Capítulo 32
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Días antes
Kankuro llegó temprano por la mañana a Konoha y fue directo a una de las salas de examinación, escoltado por su hermana mayor, que terminó de darle los detalles de la situación mientras recorrían los pasillos. Asintió con gravedad un poco antes de abrir las puertas de sala y, a pesar de que se trataba de una marioneta, el ambiente olía a esterilizante; observó al pequeño equipo que ya se había encargado de diseccionar las marionetas y acomodarlas en la mesa para facilitarla e él el trabajo.
Temari se quedó a unos pasos de la puerta y se hizo a un lado, para no estorbar, pero observaba atenta. No era experta en marionetas, pero durante su infancia se había empapado de ellas y podía entender todo lo que Kankuro comenzaba a decir y explicar.
Tardó unos cuantos minutos analizando aquellas marionetas, haciendo cortas anotaciones en una libreta que siempre solía cargar consigo. Les había imbuido con chakra para conocer a detalle los canales de chakra que tenían dentro; de no ser por el informe de Karin, habría pensado que todos aquellos canales servirían para canalizar energía; observó el brazo que mantenía en sus manos a detalle, luego tomó una de las navajas de la mesa y la clavó con cuidado sobre la superficie que recubría la madera de la marioneta.
—¡Tch!
Dejó caer el brazo e hizo un gesto de desgrado, miró por encima de su hombro, encontrando la mirada de Temari, que comprendió de inmediato a qué conclusión había llegado y palideció.
—Estas marionetas están hechas con restos humanos —declaró.
—¿Ambas? —preguntó una de las laboratoristas.
Asintió, tomando el brazo de nuevo y mostrándoles el corte que había hecho. —Se pueden apreciar las capas de la piel, quizá no lo notaran en un principio porque el impacto rasgó las capas y no es fácil de apreciar, pero ¿lo ven? Además la textura de la capa superior es muy característica.
—¿Tienen firma? —hizo eco la voz de Temari.
Kankuro negó, sin mirarla. Dejó el brazo sobre la mesa, realmente él no podía aportar mucho más al reporte de lo que ya habían redactado con el informe de Karin y el preliminar de la laboratorista que lo estaba apoyando y escuchando en esos momentos.
—A simple vista, son marionetas con características básicas y prescindibles… pero tomando en cuenta que logran distribuir chakra y que están muy bien hechas, quien sea que las haya hecho es un maestro que no quiere ser identificado.
Temari no hizo la siguiente pregunta, era obvio que Kankuro no conocía al creador de aquellas cosas.
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El amanecer había encontrado a Neji despierto, sentado en la mesa de la cocina, con una taza de té de jazmín a medio tomar y fría. La noche había sido lo suficientemente héctica para que perdiera el sueño, era imposible callar a su cerebro; estaba repasando cada detalle de los últimos días, dando vueltas y vueltas, creando teoría tras teoría. No había un revoltijo de ideas en su cabeza, pero la información era demasiada, todo era repetitivo.
Había decidido, junto a Kakashi-sama, que por el momento no informarían al resto de clan la suerte que había corrido Hinata; renegaba de no poder acudir a su lado y acompañarla, pero desgraciadamente la situación con el clan era demasiado delicada y no podía darse el lujo de no estar ahí. Confiaba en la recuperación de Hinata, era una mujer fuerte y saldría de aquella situación, además Kakashi le había prometido enviar a Sakura como apoyo médico, así que pronto solo necesitaría esperar las actualizaciones sobre la salud y haría las paces con ello.
En esos momento recorría los pasillos de la Torre Hokage, tras haber recibido un citatorio de urgencia. Llegó a la sala de reunión a la que lo habían citado y no le sorprendió ver a Kankuro e Ino ahí en compañía de Kakashi, pero Kiba era una persona que no esperaba ver tan pronto.
—¿Qué pasó?
—Kiba encontró algo —indicó Kakashi.
—Fue Shino —aclaró Kiba, sin robarse el crédito. —Estaba escondido dentro de un tronco.
