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13ª . CAPITULO.

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Vacaciones de verano:

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Había llegado el día en que la familia viajaría al lugar de veraneo. Nodoka y Kasumi estaban esperando a los dos pequeños, ahora se arrepentían de no haber anulado el viaje de vacaciones, iban a un tranquilo pueblo costero tranquilo, esos dos pequeños podían transformar la calma total en una tormenta.

Las dos mujeres se esperaban cualquier cosa y los oyeron bajar por la escalera y cuando los dos niños llegaron a la puerta de entrada las dos mujeres se asombraron. Ranma iba vestido con el bañador y Akane con el bikini y metida en un flotador. Los dos niños canturreaban. A Nodoka le supo mal chafar las ilusiones de los niños.

-Ranma, Akane. No podéis ir así vestidos al pueblo donde vamos de vacaciones.

-¿Por qué?- preguntaron los pequeños.

-Por qué debemos ir en tren, son varias horas de viaje, subir ahora y poneros la ropa que tenéis preparada.

Los niños se miraron, no iban a viajar cerca, subieron a su habitación, iban tristes, sus planes de un viaje rápido, un viaje que durase segundos al pueblo donde iban.

Cuando bajaron de nuevo, Ranma llevaba una versión para niños de su camisa china, y uno pantalones chinos, pero cortos. Akane llevaba una camisa de tirantes y una falda. Los dos llevaban unos gorros.

-Ahora ya estáis preparados para irnos.- Kasumi miró a los niños- no quiero jaleos en el tren, no corráis por todo el vagón. No busquéis aventuras, como en los animes que veis.

Y los cuatro salieron del dojo en dirección a la estación del tren. No fueron despedidos por los patriarcas que a esas horas estaban trabajando en el zoo. Ni por Nabiki que estaba estudiando en la biblioteca. La joven culpaba a los niños de sus suspensos, sin ver que si hubiese estudiado, en lugar de vender a los dos niños ahora estaría viajando con la familia.

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Habían llegado con mucho tiempo a la estación. Ranma consiguió que su madre le comprarse unos mangas. Y Akane consiguió de su hermana que comprase algo para comer durante el viaje.

Subieron al tren y ocuparon sus sitios. Los dos niños se sentaron en su asientos uno al lado del otro. Y empezaron a cantar.

Vacaciones de verano,

No te olvides de la playa cuando tengas las toallas,

Jo, jo, je, je, cha, cha, la, la.

Iremos al chiringuito.

Montaremos una barbacoa.

Y allí si hay playa.

Pasearemos bajo la luz de luna.

Iremos a Kamadura, a Shirahama e Iritahama.

Los dos niños iban cantando canciones que se iban inventando, aunque a Nodoka les parecían versiones de otras canciones. Los dos pequeños estaban impacientes por llegar a su destino, tenían prisa por llegar a ese pueblo.

Los niños cantaban, miraban el paisaje, comían y jugaban.

-¡Mira el Monte Fuji!- exclamó la niña.

Y los dos pequeños lo miraron durante unos minutos estuvieron contemplando ese volcán.

-¡Quiero ir de acampada!-comentó Akane- hace tiempo que no vamos, desde que nos volvieron niños no hemos ido.

-¡Volveremos a ir de acampada, está en nuestro destino, nadie impedirá que volvamos a ir de acampada.

Y los dos pequeños siguieron mirando el paisaje y hablando de lo que harían cuando recuperasen su verdadera edad. Reían y cantaban, y jugaban. Pero esas risas atrajeron a alguien, una persona que odiaba a los niños. Una mujer irascible que pensaba que en época de vacaciones los niños debían quedarse en casa con los abuelos o internados en un colegio de verano, las vacaciones sólo eran para los adultos.

Para esa mujer los niños y los ancianos eran una molestia. El verano era para disfrutar, sin ancianos o niños que molestase. Esa mujer, empresaria, algo entrada en carne debido a una alimentación no saludable, negarse a hacer ejercicio físico, y el consumo excesivo de cerveza, ser una persona insoportable, que se dedicaba a amagar la vida a los demás, miró a esos dos niños, decidió que le molestaban. Haría que los expulsaran del tren, y a una pareja de recién casados, a un grupo de ancianos que viajaban subvencionados por el gobierno japonés, y a la mitad de viajeros.

Esa mujer quería viajar sola en ese vagón del tren, conseguiría que expulsaran a todos, no era la primera vez que conseguía eso, ni sería la última, pero no contaba que Ranma y Akane no eran unos niños normales, y no aceptarían ser expulsados por el capricho de alguien.

La niña había sacado una baraja, y estaban jugando a un absurdo juego inventado por ellos, se saltaban o cambiaban las reglas cuando querían, reglas inventadas por ellos, lo hacían sólo para reírse. Se hacían trampas, se robaban las cartas, se estaban divirtiendo, sus risas eran alegres e inocentes, como las de dos niños.

