Capítulo 28: No necesitas experiencia

Todas las cosas volvían a estar como se supone que deben estar, tiene a guardias sujetándolo con rudeza contra el escritorio mientras le narran todos los delitos que supuesta a cometido, pero que solo uno es verdadero, no viendo de nuevo un rayo de esperanza en su vida. Si, había escapado hace mucho tiempo de la ley, pero hasta Blue se percató de que una vida en el exilio simplemente no es vida. Ni siquiera se resistió el arresto, era más que claro que lo estaba esperando.

Rain se levanta su asiento y se aleja un poco viendo con demasiada confusión la escena, mirando como su compañero no era tratado mas que un criminal. -¡¿Arrestado?!- ¡Tiene que ser un error! mirando al guardia pegaso del principio, rogando con la mirada que le den una explicación.

-¡No es una ninguna confusión!-. Detrás de ellos, por la puerta de la cabaña de madera que ya había perdido el calor, entra un unicornio que es un poco mas robusto que el resto, una barba que cubría casi todo su mentón y además era mas alto. Todos los presentes saludaron con su postura firme y creando dos filas paralelas dándole el paso. -Blue Canvas es considerado como uno de los criminales más buscados de Equestria. Traidor a la corona de la princesa Celestia, Luna y Cadance, y además de su crimen de haber escapado de nuestra cárcel, siendo el primero y el único que lo ha logrado-.

-¡General Hunter Wire!-. Exclama el guardia pegaso a su superior. -¡Si este poni es un criminal entonces su compañero también debe serlo ¡Arréstenlo!-.

Los otros guardias ahora iban a sujetar y también atar a Rain. -¡Rain! ¡El medallón! ¡Muéstralo!-. Dice Blue teniendo el rostro sobre el escritorio.

-¡¿Estas seguro?!-. Saca de su alforja lo mas pronto posible el medallón con su boca de una manera que todos puedan verlo.

-¡Miren, tiene el símbolo del Imperio Solar, el mismo príncipe se lo ha dado para cuando lo necesite!-. Blue estaba mintiendo, no había dicho que él le dio el medallón a Rain hace varios minutos atrás.

Pero con eso Rain entendió parte de las cosas; Blue sabia que iba a ser arrestado apenas entraba al Imperio Solar pero quería proteger a su compañero para que pudiera pasar. O al menos eso se figuró en su mente.

-¡Eso es imposible!-. Dice el general Hunter Wire. -La realeza nunca le daría algo semejante a este criminal, debe ser falso, tómenlo y también arréstenlo-. Los guardias toman a Rain de la misma manera que Blue y lo atan de las patas delanteras.

-¡Esperen idiotas! ¿Qué parte no entiende? Rain va hacia Apolis a petición del príncipe, yo solo lo traje aquí ¡Déjenlo ir!-. Seguía mintiendo.

El general Hunter Wire toma el medallón usando su magia, pasan unos segundos de silencio demasiado tenso, lo estaba revisando con su propia magia. Sus ojos se abrieron ante la sorpresa, inclusive fue de las pocas veces en la vida del general que ahora estaba dudando de las cosas. -No tiene sentido-. Murmura mirando el símbolo del Imperio Solar, al que le había jurado su vida desde que estaba en la fuerza, en el medallón. -Esta cosa tiene la firma mágica del mismo príncipe, no cabe duda-.

Todos miraron al general esperando sus órdenes, técnicamente debían permitirles la entrada, pero algo no encajaba del todo bien, en especial teniendo a uno de los criminales más buscados de Equestria justo ante sus cascos. -¿Entonces...?-. Pregunta el guardia pegaso, que sin darse cuenta estaba sudando por el momento.

Hunter había trabajado arduamente para el ejercito desde que era mas joven, por esa razón no quería dejar pasar a esa clase de ponis a lo que consideraba su tierra natal, la que lo vio crecer y que ha salido de problemas siempre. -Debo confirmar esto por mí mismo...preguntaré directamente al príncipe. ¡Mientras tanto, enciérrelos a ambos! ¡Serán llevados a trabajos forzados junto al resto de prisioneros del campo del norte hasta que todo esto se aclare! -.

