgo su participación en los regionales. Al salir de la sesión informativa se topó con Raditz quien iba al entrenamiento en el palacio.

—Hola, no sabía que te encontraría aquí.— Ten saludo hipócritamente al amigo de su nemesis.

—Ah, Hola Ten Shin Han, ¿Viniste a sesión informativa? No sabía que tenías interés de pertenecer a la milicia real.— Raditz miraba el folder que Shin Han llevaba en las manos, discretamente el tailandés lo ocultó tras de él, pero Raditz ya había notado que lo tenía.

—Si, es un trabajo seguro ¿Y tú? ¿Vas a ver a Vegeta?—

—Entrenar, ambos pertenecemos a las fuerzas élite.—

—Pero si aún son jóvenes ¿Cómo le hicieron? Bueno, Vegeta es el príncipe, ¿Pero tú? ¿Solo por ser su amigo?— Ten sentía mucha envidia, ese Raditz estaba viviendo su sueño y a tan corta edad.

—Pues entreno desde niño en la escuela Saiyan y mi padre es Sir Bardok.—

—Ah, con razón eres tan bueno. Felicidades, no cualquiera logra entrar a esa escuela.—

—Gracias, bien, me tengo que ir, gusto en verte.— Raditz salía corriendo a su destino y Ten se quedaba mirando hasta que el joven de largo cabello negro desaparecía.

No era posible que hubiera tanto nepotismo, seguro el podría tener mucho mejor nivel que ese par de niños ricos si le dieran la oportunidad. En medio de sus celos algo no cuadraba, si era regla el no lesionar al príncipe ¿No debía Raditz haber informado de ello? Dudaba que no lo supiera, seguramente se había puesto de acuerdo con Vegeta para no decir nada. ¡Claro! ¡Siempre eran tapadera uno del otro! ¡Era más que obvio! El plan estaba armado, Vegeta debería ser cesado de cualquier torneo a como diera lugar, heriría su orgullo, él sabía cómo lograrlo.

El día de las locales había llegado, la cede era en el colegio élite de la capital del Oeste, Shin Han se encargó de hacer correr el rumor: "Raditz dijo que no se debía golpear al príncipe o el rey les castigaría, era la ley".

Los concursantes de todas las escuelas se enteraron y hubo descontento con la participación del príncipe quien aún no llegaba a las instalaciones y ya protestaban.

—¡ESO ES TRAMPA!— gritaba un ofuscado competidor.

—¡CREE QUE POR SER EL PRÍNCIPE NI SIQUIERA DEBE LLEGAR A TIEMPO COMO TODOS LOS DEMÁS!— Otro grito desesperado de otro competidor.

Ten Shin Han había logrado poner a todos en contra de Vegeta y de paso embarró a Raditz. Si lograba dejar a Vegeta solo, podría hacer que incluso se fuera del colegio. Era un plan brillante y disfrutaba del caos que había creado.

—Ten, ¿Crees que esto funcione? Si el Rey se entera de todo, podría salir muy mal.—

—No pasará nada Chaoz, ese presumido tiene que aprender. En todo caso me agradecerá por darle una lección.—

El Rey y su comitiva llegaban al gimnasio de la escuela, era la primera vez que su hijo competía y quería ver cómo les derrotaba a los demás. Su fuerza era uno de sus principales orgullos y aunque no estaba del todo contento dejando al príncipe rodearse de "cualquiera", probar que su hijo era el mejor le hacía sentir más poderoso.

Vegeta y Raditz también llegaban a los vestidores, las miradas de los competidores y murmullos ponían nervioso a Raditz, Vegeta apenas si se daba cuenta, como siempre, estaba centrado más en el combate que en la gente que lo rodeaba. Raditz tropezaba y llamaba la atención de su amigo, no era usual la torpeza de parte del hijo de Bardok.

