Danganronpa Re: IF


Capítulo final.


NA: Hola, lamento mucho el retraso del final, no sé si alguien siga leyendo este fic, pero tal y como prometí, les traigo el final de esta historia.

Una nota de autor explicando un poco el retraso y demás la pueden encontrar más abajo.


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Makoto se había quedado en shock cuando entró al comedor, prácticamente todo se encontraba destruido, la explosión de la motocicleta de Mondo al chocar con la puerta había hecho estragos con el lugar.

El fuego se precipitaba por la entrada y el humo salía hacia las afueras, algunas mesas y sillas ardían en llamas, el Afortunado siguió su paso rápido, esquivando los obstáculos como podía, tragando saliva mientras veía multitud de armas tiradas en el suelo.

Makoto, al escuchar los disparos se había preocupado y decidido avanzar hacia la cocina a paso rápido, con Togami, Mondo y Kirigiri tras de él, esta última para asegurarse de que no se hiciera daño ya que aún estaba herido, los demás se habían quedado en el pasillo, siguiendo con la destrucción de los Monokumas inactivos y algunos de los heridos caminaron hacia la enfermería para tratarse.

Y luego, cuando Naegi pudo finalmente llegar a la cocina vio una escena que nunca jamás se borraría de su memoria:

Mukuro, la Mercenaria Definitiva miraba el cuerpo inerte de su hermana, Junko. Sin decir palabra, quieta, ella solo giró su cabeza un poco para verlos cuando llegaron… Su mirada era vacía y carente de vida.

Era la mirada de una persona que lo había perdido todo.

Su cuerpo estaba lleno de moratones y heridas, algunas parecían relativamente superficiales, otras no tanto, pero eran numerosas. La destrucción de parte de la cocina, los utensilios en el suelo y la sangre en varias partes de la habitación denotaban que la batalla había sido brutal.

El Afortunado no pudo evitar llevar las manos a su boca, viendo el cadáver de la Modelo, sintiendo como rápidamente la cocina se cargaba de un fuerte sentimiento deprimente y opresivo.

Todos los presentes sabían lo que había ocurrido sin siquiera preguntar, no había que ser muy listo, incluso antes de que la batalla comenzara sabían que cuando Mukuro había ido a la cocina a confrontar a la mente maestra alguna de de las dos no regresaría con vida.

Pero saberlo no era lo mismo que verlo, y la vista había sido impactante para todos.

Si bien las reacciones de Kirigiri y Mondo fueron más contenidas, aún se mostraban seriamente descolocados al ver la escena. Togami por su parte, solo se acercó a Fukawa, quien había vuelto a ser Shou, ofreciéndole un hombro para que ella pudiera apoyarse, dándose cuenta de la herida de bala en su pierna.

"¿E-Esa mujer es la verdadera mente maestra?" señaló Mondo con el dedo al cadáver de Junko. "¿Eso quiere decir que-?"

Kirigiri frunció el ceño en dirección al motero al ver su intento de sonrisa, negando lentamente con la cabeza para que se callase, evitando que hablase de más. No era el momento adecuado para reírse y cantar victoria cuando tenían un cadáver frente a ellos.

Tendría al menos por Mukuro, un mínimo de respeto, aunque Junko no lo mereciese.

Makoto por su parte, caminó lentamente hacia Mukuro, con esfuerzo ya que su herida en el estómago había empezado a molestarle de nuevo gracias a su carrera anterior, él se arrodilló al lado de la pelinegra, ignorando lo mejor que podía el cadáver de Junko.

El extendió sus brazos jalándola hacia su propio abrazo lentamente. Mukuro se resistió al principio, con el cuerpo rígido y sin decir palabra, sin siquiera ver al Afortunado, con la mirada aun fija en el cadáver de su hermana.

Sin embargo su resistencia no duró mucho tiempo, cayendo a los brazos de Makoto, como un hielo derritiéndose, ella lentamente enterró la cabeza en su pecho y lo abrazó con fuerza, el afortunado podía sentir como todo el cuerpo de la pelinegra temblaba.

Silencio.

"Y-yo… Maté a Junko." Comentó ella lentamente, su voz carecía por completo de emoción. Sin embargo para Makoto, sus sentimientos de tristeza eran claros como el agua al sentir como lo abrazaba aún más fuerte, intensificando un poco su dolor físico, pero el ignoró ese hecho.

"Lo sé, Mukuro. Lo siento mucho." Respondió Makoto, mientras el mismo la abrazaba más fuerte y apoyaba su barbilla en el cabello de la Mercenaria.

"Yo… ¿Hice bien, Makoto?" Preguntó ella, aun con la cabeza en su pecho.

El Afortunado no respondió, optando por acariciar su espalda y su cabello. Junko había hecho mucho mal al mundo, la magnitud de la catástrofe era algo que ni el mismo podría medir, las perdidas eran incalculables, pero no podía responder esa pregunta…

El simplemente no tenía una respuesta que darle. Y la Mercenaria siguió:

"Yo… Ya no tengo a nadie." Siguió Mukuro, ella clavó las uñas en la espalda del Afortunado, mientras la voz lentamente se le quebraba.

Makoto solo siguió acariciando su espalda lentamente, intentando por todos los medios transmitir algo de calidez a la chica que le abrazaba e ignorando por completo el cuerpo de Junko al lado de ambos y el dolor que le causaba el abrazo de Mukuro.

Sin embrago, la última declaración que había hecho la Mercenaria podría haber sido cierta para cualquier otra persona, pero no para Makoto.

"No, Mukuro, no estas sola, me tienes a mí." Dijo el Afortunado lentamente, su voz era baja, pero lo suficientemente fuerte para que Mukuro la escuchase.

