Capítulo 15: Secuelas pasadas
Todo aquel que desconoce el dolor, es incapaz de apreciar su vida.
quienes no aprecian su vida no merecen vivir. Dolor, agonía, sufrimiento, desesperación, oscuridad, hasta hace 45 años esa era la esencia de Olimpia.
Actualmente han pasado solo 5 años desde ese momento cuando la guerra contra Olimpia y Reditum. Luna y Twilight asumieron el trono equestre, ambas trabajaban duro para recobrar la tierra de paz y armonía que esperaban que fuese una vez que los tambores de las batalla hayan guardado silencio, pero no fue así, el escenario era muy adverso.
3 ciudades aún en reconstrucción, 2 con sus habitantes intactos, refugiados en Ponyville y lo que se había restaurado del Imperio de cristal.
Más en Olimpia las cosas eran distintas, debido a quienes se habían salvado, ya sea rescatados por los guardias de Luna o por pura suerte, no tenían a donde ir, por lo que tuvieron que quedarse por meses e incluso años en los restos de la ciudad, viviendo en campamentos como si fueran una tribu aislada del resto del mundo.
Los sobrevivientes de la ciudad blanca nunca pensaron que su querida utopía sería un cementerio de escombros y que dicho cementerio sería el único refugio para la cuestionable moralidad de toda hembra que viviera allí.
Su diosa suprema había caído ante el recipiente blanco del infierno, hace años que Lauren estaba muerta, sólo habían tenido fe en Celestia, la noticia de que ella también murió y que su hermana tomaría su lugar causó opiniones mixtas por todo el reino.
Pero sin duda esa noticia fue mejor tomada que la noticia de la nueva princesa, propios y ajenos a Equestria condenaban y se alegraban de que Draco Sparkle estuviera tras las rejas, sin embargo tan solo un año después de la noticia de su arresto se hizo de conocimiento público el hecho de que en la ausencia de sus hijos mayores, la princesa Twilight se había embarazado teniendo una hija más.
La opinión de nobles y la realeza externa nunca había visto con buenos ojos a Twilight, principalmente porque la consideraban una simple niña inexperta que llegó al poder solo por el capricho de Celestia. Y con la noticia de la existencia su hija Luisset no se hicieron esperar rumores a voces, la mayoría apuntando a que tan legítimos se consideraban a los mayores.. dado a que nadie sabía que muy técnicamente estos sí contaban con un padre biológico, apuntando a que solo la pequeña Luisset y Skyla deberían ser considerada como descendientes de sangre pura, dentro de la ahora familia real Sparkle. Sin embargo el hecho de que la propia Luna no tardara en ejercer su autoridad para reconocer a Nero como príncipe de forma oficial.. hizo que aria rumores y malas voces no se detuvieran, si se mantuvieran callados por un tiempo.
Twilight tenía la sensación de que pese a la impresión pública que pudo significar el presentar a Luisset ante equestria, estaba segura de que la pequeña poco a poco se ganaría el corazón de los ponys, de modo que.. cuando tuviera edad suficiente para ser reconocida como una princesa oficial, nadie se opondría, todo lo contrario al igual que ella como madre sentirían que el senso de la joven sería completamente merecido.
En esos años Azul y Jaegron paseaban por Olimpia con relativa frecuencia, a los refugiados que no eran alicornios siempre les ofrecían asilo así como alimento a ellos y sus familias.
Pero con la gran mayoría de las alicornios no era así, a la mayoría que rescataban las capturaban y las llevaban al Tartaro de forma anónima donde eran interrogadas.
Ese día en particular la pegaso y el dragón terminaban con su labor, los 2 estaban caminando por los restos de la ciudad, Jaegron al estar como civil llevaba puesto una holgada camisa morada con palmeras Azules que le permitía ocultar su contextura física así como un sombrero de paja en vez de su máscara con aspecto de cráneo de dragón y traía consigo una alforja, Azul por su parte llevaba unas gafas de sol de marco rojo y sus alforjas.
Cuando en eso ven a un grupo de alicornios correr, en otras circunstancias no habría significado nada, pero al tan solo avanzar 2 pasos se dieron cuenta de un olor a algo quemándose..
