Meses atrás
La ciudad de Canterlot era un desastre, estaba ocurriendo una invasión de la raza conocida como los Changelings, criaturas capaces de poder replicar a cualquiera, incluyendo su voz, lo cual los hacen los invasores perfectos, un ejercito sin duda formidable. A pesar de que muchos de los ponis estaban huyendo, y que los soldados luchaban violentamente contra el enemigo, había uno de ellos que le estaba haciendo frente a los que estaban detrás de ellos. -¡Seamus!-. Grita Blue Canvas mientras corría por las escaleras buscando llegar a la sala de ceremonias real, puesto que la princesa Celestia y la princesa Luna habían sido engañadas y capturadas bajo la fachada de lo que seria una simple boda entre la nueva princesa y el capitán de la guardia real, la ocasión perfecta para efectuar una invasión, incluso si ya se veía previsto.
Blue Canvas, el poni terrestre que ya no tenia nada que perder, y gracias a la información de pocos aliados que le quedaban, pudo saber sobre la invasión, y como ni siquiera el grupo de amigas usuarias de los elementos de la armonía fueron capaces de frenar el ataque, las cosas se estaban dando por perdidas. Pero no para Blue quien aun tenia un gramo de fe en su cuerpo, lo cual siempre le permitía volver a levantarse sin temor de lo que podría pasarle.
Sube en el momento en donde los changelings estaban ocupados buscando sobrevivientes entre las calles y casas, descuidando brevemente el castillo. Subía las escaleras en forma de espiral para después toparse con las dos enormes puertas que solo le mostraban que había llegado. Las abre de par en par hasta que se ve horrorizado con lo que observa, el techo estaba lleno de capullos color verde que contenían a ponis que asistieron a la boda, a la princesa Cadance, Luna, Celestia, Shining Armor y demás. No estaban las amigas de Twilight Sparkle, la discípula de Celestia que ha salvado Equestria en dos ocasiones. -Santo cielo...-. Susurra Blue.
-Hermoso ¿No lo crees?-. Dice el poni al fondo de la sala, demasiado cerca del lugar en donde el novio y la novia se ven para hacer sus votos. Era el unicornio que Blue tanto odiaba, a quien había jurado su eterna rivalidad. Era el mismo Seamus Frame con una expresión de tranquilidad en su rostro, admirando el panorama. -Siempre supe que vendrías a mi, no importa el tiempo que pase, las cosas siempre vuelven a donde pertenecen-.
-¡Solo vine para matarte!-. Grita Blue con odio, recordando por todo lo que había pasado por su culpa.
-Entendible que te dejes llevar por tus instintos mas bajos, dime ¿Hará la diferencia matarme? Eso ni siquiera va a devolverte la paz que buscas, estas maldito y lo sabes-.
-¡Cállate!-. Interrumpe el poni azul terrestre. -¡No me interesa si no recupero lo que he perdido por tu culpa! Vengo solo a detenerte, a parar tus delirios-.
Seamus hace una breve pausa mientras, haciendo uso de su magia de unicornio lee brevemente las emociones de Blue, algo era diferente a la última vez que se vieron, a la última vez que supo de su existencia. -Estas demasiado molesto, pero no por ti...jamás te has preocupado por ti mismo, te conozco. Asi que la única explicación que puedo encontrar es que...oh, ya veo-. Dice mientras baja la guardia solo un poco. -Tu madre murió ¿Verdad? -.
Blue no dijo nada, no apartaba la mirada de Seamus, pues sabia que cualquier parpadeo podría darle la ventaja, era demasiado impredecible y cada cosa que planeaba resultaba casi siempre a la perfección, debía esperar lo inesperado. Pero tener el pensamiento de su madre le provocó una profunda herida, pues era verdad.
Hace varios días había recibido la noticia por medio de los mensajes por paloma, ya no eran tan populares, y además de que fue la única carta que había recibido desde su exilio. Un par de lagrimas resbalaron por las mejillas de Blue al igual que un leve enrojecimiento de sus ojos.
Seamus lo supo, conocía demasiado bien a su antiguo aprendiz, no podía esconderle nada. Pero en lugar de atacar, inclino levemente la cabeza. -Lo siento mucho, ella era un ser amable y lleno de alegría-.
