365 días de sadomasoquismo

Ep. 2: "La habitación roja"

Firme el papel, el cual marcaría un antes y después en mi vida, pero ya nada de eso importaba cuando por fin tienes lo que deseas.

Volví a mirarla, ella sonrió y tomó el contrato entre sus manos, lo admiró unos momentos con una sonrisa, para después cerrarlo y a guardarlo en su escritorio. De la nada, se levanta, camina hacia un mueble más grande, dónde había libros y cajones abajo. Ella quedó de espaldas a mí, por lo que no pude ver muy bien que era lo que sacaba de ese cajón. Pero me asustaba.

-Bien pequeña Riley-. (Un extraño presentimiento se arrinconó en mi pecho. Ella se dio la vuelta, y por fin, pude notar algo entre sus manos, algo que me hizo abrir los ojos sorprendida).-Esto, será tuyo y lo tienes que traer sólo en casa-. (Se acerca a pasos lentos, pero sentía como pisaba el mármol bajo esos zapatos sumamente caros).-Te lo pondré, no te muevas-.

Pero hice todo lo contrario.

Me levanté de la silla y di dos pasos hacia atrás, mientras la miraba.

-Siéntate-. (Ordena).

-N…No-.

Ella alzó una ceja y sonríe de lado.

-¿No?-. (Mi mirada se posaba en ella y después en lo que tenía en sus manos).- ¿Acaso dijiste no?-. (Pase saliva).

Acabo de llegar y ya me quiero ir.

-S…Señora…-.

-No soy señora, no soy Valentina ni mucho menos jefa…Soy ama-. (Parpadee sorprendida).-Ahora, toma asiento para que te ponga el collar y pueda darte un castigo por haberme dicho que no-.

La miré, sin moverme un solo centímetro. A lo que ella camina a pasos rápidos, me tomo del brazo y me sentó bruscamente en la silla.

Sentí algo rodear mi cuello, pero no de una forma suave, sino de una forma brusca. Estaba ahorcándome con el mismo collar. Lleve mis manos a mi cuello, tratando de infiltrar mis dedos entre mi piel y la tela, para tener un poco de aire, pero era en vano.

-Fuiste una mala chica-. (Susurra sobre mi oreja, para darle una ligera mordida. Tocí un par de veces cuando aflojó su agarre).

Mis ojos tenían lágrimas, sentí algo en mi cuello y supuse que ya me había puesto el collar, así que me giré un poco para mirarla.

-¿No me digas? Estabas a punto de perder la inconsciencia-. (Sonríe y yo sólo podía ver lo enferma que estaba para haberme casi matado).

-No quiero-. (Sollocé).-N…No quiero trabajar para usted-.

Ella sonrió y se agachó a la altura de mi rostro, tomó mi mandíbula y la apretó ligeramente.

-Demasiado tarde, el contrato fue firmado y ahora eres mi sumisa-.

Mis ojos se llenaron de lágrimas, mientras ella detallaba cada centímetro de mi rostro, incluso veía el rumbo que tomaba mis lágrimas, hasta perderse en mi barbilla.

-¿Pensaste que sería buena contigo sólo porque estamos empezando?-. (Pregunta en un tono burlón, apreté mis labios, pero no respondí).-Que ilusa eres-. (Soltó mi mandíbula bruscamente. Metió la mano a su pantalón, de dónde saco una correa y supe que era para el collar que estaba en mi cuello. Y no me equivoque, ella se agachó un poco y la engancho en un fierro que estaba en la parte de mí nuca).-Vamos, iremos a dar un paseo por la casa-.

Limpie mis lágrimas y me levanté de la silla.

-S…Sí-.

Ella se detuvo.

-¿Sí qué?-. (Tragué saliva y contesté).

-Sí ama-. (Ella sonrió y me guío hacia afuera).

Una vez afuera de su oficina, no vi por ningún lado al mayordomo que me había abierto la reja, incluso sí trataba de encontrarlo, ella jalaba de la cadena cuando notaba que me quedaba mirando a todos lados. Me hizo subir unas enormes escaleras casi a tropezones, realmente no pensé que este trabajo seria de esta manera.

-Entra-.

Ordena señalando con la cabeza, una puerta de color negro. La miré y asentí, camine hasta dicha puerta y giré el pomo, abriéndola.

Mis ojos se abrieron sorprendidos, mis piernas temblaron y mis mejillas estaban a punto de explotar. Un empujón me hizo entrar totalmente a la habitación.

