—¡Goku! —era Krillin, con una expresión de sorpresa—. ¡Te estaba buscando! El viejo Rochi quiere hablar contigo— mencionó al acercarse por fin a ellos, aquel calvo saludo amicalmente a aquella peliazul quien también mantuvo la mirada como de espanto, como si por poco la hubieran descubierto de un vil acto.

Goku, aún recuperándose de la intensidad del momento, asintió.

—Sí, claro... voy enseguida—

La joven Bulma miró a Goku antes de dar media vuelta y alejarse de ellos al emprender el vuelo.

—Amigo lo siento, veo que estabas entretenido en esa pelea, pero Milk me dijo que te dijera que regreses a casa inmediatamente, estaba furiosa, parece algo celosa— mencionó Krilin

Goku suspiro, como si algo lo estuviera perturbando... —A decir verdad ya tengo hambre, ya era hora de regresar—

Los días siguientes, los encuentros se detuvieron, aquella peliazul que quiso retomar el entrenamiento se vio con la sorpresa de que el guerrero había ido al otro mundo.

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La tarde en Capsule Corp se perfilaba cálida y luminosa, el ambiente perfecto para una reunión que prometía ser más compleja de lo que esperaban. Bulma, consciente de la importancia del día, había organizado un encuentro con todos los involucrados para discutir los avances en el proyecto de la joven Bulma. A pesar de su confianza habitual, algo en el aire le decía que las cosas no serían tan simples como se habían imaginado.

Al llegar a la espaciosa sala de estar, todos notaron que Bulma había decidido vestirse de manera especialmente elegante, luciendo un vestido azul que caía con gracia sobre sus curvas, resaltando su figura de manera sutil pero innegablemente atractiva. Su cabello estaba perfectamente peinado, y la ligera capa de maquillaje que llevaba destacaba sus ojos, que brillaban con determinación.

—Gracias a todos por venir —comenzó Bulma, tomando la palabra mientras se dirigía al centro de la sala—. Hemos avanzado bastante en el proyecto para devolver a mi otra yo a su dimensión, pero las cosas son más complicadas de lo que pensábamos. Las distorsiones temporales y dimensionales no son fáciles de revertir, y aunque estamos cerca, todavía queda trabajo por hacer—

Los presentes asintieron, intercambiando miradas de preocupación. Vegeta, apoyado contra una pared con los brazos cruzados, parecía atento pero distante. Krillin fue el primero en hablar.

—Sabíamos que no iba a ser sencillo, pero confiamos en ti, Bulma. Si alguien puede encontrar una solución, eres tú—

Piccolo, siempre el pragmático, añadió: —Lo importante es que lo hagamos bien. No queremos arriesgarnos a crear otro problema intentando resolver este—

—Exacto —respondió Bulma—. No voy a tomar ningún atajo, así que les pediré paciencia. Les iré informando a medida que avancemos—

Mientras hablaban, Milk, sentada en un sillón al lado de Gohan, observaba con una mezcla de impaciencia y ansiedad. Su rostro delataba su incomodidad ante la situación, y en un momento dado, no pudo evitar expresar lo que pensaba.

—Ojalá todo esto se resuelva pronto —dijo Milk, su tono era educado, pero en su voz se percibía un cierto deseo de que la joven científica regresara a su dimensión lo antes posible—. Es mejor para todos que las cosas vuelvan a la normalidad—

La joven peliazul, que hasta ese momento había estado en silencio, decidió intervenir. Entró en la sala con una seguridad que sorprendió a todos, pero lo que realmente capturó la atención fue su atuendo. Había dejado a un lado su habitual ropa de combate y, en cambio, vestía un delicado vestido veraniego blanco que caía suavemente sobre su figura. El diseño resaltaba su juventud y belleza de una manera inesperada, haciendo que todos en la sala se quedaran boquiabiertos.

Ella había decidido mostrar otra faceta de sí misma, algo que pocos habían visto hasta entonces. Su cabello estaba recogido en una coleta alta, y un ligero rubor en sus mejillas la hacía parecer aún más encantadora. La reacción fue inmediata. Krillin tosió nerviosamente, mientras que Yamcha, incapaz de disimular, murmuró un elogio bajo su aliento. Incluso Piccolo, siempre tan estoico, alzó una ceja, sorprendido.

Pero la reacción más notable fue la de Vegeta. Aunque trató de mantener su habitual actitud indiferente, su mirada traicionó un destello de incomodidad al notar cómo los ojos de los demás se posaban en la mujer que era idéntica a su esposa solo con la única diferencia de la edad. Aunque no dijo nada, su postura se tensó ligeramente, como si la situación lo irritara más de lo que estaba dispuesto a admitir.

Goku, por su parte, hizo un esfuerzo consciente por mantener la compostura. Desde su último encuentro en aquel entrenamiento, había sentido un cambio en la dinámica entre él y la joven guerrera, y no estaba seguro de cómo manejarlo. Intentó no mirarla directamente, concentrándose en escuchar lo que Bulma tenía que decir sobre los avances en el proyecto. Sin embargo, la joven notó su actitud distante y algo fría, lo que despertó su curiosidad y, en cierta medida, la molestia.

Después de que Bulma concluyera la reunión, y mientras los demás comenzaban a dispersarse, la joven e impetuosa científica aprovechó la oportunidad para acercarse a Goku. Lo encontró en uno de los pasillos, aparentemente absorto en sus pensamientos.

