Capítulo 8: Secretos del averno.

Estaba hecho, aquel tormentoso ruido que solían ser súplicas de clemencia o gritos de piedad fueron cambiando por un apacible suspiro de calma y un glorioso himno de victoria y paz de parte de naciones que por años enfrentaron el cruento y sangriento mundo de la guerra.

Pese a quienes lograron sobrevivir de la misma y los otros que con sacrificados esfuerzos pudieron marcar su final podrán seguir contando de la misma como una anécdota que puede volverse leyenda, aquello solo era una pequeña luz en medio de una tierra devastada y marcada de irreparables pérdidas.

La guerra no solo deja heroicos relatos y personajes gloriosos, también heridas que tardan o nunca sanan, muchos pueden perder a seres queridos, padres, hermanos, amigos, amoríos, nadie queda exento de lo que la encarnizada guerra deja. Equestria y varias naciones tardarían años en reponerse de ese duro impacto, pero ahora su historia no se remonta al plano físico, ni siquiera en el mundo de los vivos.

Más allá de lo que se conoce, en un místico espacio que a simple vista parece un paraíso para los dragones, era la absoluta representación de eso, majestuosas bestias aladas escupen fuego gozaban en la otra vida de un espléndido cosmos especial solo para ellos, así como contar con la protección y amor de aquella que gobierna ese plano, así como la creadora de los maravillosos dragones, una ser tan poderosa como hermosa.

Azrael, la primogénita de Xanathos, ángel de la muerte, madre de dragones y puente entre el cielo, la tierra y el infierno, ella estaba sobre un calavérico trono observando el punto final de la guerra con la victoria del Heavy Storm sobre Reditum, además que a su lado había un pequeño espectador quien se encontraba sentado cómodamente sobre sus piernas atento a todo lo que ocurría en el mundo de los vivos.

-"Twilight.. Nero.. Draco..están vivos.. ganaron.. en verdad ganaron."- pensó Spike con una sonrisa viendo como todos volvían al imperio de cristal con la noticia de su victoria.

Pero aquella sonrisa se borró cuando tuvo que ver a su hermano de cabellera rojiza siendo llevado a las fosas del tártaro a tener que cumplir con la condena impuesta por sus acciones, sin mencionar que sintió un nudo en su corazón al ver a aquella pequeña potrilla de peinado con chonguitos quien pudo ser su hermanita llorando y viendo como se llevaban a Draco.

-"Luissi.. ojalá pudiera estar ahí.. para abrazarte y decirte que no tengas pena.. y que te protegeré."- Pensó Spike con nostalgia.

-¿Lo ves pequeñín?, todo funcionó de acuerdo al plan de mami, no tenías por qué preocuparte.- expresó Azrael usando su majestuosa y maternal voz mientras con su mano acariciaba la cabeza de Spike.

-Sí madre.. disculpe por haber dudado de usted.. solo estaba.. muy preocupado.- mencionó Spike manteniendo su melancolía, algo que Azrael pudo notar.

-Oh querubín. -expresó Azrael cargando al pequeño en sus brazos. -Sé que echas mucho de menos a los demás, pero ten por seguro que algún día podrás verlos de nuevo.- expresó la divina celestial mientras caminaba bajando por su cadavérico trono.

-Pero también.. he tenido una pequeña duda.. Mis amigos aquí me han dicho que antes habían seres que protegían a los dragones.. ¿quiénes eran?.- preguntó Spike con mucha intriga.

En eso Azrael esboza una sonrisa mientras vuelve a acariciar la cabeza del dragón.

-Tan curioso como todos mis bebés, pero otro día responderé esa pregunta, me recordaste que debo hacer una cierta visita.- expresó Azrael, bajando a Spike en el suelo. -Puedes ir a jugar mientras pequeño.- dijo Azrael quien a paso lento empieza a dirigirse a otra parte, donde una densa neblina parecía separar el prado de los dragones por entre otro plano.