-¿Qué estará pasando? No creo que ese olor sea de una barbacoa.- pregunta el Dragón a la chica pegaso.
-No lo sé, pero creo que deberíamos ver qué pasa. - responde Azul extendiendo sus alas.
Cuando llegan al lugar escuchan un sin fin de gritos, ellos ven en una esquina a una multitud de ponis varones en su mayoría.
En eso ven algo que los sorprende, de un momento a otro toda la multitud es dispersada por una onda de fuego rojo carmesí haciendo que todos los que estaban cerca fueran empujados a un par de metros, es entonces que la ven.
En esa esquina estaba una pequeña potrilla alicornio de lomo gris con partes color morado y crin roja sangre con mechones negros, con una postura hecha bolita en posición fetal pero ademas mostraba un estado sumamente decadente, se veia muy delgada, su pelaje y resto de su cuerpo cubierto de mucha suciedad y su cabello lucia muy desordenado y largo como si no lo hubiera cortado en años.
-¡Perdónenme! ¡Por favor perdóname!- Clamaba la potrilla manteniendo su postura fetal.
Aquel gesto de clemencia en vez de calmar a los ponis provoca que se levanten más enojados, la potrilla reacciona incorporándose, pero chocando contra un árbol. Ella ve que la mayoría de esos ponys traían en sus cascos una piedra con claras intenciones agresivas, la pequeña sin dejar de temblar cierra los ojos y cubre su cabeza con sus cascos, quedándose en el suelo temblando resignada a ser nuevamente malteada… O eso creía.
Antes de que el primer poni lanzara una piedra contra aquella niña es golpeado por una fuerte corriente eléctrica, y antes de que sus compañeros pudieran reaccionar una rafaga de aire los golpea a todos haciéndolos estrellarse contra árboles cercanos aturdiéndolos en el proceso.
-Ustedes me dan asco- dice Azul entre dientes apretando su casco izquierdo, el cual despedía ligeras chispas eléctricas.
Aquella muestra de poder fue suficiente para que todos alrededor se retiraran despavoridos, dejando a los 3 solos en el lugar, Jaegron se acerca a la potrilla quien aún temblaba manteniendo su pose fetal si mirarlo todavía.
-Disculpa niña ¿estas bien?- pregunto Jaegron llegando con la potra con un tono de voz pacifico .
Al solo oír ese tomo, prácticamente desconocido para la pequeña provoca que abra los ojos y mire muy sorprendida al dragón,
-"Es… Un… ¿Un dragón?".- pensó la potrilla limitándose a responder su pregunta asintiendo lentamente con la cabeza, extrañamente ella no veía a Jaegron con el mismo miedo con el que la mayoría de los ponis lo miraban, sino con curiosidad. -Eres… Un Dragón.- menciona ladeando levemente su mirada curiosa.
Jaegron por su parte observando brevemente a los ojos de la potrilla pudo notar algo peculiar.
Dicen que los ojos son la ventana del alma y que enseñan lo que el corazón oculta, en ese caso el dragón pudo notar un alma atormentada y adolorida que ha pasado por escasos o nulos momentos de alegría, una que ha sufrido diferentes tormentos desde el día que llegó al mundo.
-"Sus ojos son sinceros… Ha sufrido mucho… Pero también… Hay otro algo más".- pensó Jaegron notando otro detalle.
Que pese a esos tormentos había algo, algo especial, una pequeña y brillante llama pero de gran potencial y virtud, con la fuerza suficiente para destruir las cadenas que limitan el poder de los ponys, pero sus pensamientos son interrumpidos cuando su compañera pegaso toma la palabra.
-¿Ahora ves que yo tenía razón? con o sin Hera este mundo está podrido.- dice Azul con inexpresividad.
-Perdona de antemano si te asustamos.- expreso con cordialidad el dragón hacia la potrilla antes de dirigirse a su compañera. -Azul, no es el momento para..- Jaegron se detuvo en seco al sentir a esa niña aferrada a su brazo sollozando en silencio. -"Que raro… Normalmente esto no suele pasar".-
-"Un momento"- Azul se quitó el morral de su lomo y empezó a buscar por el mismo, ella se detiene en una carpeta de la cual empieza a pasar páginas, hasta que. -"E… Es… Ella…".- pensó la pegaso.