-¡No quiero tu lastima!-. Grita Blue causando eco en la sala real de ceremonias. -¡Por tu culpa no pude estar con ella en sus últimos momentos de vida! ¡En lugar de acompañarla en su dolor y en su lecho de muerte, tuve que quedarme con los yaks sin poder recibir respuesta de ella!-.
Seamus asiente sin ninguna prisa. -Ya veo, eso explica tu actual aura. A pesar de que te brindo mi pésame ante tu perdida, tienes que tener presente que no me arrepiento de nada, sentiste lo que era mi sufrimiento y mi soledad al ser tan necio de no aceptar venir conmigo y seguir aprendiendo de estas artes mágicas que quería enseñarte. Has desobedecido a tu maestro y eso tiene consecuencias-.
-Acepto que todo esto ocurrió porque decidí seguirte, porque creí todas tus locuras, pero...si puedo detenerte por el bien de los demás entonces no dudo en hacerlo y quizás al fin frenarte-.
Seamus ríe levemente ante las declaraciones de su antiguo alumno. -¿"Locuras"? ¿"Delirios"? Yo te convertí en alguien capaz de usar magia tal y como yo lo hago, y ni siquiera tengo tu agradecimiento por enseñarte los secretos de la vida, este es el costo de abrir los ojos-. Baja un escalón tras otro, mientras los arreglos de la boda se caían y yacían desordenados en el suelo, además de que una explosión se escuchó demasiado claro afuera del castillo, los Changelings seguían con su festival de destrozos para tomar la escancia del amor de los habitantes de Canterlot para después esclavizarlos.
-Si, es uno demasiado alto, algo que nadie debería pagar en su vida, esto se acaba aquí, con nosotros dos-.
-¿Hasta cuando?-. Refuta Seamus. -Existirá alguien que tome mi lugar, y nos repetiremos constantemente en un infierno del cual no vamos a salir, Blue Canvas-.
Blue entonces sabia que su maestro ya estaba en el umbral de la locura, jamás iba a volver, y eso debía afrontar, eso debía aceptarlo, siempre perdía a los que mas apreciaba de uno en uno. Celestia desde el capullo estaba mirando y oyendo todo lo que estaba pasando, además del enfrentamiento que ellos iban a tener. -Puede que sea cierto, puede que esto jamás termine, que estemos condenados a repetir nuestros errores, pero siempre habrá alguien dispuesto a enfrentar a los tipos como tú, y no tendrán miedo de hacerlo, asi como yo no tengo miedo-.
Seamus sonríe habiendo terminado de bajar los escalones de la plataforma y dar un par de pasos hacia Blue. -Cuanto optimismo, dime, ni siquiera el capitán de la tropa real de Canterlot fue capaz de hacerme frente ¿Tú crees ser mas poderoso que él?-. Su cuerno se iluminó brevemente, estaba listo para atacar mágicamente.
-No se trata de ser mas poderoso, Seamus. Se trata de la técnica correcta para vencerte. Puedes patear con toda tu fuerza una enorme puerta de hierro y no va a abrirse, pero una diminuta llave es suficiente para pasar-. Blue estaba citando las palabras de alguien que se había apiadado de él y que además lo dio un pequeño entrenamiento de magia.
-Je...siempre eres divertido de escuchar ¡Que desperdicio de talento!-. Seamus le lanza un haz de luz de color característico.
Blue, a pesar de tener erizada la piel, respira con calma, la respiración lo debe ser todo, la desesperación y la precipitación siempre serán las mayores debilidades ante un duelo, sea cual sea. Hace un gesto con sus cascos y su cuerpo desaparece en una estela y apareciendo a un par de metros distancia.
-¡Vaya! Perfeccionaste la transportación mágica-. Dice Seamus con orgullo. -Aun recuerdo la primera que lo intentaste-.