-"No sé si debería.. tal vez sí.." pensó Spike siguiendo de forma cautelosa a Azrael, adentrándose en la misteriosa neblina, la cual tenía una sensación extrañamente cálida, pero sentía que sus demás sentidos como el tacto u olfato se veían neutralizados.

Por un momento considero que lo más prudente sería salir de esa bruma, pero debido a que no sentía señal alguna de peligro optó por seguir su camino hasta llegar al final donde.. no había nada, solo un terreno despejado.

-"¿A dónde habrá ido madre?"-pensó para luego sentir un gran escalofrío producto de una mano que se posó sobre su cabeza, pero al instante pudo deducir que era la mano de Azrael.

-Creí que irías a pasar el rato con tu linda novia, pero debí suponer que tendrías intriga de hacia dónde iría.- dijo Azrael de manera divertida.

-Eh.. ¿Novia?.. ¿se refiere a Persy?, oh solo somos amigos jejeje.-mencionó Spike ruborizado y refiriéndose a la joven dragoncita Persefone.

Azrael suelta una simpática risita.

-Bueno pequeñín, creo que mejor ya llego el momento y te enseñaré lo que me preguntaste hace un tiempo, dime Spike, ¿has oído de los Wyvern?.

-¿Wyvern?.- dijo Spike muy extrañado por ese término recordó que en las innumerables sesiones de estudio con Twilight había escuchado de diversas especies, pero nunca de ellos. -No madre, es la primera vez que los escucho.

-Oh pues prepárate, esto será toda una revelación.- Azrael se quita uno de sus guantes viendo tres símbolos que representaban las letras del alfabeto griego Sigma, Zeta y Lambda abriendo un portal al momento.

-Mejor quédate detrás de mí, suelen ponerse algo sorprendidos cuando ven al resto de mis dragoncillos.- explica Azrael a lo que Spike obedece.

Entrando al portal, el cual al hacerlo dan un paso por ese terreno despejado que cambia radicalmente a un valle con varias rocas y arboles de distinto tipo, pero lo mas llamativo era que habian unos rios de fuego de distinto color; verde, amarillo y rosado respectivamente.

Pero lo que más llamó la atención del joven dragón fue que al fondo visualiza unos 3 peculiares seres cuadrupedos. De lejos parecían ser equinos pero de cerca se podía notar que de equinos solo tenían el molde y los rasgos faciales, pues sus cuerpos tenían una superficie escamosa, garras en sus extremidades alas y colas muy parecidas a la de los dragones, pero también tenían melenas de distintivos peinados.

Los 3 eran de distintos colores y tonalidades, verde, amarillo y rosa respectivamente, el verde estaba caminando en circulos con una clara expresión de disgusto en el rostro, el amarillo estaba decorando unas piedras poniendoles unas hojas simulando ser cabello, mientras la rosa la cual podia distinguirse que era una hembra estaba tarareando una dulce melodía mientras regaba unas flores con una tetera de piedra.

-Es un insulto, una blasfemia, que madre haya privilegiado a un hijo de Odín dándole poder.. la hace ver como una hipócrita.- menciona el verde.

- ¿Supongo que estás de acuerdo Sigma?.- le pregunta al amarillo.

-Ni que lo digas Zeta.- responde el amarillo revelando el nombre del verde.

- Aún todavía no me entrega más piedras para terminar mis esculturas, je de seguro las debió repartir con esos cuadrupedos con pezuñas.- menciona el amarillo cuyo nombre es Sigma.

Por otra parte, la criatura rosada estaba totalmente desinteresada en lo que decían los otros dos, enfocando toda su atención en sus flores, su sola imagen representaba una calma inmensa.

-Madre siempre hace las cosas por una razón, ella nunca actúa por actuar, es algo que deberían saber desde hace tiempo par de tontos.- menciona la rosada sin dirigirles la mirada y estando pendiente del estado de sus flores.