—¿Qué te sucede insecto? ¿Me tienes miedo?—

—¿Yo? ¡Claro que no! Te voy a dejar en la lona, sabandija real.—

—¡Da tu mayor esfuerzo! Si no lo haces, me sentiré traicionado.—

Raditz respiraba y asentía, estaba listo para el torneo, a sabiendas de la habilidad de Vegeta, no podía perder la oportunidad de resaltar. Su padre quien estaba presente con el rey, se avergonzaría si no daba su máximo esfuerzo. Era el momento de entrar al ring, el primer combate sería Raditz de escuela elite contra Oran del colegio Tsfuru. Bardok miraba serio sentado junto al rey Vegeta en los lugares de honor del torneo. En una semana mas pasaría de ser el General mas importante a tener desición al nivel del rey. Raditz miraba discretamente a su padre, quien le regalaba una pequeña media sonrisa. Fue suficiente para que la confianza de Raditz pasara de un 3 a un 100, su padre demostraba orgullo y él lo compensaría adecuadamente.

Raditz luchó con todas sus fuerzas, el joven Oran era veloz pero no tanto como Vegeta, con quien estaba acostumbrado a combatir, era sencillo hasta cierto punto para el combatiente del palacio. Todo fué muy rápido, en los primeros 4 minutos del primer round logró someter a su contrincante al punto de la rendición. El público aplaudió y el entrenador Tao Pai Pai saltó de gusto, Raditz no había sido formado por él, pero tener un elemento de tan buena calidad lo hizo pavonearse. Ahora no sólo sería Ten, también Raditz podría brillar.

—Bien, yo te venceré en dos minutos.— Vegeta felicitaba a Raditz en su particular forma y Raditz asentía.

—Si es que llegas a combatir conmigo, te toca después de Ten Shin Han—

—Obviamente seremos el combate final insecto.—

Ten Shin Han ganó su combate en el tercer round por puntaje superior, las cosas iban muy bien para la escuela Elite, el primer combate el principe se aproximaba, el rey estaba espectante. Había hablado con su hijo, Vegeta tenía la obligación de ganar y lucirse, demostrar su poderío y sólamente así, le sería permitido cobatir en eventos deportivos. De lo contrario, podía olvidarse de sus niñerías. Vegeta subió al ring, pero el contrincante de Vegeta simplemente no se movía de su lugar a manera de protesta.

El público se impacientaba y el referee miraba su reloj, volvían a llamar al contrincante de Vegeta, quien se levantó de su asiento solamente para ir a los vestidores. No quedó más que declarar vencedor por default a Vegeta. Ante la sorpresa del todos, el príncipe regresaba a su lugar sin haber combatido.

—¿Qué sucedió?— Raditz recibía a su amigo mientras todos los participantes los miraban y murmuraban entre sí.

El Rey se rio. —¿Viste eso Bardok? Le tuvieron miedo a mi hijo.—

—Si señor, asi es.— Bardok no estaba convencido, la actitud del joven que abandonaba el combate no era para nada cobarde, estaba enfadado. Algo sucedía. No quedaba más que esperar.

Los combates continuaron y la segunda ronda fue igual, el contrincante de Vegeta simplemente abandonaba el combate por default. Era un gran insulto a la corona y sobre todo al príncipe, en la segunda vuelta, el mismo Rey estaba ya dudando de la situación y entraban las semi finales, donde por fin Vegeta se enfrentaba a Ten Shin Han.

—Combatiremos de manera justa.— Vegeta se levantaba para acudir al Ring.

—Ve tu, yo aguardaré el combate por el tercer lugar.— Ten Shin Han se estiraba y se acomodaba en su butaca.

—¡¿Qué... demonios?!—

—¿No te has dado cuenta? Nadie quiere ser castigado por el rey si es que te tocan.—

—¿Quién dijo semejante estupidez?—

—Pues... adivina.—

—No seas imbecil.— Vegeta subía al ring pero Shin Han se cruzaba de brazos, por tercera vez el príncipe ganaba por Default y la paciencia del Rey se iba al suelo, salía fúrico al lobby del gimnasio seguido por Bardok.

—Rey Vegeta, no se que suceda pero el siguiente combate va a valer la pena.—

—¡ESPERO QUE NO MIENTAS!—El Rey gritaba a Bardok de una forma terrible, Raditz alcanzaba a ver la escena y Ten estaba tras él.

