"Todos los personajes pertenecen a Rumiko Takahashi…"

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CAPÍTULO 10

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"Casualidad"

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—¿Qué haces aquí? —volví a preguntar. Ryoga sonreía haciendo notar su prominente colmillo.

—Akane, cariño ¿te he sorprendido?

El rostro de Ranma en ese momento era épico. Frunció el ceño, mirando a Ryoga con furia, después a mí. Sus fosas nasales se dilataron y los músculos de su quijada se tensaron. Apretó las manos en puño y casi rugió: —¿Qué hace este tipo aquí?

Ryoga inclinó la cabeza hacia el frente, sin dejar de mirarlo con cinismo.

—Vine por mi novia.

—¡Ella NO es tu novia! —respondió Ranma, apretando los dientes.

Sentí escalofríos cuando Ryoga estuvo a punto de ponerse de pie y vi a Ranma colocarse en posición de ataque. La voz serena de la señora Nodoka, fue la que detuvo el conato de pleito.

—Ranma, detente ahora mismo. Señor Hibiki, tome asiento en su lugar. Mi casa no es una arena.

—¡¿Por qué permites que este tipo esté aquí?! ¡Debería sacarlo a patadas! — soltó Ranma, aun enfurecido, reclamando a su madre.

—Guarda silencio, Ranma. El señor Hibiki ha venido a revelarme algo que nunca pensé que llegarías a hacer… —la voz de la señora Nodoka se quebró y comenzó a llorar.

—¡Mamá! ¿Qué te sucede?

Ranma y yo, no entendíamos qué estaba pasando. Ryoga, levantó la barbilla y miró a Ranma con sorna, extendió la mano sobre la mesa, sacando fotografías y documentos de un sobre amarillo.

—Esta es la evidencia de tu "profesión"—recalcó Ryoga— si es que se le puede llamar así. Un vil acompañante, zángano, oportunista, que vende su tiempo a jovencitas, mujeres maduras, ancianas e incluso hombres. — Las fotografías mostraban a Ranma en varias de sus citas; en muchas, su cara de fastidio era evidente. También estaban las fotos con la tal Shampoo y en otras, aparecía yo en la cafetería, frente a Ranma, seguramente mientras revisábamos el corte del día. —Los documentos son pruebas de las llamadas y estados de cuenta bancarios de tu indignante negocio.

Ranma pasó de un estado de nervios a la ira, en unos cuantos segundos— ¡Esto no prueba nada! ¡¿cómo te atreves a venir a decirle a mi madre todas esas estupideces?!

—Tengo videos con los testimonios de tus clientes. Algunos son asiduos y confesaron haber sentido atracción por ti, a pesar de tu ridícula regla de no relacionarte con ellas. Una chica china, Shampoo, dijo que seguía teniendo qué ver contigo.

—¡Es una mentira! Mamá, ¡no le creas a este idiota!

—Akane fue tu cómplice la última temporada. No se le puede culpar, ella siempre ha buscado dinero, no podría decir quién de los dos logró engatusar al otro —Ryoga me miró con desdén, para después sonreírme con cinismo. ¡Quería golpearlo!

La señora Nodoka parecía haberse calmado, pero al levantar el rostro, nos miró a Ranma y a mí con reproche.

—¿Cómo has podido engañarme de esa forma, Ranma? ¡A tu propia madre!

Ranma trató de explicar, sin éxito: —Mamá, las cosas no son así ¡ese tipo ha tergiversado todo! no es tan grave…

La mujer parecía no escuchar a su hijo— Sabía que no trabajabas en una mensajería, ¡pensaba que hacías otro tipo de favores!

—¡Eso no fue así, mamá! ¡Jamás me metí con nadie!

—¡Le robabas su dinero a gente inocente! —chilló la mujer.

—¡Mamá! ¡No! ¡No es así! —Ranma estaba alterado, tratando de calmar a su madre.

—Pensé que eras diferente a tu padre, pero ¡eres tan indigno como él! —La señora comenzó a hiperventilar y Ranma intentó acercarse a ella. —¡No se te ocurra acercarte a mí!

—Mamá, tranquilízate, te está haciendo daño…

—El daño que me has hecho… ¡el daño que has hecho a nuestra familia! ¡Es una vergüenza!

Ranma no sabía qué más decir, yo traté de serenar la situación— Señora Nodoka, su hijo no hizo nada malo. Él siempre fue caballeroso y se manejó con respeto…

La mujer me miró apenas— ¡Tú! Fuiste secuaz de este gandul —señaló a Ranma— y no quisiste aceptar el dinero que yo te ofrecí para que lo sacaras de la mala vida que yo creía que llevaba, ¡porque sabías que podías ganar más con él!— la señora se tomó la cabeza con las manos— y en vez de darme una alegría que minimice este dolor…en vez de darme un nieto ¡usaban preservativos! ¡Los habría perdonado si hubieran pensado en traer alegría a esta casa! ¡Debí darte dinero para que Ranma te embarazara!

En ese momento, exploté— ¡Entonces usted no es muy diferente de las personas con las que trabaja su hijo! ¡¿cómo puede usted acusarlo de nada?!

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Aunque era un evidente caso de doble moral, la señora Nodoka no iba a aceptarlo— ¡Yo intentaba salvar a mi hijo de un destino denigrante! ¿¡Pretendes acusarme a mí!? ¿después de que este hombre ha afirmado que te dio joyas y que estaban planeando volver a verse? ¡no eres más que una vulgar!

—¡Esa es una vil mentira! — grité.

La señora Nodoka comenzó a hiperventilar, Ranma se acercó a ella, pero de un manotazo lo alejó.

—¡Fuera de mi casa! no eres más mi hijo. A partir de hoy, al igual que tu padre, estás muerto para mí.

—¡Mamá! ¡hay que llevarte a un hospital! —dijo Ranma.

—¡No iré a ninguna parte! Quiero que todos se vayan de aquí. ¡LARGO!

Ranma siguió tratando de hablar con su madre, pero solo escuché que la señora le demandaba el no haberle creído a Shampoo y el haber vuelto a salir con ella a pesar de habérselo prohibido.

