XX. Encuentro

¿En qué momento todo había salido mal?

Sakura abrió los ojos para enfrentarse a la realidad. Al acercarse a su ventana, un cielo gris, el mismo que la previnó de la tormenta que se avecinaría, volvía a aparecer ante ella. Se acercó ún poco al cristal solo para notar su reflejo, la pesadez de su cuerpo no se comparaba ni un ápice con la carga en su corazón.

El destino del equipo Siete volvía a ser prueba del destino. En algún punto de la historia, sus caminos habían girado en direcciones opuestas y ahora que se reencontraron y parecía volvían al carrir, sólo chocaban entre sí, lastimándose y separándose abruptamente.

¿Cómo fue que habían llegado a esto si hasta hace poco todo estaba bien? ¿O ahí es dónde se ocultaba la mentira y todo había sido una ilusión? Sakura se alejó de la ventana y bajó a la sala para encontrarse con la casa vacía.

En la mesa de la cocina encontró el desayuno preparado y un pequeño papel doblado.

"Todo estará bien" se leía con letra delicada, propia de su madre.

Todo estará bien.

Eso era lo que Kakashi siempre decía cuando Sasuke y Naruto se metían en problemas durante su época gennin, y ella siempre le creía.

Sakura dobló el papel.

Sí, ahí es dónde se ocultaba la mentira. Nada estaba bien. Nunca estuvo bien y si jamás hubieran tratado de ocultarlo, no estarían ahora enfrentándose con este escenario.

Se sentó con cansancio en la silla y frotó con sus nudillos sus ojos, cansados de haber llorado el día anterior.

Le dolía el cuerpo y la cabeza, pero le dolía más el hecho de tener que aceptar que Sasuke siempre tuvo razón: todo era culpa de los altos mandos y sus decisiones pasadas que convertían en víctimas a personas inocentes y reiniciaban el ciclo del odio. Era como si nada se hubiera aprendido de la sangre derramada durante la Gran Guerra.

El timbre sonó en medio de sus pensamientos. Con el mismo letargo de hace un momento se levantó y abrió la puerta.

— ¡Sakura!

El semblante de la pelirosa no mostró emoción alguna cuando su amiga se lanzó a abrazarla. — Gracias a Dios, estás aquí. Ayer te veías tan mal que me preocupé, pero Maru me dijo que estabas bien. — La medi ninja entonces notó que Sai y un ANBU acompañaban a la ojiazul.

Ino al darse cuenta de la mirada inquisitiva de su amiga, recordó su encomienda.

— ¿Podemos hablar? — dijo con aprensión.

Ino y Sai entonces entraron a la casa de la chica, mientras el ANBU patrullaba fuera.

— Kakashi ha ordenado el despliegue de las fuerzas restantes a la frontera. Esta todo listo para trasladar a Sasuke. — Sai comenzó a explicar con cuidado en cuanto cerró la puerta a sus espaldas, después se dirigió a la ventana del departamento y escudriñó el exterior desde las cortinas.

— Supongo que necesitan de un escuadrón ANBU y uno de Inteligencia. — Sakura asumió que sus compañeros estarían ahí, de otra manera no podrían saber los planes de la Alianza. — ¿Qué hay del escuadrón médico? no fui convocada.

Ambos shinobis intercambiaron una mirada rápida.

Ino entonces supo que era inútil esconder la verdad así que habló con sinceridad, después de todo ya estaban ahí; aún así, odiaba tener que ser ella la que le trajera más amargura a la pelirosa.

— Kakashi-sensei cree que lo mejor sería que tanto Naruto como tú estén fuera de esto, no puede permitir que algo pase y que la Alianza culpe a la Hoja por actuar por motivaciones personales. Tu entiendes, ¿no?

La kunoichi resopló ante la petición de la Yamanaka, harta de tener que escuchar el mismo discurso.

— ¿Te das cuenta que me estás pidiendo que entienda que acepte que me quede aqui sin hacer nada mientras uno de mis compañeros es juzgado a muerte? — La frustración hizo que casi riera. — Ino, es Sasuke.

Los ojos de la pelirosa perdieron más brillo.

— Sakura, entendemos tu postura, pero también creo que tú más que nadie sabe a lo que nos referimos. — Sai se alejó de la ventana para acercarse a las chicas. — Ino y yo hemos venido personalmente a decirte lo que está sucediendo afuera ahora que ni tú ni Naruto serán incluidos en el traslado. No nos compliques más las cosas.

La ojiazul se acercó más y tomó las manos de su amiga, frías por el gélido viento que se colaba por las ventanas de la casa, y las apretó en un intento de devolverles la calidez que en ese momento habían perdido.