Y cuando mejor se lo estaban pasando llegó el revisor del tren, y habló con Nodoka y Kasumi.

-¿Qué debemos abandonar el tren?- Los dos niños miraron a Nodoka,y después al revisor- ¿se puede saber por qué?

El hombre tragó saliva, sabía que lo que estaba haciendo no estaba bien, que hasta cierto punto era ilegal y denunciable, pero había recibido órdenes, debía desocupar ese vagón… y otros dos. Lo había exigido una mujer con demasiadas influencias. Alrededor suyo se estaban reuniendo los afectados, se estaban quejando, el pobre revisor supo que estaba a punto de sufrir un motín.

-Lo siento, pero son ordenes- se disculpó el revisor- nos han ordenado desalojar la mitad del tren- ese hombre iba a contar todo- hay alguien que quiere viajar solo, y ha pedido que desalojen los tres últimos vagones, y ser la única persona en poder entrar a la cafetería.

Hubo protestas, el revisor vio que estallar el motín.

-Subirán la policía a desalojar, esa persona tiene muchas influencias.

-¡No vamos a bajar!- Ranma estaba sentado en su sitio jugando a las cartas con Akane- a quien intente echarnos…- .miró con cara siniestra al revisor-… los mandaremos fuera del tren

-¡Si os iréis!- la antipática mujer se acercó- quiero viajar sola. No quiero nadie cerca de mi. El resto de la humanidad es una molestia. Los ancianos que van de viaje, los recién casados y sobretodo los niños- y esa mujer hizo lo que no debía. Invadir el espacio vital de los niños, quitarles las cartas y lanzarlas al suelo- vuestras madres deberían ser tontas a…

Nodoka se quedó helada, esa mujer la había insultado a ella y a la madre de Akane. Vio la mirada siniestra que le dirigieron los niños.

Akane se bajó del asiento, sacó su mazo… y mandó a volar a la mujer, que llegó a su destino volando, y como quería, sola.

El resto del camino fue muy tranquilo, nadie molestó, nadie fue molestado. Los dos pequeños aunque impacientes por llegar, ni hicieron nada. Hablaban, cantaban, veían el paisaje… y dormían, el uno apoyado en el otro.

Las dos mujeres sonrieron.

-¿Por qué cuando eran adolescentes son eran capaces de desmotarse lo mucho que se querían como hacen ahora?.

-Por que eran demasiado tímidos. Ahora parece que al volverse niños han perdido esa timidez- Nodoka bufó- tal vez deberían ser un poco más tímidos, esa manía que tienen de dormir y cambiarse junto, espero que cuando se vuelvan adultos no la tengan o tendremos problemas.

-¡Pues nos casamos punto!- Ranma abrió un ojo y sonrió- no estoy dispuesto a sepárame de Akane, ni por las buenas ni por las malas.

El niño cerró el ojo y siguió durmiendo. Eso fue tanto una aclaración como una advertencia, las dos mujeres sabían que el niño cumpliría eso, también sabían que Akane pensaba igual que el niño.

Los cuatro intrigantes de la familia continuaban su camino hacía el pueblo que habían elegido para ir de vacaciones, era un viaje largo y aburrido. Los dos niños ya no sabían como matar el tiempo. Habían hecho de todo jugado a la carta leer, dibujar, cantar… y contase cuentos inventados por ellos.

Akane contaba historias románticas, Ranma de terror, sabiendo que su amiga le aterraban esas historias. Las contaba para que esa noche la niña tuviera miedo y durmiese pegada a él. Le importaba poco la calor que hacía, el calor que sentiría de dormir los dos juntos, quería dormir muy junto con Akane.

En un momento Kasumi y Nodoka se añadieron al juego ese.

¿Qué os parece si Nodoka y yo jugamos con vosotros a contar historia. Cada uno contará una parte. Durante cinco minutos Akane contará una parte de la historia después seguirá Kasumi cinco minutos más, después Ranma y yo después. Y vuelta a empezar.

Todos estuvieron de acuerdo, pero Ranma puso la condición de grabar todo. Para recodar esa historia y que no fuese olvidada. Durante las vacaciones jugaron a ese juego varias veces, al volver a Nerima, Kasumi se dedicó a escribirlas en una libertad, con el tiempo lograron publicar ese libro, pero fue mucho tiempo después.

Así llegaron al final del viaje. Al llegar al pueblo desde la estación vieron el mar. Ranma y Akane sonrieron alegres.

-Vamos rápidos, que debemos bañarnos- decía el niño impaciente, Akane lo apoyaba. Y los dos niños empujaban a las dos mujeres para que dieran prisa.

Cuando llegaron a la casita que alquilaron se la quedaron miraron. Era de tipo occidental, con dos pisos, y debía tener una buhardilla por que en el tejado había una puerta y un balcón.

Al entrar en el jardín la vista de los niños se desvió a unos columpio, Ranma y Akane olvidaron su objetivo de ir a la playa… y de entrar a la casa y guardar la ropa, y se abalanzaron sobre esos columpio, cada uno se sentó en uno y se empezaron a columpiar.