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Yo fui la primera en salir de la casa, Ryoga salió detrás de mí. Por supuesto, le reclamé su impertinencia— ¿Qué rayos pretendías haciendo eso, Ryoga? ¿Ves lo que has causado?

Ryoga se burló— Ese tarado se merecía una buena reprimenda, por quitarme lo que es mío.

—¿De qué hablas?

—¿Qué no ves? ¡Hice todo esto para recuperarte, Akane!

—¿Recuperarme? ¡Me dejaste para casarte con otra!

—¡Pero te amo a ti!

—¡Pues yo ya no! —Me adelanté un par de pasos, él me tomó del brazo.

—Akane, es en serio. ¡Te amo!

Me solté como pude— ¿qué no entiendes? ¡no siento nada por ti! ¡mira el lío en el que me has metido!

Ryoga frunció el ceño y me habló molesto— ¿Es por ese tipo? ¿Cuánto dinero puede tener? No te será suficiente y en unos meses volverás a buscar quien llene…—me miró de arriba a abajo— tus expectativas.

Lo que me dijo me ofendió, Ryoga siempre había pensado mal de mí y yo no lo había notado— ¡¿qué crees que soy?!

—Sé lo que eres, cariño. ¡Y no me importa! Desde que me casé con Akari no pude dejar de pensar en ti ¡me obsesionas! ¡debo tenerte al costo que sea y voy a pagarlo! —se acercó a mí, tomándome con violencia por la cintura e intentando besarme. Le propiné una fuerte bofetada que lo hizo soltarme de una vez, doliéndose la mejilla.

—¡Maldita perra! ¿de dónde sacas dignidad? ¿te has enamorado de tu proxeneta? ¡Qué te ponga precio ahora mismo para comprarte! ¡verás como se olvida de ti en cuanto se le llenen las manos de yenes!

—¡Lárgate! —grité, mientras algunos curiosos en la calle se detenían a observar.

Esto hizo que Ryoga no se atreviera a insistir. Se acomodó el saco que llevaba puesto y me sonrió, hipócrita.

—Te veré más pronto de lo que piensas. Sabes dónde encontrarme, cariño. —guiñó un ojo y se alejó con pasos rápidos.

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Ranma iba saliendo de la casa, de muy mal humor— ¿A dónde se fue ese tipo?

—¡Déjalo! acaba de irse.

—¡¿Lo estás defendiendo?! —alzó la voz, molesto.

—¡Claro que no! me encargué de él yo misma.

—¿Cómo? ¿quedaron de verse otra vez? —me respondió con sarcasmo.

Debido a que seguía enfurecida por causa de Ryoga, solté otra bofetada, ahora a Ranma.

—¡¿Por qué me golpeas?!

—¡Porque eres un idiota! ¿no viste todo lo que provocó ese imbécil? ¡sigues dudando de mí!

—¡No lo hago! ¡es que ha salido corriendo tras de ti! ¡y escuché lo que te dijo antes de irse!

—¡Lo hizo a propósito! ¿no has visto lo que ha hecho con tu madre?

—¡Por eso mismo quiero partirle la cara!

—¿Y qué ganarías? —repliqué; Ranma no tenía ganas de responder. Tomé aire para tranquilizarme un poco, luego traté de cambiar la conversación— ¿Qué te ha dicho tu madre?

Ranma me miró y después se giró hacia otro lado— Me echó. Traté de explicarle, pero no quiere escuchar razones.

—¿Llamaste a un doctor?

—No será necesario, ella está bien. Solo está muy decepcionada.

Sentí pena por él, Ranma quería mucho a su madre— Lo lamento, Ranma. Si Ryoga no hubiera dado conmigo…tal vez, si no hubiera respondido a su llamada, esto no estaría pasando.

Ranma apretó los labios, creo que seguía irritado conmigo— ¿Qué más da? mientras el tipo no vuelva a acercarse por aquí… a menos que tú…

—¡Ni siquiera te atrevas a decirlo! no volveré con él.

Resopló— Bien. Entonces, hay que irnos de aquí. Mamá ha amenazado con llamar a la policía si nos ve merodeando. Vamos a la heladería, llamaré a los números de los departamentos que vi el otro día. No son muy grandes, pero no quedan muy lejos de aquí.

Tragué duro, Ranma seguía con esa intención— Quiero hablar contigo de eso.

—¿De qué?

—¿Planeabas que viviéramos juntos?

—Sí ¿por qué? ¿Tienes otra idea?

Miré a Ranma con algo de temor, y también tristeza, pero no había otra forma de decirlo— Ranma, es que…yo…no sé si quiero vivir contigo.

Alzó las cejas, confundido. Luego volvió a enfadarse —¿Y en dónde piensas vivir? Te recuerdo que mi madre nos ha corrido de la casa.

—Sí, pero, es que…mi hermana.

—¿Tu hermana? Ese es el problema, ¡tu hermana! ¡¿Por qué mejor no dices que Ryoga te ha convencido y te quieres ir con él?!

—¡¿Eres idiota?! ¿No acabo de decirte que no quiero volver a verlo?

—¡Pues…tú!... —Ranma se pasó una mano por la cabeza— ¡haz lo que quieras! Si no quieres vivir conmigo, ve y busca a tu hermana ¡hay que ver si la encuentras, primero! y que ella decida si puedes vivir conmigo o no.

—¡No lo entiendes! ¡No puedo dejarla sola!

—¿Ah no? ¿y cómo estás ahora? ¡¿cómo has vivido estos últimos meses?! ¡sin ella! ¡A tu hermana solo le importa que le consigas dinero!

Ahora fui yo quien se enfureció— ¡Nabiki ha tenido problemas!... ¡No tienes hermanos, por eso no sabes lo que es! ¡Eres un egoísta!

—¿Egoísta? ¡¿yo?! ¡soy quien se ha hecho cargo de ti, te he cuidado y te he dado todo! La única persona egoísta aquí eres tú.

Apreté los dientes y los puños, Ranma estaba como un maldito loco y no iba a soportarlo— ¡Esto solo demuestra que no puedes entenderme y no podríamos estar juntos nunca! ¡Me voy de aquí!

Ranma no sabía quedarse callado: —¡Vete! ¡Si esa es tu excusa para no estar conmigo, hazlo! ¡En buena hora confié en ti! ¡Justo cuando nos echan, te vas! ¡Cobarde!