—Goku, ¿puedo hablar contigo un momento? —dijo ella, intentando mantener su tono casual, aunque el nerviosismo era evidente en su voz.

Goku se volvió hacia ella, con una expresión que intentaba ser neutral, pero había un brillo en sus ojos que delataba su intranquilidad. —Claro, ¿qué sucede? —respondió, intentando sonar despreocupado.

Ella lo miró fijamente, sus ojos buscando una respuesta que Goku no parecía dispuesto a dar tan fácilmente.

—Desde nuestro último entrenamiento, has estado... diferente —comenzó ella, sus palabras cuidadosamente seleccionadas—. No sé si hice algo que te molestara, pero siento que me estás evitando—

Goku sintió una punzada de culpa al escucharla, pero también una oleada de emociones que no lograba descifrar por completo. Trató de desviar la mirada, pero la intensidad con la que ella lo observaba lo mantenía atrapado.

—No es eso —dijo finalmente, rascándose la nuca en un gesto típico de él—. Es solo que... —hizo una pausa, buscando las palabras adecuadas—. Me di cuenta de que las cosas se estaban volviendo un poco... raras—

La joven Bulma frunció ligeramente el ceño, dando un paso más cerca de él, lo suficiente para que Goku sintiera el calor de su proximidad.

—¿raras? —repitió, su voz suave, pero cargada de un significado más profundo—. Solo quiero entrenar, Goku. Quiero conocer el poder de estos guerreros que no existen en mi mundo. Tú eres el más fuerte, ¿no?—

Goku tragó saliva, consciente de la tensión que se había formado entre ellos. No podía negar que había algo más, algo que los empujaba el uno hacia el otro, una atracción que ambos intentaban ignorar, pero que se volvía más difícil con cada encuentro.

—Está bien —dijo finalmente, cediendo a la petición de la joven—. Entrenaremos, pero mantengámonos enfocados en eso, ¿de acuerdo?—

Ella sonrió, un gesto que iluminó su rostro y que, por un instante, hizo que Goku olvidara sus propias palabras. Se acercó aún más, lo suficiente como para que él pudiera sentir el suave roce de su vestido contra su brazo.

—Gracias, Goku —dijo ella, su voz baja, casi un susurro—. Prometo que será solo entrenamiento—

Pero ambos sabían que, aunque intentaran mantener las cosas profesionales, la línea entre lo que sentían y lo que debían hacer se volvía cada vez más difusa.

Cuando Milk notó que Goku no estaba en la sala, decidió buscarlo por la casa. Caminó por los pasillos, escuchando las voces bajas que venían de una esquina. Se detuvo al reconocer la voz de Goku, pero lo que la detuvo en seco fue la segunda voz, más suave y femenina: era la joven Bulma.

Desde el pasillo, Milk pudo ver cómo Goku y la joven Bulma hablaban, un poco más cerca de lo habitual. Él, con los brazos cruzados, intentaba mantener una expresión neutral, pero había algo en su postura que denotaba incomodidad. Ella, por otro lado, jugaba con un mechón de su cabello, mirándolo de una manera que Milk no pudo pasar por alto.

Antes de que la conversación pudiera ir más allá, Milk decidió intervenir. Con pasos firmes y seguros, llegó hasta ellos. Sin dar tiempo a que reaccionaran, se colocó junto a Goku, lo tomó del brazo, y, en un gesto completamente fuera de su carácter, lo besó en los labios.

Goku, sorprendido, abrió los ojos de par en par y retrocedió instintivamente. —¡Milk, no hagas eso aquí! —exclamó, su voz reflejando su incomodidad. El beso había sido inesperado, y aunque apreciaba el afecto de su esposa, la situación en la que se encontraban no era la más apropiada.

La joven Bulma observó la escena en silencio, sus ojos se entrecerraron por un instante. Aunque intentó mantener la calma, la incomodidad en su expresión era evidente. Sin decir nada, se dio la vuelta y se alejó, dejando a Goku y Milk solos en el pasillo.

Milk miró a Goku, quien aún se mostraba tenso por la situación. —No me gusta lo que está pasando, Goku. No me gusta nada —dijo en voz baja, soltando su brazo lentamente, mientras el eco de sus palabras resonaba en el aire.

Goku observó cómo la joven Bulma se alejaba, y luego giró su atención hacia Milk, con una mezcla de sorpresa y confusión en sus ojos. —¿Qué te pasa, Milk? —preguntó con un tono que intentaba ser suave, pero que claramente reflejaba su desconcierto—. No era necesario que hicieras eso.—

Milk lo miró con una mezcla de frustración y algo más, una emoción que rara vez dejaba salir. —¿No te das cuenta, Goku? —respondió, su voz temblando ligeramente—. ¡Por supuesto que era necesario! No puedo seguir fingiendo que no noto lo que está pasando. Esa chica... ella está demasiado cerca de ti.

Goku frunció el ceño, su expresión mostrando una mezcla de incomodidad y defensa. —No es lo que piensas. Ella solo quiere entrenar, y además, estamos intentando ayudarla a regresar a su mundo. No tienes porque pensar asi—

—¿De verdad? —replicó Milk, cruzando los brazos y mirándolo fijamente—. Porque desde que llegó, parece que te busca a ti para todo. ¡Y tú no haces nada para detenerla! Goku, te has comportado diferente desde que ella apareció.