-Ugh Lambda, otra vez con tus frasecitas, como Wyverns deberíamos tener un rol más importante que el cuidar a nuestros "hermanitos" más escamosos y bipedos.- menciona Zeta indignado.

Ante ese comentario Lambda detiene su atención a las flores para luego dirigirles la palabra, adoptando una postura sumamente inexpresiva pero que mantenía un aire de recelo, enojo y decepción hacia sus hermanos.

-Ustedes 2 son pateticos, una vergüenza para los fuertes dragones que fueron sus portadores en el pasado, no se merecen el don ni la misión que se nos fue otorgado por madre.- dijo Lambda mirándolos con indiferencia pero con una potente frialdad que los hizo retroceder por su intimidante actitud, al momento vuelve a prestarle atención a sus flores.

-¿Llamas misión el ser meras herramientas para los otros que no comparten de nuestras poderosas habilidades? ¡Esto es humillante! .- exclamó Zeta.

-Eh.. Zeta.- susurra Sigma tratando de llamar su atención, se notaba cierto nerviosismo en su voz.

-Tanto poder solo para rebajarnos a eso, mientras los fénix legendarios viven días de gloria y los adoran a nosotros nos olvidan.- dice Zeta.

-Zeta..- articula Sigma nuevamente.

-Hay veces donde desearía no tener esta…-mencionaba Zeta.

-¡ZETA!.- grita Sigma muy temeroso.

-¿¡QUE!?.- dice Zeta mirándolo, pero al dar la vuelta su tono de escamas se torna completamente pálido al notar que Azrael lo miraba de forma seria y cruzada de brazos.

-"Me lleva la.."- pensó Zeta tan asustado como Sigma.

-Vaya chicos, luego no se quejen si ya no los dejó volver al plano terrenal.- menciona Azrael con ironía.

-Eh.. hola madre jejeje.. no hablaba en serio jejeje.- dice Zeta bastante nervioso.

-¿Ah no?, hace rato dijiste que era una hipócrita.- menciona Sigma y en eso Zeta le da un codazo.

- ¡Auch!.-

Lambda deja de prestar atención a sus flores y se dirige a Azrael a quien saluda cordialmente.

-Madre, por favor perdone a mis hermanos, ya sabe que siempre han sido algo rebeldes.. "por no decir que les faltan sesos."- piensa Lambda.

En eso Azrael cambia su seriedad por una sonrisa y acaricia la cabeza de la Wyvern rosa.

-No seas tan cordial hijita, sé cómo son esos 2, pero aún así yo los amo a los 3 por igual.- menciona con su característico y maternal tono de voz.

-Y cuéntenos madre.. ¿Alguna novedad del mundo terrenal?, ¿ya puedo tener mis otras piedras?.- preguntó Sigma con curiosidad.

-Oh muchas cosas, y aquí están tus piedras Sigma.- dijo Azrael creando varias piedras pequeñas para el wyvern amarillo.

-¡Si!, ¡crearé la obra de arte más grande del lugar!. ¡Jajaja!.- dijo Sigma riendo de una manera extraña.

-Tenía que ser Sigma.- dijeron Lambda y Zeta ladeando los ojos, la wyvern rosada va a revisar uno de sus floreros que le faltó acomodar.

-Saben que si necesitan algo solo tienen que decirmelo mis preciados wyvern, oh y en esta ocasión vengo acompañada de alguien que quiere conocerlos.- menciona Azrael.

-¿Conocernos?, ¿quién es madre?, hace milenios que no estamos en el plano terrestre, nadie debe acordarse de nosotros.- menciona Zeta con ironia.

-Siempre hay alguien Zeta, ven pequeño.- dijo Azrael haciéndose a un lado revelando a Spike quien estaba detrás de ella.

-Hola chicos.. soy Spike jejeje.- saludo el dragón de una forma algo tímida, Zeta y Sigma se paran frente a él mirándolo de forma dudosa.