Los otros unicornios usan su magia para hacer levitar a Blue y a Rain, atados y sin posibilidad de que puedan escapar. -¡¿Qué parte no entienden?! ¡Solo yo merezco estar encerrado! ¡Dejen ir al otro poni! -. Reclama Blue pero poco duraron sus esfuerzos al notar que nadie le estaba presentado atención, el plan que tenia se había retrasado, pero no por eso significa que las cosas habían salido del todo mal.

Ya había oscurecido, las linternas de aceite apenas permitían ver más allá de sus narices en esas horas de la noche. Un poco más al norte de ese punto se encontraba una especie de prisión, el Imperio Solar tenia esa clase de lugares en sitios alejados como lo eran la propia frontera que habían atravesado, ahí llevaron a Blue y a Rain, la prisión estaba helada, era mas bien como una especie de calabozo debajo de otro punto, tuvieron que bajas varias escaleras y en un pasillo lleno de celdas, donde se veían vacías la mayoría, lanzaron a los dos compañeros y cerrando la celda tras de si sin decir ni una sola palabra mas, eran profesionales en su trabajo hasta tal punto que no se comunicaban con los prisioneros de no ser necesario, pues lo tenían claramente prohibido.

Habían un par de antorchas que iluminaban muy débilmente el calabozo, los otros presos, que se notaban por la silueta que producían gracias al fuego, estaban dormidos, ahí era difícil cuando era la hora de dormir, el ambiente era un poco menos helado que afuera, pero por lo menos tenían camas con un par de cobertores, algo de heno en una esquina donde se podían apreciar mejor los barrotes de acero que los mantenían presos.

Les habían quitado sus cosas, refiriéndose a sus alforjas, aunque solo tenían una brújula llena de agua y un par de bufandas, ya estaban a nade la miseria. La falta de ventanas volvía todo mas tétrico ahí abajo, pero por lo menos no deberían de angustiarse por llenarse de nieve mientras duermen. Estaban ahí encerrados, solos, como animales, al menos uno de ellos en realidad era inocente.

-Carajo... Blue tratando de ponerse de levantarse, les habían quitado las sogas especiales antes de que bajaran a las celdas del calabozo, echó un vistazo a las paredes de piedra. -...Rain ¿Estas bien?-. Pregunta al verlo tirado en el suelo y sin moverse.

-¡No, por supuesto que no estoy bien!-. Le grita enfurecido pensando que esto ya había pasado toda clase de limite. Se levanta para darle un empujón enserio fuerte. -¡Estoy encerrado en un calabozo! ¡¿Como me preguntas si estoy bien?! ¡Sabía que escondías cosas de tu pasado pero ser un criminal es demasiado! ¡¿Por qué no me lo dijiste antes?!-. Su voz hacia un notorio eco entre las mismas paredes de piedra, pero el estar así de enfurecido no le permitía controlar su voz, se sentía traicionado y engañado por aquel en quien había depositado su confianza.

Blue se sienta en una de las camas, sabia que era el momento de decirlo todo como debe ser. Vuelve la cabeza poder mirar a los ojos a su compañero, que por desgracia no lo podía considerar su amigo. -Es enserio una larga historia, pero se que no vas a creerme si te la cuento. No hice absolutamente nada de lo que me acaban de acusar-.

-Pues no vamos a ir a ningún lado por ahora-.

-Descuida, cuando sepan que no tienes nada que ver conmigo te van a dejar ir, quizás te estén observando durante un par de semanas para verificar que no eres alguien malo, todo estará bien Rain-.

-¡Siempre dices eso!-. Exclama el poni terrestre rubio hasta poner los cascos en los barrotes, nunca se había imaginado en toda su vida que terminaría encerrado de esta forma. -No entiendo cómo quieres que confié en ti si no eres capaz de decirme la verdad, independientemente de si te creo o no, eso no debería importar ahora-.

-Yo no hice nada-. Responde Blue buscando tranquilizarlo. -No hice nada de lo que dijeron pero acepté la culpa para evitar un desastre; Primero hubo un intento de asesinato hacia la princesa Celestia, después…una ciudad entera fue destruida-.

-¡Espera! ¡¿Te refieres a lo que ocurrió en Meddle?! ¡Esa ciudad explotó literalmente, cientos de ponis murieron y lo que los testigos dicen es que se veía un aura oscura de color magenta rodeando la ciudad, indicios de magia negra! ¡¿Ellos creen que tú lo hiciste?!-.