Goku se tensó ante la acusación, dando un paso hacia atrás—. ¡Eso no es cierto! —exclamó, su tono más firme de lo habitual—. Solo estoy tratando de ayudarla, como haría con cualquier otra persona. ¿Acaso no confías en mí?—

—No es que no confíe en ti, Goku, pero... —Milk suspiró, intentando calmarse, aunque la angustia seguía presente en su mirada—. Esa chica es diferente. Siento que está intentando algo, me da ganas de partirle la cara—

—¡Milk cálmate!—

Milk asintió lentamente, aunque la incertidumbre aún rondaba en su mente. Goku, por su parte, sentía que la situación se estaba volviendo más complicada de lo que imaginaba, y sabía que tendría que ser cuidadoso para no empeorar las cosas.

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Cuando el bullicio de la reunión se fue apagando y todos se retiraron, Bulma quedó en la penumbra de su habitación, reflexionando sobre lo que había escuchado. Sabía que no debería haber estado espiando, pero la tensión entre Goku y Milk había captado su atención. Sentada en la cama junto a Vegeta, quien ya se había quitado la armadura, decidió finalmente compartir lo que tenía en mente.

—¿Sabes? —comenzó Bulma, su voz suave mientras jugueteaba con un mechón de su cabello—. Hoy escuché algo interesante entre Goku y Milk—

Vegeta levantó la vista de su propia reflexión, arqueando una ceja. —¿Qué fue lo que escuchaste? —preguntó, aunque su tono indicaba que no le importaba demasiado lo que ocurría con Kakarotto y su esposa.

—Parece que Milk está bastante preocupada por mi otra yo —continuó Bulma, su mirada distante mientras recordaba la escena—. Y no la culpo. Yo, cuando tenía esa edad, era demasiado enamoradiza, siempre fascinada por lo nuevo y emocionante. —Se giró hacia Vegeta, observándolo con una pequeña sonrisa—. No me sorprendería si mi yo de ahora, en otra versión, estuviera interesada en Goku—

Las palabras de Bulma cayeron como una bomba. Vegeta, que hasta ese momento había estado tranquilamente reclinado, se incorporó bruscamente, sus ojos centelleando con una mezcla de incredulidad y disgusto. —¿Qué diablos estás diciendo, Bulma? —rugió, su voz ronca llena de repulsión—. ¿Te das cuenta de lo que acabas de insinuar? ¿Que podrías estar interesada en ese... en Kakarotto?—

Bulma no pudo evitar soltar una carcajada al ver la expresión de horror en el rostro de Vegeta. —¡Oh, por favor, Vegeta! —dijo entre risas—. Solo lo dije porque no me sorprendería que mi yo más joven pudiera sentirse atraída por alguien tan fuerte y misterioso como Goku. No tiene nada que ver conmigo ahora. Es solo una idea divertida—

—¡No tiene ninguna gracia! —Vegeta replicó, su voz resonando en la habitación—. La sola idea de que haya una versión de ti que se fije en Kakarotto me produce náuseas. Él es... —su voz bajó un tono, con un matiz de auténtica aversión—. Simplemente no—

Bulma, aún sonriendo, se acercó a él y le dio un suave golpe en el hombro—. Tranquilo, Vegeta. Solo estaba bromeando. —Hizo una pausa, observando su rostro aún tenso, y luego añadió con un tono más serio—. Pero es precisamente por eso que no quería que la joven Bulma estuviera demasiado cerca de ti. Sé cómo era en mi juventud. Podría ser algo inevitable—

Vegeta la miró fijamente, su ceño fruncido lentamente suavizándose mientras procesaba sus palabras. —Tú eres mía, Bulma, en cualquier universo, en cualquier tiempo —dijo, su tono de voz más calmado, pero con un fuego inquebrantable en sus ojos—. No me importa lo que esa versión tuya pueda pensar. Kakarotto no tiene ni tendrá ninguna oportunidad contigo, aquí o en cualquier otro lugar—

Bulma asintió, sintiendo una calidez en su pecho por las palabras de Vegeta. —Lo sé, Vegeta. —Dijo con una sonrisa más suave—. Y creo que mi yo joven también lo sabría, en el fondo. Quizás por eso se ha sentido tan perdida... porque tú no existes en su mundo—

Vegeta gruñó levemente, pero esta vez no con disgusto, sino con una determinación que solo él podría mostrar—. Entonces asegúrate de que lo entienda bien, Bulma. Porque no quiero volver a oír ni una palabra sobre ella y Kakarotto—

—Lo haré —respondió Bulma, divertida y a la vez con una extraña calma—. Y por lo que vale, Vegeta, no tienes que preocuparte. Nunca he sido tan clara en algo como lo soy en esto: en cualquier universo, siempre te elegiría a ti—

Vegeta asintió, satisfecho, antes de jalarla suavemente hacia él, su expresión aún intensa pero con una sombra de alivio—. Más te vale, mujer—

Bulma se acurrucó en su pecho, dejando que la calidez de su presencia la envolviera. En ese momento, comprendió que, por muchas complicaciones que pudiera traer la joven Bulma, su amor por Vegeta era inquebrantable, algo que ni el tiempo ni las dimensiones podían cambiar.

