Hola, lamento no haber actualizado antes, pero ya volví.
Disclaimer: Bleach no me pertenece, esta historia es mía, y los OC también.
Este capítulo empieza la nueva vida de Ichigo, espero que lo disfrutes y comentes, el último capítulo me puso triste que nadie comentara, pero al menos hay nuevos seguidores y favoritos, es por eso que continuo la historia.
Espero realmente que esta vez sí dejen sus comentarios, estos son realmente apreciados.
chigo estaba seguro de que muchos de los edificios que estaba viendo no existían en su tiempo. Supuso que se derrumbaron, o derrumbarían, por alguna pelea, él recuerda claramente haber destrozado uno o dos en su camino a salvar a Rukia su primera vez ahí.
Pero el tema aquí es que estas diferencias le complicaban aún más su, a veces, bajo sentido de orientación. Así que se vio obligado a seguir el flujo de aspirantes a Shinigami, lo cual era fácil de distinguir pues era como una bandada de patitos con un nivel de reiatsu muy bajo hasta algo moderadamente aceptable para un shinigami de bajo nivel. Aunque los criterios de Ichigo podían estar algo sesgados, ya que desde que tiene conciencia del reiatsu, siempre se ha rodeado de capitanes, tenientes y los miembros sentados, por lo que en realidad lo que el considera bajo, puede ser algo aceptable, pero eso no lo descubrirá hasta un tiempo más.
Recibió un par de miradas desconfiadas en su camino, pero él las ignoró y se concentró en seguir adelante. Como con todo en su vida, una vez fijada una meta, no se detendría hasta conseguirla, y lo que estaba en su mente era entrar a la academia Shino.
Finalmente, luego de casi 30 minutos caminando, pudo ver las puertas de entrada de la academia. Su ceño fruncido se profundizó levemente. Él conocía este edificio, solo que no como la escuela de los Shinigamis, sino como el lugar designado para tratar a los heridos una vez el cuarto escuadrón fue destruido en un ataque sorpresa cuando Ichigo se encontraba en el frente de batalla. Esto había sucedido hacia la mitad de la guerra, por lo que no había hecho muchas preguntas, pero cuando preguntó, simplemente le dijeron que era uno de los edificios más grandes del Sereitei, por lo que podía ser acondicionada para el tratamiento de los heridos.
Ichigo sacudió la cabeza, intentando dejar de lado sus lúgubres pensamientos, aunque ya era consiente de que su estadía se dificultaría en un inicio, en especial al pensar en todas las veces que entró a este lugar para ver morir a un amigo o simplemente escuchando los gritos de dolor de alguno de los pacientes.
Las puertas estaban abiertas y podía ver claramente el trafico de entrada y salida de personas. Supuso que el examen de admisión era algo bastante simple y que aquellos que aprobaban se quedaban de inmediato en la academia, pues se notaba que todo aquel que salía, lo hacía con un aire de derrota y enojo.
La gran mayoría de los que salían eran obviamente habitantes del Rukongai, sus ropas viejas, aunque casi siempre limpias, denotaban que su estatus no era muy alto, Ichigo incluso vio a unos cuantos que ni siquiera usaban sandalias, lo que supuso indicaba que eran aún más pobres o pertenecían a los distritos más exteriores del Rukongai. Sin embargo, él también distingio a unos cuantos nobles, cuyo estatus se mostraba a través de, no solo su ropa de mayor calidad, sino que a través de ese aire indistinguible que rodeaba a todo noble, así como su caminar más recto.
Estos últimos eran los que lucían más enojados, aunque también se podía ver un trasfondo de vergüenza en ellos.
Una vez atravesada la puerta, podía ver cientos de almas dispersas por el patio de la academia, algunas solitarias y otras en pequeños grupos o parejas. Había también una especie de caja encima de una mesa a la derecha de las puertas, de la que todo el que entraba sacaba una especie de tabla con algo escrito en ellas, a Ichigo le recordaron las tablillas Ema que solía dejar en el templo cuando acudía junto a sus hermanas. Supuso que debería seguir el ejemplo, por lo que se acercó y sacó una para él. Al mirarla se dio cuenta de que tenía razón, era una como una tablilla Ema, solo que, en vez de tener un deseo, tenía escrito un número; 685.