Blue enserio deseaba tener algo de tabaco ahora mismo, darle la vuelta a todo lo que mando a la mierda su vida que lo llevó directo a ese calabozo...otra vez. -Así es, solo fui un peón en el juego de alguien mas peligroso de lo que yo creía-.

-¿De quién?-. Pregunta con una voz muchísimo más apacible, la furia desapareció, Rain sentía que estaba desenvolviendo un misterio del cual nadie mas sabia, era tan atrayente el por fin entender lo que había ocurrido en Meddle que ya ni siquiera veía el ambiente tan deprimente y decadente en el que estaban.

-De uno hijo de perra que hasta hace poco era mi maestro; Seamus Frame-. Pronuncia el nombre apretando un poco los dientes. -Escucha Rain...tú has visto la magia que hacen los unicornios, incluso los alicornios pero sabes tan bien como yo que los pegasos también tienen magia al controlar el clima e incluso nosotros con la tierra que nos rodea y con los animales. ¿Pero y si te dijera que puedes canalizar tu magia como terrestre para realizar hechizos como lo hacen los unicornios?-.

-¡Te diría que estas mintiendo! Jamás he visto a ningún terrestre o pegaso conjurando algo. La idea es...-.

-¿Imposible?-. Pregunta Blue. -Eso mismo dije yo en su momento, me parecía una estupidez, pero lo primero que aprendí fue que por estúpido que algo suene siempre hay alguien que nos mostrara justo lo contrario-. Blue se acomoda en la cama, en realidad había estado cansado desde que salieron nadando del lago. -Aún recuerdo la primera vez que miré a ese unicornio color verde oliva y sus ojos avellana, fue en una de las obras que tuvimos en Bridleway, era un invitado especial, venia con unos tipos ricos que desembolsaron demasiado dinero para la premier de una obra, sentados en primera fila disfrutando el espectáculo como si de una obra escolar se tratase. Pero ese unicornio, Seamus, al momento en que la obra termina, no va para felicitar a los actores, fue a felicitar a todos lo que estaban en escenografía, diciendo que sin nosotros nada de esto seria posible...entonces me vio-.

-¡Oigan ustedes dos!-. Uno de los reos, que por cierto era un pegaso enorme con la cabeza rapada y sus alas atadas, grita mientras se asoma desde su celda. -¡Si no duermo me pongo de malas! ¡Así que cállense o mañana les juro que les arranco la cabeza a ambos! ¡¿Escucharon idiotas?!-.

-Pff...que carácter-. Suspira Blue acomodando la cabeza en la áspera almohada rellena de paja para después mirar el techo, sabia que no iba a pasar mucho antes de que pudiera dar su versión completa de los hechos.

Rain estaba atemorizado, nunca había tenido problemas con la ley y muchos menos había estado encerrado en alguna cárcel en medio de un reino desconocido. Solo fue hacia la cama que le correspondía tratando de dormir, temiendo por el día siguiente, por lo que sería de él. Debía pensar en que debía sobrevivir, en no caer en la negación pues a fin de cuentas Blue estaba demasiado tranquilo como si supiera que es lo que va a suceder, además de que muchas cosas aun no tenían sentido ¿Si de verdad un criminal así de peligroso, entonces porque estaba regresando al Imperio Solar? ¿Será verdad lo que estaba diciendo acerca de ponis que son unicornios siendo capaces de usar magia? Todo era demasiado confuso por ahora. Lo único malo de estar ahí encerrado era que no solo tu cuerpo estaba tras esos barrotes helados, sino también su propia mente, pero los pensamientos intrusivos no fueron suficiente para provocarle insomnio, así que solo se quedó completamente dormido deseando que su compañero le cuente todo en algún momento mas adelante.

La mañana seguía la misma propia rutina que tenia desde hace varias generaciones, las trompetas sonando anunciando un nuevo día, el alza de la bandera, la formación matutina soportando el viento helado y además de la lectura de las noticias que pudieran llegar desde Apolis. El cansancio no podía existir, pues las corrientes heladas despertaban por completo como si fueran despertados por un cubetazo de agua fría. Por lo menos, en experiencia de Blue, esta no era la peor prisión que existía. -¡7 de la mañana, hora de ir a cortar!-. Dice un guardia mientras golpea los barrotes de las celdas con su espada, todos los demás reos despertaron malhumorados como siempre, son capaces de matar si alguien los fastidia demasiado.