Flashback.
Hace 5 años .
En aquel momento apenas habían pasado un par de semanas de la caída absoluta de Olimpia, y tanto Azul como su compañero se habían hecho pasar por rescatistas.
Sin embargo había un último rescate que se le estaba dificultando a la joven pegaso, misma que sacaba sus cascos de un agujero y al contemplarlos estos tenían restos de vidrio y parte de piedras clavadas. La pegaso detiene su proceso un momento, notando que ahora aquel agujero era un poco más grande.
-¿Necesitas una garra? .- pregunta Jaegron llegando con ella.
-Jae.. Gracias al cielo.- dice Azul aliviada sobándose los cascos.
-Aún lado linda.- dice Jaegron introduciendo sus garras en el agujero, logrando sostener algo y procediendo a tirar pero teniendo especial cuidado para no dañar lo que fuera que estuviera entre sus garras.
Pasan unos segundos y el dragón cae de espaldas, usando sus alas para amortiguar su propia caída, sosteniendo un bulto entre sus brazos.
Casi de inmediato la viga metálica se rompe y el resto de escombros colapsan, Azul sacude el polvo levantando con sus alas logrando llegar hasta Jaegron.
-Ey… ¿Estás bien?- pregunta Azul preocupada.
-Si… no te preocupes cariño, se necesita más que eso par..- el dragón no logra terminar la oración pues sus reptilianos ojos se abren de par en par al ver lo que tenía en sus brazos.
Una bebe alicornio de pelaje gris y morado.. su crin era roja como la misma sangre a excepción de unos pocos mechones negros, y sus ojos eran de un color lila muy peculiar.. uno que Jaegron no logra ver su distintivo, pero Azul sí.
Por su parte Jegron sostenía a la sollozante potrilla con gran asombro, aparte del género había un par de diferencias, pero el parecido entre la potra y el mismo Draco era indiscutible.
-"No pensé.. que fuera verdad.."- piensa Jaegron tratando de calmar a la bebe.- Shhh, tranquila pequeñita, estás a salvo ahora.- le dice mientras empieza a mecerla con delicadeza haciendo que empiece a dormirse.
Una de las guardias supervisoras del grupo de rescate se acerca con el dúo.
-Hola, soy Magic Wings, supervisora del tartaro..-
El dragón y la pegaso se sobresaltan ligeramente pero desvían la mirada encontrándose con aquella yegua.
-¿Ustedes, conocían a la señorita Solaris?.- Pregunto Wings viendo que Azul tenia la vista fija en como unos rescatistas sacaban el cuerpo de una pegaso verde de cabello negro.
-Algo así.- le menciona Azul con un porte inexpresivo.
Fin del Flashback.
Al terminar ese recuerdo el par de socios empezaron a tener un cúmulo de emociones emergiendo de sí mismos, Azul por una parte sintió que estaba cada vez más cerca de concretar su plan maestro, mientras que Jaegron no pudo evitar sentir lástima por las cosas que pudo haber pasado aquella potrilla desde aquel momento en que la entregaron a los servicios infantiles, rechazando llevarsela, puesto aún era "demasiado pronto". Pero ahora notaban que esa descicion fue la detonante de su decadente estado actual.
-¿Será el destino… o una coincidencia..?- pensó la pegaso mientras se acercaba con Jaegron y con la niña, al estar frente a la última se inclina para estar a su altura. -¿Que te querían hacer esos infelices?- pregunta Azul con un tono de voz más suave.
-Yo… Sin querer… Queme una… C… Carpa..- responde la pequeña con timidez.
De pronto Jaegron siente un hormigueo en su brazo, notando que unas llamas lo estaban rozando provocando que la potrilla se aparte de su brazo. Puesto inconscientemente fue la causante de eso.
-¡Lo siento lo siento!... No fue mi intención… No controlo esto.- menciona la potrilla apenada hacia Jaegron.