—¡Idiota! —le grité, antes de doblar en la esquina. No permitiría que me siguiera insultando. Ahora solo me quedaba encontrar a mi hermana y contarle lo sucedido.

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Caminé un buen rato, sin saber a dónde ir, Nabiki no me respondía las llamadas y comenzaba a oscurecer.

Me senté en la acera, pensé en lo que acababa de pasar con Ranma, en lo que lo quería y en lo fácil que él había dejado que yo me fuera, ni siquiera intentó detenerme. Bueno, lo había hecho a su manera, haciéndome ver según él que mi hermana solo me usaba para obtener dinero. Lloré, pensando en mi mala suerte, sabiendo que esa noche dormiría en la calle cuando mi móvil sonó.

—¿Akane?

—¡Nabiki! te llamé varias veces…

—Me di cuenta… ¿qué pasa? ¿estás llorando? — mi hermana me conocía lo suficiente como para tratar de ocultarle algo.

—Pasaron algunas cosas…

—¿Estás bien? ¿ese tipo con el que estás te hizo algo?

—¡No! estoy bien. Él no me hizo nada…discutimos. Me echaron de la casa donde vivía… —se escucharon otras voces y Nabiki habló rápido.

—Escucha, no puedo hablar ahora, pásame tu ubicación y enviaré por ti.

—Nabiki…

—¡Hazlo! Solo quédate en ese lugar ¿de acuerdo? Nos veremos en un rato.

Colgó.

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Veinte minutos después, una limusina negra se detuvo frente a mí. Un chofer bajó de ella y abrió la puerta trasera y se dirigió a mí: — ¿Señorita Tendo?

Asentí, confundida. El chofer habló nuevamente— Suba por favor, la están esperando.

Subí, temerosa y sorprendida ¿ahora en qué se había metido Nabiki? ¿habrá conseguido un nuevo patrocinador? pero ¿cómo? si su situación no era buena y la buscaban por abuso de confianza. ¿Se habría liado con la yakuza? Respiré hondo. Solo esperaba que mi hermana no hubiera hecho nuevamente otra estupidez.

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La limusina se detuvo media hora después frente a un edificio gigantesco, en una zona bastante exclusiva de Tokio. El chofer me indicó por donde debía entrar, al piso que debía llamar y se fue.

En cuanto toqué el botón, una voz me respondió por el intercomunicador:

—¿Diga?

—Vengo con Nabiki. Soy…

—Suba. —Un timbre se escuchó y la puerta de vidrio se abrió. Me hicieron subir hasta el penthouse del edificio.

El lugar estaba rodeado por ventanales, adornado con un gusto exquisito, muebles en piel en color blanco, candiles, cuadros de arte abstracto en las paredes, el sonido de un piano se escuchaba de fondo. Mi hermana Nabiki llegó casi corriendo desde la sala ataviada en un elegante vestido halter de color verde esmeralda y una copa de champaña en la mano. —¡Akane, llegaste! —dijo sonriendo, me miró de pies a cabeza y rio— ¿cómo estás vestida así? ¡te ves fatal!

Yo seguía sin entender— Nabiki ¿qué es todo esto? ¿Qué hiciste? ¿qué hay de tu juicio?

—Se retiraron los cargos. No te lo dije porque todo pasó bastante rápido, hace como una o dos semanas— dio un trago a su copa.

—¿El director Kuno retiró los cargos en tu contra? ¿Lo hizo la abogada?

Nabiki negó con la cabeza, aún con las mejillas llenas de champán, cuando tragó el líquido, desvió la mirada y sonrió, pícara— No fue él quien me acusó, sino su hijo.

—¿Su hijo?

—Así es, su hijo…mi esposo.

—¡¿Qué?!— no lo creía. Nabiki se había vuelto loca.

—Pero ¡qué tonta soy! no los he presentado… ¡Kuno! ¡bebé! ¡Ven un minuto, amor!

La música de piano se detuvo y en pocos segundos, un apuesto hombre alto de cabello castaño y ojos del mismo color apareció ante nosotras.

—Dime, querida.

—Te presento a mi hermana, ella es Akane.

Hice una pequeña reverencia; el hombre me miró un momento— Así que, otra Tendo. ¿Dónde estaban ustedes? Un par de bellezas escondidas en algún lugar de Shinjuku.

Me pareció imprudente la manera en la que el supuesto esposo de mi hermana se dirigió a nosotras, pero a Nabiki parecía gustarle.

—¿No es un encanto? — me preguntó, para luego dirigirse a su marido — Amor, Akane no tiene dónde quedarse, hoy tendrá que dormir en la habitación de huéspedes.

—Lo que tu digas, querida. Tu familia siempre será bienvenida a nuestro nidito. —el hombre me miró nuevamente y acomodó su cabello como si estuviera en un comercial de shampoo.

—De acuerdo. Ya puedes ir a practicar tu música, bebé. Nosotras tenemos muchas cosas de qué hablar. —dijo Nabiki, apurándolo a retirarse.

—Es un placer tenerte con nosotros, pequeña Akane. ¿O prefieres que te llame, hermana? —habló mi nuevo cuñado con una voz aterciopelada.

—Solo Akane. Gracias por recibirme…

—Puedes llamarme hermano.

—Dile Kuno, así estará bien —mencionó Nabiki, con ligero hastío. —Vamos, bebé. Tengo que hablar con mi hermana.

El hombre se fue. Nabiki me tomó de la mano y me llevó a la recámara donde yo iba a quedarme.

Era también muy grande y contaba con ventanales que daban a la parte opuesta de la ciudad— ¿Verdad que Kuno es guapísimo?

—Nabiki, quiero que me cuentes qué fue lo que pasó —exigí. Mientras yo estaba muy preocupada por mi hermana, ella estaba viviendo una vida de lo más excéntrica, se veía muy relajada y feliz, como si siempre hubiera vivido ahí.

—De acuerdo, te contaré. La abogada me dijo que después del juicio quedaría registrada como una persona fraudulenta y por supuesto, ¡no iba a permitir que se arruinara mi reputación!¡No podía vivir toda mi existencia como un gusano bajo la tierra! Fue entonces que me armé de valor y decidí ir a hablar con Kuno.

