Siento el retraso, tuve un par de cosas que hacer y me perdí totalmente de todo tipo de pasatiempo, incluyendo leer y escribir fics.
Espero que disfruten el capítulo y espero sus críticas y comentarios.
Bleach no me pertenece, simplemente uso su mundo para crear esta historia.
Ichigo nunca tuvo el privilegio de despertar lentamente y de forma somnolienta como la gente normal, o quizás si lo tuvo, cuando su madre estaba viva, pero no lo recuerda así que no contaba. Lo que sí recuerda es a su loco padre asaltándolo por las mañanas en su extraña forma de entrenar y preparar a su hijo para lo que sabía que vendría. Luego vino la guerra, donde si no despertabas rápido al oír ruidos extraños lo más probable es que no lo hicieras nunca gracias a cualquiera que te haya degollado.
Es por eso por lo que, apenas Ichigo escuchó el leve sonido de un shoji siendo deslizado, su cerebro se despertó y estuvo de inmediato en alerta. En este momento ni siquiera sabía dónde estaba.
Estaba vivo, lo que era extraño. La Sociedad de Almas estaba viva, lo que hasta hace algunos momentos (o días, o meses, ni siquiera estaba seguro de cuánto tiempo había pasado desde que murió junto a Lisa, y mucho menos sabía cuánto tiempo había pasado desde que perdió la conciencia) era algo imposible.
Lo único que podía pensar era que, de alguna forma, había vuelto al pasado. Shiro se había reído de su cita a Holmes, pero "una vez descartado lo imposible, lo que queda, por improbable que parezca, debe ser la verdad", resultaba ser tremendamente precisa en este caso.
Puede que no tenga idea de cuándo está, pero sabe que es antes de que Aizen se diera a conocer como traidor, de lo contrario no se encontraría en el reino de las almas.
Mientras su mente divagaba, alguien ya había entrado en el cuarto en el que se encontraba, pero debía ser alguien bastante hábil, pues se había detenido justo en la entrada e Ichigo pudo sentir cómo el reiatsu de la otra persona fluctuaba levemente por la sorpresa.
─Así que despertaste ─la voz masculina sonaba levemente sorprendida.
─Eso creo ─ dijo Ichigo, y resistió la urgencia de toser luego de usar su garganta extremadamente seca. Abrió lentamente los ojos y pudo ver a un hombre que lucía de mediana edad, con cabello negro y una yukata simple y de color oscuro. Parecía ser alguien no asociado con los Shinigamis, pero Ichigo podía sentir el poder que el hombre emanaba.
─Mi nombre es Inousuke, estás en mi casa, en el segundo distrito del Rukongai ─ explicó amablemente, Ichigo sólo lo miraba, no tenía nada que decir, además le dolía demasiado hablar y realmente agradecería un sorbo de agua ─, mis hermanos y yo te recogimos hace 3 días de la frontera con el tercer distrito.
─Gracias ─ fue todo lo que el pelinaranja pudo responder, no estaba seguro de nada en este momento, pero suponía que este hombre, Inosuke, le había salvado la vida.
─Parecías más muerto que vivo ─ dijo el moreno, acercándose un poco a Ichigo al ver que este no se mostraba hostil ─, la verdad es que ni siquiera esperaba que despertaras, y mucho menos tan pronto.
Inosuke pareció notar la sequedad de Ichigo, por lo que sirvió un poco de agua en una vasija pequeña y lo ayudó a enderezarse un poco para que pudiera beber.
─¿Tú me sanaste? ─ quiso saber Ichigo una vez que su garganta ya no se sentía tan en carne viva.
─Solo curé tus heridas, como dije, estabas más muerto que vivo, por lo que en realidad no esperaba que vivieras ─ respondió encogiéndose de hombros. No estaba siendo modesto, simplemente contando lo que realmente había sucedido. Sí, había sanado sus heridas en gran medida, pero más que nada pensando en que las heridas no se infectaran o empezaran a pudrirse. Había visto eso suceder antes y no era agradable. Por lo que simplemente lo sano y, de alguna manera, estaba esperando a que el chico muriera.
