- *suspiro* Vaya noche, debí de descansar un poco más... - hablo para mi misma mientras estiraba mi cuello un poco -. ¿Debería tomar más de las pastillas que me recetaron? - me pregunto viendo el frasco de píldoras que se encontraba bajo la barra -. *suspiro* Creo que mejor no...
- Disculpa, dos vasos de whisky más - me pide un hombre mientras se acerca a la barra -.
- Claro, ahora mismo - respondo dejando de lado mi "charla personal" -.
¿Hace cuanto trabajo en este bar? No lo recordaba muy bien, solo me vienen a la mente recuerdos de mi padre trabajando aquí cuando le pertenecía a el, en verdad... a veces me hace tanta falta que estuviese a mi lado.
- Aquí tienes - respondo entregando las órdenes -.
- Gracias
Este bar fue fundado hace más de veinte años por mi difunto padre cuando nos mudamos de Japón a Estados Unidos por necesidad. Al inicio el lugar era poco conocido y apenas venía gente a tomar algo. Aún así, mi padre siempre atendía con una sonrisa a los pocos clientes que venían, quizás eso hizo que yo terminase amando atender este lugar. Años después cuando el... falleció un hombre adinerado compró la propiedad y la empezó a administrar, desde ese instante el lugar se volvió muy famoso y aclamado, a tal punto que ahora solo personas de mucho dinero venían a pasar el rato. Yo por otro lado decidí mantenerme alejada de todo esto, nunca me gustaron mucho los lujos y la verdad me caían bastante pesadas las personas engreídas que comenzaron a venir al bar.
El tiempo pasó pero al final me comenzó a faltar el dinero y terminé decidiendo por volver a trabajar aquí. Sin embargo, para ese punto las personas que venían al lugar eran ya casi en su mayoría charlatanes y patanes.
- Y desde allí las jaquecas comenzaron - me digo acariciándome la cabeza -. *suspiro* Aún así de vez en cuando me encuentro con clientes amables y educados... Aunque muy de vez en cuando
- Vamos... ¡Solo un trago más! - hablaba un hombre claramente ebrio mientras se acercaba a la barra -.
- Pe- pero ¿Y la reunión de mañana? - le pregunta una voz de mujer -.
- ¿¡Qué dijiste!? - le pregunta enfurecido -. ¿¡Acaso me estás obligando mujer!?
- Pa- pa- para nada... *suspiro* Solo decía que...
- Solo dices... ptff... ¡No eres quien para decirme que hacer! - reclama sentándose con fuerza en uno de los taburetes -. Ahora siéntate y espera a que beba
- *suspiro* Como digas...
- *Otra pareja disfuncional y otro hombre imbécil...* - pienso al escuchar todo ese "espectáculo" -. *En verdad si tomara nota de cuantas veces me topo con esa escena al día ahora mismo ya no tendría donde escribir más*
- ¡Hey! t- ¡Tu! - me dice el hombre ebrio dando un golpe a la mesa -.
- *suspiro* *Aquí vamos de nuevo* ¿Hmm? ¿Qué se le ofrece señor? - pregunto volteandome -.
- ¡Un bloody mary!
- No hay problema... ¿Hm?
Al mirar fijamente pude ver a la chica que se hallaba junto a el, era muy joven (parecía tener mi edad) o al menos lo aparentaba. Tenía el cabello rubio muy bien cuidado y los ojos amarillos muy brillantes. Su expresión era triste y miraba fijamente al suelo.
- *Pobre chica, debe de pasarlo muy mal* - pienso mientras la veía de reojo -. *He visto tantas veces esta escena* *suspiro*
- ¿¡Qué ocurre!? - pregunta el hombre -. ¿¡POR QUÉ TARDAS TANTO!?
- ¿Tú pediste un bloody mary verdad? - le pregunto con tono serio y ligeramente amenazante -. Es un cóctel así que tarda en prepararse... ¿O prefieres que te sirva solo el vaso vacío?
- ¿¡Ehh!? - en ese instante murmuró palabras que creo es mejor que no las haya escuchado y se quedó mirando hacia un lado -.
Luego de un par de minutos ya me hallaba finalmente cerca de terminar el cóctel.
- ¡No le pongas pimienta! - replica el hombre -. Solo dámelo así...