"¡Y-Yo…!" Su voz se quebró por completo antes de apagarse en el pecho de Makoto, susurrando lo siguiente:" Yo no quiero estar sola…"

Lentamente, Mukuro comenzó a separarse del Afortunado, con la cabeza gacha, alzándola poco a poco, mirándolo con una expresión triste, las lágrimas caían por sus ojos, las heridas y suciedad de su batalla con Junko eran visibles.

"No me dejes sola Makoto, por favor…" Dijo, su voz era un susurro y su expresión era triste. "S-Sé que soy una asesina, una basura y mala persona pero… Por favor… No me dejes sola, tengo miedo de estar sola."

"No te dejaré sola, Mukuro." La respuesta de Makoto fue directa e inmediata, no dudó ni un momento al hacerlo. El abandonarla a ella nunca pasó por su mente en ningún instante.

Ella era la mujer de la que estaba enamorado, estaba destruida, vulnerable, lastimada y había sacrificado todo para poder brindarle a él y a sus compañeros la oportunidad de sobrevivir y ser libres.

Incluso aunque fuese ella quien colaborase para elaborar todo este juego retorcido en primer lugar, ella era a su vez una víctima más, Makoto estaba seguro de ello.

Al fin y al cabo, todos fueron víctimas de Junko.

Incluso si las personas no estuvieran de acuerdo con él, y Mukuro fuera repudiada y condenada por todos, él sabía que ella en el fondo no era una mala persona y nunca la dejaría sola, el Afortunado no abandonaba a la gente que le importaba.

Makoto extendió las manos hacia Mukuro de nuevo.

La mercenaria sintió como las cálidas manos de Naegi tomaban su cara, con sus dedos limpiando las lágrimas que caían de sus ojos, la expresión del Afortunado era seria y comprensiva.

La única luz que quedaba en el mundo de Mukuro.

"Mukuro. No te voy a abandonar, te prometo que nunca te voy a abandonar." Le dijo Makoto con convicción, mientras seguía limpiando las lágrimas que caían del rostro de la Mercenaria mientras hablaba.

"¿P-Por qué?" preguntó Mukuro mientras cerraba los ojos, no sabía porque esas palabras habían salido de su boca, Makoto le dio una pequeña sonrisa en respuesta.

"Porqué sé que no eres una mala persona, fuiste alguien a la que las circunstancias la llevaron a esto." Respondió el Afortunado, haciendo una pequeña pausa antes de proseguir. "Y por qué te amo."

¡…!

Abriendo los ojos con sorpresa, una ola de fuertes sentimientos golpeó a Mukuro. Esta era un 'Te amo' diferente al que Junko le había dado momentos antes de morir, uno que había sido una despedida y un corte definitivo de sus lazos…

… El de Makoto era diferente, cargado de cariño, determinación y confianza, nacido de su corazón con sinceridad y afecto. Incluso ella, con sus torpes habilidades sociales sabía que él no le decía estas cosas para hacerla sentir mejor, no…

Makoto realmente estaba seguro de lo que decía.

El creía sus propias palabras.

El realmente la amaba.

Las emociones y el dolor se arremolinaban rápidamente en la pelinegra, sintió como las lágrimas volvían a salir de sus ojos como torrentes, nublando su visión, mientras su cuerpo rápidamente dejaba de responder y caía en los brazos de un preocupado Makoto, quien cayó con ella al piso al no tener la suficiente fuerza para cargar con el peso de la Mercenaria en su estado.

"¿¡Mukuro!?" Gritó Naegi preocupado, ignorando su propio dolor mientras la Mercenaria se encontraba inerte encima de él.

Kirigiri reaccionó y corrió rápidamente hacia ellos, moviendo a la mercenaria a un lado y colocándola boca arriba, permitiendo al Afortunado levantarse. La detective sin perder ni un momento colocó los dedos en el cuello de Mukuro, tomando su pulso.

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"Está viva." Dijo ella con un suspiro, volteando a mirar al Afortunado. "Supongo que ha sido el cansancio y sus heridas lo que le ha hecho quedar inconsciente."

Togami miraba con Shou a cuestas, con un ligero suspiro le lanzó una mirada seria al Motero definitivo.

"Mondo, llévala a la enfermería." Ordenó Togami, el Motero le devolvió una mirada incrédula, casi que ofendida.

"¿Huh? ¿Acaso crees que-?"

"¡Cállate y llévala, no hay tiempo para pelear!" ordenó Kirigiri levantando la voz y cruzando sus brazos, acercándose a él. "Esta herida y no parece que su vida corra peligro, pero es mejor que no perdamos el tiempo, debemos tratarla y comprobar si hay alguna manera de salir de aquí."

"¡Yo tengo este botón de escape que le robe al puto Monokuma, podríamos irnos todos de una vez!" Protestó él colocando una expresión enojada dirigida a Kirigiri. "¡Ya lo he comprobado y funciona!"

Ante su declaración, Makoto colocó una expresión de sorpresa y Kirigiri retrocedió un poco sin saber que Mondo tenía un objeto para salir de la Academia en su poder, sin embargo fue Biakuya respondió con un bufido.

"¿No ves que todos están lastimados? Debemos aprovechar que la mente maestra está muerta y los Monokumas apagados para tratar nuestras heridas." Contestó Togami frunciendo el ceño. "De nada sirve salir cuando casi todos estamos a punto de morir."

"¿Y si aparecen más de esos jodidos robots?" preguntó Mondo con enojo.