-¡Deja fingir que esto es un agradable reencuentro! -Entonces el poni terrestre decide concentrarse lo mas posible, recuerda todo lo aprendido, deja que la vida del mundo fluya por su sangre hasta sus cascos, pero sabia que de no hacerlo bien entonces las consecuencias serian mortales en su ser. -¡Awaken! señalando una estatua que había al fondo de un poni Pegaso que tenia una lanza hecha de acero. Esta misma comienza a cobrar a vida para después comenzar a atacar a Seamus.
Seamus por su parte evita demasiados golpes de esa cosa que era demasiado pesada, era ágil como si de un animal salvaje se trataba, pero por dentro estaba demasiado feliz de que Blue había estado superando todas las expectativas que tenia para él, y no sabia a que se debía que ahora era tan bueno. -¡Hechizo para darle vida a objetos inanimados! ¡Sigue asi Canvas, quizás puedas ser tan bueno como yo algún día!-. La estatua estaba causando destrozos enormes por la sala, derribaba paredes, destruía vidrieras pero jamás podía acertarle ni un solo golpe a Seamus. -¡De hecho no estaría mal que volverías a ser mi aprendiz aunque claramente no hay nada que no pueda ensañarte ya!-.
Blue ignoraba todas las palabras del unicornio, se estaba cansado significativamente de hacer un hechizo asi de fuerte, sentía algo de debilidad, era cierto, pero la voluntad de seguir era mas grande. En uno de las tantas tajadas que daba pudo hacerle un corte muy leve en la mejilla a Seamus.
-¡Pronto descubrirás que es inútil tratar de acabar conmigo usando eso!-. Seamus usa su cuerno para crear un haz de luz que se convierte en una ráfaga afilada que le corta la cabeza al instante a la estatua mientras esta cae al suelo causando un poderoso estruendo que inevitablemente hizo que todos los que estaban en el capullo despertaran del nítido sueño que los tenia presos para mirar la pelea que estaban teniendo. -¿Es todo lo que tienes, Blue? Si es asi, déjame mencionar que este encuentro es decepcionante, acepta la derrota y podré permitirte vivir, sirviéndome, claro esta-.
Por su parte Blue pudo sentir como una ligera gota de sangre salía de su nariz, fue un esfuerzo tremendo. -Jodete...-. Responde sin moverse para nada. -¡Big Big Train!-. Una estela luminosa de color azul rodea brevemente las patas delanteras de Blue mientras varios de los escombros que habían en el suelo se arrastraban como si tuvieran vida propia para reunirse en el poni terrestre, sus patas delanteras se envolvieron con ese material parecía que sus patas se hicieron de roca solida.
Seamus de nuevo, como todas las veces anteriores, sonríe de una manera burlona y casi siendo condescendiente, para él era "adorable" como un chico trataba de hacerle frente de esa manera. -Esa magia...¿Quieres convertir esto en un casco a casco? Pff...como quieras-. Seamus desaparece de nuevo y se manifiesta al lado derecho de Blue propinándole un golpe justo en el rostro.
Blue no pierde el equilibro, se mantiene en el mismo lugar y soportando el dolor le devuelve el golpe pero con su pata envuelta en piedras haciéndolo mucho mas fuerte. Esto tomó por sorpresa a Seamus, pues el suponía que no seria tan fuerte físicamente, pero era obvio que lo había subestimado, la sangre de ambos, solo un par de gotas como las del rocío por la mañana, cubrieron algunos azulejos del suelo.
-¡Eres un estúpido!-. Declara Seamus mientras decide continuar la pelea de una manera mas física, pero claro que aprovechaba momentos en donde desaparecía. Ambos se repartían golpes mutuamente, algunos podían evitarlos, otras veces podían bloquearlos. Pero Seamus trataba de marearlo apareciendo de un momento al otro. Blue sabia que su magia era buena pero no lo suficiente para derrotar a Seamus, lo que debía hacer...era esperar el momento adecuado.
Blue es disparado hacia la enorme mesa de banquete que estaba en la siguiente puerta, no había nada de comida ahí, pero si demasiadas sillas y cubiertos puestos para lo que seria la celebración de la boda. -¡Me hiciste desperdiciar tiempo para enseñarte!-. Dice Seamus mientras hace levitar cuchillos arrojándoselos a Blue, él se lanza detrás de una silla y estos quedan clavados en la misma. -¡Cuando te conocí no eras nada! ¡Eres un simple empleado de teatro, un esclavo de los que tienen mas que tú!-.