Quien sintiéndose desprotegida la pequeña no dudó un segundo en abrazar a Azul, quien la recibe y casi de inmediato se da cuenta de algo, parte del brazo de su compañero tenía una marca de quemadura e incluso ella podía sentir cómo de pronto el ambiente se sentía más caluroso.
-Descuida… Tranquila no es nada, no me dolió… Solo, me sorprendiste- le menciona el dragón. -"Y esto es inusual… El fuego no suele lastimarme".- pensó el dragón.
-Pequeña, de casualidad esos tontos no mencionaron…. Mmm no se algo de... un..- el dragón es interrumpido.
-¿Un criminal de alto rango?... Si..- responde la potrilla con inexpresividad y sin dirigirle la mirada a ninguno de los dos.
-"Entonces ella sí es aquella bebé de hace 5 años"- piensa Jaegron viendo con cierto pesar a la potrilla.
-Una niñita como tú, en una ciudad tan muerta como sus habitantes, sin nadie que la cuide… Tu suerte apenas sería mejor a la que tuvieron los esclavos.- explica Azul levantándose pero sin despegar la vista de la potrilla.
Para su sorpresa, la potrilla se limpia las lágrimas con uno de sus cascos y dibuja en su rostro una inocente sonrisa.
-Sabe señorita... Usted tiene unos ojos hermosos.-
Azul abre los ojos de par en par bastante sorprendida, no se esperaba un cumplido por parte de alguien que no fuera su escamoso compañero.
-Ella tiene razón.- reitera Jaegron, esto hace que Azul aparte la mirada algo apenada, usando sus cascos para darse unas palmadas en las mejillas y mantener la compostura.
-Bueno niña, te quedarás aquí a morir con todos estos parásitos o...- Azul hace una pausa y abre su alforja sacando un cuadrado en papel aluminio.
-Vendrás con nosotros y nos ayudarás a encontrar nuevos "amigos" que nos ayuden a transformar este mundo, en un lugar mejor para todos.- explicó ella dándole a la potrilla lo que tenía en el casco.
La niña lo toma y mira muy confundida a la pegaso y al dragón.
-¿Un mundo mejor?- pregunta ella.
Tanto Jaegron como Azul asienten con la cabeza sonriendo de una forma más amigable a como lo harían normalmente ante situaciones medianamente parecidas.
La potrilla asiente con la cabeza levantándose, ella va con Azul abrazándola fuertemente, Jaegron da un par de pasos atrás, pero se sorprende al ver que su compañera correspondió el abrazo de la niña.
-Debemos hacer muchas cosas antes de que ese día llegue y tú nos ayudarás, tu vida y los dones que esta te haya dado, ahora me pertenecen. - dice Azul colocando a la potra en su lomo.
Esta última vuelve a asentir con la cabeza desenvolviendo lo que había en el papel aluminio, era un sandwich de margaritas. Al verlo los ojos de la pequeña se iluminan dando una gran mordida al sándwich, empezando a comerlo de forma desesperada.
-Bien, vámonos ya. - dice Jaegron caminando al lado de su compañera.
-¿Y cuál es tu nombre pequeña?- le pregunta Azul.
La potrilla traga del sandwich antes de responder.
-A…Amberlynne.-
El trío caminó por unos pocos minutos saliendo del perímetro de los escombros, ese camino era de silencio absoluto, principalmente por que el dúo inicial no tenía nada que comentar entre ellos y la potra comía de aquel Sandwich.
Pasaron 15 minutos más, en donde la potrilla finalmente optó por tomar la palabra.
-Eh… Ten... Tengo una preguntita…- dijo Amberlynne tímidamente tratando de ocultar su carita con su largo cabello.
-¿Cuál es pequeñita?.- preguntó Jaegron caminando al lado de ambas ponis.
-¿Co… Como se… Llaman?.- preguntó ella con curiosidad.
-Oh verdad, las presentaciones, yo soy Jaegron, un placer.- dijo el dragón amigablemente.- Y la encantadora pegaso es mi querida amiga Diamond Wings, pero solo dile Azul-
-Ejem… Te estoy escuchando escamotas.- dijo Azul seriamente ante los términos que usó el dragón para describirla.