"Tal y como están las cosas afuera, créeme que salir en el estado en el que estamos, agotados y heridos será prácticamente un suicidio." Respondió el Heredero, su expresión era seria, pero suspiró con franqueza.

"No sabemos que nos podríamos encontrar allá afuera, estar aquí sigue siendo peligroso pero es lo más prudente, al menos por el momento hasta que los demás puedan revisar sus heridas y reponer fuerzas." Mencionó Makoto, mirándolo a los ojos.

Silencio.

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Después de un momento, Mondo chasqueó la lengua pero entendió el punto, cerró los ojos con fuerza pero caminó hacia Mukuro a regañadientes, cargándola con delicadeza para andar y llevarla hacia la enfermería.

"Confiaré en ti esta vez… Solo porque te debo una cuando me salvaste de aquella explosión." Susurró Mondo mientras salía con Mukuro en sus brazos.

Makoto vio al Motero llevarse a Mukuro y suspiró con pesar, su mirada se dirigió hacia el cadáver cercano y no pudo evitar sentirse algo mareado al verla, sus manos empezaron a temblar antes de taparse la boca, sentía nauseas al ver a Junko en ese estado, pero afortunadamente para él, Kirigiri entró en su rango de visión, tapando a la rubia y dándole la vuelta al Afortunado, empujándolo hacia la salida.

"Makoto, salgamos de aquí." Dijo Kirigiri con un tono suave.

Con un asentimiento del Afortunado, todos los restantes fueron hacia la Enfermería, Kirigiri lideró la marcha junto a Makoto, mientras que Biakuya apoyaba a una muy contenta Shou quien aprovechaba la cercanía para dejarle casi todo su peso al Heredero Definitivo, quien curiosamente ignoraba sus intentos de avances, al menos por ahora.

Después de salir de la cocina bordeando un poco el fuego restante que casi se había extinguido, llegaron de inmediato a la enfermería, viendo en el camino decenas de Monokumas en el suelo, destruidos y con algunos compañeros como la pequeña Fujisaki explicándole a una Sakura con los brazos vendados el cómo destruirlos.

Los estudiantes no tenían certeza de que no saldrían más de esos robots a atacarles, sin embargo ahora mismo la prioridad era intentar tratar las heridas que todos recibieron de la batalla anterior y recuperar fuerzas para poder salir de la Academia.

Cuando entró, vio a Hina tratando las heridas de Mukuro, mientras Maizono y Celes trataban las de Leon, Hagakure, Taka e Hifumi respectivamente. La Mercenaria había sido depositada por Mondo en la camilla más alejada, Makoto suspiró con cansancio.

Ya todo estaba a punto de terminar.

Vio la cara de Mukuro, aun inconsciente su expresión estaba contrariada con el rastro de lágrimas frescas en su rostro, el Afortunado tomó su mano, mientras Hina seguía trabajando en tratar las heridas de la pelinegra aplicando ungüentos para los moratones y desinfectando para posteriormente vendar las heridas sangrantes.

Él se quedó allí, tomando su mano, brindándole toda la calidez que podía, estaría allí para ella, él la apoyaría. No negaría que estaba preocupado por lo que podría suceder una vez afuera de la Academia, pero haría hasta lo imposible para que Mukuro estuviese bien.

Siguió tomando su mano por mucho tiempo, hasta que Kirigiri lo obligó a dejarla para revisar la herida de su estómago. El decidió no protestar mientras la seguía, a la espera de que Mukuro despertase.

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Negro.

Todo era oscuridad.

Tanto cerca como lejos, todo lo que se alcanzaba a ver era oscuridad.

Oscuridad sin fin… Eso es todo lo que veía Mukuro quien caminaba a través de un vacío infinito. No podía ver nada, solo seguía caminando sin rumbo.

Era casi irónico, este vacío era como su vida en general, simplemente una marcha sin rumbo hacia la nada. En este lugar se sentía muy lucida…

¿Tal vez ya estaba muerta? El solo pensarlo hizo que su corazón se encogiera…

Ella quería vivir.

Apretó los dientes con fuerza, se sentía muy vulnerable… ¿Por qué? ¿Cómo había sucedió todo esto? ¿Por qué estaba aquí?

Oh, ya se acordaba.

Mató a Junko.

¿Acaso Mukuro también había muerto por sus heridas?

Cuando ese pensamiento vino a su mente, ella detuvo su caminar, haciéndose un ovillo en el suelo, enterrando la cabeza entre sus piernas. Tal vez este vacío era simplemente un resumen de su vida:

Nada.

Nunca tuvo nada, nunca tuvo a nadie. Siempre estuvo persiguiendo un sueño imposible y cuando al fin pudo haber tenido felicidad con Makoto, siguió anhelando estar también con su hermana, ayudándola con sus retorcidos planes, y perdió todo por ello.

Sola, como estaba, se permitió llorar ruidosamente, después de todo, ¿Qué más importaba? Nadie la escucharía.

¿Por qué tenía que terminar todo así?

Tal vez, solo tal vez…

¿Este era el castigo del destino por abandonar a su hermana pensando que haciéndose más fuerte la protegería? Puede que, si ella nunca se hubiese ido a Fenrir, Junko jamás hubiese llegado a ese punto de no retorno, las cosas pudieron haber sido diferentes.

Su llanto continuo por lo que parecieron horas, hasta que un fuerte puntapié en la parte trasera de su cabeza estampó su cara contra lo que parecía ser el suelo, Mukuro se levantó rápidamente, sobando su nariz y mirando a su agresor.

Ella no podía creerlo…

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"¿Junko?"