—¿Y?

—Él y yo nunca nos habíamos visto en persona. Así que puede decirse que fue amor a primera vista…

—¡Nabiki!

—¡Está bien! ¡Lo seduje! no puedo negar que es un hombre muy guapo, aunque algo tonto…pero logré que retirara los cargos.

—¿Y qué pasó después? ¿Qué dijo el director?

—Obviamente se molestó, así que Kuno y yo decidimos casarnos en el registro civil lo antes posible —Nabiki estiró la mano izquierda y me mostró un anillo con un diamante gigantesco— no podíamos arriesgarnos a que su padre hiciera algo en mi contra. Ya no puede actuar contra la mujer de su hijo, sería una vergüenza para la familia. Espero que entiendas por qué no te invité a mi boda…Kuno dice que haremos otra cuando se le pase el coraje a su padre.

Yo estaba consternada y algo molesta, más por la actitud de Nabiki que por lo de su boda. Ella se dio cuenta y me habló: — ¿En serio vas a molestarte? Ya te dije que haré otra boda. ¡Tú serás mi dama de honor!

—¡No es eso! Es que yo estaba muy preocupada por ti, buscando conseguir dinero para sacarte de tu problema. ¡¿Por qué me lo ocultaste?! ¿cuándo pensabas decirme que te habías casado? ¡¿Sabes que no hacía planes por ayudarte a ti?!

Nabiki rodó los ojos— Sí, tal vez debí decírtelo antes… ¡pero estoy en una buena racha después de haber vivido en una maldita cloaca! ¡estoy disfrutando la vida que merezco tener desde hace mucho tiempo!

Me crucé de brazos— ¡Pudiste decírmelo!

—¡Ya está hecho! ¡no me reclames así! ¡tú también me has ocultado cosas!

—¿Por qué intentas voltear todo hacia mí?

—Porque seguro estabas llorando hace un rato por culpa de tu noviecito, el pobretón ese que te dio trabajo. Tampoco me dijiste que estabas en una relación.

Nabiki siempre intuía todo y a veces sabía las cosas antes que yo. Era inútil ocultarle algo, ella siempre se enteraba. —No voy a juzgarte por eso. Es tu vida y ahora yo tengo la mía. No sé muy bien quién es el tipo ese, pero te sugiero que te olvides de él; voy a presentarte algunos amigos y conocidos de Kuno, son gente con mucho dinero…te aseguro que te olvidarás de aquel tipo de inmediato. Después podrás casarte y vivir una vida muy similar a la mía. ¡Esto es lo que tanto deseaba para nosotras, hermana! ¡Nos lo merecemos!

Miré hacia el ventanal, pude ver la ciudad llena de luces. Seguramente Ranma estaría hospedado en algún hotel, pensando en cómo convencer a su madre de dejarlo volver a casa.

Nabiki fue muy prudente al no pedirme más detalles de lo que había pasado con él; quizá, no le interesaba, o tal vez comprendió que lo mejor era dejarme descansar.

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La semana siguiente, Nabiki programó cenas y eventos para presentarme a amigos o conocidos de Kuno que tenían mucho dinero. Me dijo que no me obligaría a salir con ninguno, pero que, por lo menos, asistiera para "desenvolverme" en el medio.

Conocí a muchas personas, pero la verdad es que nada de lo que sucedía ahí me interesaba, solamente podía pensar en Ranma. En cómo todo parecía haber terminado de pronto y él ni siquiera me había buscado. Lo extrañaba más que nunca y no me hacía a la idea de cómo podía estar sin mí, porque yo de verdad sentía que hasta respirar me costaba por no tenerlo cerca.

Nabiki a veces se molestaba cuando al preguntarme si me había gustado algún hombre de los que había conocido, yo le decía que no. Me decía que lo de Ranma había sido una aventura y que no debía extrañar a alguien a quien yo no le había importado nada. Eso me hacía sentir todavía más triste, pero si algo había aprendido de todas las situaciones que había vivido durante ese año, era que a pesar de todo, tenía que seguir adelante.

Conseguí que Kuno, mi nuevo cuñado, me hiciera un préstamo para hacer una pequeña inversión. En las fiestas donde acompañaba a mi hermana, conocí a un hombre que importaba productos desde Corea y China, así que pude continuar mis ventas en línea y mejorar mucho mis ingresos.

En un par de meses, logré conseguir suficiente dinero para rentar un apartamento e independizarme, no quería ser una carga para mi hermana por siempre. Nabiki estuvo de acuerdo, solo que me pidió que me mantuviera en la zona de Minato, donde ella vivía, prometiendo hacerse cargo de más de la mitad del alquiler, por lo menos hasta que mi negocio pudiera mantenerme como se debía. Por supuesto, no acepté, pero le prometí quedarme dentro de Shinjuku en una zona segura y donde a ella no le diera vergüenza visitarme.

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Mi negocio iba generando buenas ganancias, todavía trabajaba por mi cuenta, pero podía costear mi renta, comida y ropa, además de que casi había terminado de pagar el préstamo que había pedido a mi cuñado.

Salía relativamente poco, solo a cenar con Nabiki o en ocasiones paseaba por el parque cerca de casa. La mayor parte de mi tiempo lo pasaba en casa trabajando. No me gustaba salir, ya que cada vez que lo hacía, tenía la sensación de que alguien me estaba vigilando.

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El otoño había llegado más rápido de lo que imaginé. Había estado tan ocupada haciendo entregas de los nuevos productos de temporada que habían llegado, que solo me movía del apartamento a la paquetería y viceversa. Una de esas tardes, la lluvia comenzó a caer de pronto, ya iba de regreso a casa, pero ni siquiera llevaba un paraguas o impermeable. Traté de cubrirme con mi suéter, mientras la lluvia fría mojaba mi rostro. Por la intensidad del aire, casi no podía ver, debía apurarme a llegar, estaba doblando la esquina cuando me topé con alguien que pasó corriendo frente a mí. Por suerte, y porque la persona con la que choqué logró sostenerme, no caí al suelo. Abrí los ojos y no pude creer lo que veía: —¡Ranma! ¡¿eres tú?!