En eso la pequeña empieza a toser, una clara señal de que tenía la garganta seca.
-Parece que tienes sed, espera un momento.- dice Jaegron en eso todos se detienen y él saca una botella de agua de su alforja, seguida de un popote. -Ten, trata de beber, te será más fácil.-
-Gra… Gracias..- responde Amberlynne con timidez, pero en eso se nota que sus largos cabellos le tapaban la cara.
-Déjame ayudarte con eso.- dijo el Jaegron usando sus manos acomodar el cabello de Amber y de manera que no le incomode para seguidamente usar unos pañuelos y limpiarle el rostro.- Así estás mejor.
-Ugh, ¿ahora te crees estilista Jaegron?.- pregunta Azul con ironía.
-Solo era un pequeño retoque para nuestra nueva amiga. responde Jaegron mientras observa a la potra beber su agua. -Ahora podemos verte con mayor claridad, eres muy bonita.- expresa el dragón de manera acogedora hacia Amberlynne
-Soy… ¿Soy bonita?...-Pregunto sorprendida Amber, luego para ver su reflejo en la botella, pudiendo notar más claramente sus facciones. -Gracias… Ja.. Jaegi.- dice Amber sonriendo de manera muy tierna.
Ante ese comentario el dragón suelta una simpática risa.
-Jejeje, no pequeñita, mi nombre es Jaegron.- dice él de manera amigable.
-Ja... Jaegi.-dice Amber y con sus cascos toca la cara del dragón. -¡Eres muy lindo!.- dijo mientras le hacía una sonrisa más grande con sus cascos haciendo que muestre más sus afilados dientes.
-Jejeje, parece que tienes una nueva admiradora Jae.- dice Azul de manera burlona.
Después de salir de lo que una vez fue Olimpia, Azul y Jaegron habían vuelto a su base con su nueva invitada, y quién sería la clave para su plan maestro.
Por su parte, la pequeña Amberlynne guiada por su inocencia y falta de claridad de los hechos sólo podía manifestar su felicidad ante sus nuevos amigos.
-Bueno pequeña, ya llegamos, consideralo tu nuevo hogar.- dijo Jaegron abriendo la puerta de salón principal, a simple vista parecía un panteón con murallas que evitaban ver su exterior, pero el mismo aparentaba mucha pulcritud y unas cuantas decoraciones como floreros o alfombras.
-Puede que no sea mucho, pero es como la hemos estado remodelando.- dijo el dragón.
-Por suerte tenemos algunas cosas para cubrir las necesidades de un poni ¿tenemos tijeras?- le pregunta Azul a Jaegron viendo el largo cabello de la potra
-No que yo sepa, yo no las ocupo, pero de seguro Safiro debe tener unas.- dijo el dragón
-Deberíamos empezar por un baño..- Azul ve que Amber no se despegaba de Jaegron .-Me parece que te tocará un poco.- mencionó Azul
-¿Ocurre algo Amberlynne?, necesitas de cierto… Aseo especial.- dijo posando su garra en la melena de la pony y viendo que todavía tenía bastante tierra y algo de suciedad
-¿En serio le preguntas eso?. - Azul suspira. -¿Por qué mejor no le das un pequeño Tour en lo que yo preparo la tina.
-Supongo que no te costara nada prestarle de tu shampoo especial.- dijo con ironía.- Bueno jovencita, sigueme te enseñare el lugar.- dijo caminando con la potrilla la cual lo miraba con gran curiosidad.
-Aquí esta la cocina, tenemos un horno de piedra y suficiente comida tanto para dragones como para ponys, así que no pasaras hambre.- dijo enseñándole el lugar. -Pues de por si suelo comer bastante jejeje.
-¿Los dragones no comen ponys verdad?- preguntó con curiosidad y algo de inocencia
Ante ese comentario Jaegron suelta una pequeña risa, puesto Azul le preguntó lo mismo cuando se estaban conociendo.
