Circunstancias entre hermanas y cosas así

Por la noche, después de cenar, Himawari y Kaede se estaban bañando juntas. Una vez fuera de la bañera, Himawari le estaba enjabonando la cabeza a Kaede, y cuando terminó le vació el cubo de agua encima, para quitarle el jabón. Kaede sacudió la cabeza como un perro, y después miró a su hermana con una gran sonrisa.

–Onee-chan, ahora yo te lavaré a ti.

–Gracias, Kaede.

Himawari se giró y dejó que Kaede le pusiera jabón en la espalda y en la cabeza.

–¡Bien, ya estoy! – Dijo Kaede al terminar.

Tras esto, Himawari cogió otro cubo de agua y se lo vació encima ella misma, teniendo en cuenta que pesaba demasiado para que Kaede pudiera levantarlo por encima de la cabeza de Himawari. Tras esto, la mayor también se sacudió un poco la cabeza (aunque no tanto como Kaede) haciendo que tanto su pelo como sus pechos se movieran de lado a lado. Ese movimiento de los pechos de su hermana llamó la atención de Kaede.

–Onee-chan, ¿te han vuelto a crecer los pechos?

–¿Tú crees? – Preguntó Himawari.

–A mí me parecen más grandes.

–Podría ser… – Dijo Himawari mirándoselos.

Tras mirar los pechos de Himawari, Kaede miró los suyos, y después volvió a mirar a su hermana.

–Onee-chan, ¿a mí también me crecerán tanto como a ti?

–¿Eh? – Se extrañó Himawari. – Bueno, somos hermanas, así que es posible.

–¿De verdad? – Kaede volvió a mirar sus pechos. – Cuesta de creer. Yo soy completamente plana.

Himawari soltó unas risitas y después pasó su mano por la cabeza de su hermana.

–Solo tienes 6 años. Todavía es demasiado temprano para que te empiecen a crecer. Yo a tu edad también estaba igual que tú.

–¿De verdad? – Himawari asintió. – Ya veo. – Dijo Kaede con una sonrisa.

Tras decir eso, la pequeña volvió a mirar a los pechos de su hermana, dejando de sonreír, pero tampoco mostrándose sería. Casi parecía como si estuviera hipnotizada viendo los pechos de su hermana.

–¿Pasa algo, Kaede? – Preguntó Himawari al ver que su hermana no apartaba la vista de sus pechos.

–Son muy grandes. Son casi tan grandes como los de mamá.

–V-Vamos, no tanto… – Dijo Himawari algo avergonzada.

–A mí me parecen casi tan grandes como los de ella. Ah, eso me recuerda a cuando mamá me daba el pecho.

–¿Te acuerdas de eso? – Preguntó Himawari.

–¿Tú no? – Se extrañó Kaede.

Himawari negó con la cabeza.

–Hace mucho tiempo de eso, no me acuerdo.

–Yo sí. Lo hacía así.

Kaede empezó a chupar el pecho de Himawari,

–¡Kya! – Soltó la mayor. – ¡Ka-Kaede! ¡¿Qué haces?

–Así es como lo hacía con mamá.

Antes de que Himawari pudiera decir nada más, Kaede volvió a chupar el pecho de su hermana, sorprendiendo de nuevo a esta. Kaede succionaba alrededor del pezón de Himawari. Ese estímulo hizo que a la mayor se le pusieran duros los pezones. Kaede lo notó en el pezón que estaba chupando, pero no le dio importancia, ya que no pensaba que aquello fuera nada fuera de lo común, sino que tal vez podría ser por el frío, ya que a ella alguna vez también se le habían puesto duros cuando tenía frío, sobre todo al salir de la bañera en invierno.

–Ka-Kaede… ¡B-Basta!

Himawari agarró por los hombros a Kaede y la apartó. Esta, viendo la expresión de su hermana, que no reconocía (estaba excitada) se asustó un poco.

–Lo-Lo siento, ¿te he hecho daño?

–N-No… Es solo que esa zona es muy sensible… Por favor, no hagas más eso…

–Está bien, lo siento. No lo haré más.

Himawari suspiró.

–Vamos, salgamos de la bañera.

–Sí. – Asintió la pequeña.

Después de eso, las dos se pusieron el pijama y se fueron a la cama.