Las pupilas de los brillantes ojos azules de Ranma, se dilataron— Akane…

Nos dirigimos a la entrada del edificio para resguardarnos de la lluvia. Yo iba hecha una sopa y él también se había mojado, vestía de modo deportivo, su atuendo se veía de buena marca y estaba un poco más delgado, parecía que había estado entrenando.

—¿Qué haces aquí? —pregunté, después de una larga mirada y un silencio de varios minutos.

—Salí a correr.

—¿Con esta lluvia?

—Sí.

—Ah.

Silencio sepulcral. Ranma se animó a hablarme— Y… ¿cómo has estado?

—Bien.

—Te ves bien — dijo.

Me miré, mi camiseta blanca estaba empapada, lo mismo que mi falda rosa de tablones y mis medias que me llegaban un palmo arriba de la rodilla estaban llenas de agua y lodo. Noté que no me había puesto sostén y la blusa mojada ahora parecía transparente. Me cubrí rápido con mi suéter, aunque el frío ya había alterado evidentemente varias partes de mi torso.

Al ver que él no decía más y que muchos meses habían pasado como para reclamar nada, decidí que era mejor alejarme de ahí— Ya tengo que irme, tengo mucho trabajo.

—Sí. —respondió sin dejar de verme.

—Adiós.

—Adiós.

Marqué el código de la puerta de ingreso y entré. Él entró detrás de mí.

Alcé una ceja ¿por qué me seguía? — ¿Qué quieres? ¿Por qué me sigues?

—Vivo aquí.

—¿Qué? ¡¿vives aquí?! —respondí molesta.

—¿Algún problema?

—¡Ninguno! solo me pregunto cómo has podido pagarlo… ¿Qué no ibas a buscar algo para estar cerca de tu madre? eso dijiste la última vez.

—Cambié de opinión.

El cinismo de ese hombre no tenía precio. Seguramente, siguió con su negocio mal habido, cobrando por no hacer nada.

—Para vivir aquí, supongo que te ha ido bien —pregunté, con sorna.

—Bastante bien.

Subí por las escaleras, ya que el ascensor se encontraba descompuesto. Él hizo lo mismo.

—¿Vives en el ala sur del edificio?

—Sí —respondió.

—Nunca te he visto.

No dijo nada. Subió dos escalones de una zancada y se adelantó un poco para abrirme la puerta de emergencia que daba al pasillo.

—Gracias. ¿En qué piso vives?

—Piso cinco.

—¡Ese es mi piso!

—También el mío —seguía mirándome, estaba muy serio. No sé qué pretendía. Pensaba que estaba mintiendo y que me había seguido hasta ahí, buscando algo más. Lo miré directo a los ojos y me decidí a correrlo de ahí, no quería volver a pasar por la misma decepción de hacía medio año, ya no teníamos nada qué decirnos y ninguno había hecho nada por encontrar al otro.

—No tienes qué fingir —solté.

—¿Cómo?

—Sé que no vives aquí, que me has seguido, pero no tenemos nada qué hablar. Puedes irte.

Ranma enarcó una ceja y levantó el mentón. Torció la boca y comenzó a caminar, ignorándome ahora— Disculpa, mi apartamento es aquel, debo cambiarme antes de seguir mojando el pasillo.

Ese apartamento estaba prácticamente al lado del mío, solo lo separaba un espacio que se usaba para revisar los controles eléctricos de esa ala del edificio.

—¡¿Cómo es que vives ahí?! ¿desde hace…? ¡oye! —grité. Ranma ya se había adelantado y tuve que perseguirlo mientras abría la puerta con su llave.

Cuando Ranma abrió la puerta no pude más que sorprenderme. El apartamento parecía decorado como de revista, todo se veía pulcro y elegante, además de que era por mucho, más grande que el mío. Y eso era solo lo que podía ver desde afuera.

Por supuesto, no pude contenerme y decirle: —¿Por qué vives aquí? ¿Sabías que yo había alquilado el apartamento de al lado? ¡Eres un sinvergüenza! ¡puedo acusarte de acoso!

Ranma frunció el ceño— ¿Cómo vas a acusarme de acoso? ni siquiera sabías que vivía al lado tuyo.

—Pensé que ese apartamento estaba solo. Nunca vi pasar a nadie.

—¿Y tengo yo la culpa de que seas una distraída?

—¡Me seguiste!

—Pues ahora tú me has seguido a mí. La puerta de tu apartamento está justo detrás —señaló de mala gana.

Mi mandíbula cayó, sorprendida ante la desfachatez con la que Ranma se dirigía a mí. —¿Es en serio? ¿Es lo único que tienes para decirme?

—Sí. —y diciendo esto, cerró la puerta en mis narices.

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No pegué ojo en toda la noche, estuve cerca de mi puerta de ingreso un buen rato, vigilando si el idiota de Ranma se dignaba a salir…pero, nada. Ya era muy de madrugada cuando el sueño me hizo rendirme y me fui a la cama.

Para cuando me levanté al día siguiente, ya casi eran las ocho de la mañana. Decidí salir a merodear un rato, con toda la intención de que el tarado de mi "vecino" se atreviera a darme una explicación del por qué estaba ahí, por qué su silencio y por qué le había importado tan poco. Ni siquiera llegué a apretar el botón, cuando Ranma, salió del ascensor, en su ropa deportiva que lo hacía verse más guapo que nunca.

Fingí sorpresa y dije con sarcasmo: —Vaya.

Ranma me miró y rodó los ojos, se dispuso a ignorarme, pasando a mi lado como si no me hubiera visto, pero conociendo su carácter evasivo cuando se enfadaba, me propuse a no dejarlo ir sin que me dijera algo. —Dar los buenos días es una señal de educación ¿o es que hay que sacar cita con tu asistente para entablar una conversación contigo?

Ranma regresó hasta donde yo estaba, parecía muy decidido y hasta me entraron los nervios cuando lo vi acercarse— ¿Qué pretendes? ¿Qué es lo que quieres, Akane?

—¿Quién te ha pedido algo? —dije con tono burlón, cruzándome de brazos.

—Entonces no molestes.

—¿Molestarte? ¿No eres tú quien me ha seguido para vigilarme?