—¿Qué cosa?
—Otra marioneta —señaló Kankuro. —Parece ser otro cadáver modificado.
—¿Estás seguro? —preguntó, sintiendo que le faltaba el aliento de pronto.
—No he tenido tiempo de estudiarla a fondo, pero la textura de la capa exterior es inconfundible.
Miró a los cuatro, no se encontraba desubicado, comprendía la situación, pero por alguna razón sentía que estaba dando la impresión de estarlo.
—¿Dónde la encontraron?
—En los terrenos de los Nara, cerca de los terrenos de los Hyūga —dijo Kiba, hundiendo las manos en sus bolsillos. —Parece que llevaba ahí guardada mucho tiempo, al menos el suficiente para que las abejas construyeran una colmena dentro, Shino se está encargando de reubicar las abejas en estos momentos.
—¿Cómo la encontraron? ¿Fue un accidente?
—No —apresuró Kiba. —Inicialmente habíamos dado por hecho que Karin había causado los destrozos en los troncos que hay en la escena, pero luego de observar mejor los árboles y la zona, concluimos que las marionetas salieron de los troncos, destrozándolos, y las cadenas de chakra los interceptaron al iniciar el ataque. Así que decidimos investigar los bosques y buscar en todos los sitios donde pudiera haber escondites… Shino detectó el hueco por el sonido y el calor que emiten las abejas y sus insectos confirmaron la situación.
—Podría tratarse de casos aislados, pero la marioneta lleva la misma indumentaria que las otras dos —explicó Ino. —Asumimos que se trata de la misma persona.
—¿Esa cosa lleva años ahí? —preguntó.
Ino y Kiba asintieron.
—Así parece —aseguró la muchacha.
—¿Cuántos?
Ino y Kiba se encogieron de hombros, visiblemente perturbados por aquella falta de información. Miró entonces a Kakashi, que se había mantenido en silencio.
—¿Cuál es el plan?
—Los Aburame e Inuzuka se encuentran haciendo un barrido de los bosques, encontraremos el resto de las marionetas, si las hay, y Kankuro determinará si son enviadas a laboratorio o a destrucción. Ino ya está trabajando con su equipo e intentarán detectar los hilos de chakra.
—Por desgracia la técnica de los titiriteros tiene la debilidad en la esencia —explicó Kankuro, aunque sabía que no había necesidad de hacerlo—, será fácil encontrarlo una vez ubiquemos los hilos de chakra.
—Estaremos las veinticuatro horas monitoreando la actividad de chakra dentro y fuera de la aldea, —aseguró Ino.
—¿No había rastro de manipulación?
—No —aseguró Kiba.
—¿Cómo puedes estar seguro?
—Los insectos confirmaron que esa cosa no tenía rastros de chakra, los perros tampoco pudieron detectar aroma de humanos en ella —explicó Kiba. —Aparentemente estaba estacionada y solo corrimos con suerte.
Unos golpes a la puerta interrumpieron la conversación, Naruto asomó la cabeza y les avisó que Shino había terminado de migrar a las abejas y que ya se podía hacer uso de la sala de examinación. Se apresuraron a la sala, Kankuro no tardó en poner manos a la obra, confirmando que se trataba de una marioneta humana tras observar mejor las características de la piel y del interior; optaron por dejar al muchacho trabajar y salieron al pasillo, Ino, Naruto y Neji se dirigieron a la galería de observación, desde donde pudieron presenciar aquella especie de autopsia.
Kankuro explicaba todo lo que hacía, por qué lo hacía y los posibles de cada pieza, su voz se deslizaba con un filo metálico de la bocina del comunicador.
Como era de esperarse se encontraron varias armas ocultas y restos de veneno, al igual que canales de distribución de chakra en los brazos y las piernas que fluían desde una sección abovedada que llevaba en el torso la marioneta; Kankuro tenía la hipótesis de que aquella bóveda servía como una clase de almacén de chakra, no podía determinar a ciencia cierta cómo funcionaba ya que no tenía sentido almacenar energía de esa forma en una, pero suponía que era alguna manera de poder realizar diversos jutsu simultáneamente sin sufrir las consecuencias en batalla.