-"¿Así es como lucen los dragones del último tiempo?".- pensó Sigma extrañado.

-"Cada vez lucen más pequeños y menos feroces".- pensó Zeta.

En ese momento, rápidamente Lambda se abre paso en medio de Zeta y Sigma, apartando a los dos como pinos de boliche, su rostro enseñaba una enorme sonrisa y brillos en sus ojos al ver a Spike.

-¡Ay eres tan lindo!.- dijo Lambda para luego darle un fuerte abrazo a Spike.- Soy Lambda y ya te quiero mucho mucho.- dijo frotando su mejilla con la de Spike.

-Uh..mucho gusto Lambda jejeje..- dijo Spike siendo abrazado. -"Que alivio que no necesito aire sino estaría más morado de lo normal"- pensó.

-"Jijiji, Lambda siempre tan cariñosa con los pequeñines, se nota que tiene algo de mí en ella".- pensó Azrael con una orgullosa sonrisa.

-Olvide como se pone Lambda en estas situaciones.- dijo Zeta incorporándose y sacandose tierra de las orejas.

-Y supuestamente es la menos fuerte de nosotros.. a veces parece lo contrario.- dijo Sigma sacando su cara enterrada del suelo.

-Me alegra que se puedan llevar bien, oh y puedo deducir que tienen ciertas dudas del porqué hice lo que saben que hice.- menciona Azrael sentándose en una silla que crea al instante con roca volcánica.

-Zeta tenía bastantes dudas madre.- dijo Lambda dejando a Spike en el suelo y dándole unas palmaditas.

-Eres tan adorable, me recuerdas a mi pequeñín.- dijo Lambda muy enternecida.

Por su parte Sigma acerca a Zeta hasta Azrael, este último mantenía sus garras sujetas al suelo ralentizando su avance, era lógico que estaba nervioso.

-Ya que te gusta hablar supongo que no tendrás problemas en repetir lo que dijiste.. te quedaste en hipocrita y..- en eso Zeta toma a Sigma del cuello.

-Cierra la boca pedazo de animal..- dijo Zeta entre dientes.

En eso una fuerza invisible los separa, era Azrael que había usado sus poderes telepáticos para impedir una pelea entre los Wyvern.

-No es necesario expresarse así de tu hermano Zeta, pero entiendo tu enojo.- mencionó Azrael con una voz tranquila.

-Entonces ¿usted tenía un motivo en específico madre? ¿Del porqué darle parte de su poder a un desgraciado hijo de Odín?- preguntó Sigma.

-Así es, pero no lo diré.- responde Azrael con simpleza.

-¿No lo dirá?- preguntaron Sigma, Zeta, Lambda y Spike al mismo tiempo bastante confundidos.

Azrael asiente lentamente con la cabeza.

-¿Por qué no?- pregunta Zeta entre dientes.

A lo que Azrael alza su mano frente a Zeta en señal de alto.

-Primero.. por que deberias ser mas amable.- menciona Azrael con voz suave pero sonando bastante firme y directa.

Sigma y Lambda se miran entre sí, para luego ver a su hermano mayor, quien se veía apenado y entrecortado por aquel simple pero directo llamado de atención.

-Y..yo.. lo siento.- respondió el Wyvern verde con sumisión.

-Disculpa aceptada muchachito.- respondió Azrael retomando la compostura.

-Ahora como sabrán invocarme y pedir de mi poder divino es una labor para la que no muchos mortales están preparados mentalmente..- decía mientras con su magia recreaba con ilusiones el momento en que Shooting hizo el ritual para llamarla, aún cuando era una interpretación de los hechos podía sentirse el miedo absoluto que el alicornio sentía hacia Azrael en aquel momento.