En la litera de arriba, Kaede se durmió rápidamente, relajada por aquel baño. Sin embargo, en la litera de abajo, Himawari no podía dormirse. Su corazón latía algo más rápido de lo normal, recordando cuando Kaede le había chupado el pecho, y como eso había hecho que sus pezones se pusieran duros. Aquello le causaba algo de vergüenza, aunque por suerte Kaede parecía no saber nada acerca de ello, por lo que no vio nada raro. Eso la tranquilizaba un poco, pero no podía olvidar la sensación que había sentido cuando Kaede empezó a chupar su pecho. Aquello la pilló por sorpresa, pero la sensación se había sentido muy bien.

Ojalá Sakurako me hiciera esto… – Himawari cerró los ojos y se imaginó entonces a Sakurako encima suyo, mirándola pícaramente. – Sakurako…

Himawari se imaginó que Sakurako la besó. Al principio era un beso suave, pero en poco tiempo fue ganando intensidad, introduciendo ambas la lengua en la boca de la otra. En la vida real, Himawari abrió la boca y sacó su lengua, moviéndola como si estuviera lamiendo la de Sakurako. Hacer aquello estaba empezando a excitarla. La peliazul imaginó entonces que Sakurako empezó a desnudarla, desabrochándole los botones del pijama uno por uno, por lo que Himawari empezó a hacerlo. Una vez se los desabrochó todos, se separó la camiseta a los lados del cuerpo, dejando toda su parte frontal visible. Imaginar que Sakurako la estaba desnudando la hizo excitar más, haciendo que sus pezones y su clítoris empezaran a ponerse duros y erectos.

Himawari siguió su fantasía imaginándose que Sakurako la besó de nuevo con lengua durante unos segundos, para después detenerse y empezar a chupar uno de sus pezones, el cual Himawari pellizcó suavemente.

–Mmmg…

En la imaginación de Himawari, Sakurako sacó su lengua y empezó a lamer el pezón, así como también a besarlo, tanto en la punta de este como en los alrededores, por lo que Himawari movió su mano izquierda de diferentes formas alrededor de este, imaginándose que era la lengua y los labios de Sakurako. Aquello terminó de excitarla por completo, haciendo que sus pezones y su clítoris se pusieran lo más duros y erectos que podían, haciendo que la sensibilidad de Himawari aumentara, no pudiendo evitar soltar algunos suspiros.

–Ha… Ha… Ha…

Himawari decidió llevarse la mano derecha a la entrepierna, metiéndola dentro de sus pantalones, para tocar directamente su clítoris. Al hacerlo, no pudo evitar soltar un gemido. Inmediatamente se tapó la boca con la mano izquierda. Tras unos segundos de silencio, asumió que Kaede seguía dormida, así que continuó masturbándose, aunque esta vez tocándose el clítoris más suavemente, para evitar gemir.

–Mmm…

La verdad es que en ese momento Himawari estaba en lo correcto, Kaede seguía dormida. Pero se despertó poco después por los movimientos de Himawari, que estaban moviendo ligeramente la litera. Al despertarse, la pequeña primero pensó que era un terremoto suave. Sin embargo, que no se moviera nada más la extrañó un poco. Hasta que oyó la respiración de su hermana bastante fuerte y rápida, extrañándola.

–¿Onee-chan? – Dijo Kaede.

Pero Himawari no la oyó, pues su respiración era más fuerte, además de que estaba inmersa en su fantasía. Kaede se agarró a la barandilla de la litera y sacó parte de su cuerpo fuera, para poder ver a Himawari, extrañándola y sorprendiéndose al ver que se estaba frotando el pecho y tenía otra mano frotando su entrepierna por dentro del pantalón, mientras respiraba rápidamente, con una expresión que parecía como si aquello le doliera.

Kaede iba a llamarla de nuevo, pero se dio cuenta que Himawari aceleró sus movimientos, viendo que estaba haciendo aquello conscientemente. Kaede no entendía por qué Himawari estaría haciendo expresamente algo que le doliera. Algún motivo tendría que tener Himawari para estar haciendo eso, así que Kaede siguió mirando.

A medida que los movimientos de Himawari se hacían más rápidos, también lo hacía su respiración, y el sonido de esta era cada vez más fuerte.

–Haaa… Haaa… Haaa…

Kaede estaba bastante sorprendida. Nunca había visto a su hermana así, y no entendía qué estaba pasando. Tras algunos segundos, la respiración de Himawari aumentó mucho de velocidad y se hizo bastante más aguda. Poco después de esto, la chica empezó a tener varios espasmos, intentando controlar su voz para que no se le escapara ningún gemido, cosa que consiguió, pero su respiración seguía siendo fuerte y rápida. Kaede abrió bastante los ojos, muy sorprendida por aquello.