— Vine aquí para decirte que estaré siendo tus ojos y tus manos en batalla. Sé cuánto significa Sasuke para ustedes, y puede que estemos traicionando la seguridad de la Hoja al estar aquí... pero antes que nada soy tu amiga. — La ojiazul retrajo las lágrimas que amenazaban con escocer sus ojos. — Si las cosas llegan a un punto sin retorno, entonces actuaremos como shinobis de la Hoja, y defenderemos a los nuestros...y eso incluye a Sasuke.

— Se lo prometimos a Naruto. — Añadió Sai.

— Por esta vez, porfavor, no intentes nada y déjanoslo a nosotros, ¿sí?

Después de un abrazo, la ojiazul y el azabache salieron por la puerta y la casa volvió a quedar en silencio.

Cuando llegaron a la altura del ANBU que los esperaba afuera, Ino y Sai se pusieron su capa.

— No permitas que te note.

Indicó el pelinegro con seriedad antes de dejar el domicilio de su ex compañera.

.

.


La entrada de la prisión de Konoha estaba totalmente custodiada por shinobis de la Alianza y el semblante de éstos demostraba que estaban listos para movilizarse en cuanto sus superiores les indicaran. Los Kages, por su parte, se habían reunido en el lugar como representantes de la propia Alianza, todos con una seriedad y un rostro implacable que demostraba porque eran los cabecillas de cada país.

— Comenzaremos con el traslado de Uchiha Sasuke.

Al mismo tiempo que un guardia vociferaba, un hombre salió por la puerta principal de la prisión, dirigido por un ANBU. Caminaba lento a consecuencia de los grilletes en sus pies y manos, los cuales le prohibían moverse con facilidad.

— Las fuerzas de la Arena y de la Hoja ya se encuentran en su posición para hacer el intercambio en la frontera. Recuerden que debemos llevar al acusado a su destino sin ningún obstáculo. — Continuó indicando el shinobi que al parecer sería el que dirigiría el pelotón.

Cuando el pelinegro hubo llegado a la altura de la unidad, el equipo de Sai e Ino se posicionaron a la izquierda, mientras el equipo de Temari y Kanguro a la derecha; el del País de la Tierra al norte, y el país del Agua cuidaba la retarguardia. El país del Rayo dirigíría desde el frente. Los Kages aguardaban del otro lado de la acera, ni siquiera el clima impediría que se llevara a cabo el plan.

Antes de que le subieran al transporte, Kakashi se acercó y se detuvo justo enfrente del chico.

— Lo siento, Sasuke.

Fueron las únicas palabras del peliplata antes de bajarle la venda que sumiría en oscuridad a su alumno.

.

.


Sakura sabía que estaba siendo custodiada por el ANBU que había acompañado a Sai e Ino, después de todo ella también era jônnin.

El tiempo corría y junto con él la oportunidad de hacer algo disminuía; la presión en su pecho aumentaba, debía hacer algo pronto o se terminaría ahogando.

¡Al diablo con esto!

Tomó su capa, se aseguró de que el shinobi trás la puerta delantera no notara su ausencia, y sin pensarlo, Sakura saltó por la ventana de su cuarto.

El viento heló su sangre en cuanto aterrizó afuera; miró al cielo: pronto llovería, pero eso no la detendría. Corrió por los tejanos a toda prisa, giró rápidamente y saltó por la calle adversa. Su corazón latía fuertemente; no sabía si podría llegar a tiempo, pero debía intentarlo; debía hacerlo, porque cualquier cosa era mejor que esperar a que otros hicieran justicia por su propia mano. Sasuke había conducido tan mal su destino que era imposible justificar sus acciones y por lo mismo debía ser juzgado conforme a la ley, eso siempre lo tuvo claro y por eso había prometido que sería la primera en llevar frente a las autoridades a todo aquél que violentara la paz de La Hoja, su hogar; por eso debía hacer las cosas bien y para ello sólo tenía un destino posible en mente.

Dobló a la izquierda y se detuvo abruptamente. Desde ahí podía ver que la unidad donde seguramente llevaban a Sasuke ya marchaba hacia la frontera.

Se limpió las lágrimas con el dorso de su mano y se giró. Apresuró el paso y saltó al siguiente tejado, tenía que darse prisa.

.

El cielo se tornó más gris y el viento azotaba la copa de los árboles para cuando Sakura había llegado al lugar, y pronto la lluvia comenzó a empapar su cabeza y hombros.

No hubiera tardado tanto en llegar al sitio de no haber sido por la seguridad en la que Konoha se encontraba. En cada esquina había shinobis para evitar que alguien obstaculizara el traslado del único descendiente del Clan Uchiha, así como para proteger a la aldea de otro posible ataque. Kakashi había jugado muy bien sus cartas al militarizar la villa poco a poco sin ser notado, pero había fallado en evitar que los civiles no se sintieran amenazados, el rostro de la poca gente que había en las calles desiertas demostraba que estaban aterrorizados. Sakura apretó los dientes con coraje al ver su hogar en esas condiciones, pues le recordaba los tiempos en los que Akatsuki y Pain habían asedido la Aldea de la Hoja cuando buscaban a Naruto.