Tal y como si de magia se tratase, su hermana Junko estaba ahí, con el pie extendido, los brazos cruzados y una sonrisa burlona.

"Hola, Muku~" Le dijo ella, manteniendo su sonrisa. "¿Por qué lloras?"

Mukuro no respondió, solo se abalanzó sobre ella, abrazándola con fuerza y cayendo ambas al suelo.

"¡O-Oye, suéltame! ¡Fuera escenas de incesto de esta historia! ¡Fueraaaaa!" gritó ella, mientras empujaba la cara de Mukuro con todas sus fuerzas hasta separarse de ella.

Cuando se separaron, Mukuro cayó de espaldas al suelo, apoyándose en sus codos, ella miró a Junko, la Mercenaria tenía mucho por decirle:

"¡Junko, yo-!" empezó Mukuro, fue detenida por la mano de Junko, quien le cerró la boca.

"Cállate, maldición, quiero hablar." Dijo ella, Mukuro negó con la cabeza, mientras las lágrimas caían por los dedos de Junko, quien apartó la mano con repulsión. "¡Maldita sea, Mukuro, deja de llorar! ¿¡Vas a estar todo el maldito capítulo llorando!?"

"Junko, perdóname, yo no quería que esto terminase así." Le dijo ella, ignorando las palabras de su hermana.

"Pero yo sí, Muku~." Respondió ella con un suspiro cansado. "Te lo dije muy claramente, ¿no? Si yo muero, tú sobrevives. Lo demás ya dependerá de Makoto."

"Pero yo no quería perderte, Junko…"

"¿Y a mí que me importa?" Soltó Junko encogiéndose de hombros." Tú me diste mucha desesperación durante todo el trayecto, mucho más de lo que podría haber sacado de este juego de matar. Por eso quise compensarte con la mayor esperanza que podría haberte dado."

La Mercenaria quería decir algo al respecto, pero Junko extendió su mano para callarla de nuevo, su expresión era de ligera irritación.

"No me importa lo que tengas que decirme. Lo hecho, hecho está. Abraza esta repulsiva esperanza." Le dijo Junko con una expresión seria, antes de reírse. "Y deja de anclarte en el 'y si hubiera' como una maldita tonta, solo sigue adelante."

"Pero… Creo que es tarde, Junko." Mukuro cerró los ojos, sus lágrimas seguían cayendo mientras sus hombros bajaban. "Si estoy hablando contigo…"

Junko levantó una ceja, entendiendo las implicaciones que su hermana daba a entender, su respuesta fue una ligera risa que fue aumentando en intensidad hasta convertirse en una sonora carcajada que hizo que Mukuro colocase una expresión confundida.

"¿Acaso crees que estas muerta?" Preguntó Junko con una ceja levantada, ante la falta de respuesta de Mukuro, la rubia volvió a estallar en carcajadas. "Sí que eres estúpida."

Junko solo extendió la mano arriba de Mukuro, hacia donde estaría el cielo del vacío, la pelinegra alzó la vista a donde apuntaba su hermana y la luz comenzó a filtrarse.

En esa luz había una persona.

Era… Makoto. Su rostro era visible, aunque ligeramente borroso.

"Allí lo tienes, Mukuro. Esta es la asquerosa luz de la esperanza, tu oportunidad de ser una persona feliz, no lo hagas esperar y despierta." Le dijo la rubia rodando los ojos para luego cruzar los brazos con un bufido.

"Pero tu…"

"¿Yo qué? No te preocupes por mí, no soy real, soy solo un sueño." Dijo Junko con una sonrisa tranquila, aunque Mukuro pudo apreciar un deje de lo que parecía ser tristeza.

Para la Mercenaria todo era confuso, ¿podría en vez de estar muerta ser esto solo un sueño y esta Junko solo era una proyección de su hermana que le decía lo que necesitaba oír?

O tal vez…

Antes de seguir con esa línea de pensamientos, la luz siguió filtrándose rápidamente en el espacio, resplandeciente como el mismo Makoto. La Mercenaria miró a Junko entre lágrimas, incluso aunque no fuera real, no quería dejar a su hermana.

Intentó darle un último abrazo a la rubia, pero fue esquivada sin esfuerzo con una risita, haciendo que la Mercenaria cayera al suelo, rápidamente la luz empezó a envolverla.

"Mukuro." Empezó Junko con una sonrisa en su personalidad de reina, haciendo un pequeño saludo real, inclinándose un poco y llevando la corona hacia su pecho. "Cuídate."

Y cuando la luz envolvió a Mukuro, ella despertó.


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La Mercenaria abrió los ojos con fuerza con un pequeño grito, jadeando rápidamente mientras se sentaba, mirando a todo a su alrededor, se encontraba en la enfermería, alguno de los demás estudiantes estaban allí, unos tratando sus heridas, otros conservando por lo bajo hasta que voltearon a verla.

Aunque otros como Mondo, Leon, Hina, Maizono o Sakura no estaban allí.

Y más importante, Makoto estaba a su lado, sosteniéndola de la espalda, como si ella fuese a caer inconsciente de nuevo en cualquier momento.

"¡Mukuro!" Suspiró el con alegría contenida, dedicándole una sonrisa sincera. "Creo que tenías una pesadilla."

La Mercenaria se tensó, sus sentidos completamente despiertos, sentía nuevamente las lágrimas aun frescas en su cara, porque jamás habían dejado de caer, ni siquiera cuando estaba fuera de combate.

Ella se levantó de la camilla con lentitud, siendo apoyada por Kirigiri y Makoto, tenía la cabeza gacha, y cuando intentó apoyar su pie para caminar, sintió como todo su cuerpo se venía abajo, cayendo de rodillas, apoyándose en sus codos.

