Los primeros rayos del sol comenzaron a entrar por las ventanas del bar, haciendo que las pequeñas partículas de polvo brillasen en el aire, como un millar de estrellas diminutas que se movían a un son inexplicable. El ambiente era cálido y a pesar de estar acostada en el piso me sentía increíblemente cómoda; de hecho, podría decir que no he dormido tan bien desde hace mucho, mucho tiempo.
- *suspiro* Qu- ¿Qué hora es? - me preguntaba casi susurrando mientras trataba de abrir mis párpados, que de hecho me rogaban que los dejase descansar un poco más -. Hmm... Qu- ¿Qué?
Al ver con sutileza junto a mi vi la chamarra que estaba usando el día de ayer, de hecho, parecía que estaba durmiendo solo con mi camiseta puesta, la cual por cierto estaba algo arrugada. Me sentía muy cómoda, un calor casi hipnótico recorría mi cuerpo, al ver a mi izquierda pude ver de que se trataba.
Sobre mi hombro una hermosa chica de cabello rubio se encontraba recostada. Su leve respiración hacia que unas ganas enormes por volver dormir llegasen a mi. Me estaba abrazando y por la tierna sonrisa que tenía podía apostar que estaba soñando algo agradable. Al verla quise sonreír y abrazarla también, quedarme toda la eternidad junto a ella, pero entonces mis recuerdos y mi mente se aclararon, haciendo que por el contrario, una expresión de angustia se dibujase en mi rostro.
- No... no no no... esto es malo... - mis mejillas estaban coloradas, por un lado debido a que ya sabía más o menos lo que estaba pasando y por otro lado, por el miedo de no saber hasta donde llegó nuestro encuentro de ayer -. ¿Qué hiciste ahora Kanan? ¿Cómo pudiste dejar que todo termine así?
- Ka- ¿Kanan? - me pregunta una voz somnolienta junto a mi -.
- Ma- ¿¡Mari!?
- *risita* Buenos días~ - me dice mientras volvía a acurrucarse junto a mi -.
- N- no se si haya tiempo para saludos ahora Mari...
- No importa, no quiero saludos... - hablaba con una voz tan dulce que era de cierto modo injusta para mi buen juicio -. Solo quiero estar contigo *risita* Solo quiero que estar así por siempre...
- Ma- Mari... *latido*
No, esto estaba yendo por un camino demasiado peligroso para ambas. Si no hacía algo rápido, lo mas seguro era que terminaría cediendo a la tentación. Así que acumulando algo de coraje alejé delicadamente a Mari y me levanté.
- ¿Ehh? Ocu- ¿Ocurre algo Kanan? - me pregunta confundida desde el piso -.
- *suspiro* L- lo siento Mari, debo irme...
- Pe- Pero creí que tu...
- No... - dije sintiendo como cada palabra revolvía mi corazón -. S- se que lo vas a decir Mari y no...
- *sollozo* Cre- creí que tu y yo podríamos estar ju-
- ¡No podemos Mari! - me sentía horrible, le había gritado a la chica que había sufrido tanto, quería morirme en ese preciso instante... pero era por el bien de ambas -. N- no podemos estar juntas... Y- ya te dije que el amor no es lo mío, me- menos aún por una chica... *sollozo* Tu ya estás comprometida...
- Pe- pero yo no lo amo... Yo quiero estar contigo *sollozo* S- se que soy rara por que me esté gustando otra chica pe- pero en verdad quie
- ¡No importa solo eso! Ma- Mari que lo quieras no es suficiente... Q- ¿Qué crees que pensaría la gente de nosotras? ¿Tus padres? No puedes hace-
No pude continuar. Antes de tan siquiera poder terminar ella se paró frente a mi y me dio una bofetada que hizo que callase por completo mis palabras.
- No lo entiendes... *sollozo* A- al final resultaste ser igual que el... - me decía con las lágrimas cayendo sin parar al piso -. N- no me importa lo que la gente piense, la que lo va a vivir soy yo, no ellos... E- estoy cansada que la gente me diga lo que puedo o no hacer... ¡Quiero por una vez en mi vida hacer lo que yo quiero! *sollozo* E- ¿¡Es demasiado pedir ser feliz al menos una vez!?
- Ma- Mari no entien- - dije tratando de tocar su hombro, pero antes de hacerlo ella se alejó -.