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En el laboratorio, ambas trabajaban en silencio, concentradas en sus respectivas tareas. Las pantallas llenas de datos y fórmulas complejas llenaban el ambiente de una atmósfera intensa, aunque no necesariamente incómoda. Sin embargo, la tensión en el aire era palpable, no solo por el trabajo que requería toda su atención, sino también por los pensamientos que circulaban en la mente de ambas.

—Sabes... —empezó Bulma, la Bulma principal—, no puedo evitar notar que estás algo distraída últimamente—

La joven de cabello azul claro levantó la vista de la pantalla, sorprendida por el comentario. No había esperado que Bulma mencionara algo personal en medio de tanto trabajo.

—No estoy distraída —respondió ella, esquivando la mirada y volviendo a centrarse en sus datos—. Solo que este proyecto es más complicado de lo que pensé—

—Eso es cierto —concedió Bulma, sin apartar los ojos de la joven—. Pero no estoy hablando solo del proyecto—

La joven suspiró, dándose cuenta de que no podría escapar de la conversación. Sabía a lo que se refería, y decidió que, tal vez, no tenía sentido seguir esquivando el tema.

—Si te refieres a Goku... —empezó, eligiendo sus palabras con cuidado—, no es lo que piensas—

—Solo te voy a decir una cosa —interrumpió Bulma, con un tono más serio de lo habitual—. No se te ocurra interesarte en él—

La joven se sorprendió por la franqueza de Bulma, pero no pudo evitar sentir una mezcla de emociones. Por un lado, estaba la sensación de haber sido descubierta, y por otro, una curiosidad creciente sobre por qué Bulma sentía la necesidad de advertirle.

—¿Por qué no? —preguntó la joven, intentando parecer indiferente—. ¿Acaso no es un guerrero increíble? Es fuerte, amable... ¿Por qué no me interesaría?—

Bulma suspiró, como si estuviera a punto de revelar un secreto del que no quería hablar.

—Porque Goku es... complicado. Es un gran amigo, pero no es el tipo de persona con la que querrías enredarte. Créeme, lo conozco desde hace mucho tiempo, y lo último que necesito es que surjan complicaciones entre nosotros... por cualquier motivo—

La joven observó a Bulma por un momento, tratando de entender el trasfondo de sus palabras. Había una mezcla de protección y advertencia en su voz, lo que hizo que la situación se sintiera más seria de lo que había anticipado.

—Está bien, no tienes que preocuparte —dijo la joven finalmente—. No planeo complicar nada, solo quería conocerlo mejor. Es la primera vez que estoy en un mundo como este, y es natural que sienta curiosidad por sus habitantes—

Bulma la miró fijamente, como si intentara medir la sinceridad de sus palabras. Finalmente, sonrió, aliviando un poco la tensión.

—Bien, entonces, vamos a centrarnos en este proyecto. Mientras estemos aquí, solo hay una prioridad: encontrar una solución para que puedas regresar a tu dimensión. Todo lo demás... podemos dejarlo para después—

La joven asintió, reconociendo el punto. Aunque la conversación había dejado en claro que Bulma estaba vigilante, también sintió que un pequeño puente de confianza se había construido entre ellas.

La joven de cabello azul claro dejó su trabajo de lado por un momento y se cruzó de brazos, mirando a Bulma con curiosidad. Había algo en la manera en que la mayor hablaba de Goku que le intrigaba, y decidió que no podía dejar pasar la oportunidad de indagar un poco más.

—¿Qué quieres decir con que Goku es complicado? —preguntó, inclinando la cabeza ligeramente—. Parece tan... sencillo. Directo, incluso. ¿Hay algo que no estoy viendo?

Bulma soltó una pequeña risa, más por el comentario que por diversión genuina.

—Bueno, Goku es una de las personas más sencillas que he conocido —admitió—. Pero esa simplicidad es lo que lo hace complicado en ciertas situaciones. Él no piensa como la mayoría de nosotros. Para Goku, la lucha, el entrenamiento, y superar sus límites son lo más importante. Es lo que lo motiva, lo que lo define. No entiende ni le interesa nada más allá de eso. Y créeme, eso incluye muchas cosas que, para la mayoría de nosotros, son fundamentales—.

La joven la miró con escepticismo, sin estar segura de a qué se refería exactamente.

—¿Te refieres a que no le interesa... las relaciones? —preguntó, un tanto triste incrédula—. ¿Ni siquiera con su propia esposa?

Bulma asintió con una leve sonrisa, aunque sus ojos reflejaban algo de melancolía.

—Exactamente. No es que no le importe Milk; claro que lo hace, pero Goku no es como nosotros en ese sentido. Él ve el mundo de manera diferente. Para él, el afecto, el amor... esas son cosas que no comprende completamente. Las relaciones para él son un tipo de conexión diferente, más cercana a la amistad que a lo que la mayoría considera un romance o una familia. Y eso puede ser... frustrante—

La joven se quedó en silencio, considerando lo que Bulma le decía. Por un lado, lo entendía. Goku tenía esa energía infantil, esa pureza que le hacía parecer casi ajeno a las complicaciones emocionales de los demás. Por otro lado, la fascinación que sentía por él no era algo que pudiera ignorar tan fácilmente.