Makoto se precipitó hacia ella, intentando hacer que se levantase, pero ella se resistió, eligiendo quedarse en el suelo, un pequeño sonido de llanto empezó a salir de ella mientras apoyaba su cabeza en el frio suelo.

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"Lo siento. Lo siento. Lo siento." Repitió ella una y otra vez, su voz llena de amargura.

Alzó la cabeza poco a poco, sus ojos recorrían a cada estudiante presente, sus disculpas nunca dejaron de salir de su boca y sus lágrimas tampoco.

"Todos saldrán de aquí con vida." Dijo la Mercenaria con lentitud. "Perdón por todo lo que Junk-, por todo lo que ambas hemos hecho. La fundación del futuro los rescatará, estoy segura."

"¿Y qué hay de ti?" preguntó Kirigiri mirándola.

"Yo voy a…" Ella hizo una pausa, mientras hacia una mueca de dolor. "Voy a morir… Ellos me matarán, con todo lo que ambas hicimos y ahora que ya no está… Tengo que pagar por las dos."

Los demás colocaron una expresión de sorpresa, aunque otros como Biakuya o Kirigiri solo cerraron los ojos con pesar, el Afortunado con un jadeo se arrodilló a su lado.

"¡No, no morirás, Mukuro!" Makoto puso ambas manos en sus hombros, su expresión era seria, parecía estar enojado, algo impropio de él, era como cuando se reencontraron en la habitación de Fukawa.

"Pero…"

"¡Tú eres tú, y nadie más! ¡No vas a pagar por los crímenes de nadie!" Exclamó Makoto antes de bajar su tono.

"Incluso así, yo he hecho cosas malas por mi cuenta, he matado mucha gente y soy responsable indirecta de todo lo que ha ocurrido aquí." Mencionó ella mirándolo. "Yo… No quiero morir, pero tengo miedo de que no haya nada que pueda hacer."

Mukuro sabía que Junko había sacrificado su vida para que ella viviese, pero, ¿Y si no era suficiente? ¿Y si la encerraban y cuando ya no necesitasen de ella la asesinaran?

Ella se sentía horrible solo de pensarlo.

"Mukuro, ¡tienes información valiosa que podría servirle a la Fundación del Futuro!" Dijo Makoto. "¡yo te apoyaré en todo lo que pueda y si no funciona, huiré contigo, pero no te dejaré sola!"

La visión de Mukuro se emborronaba, no porque fuese a quedar inconsciente, sino por el hecho de que incluso sabiendo todo el mal que había hecho, el Afortunado aun siguiera apoyándola.

Él era así, siempre viendo la bondad en las personas, Mukuro estaba segura de que si Makoto hubiese ido a la batalla final con Junko junto a ella, hubiese intentado por todos los medios que ambas sobreviviesen.

Era una persona demasiado bondadosa.

"Makoto… Pero no sabes la magnitud de la muerte que he causado, todo está destruido, Junko lo hizo, pero yo la ayudé…"

"Lo sé." Respondió Makoto, mirándola a los ojos. "Pero incluso si tus actos son irredimibles, estaré contigo a cada paso del camino. Te ayudaré para que con tus propias manos y acciones ayudes a crear y salvar más vidas de las que arrebataste."

"Define… Crear." Expresó Hifumi, antes de que Celes apretase su cabeza como amenaza para hacerlo callar.

"Pase lo que pase, no vas a morir, confía en mí. Te lo prometo." Afirmó Makoto con determinación.

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Mukuro no tenía palabras para describirlo, sus emociones eran confusas, no parecía ella misma, si se le comparase con su yo que luchó contra los Monokumas en la entrada, serian dos personas completamente diferentes.

Aquella era una Mukuro que luchaba por un objetivo, esta era una Mukuro rota y herida, que su futuro era incierto, que había caído en la oscuridad, sin aferrarse a la luz…

Y curiosamente, siendo la luz quien se aferraba a ella.

Al final, dependería de Naegi y de la propia información que ella pudiese dar si su futuro era vivir o morir.

Mukuro miró al Afortunado, todavía seguía mirándola a los ojos con determinación férrea, a diferencia de Junko, él había cimentado todas sus promesas en su propia capacidad de lograr convencer a la Fundación del Futuro para que la dejaran vivir.

Pero Mukuro creyó esas palabras.

Esta vez no puso ninguna resistencia cuando Makoto volvió a abrazarla, enterrando la cabeza en el hueco de su cuello, mientras este le acariciaba la espalda lentamente.

"Por favor, Makoto. No me dejes sola." Susurró ella.

"No lo haré."

Con lentitud, Mukuro movió su cabeza para quedar frente al Afortunado, sus narices se rozaban y la Mercenaria, dejándose llevar por sus emociones, aplastó sus labios contra los de Makoto.

Fue un beso fugaz, solo por un par de segundos. Torpe, por la inexperiencia de la Mercenaria y del propio Afortunado, sus narices chocaron entre sí, pero aunque corto estaba cargado de fuertes sentimientos mutuos.

El deseo de estar junto a él, el deseo de no abandonarla y el deseo de protegerse mutuamente.

Ella se separó de Makoto, y le miró, este a pesar de la seria situación, no pudo evitar sonrojarse y apartarse un poco con nerviosismo.

Hifumi iba a hacer un comentario, sin embargo fue callado por una mirada de Celes, Biakuya y Kirigiri.

"Gracias por estar siempre ahí para mí." Dijo la Mercenaria, limpiándose las lágrimas, sus ojos estaban hinchados pero le dedicó el más pequeño atisbo de sonrisa.