-Jejeje, para nada linda, es un mito muy conocido, bueno si comemos carne pero de ganado, y peces, mayormente gemas pero eso es más como una golosina para nosotros.- dijo el mostrándole otra habitación, la cual tenía diversos implementos de entrenamiento como pesas. -Este es el salón de entrenamiento, bueno uno de tantos para ejercicios especiales.
-¿Qué es una golosina?- pregunto Amber admirando el equipo de entrenamiento
-Uh eso pues... Creo que por aquí tengo unas...- dijo yendo rápidamente a la cocina y traerle una bolsita de gomitas de animales -Estas son un ejemplo, gomitas, adelante puedes comer unas, son suaves.- dijo sacando una y comiendo la como ejemplo para luego darle la bolsita.
-Oww okey.- dijo Amber tomando una con su magia y dando un pequeño mordisco, cuando lo hace sus ojos se iluminan.
-¡Oh cielo jamás había probado algo tan rico!- dijo procediendo a comerlas todas casi de un bocado
-Jejeje tranquila pequeña, guarda un poco de apetito para la cena.- dijo Jaegron divertido
En eso se da cuenta de un peculiar y llamativo detalle que había pasado por alto, durante todo el tiempo que la potrilla ha estado cerca de él dragón en ningún momento se ha visto aterrada o intimidada, de hecho se notaba bastante curiosa y atenta a lo que hacía el dragón.
-Oye... ¿No te asusta verme?, ¿No me tienes miedo?.- preguntó curioso
-Mmm realmente no ¿Por qué? Se ¿Supone que debería?- preguntó Amber extrañada ante la pregunta.
-Yo… iba a hacerles esa pregunta…- en eso Amber sin querer deja salir una llamarada de sus cascos y quema la bolsa de gomitas. -Se que eso no es muy normal en mi especie.- menciona Amber apenada
-Bueno pues... Porque soy un dragón... Y difícilmente un pony no se asustaría o alegraría al vernos, excepto cuando somos pequeños, suelen decir que somos muy abrazables así jejeje.- dijo Jaegron divertido y en eso tomó los restos de la bolsa.
-Veo que es algo que tenemos en común, nuestro vínculo con el fuego.- dijo el dragón generando una pequeña flama en su dedo.- Puede destruir, pero también proteger, sé que debes tener muchas dudas del porque puedes hacerlo Amber, pero siempre debes tener claro... Que eso te hace muy especial.- dijo con una sonrisa.
-¿Amber? Jeje es un lindo nombre aun que mi nombre es Amberlynne.- dijo Amberlynne sonriendo tiernamente
-Ups disculpa, creo que lo abrevie sin percatarme jejeje.- dijo posando su garra en su hombro.- Bueno creo que tu baño ya debe estar listo, cuando ya estés aseada te enseñaré tu alcoba.
-¿Uhh eso no va a doler verdad?- preguntó Amber un poco temerosa
-Oh para nada, veras que es muy agradable.- dijo caminando con ella llegando hacia el salón del baño. -El agua debe estar bien cálida, pero si prefieres que la hagamos menos caliente puedes decirnos.- dijo él
-La hice un tanto tibia, que bueno que compre una de estas.- mencionó Azul enseñando una esponja suave.
-Vamos niña entra.- dijo Azul haciéndose aun lado
-Estaremos aquí afuera por cualquier cosa, solo ten cuidado con echar jabón en los ojos y eso.- dijo Jaegron también haciéndose a un lado.
Amber se muestra un poco confundida al ver la tina y los artículos de baño.
-Parece que no sabe cómo hacerlo..- susurra azul
-Emm… por que no esperas afuera Jae.- le dice Azul
-Claro.- dijo alejándose más de la puerta. -Las espero.- dijo afuera en los pasillos apoyándose en una pared .
-"Esto será un poco complicado".- pensó Azul.
-Primero solo debes entrar…- mencionó Azul ayudando a la potra a entrar en la tina.
-Ohh el agua tibia se siente bien..- dijo Amber en voz baja
-Tara taran dubi bubi- Tarareaba Jaegron esperando a que las hembras salieran del baño
Cuando la puerta se abre deja salir una cortina de vapor seguido de un agradable aroma a jabón de frutos rojos.