No era crueldad, simplemente realismo.
─Gracias ─ Ichigo tenía curiosidad por saber si Inosuke era un shinigami, pero no sentía que fuera correcto indagar en la vida de su aparente salvador.
─No te preocupes por eso ─ Inosuke también tenía curiosidad por Ichigo, mal que mal, lo había encontrado casi muerto y lleno de cortes y tan bajo de reiatsu que estaba sorprendido de que siguiera respirando, pensó que tal vez había tenido un mal encuentro con un hollow y había quedado en ese estado. Por un momento pensó en dejarlo ahí y que simplemente muriera, pero las enseñanzas del cuarto escuadrón aún estaban arraigadas profundamente dentro de él, a pesar de haberse retirado hace décadas ─. ¿Me dirás tu nombre?
─Ichigo ─ contestó luego de pensar un momento. No estaba seguro de nada en este momento, pero como Inosuke no le dio su apellido, Ichigo sintió que él también podía emitirlo, en especial no sabiendo si en este momento estaba vivo, en el mundo vivo o corriendo por la sociedad de almas intentando salvar a Rukia.
─Un placer Ichigo, me alegra que estes vivo ─ Inosuke no pidió más, pues tampoco era mucho lo que estaba dispuesto a ofrecer ─. Sin embargo, lo siento chico, pero solo podrás quedarte hasta que estés lo suficientemente fuerte para poder irte, no te dejé morir, y por alguna razón sigues vivo, pero no puedo mantenerte.
Ichigo solo asintió con la cabeza, para nada molesto por las palabras del hombre mayor, puede que le hayan salvado la vida, pero eso no significaba que quisieran que él se quedara. Para el pelinaranja era más que suficiente que no lo hubieran matado.
Pasó una semana antes de que Ichigo pudiese sentirse lo suficientemente bien para poder irse. Inosuke lo miraba con extrañeza y casi con preocupación, pues había esperado que se quedara al menos un mes, pero, al igual que su increíblemente rápido e improbable despertar, su recuperación fue igual de rápida.
Durante esa semana Ichigo se concentró en recuperar su reiatsu, mientras que Shiro y O'San trabajaban en curar su cuerpo y fortalecerlo. No había tenido mucho contacto con Inosuke durante esos días más allá de las horas de comida en la que el hombre se aseguraba que Ichigo comiera.
Se despidieron sin demasiada ceremonia, seguían siendo desconocidos.
Lo primero que hizo Ichigo al salir de aquella casa, fue intentar reunir información, y pensó que lo mejor sería acercarse al Gotei 13 para conseguirla. Así que se dispuso a caminar hacia el primer distrito. Sabía que sería más rápido si usara Shumpo, pero no quería llamar demasiado la atención, por lo que simplemente se puso la capucha que Inosuke le había dado, junto con un nuevo Yukata, ya que su anterior uniforme de Shinigami estaba tan desgarrado y manchado que ni siquiera era útil o reconocible como vestimenta, e intentó mezclarse con otros peatones que también parecían estar migrando, aunque estos eran pocos y distantes entre sí.
Ichigo sólo tardó dos días en llegar a su objetivo, principalmente porque tenía mucha más resistencia que otros peatones, así como la experiencia de mantenerse en marcha hasta sobrepasar sus propios límites una y otra vez. Había comido un par de ardillas que había podido matar y destripar durante su viaje, y había decidido dormir en un árbol la noche anterior. A pesar de estar durmiendo, sus sentidos se mantuvieron en alerta todo el tiempo, creía que eso era un hábito del que no iba poder deshacerse, no es que le importara si esto lo mantenía vivo.
Lo primero que hacía al entrar a una zona poblada era intentar reconocer las firmas de reiatsu que se encontraban ahí, no es que esperara encontrar alguna, pero prefería no encontrarse con problemas.