Una de las laboratoristas se alejaba de ahí con una muestra de polvo que habían encontrado dentro de la marioneta y que suponían eran restos de veneno, Sakura esperaba en el laboratorio de contacto cero que utilizaban en casos de sustancias desconocidas. El sonido de la puerta de la sala cerrándose llenó por unos momentos la galería de observación.
Naruto se puso en pie y cruzó por enfrente de Ino y Neji, que lo siguieron con la mirada.
—¿A dónde vas?
—Esto va a tardar, iré al laboratorio.
Ino se quedó mirando la puerta en completo silencio y luego volvió la mirada al frente. No entendía del todo la conversación pausada que llevaban Kankuro y Temari, ni siquiera sabía por qué estaba ahí, cuando había alguna materia de la que no conocía más allá que las bases y lo ganado en la experiencia, prefería depender de los reportes que emitían sus compañeros más expertos. Miró a Neji, que se mantenía en su usual silencio, aunque su postura era tensa.
Palmeó sus muslos y se levantó de la silla. —Creo que lo mejor será ir al laboratorio, el análisis de Sakura será más rápido que esto.
Observó a la rubia y luego miro la sala, en eso tenía razón. Exhaló y caminó detrás de Ino. Cuando cruzaron las puertas del laboratorio, encontraron a Sakura al otro lado del cristal, encorvada sobre el microscopio y a Naruto mirándola fijamente. Por la tensión que encontraron en el aire, imaginaron que el análisis de Sakura no iba tan bien cómo ellos esperaban; Neji se acercó tranquilamente a Naruto.
—¿Ha encontrado algo? —susurró.
—Ya determinó algunos de los componentes —respondió —, como el salitre que deja el agua y cosas de ese estilo… pero no reconoce los componentes principales.
Se miraron en completo silencio; Ino había alcanzado a escuchar y no pudo evitar aferrarse a uno de sus dedos y comenzar a retorcerlo, de manera distraída. Observó a Sakura en completo silencio y maldijo internamente, aquello era imposible, Sakura era la mejor analizando venenos, recreándolos y desarrollando antídotos.
Sakura se alejó unos momentos del microscopio y los miró. Naruto hizo de inmediato un gesto, con el que fingió tomar un cierre y sellar su boca. La muchacha exhaló y presionó un botón que había a lado de ella.
—… no puedo oírte si no usas el comunicador, idiota.
Aquello sonrojó al muchacho, que miró hacia la pared y presionó el botón. —¿Encontraste algo más?
—No. No reconozco los componentes principales, sé que vienen de una planta por la composición de la pared celular, pero desconozco por completo de cuál —admitió. —Tomé una pequeña parte de la muestra y la hidraté, podría haber perdido ya sus efectos y estar arrojando resultados falsos, pero hasta ahora parece ser más un inmovilizador que un veneno… aún necesito hacer una prueba en tejido cerebral para determinar que no haya rastros de neurotoxinas.
Los tres miraban a Sakura, el silencio reinó por unos momentos.
—¿Crees que encontrarás el antídoto pronto? —preguntó Neji.
Inspiró y exhaló lentamente, casi de manera dramática, el traje de protección que llevaba no les permitía a ellos verle bien el rostro preocupado.
—Lo haré… pero esto tomará tiempo, necesito enviar muestras a un especialista en plantas y esperar los resultados —se alejó del banquillo y caminó hacia la puerta que había de su lado.
Sakura tardó unos minutos en la cámara de descontaminación y luego apareció en la galería con ellos, se le venía preocupada, pero no parecía haber perdido del todo las esperanzas. Sonrió un poco y se llevó las manos a la cintura.
—Iré a la niebla, atenderé a Hinata-chan y cuando vuelva ya debería tener una respuesta o por lo menos un dictamen más claro de la familia a la que pertenece la planta o la planta a la que pertenecen los componentes.