-Esta será nuestra habitación de entretenimiento-. (Quita la correa y empieza a caminar alrededor de la habitación, tomando un fuete de cuero, sentí mi garganta secarse cuando la vi venir hacia mí).-Tienes estrictamente prohibido decir no a algo que yo diga-. (El cuero acaricio mi mejilla, para ir bajando lentamente a mi cuello, mi pecho, hasta llegar a mis piernas).-No puedes contradecirme, no puedes reclamar y siempre, siempre, debes obedecerme-. (Sus ojos chocaron con los míos, un temblor atacó mis piernas al verla dar un paso hacia mí, dejando poca distancia entre ella y yo).-De lo contrario…Recibirás un castigo-. (Acarició un mechón de cabello, hasta que tomó un puñado de este de la parte trasera y me hizo acercarme más a ella).- ¿Entendido?-.

-Sí, a…Ama-.

Ella sonrió, su mirada bajo a mis labios y sin dudarlo los beso. Un beso brusco, fuerte, violento e incluso desesperado. Traté de no contestarle aquel beso, pero fue un error. Sentí mi pierna arder y gemí, sintiendo mis ojos llenarse de lágrimas. El cuero había sido azotado en mi pierna, dejando seguramente, una marca rojiza.

Apreté mis parpados y seguí el beso, ella soltó un jadeo al sentir mi boca corresponder su beso. Una mano tomo mi cadera y me acerco a su cuerpo de golpe, sacándome un jadeo. Se separó un poco de mí y con una media sonrisa hablo.

-Acabas de romper una regla…Así que, te daremos un castigo-. (Mordió su labio inferior, trate de hacerme hacia atrás, pero su brazo me lo impidió).-Ve a ese cuarto, ahí dentro, encontraras un atuendo y zapatos, te lo pondrás y vendrás a mi cuando termines, si empiezas a perder el tiempo ahí dentro, iré por ti y te daré el peor de los castigos, ¿entendiste?-.

-S…Sí, ama-.

Ella sonrió, me soltó con un pequeño empujón y señaló la puerta que estaba detrás suyo. Con pasos vacilantes y nada cómoda, camine hasta dicha puerta y entre. Un ropero, esta habitación era pequeña, y claramente sólo era para que me cambiara, dude en tomar a perilla de las puertas del ropero, pero no podía perder el tiempo, así que las tomé y las abrí de par en par.

Santo dios.

El vestuario que ella me estaba obligando a usar, no dejaba absolutamente nada a la imaginación, cuando me despoje de mi ropa y me puse dicho atuendo, sentí frío, y es que, incluso por más que quisiera taparme con mis brazos, era inútil. Tomé los zapatos de tacón rojos, me los puse y salí.

Al hacerlo, pude verla sentada en el sofá rojo de cuero, en una mano sostenía el fuete de cuero, y en la otra mano, tenía un vaso de whisky, mientras que las piernas las tenía cruzadas. Al verme salir, rápidamente dirigió su mirada a mí, sonrió como una loca e hizo un ademán con la mano para que me acercará a ella. Mis brazos trataban de cubrir mis piernas, así que con pasos de incomodidad y miedo, me acerque a ella.

-Wow, definitivamente necesitaba carne fresca para una nueva aventura-. (Me miró de arriba abajo, mientras mordía su labio inferior. Unas enormes ganas de pegarle una bofetada por hacerme pasar este tipo de cosas y por mirarme de esa forma; se hicieron presentes. Se estira, dejando el vaso de whisky en una mesita de madera barnizada, que estaba al lado de dicho sofá).-Siéntate aquí-. (Señaló sus piernas).

Mordí mi lengua para evitar decir algo que me pusiera en una peor situación.

Camine hacia ella y cuando estaba dispuesta a sentarme en sus piernas, me detuvo.

-Así no-. (Dijo).-Cada pierna, a lado de mi cadera. Ahora-. (Quise gritar, llorar y golpearla, pero sólo asentí. Hice lo que me pidió, puse ambas piernas al lado de su cadera, con las rodillas flexionadas, ella no dudo en poner sus manos en mis muslos y empezar una caricia en estos).-Realmente eres muy hermosa-. (Halaga).-Tus piernas son largas, delgadas, y muy apetecibles-. (Dejo de mirar mis muslos y me miró a mí).-Tu cuerpo es espectacular, no hay duda que sí no hubieras firmado el contrato, hubiera hecho lo posible para que lo hicieras-.

