Luego de un par de horas de limpieza, finalmente había terminado con los pisos. La mansión era muy grande, pero nada tan excesivo como para demorarme tanto tiempo en limpiarlo; a lo mucho solía tardar una hora y eso, cuando me distraía por cualquier motivo.

Entonces ¿Qué estuve haciendo todo este tiempo?, sencillo; he estado tratando de evitar encontrarme con Chika. Gracias a ello he procurado hacer mi trabajo lo más despacio posible, para intentar acabar luego de que el paseo de Chika por los jardines, terminase.

- *suspiro* Si sigo a este ritmo, no creo que sea capaz de empezar la cena a tiempo...

- ¿Sigues aquí, Watanabe? - me pregunta la madre de Chika, mientras se me acercaba desde uno de los cuartos -. ¿Qué pasa contigo? Esta última semana has estado trabajando completamente ineficiente

- M- mis disculpas, señora... Es solo que estos días no me he sentido muy bien - debía esperar que esa fuese una excusa suficiente para que no dudase de mi actuar -.

- Pues en lo que a mi concierne, tus sentimientos no deberían impedir con tu trabajo. No te pago para que trabajes en dos horas, lo que mis otras sirvientas hubiesen hecho en media hora ¿Entendido?

- C- como usted diga... - le respondo haciendo una reverencia -.

- *suspiro* En verdad se nota que tu sangre a sido manchada con el mal extranjero...

- ...¿Disculpe? - otra vez eso de mi "sangre". ¿Qué tenía esta mujer en contra de que fuese mitad Japonesa y mitad Norteamericana? -.

- No tengo porque decirte más... Solo trabaja - dice mientras se alejaba por el pasillo -. Espero que termines a tiempo para la cena

- Co- Como usted diga... - escucharla hablar me daba rabia; pero si de algo estaba segura, es que no había nada que pudiese hacer -.

- ¡Madre! ¿No has visto a- - dice Chika, quien había venido corriendo desde la entrada de los jardines -.

- ¿Chika? No deberías estar aquí a esta hora... Tu paseo por los jardines debió comenzar hace cinco minutos...

- S- si, lo se madre... Es solo que, y- yo... - al cruzarse nuestra mirada pude notar como una expresión triste se dibujó en su rostro -.

- ¿A quién buscabas, hija? No tengo todo el tiempo para seguir aquí...

- N- *suspiro* No era nada... Ahora mismo iré al jardín

- Hmm... Bien. Te buscaré cuando sea hora de cenar

Y así, luego de que Chika regresase a verme de reojo una vez más; se fue. Verla de esa manera me ponía triste, me dolía como ni siquiera yo creía que fuera posible. Pero no había nada que pudiese hacer, después de todo, trato de evitarla por que no quiero que se entristezca más.

- Chika... - suspiré su nombre mientras apretaba mis puños para controlar mi impulso por ir a buscarla -. No... *suspiro* Será mejor que siga con mi trabajo

Desde aquella tarde en la que la madre de Chika sospechó de lo que estábamos haciendo las dos, no he vuelto a encontrarme con ella en secreto. Al principio Chika se me acercaba preocupada cuando su madre no veía; preguntándome la razón por la cual ya no estaba yendo a buscarla en la tarde, a lo que solo podía responder con alguna torpe excusa.

Ya después pareció que ella simplemente lo aceptó y ya no iba a buscarme. Pero en cambio, cada vez que nuestros ojos se encontraban, ella no podía evitar dirigirme una expresión apenada, antes de irse. Era cruel, pero estaba segura que las cosas serían peor si su madre se enteraba que ambas nos reuníamos en secreto; además de que los sentimientos que he comenzado a sentir por ella, podrían ser muy peligrosos si seguían "floreciendo". Por ello, no había otra solución más que cortarlos de raíz.

- Quiero creer... Que eso será lo mejor para ella - me repito como si siguiese intentado convencerme; mientras continuaba con mis quehaceres pendientes -.

Al parecer, haberme deprimido al pensar en ello fue contraproducente; puesto que antes de haberme tan siquiera percatado; ya había terminado con todo. Supongo que trabajo mejor bajo presión, pero eso era justamente lo que hoy quería evitar.