Amber ya estaba limpia y su cabello estaba un poco más corto y arreglado.
-No soy una profesional pero hice lo que pude, creo que quedó bien.- menciona Azul
-¿Cómo te sientes Amber? ¿Qué te parece tu nuevo peinado?.- dijo enseñándole un espejo.
-Uhh se ve muy lindo, era un poco molesto tener todo ese cabello en mi carita.- dijo Amber con inocencia mirando más su rostro en un espejo.
-"Sin su cabello cubriendo su cara… Sus ojos son más distinguibles.."- pensó Azul
-"Ahora sin tanto cabello tapando, sus ojos brillan más como amatistas".- pensó Jaegron mirándola a los ojos por unos instantes.
-Bueno, como prometí voy a enseñarte tu alcoba "Solo espero no haber dejado algunas de mis cosas ahí".- pensó él
-Si me necesitan estaré en la cocina con Safiro preparando nuestra cena.- mencionó Azul antes de irse
-Solo tengan cuidado con mi horno, la última vez casi hacen estallar toda la cocina.- dice Jaegron para luego guiar a la potrilla hasta una habitación, al abrirla se veía muy básica pero con todo lo necesario, una cama con sábanas nuevas y visiblemente cómodas, 2 mesas, una para cada lado de la cama y un closet con puerta deslizable.- Espero que te guste.- dijo enseñándole a la potrilla su cuarto
-¿Es para mi solita?- pregunta Amber muy asombrada
-Es toda tuya, si quieres agregarle algo como más almohadas o otra mesa solo dime.- dijo acercándose a la cama y posando una garra. -Adelante, prueba que tan cómoda esta.- sugirió Jaegron
Antes de hacerlo Amber corre hasta él dándole un fuerte abrazo.
-¿Por qué..? ¿Por qué son tan buenos conmigo…?- dijo en voz baja
Aquella reacción toma a Jaegron por sorpresa, puesto nunca espero recibir un gesto afectivo de esa forma y con tal sinceridad por algún pony que no sea Azul, por lo que por acto reflejo corresponde el abrazo de Amber.
-Porque ahora somos amigos Amber... Has pasado por mucho... Sé que tu vida no ha sido fácil... Tu mereces... Ser feliz y que te quieran por la bella criaturita que eres.- dijo acariciando su melena con la palma de su garra.-
-Amigos...- dijo Amber en voz baja con brillo en los ojos
-Así es Amber, Pero… Tampoco vamos a obligarte a quedarte con nosotros, si por alguna razón... Crees que tu lugar está en otra parte... Eres libre de elegir.- dijo el dragón.
-No tengo razones para hacer eso… Para mi propia especie ni siquiera existo… Soy inservible.- dijo Amber dejando caer una lágrima tocando su cuello y recordando como poco antes del encuentro con Jaegron y Azul vivió un incidente donde perdió el único tesoro que tenía de su madre.
-No digas, ni nunca vuelvas a decir eso.- dijo Jaegron de forma muy seria. -Eres capaz de mucho, lo sé con solo ver tus ojos, tienes potencial Amber, te ayudaré a desatarlo.- dijo pasando su dedo delicadamente sobre su mejilla para limpiar su lágrima. -Seré tu mentor.- dijo Jaegron. -"Bueno... De por sí creo que tiene mucho que aprender de varias cosas".- pensó él.
Amber solo lo abraza con un poco más de fuerza frotando su mejilla con el brazo del dragón.
-Tu brazo es cálido y suave…- expresaba Amber.
-Oh gracias, aunque también está lleno de musculatura, mmmm y tu pelaje está muy sedoso y huele muy bien.- dijo con su dedo acariciando su melena hacia su otra mejilla. -Oh por cierto, hay otro regalo que quiero darte. -menciona el dragón.
-¿Qué es?.- pregunto Amber intrigada
En eso el dragón abre su mano revelando una pieza metálica un poco dañada pero que está limpia.