—Estás hablando de no tener respuestas hasta dentro de tres días, cómo mínimo —apresuró Ino. —¿Cómo puede ser posible que no los reconozcas?
—Conozco todas las plantas que hay en territorios de la alianza y aún en algunas de las islas ajenas, pero hay territorio del que no tenemos más información que leyendas urbanas.
Ino se llevó una mano a la frente y cerró los ojos unos momentos, fastidiada. Naruto apretó ligeramente los labios y Neji no pudo hacer más que tragar saliva.
—No puedo creer que esa estúpida teoría esté tomando fuerza —gruñó la rubia.
Sakura la miró, comprendía el dolor de Ino, ella tampoco estaba feliz con la idea de no conocer en absoluto al enemigo, pero aquello solo estaba apuntando hacia la isla y todos los secretos que ocultaba.
—¿De verdad creen que haya una civilización ahí que nunca ha intentado hacer contacto con el resto? —preguntó Naruto.
—Es una posibilidad —declaró Neji. —Quizá ellos se han encargado de matar o encarcelar a todas las personas que han intentado explorar la isla.
—O simplemente el mar es tan bravo, que no hay poder humano capaz de cruzarlo o volver —gruñó Ino de nuevo. —Hay reportes de tormentas eléctricas y olas de más de 50 metros de altura, quizá más allá del punto del que han retornado las expediciones fallidas sea la última oportunidad que hay de sobrevivir.
—¿Qué otra cosa propones? —preguntó Sakura, cruzándose de brazos. —¿Qué está persona pueda moverse entre planos, como Kaguya?
El silencio reinó, esa teoría también estaba sobre la mesa, Ino los miró a todos con culpa, no tenía permitido confirmar lo que se hablaba en las juntas con el resto de los Kage. Sakura dejó caer los hombros y, luego de exhalar, abrazó a Ino por los hombros.
—… es una posibilidad.
—Entonces estaríamos enfrentándonos a alguien que se encuentra en el mismo nivel que ella —murmuró Naruto. —Traer a Hinata de aquel plano en el que se encontraba requirió de una cantidad monstruosa de chakra, ¡estuve acumulando chakra en sennin mōdo cuatro días!
—Cálmate —pidió, Sakura.
—¿Cómo me pides…? —su voz perdió fuerza, era la primera vez en 7 años que sentía miedo a un enfrentamiento. —En aquel entonces fuimos cinco contra uno… somos tres, Kakashi-sensei ya no tiene el Sharingan ni el poder de Obito.
—¡Hey, nosotros estamos aquí! —se quejó Ino, con la mano aún en el pecho.
—Suponiendo que no vuelvan a caer en un Tsukuyomi infinito-
—La situación es diferente ahora —interrumpió Neji. —Esta vez no hay reportes de acumulación de chakra en algún cascarón, los bijū se encuentran resguardados por sus respectivas aldeas y los jinchūriki no han reportado algún tipo de casería… no hay posibilidades de un Tsukuyomi infinito.
—Pues no deberíamos dejar la posibilidad fuera —continuó Naruto.
—¿Naruto, desde cuándo eres tan pesimista? —preguntó Sakura, sorprendida.
Hubo un corto e incómodo silencio, Naruto apretó el gesto y desvió la mirada de ellos; apretaba los puños, él tampoco comprendía de dónde venía todo eso. Escuchaba a Kurama darle palabras de aliento, pero eso tampoco servía para tranquilizarlo.
—… esta situación no me gusta —murmuró.
—A nadie nos gusta —aseguró Sakura, dejando a Ino para caminar hacia él. —No nos divierte, ni nos emociona saber que quizá hay marionetas desperdigadas por todo el país o el continente…
Le colocó la mano en el hombro y se encontró con la mirada azul, le sonrió ligeramente. —… a nadie le gusta lo desconocido, es normal. Todos tenemos miedo.