- Diablos... Supongo que volveré a pedirle a la madre de Chika que me deje salir a la playa - me digo en voz baja mientras guardaba los instrumentos de limpieza su lugar -. Cualquier cosa será mejor a simplemente quedarme aquí...

No estaba del todo segura de donde podría estar la señora Takami. He vivido ya un tiempo aquí, pero lo cierto es que rara vez la veía por la mansión a esta hora. Supongo que simplemente suele quedarse en su habitación, por lo que comencé a dirigirme allí.

El camino en si era sencillo; un solo pasillo conectaba de hecho todo el piso inferior de la gran construcción, por lo cual no debía tardarme ni un par de minutos en llegar hasta su cuarto. Sin embargo, justo cuando pasaba frente a la entrada a los jardines; alguien me tomó de la muñeca y me comenzó a halar hasta el segundo piso. Exaltada por la repentina sensación, regresé a ver de quien se trataba.

- Q- ¿¡Qué pa- - al poder verla bien, el corazón se me detuvo por unos segundos -. Chi- ¿Chika? ¿Qué estás haciendo?

- ... - ella no me respondió, simplemente me siguió llevando hasta la sala en desuso donde solíamos escondernos -.

Al llegar allí, ella cerró la puerta con cautela y se me acercó mientras miraba el piso. Yo por mi parte, no tenía idea de qué estaba ocurriendo; pero si de algo estaba segura, es que si esto continuaba por más tiempo, se podría armar un gran lío.

- Chi- Chika... No deberíamos estar aquí aho-

- ¿Por qué...? *sollozo* - sus palabras eran entrecortadas y las lágrimas que escapaban de sus ojos se rompían en el suelo de madera -.

- ¿De qué hablas, Chika?

- ¿Por qué simplemente dejaste de buscarme? - me pregunta alzando su mirada mientras me veía con tristeza -.

- Y- Yo...

- ¿Es qué también estabas jugando conmigo? *sollozo* ¿Reunirte conmigo aquí, era todo una mentira?

- Chika no entiendes...

- N- No lo entiendo... *sollozo* Creí... ¡Creí que al fin alguien me trataba de forma distinta a todos en este lugar! Creí que... *sollozo* Ya había alguien que no hiciese como si no existiese a excepción de cuando mi madre me llamaba... Y- Yo... *sollozo* ¿Eh?

Sin poder evitarlo, había sacado un pequeño pañuelo que tenía para poder secar sus lágrimas. Aunque antes de haberme percatado, yo también había comenzado a llorar.

- No es así, Chika... - le hablaba mientras acariciaba su cabeza con cuidado, intentado consolarla -. Jamás fue una mentira cuando me escabullía para poder hablarte

- Entonces... *sollozo* ¿Por qué simplemente ya no lo haces?

- Po- Porque yo... *tragar* Te- Tengo miedo de lo que podría ocurrir si tu madre nos descubre...

- ¡No me importa si ella se entera! Aún si esa era la razón... De- *sollozo* Debiste decirme y no simplemente dejarme de lado como si todo hubiese sido falso

- Y- Yo... *sollozo* Siento mucho no haberlo hecho... - ella tenía razón; al menos debí de haberle avisado en lugar de solo desaparecer -.

- Creí... *sollozo* Que te habías enterado de como soy y pensaste que soy rara como mi madre o mis hermanas...

- Ra- ¿Rara? - le pregunto extrañada al ver como ella se ponía aún más deprimida al hablar de ello -. ¿De qué hablas?