—Entonces, ¿es imposible acercarse a él de otra forma? —preguntó, su voz apenas un susurro, pero cargada de una mezcla de curiosidad y desilusión.

Bulma negó con la cabeza, como si hubiera esperado esa pregunta.

—No es imposible, pero tampoco es fácil —dijo con sinceridad—. No te estoy diciendo que no te acerques a Goku, pero debes saber que es un camino lleno de malentendidos y, a veces, de decepciones. Goku es un amigo maravilloso, alguien en quien puedes confiar con tu vida. Pero si buscas algo más... algo que involucre sentimientos más profundos o complejos... Bueno, te estás metiendo en un terreno difícil—

La joven dejó escapar un suspiro, sus pensamientos ahora mucho más claros, aunque no menos conflictivos. Lo que Bulma le decía tenía sentido, y aunque no quería admitirlo, también le hacía ver a Goku bajo una nueva luz, una en la que lo admiraba aún más por su naturaleza, pero al mismo tiempo se daba cuenta de las barreras que había entre ellos.

—Gracias por decírmelo —respondió finalmente, con una pequeña sonrisa—. Creo que necesitaba escuchar eso—

Bulma devolvió la sonrisa, esta vez más relajada.

—No hay de qué. Solo quiero evitar que las cosas se compliquen innecesariamente. Además, tenemos un trabajo importante que hacer. Si podemos mantener las cosas simples y enfocarnos en nuestra tarea, todo será más fácil— finalizó guiñándole un ojo.

La joven asintió, volviendo su atención a la pantalla frente a ella y aunque Bulma había sido clara, algo dentro de ella no podía evitar sentirse intrigada por el reto que representaba Goku, sobre todo para sus nuevos planes.

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Entiendo que estás buscando algo más específico en la interacción entre Goku y la joven Bulma. Vamos a enfocarnos en esa tensión sutil y en los cambios de comportamiento de ambos. Intentaré darle un enfoque que capture mejor la incomodidad y la conexión que quieres desarrollar entre ellos.

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Al día siguiente Goku llegó a la Corporación Cápsula con la determinación de continuar el entrenamiento que había prometido a la joven peliazul. Sin embargo, mientras se acercaba al laboratorio, no podía evitar recordar el beso con Milk y la sensación extraña que había quedado después. Había algo en todo eso que no lograba entender del todo.

Cuando entró en la sala, la joven Bulma estaba allí, trabajando en uno de sus proyectos. Levantó la vista al sentir su presencia, y aunque sonrió, había algo en sus ojos que delataba una incomodidad sutil.

—Hola, Goku. —dijo con naturalidad, aunque su voz no tenía la misma energía de siempre.

—Hola, Bulma. ¿Lista para entrenar? —respondió Goku, tratando de sonar despreocupado, pero notando que algo no estaba bien.

Ella asintió, pero había una pausa en su movimiento, un titubeo que él no pudo pasar por alto. Mientras se dirigían al área de entrenamiento, Goku observó que evitaba su mirada, como si algo la estuviera molestando. Él no era el más perceptivo cuando se trataba de emociones, pero no pudo ignorar la tensión en el ambiente.

Comenzaron el entrenamiento como de costumbre, pero Goku notó de inmediato que algo andaba mal. La joven Bulma, que siempre había sido tan entusiasta y competitiva, ahora parecía distraída. Sus movimientos eran más lentos, menos precisos, y su usual chispa estaba ausente.

Después de un par de intercambios, Goku decidió detenerse. —Bulma, espera. —dijo, levantando una mano para indicar que quería hablar.

Ella se detuvo, mirándolo con una expresión de sorpresa mezclada con algo más profundo, algo que no podía o no quería expresar. —¿Qué pasa? —preguntó, aunque sabía que él había notado su extraño comportamiento.

—Eso es lo que quiero saber. —Goku la observó detenidamente, su tono era suave pero preocupado—. No estás siendo tú misma hoy. ¿Está todo bien?—

Bulma bajó la mirada, jugueteando con el borde de su camiseta. —No es nada, solo... cosas que me dijo tu amiga Bulma y... bueno, lo que vi el otro día—

Goku parpadeó, intentando conectar los puntos. —¿Te refieres al beso con Milk?—

Ella asintió lentamente, todavía sin mirarlo. —Es solo que... me hizo pensar en muchas cosas. Sobre ti, sobre lo que realmente sé de ti. —Dijo esto último en voz baja, casi como si se lo estuviera diciendo a sí misma.

Goku frunció el ceño, dando un paso más cerca. —¿Qué es lo que te preocupa?—

Ella finalmente levantó la vista, encontrándose con sus ojos, pero su mirada estaba cargada de confusión y algo más que él no lograba descifrar. —No sé, es como si no te conociera realmente. Y tal vez no deberías confiar tanto en mí para entrenar—

Goku, sin entender del todo pero queriendo calmarla, la jaló hacia el en un gesto impulsivo. El contacto fue breve, pero la electricidad entre ellos fue innegable. El Saiyajin sintió algo en ese momento, algo que lo desconcertó, pero lo disimuló.—Bulma, eres fuerte y el entrenamiento va bien. No hay razón para dudar. —dijo con una voz más firme de lo que él mismo esperaba—

Ella lo miró fijamente, y aunque quería alejarse, no podía evitar sentir una atracción hacia esa firmeza y seguridad en su voz. Había algo en Goku, una faceta que la intrigaba, algo que ella misma no había conocido en él antes.