Naruto separó los labios, pero terminó negando, ni siquiera sabía qué decir. —… ya me dio vergüenza.
Sakura carcajeó y le palmeó la espalda con fuerza. —¡Cuando todo esto se terminé, la pasarás alardeando y yo podré decirles a todas tus fans que eres un gallina!
Neji había observado aquello atentamente, Sakura logró sacar a Ino y a Naruto de sus temores y ahora los tres se reían y comenzaban a hacer apuestas tontas. Incluso él comenzaba a dejar que una pequeña sonrisa se colara por sus labios, pero de igual manera agachó la mirada.
Sakura tenía razón… todos tenían miedo.
Un fuerte estruendo, acompañado de unas terribles vibraciones en el suelo, alarmaron a los muchachos, que salieron de aquella pequeña sala de observación hacia el pasillo. Se miraron unos momentos y pronto Naruto echó a correr, en dirección a la sala de examinación que habían abandonado minutos atrás; corrieron rápidamente, viendo cada vez más movimiento en cuanto se acercaban, y antes de girar en la última esquina se encontraron con una nube de humo que se extendía por el techo.
Cubriéndose la nariz y la boca corrieron hacia la sala, las puertas habían sido arrancadas de sus bisagras y estaban tiradas en el suelo, el humo salía del interior de la habitación y se podía escuchar el sonido claro que de los extintores. Sakura e Ino no perdieron el tiempo y entraron en la sala para dar apoyo a quienes habían sufrido heridas, Naruto se quedó afuera, ayudando a Kiba a sentarse en el suelo.
—No parece haber amenazas, ni muertos —apresuró Neji, desactivando el Byakugan.
Kakashi venía llegando entonces y al alivio le relajó el gesto al escuchar la declaración de Neji.
—¿Qué demonios pasó? —preguntó Naruto, haciendo eco a la pregunta que tenía Neji en la cabeza.
—Esa cosa explotó —respondió Kiba, presionando sobre su frente la compresa que Neji le había extendido. Miró al Hyūga y agradeció con un asentimiento.
—¿Y Kankuro?
—Aquí está, recibió el impacto de lleno —respondió Ino, llevando uno de los extremos de la camilla en la que lo transportaban. —¡Fuera del camino!
Detrás de ellos venía Sakura, ayudaba a Temari y a una de las laboratoristas a caminar fuera de la habitación. Naruto se apresuraron a tomarlas en sus brazos y llevarlas al hospital, Neji ayudó a Kiba a ponerse en pie y esperó a que Sakura volviera con más personas que necesitaran ayuda.
—¿Estás bien? —preguntó, sin mirar a Kiba.
—Me di un buen golpe en la cabeza, pero siempre han dicho que soy un cabeza dura —sonrió. —Vaya lío, ¿eh?
—No me causa gracia, Inuzuka.
—A mí tampoco.
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La situación era más complicada de lo que habían pensado. Cuando Sakura llegó al hospital, se encontró con la sorpresa de que había varios ninja heridos por explosión en camino al hospital y que Kankuro no era el único herido de gravedad; las primeras horas las había pasado atendiendo por medio de Katsuyu a todos aquellos que se encontraban en riesgo de muerte y sacándolos de aquella situación precaria para que el resto del personal pudiera continuar con el tratamiento. Una vez pasó la primera hora de la crisis, se permitió sentarse un momento y observar alrededor; como antaño, las ganas de llorar estuvieron a punto de superarla, pero las guardó para más adelante.
—Hey… ya terminaste —dijo Ino, que iba de pasada pero se detuvo al verla escondida en aquel consultorio olvidado.
—Cierra la puerta —urgió, haciendo un gesto con la mano para que se apurara en cerrarla.
Obedeció a la muchacha y se recargó en la puerta. —¿Estás bien?
Asintió.
—¿Cuánto te falta para terminar acá?
—No lo sé, apenas comencé a tratar a los heridos de levedad y cuando termine volveré con Kankuro, así que… lo que sea que me tome.
—¿Quieres que te ayude con Kankuro?