-Mierda...ya había olvidado no que es despertar gracias a los guardias-. Dice Blue estirando las patas delanteras. -Una vez estuve en la prisión de Canterlot, ahí los guardias te despiertan con pirotecnia-.

Rain abría los ojos con demasiada pesadez, tampoco era un poni que se despertaba tempano, los ojos incluso los tenia un poco enrojecidos, no fue del todo fácil conciliar el sueño. -Si tú lo dices... Rain levantándose de la cama deseando que ojala las cosas no sean tan malas como se las estaba imaginando de un campo de prisión. -Era más cómodo este lugar cuando nos recibieron amistosamente-.

-Si...bueno aun te debo una disculpa al respecto-. Confiesa Blue. -Quería traerte al Imperio Solar, pero no que estuvieras aquí conmigo. Ojala pudieras perdonarme por este mal momento-.

Rain niega con la cabeza. -De todas formas, incluso si me hubieran dejado de ir, no sería capaz de dejarte aquí, al menos en lo que he viajado contigo, no parece que seas un criminal peligroso-.

-Y con recompensa-.

-¡¿Piden recompensa por ti?! ¿Cuanto? -.

-Pues...300,000 bits-.

-¡¿Enserio?! ¡De saber eso yo mismo te entregaba a la princesa Celestia!-. Rain solo bromeaba con el momento, trataba de mantener el animo para poder soportar el estar ahí encerrado, lo verdadero era que con 300,000 bits uno no tendría que trabajar durante un largo tiempo. -Ahora si me lo permites, quisiera saber de qué se trata ese trabajo forzado que nos van a obligar a hacer-. Tuerce un poco la boca mientras de nuevo sentía el frio en su piel sabiendo que lo iba a tener que aguantar afuera.

En la superficie los guardias tenían encadenados a todos los reos, no eran mas de 6, nadie sabia cuales eran sus crímenes, se notaban peligrosos e inestables así que Blue y Rain prefirieron no meterse con ellos...querían conservar sus cabezas en donde de verdad deben estar. Los estaba supervisando un pegaso y un unicornio que caminaban a sus lados para verificar que nadie intenta hacer algo peligrosos, pero escapar no era una opción. -¡Ahora, todos tomen una hacha y comenzaran a cortar leña, nosotros les diremos cuando sea suficiente!-. Dice el guardia antes de que pudieran salir del primer punto de control. -¡Si ven a un lobo no se acerquen, nosotros nos haremos cargo al respecto, no se separen no intenten atacar o herir a cualquiera que esté cerca! De ser así tenemos la orden de dejarlos inconscientes hasta que la jornada termine, no vamos a tolerar "enfermos, heridos" o cualquier tipo de ridiculez que se les ocurra para evitar trabajar. Aquel que no trabaje como se debe no tiene derecho a comer. La cuota mínima de cada uno de ustedes tiene que ser al menos de 20 kilos de leña bien cortada-.

-¿Leña?-. Dice Rain uniéndose para tomar una de las hachas que había cerca de la entrada del puesto. -Bueno, al menos no estamos picando rocas como en otras cárceles-.

Uno de los reos se acerca a Rain, tenia varios tatuajes y una enorme cicatriz en el costado. -De hecho una vez estuve en una granja de rocas para poder sobrevivir. El arte de picar rocas era tan complejo y complicado que me daba una sensación envolvente de una satisfacción que mi alma todo el tiempo había estado buscando-.

-Eh...¿Ok?-. Murmura Blue mirándolo de una forma extrañada. -Y dicen que el demente soy yo. No te preocupes Rain, esta es la cosa mas sencilla del mundo, no necesitas experiencia, solo que no te comas las moras con espinas...son venenosas-.

-¡Abran las puertas!-. Grita el unicornio en turno, los otros guardias que estaban en la parte superior hicieron un gesto con sus cascos y después tiraron las cuerdas para poder abrir la puerta y dejar que los reos fueran a su trabajo forzado. Caminaron un par de kilómetros hasta el norte hasta una zona en donde había más árboles, algunos troncos estaban en el suelo, seguramente tirados en una jornada anterior, pero la mayoría de los árboles continuaban intactos.