-La encontramos cerca de donde estabas, pensamos que era tuy así que…-Jaegron no pudo terminar puesto Amber vuelve a abrazarlo esta vez con más fuerza.
-Gracias… En eso gracias… Es mi único tesoro… Que me dejó mi madre… Muchas gracias…-expresó Amber.
-Te prometo que lo arreglaremos, pero primero tenemos algo de tiempo antes de la cena para que siga enseñando el lugar.- expresa el dragón de manera amistosa.
-Sipi sipi.- dijo Amber muy animada subiéndose al hombro derecho de Jaegron. -¡Vamos a la carga!.- expresó emocionada.
Por otro lado en Canterlot.
Twilight y Luisset caminaban por las calles rumbo a la escuela, Twilight sonreía feliz de ver el entusiasmo en su hija, no pensó verla tan feliz después de.. un duro momento hace algunos años que sabía aun le costaba asimilar, pero atesoraba los momentos que ambas podían compartir juntas olvidándose de la tristeza.
La joven potra calma su vuelo aterrizando Justo al lado de su madre.
-Ma... me siento un poco nerviosa.- mencionó la potrilla.
-¿Nerviosa? Pero si estuviste hablando de esto toda la semana cariño.- responde Twilight extrañada.
-Si lo se, pero… Todos los niños em… Ellos ya se conocen y yo… Solo sería una intrusa y probablemente pretenciosa..- menciona Luisset no muy segura viendo sus alas.
-Cariño, los grupos se acomodan según sea tu nivel de conocimiento, estoy segura que podrán enseñarte muchas cosas nuevas.- Twilight ríe un poco. -Pero si quieres un pequeño consejo aunque domines todas las materias enfócate en la que más te guste.-
-Es fácil decirlo mamá, los abuelos siempre me hablan de cuando eras niña, eras la mejor aquí y yo... No soy tu. No creo poder hacer tantos amigos.- dijo cabizbaja.
-Es cierto Luisset, no eres yo.- Twilight la toma de los hombros haciendo que la mire. -Y no tienes que serlo, tú eres Luisset.- ella hace una pausa.
-Déjame decirte algo cielo, no es importante tener muchos amigos, lo importante es que sepas que los amigos que tengas, sean verdaderos.-
Luisset se queda pensativa unos segundos, pero luego sonríe.
-Creo que tienes razón...- Luisset sonríe ligeramente. - podría jugar un poco con Nero sobre quien termina sus estudios primero jeje.-
Twilight ríe un poco por el comentario siendo que ambas se dan cuenta que habían llegado.
-Bien cariño, aquí debemos separarnos… ¿Recuerdas cuál iba a ser tu salón?- mencionó Twilight.
-Sip, lo recuerdo bien y como llegar jeje.- responde Luisset.
Las dos se dan un abrazo, siendo que Twiligjt le da un beso en la frente haciendo reír a Luisset.
-Ve, diviértete mucho cielo.-
Luisset asiente con la cabeza ella iba a entrar dando un gran salto, pero contiene su emoción llendo caminando por el patio. Al apenas poner un casco allí se llevaba varias miradas tanto de potrillos aun más jóvenes que ella, como de los más grandes.
Sus miradas no parecían mal intencionadas, parecía más curiosidad y sorpresa, era normal que sin quererlo sobresaliera entre los demás niños por tratarse de un alicornio.
Ella prefiere ignorarlos y mejor caminar con algo de prisa por los pasillos, hasta llegar a un salón en específico 4-C.
Al entrar vio que había algunos potros en las mesas las cuales eran grandes y cabían hasta 3 potros en ellas, viendo en la primera mesa que cada lugar de las mesas tenía un nombre y un apellido, parecía que este último factor estaba en orden alfabético.
-"Que ridiculez…"- pensó para sí misma mientras se movía a las mesas del centro, siendo que en uno de los asientos de esa fila que daba al pasillo estaba su nombre.
"Luisset Sentry"
Ella solo se sentó dando una vista rápida por el salón, notando las estanterías de libros y algunas decoraciones de plantas y el sistema solar.
-"Desde dentro parece menos interesante.. pero no me adelantare..."- pensó con una leve sonrisa.