Lo sopesó unos momentos, pero luego negó. —Creo que tienes más información que yo, sobre todo esto.
—Sakura-
—No te estoy pidiendo que me lo digas, entiendo cómo funciona esto —apresuró.
Ino se relajó y asintió una sola vez.
—Quiero que le digas a Sasuke todo lo que sabes, incluso lo que no deberías decirle. ¿Crees que puedas enviárselo en un mensaje detallado?, uno que solo sea capaz de leer él.
—No sé cuánta información esté bien… —guardó silencio ante la mirada de Sakura.
—Yo se lo entregaría personalmente, no caería en malas manos.
—Lo sé.
—¿Entonces?
—¿Te has parado a pensar que quizá él sepa más de lo que yo sé?
Sakura guardó silencio esta vez.
—Es solo una posibilidad, pero es él quien está a cargo de la seguridad de Hinata… en todo caso él y Neji son los que deben estar más informados de todo esto y de lo que el resto estamos haciendo o estamos por hacer.
Miró a Sakura unos momentos y exhaló.
—Está bien, veré qué puedo hacer…
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Neji se había visto obligado a volver a casa, a pesar de que la situación se había complicado, por suerte, la escusa no sería puesta en duda por ninguno de los Hyūga y mucho menos por parte de quien quiera que fuera que estaba manipulando a la heredera y la cabeza del clan. Ya había congregado al clan para darles el comunicado oficial, habían recibido la noticia del ataque con horror y agradecido que Kakashi-sama tuviera el buen sentido de mantener a Neji en casa para que pudieran defenderse los unos a los otros si se daba el caso.
Había recibido el alivio de Hanabi y Hiashi con un poco de rencor y no sabía cómo interpretar el brillo de miedo que había visto en la mirada de Hanabi, pero mantenía la calma y la vigilancia y rogaba por el bienestar de la prima que le faltaba. Ahora cargaba también con otra preocupación a la que ya le haría frente en el momento que explotaran las cosas. Kakashi había decidido que no se le diría la verdad a Hinata y que, mientras Ino y Karin no lograran desenmascarar a aquel enemigo, mantendrían a la antigua heredera fuera de la aldea; el único que había sido informado del estado de la muchacha era Neji, tenía autorizado compartir aquella información con quien él creyera prudente dentro del clan, pero ni siquiera sabía si decírselo a Kō sería prudente.
El sonido de la puerta del dojo, deslizándose, lo obligó a mirar detrás de él. El rostro sonriente de Lee le saludó, seguido de un gesto más tranquilo por parte de Tenten.
—Me enteré que estarás estacionado en lo que pasa todo esto, así que vine a entrenar contigo—anunció el muchacho, dejando sus cosas junto a la puerta.
—Yo no, yo empiezo a montar guardia en una hora —apresuró Tenten, sentándose a lado de las pertenencias de Lee.
Lee estiraba en esos momentos, ajeno por completo a la larga mirada que se dedicaban Neji y Tenten en esos momentos; la muchacha inclinó el rostro hacia un lado y apretó ligeramente los labios, las cosas entre ellos no habían mejorado, pero le había ofrecido una tregua ahora que pasaba por aquel trago tan amargo. Observó la mirada clara de Neji, ella no era ajena al hermetismo que solía caracterizarlo, que expresara sus sentimientos siempre era complicado, y al ver que algo se asomaba de ellos hizo que se le rompiera el corazón.
Neji negó una sola vez al notar la suavidad en el gesto de Tenten y agachó la mirada, esperando que aquel atrevimiento no fuera a ser contraproducente, en el sentido de que luego la muchacha fuera a intentar inmiscuirse en aquella situación que no le correspondía… ya tenía suficiente con haberla arrastrado a pactos matrimoniales de dudosas intenciones y haberle roto el corazón con todos los cambios y todos los riesgos que se había atrevido a tomar, antes de que Hanabi decidiera salirse del plan.
—¿Comenzamos? —preguntó Lee, ganándose la atención de Neji.