Las dos mujeres se miraron y sonrieron.

-Ya sabía que cuando viesen ese columpio doble, se iban a columpiar de sus obligaciones y no nos iban a ayudar a desmontar las maletas.

Los niños se reían y competían cuál de los dos llegaría más alto.

-¡Bajad de los columpios, y ayudar a meter la ropa en los armarios os castigo todo el mes sin playa.

Los dos niños abrieron los ojos mucho, se pusieron de pie en los columpios y saltaron, dieron una voltereta en el aire y cayeron de pie.

-Sabía que harían eso- Nodoka miró los niños y sonrió.

Kasumi abrió la puerta de la casa y los pequeños entraron veloces con las maletas, salieron segundos después, ya preparados para ir a la playa cercana.

-No os ha dado tiempo en desmontar las maletas y guardar las cosas en…

-¡Si nos ha dado tiempo!- gritaron los niños, y se dirigían hacía la playa.

-Hace poco que habéis comido. Debéis esperar dos horas para meteros en el agua- los dos pequeños se miraron frustrados. Ese rumor de esperar dos horas otra bañarse era un cuento de viejas, pero Kasumi y Nodoka harían caso a eso y no los dejaría bañarse hasta cumplir esa dos horas.

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Unas horas después. La familia estaba en la playa, mientras esperaban que se cumpliesen las dos horas los dos niños, construyeron un castillo de arena. Lleno de torreones. Una torre de homenaje, un patio de armas, una gran muralla y un foso rodeando el castillo. Incluso hicieron figuras de los habitantes del castillo. Era un castillo que mezclaba varios estilos. Oriental, occidental, futurista. Una obra de arte. Una vez acabado los dos niños le hicieron fotos de todos los ángulos. Un castillo de arena dura poco tiempo, el agua del mar lo desmontaría, y querían tener un recuerdo en ese sitio.

Ese día había un concurso de castillos de arena, y los niños sin participar oficialmente se llevaron el primer premio, no era en metálico, era un viaje a una estación de esquí, cuando hubiera nieve, a practicar en un concurso de muñecos de nieve. Hacía pocas horas que estaban en ese pueblo y ya empezaban a destacar.

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Las dos mujeres estaban en la playa tomando el sol. Nodoka había dejado su kimono para ponerse un bañador, ella y Kasumi en bikini atraían a muchos hombres, las dos eran guapas y moscones no faltaban, pero los dos niños sabían como alejar a esas moscas. Ninguno de los que insistió con esas dos mujeres salieron sanos.

-¡Uf!, ¡Que pesados!- Akane miró como se alejaba, corriendo y asustado el último idiota que pretendió invitar a Kasumi, quisiera ella o no.- ¡Kasumi le ha dicho que no!

-¡Que horror de calor!, y encima tener que hacer ejercicio, vamos al agua a refrescarnos.

Y los dos niños corrieron y se metieron en el agua, no se alejaron de la playa, hasta la cintura de Akane, esa niña aún le tenía algo de miedo al agua. Jugaron durante horas en el agua, Akane poco a poco perdía su miedo al agua y se iban metiendo cada vez más dentro, y cuando se dieron cuenta están lejos de la costa.

Akane empezó a llorar temiéndose que se ahogaría, pero Ranma nadó hasta ella y la cogió.

-No pasará nada- la niña seguía llorando- tranquila Akane, ya sabes nadar, no te vas ahogar, yo estoy contigo, no dejaré que te ahogue.- la niña se tranquilizó, y miró a su amigo.

-Ya estoy más tranquila- sonrió- si estoy contigo sé que no me pasará nada- y entonces ka niña vio algo cercano- mira Ranma, ¡Una tabla de surf!

-Subamos a ella, parece abandonada.

-¿Me puedes llevar como si me estuvieras salvando?- pidió la niña con ojos suplicante, Akane sabía que si lo miraba así el niño no se negaría. Esa mirada era la perdición de Ranma, su punto débil.

-Si- y el niño la cogió como vio en una película y la llevó hasta la tabla se surf.

-¿Qué hará aquí?,- el niño miró a su alrededor y no vio a nadie- tal vez alguien se ha caído al agua. Pero no veo a nadie.

-¡Mira Ranma!- la niña le enseñó una cuerda- estaba atada algún sitio. Alguien la ha cortado y la lanzado al agua.

-Cuando lleguemos a la playa buscaremos al dueño o la policía y se la daremos.

-Ranma hay olas, podemos jugar a que somos practicantes de surf y estamos en una competición.

Y allí subidos en esa tabla los dos pequeños fueron haciendo poses, sin saber que se iban a meter en un pequeño lio.

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En esa costa, como cada año, se hacía un torneo internacional de surf, no muy importante, pero iban tanto profesionales como aficionados. El premio no era importante, una cena en un exclusivo restaurante local, al que todos deseaban ir.