Blue se arrastraba por debajo de la mesa para salir del otro lado, una vez estando un poco mas lejos, usa sus dos enormes patas de roca para mover la mesa hacia él, enserio era demasiado pesada. -¡Dijiste que ibas a enseñarme magia! ¡No que te volverías loco a causa de la magia negra! ¡Y cuando me rehusé a seguirte, me hiciste tan miserable como tú!- Responde Blue lanzándose sobre Seamus aprovechando el brusco movimiento para golpear a Seamus varias veces en la cara. Fueron alrededor de 5 golpes.
En respuesta, el unicornio usa un hechizo de levitación para hacer flotar a Blue y después lanzarlo con total furia hacia el fondo de sala donde su cuerpo agrietó la pared de mármol. -Pensé que me seguirías, pensé que no eras uno de esos ilusos que se ponen limites ¡De haberme hecho caso te enseñaría magia que es capaz de detener la muerte y tu madre aun estaría viva!-.
-¡CALLATE!-. Exclama Blue mientras cargaba una de las columnas de granito de dos metros que se usaban como mera decoración despidiéndola directo hacia Seamus.
Seamus responde con un simple hechizo de destrucción convirtiendo la columna en polvo, pero por el tamaño del mismo fue un poco complicado el reaccionar rápido, Blue aprovechó el breve instante para correr hacia él y nuevamente golpearlo, en el fondo trataba de romperle el cráneo para que no se volvería a levantar. Pero su magia era tan fuerte que Seamus se curaba constantemente, no era tan rápido el efecto pero definitivamente consumía gran parte de su magia oscura.
Blue sentía que algo andaba mal, sabia que Seamus tenia demasiado poder, lo había visto destruir ciudades enteras, invocar demonios desde lo mas profundo del tártaro o quizás cosas mas desconocidas pero...se estaba conteniendo y eso le daba demasiado miedo a Blue ¿Qué estaba pretendiendo solo golpeándose mutuamente?
-¡Ni siquiera estas cerca de ser un oponente decente!-. Grita el unicornio mientras con su magia frenaba a Blue de nuevo, crea una poderosa ráfaga de aire como si hubiera un huracán dentro del castillo, Blue se aferra al suelo para no salir disparado, pero al quedar por completo indefenso, Seamus lo toma por el cabello para después destruir la vidriera con su cuerpo cayendo a una altura considerable hasta lo que viene siendo el lobby del castillo de Canterlot.
-Mierda...-. Susurra Blue sintiendo un par de vidrios clavados en su cuerpo, además de que la caída había sido intensa, creía que se había dislocado el hombro derecho.
-¡Mira lo patético que eres!-. Afirma Seamus descendiendo lentamente desde lo alto hasta el suelo. -Das tanta lastima creyéndote héroe y creyéndote capaz de poder vencer las cosas que te rehúsas a entender ¡No ganaste nada! le vuelve a propinar una golpiza mientras Blue estaba en el suelo. -Ahora...solo por un pequeño respeto que te estoy teniendo...lo diré una sola vez, considéralo como una amabilidad hacia ti, mi aprendiz; Únete a nuestro movimiento, haremos que la magia sea eterna desbloqueando los constantes secretos de la misma...o muere, la elección es toda tuy...-.
Blue se levanta usando toda la fuerza que le quedaba y, haciéndolo flotar con su magia, le clava uno de los vidrios que estaban en el suelo que se rompieron después del impacto directo el ojo. -¡Yo jamás me uniré a ti maldito bastardo!-.
-¡AHHH!-. Grita Seamus de dolor alejándose un par de metros de Blue mientras un pequeño charco de sangre se formaba en el suelo arruinando por completo la alfombra redonda y enorme que era caracterizada por que todo el mundo la veía y la alababa por ser parte lo primero que miran en la gran gala del galope.