-Pero si se cumple ese requisito y tienen el valor para decirme de frente sus deseos yo decido si hacerlo o no realidad.. aunque nunca es gratuito, mucho menos si hablamos de los hijos de Odin.- Azrael hace una pausa apretando el puño, por un momento su semblante sereno y calmado cambió levemente a uno más sombrío.

-Descuida, madre suele usar ese tono cuando lo que dice es de gran importancia.- le menciona Lambda a Spike en voz baja.

-Me doy cuenta.- responde Spike

-Como sabrán.. no existe mayor insulto para cualquier celestial o.. entidad que no cumplir tu parte del trato.. lo que hice con el heredero del manto lunar.. fue una pequeña ayuda mutua si lo vemos así.- explicó Azrael volviendo a su tono sereno y calmado, sin embargo se le notaba una leve pizca de satisfacción al hablar de dicho trato.

-Pero madre.. ¿por qué un hijo de Odin?, nuestros hermanos dragones son mucho más dignos y sus cuerpos son lo suficientemente resistentes para soportar su divinidad por más tiempo.- exclamó Zeta confundido e indignado pero sin demostrarlo.

-Shhh, todo a su tiempo mi pequeño Wyvern, sus hermanos tendrán sus momentos.. los hijos de Odin siempre quieren tener un pequeño momento.. pero la segunda oportunidad.. de vivir de caminar entre sus hermanos durante milenios que tanto han anhelado está más cerca de lo que creen hijos míos.- Azrael hace una pausa posando uno de sus dedos sobre sus labios, muestra de que estaba meditando sus palabras.

-Y no son los únicos..- concluyó.

-¿M.. ma.. madre..n..no s..se refiere..a..a?- preguntaron los 3 Wyvern al mismo tiempo, Sigma y Zeta se veían muy nerviosos.

-Sé a lo que se refiere, si, su regreso está cerca.- responde Azrael calmada

-¡Imposible! ¡él no puede regresar! ¡Su sola presencia puede provocar un cataclismo en todo el multiverso!.- expresa Zeta muy angustiado.

-Me siento un poco perdido en esta conversación- Spike se acerca a Azrael.

-¿De qué o quién hablan?-

-¿¡Como que de quien hablamos?!- Exclamó Sigma con horror enterrando sus garras en su propio cabello.

-¡El hijo maldito del relámpago nacido entre el fuego negro!, ¡El enemigo definitivo de la existencia!- describió Zeta con voz temblorosa.

-Perdonen yo.. no estoy entendiendo.- dijo Spike aun mas confundido.

-Es un poco complicado pequeñín.. verás nosotros los fenix celestiales somos 3.. y es una de las pocas cosas que tenemos en común con los fenix legendarios.- responde Lambda.

-Delta, el fenix del fuego negro.. .un fuego con propiedades tan extensas capaz de burlar las leyes sobre las que fue creada, para las deidades un insulto… en cambio para mi.. el mejor aliado que un ángel caído puede tener.- exclama Azrael esbozando una sonrisa.

-Creo que ya entiendo un poco mejor.. pero esperen, si hay un 3er fénix, ¿donde está?, ¿por qué no ha aparecido? ¿acaso puede lastimarnos?.- preguntó Spike con curiosidad y bastante intrigado.

-Lastimar se queda corto chico.- dijo Sigma posando sus garras en sus hombros.

-¡Delta es la personificación del odio y la destrucción!, ¡Un causante de total devastación!, ¡Todos los mortales estarán acabados si acaso él llega a volver al mundo terrenal!.- decía Sigma espantado

En eso Lambda le da un golpe en la nuca aturdiendo y quitándole a Spike.

-Basta Sigma, no pongas nervioso al pequeñín.- regaño Lambda tomando a Spike

-Auch.. Creo que no te bastaba lanzarme como costal hace un momento.- dice Sigma sobándose la nuca.

-Creeme que es mejor mantener a Delta lo más lejos posible que cerca.- menciona Zeta muy aterrado.