El juez estaba entregando la copa, a los vencedores, el chico ya se veía en ese restaurante sentado en la silla, ya olía la comida, sentía el sabor de esa comida, ya veía como el juez le quitaba el premio y la copa y se dirigía a la playa.

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El equipo de jueces iba a entregar el premio, cuando oyeron al publicó murmurar, se giraron a la plata, y vieron en una tabla dos niños haciendo acrobacias. Esos pequeños eran unos artistas, sus movimientos en la tabla eran perfectos. Estaban bien coordinados. No tenían fallos, debía ser por horas y horas de entrenamientos. Nadie en la playa sabía que esos dos niños, estaban jugando, que su perfecta coordinación se debía a su entrenamiento en artes marciales, a cada una de la peleas que habían tenido con sus rivales y a la confianza que se tenían, esa confianza en la que ambos sabían como actuar, sabiendo que el otro haría lo adecuado.

Ranma y Akane al llegar a la playa se vieron rodeados de personas, e instintivamente se pusieron en posición de defensa.

-No hemos hecho nada, nos hemos encontrado la tabla dentro del agua.

La gente que los miraba se quedó sorprendida.

-¡No venimos a castigaros!, estábamos haciendo un torneo de surf y os hemos visto como os movíais en la tabla.

-Pero si sólo estábamos jugando a ser practicantes de surf,- se justificó Akane.

-¿Nunca habíais practicado surf?- preguntó el juez del evento.

-No, sólo somos artistas marciales.

-¿Y vuestra coordinación sobre la tabla?

- Se deberá a nuestra coordinación en las artes marciales.

El juez principal miró a los otros jueces.

-Nos da igual, habéis ganado el torneo de este año.

-Pero si no nos inscribimos- Akane miró al hombre con desconfianza.

-Aunque es un torneo internacional pueden participar quien quiera. Y este año vosotros sois lo ganadores.

-¡Mi tabla!,!mi tabla!- Un joven con acento extranjero se acercó y señaló la tabla de surf. Miró a los niños-¿por qué la habéis cogido? Me habéis hecho perder el torneo. No voy a poder participar en el torneo que se hace en mi país- ese joven sólo le interesaba el premio para volver a su país. Estaba en Japón desde hacía un año, cuando alguien le escondió su tabla y no pudo participar en el torneo.

-¡Nos la encontramos dentro del mar. – Ranma miró al joven.

-¡Míos!, ¡ese premio es mío!- gritó alguien, era quien debía haber ganado el torneo. Le quitó el trofeo al juez, y lo empezó a besar- mío, mío…. ¡Mi tesoro!, mío, ¡tesoro!, gollum.- entonces el hombre reparó en la tabla-¿ que hace aquí esta tabla? La lancé al mar, debería estar mar adentro.

Entonces ese hombre se dio cuenta que pensó en voz alta. Tanto que todos escucharon su confesión. Se descubrió que ese participante había lanzado esa tabla que encontraron los niños, lo hizo para deshacer de su principal rival, y que el año anterior había escondido la tabla al mismo rival.

Ese tramposo fue descalificado, no podía participar en tres años en ninguna competición.

El dueño de la tabla que usaron los niños se acercó a ellos.

-Perdonarme al veros con mi tabla me pensé que la habíais cogido vosotros- le acarició el pelo a la niña- ¡vaya exhibición habéis dado!, en unos años seréis unos artistas insuperables.

-No nos interesa el surf, somos artistas marciales. Sólo queremos ser los mejores en ese deporte.

-Gracias por recuperar mi tabla, ya no sabía donde buscarla.

-No nos des las gracias. No habíamos alejado mucho de la costa jugando- confesó Ranma-si no fuese por tu tabla nos hubiera costado más llegar.

-¡Es bueno saber que no me habéis hecho caso!- los dos niños se quedaron blancos, notaron que una descarga les recorría el cuerpo, tenían problemas, y con la madre de Rama-¡os dije que no os alejarais de la costa!, estáis castigados – y la mujer pensó divertida- como castigo esta tarde veréis esa serie que tanto os gusta a los dos.

Realmente los dos niños destetaban esa serie,

-Es mala con ganas- se quejó Ranma.

-La ven muchos niños- Nodoka quería demostrar que era una buena serie por el número de niños que la veían.

-Es no quiere decir que esa buena, mamá.

-La veré con vosotros- miró a la gente que había reunida.-¿Qué haréis con el premio que habéis ganado?. No podéis ir hasta donde se celebra el próximo torneo.

-Nos quedaremos con el premio de la cena y la copa- dijo Ranma- la participación en el próximo concurso- miró al dueño de la tabla que habían utilizado- se la entregaremos a ese joven.

Akane estuvo de acuerdo.

-Ahora no podemos salir de Japón, en cualquier momento se podría encontrar una solución a nuestro problema, si estuviéramos fuera…

-Tendríamos problemas para volver- Ranma miró al joven surfista- en el momento que hayamos resuelto nuestro problema te retaremos y te ganaremos.

