Advertencia: Algunos de los personajes de esta historia no me pertenecen, son de J.K.R., los demás, y la trama, son mi de pertenencia.
Capítulo 12
1.-
El viaje a la playa había sido espectacular. Aunque Draco lamentaba no haber tendido algo de tiempo a solas con Hermione, ya que las primas de Harry la habían acaparado. Eso sí, disfrutó del baile que le enseñaba a las chicas (sin pareo), haciendo que él estuviera sufriendo un pequeño infierno en su bermudas.
El paseo, sin embargo, había acabado para Blaise y su prima entrada la tarde. Su amigo le explicó que debía regresar temprano a casa de sus padres, pero él y los demás sí se quedaron hasta tarde, hablando sobre música, ya que él le había comentado a los muchachos que quería comprar unos equipos para poder comenzar a grabar. Eso era una noticia agradable, y Theodore comentó que no se necesitaba de mucho, con un micrófono y trípode podían iniciar.
En la noche dejaron la playa y regresaron a sus casas. La mamá de Draco no estaba en la de ella porque se había ido a trabajar y, Alexis, su hermana, tampoco estaba, había ido a pasar el fin de semana para donde su madrina.
Draco tenía la casa sola y se le apetecía escuchar música mientras decidía enviarle un mensaje a Hermione, pero lo pensó mejor, sabiendo lo que le había dicho con respecto a que esperara a que ella le escribiera primero, así que se dirigió a su cuarto para asearse y luego lavar el bañador que había usado en la playa. Mientras hacía esto último, recordó el beso que le había dado a Hermione y cómo ella le correspondió. Y, otra vez, la musa hizo acto de su presencia. Se enjuagó las manos en seguida y cogió su teléfono para después sentarse en el piso, justo recostando la espalda de la batea. Encendió un porro y comenzó a escribir...
"No sé lo que me hiciste que te vivo pensando.
Tu cuerpo de sirena yo lo quiero tocar.
Quiero hacerte mía en mi cuarto, y escucharte gemir mi nombre cuando te haga llegar..."
A Draco le hubiera gustado seguir escribiendo pero lo interrumpió un mensaje que le llegó. Era la inspiración de sus letras.
Hermione: ¿Qué haces? —le preguntó y él enseguida le contestó que estaba componiendo.
Hermione: ¡Cool! ¿Puedo verlo?
Draco dudó un poco, era un borrador nada más, le faltaba pulirla además de que eran solo tres líneas.
Se lo dijo a Hermione.
Hermione: No importa, quiero verla.
Ya qué, pensó, antes de copiar lo escrito, pegarlo en el chat y enviarlo.
Un minuto después, Hermione le respondió con una carita con dos corazones en vez de ojos, que le hizo sonreír como bobo, porque eso quería decir que a ella le había gustado.
Draco: ¿La bailarás para mí si te la canto? —le preguntó, ya imaginando su cuerpo moviéndose a la par del suyo. Deseaba que fuera en un lugar solos y no con los muchachos en la azotea.
Hermione: Claro. Cuando vaya de nuevo a la azotea con mi primo Blaise, quiero escucharla completa y la bailaré.
Hermione también le hizo mención de la otra canción que había escrito, la primera vez que ella bailó para él, preguntándole que género era, y Draco le dijo que era un Dancehall. Le que acababa de enviarle era un reggeaton.
Ambos se despidieron después de haber chateado un rato y Draco se fue a dormir...
Esa noche soñó que él e Hermione hacían el amor.
2.-
Se levantó temprano como de costumbre, desde que había comenzado a trabajar. Su madre debía de haber llegado porque se escuchaban ruidos en la cocina.
Draco no quería hablar con ella... Era quincena y seguro, su mamá, que ya se había pillado que estaba trabajando (en el supermercado donde trabajaba, también lo hacía una vecina del barrio y los chismes volaban rápido), estaba esperando que él colaborara con algo en la casa. Pero él no podía hacerlo, no todavía, primero quería comprar los equipos para grabar y ya después, si su mamá quería, le dejaba el sueldo entero. Así que se bañó, se vistió y salió por la ventana de su habitación, que daba hacia la calle. En el camino, se encontró a su amigo Theodore.
—Apale, ¿ya te vas a trabajar? —le preguntó. Él también debía dirigirse a su propio trabajo.
Draco asintió luego de chocar el puño con el de Theodore.
—Ayer te vi besando a la prima de Blaise. ¿Tú y ella...?
—No somos nada todavía. Pero quiero pedirle que sea mi novia la próxima vez que venga.
—Verga, no sabía que la cosa era así de seria. Esa chica te debe colgar de los webos para que quieras volver a tener novia después de lo que te hizo Jimena.
—Lo de Jimena fue hace mucho y Hermione no es igual a ella.
—No lo sé, mi pana, puedo que no te haga nacer nuevos cachos, pero recuerda que ella vive en otro continente, a años luz. Que te lo digo yo que vas a salir con el corazón destrozado. Yo que tú no me metería en esa embrollo.
»¡Me tengo que ir Draco, que se me va la buceta!
Theodore el echó a correr, cruzando la calle para abordar el transporte, dejándolo con la respuesta a lo que él le había dicho, en la boca, que aunque tuviera razón, él se consideraba lo bastante maduro para llevar una relación a distancia. Además, podía hablar con Hermione para que convenciera a sus padres de pasar más vacaciones en Venezuela... O quién sabe, ya se armaría un plan, por lo pronto, lo de pedirle que fuera su chica era cierto, y no veía la hora de que ella le dijera que sí, para así comérsela a besos.
3.-
El día se le pasó bastante rápido a Draco y salió del supermecado directo al centro comercial, donde halló una tienda en la que pudo comprar el tripoide y el micrófono en precio ganga, aunque, aun así, regateó, consiguiendo el combo, más barato. No veía la hora de llegar a la azotea para enseñárselo a los muchachos y comenzar a grabar. Sin emabargo, como todavía le quedó algo de dinero, apartó un poco para ayudar a su madre con la comida y la otra parte la guardó en otro bolsillo, buscando una tienda en donde pudiera conseguir algo para Hermione. Pensó en comprarle un collar pero no tenía el suficiente dinero para eso. Luego pensó en un oso, pero lo descartó en seguida porque era algo trillado.
Se le ocurrió una idea cuando vio una tienda que vendían artículos para personas que les gustaba el rock...
La cadenita era de acero inoxidable, y había logrado conformar el nombre de Hermione en cubos de un esmaltado rojo que no se quitaba con nada. También le había mandado a poner un cubo con el signo de él y otro con el signo de ella. Y, ahora sí, finalizado con su satisfecha compra, Draco se dirigió a su barrio.