Ranma se acercó a mí hasta casi rozar la nariz, tragué duro y me eché hacia atrás cuanto pude, sí estaba enfadado.

—En primera, no te he seguido, llevo más tiempo que tú en este lugar. En segunda, no tienes que sacar cita con nadie, dejé ese asunto desde la última vez que nos vimos; y tercera, parece que para acercarse a una Tendo, hay que cumplir ciertos requisitos, así que no pretendas lo que no es, Akane. —aprovechando su cercanía, dio un paso más hacia mí, intenté hacerme hacia atrás, pero choqué contra la pared del pasillo, miró mis labios y se acercó un poco más. Casi podía sentir su aliento y estaba segura de que me besaría, pero en vez de eso, me dijo: —¡Buenos días!— y se largó.

En cuanto pude reaccionar, corrí hasta la puerta de su apartamento y llamé con fuerza. Abrió y me atreví a soltar lo que pensaba en ese momento: —¿A qué te refieres con acercarse a una Tendo? ¿de qué requisitos hablas?

—No tengo nada que decirte…—trató de cerrar la puerta, pero lo detuve, poniendo mi pierna entre él y la puerta.

—¿Vas a insultarme otra vez? ¡Hazlo! ¡Nunca dejaste de pensar en mí como una cualquiera! ¡Ahora, sé hombre y dímelo en la cara!

Ranma enarcó una ceja— No pienso nada de ti. Ahora muévete y vete.

—¡No! hasta que me respondas por qué fuiste tan cobarde para no buscarme, ¡para olvidarte de mí tan fácil!

—¡Pregúntaselo a tu hermana!

—¿Qué?

—Ni siquiera tienes idea, Akane. No vuelvas a llamarme cobarde, creo que eso se refiere a alguien más.

Me eché hacia atrás y él cerró la puerta. No entendía de lo que me estaba hablando. Por supuesto, en ese momento, fui al departamento de Nabiki.

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Yo estaba histérica, hecha un lío; hablaba y lloraba mientras Nabiki me escuchaba, masajeando una sien.

—... ¡Y ahora resulta que es mi vecino de departamento y no quiere ni hablar conmigo y dice que tengo que preguntarte a ti! ¿Por qué, Nabiki? ¿por qué dijo eso?

Mi hermana suspiró— Hoy no es un buen día para esto Akane. Tengo una resaca terrible, y Kuno se empeñó en que tuviéramos…ya sabes. Me duele el cuerpo horrible y hasta el café me sabe asqueroso.

Nabiki debió verme muy mal, porque yo no dejaba de llorar cada vez con más fuerza. Estaba alterada, pero pretendía esconderlo; la vi abrir una botella de vino y servirse en una taza. —De acuerdo, te diré todo, pero por favor, cállate, ¿quieres? voy a explicarte.

Asentí y traté de calmarme, estaba dispuesta a escuchar cualquier cosa, conociendo a mi hermana, quien no había cambiado como yo pensaba. —El tal Ranma vino a buscarte unos días después de que llegaste aquí. No sé cómo dio contigo, supongo que le pagó a la abogada, porque según recuerdo, es una mujer con contactos. Le dije que no querías verlo y que si en realidad estaba tan interesado en ti, tendría que cumplir con una larga lista de condiciones antes que atreverse a acercarse de nuevo. La primera condición ni siquiera podía cumplirla, que es tener suficiente dinero…

—¿Le dijiste eso? —chillé.

Nabiki se cubrió los oídos— ¡Baja la voz! Sí, se lo dije, porque al principio era verdad. Todos los días hablabas pestes de él, recuerda que dijiste que harías el famoso: "contacto cero", cambiaste de número, y te deshiciste de su información. Y la verdad hermana, es que me aproveché de eso.

—¡Nabiki! ¿cómo pudiste? ¡Sabías lo que sentía por él!

—Precisamente. Pero un hombre como ese no iba a darte lo que tú te mereces, no por lo menos en ese momento.

Estaba muy molesta con mi hermana ¿cómo se había atrevido a separarme de Ranma? —¡Tú viste cómo sufría!

—Lo hice por ti…

—¡Él era lo único que yo quería! ahora, ni siquiera quiere dirigirme la palabra. ¿Por qué, Nabiki? pensé que podía confiar en ti.

Nabiki resopló, salió de la habitación donde estábamos y me entregó una carpeta — Lo descubrieron.

—¿Qué?

—Escucha bien, ahora verás si me das la razón o no. Contraté un investigador, esto prueba que no estoy inventando nada. Cuando Ranma vino aquí, estaba en serios problemas, la prensa descubrió a lo que se dedicaba y sacó un artículo contando sobre la curiosa profesión de tu novio. Todo parece indicar que Ryoga intentó vengarse de él de esa manera; el periódico lo acusaba de abuso de confianza y los medios lo perseguían para entrevistarlo. Fue llamado a juicio para que le devolviera el dinero a todos sus clientes, pero lo más gracioso de todo es que ninguna de esas personas lo inculpó y Ranma no recibió cargos al no haber delito que perseguir, eso duró unos cuantos meses.

Todo lo que Nabiki me contaba, estaba en fotografías y recortes dentro de la carpeta, con informes al lado.

—Entenderás que no podía dejar que te mezclaras en ese escándalo, y menos por lo de nuestro negocio. No te convenía a ti y mucho menos a mí, en la posición que tengo ahora dentro de la sociedad, como esposa de Kuno. Pensé que era mejor presentarte más personas para que te olvidaras de Ranma, es obvio que no fue así, pero de verdad, solo he querido lo mejor para ti.

Me costaba comprender las razones de mi hermana, y sabía que solo quería protegerme, pero era doloroso enterarme de todo eso— Hubiera preferido que me lo contaras.

—Habrías salido tras él y hubiera sido peor, ese Ryoga es un tipo de lo peor, te hubiera hundido junto con Ranma. Mira el lado bueno, ahora tienes tu negocio y ganas buen dinero, eres una mujer independiente. Pronto serás millonaria, cambiará tu estatus y serás una famosa empresaria.

—Pasé mucho tiempo lejos de él —sorbí la nariz— pensé que no me había buscado.