- No... *sollozo* Qui- quizás simplemente no estoy destinada a ser feliz... - decía mientras se alejaba de espaldas hacia la puerta -. Pe- pero creí que quizás tu... *sollozo*
No dijo una palabra más, simplemente me miró fijamente con sus ojos cristalinos y luego salió corriendo sin decir nada.
- ¡Esperar Mari! E- espera... - quise correr tras ella, pero mi razón me decía que mejor me quede ahí, que tal vez esa era la mejor opción -. *suspiro* No podemos... *sollozo* No podemos estar juntas... - repetí esas palabras como tratando de convencerme al mismo tiempo que me iba de regreso a casa -.
Mi casa no estaba muy lejos del bar, pero en esta ocasión el retorno se me estaba haciendo eterno. Con cada paso los recuerdos de Mari volvían y lastimaban mi corazón. No estaba bien, nada estaba bien. ¿Por qué no podía estar segura con la elección que tomé? ¿Por qué seguía cuestionándome una y otra vez si lo que hice fue lo correcto? Esa opresión en mi pecho... Aquella falta de aire que me dificultaba respirar... Era la duda que me consumía desde dentro
- Mari... *niega* ¡No Kanan! I- imagina lo que le haría su prometido si se enterase que lo estaba engañando contigo... ¡Olvídalo! ... ... ... Pe- pero ella... ¡No! ¡Por un demonio Kanan! - estaba discutiendo tan alto conmigo misma, que si alguien me hubiese visto de seguro había pensado que estaba loca, aunque la verdad no puedo descartar esa idea -. So- solo quieres que ella sea feliz... solo quiero que sea feliz...
En ese instante me paré en seco. Era verdad, lo único que yo quería es que ella fuese feliz, pero entonces ¿Cómo iba a serlo con ese hombre?. Todos sus días eran tan horribles, la primera vez que vino al ver tenía el rostro plagado de pesar y melancolía, no era feliz para nada. Pero hoy en la mañana, lucía tan feliz, como si al fin hubiese sentido que tenía lo que tanto había esperado; amor.
- "Ámame, ámame aunque sea solo esta noche" - me dije las palabras con las que Mari me rogó ayer -. Tonta... *sollozo* ¡TONTA! - digo apretando mis puños -. Ella era feliz, finalmente había encontrado a quien estaba esperando y en el fondo... sabes que tu también lo hiciste... y aun así... ¡Aún así la dejaste ir!
Estaba equivocada, toda su vida ella estuvo a la sombra de quienes se encontraban por encima de ella... Repitiéndole una y otra vez las cosas que tenía que hacer para que los demás estuviesen de acuerdo con ella. No era justo... No era justo para nada. Y ahora que ella finalmente había abierto su corazón ante mi, lo único que hice fue decepcionarla... Quizás ya era demasiado tarde, pero no iba a permitir que mi error la llevase a más dolor... No podía... ¡No podía permitir que la vida siguiera haciendo de las suyas con na chica que solo merecía ser feliz!
- *sollozo* Mari... ¡No! No cometeré ese error... - me digo dando vuelta y comenzando a correr en dirección a su hogar -. ¡Yo quiero que seas feliz! Y- Y no solo quiero que lo seas... - repirto mientras en mi mente comenzaban a llegar uno tras otro los recuerdos de la noche pasada que hasta hace unos instantes eran tan difusos... Su sonrisa, su calidez, sus palabras llenas de afecto y esperanza cada vez que llamaba a mi nombre... - Qui- ¡Quiero que seas feliz conmigo! *sollozo* ¡MARI!
Mis pasos eran rápidos, tanto que cada una de las cuadras de la ciudad no tardaba mucho en desaparecer tras de mi. Corría como si no me importase nada más, pero de repente me detuve. No porque quería, sino porque mi cuerpo me obligó a detenerme.
- Q- ¿Qué esta pasando? - decía con una voz muy débil -. O- ¿Otra migraña? - mi vista era borrosa y a duras penas podía distinguir lo que había frente a mi, no puede ser una migraña, era más fuerte que nunca ahora -. Q- ¿Qué me está pasando? ¡Agh! *toz* - caí sin opción al suelo, estaba muy débil y con cada segundo seguía perdiendo la vista en un vacío negro que me asustaba -. N- no... *toz* ¿Ehh? - reacciono al ver el suelo frente a mi rostro luego de que tosí -. Sa- ¿Sangre?...
No pude decir más, luego de ello mis ojos se cerraros y caí sumida en un sueño repentino que me dejó allí, tirada en el suelo sin nada que poder hacer por la chica, que apenas ahora...
...Descubrí que amaba...