-Ni sus dos hermanos, Alpha y Omega juntos son capaces de hacerle frente.. es una abominación, la mayor amenaza de la historia.- menciona Sigma igual de aterrado.

-"Que maricas salieron estos dos."- piensa Lambda rodando los ojos.

-Ese 3er fénix… ¿Puede que vuelva a aparecer en la tierra?.. él sería.. ¿Es capaz destruir todo por lo que se ha luchado?- pregunta Spike un poco temeroso.

-Oh mi pequeño Spike, no hay que tomar decisiones apresuradas.- dijo Azrael cargando al pequeño dragón en sus brazos.

-Zeta y Sigma aún no lo han comprendido, pero Delta, al igual que todos ustedes, es mucho más de lo que los ojos ven.- dijo mientras acariciaba la punta de la nariz de Spike con ternura.

Zeta y Sigma por su parte estaban más nerviosos, ante la sola mención del nombre de Delta, pero Lambda por su parte solo esbozo una sonrisa.

-"Creo que ya entiendo tu juego madre.. si ordeno las piezas.. creo que estaríamos muy de cerca de volver a ver a Delta."- pensó sonriendo.

-Creo que no es mal momento para seguir quedándome aquí y ampliar mi colección de figuras de piedras.- dijo Sigma temblando.

-Disculpe madre.. es posible.. ¿Será que el actual Dragnar tenga que ver con el regreso de Delta?- pregunto Lambda.

-Oh mi querida Lambda, él ya ha estado haciendo de su parte, desde hace un tiempo y creeme que será una parte fundamental.- menciona Azrael.

-Esperen.. ¿Dragnar?, he escuchado ese término antes.. son dragones guerreros.. considerados los más fuertes de sus respectivas épocas.- menciona Spike pensativo.

-Estás en lo cierto chico, de hecho yo y mis hermanos conocimos a varios de ellos en la tierra, fuimos sus compañeros fenix.- menciona Zeta.

-Aunque Lambda se podría decir fue la que tuvo más que una… relación de compañerismo con su Dragnar.- menciona Sigma.

-Ay cállate, tú no tienes ni idea.- menciona Lambda sonrojada y con corazoncitos saliendo de su cabeza al recordar a su último portador.

-"Jijiji mi guapo y heroico Paimon.. mi pequeño Salim."- pensó notándose muy enamoradiza pero un poco nostalgica.

-Debieron ser dragones grandiosos, todavía no los he conocido pero estoy ansioso de que eso pasé.- mencionó Spike emocionado con una gran sonrisa.

-Todo a su tiempo mi pequeñin, de seguro la pasarás genial escuchando sus heroicas anécdotas.- menciona Azrael con su habitual tono maternal.

Zeta quien hace unos instantes se notaba bastante preocupado por el posible regreso de Delta, adopta una postura más calmada recordando cierto detalle.

-Jejeje, oigan, creo que no deberíamos preocuparnos tanto por Delta, después de todo en caso de que su huevo esté en la tierra no solo se necesitaría de algún pony de gran potencial capaz de abrirlo huevo, sino alguien que tenga especial sincronía con él.. y bien sabemos que no existe un pony así.- dijo relajándose en el suelo.

Aun ante la declaración de su hijo Azrael seguía manteniendo una compostura muy calmada, puesto que ella 100% totalmente segura de que Zeta estaba muy equivocado.

-"Oh aún no lo saben.. pero pronto lo verán por si mismos,de hecho ya tiene un tiempo que nacio su futura portadora".- pensó Azrael cerrando los ojos un momento.

En su mente ve como una pequeña alicornio gris oscura, de melena roja y negra era entregada a un grupo de ponys encargados del cuerpo de rescate que en esos momento se llevaba a cabo en olimpia, ella había sido entregada a los servicios en busca de su familia o en el peor de los casos en busca de alguien que pudiera brindarle el cálido amor del hogar que tanta falta le haría a partir de ahora hasta dentro de unos años más.