Nabiki se encogió de hombros—Tú tampoco lo buscaste a él. Te comportaste como una damisela en peligro, así que no soy yo quien lleva toda la culpa.

Las palabras de Nabiki me golpearon duro, tenía razón. Yo solo había esperado a que Ranma viniera por mí, y yo ni siquiera lo busqué o lo llamé. Ranma tenía razón, yo había sido una cobarde.

—Lo que no me explico es porqué me siguió… ¿por qué vive justo al lado de mí?

—Eso es una mera coincidencia. Él tiene otro empleo ahora, según dijo el investigador. Creo que hace de manager de niños atletas estrella, y hace beneficencia; es muy respetado y solicitado en su rubro.

—" Es por eso que sale a correr, se mantiene en forma para dar una buena impresión a sus clientes" —pensé— Entonces, el que viva al lado…

—¡Una casualidad! Yo no lo sabía hasta que me lo has dicho. Debe viajar mucho, por eso no te lo topaste antes. Tienes mucha suerte, Akane.

—¿Suerte? —estaba confundida. A pesar de todo lo que había pasado, Ranma y yo estábamos cada uno por su lado. —Pero, él y yo…ya no hablamos. No sé qué tengo qué hacer.

—¡Ve a buscarlo, tonta! ¿No estás aquí, llorando y sufriendo por él?

—Es que ha pasado el tiempo, y él no quiere hablarme ahora…

Nabiki dio un golpe en la mesa y el vino saltó de su taza— ¡No necesitas hablar! ¡Solo ve con él y no te pongas a la defensiva! todo se solucionará solo.

—¿Estás segura? —dudé. Nabiki era buena para hacer planes, así que…

—¡Vete ya! ¿quieres perder más tiempo? ¿o quieres que me arrepienta y te siga presentando a los millonarios amigos de mi marido?

Salí corriendo de ahí, no sin antes darle un abrazo a Nabiki. Ya no estaba tan enfadada con ella, después de todo, me había tratado de cuidar a su manera.

Kuno apareció en su pijama y con el cabello despeinado— ¿A dónde va tu hermana, cariño?

—A reconciliarse con su novio.

—¿Crees que se perdonen?

—Muchas mujeres no saben el poder que tienen. Akane solo necesita poner esa cara de inocente…el hombre está perdido.

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Llamé a la puerta del apartamento de Ranma, éste abrió y me miró con recelo. Yo estaba muy arrepentida por haberlo llamado cobarde. Por supuesto, la conversación no comenzó así, con una disculpa.

—Hablé con mi hermana y me lo contó todo. Quisiera hablar contigo…¿puedo? —Mi tono de voz era muy diferente al de esa mañana. Ranma me dejó entrar, aún sentía algo de miedo, no de él, sino de que, cuando habláramos, no creyera que seguía sintiendo algo por él.

Fue un momento muy extraño, solo nos miramos largamente, ninguno de los dos se atrevía a decir nada, pero sabía que tenía que ser yo quien hablara primero: —Ranma, yo…

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—¡Ah!... —Un último gemido de placer salió de mi garganta, mientras mis uñas casi se clavaban en la madera de la puerta del apartamento de Ranma, mientras él terminaba en mí, unos cuantos segundos después que yo.

Ninguno de los dos nos habíamos resistido al otro. Nos quedamos prendados en el momento en el que él cerró la puerta y me tomó ahí mismo, de pie, contra la entrada. Jamás imaginé que lo necesitara tanto.

Repetimos el acto en su habitación un par de veces más. En cuanto nos tumbamos al lado del otro para descansar, fue cuando hablamos, aunque no de la forma en la que yo creía que lo haríamos. No hizo falta el decir perdón, nuestros cuerpos lo habían determinado por sí mismos.

—Ranma. Lamento que…

—Déjalo así —me interrumpió— el pasado ya no existe.

Asentí y me acurruqué en su pecho, mi lugar favorito. —¿Qué fue de tu madre?

—No lo creerás. Ahora vive con alguien…mi padre regresó.

Miré a Ranma, sorprendida—¿No estaba muerto?

Negó con la cabeza— Más vivo que nunca. Arregló todo para que el mundo lo creyera así. Salió de su escondite cuando se enteró de mi "trabajo", gracias a la prensa.

—¿Y? ¿qué pasó?

—Ahora es mi padre quien consigue clientes para no hacer nada. Ser un simple acompañante para personas que están dispuestas a pagar por ello.

—Y ¿qué ha dicho tu madre?…

Ranma me miró, después tomó aire y exhaló, observando el techo de la habitación— Ella es su administradora.

—¡¿Qué?!

—Fue la condición para dejar a mi padre regresar a casa. Que encontrara un empleo, y que ella administrara el dinero. Es ella quien analiza los casos y concierta las citas. Según ella, no permite que se aproveche de nadie.

—Entonces, te permitió volver a casa…

—No me quedaría con ellos de ninguna manera. Los visito de vez en cuando y los llamo todos los días. Mamá sigue insistiendo en que le dé un heredero Saotome.

—¿Qué harás? —pregunté con mucha curiosidad.

—Le diré que por ahora no puedo, ya que tengo mucho trabajo con las representaciones, debo viajar cada quince días y ella me educó como un hombre responsable. Seguramente va a decepcionarse.

—¿Te irás pronto? —una amarga sensación me invadió.

—Sí, mañana. Es mi trabajo y tengo un compromiso con mis clientes.

—Claro. —mencioné, alejándome un poco de él.

—Pero no es todo lo que le diré a mi madre.

—¿No? ¿qué le dirás?

—Como no aceptará mi respuesta, le diré que llevaré a mi novia cuando viaje, para practicar la creación del heredero. Solo si ella quiere.

Sonreí— No estoy muy segura de eso. Yo también tengo trabajo qué hacer, no tengo quién lo haga por mí. Dejar mi empleo decente para ir detrás de un hombre… no me parece lo más adecuado. Creo que tu madre me daría la razón.

Ranma y yo nos miramos. Comencé a vestirme, puesto que se había hecho tarde. Él se quedó observándome desde su sitio, sentado en la cama. Nos despedimos, debido a que, al día siguiente, los dos teníamos que volver a nuestras respectivas rutinas.