La tensión en el aire se hizo más pesada, la cercanía física y emocional creando una conexión que ambos sentían, pero no sabían cómo manejar. En ese momento, Bulma se dio cuenta de que había mucho más en Goku de lo que jamás había imaginado, y eso la asustaba y la fascinaba al mismo tiempo.

El por su parte, no podía quitarse de la cabeza esa sensación extraña, esa atracción sutil que comenzaba a formarse. Había algo nuevo entre ellos, algo que ni siquiera el entrenamiento más intenso había logrado sacar a la luz.

—Vamonos de aquí, hay que entrenar en otro lado con mayor espacio— sugirió el levitando un poco para dirigir la ruta.

Goku la miró un instante más, buscando alguna señal de duda en sus ojos. Pero ella, firme, asintió con la cabeza, determinada a continuar. Sin palabras, ambos se lanzaron al vuelo en dirección a su entrenamiento.

Los movimientos eran rápidos, precisos, pero había algo diferente en el aire. Goku podía sentirlo; el ritmo de Bulma había cambiado, no era solo su fuerza o velocidad, sino la intensidad de su mirada, como si quisiera demostrar algo más allá de sus habilidades. Y entonces, en un movimiento inesperado, ella le hizo una llave que lo tomó por sorpresa. Goku sonrió, sintiendo el dolor momentáneo en su brazo, pero también un orgullo genuino.

—¡Vaya, esa sí que no la vi venir! —la felicitó con entusiasmo, pero antes de que pudiera liberarse completamente, ella apretó con más fuerza, como si quisiera retenerlo un poco más. La sonrisa en el rostro de Goku se suavizó, reconociendo la determinación en sus ojos.

Con su fuerza característica, Goku logró zafarse, pero en el proceso, perdió el equilibrio y cayó hacia adelante, sobre ella. El impacto fue suave, pero lo suficiente como para que ambos terminaran en el suelo, con él encima de ella. El tiempo pareció detenerse.

Los rostros de ambos quedaron a centímetros de distancia, sus respiraciones se mezclaban, y ninguna palabra podía romper el hechizo que los envolvía. Los ojos de Goku estaban fijos en los de ella, y por primera vez, notó una vulnerabilidad en su mirada que no había visto antes. El aire estaba cargado de algo más que simple incomodidad, una tensión que parecía crecer con cada segundo que pasaban así, tan cerca, sin apartar la mirada.

El cuerpo de Goku, tan poderoso y seguro en combate, ahora se sentía increíblemente pesado y consciente de cada punto de contacto entre ellos. La mano de Bulma, que aún descansaba en su brazo, parecía querer empujarlo, pero no lo hacía. Había algo en el ambiente que los mantenía en ese instante, una chispa que no se apagaba, sino que solo crecía con la proximidad.

—Bulma... —murmuró, su voz más baja de lo habitual, casi como si no quisiera romper ese delicado equilibrio. Ella no respondió, pero sus ojos lo decían todo. Goku podía sentirlo, un torbellino de emociones, preguntas, y un deseo de comprender lo que estaba pasando. Sin quererlo, se dio cuenta de que había algo en ella, algo que ni la Bulma que conocía desde siempre había mostrado, y eso lo desconcertaba y fascinaba al mismo tiempo.

Debido a la proximidad, ambos podían sentir el ritmo acelerado de sus respiraciones. Cuando Goku recobró la compostura por aquella circunstancia e intentó levantarse, sintió cómo las piernas de la joven, vestida con una falda corta, se doblaban sobre su cadera, dejando al descubierto su piel, permitiéndole sentir la piel de sus muslos sobre el. El expresando cierto nerviosismo, no pudo liberarse de la trampa en la que sus piernas lo mantenían, lo que permitió que ella ajustara su posición, las cerrará más apretando su piel, acercando aún más sus cuerpos, que se entrelazaron de manera palpable y explícita. Sin prever que aquel contacto hiciera que ella soltara un gemido involuntario al sentir la evidente masculinidad de Goku sobre ella.

Goku, completamente nervioso y sin saber qué hacer, la miró con confusión y dijo:

—¿De qué se trata todo esto? ¿Por qué estamos haciendo esto? ¿Por qué actúas así desde hace un tiempo? —Su voz temblaba mientras continuaba. —Y yo... yo sé que esto está mal, pero... ¿por qué no puedo detenerme?—

Ella lo observó con una intensidad que lo desarmó, y sin perder el tiempo, le respondió con una voz baja, casi ronca...

—Porque no se trata de lo que está bien o mal, Goku... Se trata de lo que ambos queremos en este momento—

Acto seguido, sin darle tiempo para reaccionar, ella deslizó sus manos por su espalda, acercándolo aún más, y lo besó con una pasión desbordante, como si las palabras ya no fueran suficientes.

Después del beso intenso y apasionado, Goku se quedó momentáneamente paralizado, sus emociones enredadas en la confusión y el deseo. Su mente estaba en un torbellino, pero el contacto físico y la cercanía con ella provocaron una respuesta inmediata. Se sintió atrapado entre el impulso y la razón, su respiración acelerada mezclándose con la de ella.