"Y-Yo, eh, eh… De nada."

"Bueno, puedes contar conmigo también." Todos se sorprendieron cuando las palabras salieron nada más y nada menos que de la boca de Togami, quien tenía los brazos cruzados con una pequeña sonrisa, mirándolos a ambos.

"¡Si mi príncipe dice que te ayudará, entonces yo también lo haré!" Shou se unió, se encontraba acostada en una camilla, pero su estridente risa era inconfundible. "¡Quiero ver que tan lejos pueden llegar y como copulan, a mi otra yo le servirá eso para sus novelas!"

Ignorando a Shou, Kirigiri le dedicó un asentimiento al Afortunado, siendo imitada por la Programadora Definitiva, con una pequeña sonrisa, la siguiente en dar su apoyo fue la Apostadora Definitiva.

"Yo lo había dicho antes, pero elijo apostar todo a ti, hasta el momento no me has decepcionado y espero que no lo hagas en el futuro." Apoyó Celes con una risita.

Todos los demás compañeros presentes simplemente se quedaron en silencio, algunos miraron hacia otro lado y otros escogieron no brindar apoyo al saber que Mukuro había sido parte de todo este juego de matar.

Makoto les agradeció a cada uno con un asentimiento, incluso a los que decidieron no apoyar a Mukuro, el entendía sus razones y las respetaba. No era ciego, podía entender que Mukuro había hecho cosas horribles, pero él también sabía que fue una víctima de Junko, al igual que todos.

Negarlo era simplemente negar algo tan evidente como que Junko llegó tan lejos con su plan. Con los talentos y habilidades de la Modelo, incluso sin Mukuro, el resultado hubiese sido el mismo, ya que al principio incluso planeaba deshacerse de ella.

La Mercenaria se levantó, saliendo de los brazos de Makoto, ayudando al Afortunado a levantarse, ambos se sentaron en la camilla donde la Mercenaria estaba cuando se encontraba inconsciente anteriormente.

"Tu cuerpo… ¿Esta bien, Makoto?" Preguntó ella con voz ligeramente ronca.

"Si, me siento un poco mejor. ¿Y el tuyo?" Devolvió la pregunta.

"Me siento cansada, pero no duele tanto…" Respondió, tragó saliva y siguió hablando. "Cuanto… ¿Cuánto tiempo estuve inconsciente?"

"No lo sé, tal vez unas horas. Es difícil medir el tiempo aquí." Le respondió, rascándose la cabeza.

Mukuro, con los ojos hinchados y viéndose pálida por todo lo que había sucedido, miró a Makoto y se permitió sonreír un poco, extendió una mano y acaricio su cabello, haciendo que este dejara de intentar calcular las horas que habían pasado.

La Mercenaria se sentía mal, muy triste, pero a su vez se permitió sentir un poco de felicidad al saber que cuando todo termine, Makoto estará vivo y bien, y que haría todo lo posible para ayudarla a intentar redimirse.

"Creo que es por eso." Dijo ella a la nada.

"¿Qué?"

"Creo que es por eso que me enamoré de ti." Contestó Mukuro. "Cuando entré a la Academia, sentía que estaba cayendo en la locura, el plan de desesperación se hacía más y más fuerte cada día, no era un simple sueño de Junko, era una realidad palpable."

Makoto solo escuchó lo que la pelinegra decía. Mientras Mukuro colocaba una expresión de tristeza, él sabía que sus emociones eran un lio y ella estaba intentando dejarlas fluir para desahogarse y él estaba allí para escucharla.

"Intenté hablar con ella muchas veces, pensé que ella quería destruir todo porque nunca tuvimos a nadie, pero en Kibougamine los teníamos a ustedes." Dijo ella. "No pude convencerla, por eso, aquella vez cuando fuimos a la tienda de libros y luego al parque, intenté pedir ayuda."

Mukuro enterró la cabeza entre sus manos, suspirando para contener las lágrimas antes de proseguir.

"Makoto, eres una hermosa persona, me gusta cómo incluso en las peores circunstancias intentas ser optimista y como no sucumbes ante la desesperación, como intentas ver lo mejor de las personas. Fuiste una de los pocos individuos que intentó conocerme más allá de mi yo como soldado." Le dijo la Mercenaria, sacando la cara de entre sus manos para verlo. "Creo que es por eso que me enamoré de ti, porque eres la mejor persona que he conocido en mi vida."

Ella inclinó su cabeza para apoyarla en el hombro del Afortunado, el suspiró ante el contacto, sintiéndose nervioso pero inmensamente feliz.

"Te amo." Le dijo Mukuro, cerrando los ojos, permitiendo a sus sentimientos fluir con un suspiro, eran muchos, felicidad, tristeza, desolación, amor, perdida… Tantas cosas en tan poco tiempo que ella no sabía que sentir…

Lo único que era persistente, incluso antes de este juego de matar era su amor por Makoto.

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Con el pasar de los minutos, Mondo y Leon juntos con Sakura y Hina llegaron, trayendo consigo botellas de agua, refrescos y algo de comida que pudieron rescatar de la cocina, el fuego se había apagado por completo.

Todos escogieron comer en la Enfermería, haciendo un gran circulo para estar unidos en caso de cualquier contrariedad.

No hubo ninguna plática, todos con el nerviosismo y la expectación de salir de la Academia, pero habían pasado por tanta adrenalina y sucesos que tenían que recargar energías antes de cualquier cosa.

En las horas pasadas se habían dedicado a atender a los miembros del grupo que lucharon y fueron heridos como Togami, Hagakure y Taka, luego verificando que no quedase ningún Monokuma en las cercanías, y finalmente en buscar comida en la cocina, ignorando el cadáver de Junko presente ahí.

