Realmente sorprendente que actualice tan pronto, pero este capítulo lo escribí con la batería de mi notebook, mi casa se inundó, salvé mi compu y mi mochila, así que estoy sin ropa, sin luz, sin agua y, pronto, sin ropa limpia.
Subí el capítulo como una forma de distanciarme de lo que pasó. Vivo en Licantén, un pequeño pueblo de la región del Maule en Chile y estamos bajo fuertes inundaciones. Lo más probable es que ahora me desaparezca un tiempo. Los quiero y espero sus comentarios.
─Parece que somos los primeros en llegar ─ dijo Ichigo una vez ella llegó a su lado. Frente a ellos estaba un comedor vacío.
─Los viejos hábitos tardan en morir ─ dijo Rukia, refiriéndose al hecho de que solían despertarse con el alba.
Por suerte se pudo sentir los diferentes olores de la comida recién hecha, por lo que no le preocupaba demasiado el llegar muy temprano. Se acercaron al mostrador para poder tomar algo de comer. Ichigo se desanimó un poco al ver la falta de café. Eso había sido algo a lo que le había tomado el gusto después de mudarse a la sociedad de almas, extrañamente ahí no había habido del brebaje en exceso, por lo que era algo que inconscientemente quería, por lo que cada vez que visitaba el mundo humano aprovechaba de beberlo y juntar una guarnición para cuando estuviese de vuelta a la sociedad de almas. Ese capricho había visto su fin cuando la guerra explotó con todo y ya apenas había tiempo para respirar.
Suspiró pesadamente. Estaba agotado de pensar constantemente en el pasado. Sabía que debería tener en el presente, pero era difícil cuando él estaba aun más en el pasado .
─¿Crees que deberíamos hacer aviones? ─dijo Rukia después de sentarse en una mesa lo más lejos posible de la puerta.
─Sabes que no soy alguien que planea, además, por todas las películas que he visto sobre viajes en el tiempo, cambiar algo demasiado pronto puede provocar un efecto mariposa enorme.
Rukia lo miró sin comprender lo que dijo. Ichigo sonrió y procedió a explicarle lo que significaba el efecto mariposa y cómo era que un pequeño acto aparentemente inofensivo podía provocar una reacción en cadena. También comenzó a resumir películas y libros que había leído sobre el tema de viaje en el tiempo y como las acciones de los viajeros casi siempre causaban altas consecuencias aleatorias.
Tan inmersos estaban los dos en las historias, que ninguno se dio cuenta de que poco a poco se iba llenando el comedor, ni se dio cuenta de que alguien se acercaba a ellos hasta que Renji dejó su bandeja sobre la mesa, haciendo que ambos se sobresaltaran levemente, y que también se reprendieran a sí mismos por no estar atentos a sus alrededores.
─¿Por qué demonios decidir levantarse tan temprano ─ gruñó mientras se sentaba al otro lado de Rukia, e Ichigo estaba seguro de que, si no hubiera estado él mismo sentado al otro lado de ella, el pelirrojo se habría sentado entre ellos.
─No necesitaba ni una mierda, es simplemente que me desperté temprano y vine durante aquí ─ más tarde Ichigo se obligó a creer que Shiro lo había poseído unos segundos para decir lo siguiente ─. No es que me dieran el tiempo de rechazar o aceptar la invitación de compartir camas.
─¿Qué? ─ Dijo Renji confundido, mientras Rukia casi se atragantaba con el agua que estaba bebiendo antes de enviarle una enviada de muerte a Ichigo.
Si ella estaba sonrojada por casi ahogarse o por sus palabras, él no lo sabía.
─Olvídalo, creo que solo fue un sueño extraño ─ dijo Ichigo restándole importancia con un movimiento de su mano.
Fue ese el momento que Haruto eligió para unirse al trío, aunque aun parecía un poco inseguro, no pidió permiso para sentarse, lo que Ichigo consideró una buena señal de que el chico quería ser amigo de ellos.
─Buen día ─ saludo cordialmente a todos, a lo que recibió respuestas variadas, desde al asentimiento de Rukia, el gruñido de Renji y la ola con la mano de Ichigo.
Comieron más que nada en silencio, principalmente porque Ichigo y Rukia ya habían terminado y Renji y Haruto se apresuraron en comer todo antes de tener que ir a clases.
X
Pasaron la primera semana sin ningún cambio en lo que respecta al ritmo de las clases, pero no era una gran sorpresa. Por lo que los cuatro estaban bastante expectantes de lo que podría pasar en la nueva semana, y si al final iban a tener algo más que una clase larga y aburrida de charlas sobre conocimiento teórico.