Antes de que pudiera siquiera preguntarse para qué servían, un shinigami alto, pero desgarbado, calvo y con un gran bigote, se asomó por la puerta del edificio y gritó:
─NÚMERO 321 A 340, ¡ADENTRO! ─ luego se dio media vuelta y volvió a entrar, mientras que veinte personas se apresuraban a seguirlo. Al parecer aun faltaba un tiempo para su turno, por lo que escuchó en su camino hasta ahí, la academia había abierto sus puertas a las 06:00 de la mañana, y ya eran carca de las 10:00 de la mañana e iban a mitad de camino para que fuera su turno, por lo que, si todo seguía el mismo ritmo, tendría que esperar al menos cuatro horas para que fuese su turno.
Con un suspiro Ichigo miró alrededor en busca de un lugar en el descansar mientras esperaba, no había muchos lugares libres, porque por cada 20 personas que entraban al examen, 50 más entraban a esperar ser examinadas. A unos 40 metros pudo ver un árbol que estaba razonablemente despejado, por lo que se dirigió allí, se sentó apoyando la espalda en el tronco y cerró los ojos.
Permaneció en la misma posición durante casi 15 minutos antes de que escuchara la misma voz de antes gritar por el siguiente lote de Shinigamis. Ichigo no se movió de su lugar hasta que casi 40 minutos después sintió que alguien se había acercado a él. Abrió los ojos y se encontró mirando a los sorprendidos ojos de un joven de cabello rubio atado en una coleta, Ichigo lo reconoció como uno de los asientos de Byakuya, aunque no estaba seguro si era el cuarto o quinto.
─Mmmm, ¿hola? ─el chico no parecía estar muy seguro, como si no esperara que Ichigo lo mirara o se diera cuenta de su presencia. Era un joven que aparentaba estar a los inicios de los 20.
─Hola ─ respondió Ichigo y espero a ver cuál sería el siguiente movimiento del joven.
─Eh─ parecía inseguro, pero aun así continuó hablando ─, mi nombre es Kimura Haruto, la verdad es que solo me acerqué porque pensé que estabas dormido ─ se explicó Kimura, e Ichigo levantó una ceja ante el comentario, fue entonces cuando Haruto se dio cuenta de sus propias palabras y rápidamente se explico ─. Lo que quiero decir es que todo el mundo parece que ya conoce a alguien, y yo vine solo, y los que también están solos parece que son nobles o algo, y pensé en sentarme aquí también, no es que quiera nada extraño ─, se apresuró a aclarar, esta vez volviéndose levemente rojo.
─Mi nombre es Ichigo ─se presentó antes de que el chico pudiese seguir ahogándose en sus propias palabras.
Haruto se sintió agradecido de que lo salvaran de su propio vomito verbal, es solo que no estaba muy acostumbrado a hablar con otras personas, al fin y al cabo, hasta hace 6 días simplemente viajaba a través del Rukongai sobreviviendo solo.
─¿No te molesta si me siento? ─ Por alguna razón Kimura sentía un cierto respeto por Ichigo, lo acababa de conocer, sus ropas eran simples y, aunque se notaban limpias y relativamente nuevas, también se notaba que eran de calidad media, normal dentro de los primeros distritos del Rukongai. Por lo que lo más probable es que no fuera noble, pero tenía a su aire un aura que imponía, de alguien que estaba más acostumbrado a dar órdenes que a recibirlas.
─No, puedes sentarte donde quieras ─ a Ichigo no le importaba el otro chico.
Kimura se sentó al lado de Ichigo, aún bajo la sombra del árbol, pero a cierta distancia, respetando el espacio personal del otro. Se sentaron en silencio, Ichigo era pésimo para socializar y Kimura se sentía un poco cohibido, por lo que tampoco se sentía capaz de iniciar una conversación, por lo que el silencio se extendió entre ambos.