-¿Unos críos me ganarán?,! ja!- dijo el joven con ironía.

-No siempre seremos críos, llegará el momento que volveremos a ser los que fuimos, y será entonces cuando te ganemos.

-Prepárate,- Akane se acercó a Ranma y le pasó la mano por la cintura, los dos niños miraron al surfista desafiante- ni mi prometido ni yo nos rendimos, y si nos proponemos ganar en una competición…

-¡La ganamos!- declararon los dos pequeños con convicción.

El joven miró a los niños, los vio convencidos de su futuro triunfo, tanto que se lo tomó en serio, se rió.

-¡De acuerdo! Nos enfrentaremos, pero seré yo él que gane. Os estaré esperando.

Tiempo después Akane y Ranma se enfrentaron a ese joven, cuando habían dejado atrás su segunda niñez, y le vencieron.

Pero ese día se celebró el triunfo de los niños, su foto como ganadores de ese torneo apareció en revistas de surf fue vista en todo el mundo, el video de su actuación se hizo popular.

Mucha gente que vio la fotos y el video los conoció, y otros que conocían se alegraron de verlos. El grupo musical que conocieron en Navidad vio su video en el Jet que los llevaba a una ciudad donde debían actuar. Sus compañeros en el instituto colgaron en las paredes de sus habitaciones fotos de los dos niños, esperaban que volviesen para que se la dedicasen.

Y fueron vista por sus rivales.. Los seis decidieron ir al lugar de veraneo de los niños. Fueron vista por Nabiki, la hermana de Akane se dio cuenta que no ganaba nada estudiando, y también decidió ir al lugar de veraneo de los pequeños. Y los padres de los niños que lograron convencer al dueño del zoo que lo trasladarse durante verano al pueblo donde estaban los niños.

Los dos patriarcas esperaban quedarse con el premio de los niños, con la cena en ese restaurante.

Ese día mucha gente empezó un alocado viaje hacía donde estaban los niños, un viaje que los que viajaban en el mismo tren que los rivales, no olvidarían. Al llegar al sitio, los acosadores de los niños y los patriarcas fueron expulsados del tren con violencia. Tanto los otros viajeros como el personal de tren respiraron tranquilos, se habían desecho de esas personas, habían sido una molestia durante todo el viaje.

Nabiki bajó con tranquilidad del tren, había estado en un vagón distinto que esas molestias, miró a sus padres y demás idiotas y disimulando no conocerlos se alejó de ellos.

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Era la noche los niños que ganaron el premio de surf, el segundo premio desde que llegaron a ese pueblo, estaban viendo la serie que les dijo Nodoka que verían como castigo. La mujer comprobó aunque muy famosa, era muy mala, a alguien le había interesado aumentar la fama de esa serie para conseguir beneficio. Les iba a dar la razón a los niños cuando, los vio quedarse paludismo, rígidos.

-¿Qué os pasa?, ¿estáis enfermos?

Los niños se miraron y negaron con la cabeza.

-Tengo, tenemos un mal presentimiento- Ranma cogió la mano de Akane, para darle apoyo, como para decirle que estando él no le pasaría nada- notamos una amenaza.

-No es nada malo, pero sentimos una borrasca encima nuestro y nos lloverá y nos mojará.

-Serán días malos, mientras dure esa tormenta.

Nodoka y Kasumi miraron sin comprender, la previsión meteorológica preveía días sin nubes. Hasta el día siguiente no comprendieron las clase de tormenta que se les avecinaba.

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Era las doce de mediodía del día siguiente, toda paz y tranquilidad de ese pueblo costero, había desaparecido. En menos de una hora toda tranquilidad se había ido con el último tren. De la nada apareció un zoo, cuya estrellas eran un panda y un hombre jugando al shogui. Un circo compuesto solamente por seis personas incompartibles para estar juntos, y una joven que en media hora había estafado y chantajeado a la mitad del pueblo. A parte se dos ancianos que se dedicaban a acosar él a las jóvenes, y ella a los jóvenes.

Media hora después de llegar ese grupo, la mitad de veraneantes que planeaba pasar allí el verano, buscaba alojamiento en otro pueblo. La otra mitad ya se había ido.

Los negocios de ese pueblo veían que ese grupo los iba a llevar a la ruina, debían echarlos en menos de una hora. Habían calculado que si ese grupo no se iba antes de la una… todo el pueblo estaría en bancarrota, y deberían emigrar a otras ciudades.

-Los destrozos que han provocado esos seis y los ancianos son enormes- la dueña de un bar lloraba-me han destrozado el local, las mesas exteriores, ese viejo me ha robado mi ropa íntima. Y la anciana le ha metido mano a mis camareros.

-Las dos jóvenes han montado unos negocios sin permiso del ayuntamiento- el alcalde estaba desesperado-les he mandado a la policía y esas dos jóvenes me los han mandado al hospital.