El cabello ya le escurría pese al gorro de su capa así que se lo retiró al ingresar al lugar. Mientras entraba, se aseguró que se encontrara vacío, seguramente Maru había salido rumbo a la frontera también.

"Debe ser muy duro ver a tu compañero ser acusado de un momento a otro por las conspiraciones de la aldea".

Eso había dicho.

Nadie además del equipo Siete y los altos mandos sabían que Sasuke estaba siendo acusado porque nadie en un inicio sabía siquiera que existía la misión. Ése había sido su único error: creer que podría engañarla. Un simple shinobi como él no tenía cómo saber ese tipo de información, y aunque Sakura había negado la probabilidad en favor a su amistad, ahora parecía evidente quién estaba detrás de todo.

La pelirosa siguió andando entre el lugar, pero solo las altas paredes del taller le devolvían la mirada... hasta que llegó al fondo del lugar.

Un mueble lleno de herramientas parecía estar bloqueando la entrada a una segunda puerta, con cuidado movió el estante y giró la cerradura. Abrió sin problema.

Una pequeña habitación le dio la bienvenida. La luz que se filtraba por una ventana al fondo dejaba ver un pequeño escritorio y algo parecido a un sillón, además varios estantes con más herramientas decoraban el lugar; seguramente ahí es donde Maru descansaba cuando se quedaba a trabajar hasta tarde en el taller delantero.

Solo el sonido de la lluvia intensificándose se escuchaba cuando la kunoichi se acercó al escritorio y comenzó a hojear los papeles que se encontraban encima: facturas, inventarios y bocetos de nuevas herramientas ninja... La bandana en su cabello se resbaló debido al cabello húmedo y cuando Sakura se inclinó a recogerla, vislumbró un objeto cuadrado debajo del escritorio. Una pequeña caja de cobre alcanzaba a brillar con la tenue luz.

Tomó en sus manos la caja, pero antes de que pudiera levantarse, un ruido proveniente de la puerta principal la alertó.

¿Había regresado? Chistó la lengua.

Rápidamente dejó la caja donde había estado y de un salto se levantó y se escondió detrás de la puerta. Alcanzó a hacerlo para cuando la figura entró al lugar.

Antes de que pudiera dar un paso más, Sakura se lanzó al shinobi. Un gancho derecho y luego una patada, el encapuchado evadió ambos; pero antes de que pudiera recuperar la altura, Sakura ya lo tenía con el kunai en el cuello.

— No te muevas.

Antes de que pudiera responder, el ninja se giró y de una vuelta desarmó a la pelirosa quedando frente a frente.

Sakura entonces se alejó y se puso en guardia.

¿Cuando se había vuelto tan bueno?

Intentó lanzar un segundo golpe, pero a diferencia de la última vez, el shinobi no lo evadió, por el contrario: detuvo el puño de la chica y la tomó por la muñeca. Sakura quiso responder con un golpe con su mano libre, pero perdió el equilibrio cuando el chico la jaló hacia él. La espalda de Sakura chocó con el pecho de su acompañante mientras el chico la aprisionaba. La chica trató de soltarse, pero su acompañante la sujetó más fuerte, envolviéndola entre sus propios brazos. Estuvieron forcejeardo así por un momento en el que sólo la respiración cansada de él sonaba en los oídos de ella por el esfuerzo. Sakura sonrió para sus adentros: Al menos no se lo estaba poniendo fácil.

Después de unos instantes el shinobi esperó a que la pelirosa dejara de forcejear para soltarla. Cuando Sakura sintió que cedió el agarre en sus brazos, se alejó rápidamente y volteó confundida por la acción, y al instante reconoció esos ojos:

— ¿Sasuke?

.

.

.

HolaAaA! NO SOY UN FANTASMA; he vuelto.

Se supone que actualizaría el jueves pasado como un regalo por la resurrección de Gojo, pero después de los spoilers del capítulo 261 y de ver la forma más irrespetuosa y humillante de tratar a un personaje tan excepcional, sólo quería llorar y hacerme bolita (todavía, jajaja). En fin, si alguien está siguiendo el manga de JJK, les mando un fuerte abrazo porque nuestro glorioso albino merecía más. Mucho más :(

Y bueno, me desaparecí por muchas cuestiones: vida personal, salud y trabajo. Los mismos pretextos que otros fickers ponen cuando quieren justificarse (y que juré jamas usaría, pero veéme aquí jsjsjs). Espero no tardar con la siguiente actualización ya que en verdad me gusta escribir; mil gracias por las personitas que me esperaron pacientemente y siguen aquí, miren que yo leo sus review y comentarios. Gracias mil.