Sin embargo, las esperanzas que le había dado Rukia desaparecieron una vez que se dio cuenta que tanto la segunda como la tercera semana también era de teoría y, cuando Renji abrió su boca para quejarse con Onobara-sensei, este le respondió que la teoría era la base sobre la que sostendrían todo lo práctico, así que si no quería que su base fuese de vidrio, era mejor que pusiera atención.
─Creí que habías dicho una semana ─ dijo Ichigo un día de la tercera semana mientras ambos estaban una vez más desayunando de los primeros.
─Eso es lo que alardeaba Renji cuando nos encontramos, es obvio que el imbécil me mintió para hacerme creer que iban aún más rápido de lo que ya era ─ dijo la apuñalando su comida con los palillos, muy molesta por darse cuenta de que su amigo le había tomado el pelo durante muchos años.
─¿Cuánto tiempo fue antes de que la clase regular comenzara la práctica? ─ él estaba curioso de si la diferencia entre clases era en realidad tan grande como le habían llegado a creer los diferentes comentarios que había escuchado a lo largo de los años.
─Casi diez semanas ─ gruñó Rukia.
Ichigo gimió antes de golpear su cabeza contra la mesa, frustrado de solo pensar en tener que aguantar casi dos meses más de la tortura de aburrimiento. Creyó que había dejado los estudios aburridos atrás una vez que salió de la universidad, la cual había logrado terminar incluso a pesar de que ya estaba en constantes batallas durante los años que estudió.
Al menos algo bueno resulto de que las clases teóricas fueran más de las que cualquiera quisiera, y es que tanto Renji como Ichigo se unieron en su sufrimiento común, despotricando contra la falta de algo que hacer y buscaban maneras no violentas, ya que estaba prohibido pelear dentro de las instalaciones de la academia, de liberar algo de la energía reprimida.
Aunque esto último era más en beneficio del pelirrojo que del viajero en el tiempo, ya que este se encontraba más tiempo reprimiéndose para no sobrepasar demasiado a su amigo que realmente intentado liberar energía en sus competencias aleatorias, ya fueran carreras de velocidad o de fuerza. Ichigo suponía que el gasto de energía mental para reprimirse también era algo positivo.
Por suerte para todos, a fines de la tercera semana les trajo la alegría de que empezarían con las clases prácticas el siguiente lunes, comenzando con kidõ y que paulatinamente cada una de las clases pasarían a ser más centradas en el entrenamiento.
El día lunes una vez más se encontraron en clase de kidõ, pero esta vez se podía sentir en el salón la energía nerviosa y expectante que los cadetes exudaban, algo que Ichigo esperaba y temía.
Estaba seguro de que esta clase sería una las dos clases en las que realmente tendría que esforzarse por conseguir aprender y tener buenas calificaciones y no esforzarse en parecer que no tenía idea de lo que hacía y no destacar.
Rukia por otro lado parecía bastante segura de sí misma, y no era de extrañar. La maldita enana era bastante famosa por poder hacer varios encantos de kidõ sin problemas.
─ Un repaso rápido de lo que hemos visto en clases ─ dijo Kotegawa-sensei, la mujer de cabello negro ondulado y lentes que impartía la clase apenas entró en el salón ─. Hay tres clases principales de kidõ: hechizos de atadura, Bakudõ, que permiten inmovilizar al enemigo o tener un efecto distinto a un ataque directo. Pueden ser sutiles, pero pueden darles una ventaja táctica si los usan adecuadamente. Hay una gran variedad de hechizos defensivos que pueden bloquear o repeler ataques o detener a un enemigo el tiempo suficiente para atacar o escapar ─ esa última frase causó que varios se movieran incómodos, aún no estaban listos para aceptar que había veces en lo que lo mejor era retirarse para poder estar en la siguiente pelea─. Los kidõs se dividen en barreras y sellos.
* Las barreras (kekkai) son concentraciones de energía espiritual que tienen forma sólida, son de naturaleza protectora, ya sea solo para el lanzador del kidõ o para tantos como sea capaz de proteger.
*Los sellos (Fu) son similares a las barreras, pero mucho más poderosos y necesitan mayor preparación pata ser creados. Los sellos solo pueden usarlos aquellos con suficiente poder espiritual, y se dice que son usados para proteger de o a artefactos o seres. Por lo mismo, son difíciles de romper.