-Dicen que buscan a sus prometidos que se esconden aquí.

-¡Y en el zoo tienen a un panda y a un hombre de pelo largo con bigote!- esa mujer pertenecía a un grupo ecológico-, ¡Están en una jaula jugando al shogui!, ¡Los pandas y los hombres de pelo largo con bigote son especies protegidas!, ¡a parte el shogui no se juega en una jaula!, ¡esa forma de jugar es una herejía!.

Y siguieron hablando y quejándose de los recién llegados y de la imposibilidad de detenerlos. Y en ese instante vieron aparecer a los dos pequeños que se habían hecho famosos en pocos días en ese pueblo, corrían riéndose, se dirigían a la playa, perseguidos por los seis locos que habían puesto patas arriba ese pueblecito.

-¡Sigámosles!- el alcalde decidió que debían ver los que esos niños planeaban hacer a sus acosadores.

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Todo comenzó unas horas antes de la llegada al pueblo de sus rivales. Los niños inquietos por algo que no podían explicar no durmieron en toda la noche, lo intentaron todo, leche caliente, una manzanilla, Nodoka, les cantó y les contó un cuento.

Un cuento con elfos, enanos, una princesa y un príncipe que luchaban contra la bruja del bosque. Pero todo fue inútil. Los dos pequeños tenían un mal presentimiento, algo les decía que sus vacaciones se habían torcido.

Cuando ya amanecía se quedaron durmiendo, lo hicieron diez minutos, se despertaron de golpe, se miraron y se cogieron de las manos asustados. No lo sabían, pero en el mismo instante que se despertaron sus rivales llegaron al pueblo.

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Como cada día la familia estaba almorzando, en una cafetería cercana a la casita donde pasaban las vacaciones. Esos dos niños siempre estaban hambrientos, gastaban muchas energías y por lo tanto debían comer mucho.

Almorzaban en una mesa al lado de una cristaleras, veían la calle, pero desde la calle no los veían a ellos.

-Estos croissants están muy buenos- dijo la niña.

-¡Imagínatelos rellenos o cubiertos de chocolate!

-Lo prefiero rellenos de nata.

La pastelera estaba escuchando a los niños, esas ideas con los croissants era muy buena, necesitaba una impulso para su cafetería, y esa idea de los peques era genial.

El almuerzo transcurría tranquilo, sin problemas. No se dieron cuenta que por el lado de la cafetería pasó un hombre corriendo, llevando una maleta mal cerrada, al cerrar esa maleta dejó a medio meter ropa.

Después pasó una pareja, también parecía huir, la familia tampoco les prestó atención, pero después pasó un número grupo de personas gritando huyendo, como se huye de una desgracia.

Las dos mujeres y los dos niños miraron a ese grupo.

-¡Parece que huyen de un animal salvaje!-dijo emocionada la niña.

-¡Zombis!, ¡Deben ser Zombis!.

Y en ese instante de la cristalera pasaron la razón de la huida de tantas personas. Los niños se quedaron estáticos, y su furia creció. Supieron porque sintieron tanta inquietud esa noche. ¡Los seis locos habían llegado a fastidiar sus vacaciones!

-Nosotros dividir- Shampoo miraba a todas partes- deber encontrar a Ranma, quien encontrar, ¡quedar!

Era una locura, los habían seguido, y se los estaba repartiendo. Ese grupo no aprendía, después de todo los que les habían hecho, ese grupo seguía volviendo por más leña.

-Debemos deshacernos de ellos- comentó Ranma, hablaba en voz baja.

-Tengo un plan- contestó Akane- ya lo tenía planeado- Ranma la miró- si aparecía alguna molestia. Esperaba no tener que ponerlo en práctica.

Ranma se emocionó, los planes de Akane era geniales, y divertidos.

-¡Vamos Ranma!, debemos irnos. Esos no deben darse cuenta que nos vamos.

Los dos niños se levantaron de la mesa, se alejaron de la mesa, pero volvieron atrás, cogieron los últimos croissants , y salieron de la cafetería.

-Definitivamente, estos dos niños no saben lo que significa estarse quieto.- Kasumi sonrió.

Los niños corrieron en una dirección cogidos de las manos, debían hacer algo antes de que sus rivales…" los encontrasen"

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Pocas horas después, los niños fueron ' encontrados" por sus rivales. Realmente los dos pequeños hicieron posible ese encuentro. Ranma y Akane ya sabían que por culpa de esos jóvenes casi todos los turistas se habían ido, que sus padres habían instalado el zoo de Nerima ilegalmente en donde en pocos días se montaba una feria. Que Nabiki estaba por ahí montando algún negocio ilegal. Y que los dos ancianos estaban acosando jóvenes

-En definitiva, ¡nos han fastidiado las vacaciones!- exclamaron frustrados los niños.

Tanto perseguidos como perseguidores se cruzaron con un grupo que estaba hablando. Ranma reconoció al alcalde.