Tras unos segundos, Himawari, que respiraba rápidamente por la boca, empezó a reducir paulatinamente su ritmo de respiración, acercándose cada vez más a su ritmo de respiración normal. Una vez lo consiguió, sacó sus manos de su entrepierna y su pecho, dejándolas a cada lado de su cuerpo. Como estaba bastante oscuro, con solo algo de luz que entraba de fuera, Kaede no pudo ver que la mano derecha de Himawari tenía algo de flujo vaginal entre sus dedos. Aunque al no saber qué era eso, de haberlo visto seguramente se hubiera pensado que era orina.

Después de eso, la respiración de Himawari volvió completamente a la normalidad, respirando lentamente y por la nariz, y tan flojo que no se le oía. Además, se podía ver que se quedó muy relajada después de eso. Kaede no entendía qué era lo que acababa de pasar. Al principio su hermana parecía estar sufriendo, pero después de un rato, su cuerpo empezó a tener espasmos y después se quedó muy relajada, y Himawari hizo aquello expresamente, por lo que Kaede intuyó que no era nada malo, así que se estiró de nuevo en la cama dispuesta a dormir. Sin embargo, aquello la había dejado con mucha curiosidad, así que tardó un rato en dormirse, pensando en qué debía estar haciendo su hermana.


Al día siguiente

Himawari estaba terminando de vestirse para ir a la escuela, igual que Kaede. Esta se acordó de lo de anoche.

–Onee-chan, ¿qué estabas haciendo anoche?

Himawari no entendió.

–¿Qué estaba haciendo? ¿A qué te refieres?

–Te vi frotándote el pecho y la vulva mientras respirabas muy rápido y parecía dolerte, pero después de temblar durante unos momentos te relajaste. ¿Qué fue eso?

Himawari palideció.

–… ¿Me… ¿Me viste… – Preguntó visiblemente asustada.

Kaede asintió.

–Al principio parecía que te dolía, pero después te sentiste bien, ¿verdad? ¿Qué era eso?

Himawari no sabía qué responder.

–Esto… Verás…

–¿A lo mejor te estabas haciendo un masaje porque te dolía el pecho?

–¡S-Sí! ¡E-Eso mismo! ¡Me estaba haciendo un masaje! – Exclamó Himawari forzando una sonrisa. – M-Me dolían el pecho y la entrepierna, así que me los masajeé para relajarme.

–Así que cuando te vi temblar de esa manera fue porque encontraste el punto de presión óptimo para que te dejara de doler, ¿verdad?

–¡E-Exacto! ¡Eso mismo! – Dijo Himawari con varias gotas de sudor por su rostro.

–Qué bien, me alegro. – Dijo Kaede con una sonrisa. – Ah, onee-chan, ¿puedes hacerme ese masaje a mí también?

Himawari se quedó en shock, con la sombra de su pelo cubriéndole los ojos. Tras unos segundos, reaccionó.

–¡N-No, no puedo!

–¿Eeeh? ¿Por qué no?

–P-Pues… Po-Porque… ¡Porque solo sirve cuando te crecen los pechos!

Kaede se extrañó.

–¿Eh?

–A-Al crecerte los pechos ese crecimiento puede causar dolor, pero también se desarrollan de forma que puedan dar placer si sabes cómo tocarlos. A ti aún no te han empezado a crecer, así que no serviría de nada.

–Ya veo. ¿Y la vulva?

–Ah… E-Eso es por el crecimiento de pelos… Puede picar un poco cuando salen, pero también puede sentirse bien si la tocas de manera adecuada… Pero también sirve solo desde que te empiezan a salir.

–Ya veo. – Kaede sonrió. – Onee-chan, ¿Cuándo crezca me enseñarás cómo hacerme esos masajes?

–Ah… S-Si te duele ya te ensañaré cómo hacerlos…

La pequeña asintió.

–De acuerdo, onee-chan.

–B-Bien… A-Ahora me voy a la escuela. Hasta luego, Kaede.

–Hasta luego, onee-chan. Que te vaya bien. – Respondió Kaede con una gran sonrisa.

–Igualmente… – Dijo Himawari forzando también una sonrisa.

Una vez fuera de casa, Himawari dejó de sonreír, y bajó un poco la cabeza, quedando la sombra de su pelo cubriéndole los ojos.

Por los pelos… Deberé tener más cuidado a partir de ahora…


Varios años después

Kaede: Oh God Why…