Cuando terminaron de comer, todos, incluyendo Naegi y Mukuro, ambos tomados de las manos fueron a paso rápido a la salida, con la pelinegra dando un último vistazo de lejos a la cocina mientras caminaba a la entrada, con expresión triste.

"Adiós, Junko." Susurró ella mientras lideraba el camino con Makoto.


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Los Estudiantes se detuvieron una vez llegados a la entrada, un aire de incertidumbre era evidente para todos, Mukuro miró hacia sus compañeros con una expresión seria.

"Hay que estar preparados, el mundo… Ya no es como lo era antes." Dijo ella lentamente, su expresión era conflictiva.

"¿A qué te refieres?" preguntó Leon, los demás estudiantes salvo Makoto, Biakuya, Kirigiri y Fujisaki no tenían mucho conocimiento sobre el estado del mundo fuera de la Academia.

Sabían que algo pasaba afuera, pero no la magnitud de lo que sucedía, aunque por la charla en la enfermería de Makoto y Mukuro, algunos de los más listos como Celes y Taka comenzaron a preocuparse.

"Está destruido." Respondió Biakuya con simpleza.

"¿D-Destruido?" Maizono colocó una mueca de temor. "¿Qué tan destruido está?"

Shou, quien era cargada por Sakura les regaló una sonrisa viciosa llena de diversión.

"¡Es como vivir en un mundo llenos de Zombis! ¡Todos están locos, hay miles de personas como yo!" Se burló ella antes de volver a acostarse en los brazos de Sakura.

Los jadeos de los demás fueron evidentes al escuchar las declaraciones de Shou, muchos miraron a Mukuro, Makoto, Biakuya o la misma Kirigiri y cuando ellos no contestaron los demás tragaron saliva.

Silencio.

Todos los demás, los que no estaban muy enterados de todo el hecho de lo que sucedió en el pasado querían más hacer preguntas, sin embargo fueron acallados cuando con un crujido, las gigantescas puertas que bloqueaban la entrada empezaron a abrirse lentamente.

Mondo había presionado el botón casi de inmediato, sus ansias de salir eran inmensas y no quería ensalzarse en una discusión con los demás, por lo que lo había presionado al llegar sin avisar a nadie.

Mukuro vio como a paso lento pero seguro se abrían las puertas, sintió su corazón empequeñecerse por la incertidumbre de lo que sucedería una vez afuera.

Inconscientemente, se encontró apretando la mano de Naegi, este le devolvió el apretón, brindándole fuerzas en silencio a lo que ella le miró con una sonrisa triste.

La luz del exterior comenzaba a filtrarse, la puerta seguía su curso para abrirse casi que dolorosamente lento. Un extraño olor comenzaba a entrar a la entrada, era desagradable pero era claramente el olor del mundo exterior.

"No puedo creer que sea yo quien lo diga, pero en este mundo al que saldremos… Solo nos tendremos a nosotros mismos, tenemos que apoyarnos mutuamente." Murmuró Togami con una expresión seria, mirando hacia el horizonte que se abría ante él.

Con un último crujido, la puerta estaba completamente abierta, y los estudiantes se encontraron saliendo a paso rápido del edificio de la Academia, una vez afuera lo único que se interponía entre ellos era un portón que separaba al edificio del destruido mundo exterior.

Pero había más que eso…

… El cielo era amarillento, el aire olía mal, los pocos edificios que se podían ver a la lejanía se encontraban destruidos o en mal estado y frente al portón de la academia había un pelotón de personas fuertemente armadas.

Mukuro sabía más que nadie quienes eran.

"Es la Fundación del Futuro." Dijo Mukuro a los demás estudiantes que amenazaban con detenerse, su voz era tranquila, pero Makoto podía sentir su miedo palpable… "Sigan caminando, no se detengan."

Su mano, que estaba apretando la de él mientras caminaban, temblaba. Ella tragó saliva por la incertidumbre, pero no detuvo su andar, liderando con Makoto la marcha.

La mano de la Mercenaria apretaba a la de Makoto, mientras más caminaban, más fuerte lo hacía, el sintió su expresión sombría inducida por el miedo. Mukuro estaba más que dispuesta a morir cuando luchaba contra Junko y lo había aceptado…

Pero, tal como dijo Naegi…

Si bien nunca jamás podría redimir sus actos horribles y cargaría con ello toda su vida, tal vez podría trabajar para salvar todas las vidas que fuesen posibles de la Desesperación. Podría encaminarse a la dirección correcta.

Y tal vez, convertirse en un faro de esperanza como lo es Naegi quien le daba una sonrisa sincera cuando salieron por el portón de la Academia.

Al ver la sonrisa de Makoto, la persona de la que se había enamorado, radiante y con una fuerte determinación, ella le devolvió la sonrisa, más moderada pero no cargada de menos cariño.

En ese momento Mukuro abrazó a la esperanza que Makoto le daba, al amor que le tenía y a la confianza que ella le depositaba, por un momento todo el miedo desapareció de ella.

Junko y Makoto, las dos personas que más quería se lo habían asegurado.

Ella sobreviviría, trabajaría duro para ser feliz y traer esperanza a los demás.


Fin.


Nota de Autor:


Y este es el final. Primero, me gustaría aclarar varios puntos del capítulo antes de explicar los motivos de mi ausencia.

Fui minucioso para evitar errores de continuidad, si ven alguno, háganmelo saber y lo corregiré de inmediato.