Asintió. —¿Estarán los dos montando guardia?
—Así parece —respondieron.
Asintió una sola vez, había tenido la intención de mandar a alguno de ellos a la niebla, para proporcionar un poco más de compañía a Hinata ahora que se mantendría fuera del país hasta que comprendieran un poco más la situación. Observó el dorso de la palma de Lee unos momentos, antes de esquivar el primer golpe.
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Las cosas en el hospital estuvieron tensas hasta bien entrada la madrugada del siguiente día. Sakura se había visto obligada por Kakashi a descansar y tomar el primer tren del medio día, así que eso había hecho, esperando que Ino se presentara ante ella o la citara en alguna parte, pero la rubia jamás dio señales de vida. Fastidiada, miró su reloj y admitió la derrota. Miró a Naruto, que la había acompañado a la estación de tren y le dedico una sonrisa resignada que el muchacho malinterpretó como renuencia a alejarse de sus pacientes; chocaron puños con la promesa de encontrarle pies a todo eso y ganar, y Sakura subió al tren.
Caminó por el pasillo, con paso ligeramente vacilante al hacerse paso y procurar no golpear a las personas que, como ella, habían esperado hasta el último momento y aún se encontraban acomodando su equipaje de mano en los compartimientos superiores; era evidente que el vagón no iba del todo lleno y aun así se llevó una decepción grandísimas al comprobar que no iría sola en la butaca.
Se detuvo en la fila y observó su boleto, confirmando que aquella mujer se encontraba sentada en su asiento. Apretó los labios unos momentos, luego acomodó una sonrisa en ellos y se inclinó un poco, dándole unos golpecitos a la mujer en el hombro para llamar su atención, luego de hablarle y que no hubiera reacción. Unas enormes pupilas, amplificadas gracias a los lentes, le miraron entonces y una sonrisa amable se posó en los labios de la señora.
—Disculpe, creo que está en mi asiento.
—¡Oh, qué vergüenza! —exclamó, revolviendo en su bolso y buscando su boleto.
Sakura toleró aquello con buen temple, sonriendo y asegurándole que estaba todo bien. Luego de que la mujer le diera vueltas a su boleto y confirmara que se encontraba hasta en el vagón incorrecto, se movió tambaleante, cargando con su enorme bolso y se disculpó con Sakura, dejando el espacio vació y caminando al siguiente vagón, rodeada del susurro de sus ropas y del enorme bolso que llevaba consigo.
Miró la espalda de la mujer, hasta que se perdió tras la puerta, y luego miró hacia el asiento, encontrándose con una caja. Intentó llamar a la mujer y luego tomó la caja, descubriendo la nota que había debajo. Se sentó y miró alrededor de manera disimulada, escondiendo la nota debajo de su pierna, y hasta entonces miró por la ventana; Naruto sonreía y se despedía de ella agitando el brazo. Le devolvió el saludo y no pudo evitar sonreír con un poco de vergüenza al imaginarse que el muchacho habría estado intentando despedirse de esa manera un buen rato.
El silbato del tren anunció la partida y volvió a despedirse de Naruto, que siguió el tren como un niño chiquito, sin dejar de despedirse.
Borró la sonrisa de su rostro cuando sintió que ya era aceptable dejar de mirar atrás y volvió su atención al tren. Sacó de debajo de su pierna la nota que había encontrado y dudo en leerla, temía que se tratara de una esperanza vacía, pero una vez desdobló el papelillo pudo reconocer la caligrafía de Ino. Una sonrisa divertida se extendió en sus labios, al tiempo que hacía bolita el papel y se lo llevaba a la boca, dispuesta desaparecer la evidencia de la manera que fuera.
Observó el reloj y exhaló, tenía suficientes horas por delante antes de llegar a la costa, tiempo suficiente para descansar un poco más, pero optó por llevarse a la boca una de sus píldoras de soldado. No pegaría ojo hasta llegar a la niebla.
Viernes, 30 de agosto de 2024
