Eliii Shojo: Gracias por tus comentarios, es agradable saber que alguien está allí leyendo y disfrutando :)
¿Se terminó?
Llevaba semanas desaparecida. Bueno, no estaba exactamente perdida. Él sabía dónde ella estaba. Estaba en su casa, evitando ir a la escuela. Y él odiaba eso. Odiaba cuando ella no estaba con él. Odiaba tener que soportarlo todo sin ella.
Suspiró y golpeteó con los dedos la fría mesa de picnic donde estaba sentado. Últimamente, sus pensamientos estaban fuera de control, pensaba mientras contemplaba las nubes. Se arremolinaban en torno a ella y sólo ella. Decaía en sus estudios y eso se reflejaba en sus notas.
Se mordió el labio y desvió la mirada al suelo. Entonces vio que alguien se acercaba. Y no era cualquiera. Era ella. Una sonrisa iluminó su rostro y saltó de la mesa de picnic.
"¡Hola! Aquí estás," dijo, mientras le sonreía.
Ella le sonrió burlona y se dirigió a la mesa que él había dejado. Él la siguió y se dedicó a mirarla mientras se sentaba. Se recostó por un árbol junto a la mesa y siguió mirándola por un rato. Como ella no decía nada, decidió hacerlo él.
"Te extrañé, ¿sabes?" le dijo con suavidad, cruzándose de brazos.
Ella lo miró a los ojos e hizo un triste intento de sonrisa. También lo había extrañado, pero no iba a decírselo. Tampoco iba a decirle que había venido sólo para verlo. Tendría que descubrirlo por su cuenta.
"Me hubiera gustado que me llamaras."
"Estaba ocupada," mintió ella, esbozando una sonrisa inocente.
"¿En serio?" Inquirió él, con el ceño fruncido.
Ella era una incógnita. Era en parte la razón por la que se había sentido atraído por ella. Nunca se sabía qué estaba pensando y tenía un excelente control de sus expresiones. Aquello lo fascinaba. Así que comenzó a salir con ella. O mejor dicho, a revolotear a su alrededor. Y todo había acabado en una relación incierta y su descubrimiento de que efectivamente, estaba enamorado de ella.
Pero todavía no sabía lo que ella sentía por él.
Ella apartó su flequillo de los ojos, captando su atención. Él se encontró con su mirada y cavó en sus profundidades, en busca de respuestas a sus preguntas. Nada. ¿Dónde estaba la chica de la que se había enamorado? Aún estaba allí. Él lo sabía. Pero, últimamente, se estaba encerrando en sí misma. Eso lo mataba.
"Kenshin."
"¿Hmm?"
"Yo también te extrañé," murmuró, mientras se ponía de pie. "De verdad."
Él parpadeó, no muy seguro de si había escuchado bien. Ella nunca fue abierta con sus sentimientos. Nunca. Le parecía raro. Frunció el ceño, buscando en sus ojos una vez más. Y vio exactamente lo que había visto antes. Nada más que a Kaoru.
Ella se mordió el labio antes de ponerse en marcha.
"Oye." La alcanzó antes de que pudiera irse. Qué gentil era. Siempre gentil. "No te vayas."
Ella soltó su brazo y se detuvo. "¿Por qué?"
"Te extrañé," repitió él.
Ella se encogió de hombros y miró el suelo. "No," susurró.
"¿No qué?"
"No me hagas esto," terminó ella, con los ojos fijos a sus zapatos. No lo quería mirar, temerosa de lo que pudiera ver.
Escuchó sus pies arrastrarse para después hablar. "¿Terminamos?"
"¿Qué?" y levantó la vista, sus palabras la confundieron.
"Que si terminamos. No me digas que-"
"¿Es lo que quieres?" le preguntó ella, frunciendo el ceño.
"No," respondió él, avanzando hacia ella. Sus manos tomaron su rostro y la obligó a mirarlo. "Quería encontrarte."
"No sé qué-"
"Ella está ahí. Lo sé," continuó él, interrumpiéndola. Se inclinó y acarició su frente con sus labios. "Te amo."
Ella bajó la cabeza para que no la pudiera ver sonreír. Dejó que sus ojos se posaran en el suelo. Ella usaba ballerinas y él unas Converse. Era una vista cómoda. Tragó saliva antes de enfrentar su mirada. Había logrado deshacerse de su sonrisa.
"Adiós, Kenshin."
Y así, ella se alejó. Pero volvería, él lo sabía. Ella siempre volvía. No importaba cuántas veces se despedía, en realidad no lo decía en serio.
Y esa era la mejor parte.
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