Ese grupo también los persiguió, pero los niños no detectaron maldad en ellos, sólo curiosidad.

Los niños condujeron a sus rivales a la playa y corrieron sobre la arena. Shampoo vio algo extraño, miró a los niños, miró detrás suyo. Y se dio cuenta que esos pequeños no dejaban huellas en la arena, y ellos si, no sabía que existía esa técnica. Analizó, y se quedó mentalmente congelada.

-¡Es una trampa!- gritó la joven, y oyó que gritaban los otros cinco jóvenes que habían llegado a la misma conclusión que ella.

Demasiado tarde. El suelo falló a los pies de los seis jóvenes y se hundieron en un agujero. Los dos pequeños se giraron, y vieron como sus rivales caían en la trampa que hicieron.

Cuando salieron de la cafetería fueron a la playa cavaron un agujero lo taparon con una toalla grande, y cubrieron esa toalla con arena. La trampa no se veía. Los niños pasaron por encima de ella, al correr de una forma ligera, sin poner su peso en los pies y lo poco que pesaban, no cayeron en su propia trampa. Pero sus perseguidores corrían como siempre, y al pasar por encima de la trampa la toalla no aguantó el peso de los seis, y cayeron al agujero.

Esos jóvenes intentaron salir del agujero, pero sólo lograron que la arena cayese en el agujero, hasta que quedaron enterrados hasta el cuello.

Los niños vieron divertidos cono sus rivales caían en su trampa, y una vez inmovilizados se acercaron, y cantaron y bailaron alrededor de esos seis tontos.

-¡Dejarnos salir!- gritó Shampoo.

Fue ignorada, los otros chicos gritaron y se enfurecieron. Se movieron e intentaron escapar de esa trampa. No consiguieron nada.

-Vámonos está a punto de subir la marea y no queremos que nos pille.- Akane señaló el mar, y los dos niños se alejaron en dirección al pueblo.

Los seis jóvenes vieron subir la marea que se paró a unos diez metros de ellos.

Esa noche esos seis jóvenes, la pasaron enterrados hasta el cuello, al día fueron rescatados por los que limpiaban y allanaban las playas. El efecto del sol les dejó las caras rojas.

Ryoga al bañarse se dio cuenta que le había quedado marca de la cinta en la cabeza, y a Mousse le pasó lo mismo con las gafas. Los dos fueron las burlas de los otros cuatros, pero aún así no desistieron de atrapar a los niños. No hicieron caso a todos los que esos niños le habían hecho y planearon sus venganzas cada una la suya.

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El día en que se debía celebrar la cena, que ganaron los niños en el torneo de surf, se acercaba y había demasiada personas que querían ir. De los rivales a los dos patriarcas, cada uno buscaba una forma de deshacerse de uno de los dos niños y asistir con el otro. Los dos patriarcas querían castigar a los dos pequeños e ir ellos a la cena.

Los dos ancianos desaparecieron, oyeron que en un pueblo había un concurso de belleza, tanto masculino como femenino, no supieron hasta que fue muy tarde que ese rumor era falso, que fue un invento de los dos pequeños, en el pueblo que fueron sólo vivían ancianos, y ellos fueron recibidos como dos habitantes nuevos.

Mientras los dos niños pasaron unos días tranquilos, si hubiesen seguido siendo adolescente se hubiesen confiado, pero ahora eran dos niños, y siempre estaban en alerta. Desconfiaban de esa tranquilidad.

-Planean algo- Akane habló con Ranma, estaban en la playa, montaban un castillo de arena, habían mejorado mucho, estaba vez hicieron un castillo, un pueblo y un par de granja, y una batalla entre dos ejércitos- no es normal que no se venguen por lo que le hicimos.

-¡Somos niños!, no se atreven a atacarnos.-Ranma también desconfiaba de esa falsa calma, pero no quería asustar a Akane.

-¡Eres tonto del culo!- gritó Akane- ¡sabes que desde que nos volvieron niños no se han fijado en eso para atacarnos!

-No soy tonto!, ¡ ¡y sé que planean algo!, - Ranma gritó y miró a Akane con furia- algo ruin, y sé que nuestros padres también planean algo.

-¿Qué quieres hacer!- Akane estaba furiosa, tanto como Ranma- ¿Cómo vamos a detenerlos esta vez?

Era la primera vez que se peleaban en meses. Los dos se pusieron en posición de lucha.

-¿Qué vais hacer!- los dos niños no abandonaron esa posición no cederían ante el otro- si no dejáis de pelearos estaréis castigados. Y esta tarde nos volvemos a Tokyo.

-¡Me ha llamado tonto!

-¡Lo es!, no ve que esos seis nos van atacar.

-¡Si lo veo!, pero no será para tanto, le hemos ganado antes, y lo haremos ahora.

-¡No debemos confiarnos!- gritó Akane- esta vez será peor- ¡Te has vuelto un cobarde!, ¡Como cuando eras adulto y no eras capaz de decirme que me querías!