─¿Nos enseñarán aquí a hacer sellos? ─dijo una voz calmada, y al voltearse a mirar, Ichigo se sorprendió levemente al ver que quien hablaba era Izuro Kira, antiguo teniente de Ichimaru Gin. En retrospectiva no debería sorprenderlo. Esta era la clase de Renji, y sabía que había sido buen amigo del rubio y de la teniente de Aisen.
─No ─ fue toda la respuesta que dio kotegawa-sensei antes de seguir con la explicación ─. Hado (vía de la destrucción), es otro tipo de kidõ que veremos en esta clase, son hechizos ofensivos que infringen daño directo al enemigo y por último tenemos al Kaido (vía del regreso) o kidõ curativo, son los únicos que no poseen nombres, números o encantamientos conocidos, y simplemente curan al objetivo. Durante las futuras clases nos concentraremos principalmente en Bakudõ y Hadõ, sin embargo también me aseguraré de que al menos sean lo suficientemente competentes como para curarse a ustedes o a sus compañeros y no morir por ser ineptos en Kaidõ. Les daré los próximos 30 minutos de la clase para que memoricen Hado sin Sanju Ichi: Shakkahõ, está en la página 50 de vuestros libros.
Luego de eso se sentó en su escritorio y supervisó que todos estuviesen haciendo lo que ella dijo.
Ichigo sacó su libro y al abrirlo comenzó a leer y no pudo evitar que su ceja se moviera al recordar lo ridículo que pensaba que sonaban los hechizos, y más aún al escucharlos durante una pelea. Aún así se tomó su tiempo para memorizar el hechizo, y además de eso intentar entender cómo es que se realizaba un kidõ, la semana anterior la profesora había explicado todo lo relacionado con la teoría, como había que empujar, moldear y soltar el reiatsu para realizar lanzamientos, pero era la parte de soltar lo que no lograba entender completamente. Al termino de los treinta minutos Ichigo decidió que lo único que debía hacer era lo mismo que hacía con su Getsuga Tencho, es decir, seguir sus instintos.
Un pequeño ding sonó cuando el tiempo se acabó y Kotegawa-sensei se puso de pie, indicando el final del repaso y la oportunidad de memorizar.
─Iremos al patio de prácticas a poner a prueba lo que han aprendido ─ los llevó a todos hasta un patio interior, donde estaban alineados a unos quince metros muñecos de práctica con un gran blanco al centro de ellos─. Recuerden que deben pronunciar el hechizo completo y apuntar al centro de esos muñecos, no importa si no logran darle al blanco, eso es algo que veremos más adelante. Los iré llamando para que se acerquen a probar su avance.
De esta forma Ichigo se encontró viendo cómo sus nuevos compañeros de clase intentaban lanzar el hechizo de forma correcta, y fracasaban magistralmente.
Hubo un par de casos en el que sus manos ni siquiera se iluminaros, otros que, aunque la bola de fuego apareció en sus palmas, esta desapareció antes de separarse del usuario, también estuvieron aquellos cuyo hechizo salió despedido de sus manos, sólo para caer al suelo a no más de un metro y medio de ellos, apagándose patéticamente sin siquiera causar daños al piso.
Haruto fue el primero de los cuatro en probar suerte, lucía extremadamente concentrado mientras recitaba el hechizo y, hasta el momento, fue quien mejor lo había realizado, logrando no solo hacer que shakkahõ fuera rápidamente hacia el objetivo, sino que también logró golpearlo, por así decirlo, al menos le dio a la base del palo sobre el cual estaba colocado el blanco, por lo cuál fue felicitado por varios compañeros, Rukia parecía gratamente sorprendida y Renji un poco desdeñoso. Aunque esto último podía deberse en parte a que durante las dos últimas semanas habían sido testigos del nepotismo que también reinaba en la academia Shinõ para Shinigamis, pues era común ver cómo aquellos que provenían de una casa noble, por muy pequeña que fuera, esperaban ser tratados de forma especial por cualquiera que viniese del Rukongai, algo que ninguno en el grupo de cuatro personas estaba dispuesto a hacer.
Poco después fue el turno de la niña que era teniente de Aisen, que por lo que escucho de la sensei se apellidaba Hinamori. Ella lo hizo tan bien como Haruto, también recibiendo elogios de varios compañeros, por alguna razón aumentando la molestia del pelirrojo.
Fue después de que Kira fuese capaz de hacer un lanzamiento que logró rozar el blanco y arrancarle un trozo que Renji pareció perder la paciencia.