- A mi... N- no me gustan los chicos como debería ser normal. Sino que, me gustan las chicas... - dice mientras caía de rodillas frente a mi, a lo que me arrodillé frente a ella -. Ha sido así desde hace varios años, pe- pero cuando se lo dije a mi madre y a mis hermanas ellas... *sollozo* Ellas solo comenzaron a regañarme, diciendo que no era normal y que debía dejar de hablar de cosas extrañas y sin sentido como eso... Pero, y- yo no podía... *sollozo* Al ver eso simplemente comenzaron a ignorarme y tratarme fríamente, incluso... Me prohibieron salir de la mansión, no podía conocer gente nueva... Mucho menos, hablar con alguna de las sirvientas... - sus desgarradoras palabras junto a su llanto, comenzaron a hacer eco por la habitación. Cada vez que ella trataba de decir algo, simplemente era dominada por la pena otra vez -. S- se que soy extraña *sollozo* Así que, por favor... N- No me dejes al igual que lo han hecho los demás... *sollozo* Por favor...

- Jamás podría hacerlo... - le respondo mientras la abrazaba con todas mis fuerzas -. No creo que seas extraña, ni siquiera creo que el hecho de que te gusten otras chicas no sea algo "normal"... Quienes están mal aquí son tu madre y tus hermanas - hablaba sin dejar de acariciar su espalda para consolarla -. Así que no llores, por favor... Y- Yo no te dejaré de lado por como eres... Jamás

- Yo- You... L- ¿Lo prometes? - me pregunta mientras tomaba mis manos -.

- Lo prometo...

En ese instante, sin darnos tiempo a reaccionar; la puerta del salón se abrió, dejando ver a su madre junto con un par de sirvientas.

- Así que si estabas aquí... Llévense a mi hija

- ¡No! N- ¡No me iré madre!

- ¡Silencio! Mira que seguir con tus locuras aún ahora... ¡Llévensela! - ante ello las sirvientas se acercaron a Chika y la llevaron fuera del salón -.

- En cuanto a ti Watanabe... Tus servicios ya no serán requeridos en esta casa jamás

- ¡No! *sollozo* ¡No hagas esto ma-

- ¡Cállate! - le gritó a Chika luego de haberla abofeteado -.

- ¡No le golpees! - le grito corriendo hacia ella, hasta que me detuvo tomándome de la muñeca con fuerza -.

- No te atrevas a decir que puedo o no hacer con mi hija... - habla a la vez que me llevaba hacia las gradas -. Mira que estar con ella a escondidas ¿Es que no lo ves? ¿¡No ves como es ella!? Es desagradable pensar tan siquiera en su pensamiento retorcido...

- Co- ¿¡Cómo puedes hablar así de tu propia hija!? - le preguntaba furiosa mientras intentaba liberarme -. ¿¡Es que acaso está loca!? ¡ELLA NO MERECE QUE LA TRATEN ASÍ!

- ¡No digas más! Ya no eres bienvenida en esta casa...

Con una fuerza imprevista, ella me había dado una cachetada, haciendo que perdiese el equilibrio y cayese por la gradas.

- ¡YOUUU! *sollozo* Ma- ¡Mamá, detente!

- ¡Aghh! *toz* - el golpe de lleno al llegar al piso hizo que perdiese un poco el aliento y mi vista se tornase borrosa -. N- ¡No! *toz* ¡No hagas nada, Chika!... - no quería arriesgarme a que su madre siguiese haciéndole daño -.

- Pe- pero...

- No hagas, nada... Por favor...

- Hmp... Hasta que al fin dices algo razonable, Watanabe - me habla su madre desde el piso de arriba -. Ahora lárgate

- Co- Cómo diga... - la furia me dominaba, estaba a punto de subir hacia ella y hacerle pagar por como hablaba de Chika. Pero sabía que las posibilidades de que lo lograse eran bajas y que además, ella podría sufrir por mi culpa -.

Sin perder más tiempo, sequé con mi dedo el pequeño hilo de sangre que había brotado de mi labio al caerme y golpearme. Y comencé a dirigirme hacia la salida de la mansión.

- N- ¡NO! *sollozo* ¡NO TE VAYAS, YOU! ¡POR FAVOR! *sollozo* Yo- ¡YOUUU!

- ¡Calmen a mi hija!

- Yo- ¡YOU! *sollozo* ¡PROMETISTE QUE NO TE IRÍAS!

- *sollozo* Yo... L- lo siento... - digo regresando a verla antes de marcharme -. Pero esa promesa... *sollozo*

...No la podré cumplir...