Los momentos para recuperar el aliento eran lo mas valioso que se podía tener en un duelo, no sabia porque Seamus se estaba conteniendo, pero sin duda no iba a desaprovecharlo, no ahora. Blue se levanta dándose cuenta de que las rocas alrededor de sus patas habían desaparecido, el hechizo se había terminado, asi que tenia que estar listo para lo que sea. -¡TÚ!-. Exclama Seamus después de sacar el pedazo de vidrio de su ojo tirandolo al suelo, seguido de eso su cuerno resplandece con mas vigor y un rayo de luz volvió a suceder contra Blue. Blue usa parte de su magia para crear un escudo que, a pesar de que lo salvó de recibir el impacto por completo, no evitó que parte de la magia de Seamus lograra atravesarlo causándole una gran quemadura directo en el pecho, ardía como el infierno, y eso que solo se trataba de residuos del verdadero hechizo.
Blue no puede evitar hincarse del dolor, la piel le provocaba un ardor terrible y sentía que se estaba quemando desde adentro. -¡Maldita sea!-. Dice Blue sintiendo demasiado cerca que estaba en su limite, había practicado magia, pero nada lo preparó para el poder que tenia su maestro.
-¡Eso no es nada comparado con lo que te voy a hacer sentir!-. Declara Seamus quien mantuvo su ojo herido cerrado todo el tiempo pero donde la sangre no paraba. Dejándose llevar por el enojo que se iba haciendo mas grande, Seamus se le acerca para levantarlo y después estamparlo en el suelo una y otra vez. -¡¿Crees que yo quería hacer esto?! ¡Yo quería ayudarte, Y ENTONCES DECIDES CAMBIARME POR "AMIGOS! ¡¿Pues donde están esos amigos ahora?! ¡¿Dónde están?!-. Después de esa ultima pregunta, desquita su enfado proyectando a Blue directo a las enormes escaleras en donde bajaba Celestia casi del diario.
Blue podía sentir como tenia ya un par de costillas rotas, su magia lo hacia soportar un poco el dolor, pero de todas formas era tremendo, nada en la vida lo había preparado para un dolor similar. -Yo...yo...-. Dice mientras se movía con demasiada dificultad, sintiendo su muerte cerca incluso.
-¡¿Dónde están aquellos por los que estás peleando!? ¡Yo no los veo aquí contigo! ¡Te ven como un simple criminal! ¡Ni siquiera el que llamas tu mejor amigo está aquí para ayudarte!-. Se refería a Solar Strings. -¡Ni los amigos que tuviste en el teatro, o ese chico llamado Ferur, ni el viajero astral, ni esa chica de la que te enamoraste y murió al igual que tu madre!-.
No quería admitirlo...pero Blue estaba destruido, emocionalmente hablando. Es verdad, estaba solo, estaba afrontando todos esos problemas por si mismo, sentía que caía una y otra vez de una manera incesante que lo único que parece brindarle...es infelicidad. Aunque estuviera peleando por un bien mayor, debía hacerlo solo, debía afrontar su realidad tan triste que, incluso si encuentra la muerte ahora, sentiría un enorme consuelo porque significaría que vería de nuevo a las dos ponis que mas extraña en esta vida.
Se levantó poco a poco, constándole respirar, estando en medio de las destruidas escaleras, con su propia sangre llenando su boca y quizás estos inundaban poco a poco sus pulmones. Pensó en Solar Strings, pensó en el viajero Astral...pensó en ella, la depresión lo consumía, pero si en verdad podía tener algo de esperanza...tenia que ser ahora. Su nueva maestra se lo había dicho; Todos tenemos un propósito, todos tenemos una forma de pelear y salir adelante, todos somos capaces de afrontar todo. -No me importa-. Responde Blue osadamente.
-¿Como has dicho?-. Dice Seamus creyendo que solo eran delirios de un chico moribundo.
-Dije que no me importa-. Repite con mas fuerza sin poder saber cuanto tiempo podría seguir en sus patas, luchaba para no desmayarse. -Si, estoy solo, pero eso no significa que no deba pelear por las cosas que hacen hermoso a este mundo, y tú solo quieres contaminarlo con una idea que nos va a destruir. Y si vas a arruinar mas vidas como arruinaste la mía... entonces voy a detenerte...aunque esté solo completamente.