Se sorprendió al sentir una firma conocida, pero no estaba seguro de estar en lo correcto, la firma estaba sola, lo que era muy extraño, además de que se sentía extrañamente apagada. Decidió que debía acercarse y comprobar, confiaba en su Zampaku-to para mantener su reiatsu suprimido y también sabía cómo ser sigiloso, por lo que lentamente se fue acercando. No tenía prisa y podía sentir que el dueño del reiatsu no se encontraba demasiado lejos, tal vez unos 30 kilómetros. Faltaban unas cuantas horas para el anochecer, y estaba seguro de poder llegar antes de que callera la noche.
Mientras caminaba Ichigo se sentía menos apático que los días anteriores, pues al menos parecía más cercano a tener respuestas. Anteriormente solo había podido darle vueltas en su cabeza a lo que estaba sucediendo, sin estar seguro de nada.
Había dejado de intentar resolver el misterio sin más información, pes esto sólo le provocaba dolores de cabeza, junto con las teorías estrafalarias que inventaba Shiro al sentirse cada vez más aburrido. Aunque esto último al menos lo había entretenido un poco.
Cuando finalmente llegó, pudo ver a un niño de cabello blanco recogiendo leña a las afueras de una pequeña cabaña.
Ichigo se quedó estático.
Él conocía a ese chico, habían llegado a ser lo suficientemente cercanos como para considerarlo como su hermano, en especial luego de saber que Ishin era un conector entre ambos, pero aun así no estaba listo para ver tan pequeño a Hitsugaya Toshiro.
No solo era más pequeño en tamaño de lo que recordaba, sino que claramente era más joven. El chico frente a él no parecía tener más de 8 años, además de que sus vestimentas eran civiles, no un uniforme de shinigami, no un haori de capitán. El pelinaranja se alejó lentamente sin ser visto. Un tanto confuso por lo que acaba de ver no sabe qué pesar.
En un inicio pensó que ver a Toshiro lo ayudaría a saber en qué momento de la línea de tiempo se encontraba, pero no esperaba estar tan atrás en el tiempo, principalmente por qué ni siquiera estaba seguro de qué edad tenía Toshiro cuándo se unió al Gotei 13. Así que lo único de lo que estaba seguro era de que actualmente ni siquiera había nacido, lo que implicaba que su padre estaba por ahí dando vueltas en la sociedad de almas…
En un inicio había barajado la posibilidad de que podría acercarse Yamamoto e intentar explicarle todo, aunque esta idea había sido efímera y bastante mal planeada, acababa de volverse imposible.
En este momento nadie lo conocía, ni como rioka ni como shinigami sustituto.
¿Y ahora qué? Era la pregunta que había estado dando vueltas en su mente desde el momento en que despertó en la casa de Inosuke, pero cada vez había dejado esa pregunta a un lado de su mente, confiando como siempre en que se le ocurriría qué hacer en el momento en el que fuera necesaria la acción, por lo que por primera vez en mucho tiempo se sintió perdido y sin rumbo.
Shiro y O'San estaban tan desconcertados como él, pero ninguno entró en pánico.
─Rey, al menos ahora tienes tiempo suficiente para prepararte, y tienes más conocimiento que antes ─ dijo Shiro, intentando ver el lado positivo de la situación actual, algo que no era propio de él, pero se encontraban en una situación altamente improbable, por lo que aún no se aclimataba a ser él mismo.
Justo en el momento en el que Ichigo había decidido internarse más en el bosque lateral y buscar un lugar más aislado para pensar mejor las cosas y planificar, dos jóvenes mujeres pasaron a su lado.
─Creo que esta vez sí entraré a la academia Shino, me he preparado, e incluso creo que mi poder a aumentado ─ decía una de las chicas, mientras se dirigían hacia las grandes puertas del Gotei 13, que eran invisibles a la distancia, sin embargo, el Sokyoku era visible incluso desde varios distritos de distancia.