- *¿Un bloody mary sin pimienta? Es como pedir un capuccino sin café* Como quieras - digo entregándole el trago y volviendo a atender la barra -.
Sin darme cuenta la noche se acercaba y con ello la hora de cerrar también. Lo esperaba ansiosa, en verdad deseaba mucho poder salir de aquí
- Ca- cariño... ya es muy tarde, deberíamos irnos - le dice la chica rubia con los ojos nerviosos -.
- ¡No dejas de quejarte! - replica el hombre dando otro brusco sorbo a su bebida -.
- Pe- pero... En verdad ya es hora, si nos quedamos más tiempo se- será peligroso irnos...
- ¡Ya cállate! En verdad eres un dolor de cabeza... *bebe* Y pensar que debo vivir toda una vida con alguien así...
- *gruñido* *Como odio a los tipos así* - pienso tratando de controlar mi ira y respirar un poco -.
- *sollozo* - finalmente aquella chica no pudo aguantar más y cayó en llanto -.
- ¡No llores! *gruñido* ¡Todo el tiempo lágrimas y lágrimas! ¡Ya estoy harto!
- L- *sollozo* lo siento...
- ¡Ya no hables! - dice levantando su mano preparándose para darle una bofetada -. ¿¡Qué!? - reacciona enfurecido al ver como lo detuve -.
- No quieres hacer eso... - le digo con una mirada severa -. En verdad...
- Ma- maldita - dice queriendo soltarse inútilmente -. ¡Suéltame!
- Claro que no, ahora ¿Qué te parece si pagas y te largas de aquí? - le digo en voz baja -.
- Tu... *gruñido* - en ese instante trató de acestarme un golpe que debido a lo ebrio que estaba fue fácil de esquivar -.
Allí lo tomé de la cabeza y lo empujé contra la mesa.
- Pagas y te vas ¿Ok?
- *gruñido* Zo- zorra...
- ¡Matsuura! ¡Ya es suficiente! - me dice el actual dueño del lugar con su típica mirada de "si no lo sueltas te despido" -.
- Claro... - respondo un poco frustrada mientras lo soltaba -. Igual este niño ya se cansó ¿Verdad? - le digo sarcásticamente -.
- *gruñido* ¡Me largo de aquí! - dice dirigiéndose a la puerta con una mezcla de vergüenza e ira mientras dejaba a su atónita acompañante atrás -.
- ¡Claro! ¡Vuelve pronto! - le digo casi aguantando mi risa -. Imbécil... Oye ¿Estás bien? - le pregunto a la chica que aún no reaccionaba a todo lo que pasó -.
- ¿¡Eh!? Ah... s- sí... Gra- gracias...
- Siento haber sido un poco ruda... A veces pierdo un poco el control - le digo mientras ponía un poco de agua en un vaso -. Ten, toma un poco de agua
- Gra- gracias... - dice bebiendo del vaso con recelo -. Ma- Matsuura ¿No es así?
- Así es... ¿Y tu?
- Ma- Mari...
- *risita* Lindo nombre ¿Hmm? - digo viendo como las lágrimas seguían fluyendo de sus ojos manchándola un poco por el maquillaje que usaba -. Ten, para que te limpies - le digo entregándole mi pañuelo -.
- ¿¡Qué!? Pe- pero... - me dice nerviosa -. Se va a ensuciar...
- ¿Hmm? *risita* Lo sé... - le respondo tiernamente -. No pasa nada... Lo lavaré cuando regresé a mi casa, siéntete libre de usarlo
- *rubor* Gra- gracias... En verdad
- No hay de que...
Luego de eso la hora de cerrar llegó. Recibí un sermón de mi jefe sobre mi comportamiento (como ya era una costumbre en mi vida) y finalmente mi día de trabajo terminó o algo así.
- *suspiro* Olvidé por completo que hoy era martes - me digo recordando que hoy era día de limpieza -. Pero bueno, de cualquier modo este es mi momento favorito del día - digo arrojando mi chaqueta sobre la barra y prendiendo la rockola del bar -.
Cada vez que tocaba día de limpieza encendía la rockola a todo volumen y me ponía a bailar mientras limpiaba, me hacía muy feliz hacerlo, me recordaba a los días en los que bailaba torpemente con mi padre.