Eso enfadó a Ranma.

-¡No soy un cobarde!, -se defendió el niño-¡Y no me compares con ese idiota, ¡Ya no soy él!.

Y los dos niños se lanzaron el uno sobre el otro. No fue una pelea limpia, usaron todo tipo de trucos sucios, se metieron los dedos en los ojos, mordiscos.

Las dos mujeres vieron esa cosa, que a duras penas se le podía llamar pelea. Al final los dos niños cayeron cansados al suelo, se miraron y se rieron.

-Ha sido una buena pelea- Akane sentada miró al cielo- lo deberíamos repetir más veces.

-Si, cada día, hacía meses que no me divertía tanto. Hecho de menos nuestras peleas de adolescentes, ¡Eran tan divertidas!, ¡era un buen entrenamiento!

Y los dos niños se rieron, y cerraron los ojos, ese fue su fallo. Ranma oyó a su amiga gritar.

-¡Raaanmaa!- lo reclamó la niña.

Cuando abrió los ojos vio a las tres que decían ser sus prometidas llevase a Akane. Y delante suyo a los tres idiotas.

-¡Hoy acabaremos contigo!- gritó Ryoga- e iré con Akane a la cena.

-¡Cerdo!- lo cortó Ranma- ¡Dejadme pasar debo salvar a Akane!

-No le pasará nada. Ellas no le harán nada.

-!Kuno no puedes ser más idiota! esas tres se desharán de Akane para tener vía libre conmigo. Pero si son unas viejas, unas pederastas. Como lo sois vosotros si intentáis algo con Akane!.

-Al desaparecer tú, Akane volverá a ser adulta, y podrá elegir mejor, que a un tonto como tú. Ahora prepárate para morir.

-¡No podréis hacerle nada!, ¡es un niño!- Nodoka se interpuso entre esos tres y su hijo.

Mousse la cogió y se giró a sus aliados.

-Matar de una vez a Ranma, sabéis como yo que realmente no es un niño. No tengáis piedad de él.

-¡Esta me la pagáis caro, ¡malditos!

Y ese niño se lanzó sobre Ryoga, este lo vio llegar, y no pudo dejar de asombrarse. Como la última vez que lo persiguió no dejaba huellas en la arena de la playa. Y cuando ese niño lo golpeó, por un breve instante, vio a Ranma adolescente, quien lo golpeó fue un adolescente muy furioso, extremadamente furioso. Ryoga cayó al suelo, no se levantó. No sintió dolor cuando Ranma le golpeó… lo sintió segundos después. ¡nunca había sentido tanto dolor!, de un solo golpe Ranma lo dejó k.o.

Tatewaki vio llegar al niño y lo atacó con la espada. Quien detuvo la espada con la mano izquierda fue Ranma adolescente, y con el puño izquierdo le rompió la nariz y los dientes.

Y ese ya adulto Ranma se giró a Mousse.

-¡Suelta a mi madre!, ¡Dime donde han llevado a Akane esas tres…!- lo que dijo Ranma de sus tres presuntas prometidas fue muy ofensivo, tanto que no se puede escribir. Mousse reaccionó como esperaba Ranma, soltó a Nodoka y atacó al hijo de esta.

Unos segundos después, Mousse había recibido la paliza de su vida, pero seguía consciente.

-¿Dónde han llevado esas tres a Akane?

-No te lo puedo decir, Shampoo me ha prometido una cita.- Ranma le pegó en la boca.

-No vas a tener una cita con ella. Te ha mentido, ella piensa que no la mereces. Y si ella piensa cumplir esa promesa, no podrá, un muerto no puede salir de su tumba para tener una cita.

Mousse supo que Ranma lo estaba amenazando. Lo pensó, sabía que Shampoo lo pensaba engañar con la cita. Ranma no lo engañaba, si ese chico le decía que lo iba a matar si no hablaba, era que lo iba a matar.

Y le dijo donde habían llevado a Akane, eso le salvó la vida, temporalmente…

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Notas del autor:

Este mes he tardado más en publicar. Me cogió pereza, debe ser la mucha calor que ha hecho en Barcelona, la depresión de volver al trabajo después de las vacaciones, etc. Todas estas opciones son correctas

A parte este episodio se ido alargando y es el doble que los demás, por eso lo he dividido en dos partes. Por eso acaba así el capítulo, el resto lo subiré en unos días

En la canción que cantan los dos niños se hacen referencia a canciones del verano de los 80 en España, entre ellas algunas del inolvidable cantante francés Georgie Dann.

Kamadura, Shirahama, Iritahama son playas japonesas.

Agradecimientos:

A Alexander0621.

Como ves esos dos pequeñajos siguen dando, y darán, guerra, aunque cuando se pelean contra sus contrarios, olvidan que son niños

A todos los que leen está historia, aunque no dejen reviews.

En un día o dos subiré el siguiente capítulo.