La falta de flashback se debe a que para este punto de la trama es innecesario, ya que lo único que faltaba es una formalización de la relación Makoto X Mukuro, sin embargo eso se da a entender de forma clara en el anterior flashback cuando Makoto acepta los sentimientos de Mukuro en su casa.

Además, tenemos aquí un contacto romántico real por primera vez de ambos en cámara, y poner un beso en el Flashback hubiese restado fuerza al del propio capitulo.

También Mukuro, cuando se encontraba inconsciente en el vacío aclaré que es un sueño, ya que lo es. Ella soñó con Junko mientras estaba inconsciente por el cansancio. Es como esas historias de que cuando un familiar fallece aparece en tus sueños a despedirse pero en realidad eres tú mismo el que lo sueñas para despedirte de esa persona.

Elijo confirmar que es un sueño para que no se dé lugar a malinterpretación o una especie de despedida sobrenatural. Aunque inicialmente planeaba dejarlo en la ambigüedad para que la gente pudiese pensar como mejor le gustase, ya sea como Mukuro auto compadeciéndose de ella al soñar con Junko, o el alma de Junko dándole un sincero último adiós a su hermana. Si alguien elige creer lo contrario, es libre de hacerlo ya que la escena estaba inicialmente pensada para ello.

Sé que algunos les puede parecer que Mukuro es un poco llorona en este cap., pero recordemos que este capítulo se basa casi enteramente en las consecuencias de las acciones de Mukuro, la batalla acabó, ahora vienen las secuelas de esta y la golpean muy fuerte.

Este fue un final algo seco, sin embargo considero que es necesario, Mukuro es mi personaje favorito y me gusta como la he construido en este Fanfic. Por lo que considero que su reacción al matar a su único familiar es normal, es decir, quedó completamente devastada y sin rumbo aparente.

Por lo que en este final traté más que todo un poco las consecuencias de todo lo ocurrido para Mukuro tanto a nivel psicológico como en lo referente a sus obras como participe en todo el asunto de desesperación, ya que no nos olvidemos que Mukuro ocasionó mucha muerte, o al menos eso tengo entendido, recuerden que esta historia no sigue el canon de Danganronpa 3.

Puede que algunos quisiesen un final más feliz, pero creo que hubiese sido contrario a lo que yo he querido plasmar a lo largo de la historia; Una Mukuro que se siente arrepentida, que sabe que las consecuencias de lo que ha hecho la persiguen y que si bien, no le importaba morir, luego cambia de opinión y se da cuenta de que todas sus acciones le pasaran factura.

Evidentemente, también me gustaría aclarar que este no es un final ambiguo, las cosas fueron claras; Junko muere para que Mukuro viva, Makoto está dispuesto a ayudarla en todo lo que pueda y Mukuro mismamente acepta intentar redimirse para volverse una mejor persona a pesar de que jamás podrá redimirse completamente.

También, Makoto apoyando incondicionalmente a Mukuro es algo que el haría en el canon (Al menos en el de Danganronpa 1 y 2), ya que al final del primer juego el intenta convencer a Junko para que no se ejecute a sí misma.

Además, también tuve cuidado aclarando que en ningún momento el intentó blanquearla, sabe que ha cometido actos horribles pero la ayudará a ser mejor, a salvar a la gente de la desesperación, será un faro de esperanza, como lo fue para todos en Danganronpa 1 al final.

Aunque solo les digo que... Mukuro vivirá y será feliz con Makoto, en este universo que he creado, es un hecho.

Una vida llena de esfuerzo y trabajo para ayudar a reconstruir el mundo le espera a nuestra pareja favorita. ¿Se viene secuela? Sí, no lo voy a negar, ¿Cuándo? Posiblemente el año que viene, o antes, depende de cuando termine Ultra Despair Girls para planificar todo.

Ahora sí, viene mi siguiente nota de autor explicando un poco mi ausencia.


Nota de Autor 2:


Hola. ¿Cómo están? Espero que muy bien. Primeramente quiero pedir disculpas debido a mi gran periodo de inactividad, creo que fueron 3 años más o menos.

Este capítulo debía haber salido muchísimo antes, pero en su momento tuve problemas de planificación muy grandes, sumado a que perdí el progreso debido a que mi PC se dañó pues me hizo perder mucho la motivación.

Sumado a que en estos años sucedieron muchísimas cosas, tanto buenas como malas, tuve que trabajar muchísimo para mantenerme estable ya que vivo en Venezuela y está complicado el asunto, dejando todos los proyectos de lado, afortunadamente ya me encuentro estable y reemplacé mi PC con otra mejor.

Volví con ganas al fic debido a que después de 3 años me había olvidado de casi todo, por lo que empecé a leer la versión de Wattpad y les voy a ser sincero… ME ENCANTO lo que escribí en este fic, ese momento fue mi Prime, y si bien, el capítulo anterior sirve de final abierto, ya que el conflicto de la historia fue resuelto, creo que dando un final algo más cerrado y concluyente sería mejor.

Con este final doy por terminado este fic, en su momento dije que podría haber secuela, y todavía mantengo lo que dije en ese momento, aunque todo dependerá de cuando terminé Ultra Despair Girls para ponerme a planificarla.

Me gustaría agradecer a todas las personas que les gusta o en algún momento les gustó esta historia, por ustedes fue que me esforcé tanto en hacer un fic de calidad y aunque muchos ya no sigan aquí, les dedico este final.

Menciones especiales a: CS Soldier97, Rys-and-Clash, neo magician 96, JuanD, dantesparda23, TeskLines, , Ak4gi y favio270304.

Se les quiere un montón, espero que este final les haya gustado y haya valido la pena.