En ese instante, él intentó hablar, pero las palabras se quedaron atoradas en su garganta. Ella, sin soltarlo, continuó explorando su cuerpo con una intensidad que desafiaba cualquier barrera emocional. Goku, aún en conflicto, empezó a responder a sus caricias, dejándose llevar por el momento, a pesar de que una parte de él seguía luchando por recuperar la compostura.

Finalmente, al darse cuenta de que la situación no iba a resolverse por sí sola, Goku se apartó ligeramente, con la respiración entrecortada y una expresión de mezcla entre deseo y confusión.

—No puedo seguir así sin saber lo que realmente quieres —dijo con voz grave—. Si esto va a continuar, necesito saber cómo te sientes realmente y qué es lo que esperas de todo esto—

Ella, aún respirando con dificultad, lo miró a los ojos, su mirada reflejando tanto deseo como determinación, y respondió con firmeza.

—Lo que quiero es que dejes de luchar contra lo que es evidente. Estamos aquí por una razón, y lo que está pasando entre nosotros es real. A veces, simplemente hay que dejarse llevar y enfrentar lo que queremos sin dudar y lo que yo quiero en este momento...—diciendo eso lo miró con fijación... —eres tú—

Goku, aún con la respiración entrecortada y los pensamientos en conflicto, la miró fijamente, tratando de procesar lo que le acababa de decir. Su voz, aunque cargada de deseo, también reflejaba una profunda preocupación.

—¿Yo? Eso no puede ser, soy consciente de lo que hemos hecho, y lamento ser un desastre cumpliendo acuerdos...—lo dijo recordando sus palabras hacia Milk. —Pero yo... no puedo tomar esto cómo algo más, esto no va a significar nada después, me olvidaré de esto y de ti, y no hay manera de que después puedas reclamar algo, yo jamás lastimaría a Milk—

Ella, sorprendida por la intensidad y la franqueza de sus palabras, lo miró con una mezcla de asombro y tristeza. La revelación de Goku sobre sus sentimientos y su compromiso con Milk la hizo comprender aún más lo difícil que era para él abrirse emocionalmente.

—Entiendo —respondió ella con voz calmada pero firme.—Pero eso no cambia lo que siento en este momento. No busco que esto se convierta en algo más. Solo quiero que, al menos ahora, podamos... expresarnos sin reservas—

Goku la miró, conflictuado pero entendiendo sus palabras.

— Solo quiero que vivas el momento presente conmigo. Si esto no significa nada para ti después, lo aceptaré— mencionó ella con una expresión decidida y sin conflicto.

Goku, aún conflictuado, miró a ella con una mezcla de incertidumbre y deseo. Sus palabras resonaban en su mente mientras él trataba de procesar la situación. Aunque su compromiso con Milk era inquebrantable, no pudo ignorar la atracción que sentía en ese momento.

Ella, percibiendo la lucha interna de Goku, decidió actuar con una sinceridad palpable. Con un gesto suave pero decidido, se acercó más a él, envolviéndolo en un abrazo que transmitía tanto calor como comprensión. Sus manos recorrían su espalda con delicadeza, como si intentaran deshacer las reservas y barreras que él aún mantenía.

Goku, sorprendido por la ternura y la firmeza de su toque, sintió cómo sus defensas se desmoronaban lentamente. La proximidad y el contacto físico lo hicieron sentir un deseo profundo, uno que ya no podía ignorar. Aunque aún estaba perturbado, la sensación de su cuerpo cercano al suyo y la calidez de su abrazo eran abrumadoras.

Ella levantó su rostro hacia él, su mirada llena de una combinación de desafío y vulnerabilidad. Sin esperar a que él respondiera con palabras, lo besó con una pasión que hablaba más que mil palabras. Sus labios se encontraron en un beso profundo, y Goku, con la respiración entrecortada, respondió con igual intensidad. Sus manos se movieron por su cuerpo, acercándola aún más, mientras se entregaban completamente al momento.

El beso se volvió más ardiente y urgente, y el contacto entre sus cuerpos se volvió más íntimo. Goku, sintiendo cómo sus dudas se desvanecían en el calor del momento, y debido a la actitud tan desinhibida de la joven sin ningún obstáculo de pudor, empezó a sentirse más relajado, era una sensación nueva y placentera que sentía con el cuerpo de una mujer, de esa forma tan expuesta. Aunque en el fondo seguía consciente de sus compromisos, el deseo presente y la conexión emocional que compartían en ese instante los envolvía completamente.

Ella, dominada por sus impulsos y deseos, se acomodó sobre él, envolviéndolo con sus piernas y atrapándo sus muslos a su cuerpo. Goku, al percibir el aroma de su piel y la cercanía de su cuello, se entregó a la exploración. Su lengua recorrió su piel, saboreando la textura y el calor. Ella, sintiendo el aumento de la intensidad, se inclinó hacia atrás permitiéndole ir mas allá, Goku, guiado por el deseo y la conexión que sentía, continuó su recorrido, llevando su lengua hacia el contorno de sus senos, disfrutando de la cercanía y la intimidad que ell ale está compartiendo.