—Vaya, creo que el papi de Vegeta está enojado y parece que es con tu padre, ¿No será que si peleas con Vegeta, podría desquitarse con el?—

—No digas estupideces.— Raditz se volvía hacia Ten Shin Han enfadado.

—Piénsalo, Vegeta ha ganado sin pelear... es por lo que está en el manual.—

Raditz se quedaba helado, era cierto, pero eso aplicaba únicamente en batallas militares, para... salvaguardar... la corona. La escena que miro de lejos y lo que Shin Han mencionaba estaban de la mano, quizá si el combatía con Vegeta, el puesto de su padre estaría en riesgo y nuevamente tendría que ir al frente. Su madre no soportaría perder a su padre y tampoco el estrés de que fuera al frente otra vez. Raditz tomaba una decisión, esta vez el príncipe quedaba en segundo plano, su familia era primero, Vegeta lo perdonaría por esto.

Vegeta estaba observando el combate de Ten Shin Han contra Lemo, donde Ten iba ganando. No pudo evitar escuchar el cuchicheo de los compañeros detrás de él en la fila.

—Seguro ya ganó, dudo que Raditz vaya a subir al ring.—

—Nadie quiso pelear con él, no comprendí bien el por qué.—

—Estudia en las fuerzas especiales de su padre, el mismo Raditz tiene a su padre en ese ejército y fue el que dijo algo de las reglas, total que nadie debe tocarlo o sufrirá las consecuencias.—

—¿Será un truco para dejarlo ganar?—

—Supongo que es para que no quede en ridículo, mejor que gane por default.—

Vegeta trató de hacer oídos sordos, no podía creer tantas tonterías por parte de estudiantes inútiles. Al menos el siguiente combate era contra su único amigo, así que no habría problemas, su padre estaría orgulloso y se divertiría haciendo lo que mejor sabía.

Por fin el último combate, los amigos se debían enfrentar, Vegeta subía al ring preparándose para dar una batalla épica, pero los minutos pasaron y Raditz no se presentaba, fue así como Vegeta resultó el ganador del torneo sin mover un solo dedo. No pudo soportar la vergüenza y tan pronto era protocolariamente correcto, el príncipe huyó del lugar. No quería hablar con nadie, si hubiera estado presente Raditz quizá podría haberle gritado y reclamado, pero ni siquiera asomó su cara, era más que confirmación de los rumores. Su amigo lo había traicionado y no se quedaría sin castigo. El rey prohibió rotundamente competir a Vegeta, era un insulto para la corona, para el principe y para él mismo, salió furico del lugar.

Vegeta no soportaba la presencia de Raditz así que solicitó que lo apostaran en las islas del sur, lo enviaría a varios kilómetros de distancia sin importar que se opusieran Bardok y Gine, ni su título de conde, por primera vez iba a competir en piso parejo y si supuesto amigo le había puesto el pie. Para los padres de Raditz fue extremadamente difícil, ya llevaban 14 años buscando a un hijo y ahora les quitaban al otro.

Raditz se fue con un dolor interno que se convertía cada día en odio hacia el príncipe, estar en las islas del sur lo haría sumamente fuerte pero también rencoroso, esperaría su momento de volver y de cobrar venganza. Después de todo, era el hijo del consejero del Rey, aunque Vegeta intentó sabotearle también el nombramiento, le fue superado por la astucia y eficiencia de Bardok.

En la actualidad

—No creo que el tiempo cure lo que Vegeta hizo y jamás volveremos a ser amigos.—

—Pues pienso que deberían remediarlo, es una pelea de niños y además heredarán los puestos de sus padres, es su destino estar juntos.— Nappa secaba los trastes mientras Raditz miraba hacia la ventana de la cocina.

—Sea como sea, no pueden estar peleando todo el tiempo, o al menos no me involucren.— Tarble se levantaba y salía hacia su habitación.

—Puede que no dure mucho tiempo.— Raditz quebraba un plato lanzándolo a la pared y partiéndolo en muchos trozos. —Así de mal está todo.—

Continuará