- Jajaja~ ¡I love you baby! ¡And if it's quite alright! - cantaba mientras daba vueltas bailando por el bar -.
Apreciaba mucho estos momentos de paz, cuando ya nadie estaba aquí este lugar se convertía en mi "pequeño cielo" tal como en los viejos tiempo.
- ¡Creo que ya he mejorado mucho! - me digo a mi misma mientras seguía haciendo locuras en el lugar -. Jaja~ Nada puede remplazar esto...
- Hmm... ho- ¿Hola? - pregunta una voz femenina mientras se abría la puerta de entrada -.
- ¿¡Ehhh!? - reacciono en una mezcla de temor y sorpresa -. Qui- ¿¡Quién anda allí!? - digo regresando a ver la puerta para encontrarme con la chica que vi en la tarde -.
- ¿¡Eh!? L- ¡Lo siento mucho! - respondo colorada por la vergüenza -. Siento mucho haber venido de repente...
- A- así que eres tu... - respondo tratando de parecer seria aún cuando me hallaba muy nerviosa al notar que ella me había visto en medio de mi "rutina" -.
Al parecer mi intento de ocultar mi vergüenza fue muy torpe ya que ella se rió ligeramente al ver mi cara, haciendo que me ruborice un poco.
- *risita*~
- *rubor* Y- y bueno... ¿Qué haces aquí tan tarde? - le pregunto con curiosidad -.
- ¡Ah! Es cierto... - dice moviendo su cabeza de lado a lado para luego acercarse a mi con cautela -. Ten... - me dice extendiendo sus manos con el pañuelo que le había prestado antes -.
- Oh... es verdad, me había olvidado por completo - digo tomándolo -.
- Ya te lo dije antes pe- pero de igual forma muchas gracias... - me dice con un sincera sonrisa -. Cuando noté que olvidé devolvértelo lo lavé y decidí traértelo...
- Mu- muchas gracias *¿Esta chica se tomo las molestias de devolverme un simple pañuelo?* en verdad...
- Bu- bueno ya es tarde y mi prometido se enfadará si me tardo más... - me dice empezando a dirigirse a la puerta -.
- S- si... es mejor que te apures *ese hombre, es una verdadera escoria pero no hay nada que pueda hacer para ayudar a esta chica, solo me queda esperar a que el no le haga nada*
- Bu- bueno fue un gusto... Y gracias por todo, d- de nuevo - me dice algo nerviosa -. Adiós Maatsura...
- Kanan...
- ¿Eh?
- Kanan, ese es mi nombre... - le digo acercándome a ella -. Cuando me llaman por mi apellido me siento incómoda...
- Ahh y- ya veo ¡Lo lameto!
- *risita* No hay porque Mari
- ¿¡Eh!? *rubor*
- ¿¡Qué!? L- ¿¡Lo pronuncié mal!?
- N- no... - me dice ocultando una tierna sonrisa -.
- Ahh por cierto - digo entregándole mi pañuelo -. Ten, por si lo necesitas de nuevo...
- ¿Qué? Pe- pero... Es tuyo - dice tomándolo con recelo -.
- Tranquila, tómalo... Casi no lo uso y se lo ve mejor contigo...
En ese momento Mari tomó el pañuelo y lo apretó levemente contra su pecho mientras tenía una tenue sonrisa en su rostro.
- Gracias...
- No hay de que Mari... *risita*~
- Bu- bueno - dice saliendo del bar -. No- nos vemos Kanan
Y luego de eso se fue, me quedé sola de nuevo. Usualmente pasaba así todo el tiempo pero, ahora se sentía un poco más triste, como si estar sola me afectase de repente.
- Debe ser mi cansancio... Si, será mejor que ya me vaya a dormir
Entonces apagué la rockola, cerré el bar con seguro y me dirigí caminando a mi casa.
- Mari... - ya repetí ese nombre como cinco veces en mi camino -. ¿Por qué no dejo de pensar en ti? Quizás por que eres una chica muy buena, muy dulce para estar con alguien que trate mal... - hablo viendo el cielo sin acelerar mi paso -. Quizás no sepa la razón en si pero... por ahora solo quiero...
...Volverte a ver...