Ichigo volvió a cerrar los ojos y decidió entrar en su mundo interior para hablar con Shiro y O'San. Un momento después se encontró ante la vista de cientos de rascacielos horizontales, y un segundo después es casi decapitado por la espada de Shiro. Puede ser que ya sean una trinidad en equilibrio, pero Shiro seguía siendo un ser de combate, por lo que cada vez que Ichigo tenía tiempo de entrenar con ellos, lo aprovechaba al máximo. El pelinaranja ya estaba acostumbrado y se lo tomó con calma, por lo que durante la próxima hora simplemente luchó contra su contraparte.
─Ahora me arrepiento de no haberle preguntado más a Rukia sobre cómo era el proceso de selección de la academia y qué diablos enseñan aquí ─ dijo Ichigo acostado sobre una ventana, luego de haber terminado su pelea con Shiro. Aquí en su mundo interior era donde podía decir en voz alta sobre sus inseguridades y todo lo que sentía, nadie lo entendía como su Zampakuto y eran dos de las tres únicas personas que tenían posibilidades de hacerlo cambiar de opinión o hacerlo hacer algo que no estaba en sus planes.
La tercera persona era Rukia, pero ella ya no estaba con él, al menos no la Rukia que conocía, por lo que en estos momentos no podía contar con ella.
─Debes centrarte en seguir las instrucciones que te den quienes te den las pruebas ─ dijo O'San, ignorando el bufido sarcástico de Shiro y la mueca de Ichigo, los tres sabían que Ichigo no era bueno siguiendo órdenes─ Lo más probable es que ninguna de las almas que están contigo en este patio sepan a qué se enfrentas, ya viste que incluso han sido expulsados algunos que parecen nobles.
Eso era verdad, cada vez que sentía el riatsu del hombre que llamaba a los aspirantes para que entraran, Ichigo había abierto los ojos, a excepción de cuando peleaba con Shiro, y podía ver a quienes salían, la gran mayoría, como era de esperar, eran obviamente del Rukongai, pero de vez en cuando podían verse salir a algún noble, eran quienes mejor vestidos estaban, y generalmente eran los más enojados al salir.
Eso no consoló demasiado a Ichigo, pero sabía que no había nada que pudiese hacer ahora, ya había decidido entrar a la academia y no se iba a retractar ahora.
─Estaré mirando tu reiatsu, Ichigo ─ dijo O'San, pues desde hace mucho tiempo O'san era quien se encargaba de ocultar el poder espiritual de Ichigo, este último también podía hacerlo, había tenido que aprender para evitar ser una linterna móvil, sin embargo, para poder hacerlo aún necesitaba un pequeño porcentaje de concentración, pues la pura masividad de su poder era algo en tener en cuanta y no era algo que pudiese hacer de manera casi inconsciente como los otros capitanes. Pero lo que podía hacer Ichigo, también lo podía hacer su alma, por lo que O'san se había auto adjudicado la tarea. Principalmente porque, aunque Ichigo peleaba tanto con sus poderes shinigami como quincy, de forma inconsciente usaba los poderes de Shiro para atacar y los de O'San para defenderse, y hacía mucho tiempo que Ichigo había llegado al nivel en que de lo único que debía defenderse era Juhabach, el resto de los enemigos ni siquiera tenían oportunidad de atacar si se enfrentaban a Ichigo. Esto no quitaba la necesidad de Shiro y O'San de mantener a Ichigo a salvo, por lo que ambos mantenían siempre activado tanto Hierro como Blut Vane, algo que normalmente agotaría el reiatsu de una persona normal en pocos minutos, para Ichigo era a penas un consumo imperceptible de su poder espiritual.
Ichigo era una anomalía incluso en esto, se suponía que no podías usar Blut Vane para protegerte y al mismo tiempo Blut Arterie para atacar, pero la sincronía de Ichigo con su alma era tal que le permitía que, mientras Ichigo usaba un sistema de reishi para atacar y usar Blut Arterie, O'san usaba otro sistema para mantener activo Blut Vane. Y llegó un momento en el que O'San simplemente lo mantuvo siempre activo, en especial durante la guerra, y Shiro siguió su ejemplo usando Hierro.