Seamus lo observa durante un par de segundos, pero solo vuelve a reír amablemente como si nada, no perdía para nada la concentración para tener su ojo sangrante cerrado, pero era claro que no vería con él al menos por el momento. -Siempre tan optimista, sin duda escogí bien a mi alumno, lastima que esté inclinado por la razón equivocada...y si asi es tu deseo, entonces, por el habrás de morir-. El cuerno de Seamus brilla pero rodeado por una bruma color negro, era la manifestación de la magia oscura.
¡Este el momento que estaba esperando! La suerte por fin le estaba sonriendo al poni terrestre, quien tuvo que ocultar su emoción. Solo optó por una posición defensiva sin dar un paso mas.
-Hasta luego Blue-. Susurra Seamus para después conjurar un hechizo que es capaz de terminar con la vida de cualquier cosa, pero además de eso destruiría toda cosa orgánica. Era un hechizo que adelantaba el tiempo de manera instantánea, décadas y hasta siglos. Si un poni es victima de ese hechizo entonces tendría 1000 años de golpe y se convertiría en polvo. Un hechizo horrible y atroz que se le puede hacer a alguien y que rompía con las leyes de la naturaleza. -¡Abrazo de la muerte!-. Exclama para después concentrarse una enorme cantidad de magia en su cuerno y después atacar a Blue con la misma, buscando matarlo definitivamente.
Blue entonces respira de nuevo, tiene presente por que hace lo que hace, durante mucho tiempo evitó las cosas, evitó ser feliz y evitó poder reconocerse a si mismo. Pero era momento de ponerle fin a ese ciclo. El poni terrestre recita unas palabras extrañas de un idioma que nadie había escuchado jamás en Equestria, las murmuraba como si fuera una plegaria. Podía sentir todo el flujo de la vida corriendo en su sangre incluso en la que estaba derramada. -Esta es quizás mi ultima habilidad, gracias...Zecora...¡Frith of Fifth! hechizo impacta a Blue como el rayo de magia de hace unos minutos atrás, pero esta vez...en lugar de morir a causa de eso, su hechizo lo concentra en uno de sus cascos como si fuera una pelota y esta solo se iba haciendo mas y mas fuerte. -¡Terminaré con esto no importa lo que pasé!- Después se lo devuelve a Seamus lo doble de rápido, a una velocidad de mas de 140 alas de fuerza, era imposible reaccionar ante semejante velocidad de ataque
-¡IMPOSIBLE!-. Grita Seamus sin poder hacer mas que pronunciar esas palabras antes de que su propio hechizo chocaba con su cuerpo. Era una habilidad que jamás había visto, la capacidad de poder concentrar y regresar un hechizo ya conjurado, no solo hacerlo rebotar o desviarlo...sino de manipularlo y devolverlo, eso era increíblemente difícil.
Blue entonces solo puede ver como Seamus desesperadamente miraba a todos lados tratando de hacer algo respecto, pero su cuerpo iba envejeciendo a cantidades absurdamente aceleradas, su cabello se caía y sus huesos se volvían frágiles, era un efecto infinito que ningún hechizo podría contrarrestar, incluso si con su magia se hacia mas joven, el efecto de envejecer era mucho mas rápido. -¡NO! ¡NO!-. Decía mientras su voz se hacia mas apagada. -¡CANVAS, DARK SILENCE VENGARA MI MUERTE, SOLO RETRASASTE LO INVETIBALE! ¡NO ME ASUSTA LA MUERTE, YO SOY EL GRAN SEAM...!-. Su cuerpo cayó muerto al suelo, sus piel se volvía áspera y en cuestión de segundos su cuerpo se volvió polvo, ni siquiera sus huesos quedaron.
Blue había ganado el duelo, sorprendentemente, solo pudo mirar al cielo que se iluminaba, era la magia del amor arrojando los changelings y a su reina con ellos, gracias a Cadance y Shing Armor...ahora todo estaba bien. -Que...hermoso día-. Dice para después desmayarse sin mas, viendo su muerte cerca también, viendo toda su vida pero...al menos ahora podría descansar tranquilo.