─Esta será la primera vez que lo intento, solo quiero comer mejor y ganar dinero, no me importa realmente algo más.
Ambas mujeres siguieron hablando, pero Ichigo había dejado de ponerles atención.
Ladeó la cabeza mientras pensaba en lo escuchado. Al parecer la academia estaba abriendo las puertas a nuevos reclutas. Ichigo nunca pensó mucho en la academia Shino, solo sabía que Rukia y Renji habían entrado juntos y que era donde todos (kenpachi no contaba) los Shinigamis asistían para aprender a ser Shinigamis. Pero en este momento esta información era un poco más interesante para él.
Había considerado la opción de trabajar desde las sombras, ser un verdugo de aquellos que habían destruido a su familia, amigos y a la sociedad de almas, pero pensando en ello más profundamente se dio cuenta de que, por muy poderoso que fuera, o muy poderoso que pudiese volverse en los próximos años, eso no significaba que pudiese hacerlo todo solo.
Desde el momento en el que obtuvo sus poderes, siempre había trabajado en equipo, aunque quisiese lanzarse en algún loco plan solo, sus amigos siempre lo apoyaron y acompañaron, y más tarde había sido aliado y miembro de la sociedad de almas, algo de lo que se había nutrido a sí mismo, aprendiendo de la experiencia de aquellos que estaban dispuestos a compartirla con él.
Kisuke y Yoruishi habían sido sus primeros maestros, y había crecido rápidamente bajo su tutela, los vaisars también le habían enseñado en su momento, el escuadrón cero y muchos más.
Kyoraku Syunsui había sido uno de sus pilares una vez que había perdido a sus amigos en batalla, lo había acompañado, guiándolo en cómo enfrentar su dolor y cómo convertirlo en su combustible para seguir peleando, lo había ayudado a volverse uno con ambas espadas al mismo tiempo, siendo uno de sus mejores rivales de entrenamiento durante el tiempo en el que aún podían entrenar, antes de que todo se volviera tan caótico que solo luchaban por sobrevivir.
Kyoraku le había confesado antes de morir que ayudarlo y estrenarlo lo había aliviado de su dolor de perder a su mejor amigo, Ukitake Jushiro, y que de alguna forma el ver crecer a Ichigo le había dado esperanza.
Apartando la punzada de dolor que atravesó su corazón al pensar en sus viejos amigos, sopesó la posibilidad de comenzar desde cero.
Ir a la academia, entrar a un escuadrón y hacer aliados.
Una vez más su corazón dolió al pensar en sus amigos, lo más probable es que se encontrara nuevamente con ellos, pero no serían sus amigos, no solo porque no lo conocían, sino porque no tenían las mismas experiencias, no serían sus compañeros de armas que habías reído, peleado y muerto a su lado.
Pero el dolor era soportable. Él era Kurosaki Ichigo, y había nacido con el destino de proteger, y hace años que había decidido proteger a sus amigos y familia, y también hace años había jurado proteger a la Sociedad de Almas.
─Es tu decisión, Ichigo, nosotros estaremos contigo, seremos tu poder y soporte ─ dijo O'San con su voz profunda y llena de confianza en su portador. Ichigo podía sentir la aprobación de Shiro por su elección.
─Sigue adelante, no te detengas, no tengas dudas ni miedo, has tomado una decisión y llegaremos al final, yo seré el caballo en el que avanzarás hacia el futuro.
Con esas palabras, Shiro dio su aprobación.
Ichigo tomó su decisión, ya no había vuelta atrás, hizo una mueca al pensar en lo que estaba a punto de hacer, pero aun así se dirigió con paso firme y decidido en la misma dirección en la que hace poco habían desaparecido las dos mujeres.
Se dirigía al Gotei 13.
Al parecer sería nuevamente un estudiante, pero esta vez sería un cadete de la Academia Shino, sería un shinigami, esta vez empezando desde abajo.
En este momento no se le ocurrió pensar en cómo haría para parecer un simple estudiante y no un veterano de guerra.