Como era su turno se paró frente a su blanco y, para sorpresa de todos, no recitó el conjuro y simplemente dijo:
─Hado sin Sanju ichi: Shankkahõ ─ pero en vez de crear una bola de fuego roja que explotara al entrar en contacto con el enemigo, la bola explotó brillantemente en toda su cara.
Luego de unos segundos en los que Renji desapareció tras una cortina de humo negro, este apareció todo chamuscado, negro de hollín y el pelo aún más en punta que de costumbre. Estaba quieto, con una mueca en la cara como si lo hubiera golpeado un yunque.
Rukia e Ichigo intercambiaron miradas conmocionadas antes de estallar en risas, no es que no supieran lo que había pasado, pero verlo era mil veces mejor. Aunque se notaba que muchos estaban divertidos por la imprudencia de Renji, muy pocos se rieron abiertamente. La mayoría escondió sonrisas divertidas. Sin embargo, Rukia e Ichigo no se Inhibían para reírse a costa del pelirrojo.
El turno de Rukia llegó pronto, por lo que tuvo que ponerse seria para poder hacer el hechizo de forma correcta, pero no tan perfecta como para llamar la atención.
Como era de esperar, el tiro de Rukia fue el mejor hasta el momento. Fue capaz de darle al blanco casi en el centro, aunque se notaba que el poder era bajo, Ichigo estaba seguro que había hecho lo suficiente para ganarse la atención de sensei. Cuando ella volvía a su lugar, lo miró de forma desafiante, instigándolo silenciosamente a decir algo. Él fue inteligente y sólo bufó mientras rodaba los ojos.
─Eso fue genial, Rukia ─ la felicitó renji que, aunque aún cubierto de hollin, parecía genuinamente contento por la morena.
─Voy a tener que practicar mucho más si quiero llegar a ese nivel ─ comentó Haruto Desalentado, pero también mostrando su apoyo al obvio logro de Rukia.
─Cuando sea mi turno siéntanse libres de reírse todo lo que quieran ─ dijo Ichigo suspirando.
─¿Qué? ─ preguntó Haruto confundido.
─Soy un asco en Kidõ, no logro captar bien qué se supone que debo hacer.
─Lo harás bien ─ dijo Rukia a modo de aliento mientras palmeaba suavemente su brazo en muestra de apoyo ─, al menos no puedes hacerlo peor que Renji.
─ ¡Cállate! ─ gruñó Renji molesto, aun se estaba lamiendo el orgullo herido después del desastre anterior.
Como si lo hubiese convocado, llegó el turno de Ichigo hacer su intento. Suspirando se acercó al blanco intacto más cercano a él y levantó las manos en la pose que todos habían adoptado para lanzar el Kidõ.
─¡Máscara de carne y Hueso ─ comenzó a recitar, concentrándose en que su reiatsu shinigami se condensara en sus manos─, imágenes de más allá del mundo que llevan los nombres de personas como una corona! ¡Fuego y sangre de guerra! ¡Despierta la ira del mar lejano en una ola que lleva tus pasos hacia el sur! ¡Hadõ sin Sanju Ichi: Shakkahõ!
─¡Suéltalo, Ichigo! ─ escuchó a Rukia gritarle desde un costado, y por la urgencia en su voz se dio cuenta de que no estaba bromeando.
Ichigo estaba tan concentrado en hacerlo bien y no explotarse a sí mismo que no se dio cuenta de que estaba juntando mucho más reiatsu que todos sus compañeros juntos, al escuchar a Rukia siguió sus instintos y empujó su poder espiritual fuera de sus manos, muy parecido a cómo realizaba Getsuga Tensho, pero sin la espada para canalizar su poder fue un poco más difícil.
Fue cosa de solo una milésima de segundo lo que demoró su hechizo en alcanzar el objetivo.
No fue solo que el Kidõ de Ichigo alcanzara el blanco y lo pulverizara con poste y todo, si no que fue tan potente que luego de destruir el blanco siguió hacia atrás hasta llegar a la pared del fondo, donde procedió a impactar y destruir la muralla que separaba a la academia del Sereitei.
─Ah, mierda ─ fue todo lo que pudo decir Ichigo, mientras todos en la clase lo miraban con los ojos muy abiertos, incluida Rukia, que incluso tenía sus manos en posición, como si fuera a tomar su Zampakutõ inexistente para reducir cualquier daño.
Espero sus comentarios y gracias a aquellos que agregan a sus favoritos y siguen la historia.
