Floch Forster tiene dieciséis años nuevamente cuando se despierta esa madrugada después de una pesadilla que él piensa es solo eso.
Se pasea en la oscuridad de la habitación de su hogar, al que regresó para visitar a sus padres, hasta que llega a la ventana que da vista a la casa de los vecinos de junto, donde las luces están apagadas. Todos están durmiendo a esta hora. A pesar de eso, tiene la sensación de ser observado.
Pero esta vez Floch tiene un mal presentimiento, así que no gira la cabeza para comprobar la casa en la otra esquina.