El calor entre ellos se intensificó. Goku, con la respiración acelerada, dejó que sus instintos guiaran su exploración. Ella, incapaz de contener sus gemidos de placer, se inclinó hacia atrás, ofreciendo su cuerpo completamente. Goku siguió su trayectoria, llevando sus caricias hacia sus senos, se permitió deshacer el broche de su ajustado corsé, revelando su hermosa anatomía, se quedó detenido un momento al apreciar a detalle la belleza de los mismos, con unos pezones rosados apetitosos que se alzaban tentadores y un volumen exquisito. No esperó más; sus labios se lanzaron sobre ella con una urgencia salvaje. Su boca exploró cada centímetro de su piel, mordisqueando y lamiendo con intensidad.

Ella comenzó a moverse con un vaivén rítmico de sus caderas, intensificando la fricción entre sus cuerpos. Cada movimiento suyo hacía que el calor entre ellos aumentara, creando una sincronía de deseo y urgencia. Goku, sintiendo cada ondulación de su cuerpo, respondió con una pasión renovada, sus manos explorando por debajo de su falda, sosteniendo ahora con fuerza sus glúteos, mientras intentaba deshacerse de aquella ropa que ya le estorbaba.

Goku, sintiendo el ardor y la necesidad intensificarse, no podía mantener su ritmo de besos y caricias. La urgencia dentro de él creció hasta que no pudo contenerse más. Se apartó ligeramente, dejando a ella respirando con dificultad y semi desnuda, sus pechos subiendo y bajando con cada aliento.

Con un impulso decidido, Goku se levantó y se deshizo rápidamente de sus pantalones. Su deseo y la necesidad de estar completamente unido a ella eran evidentes. Mientras él se preparaba, su mirada estaba fija en ella, llena de una mezcla de ansias y determinación.

Ella, aunque aún jadeante, lo observó con expectación y deseo. La conexión entre ellos seguía siendo intensa, y el momento estaba cargado de una anticipación palpable. Goku, con su cuerpo ahora despojado de cualquier barrera, se acercó a ella con una firmeza que reflejaba su determinación de llevar el encuentro al siguiente nivel. Ambos estaban listos para unirse en una experiencia que había superado todas las expectativas y reservas.

Goku la jaló hacia el mientras su mano divagaba debajo de su falda, jalando con prisa su ropa interior, ella que al principio se mostró decidida empezó a sentirse algo inquieta como nerviosa.

—¿Todo bien?—cuestionó Goku mientras seguía en su afán y se colocaba sobre ella.

Ella lo miró, sus ojos reflejando una mezcla de nervios y preocupación. Con una voz temblorosa, finalmente reunió el coraje para hablar:

—Goku, hay algo que debes saber... Es mi primera vez, y... estoy un poco asustada—

El saiyajin, al escuchar sus palabras, se detuvo de inmediato. Su expresión pasó de la determinación a una mezcla de sorpresa y preocupación. Se inclinó hacia ella, con una expresión de sincera preocupación en sus ojos.

—Lo siento, no tenía idea —dijo, su tono suave y comprensivo—. Si te sientes incómoda o insegura, podemos detenernos. Quiero que estés completamente tranquila y segura de esto—

Ella, al escuchar su respuesta, sintió alivio.

—Creo que es mejor si detenemos esto. Necesito prepararme más. —dijo, su voz cargada de emoción y temor.

Goku, sorprendido por su decisión, quedó estupefacto. La frustración y la confusión eran evidentes en su rostro, ya que la intensidad del momento se desvaneció abruptamente. Se quedó allí, sin saber qué decir o hacer, mientras ella ese levantaba con prisa.

Ella comenzó a acomodar sus prendas con movimientos rápidos y nerviosos, tratando de recomponerse. Mientras se vestía, Goku la miraba, incapaz de ocultar su desilusión y frustración.

Finalmente, ella se volvió hacia él, con una expresión decidida pero visiblemente afectada.

—Debo irme —dijo, su tono firme a pesar de la tensión emocional —Nos veremos luego...—

Goku asintió lentamente, aún en estado de shock por el giro inesperado de los eventos. La observó mientras se alejaba, sintiendo una mezcla de frustración y empatía, sin saber exactamente cómo manejar la situación que acababa de ocurrir.

.

Goku llegó a casa después de lo que había sucedido, con la mente aún perturbada por el encuentro que tuvo esa tarde. Milk lo recibió con una sonrisa, notando que algo parecía diferente en él. Aunque Goku intentó comportarse de manera normal, no pudo evitar que su mente divagara hacia lo ocurrido.

—¿Todo bien, Goku? Pareces distraído —preguntó Milk mientras preparaba la cena.

Goku se esforzó por sonreír y responder con ligereza:

—Sí, todo está bien. Solo tengo algunas cosas en mente.

Milk asintió, no del todo convencida, pero continuó con sus quehaceres. Goku, sintiendo un peso en el pecho y una creciente culpabilidad por lo que había sucedido, trató de mantener una conversación trivial sobre el día, pero sus respuestas eran cortas y poco entusiastas. La sensación de culpa y confusión lo atormentaba, y aunque trataba de actuar normalmente, la incomodidad era evidente.

Finalmente, no pudo soportar más la presión de sus pensamientos. Tras una breve y forzada charla, se excusó, diciendo que necesitaba un poco de aire fresco. Milk, aunque preocupada, aceptó sin hacer preguntas.

Goku se dirigió al lago cercano, un lugar que solía usar para despejar su mente. Al llegar, se despojó de su ropa y se sumergió en el agua fría, buscando en el baño nocturno un alivio para sus pensamientos turbulentos.

Continuara...

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