La miré, mi rostro no tenía expresión en es momento, sólo sentía incomodidad, ya que empecé a sentir algo debajo de mí, algo duro que incluso, palpitaba.

-Jugaremos a guardar silencio-. (Ella tomó mis muslos y se levanta conmigo, yo, rápidamente para evitar caerme, me abracé a su cuello, escuchando una risita de burla).

Ella se inclinó y me arrojo al colchón, siendo un poco brusca.

-Las reglas del juego son: no grites, no hables, no gimas, ni jadees-. (Mordí mi labio inferior).-Para que el juego sea más interesante, te pondré esto-. (En sus manos alzó unas esposas, trate de huir de ella, pero me tomó del tobillo, evitando mi escapada).-Te encanta que te castigue, ¿no es así?-.

Negué. Negué mil y una vez, porque no sabía qué era capaz con ese fuete que tenía en su mano aún.

-Si te mueves, te irá peor-. (Asentí, ella tomó ambas de mis muñecas y las esposo detrás de mi espalda).

Me puso boca bajo, mis manos esposadas a la altura del inicio del babydoll y por último, estaba en cuatro, dejando mi trasero a su vista.

Narrador omnisciente:

Valentina admiró aquella hermosa y perfecta vista que le regalaba su pequeña sumisa.

Levanta el fuete que sostenía en su mano y empezó a acariciar las nalgas de ella, Riley mordió su labio inferior, tenía miedo, así que evito hacer cualquier ruido por más pequeño que fuera.

Mientras que ella, tenía otros planes.

El fuete fue levantado y azotado contra el trasero de Riley, ella pegó un brinco y un grito, haciendo sonreír a Valentina.

-A…Ama, p…Por favor…D…Deténgase-. (Pidió al sentir como aquel ardor le quemaba la piel).

-Error, jamás me contradigas-. (El fuete fue alzado y nuevamente fue dejado un golpe en sus nalgas).

-¡Ahhh!-. (Hanamaru se removió en la cama, tratando de liberarse del agarré de sus manos, para poder levantarse e irse. Esto ya no le estaba gustando).

Valentina dejo el fuete en la orilla de la cama, se agachó, quedando de rodillas en el suelo y su rostro cerca del trasero de Riley, quién lloraba sin un límite. Su piel ardía y juraba sentir sangre, pero no era así.

Valentina acarició ambos glúteos, haciendo gemir de dolor a Riley, ya que estos se encontraban sensibles por los golpes. Ella acariciaba con mucho cuidado, hasta que levantó su mano y dejo una buena nalgada, haciendo que Riley se moviera.

-Quieta-. (Ordena, a pesar del dolor, ella obedeció, ya le dolía bastante el trasero como para volver hacer que la golpeara con esa cosa de cuero. Alzó la parte trasera del babydoll, bajó sus bragas, y dirigió un dedo a su vagina, dónde empezó a acariciar su clítoris).

-Ah…-. (Sintió vergüenza al sentir que estaba tocándole su parte intima, pero no quería contradecir en nada a la mujer).

Valentina quitó su dedo y lo llevo a su boca para chuparlo, haciendo un sonido de agrado. Ella volvió a hacer la misma acción, sólo que está vez, su dedo entro de golpe en su entrada.

-¡Ahhh, duele, duele, duele!-. (Grita).

A ella no le importo los gritos de dolor que soltara, incluso empezó a bombear su dedo en su entrada.

-¡No, no, no, por favor, sáquelo, duele!-. (Movió sus caderas, ocasionando que su dedo saliera de su interior).

-¡Maldición!-. (Se levanta, dio dos fuertes nalgadas y se subió a un costado de ella, tomó su cabello en un puño con su mano, y la otra, se dirigió nuevamente a su entrada, volviendo a penetrar duramente).

-¡Ah!-. (Su gemido la hizo sonreír, jalar más su cabello y enterrar más su dedo en ella).- ¡Duele!-. (Bombeo más fuerte, haciendo que su espalda se arqueara y unos enormes y fuertes espasmos la empezarán a atacar, pronto se correría, pero antes que eso pasara, Valentina saco su dedo, soltó su cabello y la hizo girar, quedando boca arriba).-A…Ama-.

-Primer castigo, acabado-. (Sonrió).

Ella se levantó, y Riley pudo ver en su entrepierna una erección bastante notoria.

-Vendré más tarde, pequeña-.

Ella se acercó, beso sus labios y se fue, dejándola atada y con un clímax sin final feliz.

Continuará….