En el bosque, todos y cada uno de ellos trabajan cortando la madera, toda la leña seria usada en el punto de control militar, para cocinar, calentar el agua si alguien debe asearse, para las fogatas durante la noche, para las chimeneas y por último para un par de antorchas que tendrán los reos durante la noche para que no tengan tanto frio. Cortaban al ritmo de una vieja canción de Equestria, independientemente la razón de cada preso de estar ahí, lo cierto es que por lo menos aceptaban su destino por completo, quizás en algún punto todo saldría bien.

El guardia pegaso y unicornio vigilaban constantemente a los prisioneros, pero en ratos conversaban y reían, Rain escuchaba sus conversaciones acerca de buenos momentos en la ciudad de Apolis, de esa manera mientras cortaba la madera en el frio su mente estaba en realidad en esa ciudad donde vive la realeza.

Blue tomaba el ritmo de la manera correcta, los viejos hábitos nunca mueren. -Pronto vamos a salir de aquí-. Declara Blue mientras golpeaba el tronco con su hacha. -No es la primera vez que estoy encerrado y no será la ultima-.

-Dices todo eso demasiado seguro ¿Qué te dice que no te van a extraditar a Equestria para que cumplas toda tu condena en un calabozo incluso peor en la ciudad de Canterlot?-.

-Pues...no quiero presumir Rain, pero las cosas siempre mejoran cuando estoy en el Imperio Solar, yo lo llamo suerte, un amigo mío le decía..."destino"-. Blue sonreía con calma sin dejar de estar partiendo madera con el hacha, no tenía intención de huir, no tenía un plan de escape o algo por el estilo, incluso con todo lo que había en su mente...todo se sentía, aunque sea un poco más tranquilo.

Habían pasado tres días

Cuando llegó la noche, todos estaban cansados e irritados, la comida no era del todo mala pero sin duda podrían esforzar mas. De todas maneras no era como si pudieran exigir algo mejor considerando que son unos reos. Todos volvieron a sus celdas, todos los guardias miraban a Blue y murmuraban esos tontos mitos que suelen decir entre los ponis. Aunque la noche era mas oscura que de costumbre, las sombras del fuego eran mucho mas notorias y se movían al ritmo del viento. -Oye Blue...-. Dice Rain mientras trataba de descansar, en su cama de nuevo, por lo menos había comida bien, cosa que en su viaje no había podido hacer. -Ese medallón que me diste ¿Era valioso?-.

-¡Mas que ser valioso!-. Responde Blue estirando las patas y quitándose un par de estillas de su melena. -¡Es nuestro pase a la libertad!-.

-La libertad...eso que todos adoran hasta cierto punto ¿Cómo vamos a tenerla?-.

La puerta del calabozo se abre con una magia particular, no se podía ver desde las celdas, pero el ruido de los cascos de alguien pasando por cada escalón remarcaba la entrada de un poni hacia el calabozo de ese lugar. Los pasos eran firmes y seguros, hacían un eco significativo que no podría suceder con un guardias, una rara pesadez sucedió, otro viento que erizaba la piel incluso mas que el ya había. -Y aquí viene...-. Dice Blue sorprendiéndose de lo rápido que había llegado. -...ese medallón es mío pero el símbolo es de alguien mas...-.

De las escaleras se nota como una silueta cubierta por una capa negra con capucha llega hasta el ultimo escalón, el fuego de la antorcha no dejaba ver del todo, pues era débil. -Tú... el poni cubierto mientras se acerca a la celda de Blue y Rain, una magia color dorada rodeo la capa negra para hacerla retroceder un poco y dejar ver a un unicornio de melena color cian y piel gris. -Te di una simple indicación ¡Una! ¡Enserio, parece que nunca vas hacer caso a cualquier cosa que te diga! ¡¿Que parte de "no quiero volverte en el Imperio Solar no entendiste"?!-.

-Blue...¿Quién es?-.

El poni color azul y melena castaña sonríe como si nada, sabiendo que el día tan esperado ocurría nuevamente enfrente a él, de nuevo todo tenia un sentido de existir. -Rain, quisiera presentarte al príncipe del Imperio Solar; Solar Alba Strings-.