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Cerré la puerta del apartamento y sonreí. Al fin me sentía libre, sin ninguna carga. Había madurado mucho en esos meses y comprendido que, era yo y mis intereses lo único que debía importar, había aprendido a cuidar de mí, a valerme por mí misma, sin necesitar de nadie más.

Me sentía tan ligera, tanto, que mi ropa interior la había dejado de recuerdo en el apartamento de mi sexy vecino.

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Unas semanas después, Nabiki y su marido, Kuno, habían asistido a un evento de beneficencia para un nuevo hospital que se abriría en la ciudad.

Los Kuno eran invitados importantes, ya que, además de aportar a la causa, estaban dispuestos a invertir en el proyecto. Fueron invitados también varios médicos que trabajarían en el hospital.

Nabiki pudo ver entre una pequeña multitud de gente que intentaba acercarse para hablar con ellos, a un hombre alto, de gafas redondas, nervioso y emocionado, junto a una joven de rostro familiar.

El doctor Tofú Ono se aproximó tímidamente para conocer a la pareja, se dirigió a Kuno primero: — Soy el doctor Tofú. Estamos muy agradecidos con usted y su esposa por apoyarnos.

—Siempre es un placer hacer donaciones para deducir impuestos. Le presento a mi esposa, Nabiki. —presumió el millonario.

—¡Mucho gusto, señora Kuno! Ella es mi esposa, Kasumi Ono.

Kasumi sonrió tímidamente a su hermana, y saludó, asintiendo. Fue Nabiki quien le devolvió una media sonrisa y se giró de inmediato— Debemos irnos, si nos disculpan…

Kuno y Nabiki se alejaron para hablar con otras personas, mucho más importantes que un simple médico y su esposa. La pareja podía darse el lujo de comportarse del modo que quisieran, después de todo, eran los inversionistas.

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Unos días después del evento, Nabiki recibió una carta de puño y letra de Kasumi. En el remitente, rezaba el nombre: "Nabiki Kuno".

La mediana de las Tendo tenía una gran intriga por saber lo que había escrito su hermana, por lo que abrió la carta de inmediato y leyó:

"Querida Nabiki:

Te escribo estas líneas a escondidas de mi marido y mi suegra, ya que ésta me vigila todo el tiempo. Me cree inútil para ayudar a Tofú en su trabajo y por ello solo me dedico a limpiar la clínica y recibir el correo, por lo que no se han dado cuenta de esto.

Me ha dado gusto verte, y saber que finalmente has encontrado un buen hombre de una importante familia que cuida de ti.

¿Cómo está Akane? Espero que nuestra hermanita esté estudiando mucho en alguna importante universidad, como era la idea de papá.

Me gustaría que nos volviéramos a reunir un día. Por supuesto, diría a mi esposo que la señora Kuno y su hermana me han invitado a tomar el té. Poco a poco podríamos volver a relacionarnos como antes.

Les envío a ti y a Akane un afectuoso saludo.

Kasumi Ono."

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Nabiki arrugó el papel, aunque después, sonrió con sorna y se dispuso a responder a su hermana:

"Estimada señora Ono:

Me ha sorprendido su carta, siendo que no somos cercanas [escribo esto por si su suegra llega a encontrar el mensaje y tenga que justificarlo].

Sepa que mi vida personal no es un misterio para muchos. Es bien sabido que Kuno Tatewaki se casó con la ex novia de su padre, después de haberla demandado por cazafortunas. Pero como en los cuentos de hadas, triunfó el amor, y ahora soy yo quien decide el manejo de nuestro dinero, incluídas las inversiones.

En cuanto a mi hermana Akane, ha sabido desenvolverse muy bien. Consiguió un patrocinador de nuestro antiguo negocio.

El hombre le ha comprado un apartamento en la torre Izumi Garden; pero como no están casados, él ha comprado el piso de arriba para guardar las apariencias.

Para el mundo, Akane es la asistente personal de un magnate, a quien seguramente le realiza favores sexuales, recibiendo una buena cantidad de dinero por ello, además de joyas y otros lujos.

Akane no fue a la universidad, pero comercializa su propia línea de cosméticos y viaja por toda Asia con su amante, o patrocinador, como guste llamarlo.

Agradezco el interés hacia mi familia, pero le pido, en nombre mío y de mi hermana, que sea feliz y no vuelva a escribir. No sea que su suegra o su marido se enteren.

Atentamente,

Nabiki Tendo."

La mujer mandó de inmediato la carta al correo. Rio, imaginando la cara que Kasumi pondría al leerla.

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Kasumi ahogó un grito, cubriéndose la boca con la mano, mientras leía la carta de su hermana, y dejaba caer la escoba y el resto del correo.

—¿Qué hiciste, muchacha torpe? ¿Es que ni siquiera puedes recoger el correo? ¡Eres una inútil! —gritó la anciana Ono. —¿Qué es eso? —dijo, señalando la carta.

—No es nada. Es una promoción de la tienda de muebles.

—¿Y de eso te has sorprendido? ¡No cabe duda de que mi hijo te fue a sacar del vil arroyo! ¡Eres tan impresionable y corriente! Termina de barrer y lleva el correo adentro, ¡no tengo todo el día!

Kasumi exhaló. Se arrepintió de haber enviado la carta; pero de alguna manera, estaba feliz de que sus hermanas estuvieran bien. Sabía que Nabiki, para alejarla, podía haber exagerado un poco la historia…o tal vez, no.

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FIN.

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¡HOLA! Gracias por darse el tiempo para leer esta historia. Mis agradecimientos eternos a mi beta reader Sailordancer7 por animarme y apoyarme para que este fic saliera a la luz.

Por supuesto mis Locas por el dios griego que siempre tienen palabras de aliento para mí. A todas las adoro por estar.

Decidí publicar el último capítulo de una buena vez, ya que, como les había comentado antes, tengo bastante trabajo.

Me ha encantado volver a leerlos en sus reviews, sepan que me motivaron muchísimo.

Gracias por seguir mis fics y mi página de facebook. Espero darles noticias sobre algo nuevo o simplemente comentar con ustedes y saludarlos.

Los leo muy pronto.

Susy Chantilly.