Ambas técnicas combinadas hacían casi impenetrable la piel de Ichigo, pero aun así no lo habían dejado relajarse, y su principal enfoque siempre había sido que Ichigo no recibiera ningún golpe, lo que ayudaba a que no se volviera confiado. No querían que, por una sensación de seguridad por su piel impenetrable, terminara siendo decapitado por su exceso de confianza.
─Gracias ─ agradeció Ichigo, mirando de soslayo la figura de O'san, con su abrigo ondeando ante un viento inexistente. Luego de sonreírles a ambos, Ichigo abrió los ojos para ver el movimiento en el patio de la academia.
─Números 661 a 680 ¡siguen! ─ Ichigo levantó una ceja sorprendido, al parecer había pasado más tiempo del que pensaba en su mundo interior, el siguiente grupo debería ser el suyo.
─Me toca en el próximo ─ Ichigo escuchó que murmuraba Haruto.
─Al parecer estaremos en el mismo grupo entonces ─ dijo Ichigo en voz alta, haciendo saltar en su lugar al otro chico, ya que no se había dado cuenta de que Ichigo había despertado. Parpadeó un par de veces antes de darse cuenta de lo que había dicho el pelinaranja.
─ Eso es genial, al menos no estaré tan nervioso con tantas personas totalmente desconocidos.
Haruto lo decía en serio, puede ser que no conociera a Ichigo y que solo habían intercambiado un par de palabras, pero podía ver que Ichigo, a pesar de su apariencia de delincuente, era un buen tipo, por lo que esperaba poder hacerse amigo.
─¿Tienes alguna idea de qué hay que hacer ahí adentro? ─ preguntó Ichigo luego de un momento de vacilación, no porque no quiera parecer desinformado (que lo estaba), sino porque no le parecía correcto intentar obtener información de un recién conocido. Su mente viajó rápidamente a un par de interrogatorios en que estuvo involucrado, y realmente no quería que esos recuerdos se interpusieran ahora.
─La verdad es que suelo viajar solo, pero he escuchado que son tres pruebas; poder, control y potencial. Por lo que escuché decir a un tipo que viene por segunda vez, hay una prueba de Zanjutsu, para ver tu control de la espada, Hakuda para ver tu combate cuerpo a cuerpo, estas dos pruebas miden tu nivel de poder y control actual. La tercera prueba, por lo que entendí, mide de alguna forma tu reiatsu y reishi, para medir tu potencial. Pero no estoy seguro de cómo harán esto.
Ichigo frunció aún más su ceño, y asintió en agradecimiento a su compañero. Al menos ya no estaba completamente a ciegas ante la prueba por delante.
Pero esto le abría creado una nueva incertidumbre…
¿Qué haría con la prueba de reiatsu? Sabía que su nivel era varias veces más alta que la de varios capitanes, y que si la liberaba lo más probable es que aplastara completamente a muchas de las almas que ahora se encontraban a su alrededor, pero tampoco podía ser demasiado opresivo con su poder, porque podía hacer que no lo tomaran en serio. Recordaba que una vez Renji comentó que él había estado en la clase avanzada, e Ichigo no iba a perder ante ese idiota, aunque este supiera no se iba a permitir estar en una clase normal si existía una avanzada.
Antes de que Ichigo pudiese tomar una decisión o ponerse de acuerdo con O'San, el hombre que gritaba salió una vez más.
─Números 681 a 700 ¡Adelante!
Ichigo se puso en pie y se dirigió a la puerta de entrada, pudo sentir que Haruto también se levantaba y caminaba a su lado.
─Buena suerte ─ le dijo Ichigo, pues no sabía si una vez dentro podría hablar.
─A ti también ─ respondió Kimura, con voz levemente inestable, Ichigo podía ver cómo su piel se había vuelto más pálida.
Llegaron a la puerta e Ichigo entró.
Espero que hayan disfrutado del capítulo y espero sus comentarios, son el alimento de mi inspiración.
